miércoles, 31 de agosto de 2011

Llegan los restos de Luis Franco a Belén

Hace 23 años moría lejos de su pueblo natal, Luis Franco, uno de los escritores más destacados del país, aunque relegado en la memoria por sus firmes convicciones que se conjugaron con una austera forma de vida.

Luego de estas más de dos décadas, este miércoles, Belén, la tierra que lo vio nacer, crecer y nutrirse de sus enseñanzas, recibirá sus restos mortales para albergarlos para siempre como a uno de sus hijos más célebres.

Al mediodía, y procedente de Buenos Aires, llegará al aeródromo de Londres, a 16 kilómetros de la cabecera departamental de Belén, el avión oficial que transportará el féretro que contiene los restos de Luis Franco, y junto a él viajará Leopoldo Luis, el único hijo del también poeta y ensayista, y su familia, además de autoridades de la Secretaría de Cultura.

Desde Londres, el féretro será trasladado en coche fúnebre hasta el ingreso a la ciudad de Belén, en la Avenida Calchaquí, donde será esperado por integrantes de la comunidad, quienes lo escoltarán por las calles del lugar hasta el cementerio municipal, donde será depositado en una tumba que fue construida especialmente. Está previsto que el cortejo pase por algunos sitios relacionados con la vida de Franco en Belén.

En la necrópolis belicha se realizará un acto con presencias de autoridades provinciales y municipales, gente además de integrantes de distintos estamentos de la comunidad de Belén. Además habrá gente relacionadas las letras argentinas y catamarqueñas, como el escritor Carlos Penelas, autor del libro Conversaciones con Luis Franco.

Desde la Secretaría de Cultura se aclaró que todas las actividades, y por pedido expreso del hijo del escritor, se realizarán tratando de ajustarlas a las convicciones que expresara Luis Franco a lo largo de su vida.

El retorno de los restos de Luis Franco a su lugar de nacimiento significará un gran acontecimiento para la historia cultural de Belén, tomando este hecho como un reconocimiento póstumo a quien escribiera Odas primaverales, en donde ensalza, desde un profundo sentimiento de pertenencia, a su tierra.

Por ello es que una vez depositado el féretro en lo que será su morada eterna, la comunidad belicha se reunirá en la plaza principal en donde se manifestarán distintas expresiones emparentadas con la cultura popular de Belén, como copleros, músicos, cocineros y artesanos, entre otras.

Para estas actividades se han sumado el municipio local, instituciones educativas y sociales, y personas comprometidas con el quehacer cultural belicho.

A la par de estas actividades, la Cámara de Diputados sesionará hoy en la ciudad de Belén, en adhesión a las actividades que se realizan por Luis Franco.

El traslado de los restos del escritor fue declarado de interés provincial y legislativo, por el Gobierno de Catamarca y la Cámara Baja local.

De esta manera, el “genial catamarqueño” –como lo definiera la escritora Silvia Glocer, al presentar un anexo de artículos que escribiera Franco para el diario La Prensa, en el libro La Pampa habla, edición de la Biblioteca Nacional- descansará en su tierra natal.

Charlas de Carlos Penelas sobre Franco en Belén y Capital
La calificada presencia del escritor y crítico literario Carlos Penelas, será de indudable importancia para las actividades que rodearán el retorno de los restos del escritor Luis Franco a su pueblo natal, Belén.

Penelas es un estudioso y admirador no tan solo de la vida del literato catamarqueño, sino de su vasta obra. El hombre de letras porteño es autor del libro Conversaciones con Luis Franco (1978) lo que lo ubicó como un gran conocedor de Franco.

Carlos Penelas participará de las actividades que se desarrollarán en Belén este miércoles, y el jueves a las 10, en esta cabecera departamental ofrecerá una charla abierta para todo público, a la que fueron invitados especialmente docentes y alumnos de los distintos niveles de Belén.

En la Capital
El escritor porteño tendrá actividad en la capital catamarqueña este viernes, con sendas charlas que brindará a la mañana y a la tarde en el salón auditorio del Colegio “Fidel Mardoqueo Castro”, por cuyas aulas pasó como estudiante Luis Franco. De ellas participarán también gente relacionadas a las letras catamarqueñas y son organizadas por la Secretaría de Estado de Cultura provincial.

