viernes, 29 de enero de 2016

Comienzan los talleres literarios

Orandum est ut sit mens sana in corpore sano.
Décimo Junio Juvenal

Carlos Penelas retomará sus talleres literarios individuales en febrero. Se dicta una vez por semana en horario a coordinar con el tallerista. Informes al 4371-6686 y penelascarlos@yahoo.com.ar 


En abril, Penelas volverá a dictar los talleres grupales en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154, los jueves de 20 a 21:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 de lunes a viernes de 16 a 20 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Muchas talleristas son convocados e incluidos por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres. Además, muchos de sus alumnos ya han editado trabajos en soledad.

Sobre Carlos Penelas
Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes.

Consulte aquí la bibliografía completa de Penelas. 

miércoles, 27 de enero de 2016

Lecturas de verano

Todo está dicho, pero como nadie escucha, es preciso empezar continuamente
André Gide


Éste verano estuve releyendo a varios poetas griegos: Kavafis, Seferis Elytis, Varvitsiotis. Se los recomiendo, querido lector. Es un registro de voces que nos muestran esplendor, voces con quienes poder conversar, clásicas, formulan tiempo e historia. Bajo la influencia de estéticas renovadas europeas dan a la poesía universal un acento lírico renovado. También leí Diario de lecturas, de Alberto Manguel un trabajo lúcido que nos lleva a releer clásicos y ver a través de su escritura lo ecléctico de la literatura y de la vida. Une imaginación, tonos, recuerdos, diálogos. Gracias a éste libro encontré el camino de un libro maravilloso: El libro de la almohada de Sei Shônagon escrito durante el período Heian (794-1185), el esplendor de la época clásica japonesa. Aquí la fineza, el papel, la caligrafía, la gradación de la tinta, el gineceo literario, el mundo de los emperadores, de las clases sociales pero también el sentido íntimo de la soledad, de la belleza. Intercambio de poemas, de acertijos literarios, de gustos especiales y refinados, de ceremonias, de sustento filosófico. No tema, lector, se lo recomiendo.

El primer paso hacia la cultura es la educación. La demagogia populista o el autoritarismo – tenaces siempre – denuncian con saña lo que ellas denominan el elitismo cultural. Sabemos que la gente de la cultura no merece la atención mediática ni goza de las prebendas de los políticos, los deportistas o las modelos. “Es muy difícil salvar a una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos”, escribió Ortega y Gasset.

Robert Crassweller definió como el misterio político más grande del siglo XX: “el fracaso de la Argentina como Nación”. Todos sabemos de la existencia de instituciones jurídico-políticas meramente formales, cáscaras vacías. Desde los años anteriores a nuestra Independencia hay hilos conductores. Y un sistema de impunidad en todo. La decadencia se adueña de la escena. La corrupción se transforma en un movimiento nacional. Por adentro y por afuera de los partidos políticos. La tarea se vuelve sin duda más difícil de lo que podemos imaginar.

El aprendizaje como lo hicieron los clásicos grecolatinos o los hombres del Renacimiento resulta desproporcionado en estos tiempos. Los maestros del pensar han quedado en el olvido. Las pocas voces que se elevan con sabiduría y ética no llegan. Lo esencial se nos va escapando. El paraíso de la globalización empieza a tener fisuras. Los ejemplos en nuestro país sobran: desnutrición, analfabetismo, asesinatos, droga, desocupados, hambre, grosería cotidiana. Lo patológico instalado en un decorado manifiesto. Lo paradójico es la inmovilidad, un mundo en que la fuerza y la necedad se hallan de un mismo lado. Siempre. El pesimismo de fondo entre la mala fe y la buena conciencia. Y hay más. Sartre escribió hace varias décadas: “Hay algo que falta en la vida de la persona que lee, y esto es lo que busca en el libro. El sentido es evidentemente el sentido de su vida, de esa vida que para todo el mundo está mal hecha, mal vivida, explotada, alienada, engañada, mistificada, pero acerca de la cual, al mismo tiempo, quienes la viven saben bien que podría ser otra cosa.”

Estoy aburrido de las joyerías de palabras, de la publicidad de los autores cargados de lugares comunes, sin imaginación ni fuerza creadora. Son simulacros que duran dos meses, a veces tres. Y nos pasan a otros que son peores o iguales. Son decadentes, alejados del espíritu creador, desmitifican el mundo con su decorados. Lo mismo ocurre en las demás artes. Por eso hay que saber leer, buscar, indagar en la conciencia del hombre. La trivialidad, lo imbécil, la demagogia y los líderes - como la industria cultural en la cual vivimos - hacen el resto. El triunfo, por lo general, es una suerte de vulgaridad.

Estas breves líneas es un vago intento de buscar contenidos o significados en una sociedad enferma, donde los conflictos del individuo no hallan puntos de equilibrio. El intelectual nunca está de acuerdo con el mundo, y es lógico y sensato que así sea. El arte es simbólico, lo mismo que la naturaleza y el corazón de hombre. El creador se interesa por la responsabilidad de las formas. Lleva la mirada de la ética y de la estética.

