miércoles, 21 de octubre de 2020

Leopoldo Marechal: poética y misticismo

En mi juventud me he formado en el socialismo libertario. Más exactamente en el existencialismo, en el universo camusiano. Eso significa, entre otras cosas, que he condenado siempre la demagogia, la obsecuencia, el totalitarismo. Es decir: el pensamiento único con sectas, soberbia y barbarie. Gracias a esta formación – y a seres nobles que me educaron en la comprensión, la dignidad, lo individual – paralelamente admiré la belleza, lo estético, el pensamiento humanista. Para sintetizar: autores con los cuales no comparto su ideología son admirados en mi fuero íntimo por sus creaciones, por ese cosmos que nos trasmiten en el cual hallamos el sentido del infinito, del amor, de la muerte, de lo sublime.


Hace años que debí haber escrito sobre la obra de Leopoldo Marechal. Estas breves líneas compensarán, espero, esa tardanza. Comencé a leer su poética a los diecisiete o dieciocho años. Luego vinieron con el tiempo El banquete de Severo Arcángelo, Cuaderno de navegación, Megafón o la guerra, Antígona Vélez. Gracias a la amistad que felizmente conservo con su hija, María de los Ángeles – difusora incansable como presidente de la Fundación Leopoldo Marechal - fui ampliando el conocimiento de sus libros. Llegaron la Obra Poética, El Hipogrifo, Historia de la calle Corrientes, Descenso y ascenso del alma por la Belleza. Y diversas críticas literarias en torno a su producción.

Despreciado por una intelectualidad que no le perdonó su adhesión al peronismo, Marechal también fue marginado por la burocracia de su partido. La intolerancia del movimiento no soportó que un hombre de la cultura escribiera páginas metafísicas. En verdad - lo sostuve desde siempre - resulta arduo comprender que un intelectual sea peronista. Es un contrasentido, un despropósito. Pero lamentablemente lo hemos visto en diversas corrientes de pensamiento – con sus matices, sus tiempos, sus historias – como en el caso de Neruda, Riefenstahl, Céline, D´Anunnzio, Pound, Maeztu, Ridruejo, Aragón, Asturias, Ungaretti, Pirandello, Olhendorf, Guillén, Gentile, Pfitzner, Marinetti…

"Se produjo un hecho muy curioso: la intelectualidad argentina, antiperonista en su mayoría, y que me conocía bien, personalmente, me excluyó de su seno. Por el otro lado, los peronistas prácticamente ignoraron mi existencia: ponían el acento sobre aspectos populistas de la cultura", le manifestó Marechal, en una ocasión, a Juan Gelman.

Abelardo Castillo en una entrevista comenta que “desconfío de los escritores que no empezaron haciendo versos. Leopoldo Marechal solía recordar que, para Aristóteles, todos los géneros de la literatura son géneros de la poesía, y Ray Bradbury aconseja leer todos los días un poema antes de ponerse a escribir un cuento o una novela. Todo escritor verdadero es esencialmente un poeta. Ser poeta no significa escribir en verso, ni el puro acto mecánico de versificar garantiza la poesía”.

Sostengo que la obra de Marechal parte de su mirada sobre lo religioso y el espíritu de lo bello. Su universo está predestinado en Descenso y ascenso del alma por la Belleza. Su poética o su novelística configuran esa línea. En sus páginas observamos aquello que se manifiesta en su poesía o en Adán Buenosayres: la intertextualidad, cierta temática, imágenes, mitos, símbolos. Aparece el sentir filosófico, teológico, místico. Y la relación del creador con el poema, con su obra; éste con el cosmos, con el infinito, con Dios. Hay una lectura en su poética que se relaciona con lo estético religioso, con lo interior, con el alma. Detrás de su mirada encontramos las lecturas de Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino. Pero también las lecturas medievales, la presencia fundamental de San Isidro.


