sábado, 20 de julio de 2019

Favaloro por Penelas

El escritor Carlos Penelas fue entrevistado por PARTR3S, en Vorterix Santa Rosa, para recordar el día del nacimiento del Dr. René Favaloro. Penelas brindó una síntesis tanto de su trabajo en la Fundación Favaloro, de su amistad personal con el médico argentino y de su libro Diario interior de René Favaloro, editado en 2003. Escuchá la entrevista completa.

 

Recordemos que Carlos Penelas se presentará en la Sociedad Italiana y la Asociación Dante Alighieri de Victoria, Entre Ríos, el viernes 2 de agosto a las 20 horas, con la conferencia “Presencia de René Favaloro”.

viernes, 19 de julio de 2019

Penelas evocará a René Favaloro

Invitado por la Sociedad Italiana y la Asociación Dante Alighieri de Victoria, Entre Ríos, Carlos Penelas dictará una conferencia el viernes 2 de agosto a las 20 horas en la sede de la Sociedad Italiana, Avenida Congreso 533. El título de la conferencia es “Presencia de René Favaloro”.


Amigo del célebre cardiocirujano publicó en 2003 Diario interior de René Favaloro. Fue colaborador permanente durante veintidós años: Jefe de Relaciones Públicas, Miembro del Comité de Ética, Jefe de Coordinación de Pacientes y Sub-Director de las Ediciones de la Fundación. Penelas renunció a la institución al mes del suicidio de este hombre ejemplar, creador del by-pass aortocoronario y candidato al Premio Nobel de Medicina.


El sábado 3, a las 10 de la mañana, el poeta tendrá un encuentro con escritores de Victoria en el Auditorium Dr. Ernesto Buzzi de la misma Sociedad Italiana. Se referirá a la creación poética y al mundo de la literatura. Asimismo mantendrá un diálogo con los presentes.


Adhesiones
Agradecemos y ADHERIMOS, a tan significativa conferencia, en recordación del eminente y ejemplar Médico, Don RENÉ FAVALORO.

RUBEN GRANARA INSUA

Presidente

FUNDACION MUSEO HISTORICO DE LA BOCA
REPUBLICA DE LA BOCA

……………………………………………………………………………….

Adhesión de la Sociedad Argentina de Historiadores.

Eugenio Francisco Limongi.

Presidente.

domingo, 14 de julio de 2019

Guillermo Enrique Hudson, nostálgico de la pampa

EL GRAN ESCRITOR Y CIENTIFICO NOTABLE EVOCO CON ROMANTICISMO LA TIERRA QUE LO VIO NACER

Por Carlos Penelas


Pocos hombres como Hudson son recordados con afecto. En sus páginas se admira a un observador inteligente y apasionado. La obra de Hudson representa el amor a la naturaleza y a la libertad. Todo en él conduce a la sabiduría de la vida, al misterio y al prodigio. Nos dijo: "He pasado noches en el desierto, y al despertar allí, en los amplios espacios abiertos y llanos, la primera claridad del cielo por oriente, el grito del tinamú y el perfume del campo, me han parecido siempre una especie de resurrección".

Guillermo Enrique Hudson es un escritor reconocido como excelente prosista, pero además tiene que ser considerado como un científico. Fue conservacionista, y sin duda alguna un pionero de la ecología.

Hudson nació el 4 de agosto de 1841. Fue el cuarto hijo de Daniel Hudson y de Carolina Augusta Kimble, quienes se casaron en Boston en 1827. Llegaron al Río de la Plata en el vapor Potomac en 1833. La primera Iglesia Metodista -está aún en Corrientes y Maipú- tiene un registro de bautismos. Allí están registrados Daniel Augusto, Edwin Andrews, Carolina Luisa y Guillermo Enrique. Más tarde nacen Alberto Merriam, en 1843 y María Elena Harris en noviembre de 1846.

