miércoles, 31 de enero de 2018

Una historia pequeña, pequeña

Hoy, querido lector, no les hablaré de Misia Sert ni de Bonnard, Balenciaga, Cocteau o Thomas Mann. Mucho menos de Erika Mann o de Eduardo Pondal.


Tampoco haré referencia sobre la literatura de Borges, Molinari, Ciocchini o Luis Franco. Hablaré de algo que tal vez simboliza el azar de la vida, los laberintos del amor, los destinos cruzados.

Mi padre, que trabajó desde los seis años como jornalero en Espenuca -una aldea mágica convertida luego en Principado por obra de un poeta-, que conoció la fábrica a los once años, llegó a ser el hombre que tuvo en Buenos Aires un negocio casi único: Lencería Ducal, lencería a medida. Eso fue por los años cincuenta. Una de las lencerías más importantes de Buenos Aires, es decir una de las más refinadas de Hispanoamérica. Luego, los avatares políticos, sociales y económicos lo llevaron a cerrar. Allí regresó al llano y, con más de sesenta años, fue vendedor de licores finos de una empresa española. La cual también cerró al poco tiempo.

Aquí comienza nuestra historia. Por unos amigos es nombrado gerente de la Asociación Bancaria Argentina de Deportes. Mi padre hacía años que era viudo. Por esos años vivíamos los dos juntos, mis hermanos ya se había casado y partido a sus nuevos hogares. Mi padre amaba el fútbol y el box, algo del automovilismo y casi nada del resto.

Ocurrió que comenzó a ir a un campo de golf: Ituzaingó Golf Club, en San Antonio de Padua. Me contaba que los sábados iba a leer a un lugar donde el verde ocupaba un lugar fundamental, que se sentaba a contemplar los árboles mientras en sus manos sostenía un libro de Baroja, de Valle-Inclán o de Galdós. Autores leídos y releídos. Recordemos que El Quijote lo leyó once veces.

Un día, me dice, caminando por el prado ve que caen cerca suyo unas “pelotillas blancas”. A lo lejos unos hombres agitan las manos. Don Manuel Penelas, hombre cordial, que sabía de la civilidad, levanta su sombrero Lagomarsino, panamá de verano, y responde con cordialidad y simpatía. A la hora se entera por un muchacho que había caminado por el medio del campo de juego. Que los hombres que levantaban los brazos no lo saludaban, que eran los jugadores y le rogaban que saliera. Hay más anécdotas pero una basta.

Con los años supe que mi padre salía con una golfista y allá se encontraban, tomaban el té, conversaban. La conocí meses después de la muerte de mi padre. Una noble mujer; sensible, sobria. Sabía mucho de mí, sabía que escribía, que mi padre siempre hablaba de Carlitos, que compartíamos lecturas y tertulias en el Café Paulista de Córdoba y Callao.

Al año de su fallecimiento la Asociación Bancaria Argentina de Deportes y el Ituzaingó Golf Club realizan un torneo especial. Se jugó la Copa Manuel Penelas. Me convocaron a entregar el trofeo.

Cada tanto evoco esos años (hablamos de la década del setenta) con infinita ternura, con callada emoción. Son esas historias que conforman un universo, un misterioso universo pleno de dignidad. Dos seres mayores que continúan amando la vida y la felicidad. Por eso, querido lector, quiero que recuerde esta historia pequeña. Algo más: mis hermanos nunca se enteraron.

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero de 2018

viernes, 26 de enero de 2018

Un poema y portada de "El mar en un espejo de otoño"

Editorial Dunken publicará en febrero El mar en un espejo de otoño, poemario de Carlos Penelas. Anticipamos la portada del libro que lleva viñeta de Eugenia Limeses y el poema XVII. Al final del libro se publican, por primera vez, juicios y comentarios en torno a la obra del poeta.


XVII

Con humana ternura las hojas de la fuente
deslizan su cansancio. El aire quiebra
el silencio de las veletas. Entonces,
la soledad detiene la lengua natal
que mis hermanos susurraron en la infancia
en el remordimiento de la belleza.
(Hay cosas que no puedo recordar,
cosas que me nombran en sueños).
¿Qué haces allí, padre, entre la niebla
y la emanación de la nada?

sábado, 20 de enero de 2018

"El mar en un espejo de otoño" de Carlos Penelas

El mar en un espejo de otoño es el título del último libro de Carlos Penelas, que se encuentra en proceso de edición. La Editorial Dunken, como viene haciendo desde hace diez años, publicará un nuevo poemario del autor de El huésped y el olvido. El nuevo poemario lleva viñetas originales de Eugenia Limeses y está dedicado a la memoria de don Ricardo E. Molinari.


