jueves, 19 de diciembre de 2013

Revista CriticArte

Salió un nuevo número de la Revista CriticArte, con la que desde diciembre comienza a colaborar Carlos Penelas. En esta primera ocasión se publicó el ensayo "Trascendencia del amor en la poética de Luis Cernuda", junto a dos poemas de Penelas.

La revista es de Literatura y Arte, la dirige Fausto A. Leonardo Henríquez, y es una publicación digital que se edita en Barcelona, España.

Links de la revista: www.revistacriticarte.com
https://www.facebook.com/revistacriticarte?ref=hl
https://issuu.com/faustolh/docs/revista_criticarte_n___17/1?e=0

lunes, 9 de diciembre de 2013

Prólogo para el libro de Sebastián Allende

El chileno Sebastián Allende acaba de publicar su libro Entre zapatos, libros y serruchos. Anarquismo y anarcosindicalismo en Chile (1920-1955), cuyo prólogo es de Carlos Penelas y aquí reproducimos.


Anarquista es el observador que ve lo que ve
y no lo que es costumbre que se vea.
Paul Valéry

En nuestro tiempo todo ha cambiado. Aquello que entendíamos por cultura – en su sentido más amplio – se ha esfumado. La noción de cultura se volvió fantasmal, mezcla de frivolidad política, banalización del arte, propensión al entretenimiento. La cultura fue una forma de la conciencia que nos acercaba a la realidad, a comprender o intentar comprender el ser, nuestra sociedad, nuestro estar en el mundo. Hoy parece que fuera un mecanismo de diversión cuando no de chabacanería y dejadez. Casi no hay polémicas ni debate público. La pesadilla orwelliana está entre nosotros. Aquellos hombres que soñaron la libertad y la justicia, los ateneos obreros, el anarco sindicalismo, las colonias ácratas a la usanza de los cristianos primitivos, inspirados por León Tolstoy, ya no existen. El mundo es otro; la sociedad, el sentir es otro. Curiosamente en estos tiempos en los cuales vivimos una época plena en descubrimientos científicos, hallazgos tecnológicos y mejor preparada para derrotar enfermedades, pobreza e incultura. Esta adulteración de lo cultural, esta metamorfosis – que incluye daños irreparables en la naturaleza y en la ecología – son datos que debemos tomar en cuenta.

El libro que escribió Sebastián Allende nos atrajo desde su primera lectura. Su título es insinuante, es atractivo, es necesario: Entre zapatos, libros y serruchos. Y como subtítulo: Anarquismo y Anarcosindicalismo en Chile (1920-1955). Un ensayo escrito con claridad, con lenguaje preciso, con ideas que conforman una visión amplia del pensamiento libertario. Y sobre todo con información que es fundamental para las nuevas generaciones que poco o nada conocen de este movimiento humanista.

George Steiner nos dice en Extraterritorial (1971) que “las tecnocracias populistas y de masas se caracterizan por el semialfabetismo. Por una habilidad elemental para leer textos sencillos y la incapacidad consiguiente de profundizar en la sintaxis…” Más adelante nos explica: “El “fracaso de la palabra” es un tema esencial en la literatura moderna, desde Lichtenberg y Kafka hasta Paul Celan y Beckett. Darse cuenta de este complejo y amplio fenómeno debería ser un lugar común.” El traer estas palabras nos ayudarán a comprender con total objetividad el tema que Sebastián Allende nos acerca. No es sólo el movimiento social, el pensamiento anarquista en Chile, sus conflictos, su sentido. Es ver eso desde una perspectiva mayor.

El autor analiza situaciones sociales, nos presenta ciertos estímulos de una nueva enseñanza de principios del siglo XX, una relación entre cultura y parámetros históricos. Pero lo hace con inteligencia, evocando la teoría social y el estudio, la renovación radical de la imagen del hombre y su relación constitutiva con un universo. Eso lo sugiere, requiere del lector una formación en la cual acceda a un ideal sin caer en la trivialidad. Y nos enseña, además, que no hay dogmatismo. Parecería decirnos que la libertad, la imaginación y la cultura se incorporan a la vida sin formas especulativas.

Veremos desfilar en estas páginas un rigor intelectual sin poner en peligro la coherencia, desfilar paradojas flagrantes de la historia, no sólo de la historia del movimiento obrero y social de Chile, sino los devaneos y alardes de una sociedad de inconstancia y frivolidad, oscilando siempre entre el escándalo y el fraude. Es por eso que aparece el pensamiento ético si observamos lo que nos ofrece este ensayo maduro y reflexivo.

Al evocar nombres como Octavio Paz, Clotario Blest, Albert Camus o Manuel Rojas nos está induciendo a una apertura mental, a una línea estética y ética que nos lleva a visualizar espacios brumosos, apelmazados con olores y ademanes. Sabemos, por otra parte, que el testimonio de la novela chilena, ya sea por influencia del naturalismo hacia el 1900 o de las tendencias criollistas de la década del 20 (esto lo analizó hace décadas David Viñas), insiste en la demostración de la fachada y del revés de la trama. Ejemplos: El roto de Joaquín Edwards Bello, La viuda del conventillo de Alberto Romero, Hijona, La fábrica y Camarada de Carlos Sepúlveda Leyton y finalmente La sangre y la esperanza de Nicomedes Guzmán.

Estos son algunos de los títulos que se especializan, por darle un nombre, en “la ciudad oculta”. En esta zona de literatura exasperada, de recursos donde el biologismo se incorpora en algunas tendencias literarias, podemos agregar el moralismo de mirada zoliana de “la ciudad sumergida”. Hablamos de Hijo de ladrón de Manuel Rojas.

No podemos dejar de citar la intensa actividad sindical y de base que específicamente desarrolló el anarquismo en Chile sobre todo la influencia tolstoiana. Ejemplo de esto lo podemos sintetizar en la obra de Fernando Santiván, Memorias de un tostoiano (1955).

Sebastián Allende nos genera desde el comienzo una relectura, un trayecto en espiral que regresa sobre tópicos. Nuevas lecturas y diversas experiencias para la comprensión profunda. A modo de ejemplo:

Rudolf Rocker en su obra “Nacionalismo y Cultura”, o Camilo Berneri en “El culto al obrero”, cuestionando el dogmatismo teórico presente en los trabajos del marxismo“clásico”, con el corolario de la “falsa conciencia”, sentaron un precedente-no único por supuesto- a las posteriores interpretaciones de un Edward Thompson o Eric Hobswam en torno a la relación entre clase social y acción política. De igual manera, la concepción de Gustav Landauer sobre el poder, obviada incluso por los propios ácratas, pareciera ser corroborada mucho tiempo después en las obras de Michel Foucault, específicamente en “Microfísica del poder”.

Debemos reflexionar: el mundo moderno nos presenta personajes carismáticos que no son, desde luego, del todo lo espontáneo. Y sus dotes, no son por lo general innatas. En su divulgación –políticos, intelectuales, creadores– hay mucho de artificio, métodos de coerción psicológica, asesores de imagen, estilistas y maquilladores. No es un tema menor y me interesa la comparación del siguiente texto con lo que acabo de señalar.

Ahora bien, los anarquistas chilenos y extranjeros reivindicaron, al menos en un aspecto discursivo, el rol de la mujer tanto en la lucha social, como en la “sociedad libre”. Tómese como ejemplo, el sinnúmero de artículos firmados por mujeres en la prensa ácrata extranjera y nacional. Aunque debemos ser cuidadosos ante ese aserto, pues los hombres podían firmar como mujeres para despistar a la policía. Y si bien esto no podemos perderlo de vista, los escritos de Luisa Michel, Teresa Claramunt, Juana Rouco, María Luisa Capetillo, Virginia Bolten, Emma Goldman, van a testimoniar la presencia de la mujer en las corrientes libertarias.

Otro tema fundamental es la diferenciación con el marxismo. Desde la difusión masiva de la imagen del ídolo, la iconografía como medio de propaganda –data desde la antigüedad clásica, Alejandro fue el primero que difundió su rostro en medallas y monedas– los emperadores romanos, agregaron las estatuas y, a partir del Renacimiento, la pintura adornó el retrato con decorados fastuosos y puestas en escena. Nos dice Sebastián Allende: desde le teoría, el pensamiento anarquista rechazó el carácter monolítico del ideario marxista clásico en torno a la revolución socialista.

También hace referencia a la parte cultural del movimiento anarquista, enlazado siempre con los movimientos de acción, las huelgas y las reivindicaciones. Y estas líneas son verdaderamente significativas. Por lo general el ser humano no tiene ganas de saber qué sucede. Pero además sospecho que tengan ganas de querer. Por eso, desde el gobierno, se les fabrica una elección. Y Sebastián Allende nos recuerda una de aquellas publicaciones históricas de América. Olvidada, desplazada sin duda, pero con una constelación donde se eliminaba el tedio, la distracción y la imbecilidad.