Carlos Penelas nació en Buenos Aires, donde cursó estudios en Letras (Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta) y de Historia del Arte y Literatura (Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires). Desde muy joven mostró inclinación por la escritura y cuando cursaba la secundaria ya obtuvo sus primeros reconocimientos cuando ganó el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela “Mariano Acosta”. Ello fue el inicio de una larga lista de premios y reconocimientos que obtuvo como poeta, ensayista, periodista y crítico, entre otras actividades.

El escritor goza de un prestigio internacional
El libro Conversaciones con Luis Franco es uno de los más claros muestrarios del pensamiento del poeta y ensayista catamarqueño. Sobre él, Penelas dijo: “después de la figura de mi padre, viene la de Franco”.

Catamarca Cultura

Un reconocimiento al poeta Luis Franco en su propia tierra

Los restos llegarán por avión hacia el aeródromo de Londres. Desde allí serán transportados a un mausoleo especial en Belén. Viajó Carlos Penelas.

Al mediodía de hoy, procedente de Buenos Aires, llegará al aeródromo de Londres -a 16 kilómetros de la cabecera departamental de Belén- el avión oficial que transportará el féretro que contiene los restos de Luis Franco, y junto a él viajará Leopoldo Luis, el único hijo del escritor, y su familia, además de autoridades de la Secretaría de Cultura.

Desde esa localidad el féretro será trasladado en coche fúnebre hasta el ingreso a la ciudad de Belén, en la Avenida Calchaquí, donde será esperado por integrantes de la comunidad, quienes lo escoltarán por las calles del lugar hasta el Cementerio Municipal, lugar donde los restos del poeta y ensayista serán depositados en una tumba que fue construida especialmente. También está previsto que el cortejo pase por algunos sitios relacionados con la vida de Franco, quien nació allí en el lugar conocido como "El árbol".

Según se informó oficialmente, en la necrópolis belicha se realizará un acto con presencia de autoridades provinciales y municipales, además de integrantes de distintos estamentos de la comunidad de Belén e invitados especiales como el escritor Carlos Penelas, autor del libro Conversaciones con Luis Franco.

El retorno de los restos de Luis Franco a su lugar de nacimiento significará un gran acontecimiento para la cultura de Belén y de la provincia en general. En la plaza principal belicha se festejará el acontecimiento con una muestra de cultura popular, adonde estarán copleros, músicos y artesanos.

También, la Cámara de Diputados de la Provincia sesionará hoy en Belén, en adhesión a las actividades por el retorno de los restos del escritor, lo que fue declarado de interés provincial y legislativo por el Gobierno Provincial y la Cámara baja.

Nacido en Belén el 15 de noviembre de 1898 y fallecido en un asilo de Buenos Aires el 1 de junio de 1988, Franco se mantuvo siempre apartado rigurosamente de toda escuela literaria, pues en sus obras ("La flauta de caña", "Suma", "Insurrección del Poema", "La Pampa habla", "Biografías animales", "La hembra humana" y otras) dejó bien sentado que su compromiso era fundamentalmente con la verdad y la belleza, considerada ésta última como la que denuncia "la profundidad del ser”. Además, avizoró para el futuro que el ser humano viviría en armonía con lo circundante.

Penelas -quien llegó a afirmar: "Después de la figura de mi padre viene la de Franco"- aparte de participar de las actividades que se desarrollarán hoy en Belén, mañana a las 10 ofrecerá en esa ciudad una charla abierta para todo público y, en especial, para docentes y estudiantes.

El viernes, en Capital ofrecerá dos charlas, a la mañana y a la tarde, en el salón de actos del Colegio Fidel Mardoqueo Castro, por cuyas aulas pasó Franco como estudiante. De ellas participarán también personas vinculadas a las letras catamarqueñas. Todos estos actos son organizadas por la Secretaría de Estado de Cultura provincial.

