martes, 9 de junio de 2009

Los gallegos anarquistas en la Argentina

Primera edición:
Buenos Aires, 1996.
Ilustración de José Planas.
Torres Agüero Editor.


Edición en gallego:
Os galegos anarquistas na Arxentina.
Vigo, Galicia, 1996.
Espiral Maior.


Segunda edición aumentada
Buenos Aires, 1999.
Ilustración de José Planas.
Ediciones del valle.
Prosa.


Gallegos Anarquistas

"La Sociedad no conmemorará más fiestas que el 1º de Mayo, por ser el día de protesta de todos los trabajadores del universo."

Artículo 47, Reglamentos y Estatutos de la Federación Obrera de Río Gallegos, 1910.


En el hombre gallego existe la cotidiana emoción de la tierra. Posee un gusto vital por la creatividad, rodeado de un halo emocionante y de afecto. Lleva con él lo mejor de la sensibilidad popular, un esencial refinamiento, la incitación apasionada. El gallego que debió emigrar por razones económicas o sociales viaja con su carga de saudade, con la irremediabilidad de fijar los valores de su tierra natal. Aparece así -donde quiera que esté- una prolongación intuitiva y sensible de sus raíces, de su autenticidad, de sus brumas y leyendas.
Aquel que vino a la Argentina y se formó en el anarquismo no sólo rescató la voz de su tierra sino que caracterizó el alma gallega en cada acción, en cada apasionada expresión. Dio lo mejor de sí, de manera desinteresada, entregándose totalmente a la historia de la humanidad, a la lírica cordial. Como los valles y montañas eternamente verdes. Al amor por lo fantasmagórico se añadía la reivindicación por la justicia, al panteísmo y a la morriña, la formulación y la divulgación obsesiva por los desheredados, al humor y la ironía socarrona la organización revolucionaria. Los gallegos sufrieron en su Galicia mítica grandes resquebrajamientos, perseguidos en la lengua que la aristocracia castellanizó, hablada sólo por los campesinos y las clases bajas, encuentran sus voces con las manifestaciones obreras. Con el puño en alto comienzan a combatir. Marginados por la sociedad, habitantes en el suburbio de la violencia, la dureza y la sangre emprenden una trayectoria heroica y épica. Crean bibliotecas populares, escuelas racionalistas, centros fraternales, picnics solidarios. Les importa la libertad y la educación por sobre todo. Llevan libros y folletos en sus "monos", recorren el país a pie o en vagones propagando revoluciones, insurgencias, poemas. Son los mártires no reconocidos por la historia, los luchadores anónimos que ofrendaron sus vidas por un mundo más justo, más libre, más humano. Olvidados, humillados, tergiversados. Por eso los evocamos ahora. Son parte de nuestra historia. Tal vez la más transparente, la más dramática. Sin duda, la más oculta y desconocida.

Eugenio Cadenas
El 14 de septiembre de 1961 muere este militante autodidacta. Razonador, predicó las ideas durante toda su vida. Había nacido en Chandeiro, provincia de Lugo, el 12 de febrero de 1898. Llegó a la Argentina a los doce años.
Fue maestro rural, trabajó de estibador y en las cosechas de cereales, tanto en el sur como en la provincia de Santa Fe. Organizó sindicatos, redactó pliegos de condiciones, escribió en la prensa anarquista. Actuó en la F.O.R.A., donde él estaba había un corresponsal para denunciar los atropellos y las tropelías de la policía brava de la época.
Colaboró como periodista en Solidaridad Obrera, Acción Libertaria, La Protesta, en El Constructor Naval, órgano de la Federación de Obreros en Construcciones Navales. Fue miembro del Consejo Federal de Raschines donde tuvo destacada participación en las asambleas, actos públicos.
Autodidacta cabal, reunió conocimientos y acumuló experiencia, venía de estirpe gallega y traía de la raza su paciencia y su firmeza. Era sereno y razonador, pero tozudo y constante. Escribió un folleto titulado En nombre de la cruz que tuvo amplia difusión en donde denuncia la actitud del clero en las luchas obreras. Mantuvo siempre un gran optimismo y creyó siempre en la humanidad y la justicia. Su pasión idealista fue un claro ejemplo en el movimiento. Constituyó un ejemplo y una lección. Ejemplo porque fue padre afectuoso y orientador de sus hijos, cordial y comprensivo, consecuente luchador, irreductible. Lección porque creyó en la humanidad y en la justicia, luchó por ella manteniendo su optimismo en todo momento.