Ahora bien, por qué hablar sobre la influencia anarquista en “Babel”, –cuyo creador Enrique Espinosa fue su alma pater– en primer lugar, porque no ha sido estudiada, y segundo, porque nos permite comprender cómo la tradición libertaria mantiene un eco creador en la literatura nacional. Así, la narrativa chilena mantendrá un núcleo socialista libertario, encabezado por Manuel Rojas, González Vera y el desconocido Laín Diez. En más, el comité asesor de “Babel” estaba formado por estos tres autores, más el escritor argentino Luís Franco, de tendencia trotskista y el Español Mauricio Amster. Como tal, literatos como Ciro Alegría, Albert Camus, Gabriela Mistral, Ernesto Montenegro, Hannah Arendt, entre otros.

Un texto claro, esencial, clásico ya, es el que escribió para siempre el tipógrafo Enrique Arenas (1894-1928): La rebeldía no es anarquismo. Un breve ejemplo de su mirada, que es la nuestra.

Debido a un desconocimiento absoluto de las teorías anarquistas, a menudo se confunde la rebeldía con el anarquismo, y las manifestaciones violentas se toman como actos engendrados por la idea misma, lo que no es exacto si sometemos estas cuestiones a un examen prolijo.

Un individuo atenta contra la vida de un rey, presidente o cualquier hombre de Estado, se le llama anarquista. Otro se rebela contra esta o aquella imposición, y también se dice que es anarquista.

Si admitiéramos esta teoría daría por resultado que la humanidad entera es anarquista, porque la rebeldía es ingénita en el ser humano, y no obstante esto, no todos son anarquistas; lo que evidencia pues, que no todos los actos de rebeldía son manifestaciones del anarquismo, ni puede decirse que la rebeldía lo constituye.

Se puede ser rebelde y no anarquista; pero no se puede ser anarquista sin ser rebelde; de aquí que, afirmemos que la rebeldía no es anarquismo.

Y estas palabras fundamentales:

La violencia no es la finalidad del anarquismo, sino actos engendrados por la represión y persecución de que son objeto los anarquistas; pero de ningún modo puede decirse que la violencia es una consecuencia engendrada por la idea misma.

Sabemos, desde siempre, que el culto a los héroes es pernicioso. Proclama el fanatismo, el dogma, el odio, la intolerancia. El estudio y análisis que realiza Sebastián Allende nos distancia de la fusión tribal, de los regímenes autoritarios. Y nos acerca a los individuos, a la conciencia de la libertad, a la responsabilidad de forjarnos nuestro destino. Nuestro propio destino. Lo otro son los aparatos políticos administrativos y policiales, el manejo de una burocracia partidaria.

Pierre-Joseph Proudhon, les recuerda a ciertos proletarios advenedizos que “los primeros que han planteado la cuestión social no fueron obreros, por cierto: fueron hombres de ciencia, filósofos, literatos, ingenieros, antiguos magistrados, representantes del pueblo…”

No debemos olvidarnos: “la real politik” es también un ideario, aunque vergonzante. La demagogia es un engendro de la emoción. Vale la pena, para finalizar, recordar a Ionesco: “…de Goering a Lenin todos los totalitarismos se hermanan…”

Carlos Penelas

------

Esta presentación fue realizada por el escritor argentino CARLOS PENELAS (1946), que tiene una extensa trayectoria poética en la literatura y es autor de notables ensayos literarios.

Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras, Historia del Arte y Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Colaborador en diarios y revistas literarias nacionales y extranjeras, conferencista en seminarios y centros culturales de la capital y del interior de la República Argentina, ha dictado en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana.

Disertante en mesas redondas en ateneos y centros culturales en España, Chile, Uruguay, invitado a viajes culturales a Madrid, Barcelona, Londres, Edimburgo, París, Roma, Bruselas, La Habana, Montevideo, Amsterdam, Viena, Frankfurt, Praga, Budapest, Lisboa, Florencia, Venecia, Sicilia, su presencia es de importancia requerida en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Actualmente reside en Argentina.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Trepado en la Usina del Arte


Esta foto la tomó Eduardo Romero en la Usina del Arte. Se trata de la réplica de una fachada de una casa antigua porteña con espejo gigante. Es una instalación de Leandro Erlich.


lunes, 25 de noviembre de 2013

En bibliotecas públicas

En el siguiente enlace podrá encontrar los libros disponibles de Carlos Penelas en la red de bibliotecas públicas de la Ciudad de Buenos Aires: http://catalogo.bibliotecas.gob.ar/pergamo/opac/cgi-bin/pgopac.cgi?QSA=1.90963


Aquí, los libros en la Biblioteca Nacional de Maestros, Pizurno 953.

Aquí, en la Biblioteca Nacional, Agüero 2502.

Y aquí, para buscar en el catálogo centralizado de la red CONABIP de Bibliotecas Populares de todo el país: http://www.conabip.gob.ar/cons_ccbp

martes, 19 de noviembre de 2013

La poética de Carlos Penelas pisó los adoquines de San Telmo

Se presentó en el Café La Poesía, en la Ciudad de Buenos Aires, el último poemario de Carlos Penelas: Álbum familiar.


EL MILAGRO DEL VERSO EN VUELO

El poeta argentino-gallego, presentó Album Familiar, un poemario ilustrado con 20 poemas de estrofas asonantes, sin métrica concebida, hechos a lanzadera y en finísima seda. Tan delicada que obtiene un milagro: el “verso en vuelo”.

Este fenómeno que ocurre en poetas como Machado o Pessoa, y que puede advertirse con claridad en los versos de Baudelaire, está presente en este magnífico trabajo de Penelas. El simbolismo, se acomoda en otra escala y pueden leerse las obras saltando los versos.

Cito para ejemplificar algunos de los poemas.

4
Así son los hijos,
despiertan para amarnos.
Una abstracción del aire.

5
No soy capaz
de contemplar sus ojos.
Lautaro es más profundo que mi voz.


Y aquí el vuelo milagroso del que hablo:

Una abstracción del aire. Lautaro es más profundo que mi voz.

7
Mis hermanos con el corazón agitado.
Mis hermanos desde el secreto y el augurio.
Mis hermanos en la plegaria del otoño.

8
Aquello que recuerdo en el poema
Soy yo mismo.
Y lo evoco disperso, solitario.


Mis hermanos en la plegaria del otoño. Soy yo mismo.

11
Mis hijos sorprenden la inocencia
Del trébol y de la hormiga.
La tarde ceñida al cielo.

12
El recuerdo socavándome doliente,
me sostiene furtivo.
Abraza y desnuda el súbito desvelo.


La tarde ceñida al cielo. Abraza y desnuda el súbito desvelo.

15
Oigo el péndulo del reloj desde mi alcoba.
Siento el abandono, un temblor de retratos.
Esta noche han pasado mis padres.

16
Hay un tiempo esparcido en el tranvía,
Una mirada suelta en el patio.
Lo angélico se aparta en la ventana.


Esta noche han pasado mis padres. Lo angélico se aparta en la ventana.

19
De aquella infancia
La caricia, la leche, el frescor.
De aquella infancia lo invisible.


20
Aquí están las raíces, los amigos.
Sencillez pura, vuelo.
Y un destino transparente, inefable.


De aquella infancia lo invisible. Y un destino transparente, inefable.

Los dos primeros poemas, que Carlos Penelas dedica a sus padres, abarcan un mensaje subliminal extraído de los dos tercetos:

María Manuela cantaba. Era un bosque su silencio.

Corolario justo son las palabras del propio Autor:

"La belleza del pájaro bogador perdido entre las nubes. Aún en estos días de destrucción y de ceniza.”

El Autor firma ejemplares en el Bar La Poesía

CRITICA CON RETRANCA PARA UN LITERATO ARGENTINO-GALLEGO
"Críticas literarias" fue materia que me tentó desde siempre. Con el agregado de que en la tentación se mezclaban otros sentimientos; es decir, la heredada retranca gallega que marcha por pasiones y libertades. Inevitable natural que me llevó a críticas que poco tenían de reseñas literarias. Para decirlo de otra manera, me fascinaba analizar, observar, puntualizar a mi aire y a la altura que remontaran las palabras por sí mismas. Afortunadamente, los profesores me calificaban con misericordia.

