domingo, 30 de diciembre de 2012

Nuevo libro en marcha

Tras su paso por la magnífica ciudad italiana, Carlos Penelas se encuentra inmerso en un nuevo trabajo, Poemas de Trieste, que será editado a mediados de 2013.


El poemario -inspirado en la ciudad que admiraron Umberto Saba, Italo Svevo, James Joyce, Rainer María Rilke y Claudio Magris, entre otros- es un vuelco hacia una alquimia que exige que todo tenga principio en un clima poetizante. Compartir el misterio de lo vivido y de lo soñado.

jueves, 27 de diciembre de 2012

En el programa radial de APOA

Carlos Penelas fue invitado a "Luna enlozada", el programa radial de APOA, Asociación de Poetas Argentinos. Aquí, el audio completo de la emisión del 20 de diciembre. 



sábado, 8 de diciembre de 2012

Juan Manuel Sánchez y el Grupo Espartaco

La amistad viene de lejos, de siglos. Nos gusta caminar las calles de Buenos Aires, sus barrios, conocer cada café con alguna historia de barrio. Y hablar de política, de pintura, de poesía, de cine. Fui también muy amigo de Ricardo Carpani, pero era otro tipo de amistad. En aquellos tiempos urgían otras cosas; la tensión, el compromiso era distinto. Conozco a Carpani por indicación de Luis Franco, luego por Líber Forti, más tarde por otros compañeros. A Sánchez llego por Ricardo, por Derlis. Después todo es comunión, dignidad, compañerismo. Ambos me ilustraron libros y plaquettes. Ambos son parte de mi vida, de mi historia, de mi conducta.


Estoy tomando un café con Juan Manuel. Es jueves, es de noche. Vuelvo una vez más – después de hablar de estos tiempos de engaños, de corrupción, de populismo trasnochado – sobre el Grupo Espartaco.
“Nació, me cuenta, en 1958. Rafael Squirru fue el que nos reunió en su calidad de Director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Se tituló Primera Exposición Rioplatense de Arte Moderno. En esa ocasión se formó el grupo. El museo aun no tenía edificio propio”.

En 1956 se juntan Juan Manuel Sánchez, Ricardo Carpani y Mario Mollari. Se juntan por tendencia pictórica y social, para exponer juntos. No tenían un peso para pagar salas ni catálogos. Con la invitación de Squirru buscan algunos pintores que comienzan a sentir y pensar como ellos. Se unen Espirilo Butte, Raúl Lara, Claudio Piedras, Elena Diz. En 1960 se integran Carlos Sessano, Pascual Di Bianco. Finalmente lo hace Franco Venturi, secuestrado y luego desaparecido en 1976.

“En lo político y en lo artístico nos sentíamos revolucionarios”. Tuvieron una clara influencia de los muralistas mexicanos Orozco, Tamayo y Rivera. También están las huellas del ecuatoriano Guayasamín y del brasilero Portinari. Pero adquirieron una personalidad única, propia, un sello de identidad.

“Todos nosotros éramos enemigos del realismo socialista, críticos del estalinismo, de lo demagógico, de los comisarios políticos. Ricardo se había formado con Luis Franco, él nos traía su pensamiento, su conducta, su mundo creativo. Pero no te voy a hablar, justamente a vos, de Luis Franco. También se vinculó con Rodolfo Puiggrós y con Hernández Arregui, nos solíamos encontrar con ellos. Y los hermanos Viñas, colaboradores del semanario Marcha, de Uruguay. Luego conocimos al colorado Ramos (Jorge Abelardo Ramos) que inició sus primeras lecturas con la orientación de Franco. Luego terminó siendo embajador de Menem. Bueno, eso es otra cosa de nuestros intelectuales…”

Caminando por avenida Córdoba me comenta: “Nunca tuvimos una posición estalinista, siempre criticamos todo dogmatismo, los crímenes de la URSS. Cuando muere Berni, Castagnino y otros pintores de nombre, el P.C. se va quedando sin pintores e intentan seducirnos…son siempre así.”