Existe un sujeto y un mundo en su poética por la cual nos lleva hacia un viaje que partiendo del sueño o de la fantasía – mundo ultraísta – nos transporta hacia lo idílico, hacia un universo que modela la materia poética como un demiurgo. Ese lenguaje poético tiene entidad, fija la imagen en lo arquetípico que puede ser la patria, el poema o el Creador. Observamos tiempos enunciados, deslizamientos, lo simbólico del viaje, la identidad, lo real y lo imaginario. Eso, reitero, lo atisbamos en su literatura, sea poética o prosa.

Marechal es un poeta ilustrado, erudito. Un hombre de lecturas clásicas, plenas. En su poética regresa la fuente; lo latino y lo griego. Por eso Virgilio lo acompaña en el relato mítico. Lo bucólico, lo utópico, lo criollo están en sus versos como lo está su catolicismo en ese paisaje ideal, en esa patria ideal de un territorio sin magia, sin romanticismo. Por eso la búsqueda de un cristianismo primitivo y comunitario, búsqueda que es alegoría y símbolo. Ingenuamente cree que “eso” se encuentra en un movimiento social bonapartista. Entonces necesita inventar una patria, generar un mito criollo; lo hace literatura. Necesita que su movimiento espiritual genere un país, una epopeya, un modelo de armonía con lo circundante. “Con qué derecho yo definía la Patria, / bajo un cielo en pañales / y un sol que todavía no ha entrado en la leyenda”.

El destino colectivo es una meta que lo manifiesta en su poética y en la novela. Incluso en el teatro. Esa ética que diseña es literaria, no se corresponde con un territorio que lentamente se resquebraja, se vuelve irracional, inculto, ordinario, sin perspectiva. “Creo que un poeta lo es verdaderamente cuando se hace la 'voz de su pueblo', es decir, cuando lo expresa en su esencialidad, cuando dice por los que no saben decir y canta por los que no saben cantar”. Esta, creemos, es la razón esencial, una catarsis de su “realización espiritual”, de su “experiencia metafísica”. Le es imprescindible, desde la soledad, crear un relato de identidad con un mundo que no es real, que necesita sin más continuar el camino de Eneas.

Debemos señalar aquello que confiere a la Eneida un carácter único: Virgilio relata toda la historia - pasado y futuro de Roma - en el interior de lo que no era más que el primer episodio de la historia legendaria de su pueblo. De mil procedimientos ha echado mano el poeta para integrar en la historia de Eneas la historia de Roma. Creo, para redondear la idea sobre la obra de Marechal, traer las palabras de Adorno: “Para un hombre que ha dejado de tener una patria, el escribir se convierte en un lugar para vivir”.

Virgilio elige la expresión épica, que es filosófica. Marechal sigue esa trayectoria y canta a lo que no es; que eso que no es sea más real de lo que es. Es una aventura espiritual para volver a sí mismo. La imaginación, y también la fantasía, es la que busca en mitos. El poeta profetiza. Desde la imaginación y lo visionario el mundo de la realidad. Su residencia, en verdad, es la patria poética. Construye una materialidad alegórica y mágica. En esa construcción encontramos los movimientos del alma del poeta. Mallarmé expresaba que toda obra humana va a desembocar en un libro. Su forma lírica define planos, espacios, desarrolla asimismo una forma semántica, musical y visual. Todo lo realiza en un lenguaje que se resiste a la sacralización aspirando, simultáneamente, a lo sagrado. Para revelar, al fin, el sentido de su existencia. Aspirar a la verdad, tal como lo enunciara Keats, es aspirar a la belleza.

DEL ÁRBOL


Hay en la casa un Árbol

que no plantó la madre ni riegan los abuelos:

sólo es visible al niño, al poeta y al perro.



Su primavera no es la que fundan las rosas:

no es la vaca encendida ni el huevo de paloma.

Su otoño no es el tiempo que trae desde el mar

caballos irascibles, por tierras de azafrán.

Al Árbol suben otras primaveras e inviernos:

el enigma es del niño, del poeta y del perro.



Cuando la primavera sube al Árbol–sin–nombre,

vestidos de cordura florecen los varones;

y Amor, en pie de guerra, se desliza

de pronto a la sabrosa soledad de las hijas.

Entonces el sabor de algún cielo perdido

desciende con el llanto de los recién nacidos.