Más tarde, leí algunas reseñas de escritores malavenidos con los mandatos académicos y les noté cierto parecido con mis prácticas universitarias. En varias, una semejanza increíble, como aquella que, publicada en un periódico francés y obviando la evaluación de la obra que debía reseñarse, afirmaba que los escritores americanos tienen más éxito en Europa que en sus países de origen. Nada nuevo -aunque se diga en francés-, porque sabemos desde antes de Cristo que nadie es profeta en su tierra, sin embargo, ese comentario osado, movió más cimientos que el tema esquivado por el crítico literario que lo hizo. Con el tiempo, comprendí que la intención del desacatado analista, iba por otro derrotero: hacer hincapié en que "leemos lo de afuera sin haber leído lo de adentro".

Y aquí, quisiera aclararme. Leemos -sin entender cabalmente- giros, licencias que responden a otros costumbrismos, vocablos que dispersan. Leemos, pero, no nos leemos. Y lo más trágico: no nos escribimos, o escribimos desde la extranjerización, desde la distancia. Ante semejante catrástrofe, debiéramos ir en busca del áncora de salvación. Para ello, nada mejor que el aporte de la Poesía, justamente porque es mater ensoñación, interiorismo, revelación. Primaria esencia.

He de confesar que pensaba esto mismo, mientras iba caminando por San Telmo, hacia el bar La Poesía, para asistir a la presentación de Álbum Familiar, último poemario de Carlos Penelas.

Este poemario, del que dice el Autor, “reflejo de una actitud emocional, moroso, reflexivo”, es bien hallado recurso para sobrevolarnos. Apuntala este afán la magistral poesía de un poeta que ha leído sus adentros. Y mucho antes de "haberse escrito".

Los ancestrales pobladores de la Galaecia son las voces evocadas por Penelas con impecable ritmo. Ellas pertenecen a la tierra de Espenuca, Coirós, Betanzos de los Caballeros y, sin orden de calendario, pisan la Arkadia para desembarcar Patria y exilio, en el puerto americano de Ingeniero White.

La raíz crece en la diáspora, y Penelas levita la impaciencia de la tierra que quiere ser arada por su labriego, encauza navio costeando playas y riscos, confluye familia y trono alrededor del lar. Remonta sueños de infancia y de otoño, torna mínimo el acento y trasciende el ideal que, como todos las ensoñaciones que se persiguen, se extravían y se vuelven a perseguir.

Sitio de privilegio deben a este poemario las bibliotecas gallegas. Baste la altura de estos versos que abren Álbum Familiar donde gravita la Patria Celta y el exilio,

Cierro mi mano y siento la tierra que el campesino arrojó, sombrío, en el mar".

Marita Rodríguez-Cazaux
Buenos Aires, noviembre 2013


viernes, 15 de noviembre de 2013

Mariano Dubiansky, bandoneón

El bandoneonista Mariano Dubiansky interpretó algunos tangos antes de la presentación de Álbum familiar y cerró la noche con Los mareados, de Juan Carlos Cobián, Adiós Nonino y Libertango, de Ástor Piazzolla.






Además

jueves, 14 de noviembre de 2013

Leonardo Busquet presenta "Álbum familiar"

Locutor, periodista, actor y autor además de artista plástico, Leonardo Busquet es además responsable del área cultural y de difusión del grupo de Bares Notables Margot, El Federal, Bar de Cao y La Poesía. El lunes tuvo a su cargo las palabras de bienvenida y cierre en la presentación de Álbum familiar, de Carlos Penelas.


Además

martes, 12 de noviembre de 2013

Se presentó "Álbum familiar"

En la noche del lunes 11 de noviembre, en el Café La Poesía, se presentó Álbum familiar, de Carlos Penelas. Las palabras de apertura estuvieron a cargo de Leonardo Busquet, Rocío Danussi leyó poemas y actuó el bandoneonista Mariano Dubiansky.



















lunes, 11 de noviembre de 2013

"Álbum familiar", poemario íntimo de Carlos Penelas

El nuevo libro de Carlos Penelas es un “poemario íntimo que remite a la memoria de la infancia, a las perplejidades de los primeros años. Álbum familiar es un recorrido con la sencillez de quien memora un puñado de evocaciones que nos llega al corazón”. Lo ha publicado Editorial Dunken.

El lunes 11 de noviembre a las 19:30 hs se presentará el nuevo poemario de Carlos Penelas, Álbum familiar, que publicó Editorial Dunken. El acto se realizará en Café La Poesía, Chile y Bolivar. En la oportunidad actuará el bandoneonista Mariano Dubiansky, leerá Rocío Danussi. La presentación estará a cargo de Leonardo Busquet.

Carlos Penelas nació en Buenos Aires en 1946. En 1968 obtuvo sus primeros premios, en los ochenta obtiene la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y el Primer Premio de Poesia "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras.

Fue Director de los talleres literarios de la Sociedad Argentina de Escritores, conferencista en numerosas entidades nacionales y en la Universidad de La Coruña.

En 2000 Ediciones del valle le publica el libro de poesías Desobediencia de la aurora y luego De Espenuca a Barracas al Sur, seleccion de articulos publicados en Galicia en el Mundo, La Prensa de Buenos Aires y La Vanguardia.

En 2001 publica el ensayo El regreso de Walter González Penelas, estudio y antología del poeta uruguayo, con el auspicio de la Embajada de la Republica Oriental del Uruguay.

La antología Poemas a nai lo incluye como “único poeta no nacido en Galicia” que figura en la misma.

La Fundacion Internacional Jorge Luis Borges lo incluyó entre los diez poetas vivientes mas importantes y fue incluido en Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos, compilado por Pedro Orgambide.

Fuente: El Mensajero Diario.

viernes, 25 de octubre de 2013

Presentación de "Álbum familiar"


El lunes 11 de noviembre a las 19:30 horas se presentará el nuevo poemario de Carlos Penelas, Álbum familiar, que publicó Editorial Dunken. El acto se realizará en Café La Poesía, Chile y Bolivar.


En la oportunidad actuará el bandoneonista Mariano Dubiansky, leerá Rocío Danussi. La presentación estará a cargo de Leonardo Busquet.

lunes, 14 de octubre de 2013

El alma viaja en tranvía

Según el Autor, este nuevo libro de poemas, que tiene portada y grabados interiores del artista Carlos Andrés Scannapieco, apunta a la premisa de sencillez y claridad; “la dificilísima sencillez” a la que refiere Carlos Penelas, quien tiene en su haber poemarios de delicado estilismo.


La brevedad que transita su poética goza de un notable pico de altura. Es el soliloquio, que se distancia notablemente del monólogo, pues es diálogo consigo mismo. No hay poema que la pluma de Penelas firme, sin este balance interior y las palabras de la contratapa ya orientan a los lectores al funcional lirismo que le es propio.

Sin embargo, hay una riqueza que no confiesa la contratapa y de la que no puede escaparse si se viaja en el tranvía de la remembranza que propone la fantástica portada.

Para ahondar en este sentimiento de evocación, las palabras del español Luis Cernuda, tienen impecable altura si queremos avanzar en este nuevo poemario de Carlos Penelas, Álbum familiar.

“Iré…Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido”.

Gabriela Delgado afirma que “La arena del tiempo se derrama en vacíos que no podemos completar. Una gran región se funda al otro lado del espejo, allí van los evocaciones que se nos escapan y que no podemos recuperar”. Tan sensible decir, no quita que, en algunos espejos donde nos miremos, también existan otras regiones de mares, de aguas batidas, y muy rítmicas si el galaico-portugués las incita, - y muy presentes siempre en la obra de Penelas-, en cuyo lecho aguardan ser rescatadas, las remembranzas.

Todo lo pasado tiene el oro del tiempo. La pátina que lustran las victorias y las derrotas de guerras interiores. Llegar hasta esos escenarios, bucear, internarse, penetrar, llevan a contiendas. Y, para tal heroísmo, se precisa concilio con los dioses.

Agazaparse bajo la piel de Héctor, que salva honor y casta, amarrarse al mástil del equilibrio como Ulises si se opta por la esperanza de la vuelta, o, para acercarlo a la esencia que inspira la poética de Álbun Familiar, vivificar el lar del mítico Breogán.

Cual sea la ruta, habrá que cubrirse de valor. Me otorga razón, en Conquista del olvido, la poeta argentina Norma Segades:

“Hay que andar,
...con cautela,
anillos de memoria enmarañada,
navegar espejismos de promesas
haciendo caso omiso a sus palabras,
amarrados a las arboladuras
de vergüenzas,
...engaños
...y distancias
y aprender,
...lentamente,
a conjugar los verbos en pretérito
aunque la sangre insurreccione pájaros
debajo de las pieles harapientas[…]
Es un asedio largo y doloroso
junto a la soledad de sus murallas.
Porque erige sus puentes levadizos
y desnuda las lenguas crepitantes
donde hierve el recuerdo
la encendida insolencia de su entraña”.