Eduardo Peleteiro
Llegó, con sus padres, a la Argentina a fines de diciembre de 1948. Tenía 16 años, había nacido el 1º de enero de 1933 en Orense. En su país natal vivió los horrores de la guerra civil. Sufrió la miseria, las angustias, la persecución y la cárcel en la persona de su padre, pues no hay que olvidarse que provenía de un hogar anarquista. Con energía y constancia revalidó el quinto y sexto grado del ciclo primario. Se convirtió en un infatigable lector y se vinculó a las organizaciones anarquistas del país. Sus deseos constantes de adquirir cultura, de saber cada día más, hicieron de él un hombre culto y generoso.
Milita en la Federación Interlocal de Remedios de Escalada (Provincia de Buenos Aires) adherida a la F.L.A.. Trabajará junto a Juan Corral en la Sociedad Amigos de la Ciencia. Posteriormente milita en Juventudes Españolas y es secretario del periódico Nueva Generación de esa entidad. Se recibe de bachiller en tan sólo 18 meses e ingresa a la Facultad de Derecho, en donde cursaba el cuarto año de abogacía cuando lo sorprendió la muerte el 6 de febrero de 1965. Esclarecido, activo, dinámico se casará con Alba Cuadrado, hija de un viejo militante anarquista.

Germán Moreira
Poco es lo que sabemos de este militante gallego. Reside en la actualidad en Cosquín, Córdoba, en donde por razones de salud se radica en la década del '70. Sabemos que nació en 1908 y que aún le escribe a algunos compañeros.
Militó en la F.A.C.A., fue obrero ferroviario. Se vinculó con la Federación Libertaria Argentina en la década del '40. Siguió apasionadamente las alternativas de la lucha civil en España y luego de la II Guerra Mundial, brindó, dentro de sus posibilidades, su decidido apoyo a los republicanos españoles y a los ejércitos aliados, combatiendo a los nazis de la Argentina denunciando la penetración de éstos luego de la guerra.

Primo Campos
Larga es la militancia de este gallego, miembro de la F.A.C.A., de la cual pocos datos hemos podido encontrar. Nos cuenta Enrique Palazzo que fue buen orador, hombre inteligente y que perteneció al gremio de los tranviarios. Se desempeñó como motorman y fue uno de los fundadores de la U.T.A. (Unión Transporte Automotor). Debemos recordar que el gremio tranviario era en la época primordial, pues los colectivos casi no existían y los subterráneos empezaban a construirse. Se incorpora posteriormente a la C.G.T. y participa en el congreso del año 1957.

Miguel Ángel Angueira Miranda
No podemos dejar de citar a uno de los hombres que más hizo en el país por el cooperativismo. Hijo de gallegos, nació el 2 de agosto de 1899 en San Francisco, Provincia de Córdoba. Viaja a Rosario, en donde se recibe de químico farmacéutico. Debemos recordar que fue uno de los activistas de la famosa reforma universitaria en Córdoba en 1918. Llega a Buenos Aires y al no conseguir trabajo se desempeña como peón, como lavador de coches, entre otros oficios. Durante la dictadura de Uriburu estuvo confinado durante más de un año en el penal de Ushuaia. Fue destacado miembro de La Protesta, La Antorcha. Fomentó el cooperativismo y creó la L.E.F.A. (Liga Económica de Farmacéuticos Actuantes), uno de los primeros emprendimientos cooperativos del país.
Publicó diversos libros: Hacia la comunidad cooperativa libre, Explorando el futuro, Carácter revolucionario del cooperativismo. Fue fundador y presidente de una editorial para difundir el pensamiento cooperativo en la Argentina: Editora Cooperativa Limitada (Intercoop). Así mismo creó la revista Hombre de América, de importante trayectoria en Latinoamérica. Fue traductor del inglés de textos sobre el pensamiento cooperativo. Trabajador incansable, se lo recordó siempre como un hombre silencioso, austero y honesto. Muere el 3 de diciembre de 1982 en la ciudad de Rosario.

