lunes, 18 de julio de 2016

La literatura entre la tragedia y la esperanza

La literatura nos conmueve. Como nos conmueve el cine, la pintura o la música. El arte conmueve y nos crea una nueva inteligencia, nos hace privilegiados pues comenzamos a concebir el mundo desde otra perspectiva, desde otros valores. Siempre en busca de lo ético, de lo estético. Ordenamos memorias, experiencias, revelaciones.


Vamos a releer ciertas páginas, ciertas conductas, ciertos legados. Nombres como los de Umberto Eco o Italo Calvino quedaran para otro artículo. Lo mismo que Haruki Murakami. Borges afirmaba que "cada escritor crea sus precursores". Los testimonios que solemos traer forman parte de la vida, de la creación, de la realidad. Lo importante es desarrollar las ideas, cultivar la sensibilidad. La vida se nos presenta a través de historias intensas, gozosamente contempladas desde la eminencia del presente. Vivimos la complejidad del ser entre la tragedia y la esperanza.

"Hay quien cree que guerra es lo mismo que un rasguño en una pierna... mentira. Guerra significa cabezas destrozadas, piernas arrancadas de cuajo..., hombres abrasados por el napal, pero aun vivos." La cita pertenece a un mercenario británico que peleó en Angola. ¿Que podemos decir ante el terrorismo de nuestros días, de la soledad y el horror que nos avergüenza como seres humanos el atentado reciente en Niza? ¿Cómo mirar los ojos de nuestros hijos, de nuestros nietos?

Para el pensador español Manuel Reyes Mate "lo indispensable es una reflexión moral y política sobre la presencia de la barbarie humana en la construcción de la humanidad". También añade: "Lo sorprendente de la memoria es que nos hace ver que la realidad forma parte también de aquello que no existe." Querido lector, si vamos leyendo con detenimiento, los espacios, los silencios, comprenderemos la erosión del sistema, visualizaremos la hipocresía más allá de los medios audiovisuales y su carácter adictivo.

La relectura de Kafka resulta siempre fundamental. Para Benjamin la obra de Kafka era un escenario donde tenia lugar el teatro del mundo cuyo actor principal es una criatura inundada de vergüenza que se ha olvidado la letra. Para Brecht en Kafka había una clara anticipación al hacinamiento de los grandes conglomerados urbanos del siglo XX. Gershom Scholem adujo que éste esbozaba anticipadamente la miserabilidad de los campos de concentración.

En toda su obra vemos la capacidad para la autodestrucción sistemática y obcecada de los valores. Debemos evocar a Robert Musil cuando señala: "La constitución era liberal, pero el régimen clerical. El régimen era clerical, pero los habitantes librepensadores. Todos los burgueses eran iguales ante la ley, pero, justamente, no todos eran burgueses..."

No se quiere leer la realidad. No se quiere soportar la mentira frente a nuestras narices. Hay una sola finalidad desde los presocráticos y antes también: se pretende confundir, perturbar, humillar, someter a la victima. Aunque todo parezca simbólico o alegórico. Se sabe (no es un dato menor) que Kafka era buen jinete, nadador, vegetariano, nudista, naturista. Por lo general sólo nos recuerdan que murió a los 41 años, tísico. Tuvo una fuerte enemistad con la alopatía, estaba signado por la preocupación social y (esto jamás se dice) una sincera simpatía hacia el anarquismo de Kropotkin. Tenia diferencias con el sionismo y un judaísmo bastante singular, edificado ante una ecuación casi agnóstica y el de pertenencia a una cultura fundamental.

Siento que es importante recordar una vez más Terezin. Esta era una pequeña ciudad checoslovaca ubicada a unos 60 kilómetros al norte de Praga. En 1942 sus cuatro mil habitantes fueron evacuados y la ciudad se convirtió en un ghetto. En pocos meses fueron hacinados ochenta mil judíos. En rigor era un campo de tránsito hacia las cámaras de gas de Polonia. De Terezin los nazis hicieron un “ghetto modelo”, e incluso rodaron películas donde se veían orquestas, escuelas, gente paseando por las calles. Fue una farsa creada para mostrar a la Cruz Roja el buen trato que existía hacia los judíos. “Estoy en un rincón, y miro a la ventana. Allí donde el corazón es separado del corazón.” Esto lo escribió Hanus Hachenbulrg (1929-1944), una de las tantas criaturas condenadas por el nazismo. Sobre simples hojas de papel los niños de Terezin dejaron un testimonio en dibujos y poemas.