Quizá, ese sentido de rescate que tiene toda contienda, el afán, la piedad, los despojos, la anchura de horizonte nuevo y la escalada para mejor visión de lo pasado, armonicen los paisajes que nunca se pintaron y conciban escenografías huérfanas de metáforas para descarnar mayores imágenes. De eso, sabe CP.
Entre sus versos, respiran, extranjeros por estar en tierra ignorada, íntimos por permanecer en carne viva, los recuerdos. Y “fundan pueblos de dulzura, en cada fuego de la noche” como poetiza Gelman, sin dejar de latir sobre la más entrañable infinitud de la evocación: el alma.

Porque, créase o no en ella, el alma existe. Y viaja en tranvía.

* * *
La portada y las ilustraciones interiores pertenecen al artista Carlos Andrés Scannapieco, premio nacional de grabado, docente de larga trayectoria.

Las fotografías son propiedad de Carlos Penelas.


jueves, 10 de octubre de 2013

Álbum familiar

Buenos Aires, 2013.
Editorial Dunken.
Grabados de Carlos Scannapieco.
Poesía.

1.
Las plantas le hablaban de los prados,
del eco de las lluvias.
María Manuela cantaba.

2.
Mi padre ascendía la mirada
más allá de viñas y de rías.
Era un bosque su silencio.

3.
Así son los hijos,
despiertan para amarnos.
Una abstracción del aire.

4.
No soy capaz
de contemplar sus ojos.
Lautaro es más profundo que mi voz. 



Presentación

sábado, 5 de octubre de 2013

Fiesta Nacional de la Poesía

El fin de semana en que dio comienzo la primavera el poeta estuvo en la primera Fiesta Nacional de la Poesía “Silvina y Victoria Ocampo”, en Manuel Ocampo. Penelas se refirió a la trayectoria poética de las hermanas, y Rocío Danussi leyó algunos de sus poemas.


Organizó el taller literario Florilegio de la Biblioteca Pública Almafuerte, en la estancia La Rabona.




viernes, 20 de septiembre de 2013

Manuel Ocampo por Victoria Ocampo

Cuando nuestra ciudad, en 1967, conmemoraba cien años de vida, en una audiencia televisiva organizada por la Biblioteca "Bernardino Rivadavia" y sus anexos,en el recordado "Canal 2", se leyó una producción de la prestigiosa escritora Victoria Ocampo, nieta de quien fuera el dueño de estastierras en las que mandó erigir Villa María. Mediante este escrito, publicado en uno de los tomos del "Plan de desarrollo de la ciudad de Villa María" (1967), accedemos a una imagen familiar del terrateniente y visionario Manuel Anselmo Ocampo.

Manuel Anselmo Ocampo, “Papocampo”, con su nieta y autora de estas palabras, Victoria Ocampo. La escritora en la época que tuvo lugar la evocación

Recuerdo a Manuel Anselmo Ocampo -a quien me piden que recuerde con motivo del centenario de Villa María, por él fundada el 27 de setiembre de 1867-no tanto en los últimos años de su vida como en la épocaun poco posterior a la de la fotografía en que está sentado en el patio de estancia, La Rabona, con una de sus nietas. Lo vemos en esa foto llevando un traje claro que habla de verano, unas botas oscuras adecuadas a sus trabajos campestres. Su barba blanca y cuidada, su pelo gris aún son los de aquel don Manuel, como lo llamaban los peones,que para mí era papá Manuel, mientras que para otros nieto será Papocampo, y hasta Pacopanco en boca de uno que se hacía lío con esas sílabas. El don Manuel de los peones partía de madrugada a vigilar las tareas rurales y volvía, cuando apretaba el calor,a tomar unos mates. La chica de la foto, recostada contra él -yo-parece hija de un puestero y seguramente sus manos debían de guardarel rastro de la tierra fértil del partido de Pergamino. Ahí había sembrando él mares de lino, de alfalfa, de maíz.Y también árboles para dar sombra y verduras para que las comieran frescas sus hijos y los hijos de sus hijos.

Truenos en la llanura
La chica del retrato le tenía un poco de miedo, como a las tormentas súbitas que ennegrecían el horizonte. La inmensa llanura les prestaba un marco de grandeza adecuado, y los truenos retumbaban en ella con más solemnidad. El poco de miedo de la chica no era porque a ella la retara el abuelo. Jamás lo hizo en esas temporadas que pasaban juntos,primero en San Miguel, después -cuando se dividió la estancia entre dos hermanos- en La Rabona. Pero papá Manuel era un señor propenso a erupciones volcánicas de la palabra. La chica se extrañaba de que protestara porque no llovía, y a poco andar porque llovía demasiado. Nunca parecía estar conforme con el estado del tiempo y con los pronósticos de su servicio meteorológico privado(algunos puesteros de La Rabona con antenas especiales para captar los anuncios de temporales o chaparrones). A don Manuel le molestaba la conducta caprichosa de un cielo del que era víctima inerme.

En la época de la esquila, nos dejaba entrar en algún galpón lleno de tijeras bien manejadas, de carneros y ovejas quejumbrosos. Entre balidos y lana polvorienta por fuera, limpia y tibia por dentro, que caíaal suelo como desnudando al animal, nos parábamos, fascinadas por el espectáculo. El lo contemplaba con no menos interés, pero seguramente de otra especie.

Había plantado, cerca de la casa, en La Rabona, además de los consabidos eucaliptos, una avenida de casuarinas. Las casuarinas australianas, así llamadas por el parecido de sus ramas en floración con las plumas del casoar (ñandú de Australia) tiene una particularidad.El viento gime al pasar por su ramaje, con la monotonía melancólica del mar sobre las playas. Mi madre le preguntó un día a su suegro: "Dígame, don Manuel (ella y todas las nueras los llamaban así, como los peones. La gente de aquella época no era confianzudacomo la de ahora y el respeto por las canas se usaba)… dígame, don Manuel, ¿por qué planta árboles tan tristes? El contestó:"Porque se parecen a mí".

¿Aqué respondería la tristeza de Manuel Anselmo? Su mujer, Angélica, una de las beldades de su tiempo, era no sólo linda,sino bondadosa e irradiaba serenidad, cosa que él no conocía ni de nombre. Tenían nueve hijos (tres mujeres y seis varones).Claro que todos ellos no fueron igualmente aptos para alegrarle la vida.Pero cualquier hombre que se atreve a tener nueve hijos, corre ese peligro.Para el siglo victoriano no era tampoco un número exagerado.

Visitas a los abuelos
El físicode Manuel Anselmo llamaba la atención, tanto como el de su Angélica.Miguel Angel lo hubiera tomado de modelo para la Capilla Sixtina. Los nietos se le multiplicaban como los eucaliptos y las casuarinas. Su hija mayor,María Luisa (a la que debe su nombre esta Villa María de Córdoba), vivió siempre a su lado, junto con Diógenes Urquiza, con quien se casó. En los patios de la calle Lavalle 777 (hoy cine Ambassador) no sólo florecían magnolias. Reían muchachos y muchachas que daba gusto mirar. Eramos un clan. De acuerdo con las edades, y por grupos, nos presentábamos en días fijosa comer con nuestros abuelos. Docenas de caras frescas jabonadas y alegresiban a besar semanalmente a Manuel Anselmo. "Vayan a saludar a su Papocampo",decía mamá Angélica en cuanto llegábamos.

No cabe duda de que la vida no le mezquinó nada. Tampoco él fue avarocon ella. Y soy testigo de que le dio el sudor de su frente. Lo veo llegar, acalorado de sus tareas mañaneras, en la estancia, secándosela frente con un pañuelo que parecía una servilleta de gran tamaño. Lo oigo preguntarle a Evaristo por la bolsa de galletas,y a Abraham por los choclos; ahí estaban en una canasta, mostrándola chala rubia, porque él los abría para comprobar si erantiernos. Veo el gesto de la mano que le tendía un mate, con su bombilla de plata reluciente, y la otra mano, ya marcada con las pecas de la vejez, que le tomaba.

Al final de su vida estaba francamente neurasténico (así se llamaba a su estado de angustia entonces). Se quejaba continuamente de insomnio,terrible suplicio para quien lo padece. Mi abuela contaba, medio riendo,diálogos nocturnos de cuarto a cuarto:

-¡Angélica! No puedo dormir.
-Eso es natural a nuestra edad, Manuel. El insomnio es cosa de viejos.
-Entonces me embromaré, caray.

Eso iba dicho con términos más contundentes. Solía usarlos.