El gran dramaturgo irlandés, Samuel Beckett, expresó en su prosa poética Rumbo a peor: “No hay futuro en esto. Por desgracia sí.”

Carlos Penelas
Buenos Aires, febrero de 2016

domingo, 24 de enero de 2016

Carlos Penelas, en la edición por el 50° aniversario de la Fundación Argentina de la Poesía

La Fundación Argentina de la Poesía cumplió 50 años en 2015, y para celebrarlo editó una lujosa antología para conmemorarlos, seleccionando autores argentinos contemporáneos. Carlos Penelas forma parte de ella, con el poema "Pequeña carta a Emiliano".


Recordemos que en 2011 Penelas ya formó parte de un nuevo volumen de su Antología Poesía Argentina Contemporánea (Tomo I - Parte Decimoctava), que fuera presentado en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.


Además, Carlos Penelas había publicado a través de la Fundación Argentina para la Poesía Los dones furtivos (1980) y La piedra del destino (1983).


La historia
El 24 de diciembre de 1965, en una reunión con que despedían el año los integrantes de la Peña del Cenáculo en la Galería Nexo, Viamonte 458 –sede hoy de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP)–, dos de ellos, los poetas Rubén Vela y Carlos Alberto Débole –éste último, además, propietario reciente de la esa galería, hasta poco ante Galería Rubio, dedicada mayormente a la exposición de cuadros pero también a la actividad editorial– propusieron la creación de una entidad cuyo fin fuese proteger, estimular y difundir la poesía.

La idea cayo en terreno fértil entre los miembros del “Cenáculo”, existente, como es natural a través de otras personas, desde 1933 y que agrupaba, en especial, a ex compañeros de estudios secundarios; el presidente del grupo, el odontólogo Nicolás Carlos Dodero, admitió ponerse al frente de la institución esbozada, cuya organización formal quedó establecida a mediados del año siguiente, cometido que habría de llevarlo a asumir por décadas un relevante papel en el ámbito poético argentino por medio del mecenazgo acaso más destacado entre cuantos han surgido entre nosotros con el propósito de ensalzarlo y sustentarlo.

Lo acompañaron en la primera comisión directiva Vela como vicepresidente y Débole como secretario, y Fioravante Felice como tesorero. Fueron vocales Norberto Berdía, Ricardo Bernachi, Carlos Alberto Calegari, Adolfo Chamorro, Juan Carlos Christensen, Carlos A. Defilippis Novoa, Domingo Felice, Israel Katzman, Arturo Martínez Azaro, Eloy Montes Benítez, Patrocinio Adolfo Mora, Carlos Antonio Morrión, Diego Naveyra, Angel Sorlino. Orlando Travi y Alberto Jorge Urbaneja, junto con los poetas Alfredo A. De Cicco, Ricardo Mosquera Eastman, Sigfrido Radaelli y Emilio Zolezzi, únicos cultores directos, además de los mencionados Vela y Débole, de la noble aspiración que daba sentido a la labor que a partir de ese momento encararía ese conjunto de espíritus generosos y solidarios.

En esa mayoría de no poetas radicaba, asimismo, una de las claves del criterio rector que presidiría la actividad la Fundación: se trataba de aunar esfuerzos para la poesía y los poetas, no de la poesía y los poetas. Los miércoles, en el segundo subsuelo de la galería Nexo comenzó, entonces, el ciclo de trabajos, de deliberaciones, de trazado de proyectos y de exposición de iniciativas tendientes al cumplimiento de esas finalidad, en reuniones cerradas a las que se accedía por invitación y que habrían de llegar a ser clásicas al cabo de los años.

lunes, 11 de enero de 2016

Poema para una noche lozana

 

Invoco su nombre en el afán desatinado,
su misterio y el gozo que consume
la insaciable belleza que habitaba.
Arrastraba mi fiebre y su desolación
en una alegría antigua, contenida.
Una embriaguez que hundía
las orillas del cuerpo, la identidad sagrada
que recorría el eco de la fugacidad.
Era paciente y codiciosa y libre,
profetizaba la desidia, la luz, el abandono.
Amaba en ella esa desproporción, esos ritos
de palabras sin paz que nos cobijan.
Sin presentir mudanza, sin la congoja
del trébol, del aire o de la alcoba
invoco la ceguera, la fortuna, la sombra.
Tu nombre -secreto, inseparable-
nacido bajo el fulgor y los destellos.

Carlos Penelas

domingo, 10 de enero de 2016

Compra on line

Para todos los que deseen conseguir ejemplares de Carlos Penelas a través de la web, aquí facilitamos algunos enlaces a las principales librerías y sitios de venta en donde encontrarán sus libros.




Taller literario