En junio de 1846 la familia se traslada a Chascomús. Hudson describirá la época del gobierno de Rosas, el paso de las fuerzas derrotadas por Chascomús. Luego volverá a Los Veinticinco Ombúes, previamente deberá hacer el servicio como soldado de la Guardia Nacional. Inicia también una importante correspondencia con el Instituto Smithsoniano en Washington y con la Sociedad Zoológica en Londres.

LA PATAGONIA

De su viaje al norte de la Patagonia nacerá su libro Días de ocio en la Patagonia. Cerca de la costa de Patagones el barco en que viaja naufraga, pero se salva la tripulación. Hudson viaja entonces al Valle del Río Negro y describe con su característico estilo el paisaje y los pájaros de la región. En 1868 cuando muere su padre -su madre había fallecido en 1859- Hudson viaja al Uruguay. De ese viaje nacerá su novela La tierra purpúrea.

En 1871 fue nombrado miembro correspondiente de la Sociedad Zoológica de Londres. Es cuando resuelve viajar a Inglaterra. Un vapor equipado también con velas, el Ebro, lo llevará en 1874. En Inglaterra se dedicará al estudio de pájaros británicos. Será el naturalista más destacado de Gran Bretaña.

Hudson se casa con Emily Wingrave, su casera, una mujer que le lleva varios años, en 1876. Administrarán una casa de huéspedes en Londres. Es un momento muy difícil para el escritor pues carece de dinero. Lord Gray de Falloden, admirador de la obra de Hudson, le otorga una pensión. Hudson puede mejorar un poco su situación económica por algunas lecciones de canto de su esposa y pequeños ingresos que le producen sus publicaciones.

Una muestra de la ética de este hombre es que renuncia a la pensión. Alega que no puede ser una carga para el pobre contribuyente británico. Funda la asociación para la defensa de los pájaros y escribe folletos en defensa y la protección de la población avícola. En 1921 muere su esposa y en 1922 Hudson fallece en una guardilla de la calle St. Luke, en Londres. Creemos que es importante recordar el epitafio que se encuentra en su tumba en Worthing: "Amó a los pájaros y a los sitios verdes, y el viento en los matorrales y vio el brillo de la aureola de Dios".

Hudson no solamente es un caso original sino tal vez único. Nacido en Quilmes, de estirpe inglesa, de padres norteamericanos, permaneció en esta tierra hasta los treinta y tres años. Escribió siempre en inglés y murió octogenario. Su gran amigo Roberto Cunninghame Graham dijo: "Sí que era argentino y lo fue hasta el último día de su vida". Mas adelante añade: "Hasta en el físico conservó el tipo del gaucho; su hablar lento y su acento de la pampa, siempre me hacían pensar que tenía ante mí a un gaucho de viejo cuño". Hudson solía declarar a sus íntimos: "Mi verdadera vida terminó cuando dejé las pampas".

LLANURA INFINITA

Añoró hasta el momento de su muerte las lejanías, los horizontes ilimitados. Todos los parajes que tanto amó en Inglaterra, las claras praderas de Sussex, el campo de Salisbury, llano y sin árboles, le recordaban la llanura infinita donde pasó su juventud. Con escaso dinero -casi siempre sólo para la cama y la merienda frugal- montado en su bicicleta, escapaba de la ciudad en cuanto le era posible. Nos dice Enrique Williams Alzaga: "Contempló Hudson con ojos realistas el mundo que describe -hombres, cosas, paisajes-. Pero es un realismo romántico, en rigor el suyo. (No olvidemos que rememora mucho después y desde lejos los acontecimientos: hay una indefinible melancolía, una onda a nostalgia en sus evocaciones)".

Nacido y criado en la pampa, Hudson retrata en su obra el ambiente y los hombres que le eran familiares.
En su Hudson a caballo, Luis Franco dice: "Hudson ha aprendido como nadie que el camino de nuestra armonía con la Naturaleza es el sentido de lo bello, presente en nosotros, porque es el espíritu mismo de lo creado. Aprehender su belleza, es fecundar la nuestra y realizarla humanamente. El arte es sólo la traducción de esa felicidad".

