jueves, 28 de septiembre de 2017

Acto de la Comisión de Desaparecidos españoles

Con el nombre de "Identidad y Memoria" se realizará en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte un homenaje a los veinte años de la inauguración del mural en memoria a los desaparecidos españoles.


El acto se llevará a cabo el sábado 30 de septiembre a las 18 horas en Austria 2154, Capital Federal.

María Consuelo Castaño Blanco, presidente de la Comisión, se referirá a la historia de la misma. Rosa A. L. Puente dará su testimonio sobre el aporte de la inmigración española. El poeta Carlos Penelas hará una breve introducción.


Leerá poemas Rocío Danussi. Un texto de su autoría en la voz de Laureano López Lois.

Cantará la mezzosoprano Alejandra Riva acompañada al piano por María Alejandra Varela.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Borrachera ideológica, jadeos lúmpenes

¿Cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece?
Heráclito


En verdad siempre se intentó que el ser humano creyera. Creyera en el sol, en el árbol, en la alquimia, en los dioses, en los cielos, en los infiernos, en el líder, en el caudillo, en la patria. A veces, generalmente, desde el poder. Otras desde la ingenuidad o la misma situación mediocre de ese individuo perdido en el universo, en el barro o en un velero en el ombligo del mundo.

Se habla de progreso de la humanidad. Sin duda lo hay, lo seguirá habiendo. Pero analicemos desde qué punto miramos. ¿En el sentido teleológico? ¿Hablamos de lo cibernético o del Concilio de Nicea? ¿De ambos al mismo tiempo? ¿O de un catecismo demencial?

Los movimientos ideológicos o sociales siempre estuvieron atravesados por la política de forma enfermiza. Una afinidad con lo religioso, una manera de sentir al mártir, al milagro y la fatalidad. El dogma, la ignorancia, la falta de cultura e imaginación, la memoria utópica o desinformada, la mitificación y por lo tanto la distorsión, hacen el pensamiento espasmódico, fascistoide, complaciente, sórdido y populachero. Todo se vuelve desflecado, insípido, zurcido, laxo. Y luego la violencia, la irracionalidad, la búsqueda de la verdad, la justificación a prueba de todo y de todos.

Se piensa, se habla de una época dorada, de años bellos, de un esplendor que en verdad nunca existió. O se fija el pasado o se fija el futuro. Lo importante es la circularidad, la rutina, el engaño, los pactos de sumisión. Ni ésta ni otra idealización son serias ni verdaderas. Se construye sobre lo mítico, sobre las fachadas, sobre la complicidad y el miedo a estar solo. Importa lo vertiginoso, la polvareda, la estratagema, el deslizamiento.

Recurrimos al pasado – no siempre, no siempre – para transformar el hoy. Se va formando una memoria colectiva que se relaciona de inmediato con “el relato”. Y, por último, no termina siendo historia ni termina siendo memoria. Vemos decoraciones, bendiciones, ceguera, fanatismo. Lo grotesco concreta apoyaturas y se hace fundacional. Se camina entre la tradición arcaica y los avances tecnológicos, entre el misticismo totalitario y la dinámica perversa, entre la bomba de hidrógeno y la pobreza.

Tal vez haya algo neurológico, un accionar patológico, trastornos de ansiedad o disociativos; tránsfugas y almidonados unen una suerte de cámara del horror en donde se junta el terrorismo de Estado, la Guerra Civil Española, Auschwitz, Gulag, la dictadura castrista, Podemos, el Libro Rojo de Mao, los mapuches, la Teoría del Cisne Negro, Anton Kovalyov, Evita y el Nucleo femminile forzanovista, la lucha de clases, el Tercer Mundo, Corea del Norte, Bosnia. Mosul… Son mandados a hacer, nacieron en esa suerte de manipulación populista, patotera, entre ladrones y conversos. Vienen con rituales, bombos, banderas, gestos elegíacos. Y actúan de manera absolutamente reprobable. Vuelven con el pasado glorioso, las batallas triunfales, la victimización, la magia de las multitudes, lo bufo, lo chabacano, lo sarcástico. Ante nosotros, señores, la exposición del delirio. El delirio es tal que no se detecta. Y la pedagogía del odio. Por supuesto hay excepciones, pocas, pocas. Rabelesiano, todo.