Un recuerdo final
Cuando por fin se durmió, después de tanto no poder dormir, éramos numerosos los descendientes de Manuel Anselmo que lo velábamos.Había pertenecido al partido radical (de los comienzos) y murió durante un gobierno radical. El presidente llegó a Lavalle 777 apoco de morir mi abuelo. Alguien dijo: "Ahí está don Hipólito. Vayan a recibirlo". Manuel Anselmo estaba ya acostado en el cajón.Pero yo no lo recuerdo muerto, sino en los años en que me parecíaun señor todopoderoso, dueño de muchos carneros y que ponía dos a nuestra disposición, atados a un cochecito. Lo recuerdo sentado en un sillón de mimbre como en un trono. Recuerdo su voz que llamaba a Abraham y preguntaba por los duraznos y los pelones amarillos que tanto me gustaban, mientras se asomaba al patio recalentado por el sol una diosa vestida de brin blanco (mi tía Isabel, recién casada y digna de ser comparada con cualquier Elizabeth Taylor de Hollywood).

La diosa se atrevía a decir: "Don Manuel, vaya a descansar a su cuarto, esepatio es una hoguera a esta hora". A mí no me incomodaba el sol y me interesaban las indagaciones sobre la fruta. Y don Manuel parecía tan resistente a los rayos solares como yo.

Durante una temporada se le ocurrió llevarnos, en tren naturalmente, hasta Rosario.Acontecimiento memorable para nosotros. Nos acompañaban mi madre y la diosa vestida de brin blanco. Supongo que algún rosarino vio pasar, con cierta curiosidad, a esa pareja de mujeres lindas junto a lasque marchaba un hombre de barba blanca y nariz aguileña, imponente,imperioso, como ave de presa… pero nada temible para quienes lo conocían bien. Así recuerdo a don Manuel Anselmo, nuestro Papocampo.

Victoria Ocampo
Buenos Aires, 1967
Fuente: El diario del Centro del País, noviembre de 2006

Carlos Penelas en La Rabona
Este fin de semana el poeta estará participará de la Fiesta Nacional de Poesía en homenaje a Silvina y Victoria Ocampo. El acto se realizará el sábado 21 de septiembre en la estancia La Rabona, Manuel Ocampo, Pergamino. 

El sábado se realizará la 1ª Fiesta Nacional de la Poesía

El sábado se realizará la primera Fiesta Nacional de la Poesía “Silvina y Victoria Ocampo”, en Manuel Ocampo.

El taller literario Florilegio de la Biblioteca Pública Almafuerte, que se encuentra organizando el evento, informó que no hay más cupos. Por lo tanto, todos aquellos que deseen asistir como espectadores podrán hacerlo por la tarde, desde las 15:30, en la estancia La Rabona. (En caso de lluvia, en el Club 9 de Julio).

El programa previsto es el siguiente: a las 9:30 acreditaciones; apertura; primera ronda de poesías; palabras de la escritora Estela Torres Erill sobre Silvina y Victoria Ocampo; taller a cargo de Piero de Vicari; un momento musical por Georgina y Joel y almuerzo.

Por la tarde en estancia La Rabona: palabras del poeta, escritor y ensayista Carlos Penelas sobre la obra de Silvina y Victoria Ocampo, su significado en la literatura argentina, su trascendencia como asimismo la valoración poética y la fidelidad a un humanismo casi único en la historia de nuestra cultura; palabras a los poetas fallecidos Ricardo Piraccini y Rafael Oliver; segunda ronda de poesías; distinción a los poetas Edna Pozzi y Angel Lapolla; un espacio para crear; entre la tierra y el cielo; participación de la Peña Fotográfica Pergamino; entrega de certificados; refrigerio y despedida.

El evento cuenta con el apoyo del Fondo de Promoción Cultural y Preservación del Patrimonio de los Pueblos.

La Opinion de Pergamino

domingo, 15 de septiembre de 2013

POEMAS DE TRIESTE / Memoria a flor de piel

Carlos Penelas
Editorial Dunken, Buenos Aires, 2012


Carlos Penelas es –probablemente– poeta desde siempre, aunque sus primeros trabajos publicados se registren en la convulsionada década del 70. Nació en una familia de inmigrantes gallegos ligada a varias disciplinas del arte: el teatro, el cine, la plástica y la literatura. Fue imposible para el poeta estar ajeno a ese mundo. Su formación en el Normal Mariano Acosta y el profesorado en Letras completaron la tarea. Y el poeta y dibujante se largó a la aventura de imaginar y crear. Buena parte de sus trabajos estuvieron signados por el amor, sus desventuras, las perplejidades del alma, su férreo compromiso anarquista y la memoria que describe geografías, siluetas pasionales y dolorosos exilios. El camino al que se lanzó Penelas en su temprana edad no tiene retorno. Es como su poesía, no tiene medias tintas. Ahora nos regala la sensualidad de Poemas de Trieste. Aquí aparece –con fuerza exacta– la ética de la memoria, una memoria totalizadora, no fragmentada. Dolorosa pero a la vez esperanzada. Dicen que la de Penelas es una poética del iceberg. Entonces quiere decir que hay otra poética, sumergida, profunda. Una poética que el prolífero autor nos conmina a descubrir. En eso estamos. Convengamos que Penelas nos allana la tarea con su claro estilo... a flor de piel.

Leonardo Busquet
Periódico "Desde Boedo", agosto 2013

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Homenaje a Silvina y Victoria Ocampo

Carlos Penelas participará de la Fiesta Nacional de Poesía en homenaje a Silvina y Victoria Ocampo. El acto se realizará el sábado 21 de septiembre en la estancia La Rabona, Manuel Ocampo, Pergamino. Organiza el Taller Literario Florilegio de la B.P. Almafuerte, coordina Marta Susana Siciliano.


El poeta, en la oportunidad, hablará de las hermanas Ocampo, su significado en la literatura argentina, su trascendencia como asimismo la valoración poética y la fidelidad a un humanismo casi único en la historia de nuestra cultura.

Tanto Silvina como Victoria Ocampo forman parte de las figuras que más han contribuido a erradicar el provincianismo de la cultura argentina durante el siglo XX.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Comentario sobre "Poemas de Trieste"

Poemas de Trieste, de Carlos Penelas
(Editorial Dunken, Buenos Aires, 2013, 88 páginas)


La tapa del libro aporta una bella fotografía del mar Adriático, que baña las costas de Trieste y constituye uno de los puntales de su belleza natural. Hay en el autor (que también es responsable de esa fotografía) un sentido canto de amor y veneración por esta legendaria ciudad que albergó a genios de la talla de Joyce y Rilke, y que es cuna de eximios artistas y escritores. Penelas la evoca como si se tratara de una amante bella y soñadora: “He descubierto, sin saberlo, una aguda y honda /pureza en estas columnas, en estas calles, /en estas terrazas de ociosos latidos”; “A veces dudo si Trieste no fue un espejismo, /una precaria gloria de la felicidad”.

La mujer siempre fue en la obra del poeta un ser sublimado que convoca toda la belleza del mundo. Y en el poemario no cesa de alabarla y cantar sus dones físicos y su esencial espiritualidad, excelsa representación del amor: “Después de estar desnuda, invisible, /secreta de jardines y desvíos”; “un pez transparente entre las ondas, /pubis bellísimo sobre la soledad del lecho /mirada abisal del mundo, /apenas una ingenua ansiedad de los ojos”.

Poemas de Trieste puede gozarse, además, como un paseo literario en el cual se nombran a grandes escritores de todos los tiempos: Umberto Saba, Claudio Magris, Leopardi, Tolstoi, Svevo, Montale, Giorgio Bassani, y muchísimos otros.

Otro pilar del libro son sus restallantes imágenes, que también configuran una de las marcas de fábrica del autor: “Por eso evoco los astros en el reverso de la noche /cuando un caballo marino recorre las estrellas”.

En el magistral prólogo de Alejandro Drewes –que desborda sabiduría literaria- éste sostiene que estos poemas “son entonces, ante todo y como obra de plena madurez del poeta, una gran metáfora del viaje como iniciación” (…) “Una etapa del camino donde, sin renunciar a los motivos de la iconografía poética, el poeta los transforma y resignifica y les da un sentido de unidad, en una obra poética con aspectos de diario de viaje...” (…) que “precisa asimismo del otro viaje que se ha hecho mucho antes por los libros amados”.

Poemas de Trieste es un título que debería formar parte de las librerías y bibliotecas de esa ciudad, como testimonio fiel de su magnificencia y esplendor artístico.

Germán Cáceres
Publicado en Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte

viernes, 23 de agosto de 2013

Una sociedad sin Favaloro

René Favaloro admiraba a Luis Franco y a Ezequiel Martínez Estrada. Eso sólo debería darnos una síntesis de su sentir. De médico rural a candidato a Premio Nobel de Medicina. Después de diez años de su suicidio, es otro símbolo de un país en decadencia. No de un país en crisis. Tuve la fortuna de conocerlo en 1978, estar junto a él – desde la amistad y el trabajo cotidiano – hasta julio de 2000. Un mes después renuncié a mi cargo de la Fundación. Junto a él viví momentos de creatividad. También de desolación. Luchó por una sociedad más justa; más sana, en todo el amplio sentido de la palabra. Miembro de la Codanep renuncia pues deseaba la investigación a partir de 1974. Combatió contra la corrupción sistemática de la clase política y una estructura mezquina, contra obras sociales cómplices y corruptas; Pami, como emblema de una época, de un engranaje hipócrita. Dictaduras y populismos fueron minándolo. ¿Eso sólo motiva su suicidio? No. Cuestiones íntimas, envidias, recelos, hicieron el resto. ¿Tuvo contradicciones? Sin duda.