Recomiendo releer a Sándor Márai quien había sido educado "de acuerdo con ideales que consideraban a la burguesía como defensora de las libertades cívicas y al burgués como un pionero del progreso humano y social". Pero éste es sólo un aspecto, su obra la podemos asociar a la de Thomas Mann, por su densidad, su esencialidad, su universo. Mientras tanto la humanidad transita el lenguaje de las bombas y de las piedra., Lo dramático es que comenzamos a tener cierta familiaridad al convivir entre escombros. El fascismo, el nazismo o el stalinismo han cambiado el mundo, lo hicieron peor. Así es la historia, así son las luchas sociales, así es el capitalismo salvaje. Hoy vivimos los tiempos de la brutalidad, de la enajenación, de la barbarie. Parece que ha desaparecido la idea de felicidad, el anhelo de justicia. Los tiranos, los populistas, los fundamentalistas temen la palabra como temen la belleza. Los líderes políticos parecen querer arrojarnos a la demencia. Necesitamos una postura moral, necesitamos un pensamiento libertario.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 18 de julio de 2016

lunes, 11 de julio de 2016

La imbecilidad aturde

Arduo problema el de las palabras, su uso y su significado.
Noam Chomsky
 
 
Resultan curiosos estos caballeros que opinan de política, de crisis social, de literatura, sin haber tenido el hábito de leer siquiera los diarios o nada en profundidad. Sin moverse de su casa, a lo sumo el café, un gimnasio o un cumpleaños de quince. Me resulta grosero que además dictaminen a diestra y siniestra (“esto debe ser así”, “de ninguna manera las cosas se resuelven con estas resoluciones”) cuando en la vida escribieron algo o participaron de una manifestación contra dictaduras o gobiernos populistas entre gases y palos y metralletas. No se jugaron el pellejo en su puñetera existencia. También hablan las niñas del secundario (wasap incluído), los jóvenes terciarios, los primos, los cuñados, los sobrinos descerebrados… Señores formales, señoras de empleos formales, burgueses hasta la médula acusan, señalan, nombran y pontifican. Me resulta folklórico cuando otros caballeros – universitarios, prolijos, sin cultura y en general primitivos – se vuelven fanáticos, ortodoxos, autoritarios en nombre de la verdad, el pueblo, la libertad o los derechos humanos. Y dicen Castro, Lenin, Mao, Mussolini, Stalin, Chavez, revolución o muerte, imperialismo, Puerto Madero, venceremos, infiltrado, traidor, mercenario cuando la obsecuencia es patética y poco digna. Van por la vida a los empujones. En eso estamos: resistiendo discursos, agravios, infamias, imbecilidades, lugares comunes, fantasías, monaguillos, vulgaridad, torpeza mental. ¿Jugamos al Gran Bonete? Visible, visible. Y así in aeternum.

Recordemos que todos nuestros caudillos fueron hacendados. Recordemos que la plebe, el gauchaje, el despojado, luchaba en nombre de estos hacendados por algo tan abstracto e incomprensible como la patria y la libertad. Recordemos la mazorca, la delación, la tiranía, el degüello o morir estaqueado. Recordemos que de los últimos sesenta años de gobierno treinta y seis fueron gobiernos peronistas y catorce gobiernos militares. Dictaduras sangrientas, claro. Siempre en nombre de la familia, la religión y la patria. Todos, los unos y los otros. Mirada estrábica. Recordemos altezas y panteones y guaridas: Jorge Antonio, Aurelio Hernández, Puerta de Hierro, Proyecto Nacional, Juan Duarte, Espejo, Apold, los hermanos Cardozo, Cereijo, el Avión Negro, López Rega, Isabelita, Lorenzo Miguel, las Tres A, Ubaldini, Bidegain, Cafiero, De Vido, Firmerich, Herminio Iglesias, Camporita, Luder, Menem, Duhalde, Boudou, Scioli, los Kirchner, don Chicho y Napoleón, monjitas, bolsos, tapias, bóvedas… la lista complétela usted, caro lector. Una fenomenología del espíritu. Faltan los de segunda y tercera línea que vienen con bombo, vincha y choripán. El cuarto contubernio – secuaces y cortesanos - está en el Honorable Congreso de la Nación. La locura, compañero. Ora pro nobis.