En 1968 el grupo se disuelve. La última exposición la realizaron en la Galería Witcomb, en la calle Florida, una de las salas más importantes del país y de América. En aquellos años todas las galerías de renombre estaban en la calle Florida. Otra historia, otro mundo, otro proyecto.

“Por supuesto, cada uno de nosotros exponía también individualmente. Eso nos ayudaba a crecer de manera individual y también ayudaba a fortalecer al grupo. En esa época teníamos un gran entusiasmo por cada cosa que hacíamos, por cada proyecto. Era un entusiasmo enorme. Los críticos de arte nos apoyaban. Recuerdo a Osiris Chierico, a Marta Groussac, a Vicente Caride…todos escribían sobre nosotros”.


En la actualidad sólo dos espartaquistas continúan discutiendo el mundo: Sessano en Valencia; Sánchez en Buenos Aires.

“Raúl González Tuñón nos amaba. En Clarín tenía una página de arte. Decía siempre “no soy crítico, soy un informador”. Me gusta recordar que Squirru ayudó a muchos pintores, a distintos grupos; no sólo a nosotros. Fue un hombre amplio, abierto a todo. Venía de una formación conservadora pero era muy generoso. Fíjate que le costó el puesto haber enviado a Berni a la Bienal de Venecia. En aquellos años tuvo una oposición tremenda porque Berni era comunista. Lo curioso, lo paradójico es que ganó la Bienal con Juanito Laguna.”

Estamos llegando a su casa. “¿Cómo vivían?”, le pregunto. “Nunca vivimos de la pintura, Ricardo y yo pintábamos paredes. Muy duro todo aquello, muy duro.Después pudimos vender y vivir de la pintura. Pero fue duro. No dábamos concesiones ni en lo social ni en lo artístico.” Y agrega: “Ricardo murió el 9 de septiembre de 1997, no conoció a Kirchner. Ahora lo quieren hacer kirchnerista”.

Antes de despedirme le cuento que un día, en casa de Ricardo -mientras cenábamos unos tallarines que había cocinado- hago referencia a su acercamiento a la CGT de Ongaro, a cierta vinculación con el peronismo. Me miro fijo y golpeó la mesa: Carlitos, nunca fui peronista, siempre fui trotskista. Estaban Doris y Rocío”.

La semana próxima seguramente nos volvamos a encontrar. En otro café, por otras calles. Es probable que le hable de Trieste. Tengo ganas de recordar esa ciudad.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2012

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La belleza ampliando los contenidos en el poema breve


El poeta Carlos Pensa realizó un estudio sobre la belleza en la que incluyó a Carlos Penelas junto a otros autores como Vicente Aleixandre, Gustavo Adolfo Bécquer, Ernesto Cardenal, Leopoldo Lugones, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Idea Vilariño, Rafael Alberti, Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez, entre otros. A continuación, la introducción al estudio y el fragmento referido a Penelas.


Como concepto, sentimiento o imágenes ofrecidas en frases comunicantes, la palabra belleza hace del lector un protagonista de vuelos elevados o pedestres de acuerdo con la envergadura de sus alas. Podrá decirse belleza, bello, hermoso y hasta bonito para despertar, en aquel que lee, figuras, lugares, sensaciones o recuerdos placenteros y nítidos.

Creo que al mencionar a la belleza estamos pensando en el concepto; en cambio al nombrar lo bello, por ejemplo en el poema, el objeto mencionado como tal, sin más, adquiere otra dimensión y características hasta grandiosas en la mente del gozador de los versos sin olvidar la carga subjetiva en la apreciación individual que hace el lector. Supongo que bello y hermoso encierran similares adjetivaciones al ser aplicados a materias o seres determinados. En cambio el decir bonito estamos pensando buenamente o con largueza a propósito de la hermosura de esa imagen que enfrentamos. Como ejemplo de esta última afirmación me apoyaré en la figura del pez bonito que se ganó ese nombre, generosamente, por su cuerpo alargado, robusto, bien proporcionado y con su esbeltez colorida.