Pero cuando el invierno lo desnuda y oprime,

sobre los techos llueven sus hojas invisibles,

y, horizontal, cruza las altas puertas

alguien que por el cielo desaprendió la tierra.



Hay en la casa un Árbol que los grandes no vieron:

el enigma es del niño, del poeta y del perro.

(De Odas para el hombre y la mujer, 1929)



Carlos Penelas
Buenos Aires, 20 de octubre de 2020

viernes, 16 de octubre de 2020

Publicación en "Molinos de viento"

"Molinos de viento, boletín de artes y letras", en su edición correspondiente a octubre de 2020, ha publicado poemas de Juan Antonio Vasco (1924-1984) y poesías de Carlos Penelas.


Su director, Osmar Luis Bondoni, incluyó en esta oportunidad una obra de Andrea del Sarto (1486-1530), Virgen de las arpías (1517). Asimismo sugiere escuchar los veinticuatro preludios, opus 28, de Federico Chopin.

Bondoni, en todas sus ediciones, se caracteriza por presentar textos de creación artística de alto nivel estético. Se edita en Santos Lugares, Buenos Aires, desde hace dos años.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Descamisados


Recuerdo el chaleco de mi padre, su sombrero.

Recuerdo el collar de perlas de mi madre

y el vestido azul marino con lunares.

Recuerdo la camisa con iniciales bordadas

de mi hermano mayor, su corbata a rayas.

¿Qué estoy haciendo en esta tierra,

me pregunto? No es tan sencillo, no lo es.

Recuerdo que hablaban de Sarmiento,

de Palacios, de Lisandro de la Torre.

Mi otro hermano con su álbum de estampillas.

Veo la fineza de mis hermanas en la cena,

una botella de anís sobre el trinchante.

Escucho hablar de libros, de teatro, de cine.

También susurraban pesquisas, delatores.

En las revistas Fangio, Grillo, Firpo.

Veo la elegancia de mi tía soltera,

su sonrisa inocente, enamorada.

Y recuerdo la falta de dinero.

Todos trabajaron desde niños.

Recuerdo la quema de la Casa del Pueblo.

También una radio encendida, un diario.

La botella de leche, la cocina enlozada.

Y esa forma de estrechar la mano.

¿Qué estoy haciendo en esta tierra,

me pregunto? ¿Cómo seguir viviendo

ante tanta degradación y tanto engaño?



Esta tarde evoco a Harold Lloyd.

Y un libro de Howard Pyle.



Carlos Penelas

Buenos Aires, octubre de 2020

martes, 6 de octubre de 2020

Conferencia en La Cabrera, Madrid

El 22 de octubre de 2014 Carlos Penelas se presentaba en el Instituto de Educación Secundaria de La Cabrera, en la Sierra Norte de Madrid. Aquí está la conferencia brindada entonces para los alumnos.

 

Aquí encontrarán más detalles y fotos de aquella visita.

jueves, 1 de octubre de 2020

Un poeta en defensa de Armenia

a Agustín Tavitián, in memoriam


En 1986 dicté una conferencia en torno a la cultura armenia. Hablé, entre otras cosas, de Mesrop Mashtóts, inventor de los caracteres armenios, fundador de la cultura armenia escrita. Tenía el conocimiento de sabios siríacos y griegos. Su creación, su invento fue de tal perfección que los caracteres hasta hoy no han sufrido mayores modificaciones. Recordemos el año: 361. Señalé, en la oportunidad, la importancia de la literatura armenia medieval.

No podemos analizar el conflicto actual sin tener en cuenta el genocidio contra​el pueblo armenio. Se calcula entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios que fueron perseguidos y asesinados por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano. El hecho ocurrió entre 1915 y 1923. Fue una deportación, además, forzosa para exterminar la cultura armenia. Se caracterizó por la brutalidad en las masacres. Fue el primer genocidio moderno. Es el segundo caso de genocidio más estudiado después del Holocausto. Vale recordar que el primero de los países en reconocer el genocidio armenio fue Uruguay, en 1965, cuando se conmemoraban los cincuenta años de los crímenes. Por último: hasta la fecha Turquía no admite que se trató de un genocidio, sostiene que las muertes no fueron el resultado de un plan sistemático de exterminio masivo y premeditado.