En el anti-peronismo hay un poco de todo. Y una lista casi tan infame como ésta. No siempre, no siempre. A Alfredo Palacios o a Borges, por ejemplo, no los humilló el radicalismo. Por si el relato cambia las cosas, digo. Entonces tenemos pitucas, valores triunfalistas, núcleos dramáticos ante los altares, Cristo Vence, conciencias de coyunturas y aplanadoras de empresas con olores a otros carnavales, otras mandolinas y gorros frigios. Niños favoritos, ciclos de élite, equívocos y desplazamientos. Viene la nueva fascinación por los boys, los loteos, convenciones y clubes de categorías, los country, los himnos, los obispos, los abrazos históricos, la entonación patriótica, caballeros de espada y galera. Todo se vuelve vertiginoso y el pueblo aplaude, dice fíjate vos, dice la Argentina es rica, dice es el mejor país del mundo, tenemos el dulce de leche, tenemos el obelisco. Dice la culpa es de los negros y los cabecitas hijos de puta. Otros pragmáticos, otra morfología política. Desplazamientos, odios y modelos de Armani. Prefiero recordar al viejo De la Torre y al fiscal Strassera, un amigo que se me fue.

(De la picaresca porteña. Afanar, afanancio, rastriyo, coima, cometa, diez y diez, cucuza, jaula, chabón, cazote, capear, junar, liendre, lucarda, amurar, azotea, chamuyar, cocora, cocote, capocha, chorro, turro, ensartar, fercha, fato, funcar, servilleta, leonera, malaria, maroma, napia, narigueta, olfa, oidió, paganini, papirusa, piróscafo, ragú, ragutín, raviol, semáforo, saraca, sarpar, hacerse el sueco, taquera, tarasca, untar, upite, vagoneta, vento, viruta, yugar, yetatore, zapayo, zampar, mejicaneada, morlaco, pagadiós, paco…).

¿Hay otros gentleman en el jadeo progresista y popular? Aggiornamento. Por supuesto que los hay, sólo estuve reseñando algo de los revolucionarios, los íntegros, los intelectuales, los jóvenes y no tan jóvenes, los adolescentes lúcidos con celulares, wasap, cursus honorum a distancia, psicoanálisis y tecnología por correspondencia digital. Vegetarianismo y veganismo: ortorexia idelógica. Viene el corifeo de Aristófanes, el cuchicheo de Paladino, los barones del conurbano, la memoria deshilachada, los indignados respetables, Lázaro Baez, los entremeses y las santificaciones. Todo vale, señores, todo vale. Abran juego gorilas, reaccionarios y golpistas, abran juego. Todo es igual. A las consagraciones y banderas, el Gólgota es teatro de vodevil al lado nuestro, abran juego. Lagartijas, cacerolas, cipayos. Dicen Evita, Fangio, Curupayti, Oligarquía. Dicen Rosas y Perón. Servilismo o sumisión. Abran juego, camaradas, hagan juego; reculo hasta el Sarrasani. Masajes y pasarelas, paternalismo y coreografías. Chorros, chorritos y chorrazos. Tedeums laudamus.

Pensar que los compañeros peronistas acusaron al Dr. Arturo Illia de corrupto. Clarín miente, Evita dignifica. Puto y ladrón lo queremos a Perón. Carloncho dixit, Benedicto XVI, Papa emérito, dixit.