Favaloro representa un antes y un después en la cardiología mundial. Fue el creador, en 1967, del puente aortocoronario. A partir de ese día todo cambió. Regresó a su patria para incorporar conocimiento, ética, educación. Habló de justicia social y de solidaridad. Se hartó de señalar la dignidad del hombre, de buscar ejemplos. Habló de la ciencia como la expresión de una necesidad inherente al ser humano. Habló de San Martín y de Bolívar, de Sucre y de Artigas. Era un profundo admirador de Atahualpa Yupanqui; juntos escuchábamos a Zitarrosa.

Es difícil evocarlo sin dolor. Sin él nada es igual. ¿Logró cambiar algo del sistema? Nada. Cambió la medicina cardiovascular del país y del mundo. Y la posición económica de muchos de sus allegados. Deseó ser recordado como educador. En él la memoria de Bernando Houssay, de Luis Federico Leloir, de César Milstein. Quiso una medicina igualitaria, una educación igualitaria. Una sociedad sin hijos ni entenados.

Carlos Penelas
Poeta y ensayista. Fue Jefe de Relaciones Públicas, Sub Director del Centro Editor y Miembro del Comité de Ética de la Fundación Favaloro.

domingo, 18 de agosto de 2013

Un alto en la Calle de la flor alta

Como en pizarra blanca, trazos finos a mano alzada han bosquejado un busto femenino. Sobre los ojos fijos, parece ascender una sonrisa vaga. Cerca del escote, un prendedor de filigranada caligrafía. La firma del artista dice, Carlos Penelas.


A través de estas líneas femeninas, se entra a Calle de la flor alta. Los colores del silencio que mitigan los acentos, el personal ritmo de cada vocablo, esperan ser descubiertos, “Una marcha peregrina, transitoria y perenne, de la pasión.[…] Movimiento inconcluso del aire y de la rosa, unidad indestructible de la utopía”, hallazgos expresivos que desatan emociones, viajes, encuentros, rapsodias, flashes que regresan a horas jóvenes y frescas como fueron antes de apagarse para siempre o futuros a milímetros de distancia.

En este banco se sentaba mi madre.
...
Entre estos árboles un viven dioses y héroes.
El gozo y el amor descubrieron
los románticos ojos de una muchacha,
la rosa roja del poema, el otoño del padre.

Los fantasmas la habitan junto a los jacarandáes.
Su magnitud devora las islas del olvido.

Plaza Rodríguez Peña (Fragmento)

Acuña Huidobro, que es para llorar lágrimas primeras que el poeta busca palabras en el corazón; según mi idea debería entonces hacer un alto, 'acudir desandándose' tras brumoso cristal de pasos para llegar a lo insondable, a lo desconocido. “La poesía es en realidad todo lo que no conocemos”, dice Penelas y eso mismo habita en el magnífico poema “Las nubes, el aire” donde el acierto en los tropos desnuda una concéntrica filosofía de búsqueda.

Regresamos
a esa región intima
de pétalo y olvido.
Súbitamente la noche
toca el sillón,

Acechamos la bruma,
lo que llama
del cielo o del vacío.
Ahogados como pájaros,
detrás de las colinas,
desde el tedio y la sospecha.

Las Nubes, el aire (Fragmento)

De tal constante (la inquietante búsqueda) se nutre la altura poética de Penelas, quizá, por lo que él mismo confiesa en el prólogo,“Pienso que es tan absurdo poseer una estética como engendrar voluntades en torno a la flaqueza humana: necesidad de un paraíso, de un líder, de una patria. A veces el hombre es lo suficientemente vulnerable para atesorar sobre el amor o lo ideológico”;incitación a navegar en marejada la mar bravía donde gravita la tierra firme del imposible. No hay eufemismos que la sosieguen, no hay licencias oníricas ni perfiles utópicos. Por esta Calle de la flor alta, se camina la cornisa de la vida en continua contradicción, pensamiento en abanico, espejado en otros pensamientos.

No puedo recordarlo. Es parte del sueño,
de la memoria, de lo que borra el aire.

Sentí que venía volando como Erinia
con el rostro en tinieblas,
sentí que me envolvía en una nube
inquietante y ceñida. Un fuego
donde quemaba el límite sagrado
del ocio extremo o del vacío.


Un rostro (Fragmento)

Sin ellos el mundo está sin límite.
Desde cada lugar solitario, los miro.
Los evoco sin fatiga, en terca plenitud.

Permanezco continuo
como una mano tangible.
Me descubro colmando la mar
Y la certeza del pecho.
Así son los dioses terrenales;
vuelan en entrenoches, sorpresivos.
En este sendero de ondas y alboradas
aprisionan luz, aire, talones.
Vitales renacemos en sus voces.
Inseparables, desvelados, impávidos de cielo.

Elegía (Fragmento)

Ha de sumarse a su lumbre lírica, la maestría de comunicar (intención que creo firmemente no forma parte del desvelo del autor sino que nace por obra y gracia de dioses distantes), de expresar los sentidos, de plasmar la acción efímera, fotografía instantánea que, en su pluma, “pesca el clic” justo.
Responde esta interacción al innegable histrionismo de Penelas, a quien “se lo ve y se lo oye” siguiendo sus textos y sus paratextos, que bien desnudan en el papel sus entonaciones y sus pausas.

Hoy has venido a verme, madre.
Estaba leyendo cuando te sentaste
-decorosa, nobleza de desvelo-
en el antiguo sillón de roble.

Te dije, además, que a veces
durante la nostalgia de la tarde,
en el torrente de las sombras,
evocaba tu muerte como una lejanía.
Y también dije que lo peor
no era ese hilo sutil de la memoria

Lo peor, lo peor…madre,
(recuerdo que lo confesé balbuceando)
era que no podías pensar más en mí,
ahora era imposible tu vigilia.

y tus ojos se abismaron en los míos.

Encuentro (Fragmento)

“El poeta tiene la condición del artista plástico. Es alguien que mira y, al mirar, descubre materia, forma, visiones. En el poema hay imagen y conjuro; clima y aroma recorriendo deseo” dice Penelas, será entonces imprescindible el "desembarco", que es lo que tienta al iniciar el viaje de las miradas.
Desembarcar en las playas -porque el deseo no es estepa ni desierto- que pisa el poeta y darle la proporción que la palabra lleva.

Desembarcar en la sensualidad que trasciende en recursos literarios sutilísimos, para hallar de esta manera la pasión casi épica, dramática en su acepción real. El idilio hiperónimo, porque hay frases que engloban otras de significados menores como abrazándolas.

La bella mujer que murmura su fábula secreta.
La bella mujer que duerme en la nostalgia.
La mujer del bretel violeta mirando la quilla del barco.
La que insinúa el fervor del insomnio.
La bella uniendo el universo en la plegaria.
La que se hunde en dimensiones invisibles.
(La mujer que transita las calles del otoño.)
Esta mujer alimenta fatalidad y dolor.
La mujer que nombra el recogimiento.
Discurre la amada vestigios entre parvas de heno.
La hembra regresa en la inocencia y el abismo.
Bella, flotante, de apretadas nubes.

La mujer con su lengua distante, sin memoria.
La mujer que hunde el vacío y el corazón.
La amante desnudándose en un hotel de Praga.
La que devora el instinto y el pudor.
La celta que evoca las gaitas y los templos.

La que aletea palabras en poemas.
(La mujer que brota en una luz transparente.)
La mujer que ama como una madre invisible.

La humedecida de semen, de olvido, de palmeras.
La humedecida de temor sobre llanadas rojas.
La bella mujer inseparable de la bondad.

La insurrecta de plazas y guerrillas.
La bastarda, la desconocida, la inconclusa.
La bella mujer que irrumpe en las fuentes marinas.
(La mujer de los muelles y las dársenas.)
La bella sobre el caballo blanco
entre las hojas, el ramo y el aire de la rosa.
La libertaria sin dioses, sin patrias, sin marido.

