miércoles, 14 de agosto de 2019

Velada poética en el Café Tortoni

Invitado por YMCA Argentina en el marco del ciclo "Encuentros con la poesía" en el emblemático Café Tortoni, Carlos Penelas brindó la conferencia "Poesía y sociedad". La selección y lectura de poemas estuvo a cargo de Rocio Danussi.


Carlos Penelas habló sobre la creación poética en un mundo complejo y deshumanizado. Señaló entre otros temas que "la obra poética moviliza nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portadora de estados de ánimo, de sensaciones. refleja lo que descubre e intuye. Alejada de falsos pudores, su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambiguedad de lo cotidiano". Al recordar a Plotino "el ojo ha de ser bello para percibir Belleza" tamién evocó a Heidegger al recordar que "la poesía es la instauración del ser con la palabra".


Rocío Danussi, quién hizo la selección de poemas trascendentes, evocó a García Lorca, León Felipe, Luis Franco, Féliz Grande, Catulo, Luis Alberto Quesada entre otros.


La presentación del acto estuvo a cargo de Mario Cenci por la YMCA, Asociación Cristiana de Jóvenes, que este año está celebrando su 175° aniversario en el mundo, 117 en la Argentina.


El público - entre los que se encontraba la mezzosoprano Alejandra Herrera - estuvo atento y emocionado con poetas que nos llevan a la ensoñación, a un universo de plenitud. Los aplausos fueron cerrados.







miércoles, 7 de agosto de 2019

El amor y los poetas

Y sabed que es verdadero:
un hombre ama de fino corazón,
mujer que nunca vio,
sólo por oírla alabar.

Amanieu de Sescars


La aproximación a lo poético es el clima, la emoción en un mundo de significados, de hondura infrecuente. El poema crea una atmósfera, un ámbito que es también ruptura del tiempo, presente de la conciencia, modulación. Es cuando se transforma en distensión, en tensión, en hueco que abre la proyección temporal. Ese mundo es símbolo, metáfora del hombre. El hombre es el sueño de la sombra, nos enseñó Píndaro. Pero el amor en el poeta es la búsqueda de lo imposible, melancolía y huésped de otro espacio, de otro sueño, de una lejanía. De esa lejanía interior nace la lírica.

Benjamín Disraeli advirtió: “La magia del primer amor consiste en ignorar que pueda terminar un día.” ¿Es verdaderamente esa la magia? Nos inclinamos por la visión utópica, la pasión que triunfa sobre el olvido. La creación que obsesivamente va plasmando en una mujer el recuerdo y la raíz de otras. Tal vez la tragedia interior se esconda en una frase de Rougment: “El amor feliz no tiene historia”.

Un amor como el de Tristán e Isolda concluido en matrimonio es impensable. Un amor sereno, dulce y pacífico como el de madame Sabatier y Baudelaire también. Necesitan de una imposibilidad para consumar su destino. Los poemas enfebrecidos y bellos, la admiración en silencio prueban que el poeta ama idealmente a una mujer que es creada desde su corazón, desde su soledad, desde su sensualidad. De allí la castidad del poeta, el deseo y la posesión se separan y se excluyen. No importa la timidez o el libertinaje. Gravita el afecto, la ternura, la voz redentora que es furtiva en la mirada y en el ensueño. Estamos hablando en última instancia del amor sublimado. Con ironía nos dice nuestro querido Bernard Shaw: “El amor es una tremenda exageración de la diferencia que existe entre una persona y todas las demás”. De todas formas seguimos pensando y sintiendo como Anacreonte:

“Y otra vez amo y ya no amo

y deliro y no deliro,

estoy loco y no estoy loco.”

¿Para qué sirve el vivir? nos preguntamos. Hay siempre un murmullo oculto, un nacimiento de voces que alivia la fatiga. La intuición estética lucha cotidianamente contra burócratas, contra seres mediocres. Burgueses, amanuenses del poder. El amor y el poema están más allá del éxito, de la moral, de las reglamentaciones absurdas. Una línea poética estremece el alma, enseña y evoca desde el instante metafísico. El poeta anima una dialéctica sutil, revela la solidaridad de la forma y del ser. Pero no olvidemos que hay una sabiduría poética que impide el desborde o el exceso; un universo simbólico en la textura del lenguaje que incrementa el aura del misterio.