En el prólogo el poeta nos advierte:

"Después de más de cincuenta años uno ratifica aquello que escribió, aquello que amó o sospechó amar. Reitera su pasión, su melancolía, su perplejidad, la percepción íntima del mar o del bosque, cierta morosidad en el monólogo del cielo y de las nubes. Las raíces, la ética, el combate contra el dogmatismo o lo irracional suscitan pasión, mitología, angustia. Es cuando se une el vértigo de la intuición, lo insondable del idioma; vicisitudes que son parte de mi identidad. Desde joven me inspiró una cita de Aristóteles: la finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.

lunes, 15 de enero de 2018

De la poesía, de lo lúdico

Escribáis lo que escibáis, evitad la bajeza: 
incluso el estilo menos noble tiene algo de nobleza.
Boileau


Uno siempre recuerda su infancia, sus juegos, la actitud de una familia. El amor de los padres, la voz de los hermanos, las formas de mirar, la cultura que nos ayuda a comprender el mundo y la vida. A preguntarnos de dónde venimos, adónde vamos, por qué soy como soy, cómo se puede conocer la realidad, descubrir que la historia social y política se halla entremezclada con la historia de la religión... Es allí, en el hogar, en nuestra familia -siempre lo sostengo- donde nacen las emociones, las simpatías, la elegancia, el gusto por la belleza. Las preocupaciones profundas contra las banalidades cotidianas Y el rechazo por lo soez, la chabacanería, lo grosero. La ética que lucha contra el dogmatismo, la demagogia, las tendencias populistas.

Roberto, mi hermano mayor, me decía cuando yo tenía siete u ocho años, que no comprendía de qué se reía la gente ante el cine de Chaplin. La discusión en casa, es necesario comentarlo, giraba entre la genialidad de Charles Chaplin o la de Buster Keaton. Luego se hablaba de Harold Lloyd, de Groucho Marx, de la vanidad de Oliver Hardy o la necedad de Stan Laurel. De allí, recuerdo, el salto a Jacques Tati. A mi, debo confesarlo, me maravillaba Danny Kaye. Y el dúo Dean Martin - Jerry Lewis.

Chaplin tenía entre sus temas escogidos la miseria, la pobreza, el alcoholismo, el amor imposible. El espectador se conmovía, se identificaba con el personaje principal y se reía a carcajadas. A veces boxeador, otras obrero, pintor, dentista, mesero, eterno vagabundo, afrontaba la crueldad de la vida. Junto a él, desde su interior lúcido y sensible, una despreocupación innata y los sueños de evasión. Y un bastón burgués que le daba aire de dignidad.

Chaplin explicaba: “Este personaje tiene múltiples facetas. Es al mismo tiempo un vagabundo, un caballero, un poeta, un soñador, un tipo desamparado…”

Mi padre, mientras tanto, me hablaba de la Guerra Civil Española, de Manuel Murguía, de carbonarios, de la masonería, de la música barroca, de la novelistica rusa del siglo XIX, de Miguel Ángel, del fascismo y del peronismo... y mis otros hermanos de pintura, de teatro, de jazz, de box, de esgrima, de fútbol, del infinito y lo absoluto. Como Carloncho era el menor, los escuchaba con devoción. Y así la síntesis totalizadora: mens sana in corpore sano.

Polibio escribía, a propósito de los ritos romanos, que “en una nación formada sólo por gente sabia sería inútil recurrir a medios como estos, pero como la multitud, por su naturaleza voluble y sometida, tiene pasiones de todo género, deseos irrefrenables, ira violenta, no queda más alternativa que contenerla con aparatos diversos y con temores misteriosos. Por eso creo que los antiguos no introdujeron sin razón en la multitud la fe religiosa y la superstición sobre el Hades, sino que más bien están equivocados quienes buscan eliminarlas de nuestros tiempos…”

Mucho después, nuestro amado Spinoza escribió en su Tratado teológico político: “Es cierto que el secreto más grande y el máximo interés del régimen monárquico consisten en mantener a los hombres en el engaño y en esconder bajo el especioso nombre de religión el miedo con el que deben tenerse sometidos, para que combatan por su esclavitud como si fuese su salvación. Por otro lado se verá que en una comunidad libre, no se podría ni pensar ni intentar nada más funesto”.