Variaciones de una hembra (Fragmento)

Penelas va más allá de lo que poetiza. Hay un plus-ultra que atraviesa aldea, pueblo, barco, mar, plaza, cocina, pájaros, vacío, bruma, en la nación de su infancia. Calle, mujeres, lechos, espaldas, labios, muelles, patios, zaguanes, burdeles, “rostros, cartas, manuscritos, retratos, talismanes. / Una casa amparada por la imaginación. / Un hotel, una panadería, un ramo de jazmines” se escapan, se recrean, se irradian.

¡Ah, los ojos de la ausencia bajo el pubis!
Detrás del viento, distante como el sueño o la noche,
detrás del aire y del agua callada,
sin sombra,

Llega con cabellera suelta
y gira sin miedos en el lecho secreto.

He olvidado la oscura plegaria de su sexo,
los hombros, las rodillas, la lengua como ave.
Desde el silencio de la noche digo su nombre.
...
El instinto aún acaricia los muslos de esta mujer.
La mirada es entonces otra demencia del deseo.

El príncipe del olvido (Fragmento)

Emilio Ballagas aseguró que la poesía no debiera explicarse, tan limitado es el léxico humano, tan flaca la lengua para descifrar lo ignorado, lo descomunal de algunas obras. Otros menos piadosos que el cubano, devastan genuinos entusiasmos asegurando que la poética no puede aprenderse. Lo esencial -y aquí todos convenimos-, es que no se puede dejar de ser poeta. Según Darío, Pessoa, Vilariño, Benedetti. Según los misericordiosos y los más crueles críticos.

Es una fuerza que arrastra la finitud humana hacia interrogantes de vida eterna. Ése, es el perdurar del poeta; aniquilar el tiempo que transcurre, volver atemporal la historia, multiplicar el caos de la memoria. Sin otro paisaje que el que ven los ojos hacia adentro, ir tanteando las pulsaciones de lo que no puede expresarse en un idioma que no sea el secreto lenguaje que habita la inquietud.

Sin embargo, Carlos Penelas, propone otra inquietud, otro lenguaje secreto. Propone, como el viento negro de Huidobro, la palabra y el conjuro.

Amigos, observad estas palabras
que caen en la noche. Apenas rozan la luz
de una lámpara silenciosa y antigua.
Vienen de aquellos campesinos exiliados,
llenan de agonías, de mujeres bellísimas,
de caricias que sobreviven
en talismanes o miradas melancólicas

Son palabras de un poema
que la amada no supo comprender,
palabras extraviadas en el aire y en el mar
que están aquí, en este cuarto,
sobre esta mesa olvidada del cosmos,
en esta habitación de Casa Viamonte.
Nos cuesta sentir en nuestra piel
tanta soledad y tanta urgencia.

Palabras (Fragmento)

A veces uno se pregunta
cómo nace la palabra del silencio
y logra atravesar prostíbulos,
humillados cuartos por las huelgas,
palacios con copas y dagas,
templos poblados de relicarios.
Suelo permanecer mudo ante ciertas
sensaciones tejidas por el odio o la vanidad.
Es cuando el diálogo
toma la forma de brisa o de tibias riberas.
Entonces , puede decirlo todo
pues he renunciado a decir nada.

Una conciencia cósmica, lejana,
como el sueño de la infancia
oye el canto de esa oración desvalida.

Sólo queda el recordar la fábula de los hijos
que invoco dormido entre el fervor y la lágrima.

Conjuros (Fragmento)

No eliges. Cuando niño, entre sombras y dudas,
mis padres me decían que cada lágrima
era una estrella que buscaba candidez
en la orilla del mar.
Ellos cifraban simetría y ofrenda
entre libros e imágenes
(Espectros de bosques y helechos junto al río)
Me decían que la risa zubia desde el alba
para alimentar la ternura de los campesinos.
Como un adolescente estuve recorriendo aldeas,
puertos, hálitos dolidos de mujeres.
De poema en poema fue creciendo ensueño.
Pude ser mendigo y príncipe
desde el dolor y el gozo de aquellos dioses.
Luego, todo se hizo luz en el espejo
que llegó de los heraldos.
Y manantial y patria verdadera.
Ahora, escucho una gaita implorante de cielo.
Conmueve la bruma gris en mis cabellos.

Autobiografía (Fragmento)

I
Una sombra del amor existe
en lo más secreto de vos, deseada.
O en mi corazón, no lo sé.
Como una aldea luminosa
en el centro de una línea de agua.
II
Los principes solitarios
son estos niños que mueven
la delicadeza del aire y del cencerro.
Un sueño medieval,
una infancia que insinúa belleza.
III
La luz de esta catedral
roza la piedad derruida del campanario.
Las cigüeñas recogen las sombras
de la niebla. Del amor que en ti existe
siento un halo. Y el mar, el mar...

Calle de la flor alta (Fragmento)

Como cierre, el más abierto pórtico que regala la sensibilidad del poeta, en "Rapsodia del secreto".

...
Pero una flor en la alta calle,
que no concibe la maldad de los hombres,
vela el nombre del reino.

Un reino que es posible hallar en calle de policroísmo poético. Y cercana al mar, al mar de Penelas.

Marita Rodríguez-Cazaux
http://maritarodriguezcazaux.blogspot.com.ar/2013/08/un-alto-en-la-calle-de-la-flor-alta.html

Calle de la flor alta - Carlos Penelas
Tapa e interior: Ilustraciones originales de Carlos Penelas
Editorial Dunken - Ayacucho 357 - CABA

jueves, 15 de agosto de 2013

"Álbum familiar", en imprenta

El nuevo libro de Carlos Penelas, Álbum familiar, se encuentra en proceso de impresión. El poemario, con cuatro grabados originales del maestro Carlos Andrés Scannapieco, será publicado en breve por Editorial Dunken. Aquí, adelantamos un boceto de la tapa.

Recordamos que la edición de Álbum familiar será limitada y constará de veinte poemas breves. Los ejemplares, firmados por el autor, llevarán el sello ex libris diseñado por el poeta. 

sábado, 10 de agosto de 2013

Favaloro y La cabeza de Goliat

Buenos Aires, 2013.
Peña del Libro "Trenti Rocamora".
Plaqueta.
Prosa.


Fue publicada la conferencia que Carlos Penelas dictara en la Peña del Libro "Trenti Rocamora" el viernes 12 de julio, día del 90º aniversario del natalicio del Dr. René Favaloro, en el salón de Editorial Dunken.

Coordinan la Peña Stella Maris Fernández y María de los Ángeles Marechal.

martes, 6 de agosto de 2013

El juego de la demagogia y de la corrupción

Las libertades son concretas, existenciales. La libertad es abstracta, esencial. 
Herbert Read 


Hay otro mundo, complejo, contradictorio, lo hay. El mundo está enmovimiento, siempre, con sus juegos de fuerza, sus estructurasviciadas, sus sistemas huecos y guerras económicas, como siempre. Lo sabemos. Hay otras miradas: estéticas, simbólicas, históricas, ideológicas. Discusiones profundas y crisis estructural. Miseria,hambre, injusticia social, egoísmo, realidades de poder y de codicia.Banalidad y confusión y privilegios. Sin duda. Pero aquí la demencialo cubre todo.