En los poemas que siguen pretendo enfatizar la magnitud que logran los versos al invocar a la belleza o a la hermosura. Seleccioné algunos poemas breves en los cuales la aparición de aquel adjetivo amplia rápidamente lo descripto o relatado en cada trabajo ya que con sólo mencionar la belleza se están destacando cualidades o sugiriendo imaginarlas aun sin aparecer acompañadas con demasiadas explicaciones.

Hace más de dos décadas leí, en el diario “La Nación” de Buenos Aires, esta frase de Joseph Brodsky: “……la poesía es un riguroso ordenancista de la prosa. Enseña a ésta no sólo el valor de cada palabra, las alternativas a la composición lineal y el don de omitir lo evidente”

Aclaro que los entrecomillados en los trabajos que siguen, salvó mención específica, pertenecen a textos de las publicaciones que son fuente de consulta o del poema copiado.

Sin pretender agotar la cuestión encarada y menos aún los ejemplos posibles de autores seleccionables mostraré poemas y poetas agrupados por algún tema dominante, vinculado con esta nota.

Carlos Penelas

Descubrimiento de la rosa

Hubo palabras. Bellas, diminutas.
Volaban sobre el vacío, sobre la muchedumbre.
Iban por el aire con la claridad
de la mirada indómita, del miedo,
iban libres por las habitaciones. Sin vestidos.
Hubo palabras cálidas atravesando
lágrimas, la tristeza del tedio,
la acumulada realidad del cansancio.
Volaban como pájaros, leves.
De silencio en silencio. Como sombras.

Al momento de hacer esta nota, primavera de 2012, el poema anterior, no había sido publicado en forma de libro. Me llegó en el formato de un señalador para colocar, el lector, entre las páginas que va leyendo y fue impreso por Editorial DUNKEN de Buenos Aires para publicaciones de este autor argentino.

Doble agasajo portan estos versos pues el título del poema contiene un simbolismo preciso: la rosa como significante de belleza natural. En simultáneo luce el homenaje a las palabras que son el instrumento necesario y apreciado por los oficiantes de la versificación. Dice Penelas, admirativamente, que ellas son bellas, leves y cálidas. El último verso resalta al silencio que expectante y profundo prepara al lector o al oyente para el goce de la frase cargada de ideas e imágenes hermosas.

Para ver el estudio completo: http://www.carlospensa.com.ar/notas_bellezapoemabreve.htm

sábado, 1 de diciembre de 2012

Poética

La poesía nos ofrece el ensueño de las voces infantiles; no la nostalgia indiscutible que tiene todo ser humano, sino las estancias del ser, la sublimación de la luz que hipnotiza la soledad del cuarto. Por eso registramos el follaje, la rama sensible al viento, la vela blanca en la bruma del mar. El poeta se abandona a la intuición, a la contemplación, al espacio que estremece desde el silencio de una visión inmóvil. Crea su infinito desde el gozo secreto. Lo rodea la infamia, la corrupción, la demencia alucinada por la frustración, la desvergüenza de hombres hastiados. Pero su poética nos envuelve en un universo claro, una convicción íntima que hace sensible la palabra, voces modeladas por una mitología del desorden. La inmensidad está en nosotros como la insumisión.


Por momentos asombra en la despersonalización del verso y paralelamente afirma su subjetividad. Destierra el vacío creando los enigmas de lo poético, concilia libertad y destino, azar y fidelidad. Cristaliza y vulnera al amor, halla la medida de sí mismo entre las contradicciones, entre los fragmentos de lo cotidiano. Ofrece su respuesta desde la desesperación y la esperanza. Extrañamente ambiguo, integra la plenitud y el caos.

Sin recompensas futuras se sumerge en la naturaleza tantálica, en la revelación de los vínculos y los afectos. Sugiere un simbolismo sexual en la mujer deseada, en oposiciones increíbles y ciertas, en un fuego sustancial y mágico. La palabra será siempre un vehículo de una vida en permanente cambio, de confidencias; un peregrinaje misterioso y traslúcido.

Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible. Anhela la solidaridad entre forma y existencia, sufre la imperiosa necesidad del instante, esa fugacidad que emerge y se define por sí misma. Hay plenitud en lo dramático, éxtasis y continuidad que le dan fuerzas para enfrentar un mundo absurdo.