Sin ser escéptico me pregunto de qué valen las placas de recordación, el nombre de calles o monumentos, los símbolos, las bibliotecas si multitudes de hombres y mujeres desconocen quién fue Arsenio Erico, Bertrand Russell o Juan Lavalle, quién Torcuato de Alvear o Cartier-Bresson, quién el fraile Aldao o Lucio V. Mansilla, quién Tzvetan Todorov o Michael Faraday. Reiteramos: el delirio es tal que no se detecta. Cerramos con Heráclito: Los cerdos se satisfacen en la inmundicia antes bien que en el agua pura.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 18 de septiembre de 2017

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Cierre con mesa dedicada a Sarmiento

Con un panel de lujo clausuramos la Segunda Feria del Libro de Tres de Febrero.


Abordamos la vida y obra del prócer con Mercedes Sanguineti, el poeta Carlos Penelas, Adrián Murano y Eduardo David Maddonni.


Analizamos el periodismo del siglo XIX, el mundo contemporáneo de Sarmiento, la Argentina de la Generación del '37 y del '80, y la revolución educativa del sanjuanino. Un lujo.


Además cantó Elvira Vasil y brindamos por el éxito de la Feria que ya pasó y la gran expectativa por lo que viene. Gracias a todos. Fue sencillamente perfecto.


Ricardo Tejerina
Subsecretario de Cultura
Tres de Febrero



lunes, 11 de septiembre de 2017

Presencia de Sarmiento

Sarmiento es un destino. Sarmiento crea la literatura en un país iletrado. Es un intelectual que escribe y piensa al mismo tiempo que construye aquello que escribe y piensa. En un país de analfabetos y de barbarie crea la modernidad, lo simbólico. Por eso combate el caudillismo, a líderes ensangrentados que explotaban miles de hectáreas con mano de obra gaucha. Hacendados burócratas y al mismo tiempo representantes del pueblo. Una afinidad con los rústicos que sigue embaucando al pueblo. Vive en un territorio embrutecido donde no existe nada: no existe nación, no existe estado, no existe patria. Tulio Halperin Donghi lo definió con precisión al escribir que Sarmiento construyó “una Nación en desierto argentino”. Algo más. Carlos Fuentes aseveró en una entrevista, al responder sobre la literatura argentina: “Ustedes tienen el Facundo y a Borges”.


Sarmiento entiende que no hay patria sin cultura. Es moderno, anti- tradicionalista. Piensa en Europa, en Estados Unidos, en lo universal, en la civilización. Es un creador obsesivo, un obsesivo de la educación pública. Tuvo integridad, tuvo valor, tuvo genio, tuvo imaginación. Como pocos. Eso molestaba y sigue molestando a demagogos, a corruptos, a obsecuentes. La integridad, el valor, el genio, la imaginación.

Sarmiento, que ya había leído a Tocqueville -cronista de la década anterior- como un obstinado precursor presintió a mediados del siglo XIX que el futuro estaba en Estados Unidos y no en Europa. La democracia del norte podía ser contradictoria pero las monarquías no le parecían ni siquiera respetables. Sus reyes le resultaban ineptos y ridículos. Junto a su mirada el ímpetu de Balzac pero el espejo de Fenimore Cooper. Estados Unidos era un país joven, robusto, americano. Muelles, andenes, locomotoras, sirenas de barcos. Entonces queda claro: Franklin y míster Mann.

Como maestro, como periodista, como escritor o como gobernante combatió de manera permanente el atraso moral y social. No podemos dejar de señalar que a diferencia de otros intelectuales, cuyo aporte se limita a lo teórico, Sarmiento era un hombre de acción. Desde cada uno de los puestos que ocupó impulsó muchos de sus proyectos. Recordemos: en sólo seis años de su mandato presidencial (1868-1874) se crearon ochocientas escuelas, de treinta mil alumnos pasaron a cien mil. La Ley de Educación 1420, que establecería la educación pública, obligatoria, gratuita y laica – votada en 1884 bajo la presidencia de Julio A. Roca – tuvo en Sarmiento su ideólogo, su impulsor.

Estimuló el progreso industrial, alentó la mecanización agrícola, extendió la red de ferrocarriles, implantó el telégrafo en todo el país, abrió caminos, postas, impulsó el sistema métrico decimal, promovió la navegación de ríos, proyectó la construcción del puerto de Buenos Aires. En lo cotidiano debemos decir que se multiplicaron los diarios. Ya no se venderán por suscripciones. Se venderán en la calle, da lugar a los primeros quioscos, y a un nuevo oficio que con el tiempo -y gracias a Florencio Sánchez- se llamará canillita. Es entonces que aparecen La Prensa, La Nación, La Capital de Rosario.