En verdad ya no sé cómo llamarlos. Se les puede definir como sinvergüenzas, desvergonzados, descarados. Tenemos otros nombres:caraduras, canallas, ruines. Sucede que también son arribistas,aprovechados, oportunistas. O ladrones, saqueadores, timadores. Suelenser populacheros, populistas, demagogos. Y además tienen versiones.Son indecorosos, cínicos, ubicuos, lábiles. Suelen ser incondicionales hasta que dejan de serlo. Su buscan, se repelen, se abrazan y se insultan. Dicen cháchara, dicen cipayo, dicen mercado. Se idealizan a sí mismos, discuten la fatalidad, el psicoanálisis, la lealtad, las escaleras, los palcos y las intendencias. Dicen coima y bailan el malambo. Dicen pueblo y cantan una cumbia villera. Cuando son delicados acentúan las consonantes. Se disfrazan de cultos y plagian a Augusto; escriben acta est fabula. (Del otro lado el vacío, otrasuerte de imbecilidad, otra erosión más del delirio a duo). Según laocasión son opositores u oficialistas. Sin leerlo son parte de unaobra de Ionesco. Siempre volubles, siempre enfrentados, siempre en laotra vereda. O en la misma. Están aquí y están allá. Son fascistas de derecha, a veces. Son fascistas de izquierda, casi siempre. También son híbridos, provisionales, tumultuosos, de barrio, triunfadores. Huelen el poder, la comparsa, los bombos. A veces son light, otras intentan ser elegantes: se mudan de barrio. Defienden caudillos, lo programático, los pactos. Luego mienten y no cumplen con nada. Cantan marchas, levantan banderas, dicen birra, dicen general, dicen revolución, dicen tercera posición dicen merengue. Inexorablemente odian a los ingleses. Inexorablemente hablan de patria, de escudos, de mutaciones. Lumpenes y sin formación. Resentidos, huecos, groseros. Tienen un repertorio complejo, con voces aliadas y voces cómplices. Son belicosos, antiimperialistas, furibundos herederos de la barbarie. Y luego son todo lo contrario: precisan sobrevivir. Entonces el desguace de los bienes nacionales. Y otra vez el sistema, los sindicalistas conversos, los empresarios conversos, la legión de excluidos. Deformados y con caries. Anuncian planes quinquenales, planes por décadas, proyectos al infinito. Son aliados y enemigos demonólogos, de fachadas, de consignas. Oscilan entre la perplejidad y el desaliento, entre la corruptela y la frivolidad generalizada. Entre los negociados y la sonrisa visceral. Son espasmódicos, obsecuentes, mediocres, triunfalistas. Reniegan prolijamente de lo ético, de la historia, de la razón. Viven en una circularidad repetitiva. Abundanen coreografías, en figuras retóricas, en beneméritos compatriotas.Corroboran pactos zurcidos entre gallos y medianoche, alzan los hombros y miran de soslayo. Y mezclan todo, absolutamente todo. De allí el guiso criollo, la caldeirada de la cual hablaba mi madre. Se sostienen por emblemas y traiciones, por herencias, epitafios, falsificaciones, monaguillos y miserias. Tienen destrezas circenses, olvidos institucionales, carcajadas gastronómicas. Se van haciendo cada vez más ricos gracias a los pobres. Hacen pobres para detentar el poder y hacerse ricos. Mastican entre codazos cómplices, tienen el guiño del jugador de truco, el lenguaje profiláctico del parlamento, el fervor del barrabrava. Olímpicos ganan siete a cero, treinta acero. A veces son tribales, a veces quieren ser caballeros normandos. Ellas son rubias teñidas, coloreadas. Son del conurbano, miran todo desde un supermercado chino, desde un shopping. Aplauden, siempre aplauden. Siempre aplaudieron. Y se olvidan. Entonces vuelven a serobstinados. Y la gente se olvida, y siga siga siga el baile y dalé que te dalé y dalé que te dió. Y todo es senil. Y del otro lado no hay lado. El vacío de lo mitológico, desplazamiento que pierde credibilidad, folclore autóctono, chovinismo liberal. Son anacrónicos. En todo son anacrónicos. Variantes de escaramuzas, variantes de montoneras con levitas, variantes de estatuas y crucifijos. Ya no hay terciopelo y el pavo real se pasea con varas sin plumas. Y la escena esta cerca de los dioses. Francamente deleznable. ¿Ineludible?

O xogo da demagogia e da corrupción

As liberdades son concretas, existenciais. A liberdade é abstracta, esencial.
Herbert Read

Hai outro mundo, complexo, contraditorio, haino. O mundo está en movemento, sempre, cos seus xogos de forza, as súas estruturas viciadas, os seus sistemas ocos e guerras económicas, coma sempre. Sabémolo. Hai outras miradas: estéticas, simbólicas, históricas, ideolóxicas. Discusións profundas e crise estrutural. Miseria, fame, inxustiza social, egoísmo, realidades de poder e de cobiza. Banalidade e confusión e privilexios. Sen dúbida. Pero aquí a demencia cóbreo todo.

En verdade xa non sei como chamalos. Pódeselles definir como lerchos, desvergonzados, descarados. Temos outros nomes: caraduras, canallas, ruíns. Sucede que tamén son arribistas, aproveitados, oportunistas. Ou ladróns, saqueadores, estafadores. Adoitan ser populistas, demagogos. E ademais teñen versións. Son indecorosos, cínicos, ubicuos, lábiles. Adoitan ser incondicionais ata que deixan de selo. Búscanse, repélense, abrázanse e insúltanse. Din cháchara, din sipaio, din mercado. Idealízanse a si mesmos, discuten a fatalidade, a psicanálise, a lealdade, as escaleiras, os palcos e as intendencias. Din coima e bailan o malambo. Din pobo e cantan unha cumbia villera. Cando son delicados acentúan as consonantes. Disfrázanse de cultos e plaxian a Augusto; escriben acta est fabula. (Do outro lado o baleiro, outra sorte de imbecilidade, outra erosión máis do delirio a dúo). Segundo a ocasión son opositores ou oficialistas. Sen lelo son parte dunha obra de Ionesco. Sempre volubles, sempre enfrontados, sempre na outra verea. Ou na mesma. Están aquí e están alá. Son fascistas de dereita, ás veces. Son fascistas de esquerda, case sempre. Tamén son híbridos, provisionais, tumultuosos, de barrio, triunfadores. Cheiran o poder, a comparsa, os bombos. Ás veces son lixeiros, outras tentan ser elegantes: múdanse de barrio. Defenden caudillos, o programático, os pactos. Logo menten e non cumpren con nada. Cantan marchas, levantan bandeiras, din birra, din xeneral, din revolución, din terceira posición, din merengue. Inexorablemente odian aos ingleses. Inexorablemente falan de patria, de escudos, de mutacións. Lumpenes e sen formación. Resentidos, ocos, brutáns. Teñen un repertorio complexo, con voces aliadas e voces cómplices. Son belicosos, antiimperialistas, furibundos herdeiros da barbarie. E logo son todo o contrario: precisan sobrevivir. Entón o despezamento dos bens nacionais. E outra vez o sistema, os sindicalistas conversos, os empresarios conversos, a lexión de excluídos. Deformados e con carie. Anuncian plans quinquenais, plans por décadas, proxectos ao infinito. Son aliados e inimigos de monólogos, de fachadas, de consignas. Oscilan entre a perplexidade e o desalento, entre a corruptela e a frivolidade xeneralizada. Entre os negociados e o sorriso visceral. Son espasmódicos, obsecuentes, mediocres, triunfalistas. Renegan prolixamente do ético, da historia, da razón. Viven nunha circularidade repetitiva. Abundan en coreografías, en figuras retóricas, en beneméritos compatriotas. Corroboran pactos zurcidos entre galos e medianoite, alzan os ombreiros e miran de esguello. E mesturan todo, absolutamente todo. De alí o guiso crioulo, a caldeirada da cal falaba a miña nai. Sostéñense por emblemas e traizóns, por herdanzas, epitafios, falsificacións, monaguillos e miserias. Teñen destrezas circenses, esquecementos institucionais, gargalladas gastronómicas. Vanse facendo cada vez máis ricos grazas aos pobres. Fan pobres para detentar o poder e facerse ricos. Mastican entre cotenadas cómplices, teñen a chiscádela do xogador de truco, a linguaxe profiláctica do parlamento, o fervor do barrabrava. Olímpicos gañan sete a cero, trinta a cero. Ás veces son tribais, ás veces queren ser cabaleiros normandos. Elas son louras tinguidas, coloreadas. Son das aforas, miran todo desde un supermercado chinés, desde un shopping. Aplauden, sempre aplauden. Sempre aplaudiron. E esquécense. Entón volven ser obstinados. E a xente esquécese, e segue o baile e dálle que dálle e dálle que che deu. E todo é senil. E do outro lado non hai lado. O baleiro do mitolóxico, desprazamento que perde credibilidade, folclore autóctono, chauvinismo liberal. Son anacrónicos. En todo son anacrónicos. Variantes de escaramuzas, variantes de montoneras con levitas, variantes de estatuas e crucifixos. Xa non hai terciopelo e o pavo real paséase con varas sen plumas. E a escena esta preto dos deuses. Francamente deleznable. Ineludible?

Carlos Penelas
Publicado en Cadernos, agosto de 2013

lunes, 5 de agosto de 2013

Conferencia en Avellaneda

Con motivo de la inauguración en el Hospital Pte. Perón de la Biblioteca Pública «Dr. Raúl Oliveri» el escritor Carlos Penelas dictará una conferencia denominada «Piñeiro: football, poesía y gallegos».


El acto se realizará el miércoles 21 de agosto a las 10.30 horas en el Aula Magna de la Institución, Anatole France 773, Avellaneda.

sábado, 13 de julio de 2013

"Favaloro y la cabeza de Goliat", en la Peña Trenti Rocamora

El viernes 12 de julio, día del 90º aniversario del natalicio del Dr. René Favaloro, Carlos Penelas dio una conferencia sobre el cardiocirujano en la Peña Trenti Rocamora, que se realizaró en el salón de Editorial Dunken. Entre los asistentes estuvo el Dr. Mariano Favaloro.


Ante un auditorio que escuchó con atención, Penelas expuso su conferencia bajo el título "Favaloro y la cabeza de Goliat". Próximamente, la peña -que coordinan Stella Maris Fernández y María de los Ángeles Marechal- editará el texto del encuentro.



Taller literario