Eduardo Val
Nació en La Coruña el 19 de mayo de 1906. Fue un militante ejemplar de prolongada trayectoria en el campo de las ideas anarquistas y en la defensa de la libertad sindical y la justicia social. Durante la dictadura militar del general Uriburu, como integrante de panaderos adherido a la F.O.R.A., fue involucrado en el proceso conocido como "de los 14 panaderos", quienes bajos tormentos comprobados fueron condenados a prisión perpetua. La sentencia fue posteriormente anulada por la Cámara, después de varios años de prisión, merced al recordado abogado Palacio Zino, que tantas causas justas defendió en años penosos para los derechos humanos.
Val prosiguió la prédica anarquista y su difusión en el gremio de navales entre los años 50 y 56. Siguió convencido hasta el final de sus días que el pensamiento libertario era el rumbo y la mejor metodología para un cambio social. Murió el 1º de mayo de 1993 en Beccar, Provincia de Buenos Aires, en donde residió sus últimos años.

Arturo Patricio Carril
El 9 de junio de 1990 muere en Buenos Aires víctima de un infarto este compañero estrechamente vinculado a la Federación Libertaria Argentina y a todas las corrientes libertarias del país y del Uruguay. En este país es donde desarrolla sus primeras armas en el anarquismo antes de radicarse en la Argentina. Luchador social, hombre de militancia sindical, linotipista de oficio, escritor, periodista, dramaturgo. Obtuvo la "Faja de Honor de la S.A.D.E.", el Premio Municipal de 1966 por su obra Argentina hora cero que fue prohibida y anulada por el gobierno militar de facto de Onganía.
Es importante recordar que entre las obras publicadas debemos mencionar Nuestro hermano Florencio, Estoy sola y te espero, Las viuda de los vivos. Esta última se estrenó el lunes 18 de octubre de 1943 en el Teatro Argentino. Es un aguafuerte gallego, en tres actos. La música, gallega, estuvo interpretada por el terceto Dopazo. El programa lleva versos de Rosalía Castro, pertenecientes a un poema de Follas Novas.
Este es un ejemplo más de la galleguidad que tiene el emigrante. En todos ellos encontraremos huellas, mensajes. En Las viudas de los vivos el tema es la emigración, en donde se exaltan los matices más emotivos del sentimiento gallego. La obra se desarrolla en Malpica, un pueblo de pescadores de La Coruña.
Dejó varias obras de teatro inéditas: Un banco en la plaza, No destruyan al mundo todavía, Si las mujeres mandaran, etc.
Luchador social, hombre de militancia sindical, linotipista de oficio, fue siempre un modelo de conducta ética, en armonía con su pensamiento libertario, generoso, solidario, hizo de la amistad leal y fraternal un acto natural y constante de su vida.
Fue un hombre de estilo recatado, sobrio, solitario. Su vocación teatral y su fervor poético lo vinculan con actos culturales y proyectos literarios. Había nacido en Corcubión, La Coruña, el 13 de julio de 1902. Su biblioteca fue donada a la Federación Libertaria Anarquista.

Andrés Lampón
No resulta fácil encontrar datos personales de aquellos gallegos que lucharon en el movimiento anarquista. Muchos utilizaron seudónimos, otros combatieron y militaron sin otra satisfacción que la del compromiso o el deber cumplido. Miles de gallegos militaban de esta manera. Entre ellos cabe recordar a Andrés Lampón, que nació en Galicia y falleció el 15 de diciembre de 1960 en La Falda, Provincia de Córdoba.
Toda su vida estuvo dedicada a la lucha por las reivindicaciones sociales. Desde muy joven en su Galicia natal abrazó las causas de los desposeídos, lo que le valió el exilio. Radicado en nuestro país desarrolló una labor múltiple en los cuadros de la F.O.R.A., recorriendo la república a lo largo y a lo ancho, en particular en todos los actos que los núcleos proletarios organizaban en los distintos puntos del país. Colaboró en numerosas sociedades de resistencias, principalmente en las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Fue uno de los pocos sobrevivientes de la sangrienta represión en Santa Cruz, en 1921.