Hace falta ingenuidad. El placer de admirar, de evocar. Todo se experimenta a partir de la infancia, a partir de lo lúdico. Desde la franqueza hallamos felicidad; contra todo dogma enfrentamos las moradas de la supervivencia. El verdadero poeta cree en lo inconmensurable, en la utopía, en la sagrada unidad del silencio y la fraternidad. Detesta las ciudades, los partidos políticos, las capillas literarias, los dioses y los amos. Al cincelar el verso ofrece belleza, no sólo cristalina; otorga un contenido moral.

Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2012
Texto leído durante la presentación de Poesía reunida, el viernes 23 de noviembre

viernes, 30 de noviembre de 2012

Presentación do último libro do poeta e colaborador de Cadernos, Carlos Penelas

No salón da Editorial Dunken, o venres 23 de novembro presentouse o último libro de Carlos Penelas, Poesía reunida. O poeta Alejandro Drewes fixo unha análise da obra, leu Rocío Danussi e Eugenia Limeses interpretou temas ao piano e cantou.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Jardines hacia el Este: notas sobre "Poesía reunida" de Carlos Penelas

A continuación, el texto que el poeta Alejandro Drewes leyó en la presentación de Poesía reunida realizada el último viernes en el salón de Editorial Dunken.


Desde el magnífico poema breve, intitulado Imagen 

Sobre el patio sueña lenta la tarde.
El otoño oculta en el viento lo temporal
del álamo, del beso.
Suavemente, el silencio se ciñe
en el azul del vidrio. Detrás del agua
ha cesado la imagen de su rostro.

de su poemario Palabra en testimonio (1973), elegido por Carlos Penelas para iniciar esta selección de su obra poética de 1973 hasta la fecha, queda el lector irremisiblemente cautivado por el suave intimismo que logra establecer el poeta con la naturaleza y las cosas.

El poeta posee una rara delicadeza capaz de detenerse en la aparente simpleza de un viejo mueble de la casa y en lo que desde su penumbra callada dice; o en las hojas y los seres fugaces que van despoblando la tarde en un parque. 

La sobria melancolía sin estridencias y el personal sentido de la nostalgia de Penelas se van haciendo cada vez más nítidos al recorrer los textos de cada uno de los poemarios recogidos; a medida que cada golpe de la vida

Conmueve la bruma gris en mis cabellos


El conjunto de la obra poética aquí reunida de Carlos Penelas se mueve entre  varios polos: Galicia y Buenos Aires, los mares y los exilios; el mundo blanco y el mundo negro: la suavidad del mundo femenino y materno frente al rigor y la soledad del padre; el pasado presentizado, recuperado en las tradiciones familiares, en la historia de las generaciones y en la lengua gallega, frente al futuro incierto y a la vez -quizá por la misma razón-, no exento de cierta misteriosa luz.

Ese mismo futuro es el que se extiende como la sombra del hijo caminando junto a la sombra del padre. Así es evocado por ejemplo ese tiempo venidero, la continuidad del azaroso periplo vital en otros ojos, en los versos iniciales de un bello poema dedicado a uno de sus hijos, intitulado Pequeña carta a Emiliano 

La mañana se alza preguntando tu nombre.
Y clara como tu risa
se me ahonda en el alma.
Yo que no tengo fe
digo que amotino la fe con tu caricia.
Me sostienes de ensueños y frescura.
Vas ordenando un poco mi latido y mi frente.
A cada paso tuyo me elevo, me agiganto.
Y recorro la memoria de mi asombro en tu asombro.
Celebro el infinito de tu diente y tus ojos.
Celebro la ternura que atisbas con la brisa.
Con tu pequeño dedo me señalas los pájaros.  
Y el agua. Y el abstraído origen de la piedra.

en una línea no ajena a la mejor tradición de la lírica española contemporánea, de poemas dedicados a los hijos, desde Miguel Hernández a José Agustín Goytisolo.