Pero Hudson ve también ciertos aspectos de la sociedad de su época. "El gaucho carece o carecía en absoluto de todo sentimiento de patriotismo y veía en todo gobernante, en toda autoridad, desde la más alta hasta la más baja, a su principal enemigo y el peor de los ladrones dado, que no sólo le robaban sus bienes, sino también su libertad".

Hudson se interesa por la vida, por la idiosincrasia del aborigen, por el amanecer y el canto de los pájaros. La vida es en sí mucho más misterio y maravilla: "La sensación de lo sobrenatural en las cosas naturales".

Para terminar citaremos una vez más al poeta catamarqueño: "Su atisbo de los infinitos aspectos de las cosas, su contemplación en intuición del todo, su pensamiento y su sentimiento de lo que vive, desde la hierba al hombre, forman un mensaje de belleza y sabiduría sin par para el que debemos a toda costa aguzar nuestros oídos".

Carlos Penelas
Diario La Prensa, domingo 14 de julio de 2019

martes, 9 de julio de 2019

Clepsidra, en portugués

El poeta Eugénio de Sá tradujo al portugués el último poema de Carlos Penelas


Clepsidra

Eu olho para o meu rosto num espelho.

Agora o cabelo é branco.

Eu lembro que havia céus, trens, sacadas,

a vastidão do tempo, o sorriso.

Meu rosto num espelho.

Com quem vou ter que viver?

Onde está aquele que eu era

como eu vim para ter esse visual

essa boca, essa expressão, essas pálpebras?

No entanto, eu me reconheço.

Estou procurando a criança que uma vez fui.

Os jogos, as histórias, as redes. O mar.

Eu procuro a profundidade, o poema, a tarde transparente.

Eu vejo o rosto do pai no espelho

um gesto do irmão, o olhar da mãe.

Eu acho que vejo meus filhos na beleza e na luz.

Os anos me deram uma certa nobreza,

o sucessivo assombro e amor sucessivo,

algo solitário, incerteza, nudez,

uma leve melancolia, uma alegria secreta.

(Às vezes eu imagino os estuários, uma respiração,

certo estado de coisas ao andar, os sinais,

uma felicidade que engloba outra memória.

E eu não sou eu nesse encontro).

Hoje tenho setenta e três anos.

Eu olho para o meu rosto no espelho.

Carlos Penelas
Traducción al portugués por Eugénio de Sá (Sintra, Portugal)

viernes, 5 de julio de 2019

Clepsidra


Clepsidra


Miro mi rostro en un espejo.

Ahora el cabello es albo.

Recuerdo que hubo cielos, trenes, balcones,

la vastedad del tiempo, la sonrisa.

Mi rostro en un espejo.

¿Con quién tendré que convivir?

¿Dónde está el que fui,

cómo he llegado a tener esta mirada,

esta boca, esta expresión, estos párpados?

Sin embargo me reconozco.

Busco al niño que una vez estuvo.

Los juegos, los cuentos, las hamacas. El mar.

Busco la hondura, el poema, la tarde transparente.

Veo en el espejo el rostro del padre,

un gesto del hermano, la mirada de la madre.

Creo ver a mis hijos en la belleza y en la luz.

Los años me han ofrendado cierta nobleza,

el sucesivo asombro y el sucesivo amor,

algo solitario, la incertidumbre, la desnudez,

una leve melancolía, un júbilo secreto.

(A veces imagino las rías, un hálito,

cierto estado de cosas al caminar los signos,

una felicidad que abarca otra memoria.

Y yo no soy yo en ese encuentro).

Hoy cumplo setenta y tres años.

Miro mi rostro en el espejo.


Carlos Penelas

Buenos Aires, 5 de julio de 2019

Taller literario