Orencio Conesa
Otro ejemplo de lo dicho lo encontramos en la figura de este compañero que falleció el 7 de julio de 1959 a los sesenta años, en Buenos Aires. En su juventud se había trasladado a Barcelona, donde se conectó con sindicalistas revolucionarios. Sobrevivió al período terrorista de Martínez Arrido y Arlegui y fue uno de los jóvenes que afrontaron a los sicarios del llamado Sindicato Libre. Pertenecía Conesa al Sindicato Único de la Construcción, fuerte núcleo de resistencia que había utilizado en años difíciles su presidente Salvador Seguí, asesinado en 1923, en la calle de la Cadena, en Barcelona.
En 1929 emigró a la Argentina y al llegar a Buenos Aires se vincula de inmediato con los núcleos de propaganda. Desde ese momento no rehuyó su participación en toda iniciativa generosa, en toda acción que prometiese algún provecho para la causa que había abrazado desde su adolescencia. Se distinguió especialmente en la solidaridad con el pueblo español y fue uno de los fundadores del Patronato Español de Ayuda a las Víctimas del Antifascismo (P.E.A.V.A.), cuya acción persistente y solidaria mereció el mayor respeto y admiración. Hombre ponderado, de bonhomía natural, ajeno a todo sectarismo, fue siempre un ejemplo.
Se ignora, como en tantos otros, lugar y fecha de nacimiento. Sospechamos que es oriundo de la Provincia de Orense.

Constante Cabado
Había nacido en El Ferrol el 20 de mayo de 1897. Arribó al país con su padre en 1910. Muy joven se integró al vigoroso movimiento del anarco-sindicalismo, militando como obrero panadero en el aguerrido sindicato de la F.O.R.A.. Después de dos años de contienda gremial se hizo propietario. Volcó entonces toda su capacidad de trabajo y su sentido organizativo en una tarea silenciosa. Ahora, en la vía pacífica escribió libros y revistas. Estudios, La revista blanca, Redacción, y la Soli son algunas de las corresponsalías. En 1932 es detenido y despojado de todos sus artículos, libros y documentos. Cabado dirige su protesta hacia el jefe de policía de Buenos Aires, José Morán. El jefe de policía, al interrogarlo, le dice: "Usted es panadero, vende pan para el estómago y pan para el espíritu". El detenido le responde: "Señor jefe de policía, vendo y regalo más libros de cultura que panes" (la anécdota la relata José Planas en el Nº 429 de Tierra y libertad de 1981). El jefe de policía se impresiona por la sinceridad y la sencillez de este hombre, ordena la libertad y le restituye el material confiscado. Caso tal vez único en nuestra policía.
Al citar a José Planas queremos hacer una breve mención de este compañero libertario, ilustrador y dibujante, que nació en Arbucies, Girona. Realizó miles de retratos, presentando más de setenta muestras individuales. No hay periódico o revista anarquista en la que no colaboró. En el Sindicato del Transporte de la C.N.T. (Barcelona) hay parte de su obra. Con sus 94 años, lúcidos y entusiastas, vive en Ciudadela. Desde su juventud continúa con fidelidad los principios naturistas.
Volviendo a Constante Cabado debemos recordar a Diego Abad de Santillán cuando, en sus memorias, relata que asiduamente llegaba un canasto de pan y factura sin cargo para La Protesta. Cabado fue -como la mayoría de los anarquistas- ejemplo de honradez y de integridad moral. Sus restos fueron incinerados el 7 de febrero de 1981.
Le oímos relatar un día en qué imprevista coyuntura fue atraído a las ideas libertarias. Viajando en tranvía, nos decía, se sentó al lado de un obrero que estaba leyendo. Con curiosidad infantil le preguntó qué diario era. El interpelado le respondió: La Protesta, ofreciéndoselo espontáneamente. En su casa lo leyó y se sintió fascinado por su contenido. Pronto, nos dice, dejó el tabaco para poder invertir el dinero en libros.