Al avanzar en el recorrido por las diferentes estaciones de esta antología, por la selección de cada uno de los poemarios, el poeta va dando cuenta de su autoconciencia nítida de la absoluta soledad existencial, del abandono inevitable de cada uno de los seres amados a lo largo del camino.

Esto se observa en la transición y el cambio de clima entre los poemas de corte más personal e  intimista de la juventud  -por caso, sirva comparar el inicio de La noche, de Los dones furtivos (1980)

Te contemplo.
Me nutro en tu reposo.
Veo secretos ángeles a través del silencio.
Estás hecha de pájaro y laurel.

con los versos casi finales de Amor y anarquía, del poemario El aire y la hierba (2004)  

Su cuerpo era una corza entre las sábanas,
la avidez de la ofrenda y del castigo.
Los insomnios recogen la nostalgia.
¡Qué naufragio, amada, entre las depredaciones!

Y también, de otro modo, ese cambio de clima  está presente en el desencanto de los años maduros frente al bastardeo y a la degradación de los ideales -anarquismo y revolución-  que el poeta ha creído posible en el mundo de la juventud.

Hay una comprensible serie de poemas de los años 1973-80 anclados en el escenario de la utopía de las luchas obreras que nunca llegaron a alcanzar su Paraíso, en especial la triada intitulada Fervor I, II y III, el segundo poema de los cuales acaba diciendo

Y seguirá habiendo un tirano.
Y seguiremos luchando contra él.

La fecha de publicación datada es del año 1975, tan significativa para las dos patrias del poeta, España y Argentina, por opuestas razones: un país comenzando a salir de su noche y otro entrando a la sima más profunda de su noche.

Pero sin embargo, en el gran poema La compañera, de 1983, la  mirada sobre la rebelión de mayo del ’68 se anticipa ya cargada de neblinosa nostalgia, en su evocación de aquellos líderes de un tiempo vuelto ya definitivamente otro; el de Cohn-Bendit y Dutschke: las fotos se van tiñendo, imperceptiblemente, de un tono sepia.

Y el tiempo del desencanto irrumpe con fuerza en el poema Carta a Severino, de 1994, donde, tras  constatar la evidencia  flagrante de la pérdida de la maravilla, del sentido del misterio y de la aventura de vivir, el poeta observa como

Adolescentes desnutridos vegetan
entre la cerveza y el pegamento
mientras filósofos gimnosofistas
soslayan la pobreza y la “cultura Prozac”.

Aquí se marca el cambio de clima que mencionáramos más arriba, en la propia sonoridad de la palabra poética, que a diferencia de  poemas anteriores, es aquí claramente disonante, como  una suerte de música chirriante acorde con la devastación y el ruido blanco del presente.

En el decurso del viaje entre dos de los polos citados anteriormente, alrededor de los cuales se mueven los textos de Poesía reunida -el juego de oposiciones entre el mundo femenino y el masculino-, la figura materna es ancla y centro del escenario poético y vital;  cercana y asible figura que visita los primeros poemas, su presencia surge del mundo invisible y reaparece en los textos de madurez, acaso en alguna ensoñación del poeta, como en este bellísimo y conmovedor fragmento de prosa de Carta a María Manuela (1999) 

Venías de un reino de pastores, de súplicas  abandonadas. Eras solitaria y secreta.
Desde el desgano te veo desafiante. De mi padre heredé el escepticismo, cierta fatal melancolía. De vos, madre, ternura y sortilegio. Las vulgaridades de la alabanza o del poder no te tocan, no alcanzan la hondura de tu existencia.

Como Ariadna o Diotima la amada aborda mi canto y habla de la resurrección de las almas, de los misterios sagrados. “Orfeo -me  dice- la desmesura te llevará al exilio. Serás el príncipe desterrado.”. Detenida queda la antigua voz en el agua estrellada. Se renueva la infancia en el aire de los robles orensanos, en el sueño órfico y marino. Mi corazón está hoy en esos prados.  (…)
  
Este texto resume de alguna forma muchas de las claves y simbolismos que atraviesan la obra de Carlos Penelas; aquí, la esencia de lo femenino, desde la sombra materna protectora que remonta a las tierras de un origen remoto, y que se prolonga en el abrazo de la Amada. Esta segunda figura aparece y resurge a lo largo de todo el viaje poético,  y le es propicia su referencia romántica -la de Hölderlin y Novalis muy especialmente-, así como la tradición hermética del orfismo  que le es tan afín.