Carlos Penelas
Buenos Aires, julio de 2016

miércoles, 6 de julio de 2016

Una mujer desnuda me sueña con sus ojos

He vuelto a leer páginas de John Berger. Trae una vez más la presencia de Pasolini, la evocación de Shostakívich, la poesía de Hikmet. Siempre releo algo de Berger. Siento el placer de la lectura en escritores como Giacomo Casanova o Charles Baudelaire, Andrea Camilleri o Georges Simenon, Umberto Eco o Heráclito. Uno se siente seducido por ciertas películas, por enciclopedias, galerías de arte, objetos refinados. Hay un carácter enriquecedor, imprescindible para comprender la vida.


Créame, silencioso lector, vivo confundido. No son los años, de verdad le digo. Si lo fueran no tendría inconveniente en confesarlo. Todo me resulta extraño, grotesco. Siempre amé la puesta de sol o el despertar del día. Siempre gocé en soledad o en compañía de una hermosa muchacha cada crepúsculo. Me gusta apoyar mi cabeza en sus muslos o en su vientre y contemplar lo mágico, el ensueño. No ir descubriendo constelaciones ni contar que el reflejo que seguimos viendo en el agua o en el bosque es efecto del sol y no de la luna. Aprecio el estar, el dejarme llevar, el evocar cada mujer bella con la actual. O como la actual borra las imágenes de las otras.

Ahora se sacan fotografías. Jóvenes y seres adultos sacan fotos y miran de inmediato a través del teléfono celular o de la camarita cómo es la puesta. Y hablan, se ríen, se apiñan con botellas de cerveza. Los secretos y los sentimientos deben ser llevados al límite, aunque se fracase. Siempre vivimos la crisis entre lo que deseamos y podemos alcanzar, siempre la realidad socava el ensueño. Pero eso no importa. En nuestra juventud Ingmar Bergman nos enseñó cómo son las historias de amor. Para toda la vida.

Los jóvenes hablan por celulares todo el tiempo y juegan al Pókemon. Y llevan la laptop como identificación social, de clase, de ser. Vivimos la era de los inmigrantes digitales, se lee el libro electrónico de Amazon. No me siento amenazado por el mundo de las pantallas, querido amigo. No piense eso. Sucede que los muchachos no escuchan, sienten como pueden, andan con los auriculares del MP3, se comunican con mensajitos de textos. Y aparentan estar abombados. Los adultos también, qué duda. No hablo de parámetros, no quiero ser cruel. Ni tonto. Hay una industria del deseo que pasa por Internet. No hay libido, no hay vértigo. Con mi amada siento vértigo, siento pasión. Siento. Hay ambigüedad, hay posibilidad de discutir, de pensar, de hacer el amor en la alfombra o bajo la ducha. Me parece que “los otros” al no saber decir, al no sentir; no saben, no sienten.

Cuenta la leyenda que en la antigua Inglaterra la gente no podía tener relaciones íntimas sin contar con el consentimiento del Rey, a menos que se tratase de un miembro de la familia real. Cuando la gente quería procrear debía solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que estaban obligados a colgar afuera de su puerta. Mientras tenían relaciones, claro. La placa decía “Fornication Under Consent of the King” (F.U.C.K.). Ese es el origen de tan socorrida palabra que solemos escuchar en las malas películas. Como ven, queridas lectoras, hay cosas que vienen de otras. El amor en los tiempos de cólera no siempre proviene de los brotes coléricos. Y los grandes pintores, Brueghel o Bosch, representaron las pestes. Pero ese es otro tema. ¿O no?

Dice nuestro querido Zygmunt Bauman: “El cuerpo no es sólo la sede y el instrumento del deseo, sino también un objeto del deseo”. “Es el cuerpo el que señala y el que habla”, escribió para el universo Maurice Merleau-Ponty. De eso se trata en las puestas de sol. De eso hablamos cuando nos referimos a la libertad, a la creación, a la anarquía, al amor. Solamente. De lo contrario hay un mensaje equivocado en las caderas de la amada, en sus senos, en su mirada. Ningún aspecto del cuerpo puede escapar a nuestra atención. Como en el recordado film de Bergman, "Un verano con Mónica". O como en la Garota de Ipanema de Antonio Carlos Jobim. En fin, que estoy confundido con el tema de las fotografías ciegas, los mensajes de texto, el tedio represivo, el envejecimiento de los jóvenes y el aburguesamiento de mi generación.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 6 de julio de 2016

Taller literario