Antonio Casanova
El ideario anarquista que inspiró toda su vida lo convirtió en un combatiente que acudió sin vacilar a ofrecer cuanto podía allí donde la solidaridad lo reclamaba. El más modesto esfuerzo, donde se abría una trinchera en busca de la libertad, donde se jugaba al destino de un pueblo. Lo hacía en silencio, con sencillez, como aquel que cumple un deber de conciencia. Regresó a España para combatir el fascismo incorporándose a una de las columnas del fuerte aragonés. Allí publicó un periódico en donde se expresaban los combatientes. Luego tuvo el duro exilio en Francia, su captura por los nazis, el campo de concentración, la angustia, la sobrevivencia. Al huir se incorporó en la resistencia y participó en la liberación de París. Colaboró en la C.N.T. y fue director de Solidaridad obrera. Al regresar a la Argentina -extrañaba muchísimo a su hijo Aldo- trabajó en su oficio de panadero y en otros oficios. Colaboró en revistas, ateneos y publicaciones libertarias. Tradujo artículos del francés, dictó conferencias, participó activamente en asambleas. Tuvo siempre una vida consagrada a sus compañeros y amigos. De prodigiosa memoria, era un apasionado defensor de los derechos humanos. Desde muy joven se incorporó a las luchas en nuestro país. No se sabe cuándo ingresó pues lo hizo sin pasaporte. Vivió años en esa situación. Cuando partió a la Guerra Civil Española lo hizo con la documentación de otro compañero gallego, Manuel Freire, panadero cuyo nombre veremos en una página de La Protesta (20 de agosto de 1932) con prisión preventiva. Con ese nombre actuó en la resistencia y dirigió el Soli. Actuó en la F.O.R.A. y militó heroicamente sin importarle tener que soportar prisiones y persecuciones permanentes. Como casi todos los gallegos exiliados tenía una concepción del mundo, una ideología de lo universal. Pero no por ello dejaba de recordar (como tantos gallegos trasterrados) su terruño, su lar, sus mitologías. Es uno de los arquetipos de hombres y mujeres anónimos que lucharon por las conquistas de los asalariados. Nació en Betanzos, La Coruña, el 7 de junio de 1898 y murió en Buenos Aires el 8 de julio de 1966.

Juan Corral
En un artículo publicado en la revista Reconstruir en marzo de 1971 dice Oscar Pereyra: "En Corral se reunían no sólo la pasión del luchador social, sino también la valentía personal, el espíritu insobornable y la rectitud en todos los actos de su vida". Más adelante expresa: "De origen humilde, su vida se forjó en la escuela de las privaciones y sacrificios de quienes desde la infancia debieron trabajar para colaborar en el sostenimiento del hogar".
Juan Corral nació en Puente Doume (Orense) el 27 de junio de 1912 y falleció en Buenos Aires el 29 de enero de 1962. Fue un hombre austero, luchador y de férrea voluntad. Su personalidad reunía cualidades poco comunes. Organizaba reuniones en su hogar humilde en donde se leían y comentaban libros de los autores clásicos del anarquismo. Allí se estudiaban obras de Bakunin, Proudhon, Kropotkin, Faure, Nettlan, Rocker, entre otros. Se analizaban los textos, se valoraban los aportes del ideal libertario en la historia de las luchas sociales. Autodidacta por antonomasia, lector incansable formaba a los militantes. Pero no sólo eso. Fue militante gremial. La lucha sindical contó con su infatigable actuación por más de treinta años. Obrero ferroviario en las épocas del totalitarismo del peronismo utilizó su prédica en defensa de las asociaciones de los trabajadores. Luchó contra la corrupción y la demagogia de los venales dirigentes del régimen. Intervino en la creación del periódico Solidaridad obrera en 1941, lo cual le valió la cárcel. La persecución policial lo obligó a vivir en la clandestinidad durante meses en 1959.
Fue uno de los primeros en señalar los peligros que entrañaba la Ley de Asociaciones Profesionales, sancionada durante el gobierno de Frondizi, ley de corte fascista que significó el poder político en manos de dirigentes corporativos y graves consecuencias en la distorsión del movimiento gremial.
Tuvo siempre un enfoque racional en cada tema. Y se acercó incluso al profesor Jorge Nicolai (Biología de la guerra, Miseria de la dialéctica, Los fundamentos reales de la sociología, La seguridad científica, etc.). Este contacto contribuyó fundamentalmente a consolidar el pensamiento de Corral, pues lo llevó a comprender la importancia de la ciencia y el método científico en la vida. Creó en Lanús (Buenos Aires) la Sociedad Amigos de la Ciencia para difundir en forma comprensible los adelantos de la ciencia y hacer ver que la libertad y la cultura son un todo inseparable. Durante más de diez años se dictaron, en esa sociedad, conferencias, mesas redondas, cursos divulgando los postulados de la libertad y los científicos. En 1953 regresó a Galicia para visitar a su madre. Debemos recordar que durante la Guerra Civil Española integró campañas solidarias en Agrupaciones Antifascistas. Participó en congresos, plenos y otras actividades de la Federación Libertaria Argentina. Jamás quiso ocupar puestos de figuración pues no condecían con su rectitud moral y su desinterés. El ejemplo de su vida es recordado por los compañeros que compartieron con él su generosidad y entrega.