Lope de Vega nos introduce en la vigilia del amador:

“En fin, señora, me veo

sin mí, sin vos y sin Dios.

Sin Dios, por lo que os deseo

sin mí porque estoy sin vos

sin vos porque no os poseo.”

Para el poeta auténtico un sueño es la realidad. Imagino el mirador de Espenuca. Sueño con milicianos españoles, con huelgas insurgentes, con campesinos trasterrados, con la España del '36. Con viejos combatientes que traen banderas desflecadas por el dolor y la injusticia. Hay imágenes y tonos predominantes, los signos, la niebla, los bosques, los mares que se alzan en la memoria. Es una forma de convocar al mundo de la dicha y del ensueño, la mitología interior, la intuición totalizadora del hombre y el universo.

En este mundo aceptamos que el ideal de la vida sea el fervor de lo efímero. Desde la vela blanca, desde la aurora. Ese instante es la vida íntima. “El amor nace, vive y muere en los ojos”, nos enseñó Shakespeare.

El amor obedece a un presente establecido e inalterable. Decía Rougemont que “Tristán e Isolda no se aman. Lo que aman es el amor, el hecho mismo de amar. Se necesitan el uno al otro para arder.”

Creemos que es así. Intuimos también que amar al Amor más que el hecho de amar es un topos en la lírica universal. Tenemos dos ejemplos fundamentales: Jorge Manrique y Antonio Machado. Fluyen más allá, por eso su trascendencia. Para ellos el amor es posible aun sin amada. Vivimos desde el poema un destino abierto y oculto.

El poeta, el músico, el pintor, el creador necesita crear mitos, leyendas, sueños. Desde allí la búsqueda de esa mujer, de ese ideal, de una utopía. Desde la primitiva poesía china o los poetas hindúes, desde el mundo greco-romano, desde Dante, Petrarca, Quevedo, Rubén Darío o Pushkin el sentimiento amoroso tiene su evolución y su historia. Hay -debemos decirlo- modas en los sentimientos, en la manera de manifestar el sentimiento. El amor forma también parte de la evolución y la historia del arte, sin duda. Y cada época tiene su estilo de amar y ser amado, de vivir la amistad y la admiración. Cada generación modifica el erotismo de la antecedente.

El erotismo idealizado difundido en nuestra cultura crea espejismos. Buscamos, en el fondo, la pasión y la desgracia. Aparece el mito social o religioso. Pero el poeta ve en los ojos de la amada la hora inmóvil, la noche y el alba como ofrendas de eternidad. El poeta auténtico no hace confidencias sobre su amor. Protege un sentimiento de irregularidad, el don de maravillarse, el placer de admirar el rostro del hechizo. En el enamoramiento hay una encrucijada entre el Cosmos y el enamorado, una fantasía que cobija la fábula, el rito, lo abstracto de la existencia, lo irreal y lo real.

Lo inmedible provoca soledad y pavor, la desnudez es al mismo tiempo despojamiento interior, vuelo, sentimiento cósmico. El poeta, a partir de la creación, reclama infinitud, desmesura, pasión, drama. Nace la revelación y el abismo, lo absoluto de esa marcha peregrina en la que necesita sentir finitud y asedio. O como sintió Goethe: “Un hombre y una mujer verdaderamente enamorados son el único espectáculo de este mundo digno de ofrecer a los dioses.”

Para finalizar, la palabra de Ramón Piñeiro: “La lírica es la exteriorización de la soledad ontológica del hombre, una trascendencia que pudiéramos llamar confidencial, puesto que es la comunicación de la intimidad radical del hombre, casi un hablar consigo mismo.”