Ahora vamos a realizar una rápida mirada, comparar de un breve brochazo una visión del mundo. El 4 de marzo de 1865 Abraham Lincoln jura como presidente su segundo mandato. El 9 de abril se declara la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. Richard Wagner estrena Tristán e Isolda. Gregor Mendel finaliza Teoría de la herencia. En 1870 empieza la construcción del Puente de Brooklin. Lucio V. Mansilla publica Una excursión a los indios ranqueles. Se proclama la infalibilidad del papa durante el Primer Concilio Vaticano. En Italia desaparecen los Estados Pontificios. José Martí es desterrado a Isla de Pinos. Francia proclama la III República. Mueren Gustavo Adolfo Bécquer, Charles Dickens, Alejandro Dumas, padre, el Conde de Lautrémont. Benito Pérez Galdós publica su primera novela La Fontana de Oro. Nacen Lenin, Guy de Maupassant, Virginia Bolten. Pasteur: las enfermedades del gusano de seda. Veamos, por último, que ocurre sobre el final del mandato de Sarmiento. En 1874 Alejandro Dumas ingresa a la Academia francesa. Alemania y Grecia firman el tratado de Olimpia. Nace Gerturde Stein, Guglielmo Marconi, Macedonio Fernández, Ernst Cassirer, Joaquín Torres García, Winston Churchill. Smetana comienza su composición Mi patria. Músosrgski estrena Cuadros de una exposición. Emile Zola publica El vientre de París. Se realiza la Primera Exposición impresionista: Monet.

En soledad estudió inglés, en soledad escribió páginas memorables. Sarmiento entre dos fuegos, como señaló con lucidez otro olvidado: Luis Franco. Una vez más: Facundo, Argirópolis, Recuerdos de Provincia, Viajes por Europa, África y América. Algo más. Bajo su presidencia se completó la redacción del Código Civil, obra de Dalmacio Vélez Sársfield. Para una anécdota: Vélez Sarsfield padre de Aurelia Vélez, el gran amor de Sarmiento.

Muchos son los libros valiosos que se escribieron sobre este hombre contradictorio, volcánico, provocador. Voy a recomendar uno: Sarmiento anecdótico de Augusto Belin Sarmiento. Como afirma Narciso Bidayán en el prólogo de la edición de 1961 “…puede ser un precioso libro de lectura escolar, un vademécum esencial para los hombres de gobierno o que aspiren a serlo, un extracto de historia, metódico y seguro, y un álbum de máximas, impresiones y agudezas de observación y estilo”.

Enseñó a leer y a escribir, formuló ideas con formas definitivas, no admitía regalos, recordó que cada uno debía cumplir con su deber, habló de una justicia justa, remarcó la decencia, luchó contra la pedagogía del odio, ensanchó las calles de Buenos Aires.

Escribió para siempre: “La ignorancia es atrevida. / Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer. / El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño. / Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela. / Fui nombrado presidente de la República, y no de mis amigos”.

Dejó escrito un testamento político: “…sin fortuna que nunca codicié, porque era bagaje pesado para la incesante pugna, espero una buena muerte corporal, pues la que me vendrá en política es la que yo esperé y no deseé mejor que dejar por herencia millones en mejores condiciones intelectuales, tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubierto de vapores los ríos, para que todos participen del festín de la vida, del que yo gocé sólo a hurtadillas”.

Como señaló Leopoldo Lugones, Sarmiento representa “la tentativa lograda de hacer literatura argentina, que es decir patria: puesto que la patria consiste ante todo en la formación de un espíritu nacional cuya exterioridad sensible es el idioma”.

Para finalizar evoquemos estas palabras de un hombre cladividente: “…para tener paz en la República Argentina, para que los montoneros no se levanten, para que no haya vagos, es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales… para eso necesitamos hacer de toda la república una escuela”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 11 de septiembre de 2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

Carlos Penelas en la Feria del Libro de Tres de Febrero

La Municipalidad de Tres de Febrero realizará su II Feria del Libro desde el miércoles 6 hasta el lunes 11 de septiembre.
 

El lunes 11 a las 18 horas será el cierre en el cine Paramount -3 de febrero 2561, Caseros- con un homenaje a Sarmiento. Participará el poeta Carlos Penelas y Mercedes Sanguinetti - Secretaria de Educación y Cultura, coautora junto a Diego Valenzuela (periodista, historiador y actual intendente de Tres de Febrero), autor del libro Sarmiento periodista. Coordinará la mesa el Subsecretario de Cultura Ricardo Tejerina.

Como se recordará Penelas rindió homenaje al maestro y estadista en escritos, conferencias y en su mausoleo de Recoleta.
En este enlace, el calendario completo de la Feria.

Adhesión
La Sociedad Argentina de Historiadores adhiere al acto, a través de una comunicación enviada por su presidente, el Dr. Eugenio Francisco Limongi.

Taller literario