Salomón Rodríguez
En la década del '70 conocí a muchos anarquistas, pues pensaba escribir un libro sobre ellos. Se iba a llamar Conversaciones con anarquistas. El golpe de estado, las persecuciones, la dictadura militar con sus secuestros, hicieron que ese libro se perdiera definitivamente.
Por esos años conocí a Salomón Rodríguez. Hace unos días volví a estar con él por motivo de este libro. Se muestra jovial, lúcido, pleno de vitalidad. Nació en Orense el 11 de diciembre de 1911 y llegó a la Argentina en mayo de 1934. Descubrió las ideas anarquistas cuando hacía el servicio militar, pues allá conoció a unos compañeros libertarios que estaban detenidos en el cuartel. Pudo tomar contacto con ellos, comenzó a leer los libros y publicaciones que de inmediato lo volcaron al movimiento. Tal es así que planificaron tomar las armas de la compañía para realizar un acto contra el militarismo. Desde ya que fracasaron en la intención.
Cuando estalló la guerra en España quiso volver pero en lugar de él, regresó su hermano mayor, David, natural de Orense, quien murió en 1940 en Soledad Real. David Rodríguez combatió junto a los milicianos gallegos y sufrió, como todos ellos, la cárcel y la tortura. Salomón fue un activista permanente en defensa de la República, integrando todo movimiento antifascista. Pertenecía a la F.A.C.A. (Federación Anarquista Comunista Argentina). Actuó junto a Germán Moreira, también gallego, y a Tapia, este último sindicalista marmolero. Estuvo muy cercano a los hermanos Balbuena y naturalmente a los Quesada. Fue delegado por la F.A.C.A. por el Grupo 5 al Consejo Local. Se reunían en la casa de un leonés, Álvarez, que era mecánico y había editado un libro de poemas. Me dice que todo era clandestino por esos años, que nadie utilizaba su verdadero nombre, que muchos artículos que escribió ni siquiera llevaban seudónimo. Jamás estuvo adherido a ningún sindicato, aunque ejerció los más diversos oficios.
Me habla con emoción de Concepción Fernández, nacida en Lugo, esposa del poeta Vázquez Escalante, que llevó una vida de divulgación de las ideas, siempre discreta, recatada. En la actualidad vive con sus sobrinos, María y Enrique. Estos me cuentan que Xeito Novo le realizaron hace poco un emotivo homenaje.

Campio Carpio
El 28 de septiembre de 1989 falleció Campio Carpio en Monte Grande, donde residía, ya algo apartado de la relación activa en el movimiento libertario. Había nacido en Vigo el 11 de octubre de 1902. Su verdadero nombre: Campio Pérez Pérez. En otra crónica aparece Pontevedra como lugar de nacimiento. Vino a la Argentina a los 17 años cuando la lucha social y libertaria que promovía el anarquismo estaba en su plenitud. Muy pronto se enroló con estos ideales. Hombre culto y equilibrado se vinculó con Diego Abad de Santillán y el dibujante José Planas.
Sirvió a la causa antifascista y libertaria de la España agredida por el totalitarismo en 1936. Colaboró en la revista Hombre de América durante la década del '40 y en la revista Reconstruir de la F.L.A. a partir de 1959. Publicó folletos y libros, trabajó en pro de una cultura social a través de la crónica literaria. Algunas de sus obras: El mundo agonizante, El destino social del arte, Milicias de la aurora (poemas), Labradores del espíritu, etc.
Denuncia los males y los vicios de nuestro continente. Buscó siempre los arquetipos en la igualdad y la fraternidad, anhelando siempre el sentimiento ético y estético.
Hay un breve folleto titulado Curros Enríquez. El prólogo es de M. Vázquez Valiño en donde expresa: "Es menester que todos los gallegos emigrados piensen un poco en la tierra que los vio nacer, en aquella tierra que al alejarse de ella rumbo a tierras de América la hiciera verter lágrimas de dolor y de tristeza entre el temor de no regresar más a ella". Llama la atención esta breve biografía del poeta de Celanova que se publicó con el sello de Editorial "Galicia Libre" en Toulouse, Francia, en 1949. En este trabajo Carpio habla con nostalgia del paisaje gallego, de la pureza del campesino, de los testigos del silencio elocuente. "Galicia es un pueblo lírico, nos dice, cuyas emociones expresa a través de su poesía donde reverdece la esencia del más puro paganismo". Y refiriéndose a Curros Enríquez afirma: "Nacido para la libertad, renuncia al romanticismo doméstico que la poesía cursi de su generación explota y entróncase en un estilo personal que sacrifica a la reivindicación del hombre, la persona humana, que es todo su capital y su fortuna".

