viernes, 21 de agosto de 2020

El poeta descubre a la amada


Veo subir su cabellera en la noche,

entre voces, espejos y recuerdos.

Susurro tu nombre en silencio

mientras las manos buscan

el tacto de la tarde, en la beatitud

infinita que asoma sutilísimo.

Hay un edén, un eco en la avidez

inalcanzable, desnudo.

Entonces surge el lecho,

el vino, la cebolla, el ajo.

Me veo cautivo en ese cielo

de moradas y barcas.

Te poseo secreta en el aliento

de la rosa y del ardor sensible.



Sin saberlo, empujas la memoria

en el instante que late tu vestido.

Hacia el viento,

hacia el presagio del viento.




Carlos Penelas

Buenos Aires, agosto de 2020


Foto: Nahui Olin, por Edward Weston (1923)

lunes, 17 de agosto de 2020

martes, 11 de agosto de 2020

Salmo al Manco Paz


Fue uno de los pocos que anheló una patria.

No la tuvo, no la tenemos. Sarmiento, Alberdi y otros

sufrieron el desvelo de una tierra ladina.

De niño conocí al chozno de este hombre

que en su sala tenía un retrato

de doña Tiburcia Haedo Roldán.

Carlos Di Fulvio me recitó una tarde,

en aquel patio de Valentín Alsina, fragmentos de su obra.

Luis Franco escribió la mejor biografía.

En 1887, un francés - Alexandre-Joseph Falguière -

inmortalizó su imagen en una escultura ecuestre.

Fue un hombre moral, luchó contra los caudillajes.

Lo recuerdo en la batalla de Salta,

en el combate La Herradura,

en las lides de Ituzaingó y Oncativo. En Entre Ríos.

Conoció el destierro en Paraguay, en Río de Janeiro, en Colonia.

Conoció befas, escarnio, anatema.

En la cárcel fabricó jaulas, trabajó la horma de zapatero.

Su amada, Margarita Weild,

llevó flores silvestres a esa celda,

rasuró su barba, compuso su ropa.

Sobre el final, José María Paz trabajó la granja

para darle de comer a sus hijos.

En la vigilia de la pasión errante

el general escribió páginas perdurables, únicas.

Fue el táctico, el estratega más elevado.

Dispuso un destino que hoy es derrota.



Carlos Penelas

Buenos Aires, agosto de 2020

lunes, 10 de agosto de 2020

"Diario interior de René Favaloro" en Bahía Blanca

El 30 de septiembre de 2005 Carlos Penelas presentó Diario interior de René Favaloro en el Teatro Municipal de Bahía Blanca. Aquí, los reportajes para el noticiero de Canal 9 y el el programa "Fila 1".



sábado, 8 de agosto de 2020

Premio a la mejor cobertura radial de la Feria del Libro

Rescatamos el video en el que Carlos Penelas recibe el premio a la Mejor Cobertura Radial de la 14° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 1988, por su labor en Radio Nacional.

martes, 4 de agosto de 2020

La infancia y el ajedrez

Aprendí a jugar al ajedrez antes que a leer
José Raúl Capablanca

José Raúl Capablanca, de cuatro años, juega con su padre José María Capablanca (1892)

Una de las pasiones en mi infancia fue el ajedrez. Nombres como los de Ruy López de Segura, Philidor o Anderssen brotaron por aquellos días de mis labios. Y el de Sissa Ben Dahir, un brahmán quien aparentemente lo inventó para distraer el aburrimiento de un monarca soberbio. Lo jugué cotidianamente desde los cinco hasta los veinte años. Hasta ahora sigo pendiente de partidas, de problemas, de lecturas. El Libro de los juegos, del rey Alfonso X es un tesoro de la humanidad. Representa una síntesis de dos mundos en guerra, un momento crucial para la historia de la civilización. Cristianos y moros, dejan centenarias disputas para sentarse frente a un tablero y bucear en el universo fascinante de treinta y dos trebejos y sesenta y cuatro escaques.

Debemos recordar que en la Escuela de Traductores de Toledo – centro de irradiación de la cultura arábigo-helénica – las obras clásicas pasaban del árabe al latín y de este a las lenguas romances. La tarea del rey Sabio fue gigantesca. De todos los juegos por él estudiados el ajedrez era el más noble. Establece la diferencia en piezas mayores y menores, la ubicación en el tablero y la descripción de cada pieza en particular. Pone un modelo de sociedad. El rey señor de la hueste; el alferza, los elefantes preparados para el combate; los roques que son los lanceros; los caballos, la caballería; los peones, la infantería. Se adelanta, además, a la creación de un modelo de piezas comunes para bajar costos y difundirlo. Esto se concretará en el siglo XIX con los juegos Staunton, de procedencia inglesa.

Ahora miro el tablero sobre mi escritorio. Las piezas están serenas, aguardando mi sueño. Hay silencio y siento mi respiración. Ahora muevo mi mano. El peón despierta la batalla.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2020

Taller literario