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2019

lunes, 5 de agosto de 2019

El escritor Carlos Penelas en Victoria recordó al Doctor René Favaloro

El escritor y periodista Carlos Penelas visitó Victoria este fin de semana, invitado por la Escuela Dante Alighieri. Su disertación estuvo enmarcada en lo que fue su relación con el Doctor René Favaloro, con quien trabajó en su propio despacho durante nueve años. Vivencias, recuerdos y la siembra de una férrea amistad, marcó aquel vínculo.


Carlos Penelas, avezado profesional de las letras, caminó las calles de la Ciudad de las Rejas este fin de semana, donde no sólo disertó sobre la vida del recordado y prestigioso Doctor René Favaloro; sino que además dialogó e intercambió experiencias con escritores y aficionados literarios locales; amén de recorrer y conocer el sentir turístico de Victoria.

El día viernes disertó en el Salón Auditorio Doctor Ernesto Buzzi de la Sociedad Italiana, ante un centenar de espectadores y el día sábado, hizo lo propio con aficionados literarios y escritores locales, donde interactuaron sobre experiencias, lecturas y demás “yerbas” de las inquietudes literarias que movilizan el devenir existencial de nombres como el de Lucas Anderson, aficionado, alumno Colegio del Huerto; Agustina Azcoaga, aficionada, alumna Colegio del Huerto; Gervasio Eguiazú, escritor; Claudio González, escritor; Irma Jorge, escritora; Chiara Müller, aficionada, alumna de Colegio de la Mesopotamia y Ana Paula Ricagni Acosta, aficionada. (video).



Párrafo aparte, vale destacar cierta desazón de parte de integrantes de la comisión organizadora, Graciela Paleari y Marcel Vitullo; quienes, en diálogo con nuestro medio, enfatizaron que pertinentemente fueron cursadas treinta invitaciones entre escritores y poetas departamentales, quienes no concurrieron al encuentro.

Desde WWW.LT39NOTICIAS.COM.AR pudimos hablar con el ilustre visitante, el día sábado por la mañana, quien en primer lugar hizo hincapié en la impresión que dejaron en él esas primeras horas en suelo entrerriano, “hermosa ciudad, linda edificación y la gente muy amable”.

Luego acentuó la tríada que sostiene su actividad profesional, la cual está articulada transversamente dentro de la poesía, la escritura y el periodismo.

“en mi caso empecé escribiendo poesía desde los 16 años, luego escribí comentarios, ensayos y demás trabajos literarios, pero la parte periodística fue exclusivamente vinculada a la cultura, durante muchos años y lo sigo haciendo”, comentó.

Específicamente en el área comunicacional, escribió para el diario La Prensa; Radio Nacional; Radio Municipal, ahora Ciudad, siempre desde una plataforma netamente cultural; entre otros, dentro de una frondosa y nutrida vida laboral dentro de la escritura y literatura.

Oportunamente obtuvo el premio a la mejor cobertura en la Feria del Libro, cuando realizara 37 entrevistas dispersadas entre autores argentinos y extranjeros; entre tantos otros reconocimientos y escritos varios a nivel nacional e internacional.

-Dentro de su experiencia tanto en el periodismo, como en la escritura ¿cuál es a su criterio y cómo deber ser lo que sustente la actividad periodística?
-El periodista de gráfica y el que busca la noticia en la calle, pertenecen a dos mundos distintos, a mi criterio el buen periodista debe iniciarse en el periodismo gráfico, pero es mi opinión.

-¿Cómo definiría dentro de la cultura al ciudadano argentino? basado en su experiencia in situ, recorriendo e interactuando desde su actividad en las conferencias y disertaciones que brinda.
-Depende donde vaya, si voy a la Universidad de Chile y después hablo con los escritores chilenos; después en el interior en general de la argentina, muchas veces me alcanzan un libro; puedo ver que mucha gente vive su inquietud a través de la escritura; pero doy un ejemplo, en Finlandia el sesenta por ciento de lectores leen 46 libros al año; en cambio en nuestro país uno y medio.