Es curioso como se va cristalizando en el ser humano la dualidad que marcará el proceso ideológico y fáctico durante décadas e incluso siglos. Demagogos o dictadores llevan esas actitudes dúplices. Con el agravante que lo hacen ante las mismas audiencias, plazas o seguidores. La gran masa le es fiel y no se detiene jamás en el análisis de sus frases o sus proyectos. Además, el poder tiende a la impostura, todo es más eficiente si se practica a oscuras, entre biombos, en alcobas o parques, en cotos lejanos. No es de extrañar que Mickey y Donald sean en estas horas idolatrados en China. O que las espadas toledanas se fabriquen en la tierra de Mao para que los turistas de todo el mundo se lleven un recuerdo ibérico, un aire del Cid, una bacía de Quijote. El obispo español Bernardo Álvarez, Tenerife, declaró que el abuso pedófilo se debe “a que hay menores que lo consienten”; acotando sin respirar “e incluso, si te descuidas, te provocan”. Por otro lado, en Corea del Sur, el noventa por ciento de la población tiene acceso a banda ancha. Eso significa que hay millones de usuarios obsesionados hasta casos de muerte frente a la pantalla. Crearon un complejo especializado (mitad campamento, mitad clínica terapéutica) para intentar recuperar a casi dos millones. Un dato, sin duda. Mientras tanto bosnios y servios, judíos y palestinos, indios y pakistaníes, rumanos y polacos, alemanes y africanos, hacen lo suyo. Por estas razones el Times eligió a Putin “hombre del año 2007” . Y ahora se viene la copa africana de fútbol. Y desaparecen los genocidios y la mano pegada a la cartuchera, a lo Wayne. Sí, eso ocurrió hace tiempo. Pero todo vuelve, como Francisco con sus glosas evangélicas, la historia de la Universidad Católica de Tegucigalpa, los fondos de inversión en Londres, el Banco del Espíritu Santo o la pedofilia eclesiástica. Política y moral. Así sea.

Tanto en Quintiliano como en Cicerón la oratoria tenía un ideal, era alguien que enseña la virtud y trabaja por el bien del país. Había un interés humanista en sus teorías estilísticas. Erasmo, lo mismo que otros de su tiempo preocupados por la educación, utiliza la obra de Quintiliano como modelo de formar al hombre en la sabiduría y la virtud. La expresión que utiliza Quintiliano es la que el orador ha de ser “un hombre bueno diestro con la palabra”.

Mi hermano mayor, obsesivo como todos nosotros, me llevaba al cine y me hablaba de Chaplin. Eternamente perseguido por la policía, era todo un símbolo de lo que representaba el orden. Chaplin supo contradecir el sueño americano y describir lo miserable y la miseria de los buscadores de oro. En la agudeza de su mirada el mundo poético. “En este mundo hay lugar para todos”, suelta el barbero judío como un mensaje de fraternidad en El gran dictador. La comedia burlesca me sigue apasionando. Como el recuerdo de aquellas tardes en el cine de barrio. Ahora, son mis nietos los que me guían con sus fantasías, sus ensueños, sus juegos. Lo lúdico nos acompaña, nos persigue, nos guía. Y otra vez escuchamos la voz de los mayores, digo, de lo clásico, de lo eterno.

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero de 2018

jueves, 11 de enero de 2018

Carlos Penelas, colaborador de PROPRONEWS

Bajo la iniciativa y dirección de José María Pagador - prestigioso periodista de larga trayectoria - nace PROPRONews un proyecto original en torno a la cultura, la economía, la política, la justicia, el arte... para poner al servicio de la sociedad española y de países de idioma castellano un instrumento de información libre e independiente.


Antes de cumplir los seis meses de su lanzamiento, hablamos con anterioridad al 3 de enero de 2018, el número de personas que visitaron sus páginas superaba las 600.000. PROPRONews se convierte en el lanzamiento del año en Internet. La dirección es www.propronews.com

sábado, 6 de enero de 2018

Homenaje a Castelao

Carlos Penelas participó del acto con motivo de cumplirse sesenta y ocho años del fallecimiento de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, organizado por galleguistas autoconvocados.


Se realizó el lunes 8 de enero en el vestíbulo de entrada del Centro Gallego de Buenos Aires, Belgrano 2199, esquina Pasco, y se dejaron rosas y un claveles rojo al pie del monumento.


miércoles, 3 de enero de 2018

Que trata sobre lo impúdico

Por fortuna no tengo que dar muestras de una formación republicana. En mi hogar se señalaban los crímenes del franquismo, del fascismo, del estalinismo. También se hablaba de la demagogia, del populismo, de la nefasta imagen de los gobernantes. De corrupción, engaño e intolerancia. Se hacía hincapié, se resaltaba, la grosería, las masas que seguían ciegamente a líderes que levantaban el índice y la voz en nombre del pueblo, la libertad y la igualdad. Todo eso y mucho más lo viví en mi hogar. Un hogar, reitero, de inmigrantes españoles – gallegos – donde la ética, el trabajo y el estudio eran la base del ser humano. Donde se hablaba de belleza, de integridad, de decoro. Y de humildad.