Orfeo regresa y le dicta su voz al poeta desde la sombra milenaria, desde el amplio bosque de los siglos transmutado en la memoria de unos robles de Orense. Orfeo regresa desde la muerte, flotante cabeza sobre las aguas eternas, y le recuerda al poeta su duro mandato en el mundo: cantar para iluminar a otros, para que el mundo no sea invadido definitivamente por el silencio.

El mundo masculino por su parte, orbita en torno a la figura del padre, evocada en varios momentos de la obra, pero en forma especialmente significativa en el inicio del poema El mirador de Espenuca, del poemario homónimo de 1995

Aquí estoy, padre,
mirando con tus ojos este lugar del mundo.
Las colinas esperan
tu transfiguración en la bruma del alba.
Es una humedad lejana que dibuja presencias
sobre la lumbre eterna.
Hora a hora llegan las campanadas
como llegaban los pastores en esta tierra de éxodo.
Desde un aliento inmenso tu voz sube
con dioses que agonizan las sucesivas muertes.
Sobrevivimos a la llovizna
entre almas suspendidas en este umbral de la ternura.
Aquí estoy, padre, cumpliendo mi promesa.
El pecho desolado
buscándote en este silencio iniciático
en la parroquia de Santa Eulalia. 

versos en los que se aprecia el motivo del mandato, asociado al simbolismo del viaje; al cruce de los mares en busca del sentido del origen. Una suerte de pánico viento recorre el poema, como el eco de una religiosidad honda y pagana, legada por los ancestros. El hijo busca la sombra del padre y revierte el camino del exilio emprendido por sus mayores,  acaso en un intento arduo y supremo de reencontrarse consigo mismo.

En medio de la niebla de Galicia, una parte esencial del paisaje, el poeta observa, absorto. Y han tañido antes las campanas, como en aquel otro inolvidable poema de Trakl, como una delicada señal para los que han perdido el camino en la creciente penumbra. 

Por otra parte, mucho podría decirse acerca de las voces poéticas cuyas notas suenan sutilmente a lo largo de la obra de Carlos Penelas; poeta de extensas lecturas y autor de notables ensayos literarios, han dejado marcas en su escritura muy especialmente la fuente helénica, con muy logrados testimonios poéticos como La luz helénica (pp. 82) o Los sueños de Odiseo (pp. 83); Horacio y su preceptiva y arte poética en la Epistula ad Pisones, comentada por Penelas en esta notable forma

Estos pobres enemigos, Horacio,
cargados de celos y rencores
vigilan desde las quemaduras de la pereza
los hospedajes  de reinos mezquinos.
Con las piernas heladas, suplicantes,
repitiendo injurias en encuentros inútiles
imploran la fama sobre el légamo
de páginas baldías,
irremediablemente convocadas al perdón.
Solitario atravieso la luz y la ceniza.
Corrompidos por leyendas y dioses
destrozan la belleza
como un cuchillo troyano la maldad.

(Finisterre, 1985)

Desde luego, la propia esencia de su periplo lírico, y su intimidad con la lengua de los padres, la lengua galega, han llevado al poeta asimismo a transitar a lo largo de sus años por el cancionero galaico-portugués medieval, por  los poetas del Siglo de Oro; y por su evolución natural hasta las voces más altas de la poesía gallega y española contemporánea. No es difícil advertir en ciertos poemas resonancias de Alberti; o de García Lorca en la elección de algunas imágenes y de determinadas formas poéticas como la casida. De Rosalía de Castro, de la inolvidable Rosalía que escribiera

Como chove miudiño,
como miudiño chove;
como chove miudiño
pola banda de Laíño,
pola banda de Lestrove.