Esta breve introducción es imprescindible para comprender el conflicto de nuestros días en Nagorno Karabaj. Debemos recurrir a las palabras de Ester Mkrtumyan, embajadora de Armenia en Argentina, concurrente en Uruguay, Chile, Paraguay y Perú. Dice: “Hay dos cuestiones fundamentales. En primer término, la actitud armamentista, belicista y totalitaria del presidente de Azerbaiyán, que considera que Artsaj es únicamente un trozo de tierra. En segundo lugar, la actitud parcial y beligerante de Turquía, que sigue desarrollando sistemáticamente la política anti armenia que siempre la ha caracterizado, al punto de no reconocer siquiera el Genocidio de 1915”.

También señala que “últimamente se intensificaron las declaraciones y ahora nosotros tenemos también datos de que unos cuatro mil mercenarios de ISIS están contratados por parte de Turquía para combatir contra la población de Nagorno Karabaj”.

“Es una verdadera guerra porque se usa artillería pesada, cohetes, aviones no tripulados y la mayor parte del armamento que está usando Azerbaiyán es de producción turca. Esta vez no hay una violación de tregua en la misma línea de contacto sino que abarca poblaciones civiles. Entre los muertos en Nagorno Karabaj hay mujeres y niños”.

Asimismo comentó la embajadora: “Azerbaiyán y Turquía quieren desestabilizar la región del Cáucaso Sur y llevar las negociaciones fuera del ámbito de Europa y Rusia”.

Hemos ido recapitulando artículos para que el lector pueda comprender un poco más hechos, circunstancias, realidades. La gran mayoría – incluimos a intelectuales, periodistas, gente de la cultura – desconoce todo o casi todo del pueblo armenio. A veces por ideología, otras por imbecilidad o torpeza, muchas por mala fe. Recordemos que Armenia, cuyos orígenes se remontan al segundo milenio antes de nuestra era, alternaba entre la autonomía y la sujeción al Imperio Romano. Su adhesión e integración en la cultura greco-romana marcó para siempre su alineamiento con la civilización de Europa.

Otro dato no menor es que el cristianismo selló para siempre la identidad armenia. La arquitectura cristiana y las cruces en piedra fueron sus aportes más importantes a la cultura universal. La traducción de la Biblia al armenio clásico modeló la lengua y fue calificada como “la reina de las traducciones”. La literatura cristiana enriqueció la antigüedad y la edad media, los monasterios fueron las universidades.

En un medio de Chile Ester Mkrtumyan comentó hace unos días: "El ataque turco-azerí del 12 de julio se inscribe en el marco de los intentos conjuntos de Azerbaiyán y Turquía de desviar la zona de influencia del Cáucaso Sur de la órbita de decisiones ruso-europeas hacia las intenciones expansionistas de la Turquía actual. Hoy día toda Europa está mirando con atención el proceso de expansión turca hacia sus países limítrofes, hacia el Cáucaso Sur, hacia el mundo islámico, hacia el Mediterráneo Oriental, hacia Libia y hacia el mar Egeo, sus planes de ocupación de territorios de Siria e Irak, su presión para debilitar las comunidades armenias de los países árabes".

Moscú confirmó ayer la presencia de combatientes extranjeros pertenecientes a grupos armados ilegales en la región del Alto Karabaj. Habló de “terroristas extranjeros y mercenarios”. Emmanuel Macron en declaraciones recientes se siente preocupado por los mensajes guerreros que Turquía profirió en las últimas horas. “Nosotros no lo aceptamos”, afirmó.

Movsés Jorenatsi, considerado el padre de la historia de Armenia, escribió hace siglos: “Aunque somos pueblo pequeño y de número limitado, muchas veces sometido a reinados extranjeros, también en nuestra tierra se han realizado hazañas dignas de ser escritas y recordadas”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 1 de octubre de 2020

Taller literario