Diario El Ancasti, 31 de agosto de 2011

jueves, 25 de agosto de 2011

Hadas argentinas

Busca venganza, poder y Dior.
Victoria Ocampo

Hemos escrito varias veces sobre el tema, desde diferentes ángulos. No es un tema menor. Es una posición ética, es una mirada ideológica. De nada vale la anécdota sino no vemos más allá de nuestras narices. Lo contrario es la falsificación, el engaño, la complicidad. Dije, escribí, confesé, que desde mi niñez existió una historia nacional y personal en mi hogar. Mi padre, gallego, se llamaba Manuel Penelas. Se formó en estas tierras con lecturas de escritores naturalistas, con pensadores contestatarios. Socialistas y anarquistas fueron sus compañeros que trasmitieron, a este ser casi analfabeto, a este adolescente llegado de una aldea lejana - empobrecida por frailes y señoritos - una visión amplia de una sociedad, de luchas sociales, pero también de conducta íntegra, de posiciones solidarias. “Soy un hombre de bien”, afirmaba. A partir de allí las lecturas de los clásicos españoles, los novelistas rusos, el rechazo a todo autoritarismo, a todo populismo. De izquierda o de derecha. Y una mirada muy crítica hacia el Estado. Y cuando digo Estado, digo Iglesia, burocracia, ley, guerra, banderías.

Por los años cincuenta los amigos le decían en broma que había escrito el libro de Eva Perón, La razón de mi vida (1951). Él, se ponía de muy mal humor, comenzaba a recitar, hasta donde sabía, la vida del verdadero autor: Manuel Penella de Silva. Este caballero, nacido en Valencia el 4 de marzo de 1910 – murió el 12 de abril de 1969 – fue Licenciado en Filosofía y Letras, corresponsal de diversos diarios españoles. Desde 1954 agregado de información de la agencia Efe para diversas embajadas hispanoamericanas. Fue el autor de El número 7, sobre el nazismo. Recordemos que se casó con una alemana y tuvo cinco hijos.

Pues bien este señor escribió La razón de mi vida, páginas que luego aprobaría la señora Eva Perón. Hay versiones que tardaron dos años en editarlo pues el que dio el visto bueno fue su esposo, el general. Recordemos, al pasar, que en 1949 se publica El segundo sexo de Simone de Beauvoir, tal vez una de las obras más relevantes del siglo XX por su posición filosófica, antropológica e histórica. Habla, entre otras cosas, del producto cultural que la sociedad fue construyendo a su alrededor. La frase que resume esta teoría, conocida pero que es interesante traer sobre el tapete, es: “no se nace mujer, se llega a serlo.”

No es malo mencionar a Rosa Luxemburgo (1871-1919) tal vez la intelectual más lúcida, combativa, íntegra, del marxismo de principio del siglo XX. Una carga simbólica enorme: todos los 15 de enero se recuerda en Berlín su asesinato junto al de Karl Liebknecht. Esta mujer sencilla, frágil, enorme, escribió muchos textos, miles de escritos. Fue perseguida, fue presa, fue vilipendiada. Recordemos uno de sus libros: Reforma o revolución (1900). Una frase de esta judía universal: “No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles.”

Los tiempos cambian, los tiempos cambian. Es mejor no recordar a Belén de Sárraga ni a Virginia Bolten. Hoy nuestras hadas compran carteras de Louis Vuitton y piensan en el cabello, el maquillaje, las joyas. Susana Ortiz protege el guardarropa de la elegida. Churba, Senra, zapatos de Claude Bernard. Abrigos de cuero de Cardón, pequeñas huellas de Bulgari. Taco aguja con punta afilada de Ricky Sarkany. Conjuntos, chaquetas, abrigos, vestidos. Marcas fetiches; se cambia entre cuatro y cinco veces por día. Se dice que el placard equivale a un departamento de cuatro ambientes. Sospecho que detrás debe haber otras empresas, otros emporios, otros sueños.

Evita decía de sí misma: “la más humilde de las mujeres”. Ante Gisele Freund, ante las fotografías que le había tomado con sus vestidos, sus sombreros y sus joyas (Life, 1950) afirmó: “¡Qué el mundo vea lo que tengo!” Victoria Ocampo sostenía que “cuando la humildad se ostenta, se destruye”. Cuando hacía referencia a la mujer del Primer Trabajador la mencionaba como la Peronnelle.

Curioso, una señora de la aristocracia criolla señalaba ciertas cosas que nadie quería ver, que nadie deseaba analizar. Una señora, como Victoria Ocampo, que tuvo una posición clara desde el principio ante el franquismo. Y que colaboró en ayuda de la República Española.