Juana Rouco Buela
Pienso que tenemos la obligación de hablar de esta mujer, que si bien nació en Madrid en 1889, era hija de padres gallegos, obreros. A los cuatro años quedó huérfana de padre. En la mayor indigencia su madre debió protegerla junto a su único hermano, Ciriaco. Llegó a estas tierras el 24 de julio de 1900, cuando tenía 11 años.
Tuvo una permanente prestancia militante formada literalmente en el trabajo desde su niñez. Se sintió atraída por el movimiento anarquista, pujante y romántico, de comienzos de siglo. No tardó en distinguirse como abanderada de toda causa de justicia, infatigable, sin miedo. Entró en el torbellino de la lucha social, de la propaganda oral, de la militancia abnegada. Fundó junto a María Collazo, Virginia Bolten y Marta Neweelstein un centro anarquista femenino. Participó en huelgas obreras, manifestaciones públicas. En 1907 está entre los más eficaces propagandistas de la huelga de inquilinos. Conoció en España a los militantes más activos del movimiento anarquista, visitó las escuelas de Francisco Ferrer, estuvo en Galicia, fue expulsada de Barcelona, regresó al Uruguay y volvió clandestinamente a la Argentina en 1910. Nos cuenta en sus memorias que el 25 de enero de 1908 salió junto con dos compañeros que también iban deportados, Abril y García, ambos gallegos. Abril fue hacia El Ferrol y García a La Coruña.
Murió el 31 de octubre de 1969. Fue autodidacta en el más cabal sentido de la palabra y gracias a su talento natural, a su tenacidad, alcanzó un lugar destacado en la militancia sindical. Poco antes de su muerte escribió Historia de un ideal vivido por una mujer. Fue militante de la F.O.R.A., en cuyo nombre recorrió el país en giras de organización y propaganda. Oradora de palabra arrebatadora editó una revista exclusivamente para mujeres, Nuestra Tribuna.
Es importante recordar que en el Uruguay se formó un Comité Pro-Presos que se encargaba de mantenerla prófuga, entre los que se encontraban Pedro Casas, Adrián Troitiño, Testa, entre otros.

Jesús Domínguez Freijo
Nació en Montecuveiro, Provincia de Lugo, en 1890. Llega a Buenos Aires en 1908. Fue autodidacta y un permanente luchador gremial. Combatió contra los burócratas y se sintió solidario con los desposeídos. Supo que el siglo que se iniciaba era también un mundo de injusticias. Fue fundador del Sindicato de Obreros Curtidores y secretario del mismo. Colaboró durante años en La Protesta, firmando con seudónimo. Fue miembro del sindicato de tranviarios: Anglo y Lacroze. Asimismo creó la Sociedad de Pol y de Castro de Rei, la que a su vez se transforma en la Federación de Sociedades Agrarias y Culturales de Galicia (1923). Esta asociación se llamará años después y tendrá un hito histórico: será la Federación de Sociedades Gallegas. Fue también editor del periódico El despertar gallego. Desde la Sociedad de Pol y de Castro de Rei, junto con otras sociedades de Lugo, creará desde Buenos Aires (con reglamentos, estatutos, etc.) el Sindicato de Productores de la Tierra en la provincia gallega (1932). Perteneció a la U.G.T. Sin dejar de ser anarquista, tiene participación en la creación del Partido Socialista Internacional (1918), una rama del cual formará a su vez, el Partido Comunista. En los últimos años, sin abandonar las ideas libertarias, apoyará al maoismo y en particular a la Revolución Cultural China. Sospecho que hoy apoyaría al comandante Marcos, en Chiapas. Muere a fines de a década del '60 en Buenos Aires.