¡Como a triste branca nube
truba o sol que inquieto aluma,
cal o crube i o descrube,
pasa, torna, volve e sube,
enrisada branca pruma!

con quien se reconoce en el espejo brumoso de su abisal soledad y en la profunda melancolía de muchos de sus poemas de tono más personal, y en la elección de las coordenadas de sus pasajes líricos, tan a menudo bordados por la niebla y una siempre próxima lluvia.

La escritura de Penelas, como poeta de dos mundos,  no deja de ser deudora por otra parte, de su diálogo con los poetas argentinos mayores; con Borges y Molinari, con Marechal, sin que por ello sus poemas dejen de tener su propia marca personalísima y única, que denota la ardua construcción de su voz a  través del duro tiempo vivido. 

Queda el lector, tras el inseguro auspicio de estas palabras, solo ante el misterio y la transida belleza de esta Poesía reunida de Carlos Penelas, lux poetica en estos tiempos de oscuridad e indigencia.

Alejandro Drewes
En Buenos aires, a noviembre 21, 2012


sábado, 24 de noviembre de 2012

Se presentó "Poesía reunida"

En el salón de la Editorial Dunken, el viernes 23 de noviembre se presentó el último libro de Carlos Penelas, Poesía reunida. El poeta Alejandro Drewes hizo un análisis de la obra, leyó Rocío Danussi y Eugenia Limeses interpretó temas al piano y cantó.











viernes, 23 de noviembre de 2012

Tamaño oficio

En el número de octubre de 2012 de la Revista Literaria Tamaño Oficio - dirijida por Lucila Févola desde hace veinticinco años - Julio Aranda escribió el siguiente comentario sobre Calle de la flor alta (Buenos Aires, 2011):


"Carlos Penelas es un estudioso de la poesía y, como tal, en su obra poética cada palabra ocupa el lugar correspondiente a su significancia. Construcción de imágenes que presenta al lector con el cuidado y el detalle de un coleccionista".

Mas adelante expresa: "Carlos Penelas tiene una vasta obra. Su poesía es la mejor carta de presentación para un nombre y un apellido que alimenta el acervo cultural de nuestras letras".

lunes, 19 de noviembre de 2012

Presentación de "Poesía reunida" en Buenos Aires

Luego de una larga recorrida por el interior y exterior del país, finalmente el último trabajo de Carlos Penelas será presentado en la ciudad de Buenos Aires el viernes 23 de noviembre a las 19 horas, en el salón de Editorial Dunken, Ayacucho 357.


Poesía reunida es una antología en la que Penelas reúne más de cuatro décadas de publicaciones, más algunos trabajos hasta ahora inéditos. En el acto hablará el poeta Alejandro Drewes y leerá Rocío Danussi. Eugenia Limeses tocará el piano.

Recordemos que Poesía reunida ya fue presentado en Rosario, Concepción del Uruguay y Azul, en nuestro país, y en Navalafuente, Madrid, España.

A la pileta

Carlos Penelas, que siempre ha realizado deportes en GEBA, sigue habitualmente su rutina de natación en la Sede Central del club.

Boxeo, fútbol y pelota a paleta fueron algunas de las actividades que practicó el poeta desde niño.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Jornada de poetología

El poeta Carlos Penelas participóen el Museo Sívori, el miércoles 7 de noviembre, de la Cuarta Jornada de Poetología organizada por el Centro de Estudios Poéticos "Alétheia", dirigido por Graciela Maturo y Alejandro Drewes.

El título de la exposición fue "Metáfora y sacralidad en la poética de H.A.Murena". Profundizó en la obra del poeta indagando fuentes, simbología y contexto de sus poemas y realizando una lectura comparada con parte de su obra en prosa.


martes, 30 de octubre de 2012

Fotografías y audio de Carlos Penelas en Navalafuente

El sábado Penelas cerró la "Semana de la cultura" que celebra la localidad madrileña. Allí presentó su último libro, Poesía reunida, y entregó los premios del concurso literario organizado por el Ayuntamiento.




Fotos y audio gentileza de http://www.culturanavalafuente.blogspot.com.es/

Taller literario