Décadas después todo sigue igual. O casi igual. Pero no se haga problemas, caro lector. Este es sólo un artículo. Breve, insignificante. De anécdotas. Anécdotas como las que salen a la luz en estos días: viejas putas que se acostaban con seres siniestros. ¿Empezamos a señalar las actrices o escritores que delataban en los años 50, las listas negras, los boxeadores que colaboraban en las comisarias? Temas menores, sin duda, de gente que no comprende los procesos revolucionarios. Pero sepa: las hadas de hoy son como la madrastra de la Cenicienta. Y Cenicienta no existió, eso es terrible. Otro ejemplo, casi olvidado, para evocar otros tiempos: Alicia Moreau de Justo (1885-1986). Militante incansable, médica, feminista. En 1918 funda la Unión Femenina Nacional; en 1902 la Unión Gremial Femenina. Apoya la Segunda República Española en la Guerra Civil. En 1975 fue una de las fundadoras de APDH. Ejemplos que se pierden, que se olvidan, que se ocultan. Jamás tuvo un cargo político, jamás una cartera de marca. Y no hablamos de revoluciones ni de revolucionarias. Es para comparar con las hadas argentinas. Nada más que eso, no busque otra intención, amigo lector. No sea mal pensado, que Dios no lo permita.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

"Subida noche", publicado por la Peña "Trenti Roca Mora"

El número 173 (13 de agosto de 2011) de las Plaquetas Literarias de la Peña del Libro "Trenti Roca Mora", dirigido por María de los Ángeles Marechal, está dedicado a Carlos Penelas y su poema "Subida noche".


Subida noche

en la noche serena,
con llama que consume y no da pena
San Juan de la Cruz

Purificado en tiniebla, empobrecido,
encarcelado, prófugo, amador de silencio,
místico cielo, oscuridad y sed de infinito.
Así leo y te contemplo. Vacío, sin dones
para llegar al alba o a la luz del poema.
Es entonces cuando te siento terrenal,
prisionero de un patíbulo, amordazado.
Pero es amor sublime el que llama,
cántico que mana de sueño único,
reiterada vileza de esos pobres creyentes.

Carlos Penelas

viernes, 12 de agosto de 2011

Elegías de Buenos Aires

Es una plazoleta con un monumento de Yrurtia.
La calle Suipacha, la calle Tucumán, la calle Florida.
Y una Martona a una cuadra de la panadería De las Bellas Artes.
También una plaza cercana donde otro hombre
fusiló sin maldad y fue descuartizado en el horror y la penuria.
Ambos se equivocaron al amar a una patria imprescindible.
Estoy hablando de mis lazos, estoy hablando de mi inmortalidad.
Con los años llegó otra plaza con jacarandaes,
frente a una biblioteca y a un palacio de estilo francés.
Más íntima, con voces de Banchs y de Lugones.
Por esos días vinieron las calles de la mano del padre.
Adoquines, veredas, la heredad del estío.
Es ese riachuelo del sur que contemplo en la alquimia.
Junto a él divisé pobreza, falsía, caducidad.
Y un almacén venturoso que no existe.
Los años fueron recuperando reflexiones y olvidos.
Se incendiaban liturgias, himnos, infamias.
Vinieron trenes, barcos, puentes. Otros legados.
Para mi eran espacios de hogueras y esplendores,
Aniversarios, puños insurrectos;
una plaza de Balvanera prefiguraba la revolución.
Muchos de estos símbolos intenté decirlo en poemas.
En cada barrio anhelé descubrir malvones, la luna solitaria,
el balcón irreparable de una princesa polaca,
la historia de Alejandra, los talleres de Vasena,
un patio y una parra con abuelos transterrados,
el barrilete de agosto, un poeta soñando en el tranvía.
Un zaguán, la puerta de una niña de ojos verdes.
O la mujer del sombrero azul detrás de unos cristales.
Después, todo fue bruma, un declinar de tardes.
Confirman lo elegíaco olores y fechas.
La ausencia me interroga en estas mitologías.

Carlos Penelas

lunes, 1 de agosto de 2011

Imaginar Buenos Aires

En un artículo de nuestro amado John Berger dice: “El misterio de París. ¿Cómo es posible captar una imagen de la ciudad, dibujarla? No ya la imagen oficial, acuñada en las monedas de la historia. Algo más íntimo”. He aquí, querido lector, el tema que nos debe preocupar cuando intentamos definir algo sin caer en estereotipos o populismos irracionales, sin dejarnos llevar por la industria cultural ni por un intelectualismo sin esencia. Esta misma pregunta quizás la hizo Woody Allen cuando filmó esos tres minutos iniciales de Medianoche en París. Hay otros ejemplos, pero estos son los más recientes para un lector urgido por el tiempo, el desconocimiento y la abulia. Un querido lector, un querido amigo – me refiero al escritor Edmundo Moure – sabe perfectamente qué estoy diciendo.