El anarquismo tuvo su base más importante y persistente en el movimiento obrero, en las luchas por derechos elementales de asociación gremial. En esos años -es necesario recordarlo- esa labor era juzgada subversiva.
Animó la creación de sindicatos de oficio, dio vida a la Federación Obrera Regional Argentina, de larga y fundamental historia. Estuvo en los movimientos de reivindicación de mejores salarios y jornadas de trabajo más cortas. Las huelgas y agitaciones de 1901-1902 en Buenos Aires dieron origen a la ley de excepción llamada Ley de Residencia, que autorizaba al Poder Ejecutivo a la expulsión de extranjeros considerados no gratos sin juicio previo. Hay hitos en el anarquismo: en los conflictos crecientes desde 1907, la represión del jefe de policía de Buenos Aires. coronel Ramón L. Falcón, el descontento de las fiestas del centenario, que obligó al gobierno a realizar millares de detenciones, de confinamiento en Ushuaia y de deportaciones, las agitaciones durante la Primera Guerra Mundial, la semana de enero de 1919 (La Semana Trágica), la defensa de los huelguistas de la Patagonia (1920-1922), son capítulos de la historia obrera argentina. Como también en las huelgas de la construcción, las grandes huelgas ferroviarias, de la metalurgia, etc.
Uno de los exponentes de su acción fue el diario La Protesta, fundado en 1897 y cuya franquicia postal fue anulada en 1933. Editó folletos por centenares de millares, libros, revistas. Desde 1909 hasta 1930 se publicaron dos diarios anarquistas, treintenas de semanarios, revistas, órganos de orientación gremial.
La Federación Anarco Comunista Argentina (F.A.C.A.), que se creó en 1935, será años después, en 1954, la Federación Libertaria Argentina. Muchos hombres pasaron por esta casona histórica, entre ellos Teodoro Suárez, apodado "el gallego", aunque en verdad era leonés. Este hombre que participó en los asesinatos de Jacinto Arauz en 1921, que fue militante de los portuarios de la F.O.R.A., torturado y preso, es recordado por muchos compañeros. Su hija Acracia está escribiendo su biografía. Es que estos militantes dejaron absolutamente todo por la lucha. Sabían que la heroicidad estaba en los hechos sencillos, cotidianos. Sabían además que el anarquismo no niega el poder ni la autoridad sino el Estado.
Muchos son los nombres que hemos leído en revistas y periódicos. De estos luchadores anónimos poco se sabe. Vemos apellidos que nos emocionan por haber sido detenidos, torturados, ejecutados vilmente. Nombres que nos traen tiempos inmemorables, la fuerza telúrica, la emoción más íntima que se fue con la desesperación y la lucha por un mundo más fraternal, más humano. Los imagino evocando campiñas verdes y húmedas donde cae la luz del sol, la utópica mirada soñada por un ideal, la libertad fecunda por la dignidad.
Sin duda el anarquismo tal como se manifestó en los últimos años del siglo pasado y comienzos del actual no tiene sentido. Estuvo determinado por condiciones que ya no existen. Pero ese espíritu se manifiesta en la actualidad en muchas corrientes que no llevan el nombre del anarquismo, pero mantienen su espíritu. ¿Qué otra cosa es el antimilitarismo, el pacifismo, la objeción de conciencia, los movimientos ecologistas, el feminismo, las corrientes autogestionarias?.
Vaya nuestro emocionado recuerdo por la abnegación de estos argonautas que cultivaron la tierra y el espíritu, que se abrieron paso en el atardecer del mundo como una leyenda inexorable.

4 comentarios:

  1. Estimado Carlos Peneas, mi nombre es Adriana Conesa y soy una de los tantos nietos que tuvo Orencio Conesa, aquí en Argentina. Fue un orgullo para mi ver lo que has escrito sobre mi abuelo y te lo agradezco michísimo. Te resuelvo un misterio, no nació en Orense, nació en Murcia, donde según mamá me ha contado, a los ocho años comenzó a trabajar con su padre en una mina.

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  2. Me encanta este libro. Soy nieto de Eduardo Peleteiro, y a pesar de pertenecer a una corriente de pensamiento muy delimitada y diferente (la izquierda internacionalista) reinvidico esa tradición de lucha como ninguna otra, probablemente. Te comento que Eduardo es hijo de un sindicalista socialista de los molineros en Galicia, Orense, encerrado por varios años por la Guardia Civil de Franco, o sea, mi bisabuelo.

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  3. Sabés si el señor Pedro Cuñado que vivió en la ciudad de Necochea fue un exiliado anarquista? gracias

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  4. Conocí a Eduardo Peleteiro en Amigos de la Ciencia y luego entré a la Fla. Si al nieto u otra persona que lo conoció desea comunicarse conmigo puede hacerlo por mail a
    am_ro_ma@hotmail.com

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