Esto último, explicó a posteriori, teniendo en cuenta el nivel de crecimiento de cada país en diferentes años; ya que varias décadas atrás el país finlandés mostraba un panorama acabadamente adverso al actual. Dejando a las claras así que también depende del trayecto y recorrido de una sociedad, que van en congruencia con sus parámetros de crecimiento.

-Su visita a nuestra ciudad es para disertar sobre el Doctor René Favaloro y lo que fue su experiencia laboral, transmutada en una gran amistad. ¿Qué le dejó aquella relación?
-Me dejó un refuerzo de lo que traía de mi hogar, saber lo que significa la honestidad, el trabajo, siempre me decía que nunca se te suba el humo a la cabeza, esa cosa de tratar al otro como uno, pero también me dejó un vacío muy grande, porque nosotros vivimos en una sociedad analfabeta espiritualmente y literaria.

Claramente su respeto, aprecio y reconocimiento hacia la figura del entrañable médico “rural por excelencia” Doctor René Favaloro, es implacable e irrefutable, pero mutuo y correspondido, y prueba de esto fueron las palabras que Favaloro le dijese quince días antes de aquella trágica determinación que dejó en sollozos a un país entero…”creo que me equivoqué al volver al país”…cosa que nuestro entrevistado le repitió en varias oportunidades, cuando juntos compartían jornadas laborales en el despacho del «por siempre querido, reconocido y recordado Doctor René Favaloro”.



Algo sobre Carlos Penelas
Nació en Buenos Aires el 9 de julio de 1946, hijo de Manuel Penelas Pérez y María Manuela Abad Perdiz.

Cursó estudios de profesorado de Letra en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta; cursó asimismo Historia del Arte y Literatura en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. En 1968 obtuvo sus primeros premios: el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores. Posteriormente obtuvo el premio «Arturo Marasso» otorgado por la Escuela Nacional Normal Superior del Profesorado Mariano Acosta entre figuras como Julio Cortázar, Raúl Gustavo Aguirre, Ángel Mazzei, Fermín Estrella Gutiérrez y Osvaldo Loudet.

En los ochenta obtiene la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) y el Primer Premio de Poesía «Alfonsina Storni» otorgado por Gente de Letras.

Fue Director de los talleres literarios de la Sociedad Argentina de Escritores.

Fue conferencista en numerosas entidades nacionales y en la Universidad de La Coruña, Catedra de Literatura Latinoamericana.

Realizó viajes culturales a Madrid, Barcelona, Londres, Edimburgo, Paris, Roma, Bruselas, Ámsterdam, Viena, Frankfurt, Praga, Budapest, Lisboa, Florencia, Venecia, Sicilia, etc.
En 2000 Ediciones del valle le publica el libro de poesías «Desobediencia de la aurora» y luego «De Espenuca a Barracas al Sur», selección de artículos publicados en Galicia en el Mundo, La Prensa de Buenos Aires y La Vanguardia.

En 2001 publica el ensayo «El regreso de Walter González Penelas», estudio y antología del poeta uruguayo, con el auspicio de la Embajada de la República Oriental del Uruguay.

Jesús López Fernández, autor de la antología «Poemas a nai», incluyo a Carlos Penelas muy justificadamente en esta obra, siendo el único poeta no nacido en Galicia que figura en la misma.

La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo incluyó entre los diez poetas vivientes más importantes y fue incluido en Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos, compilado por Pedro Orgambide.

Más audios y entrevistas a Carlos Penelas en https://lt39noticias.com.ar/2019/08/penelas/

sábado, 3 de agosto de 2019

Encuentro en el Tortoni

Carlos Penelas se presentará en el Café Tortoni invitado por YMCA Argentina en el marco del ciclo "Encuentros con la poesía". Leerá poemas Rocío Danussi.



"Poesía y sociedad" es el título de la charla que ofrecerá Carlos Penelas en el Café Tortoni, el icónico café estilo francés inaugurado en 1858 en Avenida de Mayo 825. Será el miércoles 14 de agosto a las 18:45 horas, con entrada libre y gratuita.

La lectura de poemas estará a cargo de Rocio Danussi.

Taller literario