El Antichton o la antitierra es un lugar místico de cuya existencia Pitágoras nos dejó un testimonio. Antichton es un país al revés, definitivamente negado e imposible para los seres humanos. Allí, como en las canciones de María Elena Walsh, existe el mundo del revés. La nieve cae hacia arriba, los árboles crecen hacia abajo, el sol luce negro, los habitantes son gente de dieciséis dedos que entran en trance bailando... Se decía que ellos no podían venir hacia nosotros ni nosotros hacia ellos. Era lógico, desde el absurdo. Más tarde, todo el medioevo habló del otro lado del globo. Para los griegos -recordemos- el hemisferio sur estaba deshabitado y era inhabitable.

Ulises, en busca de la montaña del Purgatorio sabía que se encontraba en el corazón, en el centro de Antichton. De donde nadie regresaba. Dante y Virgilio, en la Divina Comedia encuentran a Ulises ardiendo en el octavo círculo del Infierno por haber intentado llegar a la montaña prohibida. ¿Fue como un alma muerta? No. Era un ser viviente sediento de conocimientos. Pero Ulises -hay que saberlo- fue afortunado, pues arrancó la Rama de Oro -que es el pasaporte para regresar al país de los vivientes- y rompe con la profecía de Tiresias, el profeta ciego, que señaló que el héroe no hallará la dicha en su palacio de Ítaca y que la Muerte le llegará del mar.

En la palabra está la sensibilidad, la vibración que ennoblece la lucha dramática con el objeto. (Esta es en parte la razón por la cual desde el gobierno se fue generando irritabilidad, ceguera, egolatría, revoluciones orales. Imbecilidad estructural, sin duda.) Hay siempre una serena desesperación. Por eso el auténtico poeta busca su propio tono, su propio clima, en un lenguaje exento de complicaciones, anhelando una mirada humanísima, pero sensible a las cosas sencillas y cotidianas.

Vivimos en una suerte de comedia humana tan colorida que por momentos nos impide una interpretación dramática. En estos años de globalización la palabra parece caer en un abismo, y el estilo del país del norte, los audiovisuales o las empresas del sol naciente generan una civilización que sobrevive a costa de un fantasma que parecía atravesar Europa.
Arquíloco satirizó a los dictadores: "Hoy es Leófilo quien manda. Leófilo es el amo absoluto. Todo repta a los pies de Leófilo. No se oye más que a Leófilo". Recordemos que este nombre, un apodo, significa "amigo del populacho".

En cada momento hay que elegir. Frente a las situaciones morales, patrióticas o familiares, hay que elegir. Elegir ya no es una posibilidad. Sartre nos advirtió: "Uno está condenado a la libertad". Es aquí donde aparece el peligro del fascismo.

Desde estas diferentes miradas cómo elegir la de nuestra ciudad sin caer en configuraciones equívocas o sin sentido verdadero. Ante ciertas ciudades, ante algunas aldeas, nos enfrentamos a lo inteligible y, a veces, a lo ininteligible. Estamos intentando aproximarnos a una lectura profunda, a una vigorosa vivencia. Podríamos arriesgar afirmando que Buenos Aires es metáfora, desplazamiento. Si esto fuera así cabría admitir que existe un horizonte de silencio en el cual nos perdemos, en el cual buscamos una identidad, una palabra. Una suerte de universalidad donde nos sumergimos en aquellas palabras de Thomas Merton cuando habla del sumergirnos en el aprendizaje de la entrega personal, “a la autoridad de un Dios invisible”.

Dejo, querido lector, que cada uno defina el aliento poético en ese espacio infinito de fracciones. No se olvide de aquello que recordaba Ionesco: “Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura”. Hasta la próxima semana, si las martingalas de los políticos lo permiten. Ahora, me voy a caminar las calles de ciudad. Intentaré ignorar el frío, la suciedad de sus calles, los harapos, las plazas ocupadas, la pobreza, la prostitución en cada cabina telefónica, en cada parada de colectivo, la demencia de pobres seres cobijados por cartones, los niños alimentados por mate cocido, porro y cerveza. Caminaré solo, por supuesto.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2011

Taller literario