Hace unos días, cenando en la casa de un amigo, uno de los invitados – hombre de trascendente trayectoria en el justicialismo, un abogado de unos 85 años – señaló en un momento que “el peronismo es una cuestión de fe”. Ahí fue cuando le pregunté: “¿Cómo en la religión? Se cree o no. ¿Creemos o no en la virginidad de María?” “Es así, querido amigo, es así” respondió sin vacilar. Y continuó con anécdotas tercermundistas y la edad de oro del proletariado. Sin nombrar las vinchas ni los bombos ni las cachiporras. Y mucho menos la Carta del Lavoro. Educado el hombre.

Mi padre y mis hermanos mayores nombraban a grandes poetas españoles o italianos, creadores o pensadores que fueron perseguidos, fusilados, encarcelados. Del exilio, de miles de hombres y mujeres que debieron exiliarse por razones políticas o por hambruna. No deseo repetirme, lo escribí, lo hablé en cursos, en entrevistas. Formé parte de diversas comisiones de homenajes de muchos de ellos.

Pero también, lo recuerdo bien, se nombraba a seres olvidados por pertenecer a otra ideología, a otra forma de ver. Qué duda cabe que el fusilamiento de García Lorca fue una canallada, un horror y un símbolo de la brutalidad y la enajenación de lo peor de la derecha, del clero, de la burguesía reaccionaria. Pero también se hablaba, y se lo leía, a Wenceslao Fernández Flórez. Y me llegaban los nombres de Ramiro de Maeztu, Manuel Machado, Ignacio Zuloaga, Gregorio Marañón, Gerardo Diego. Hoy vamos a recordar a uno de los nombrados, autor que no es de mi preferencia, pero eso no importa. Nos referimos a Pedro Muñoz Seca.

Muñoz Seca perteneció a la Generación del 14 o Novecentismo. Para Sainz de Robles era el «fénix de los ingenios del siglo XX». El gran don Ramón del Valle-Inclán lo definió de esta forma: «Quítenle al teatro de Muñoz Seca el humor; desnúdenle de caricatura, arrebátenle su ingenio satírico y facilidad para la parodia, y seguirán ante un monumental autor de teatro».

Escribió sátiras contra la República, fue monárquico y católico. Se burlaba del comunismo y de las teorías sobre la igualdad. Colaboraron con él, entre otros, Enrique García Álvarez, Azorín, Enrique García Velloso…

Cuando se inició la Guerra Civil Española estaba con su esposa en Barcelona por el estreno de La tonta del rizo, que tuvo lugar la noche anterior al estallido. Fue detenido por milicias anarco-sindicalistas que dominaban la ciudad condal, en la casa de un actor que le había aconsejado abandonar el hotel en el cual se había alojado. Fue trasladado a Madrid y encarcelado en la recién creada cárcel de San Antón (establecida en esos mismos días en el antiguo Convento de San Antón); su esposa fue puesta en libertad ya que era ciudadana cubana. Fue fusilado el 28 de noviembre de 1936.

Vamos a reiterar la anécdota que pasará a la historia. Son sus últimas palabras.

Podréis quitarme la cartera, podréis quitarme las monedas que llevo encima, podréis quitarme el reloj de mi muñeca y las llaves que llevo en el bolsillo, podéis quitarme hasta la vida; sólo hay una cosa que no podréis quitarme, por mucho empeño que pongáis: el miedo que tengo.

Sabemos que fueron momentos difíciles, tensos, violentos. Sin racionalidad, como en un acto religioso, como la religión, como un fanático religioso. Pero veamos, es sumamente interesante, un documento que se publicará años después de su muerte.

“…una vez llegados a Paracuellos, donde los vecinos han sido reclutados como sepultureros por la fuerza, son ejecutados al pie de las fosas. Una maquinaria bien engrasada que se prolongará durante casi un mes salvo un periodo de excepción: el del nombramiento del anarquista Melchor Rodríguez como responsable de Prisiones. El dirigente ácrata consigue poner fin a la masacre durante unos días, entre el 9 y el 24 de noviembre. Pero las presiones ejercidas llevan a su cese y a retomar las matanzas. La sombra del Partido Comunista se va perfilando cada vez más en las decisiones”.

Vemos territorios superpuestos, luces y bambalinas, personajes pusilánimes o moderados, nidos de mafiosos y sanguijuelas, fachadas, perseverancias, claudicaciones y oportunismo. Eso es en gran parte la política, plena de cortejos, degradaciones, bandos y desguace de bienes. Tratemos de no confundirnos, de no sentir que lo ideológico es un acto de fe. Lo religioso con lo ideológico siempre nos acerca a una suerte de inquisición, laica o beata, con sangre o censura, con muerte o exilio. Por favor, no seamos desvergonzados.

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero de 2018

Taller literario