lunes, 11 de julio de 2016

La imbecilidad aturde

Arduo problema el de las palabras, su uso y su significado.
Noam Chomsky
 
 
Resultan curiosos estos caballeros que opinan de política, de crisis social, de literatura, sin haber tenido el hábito de leer siquiera los diarios o nada en profundidad. Sin moverse de su casa, a lo sumo el café, un gimnasio o un cumpleaños de quince. Me resulta grosero que además dictaminen a diestra y siniestra (“esto debe ser así”, “de ninguna manera las cosas se resuelven con estas resoluciones”) cuando en la vida escribieron algo o participaron de una manifestación contra dictaduras o gobiernos populistas entre gases y palos y metralletas. No se jugaron el pellejo en su puñetera existencia. También hablan las niñas del secundario (wasap incluído), los jóvenes terciarios, los primos, los cuñados, los sobrinos descerebrados… Señores formales, señoras de empleos formales, burgueses hasta la médula acusan, señalan, nombran y pontifican. Me resulta folklórico cuando otros caballeros – universitarios, prolijos, sin cultura y en general primitivos – se vuelven fanáticos, ortodoxos, autoritarios en nombre de la verdad, el pueblo, la libertad o los derechos humanos. Y dicen Castro, Lenin, Mao, Mussolini, Stalin, Chavez, revolución o muerte, imperialismo, Puerto Madero, venceremos, infiltrado, traidor, mercenario cuando la obsecuencia es patética y poco digna. Van por la vida a los empujones. En eso estamos: resistiendo discursos, agravios, infamias, imbecilidades, lugares comunes, fantasías, monaguillos, vulgaridad, torpeza mental. ¿Jugamos al Gran Bonete? Visible, visible. Y así in aeternum.

Recordemos que todos nuestros caudillos fueron hacendados. Recordemos que la plebe, el gauchaje, el despojado, luchaba en nombre de estos hacendados por algo tan abstracto e incomprensible como la patria y la libertad. Recordemos la mazorca, la delación, la tiranía, el degüello o morir estaqueado. Recordemos que de los últimos sesenta años de gobierno treinta y seis fueron gobiernos peronistas y catorce gobiernos militares. Dictaduras sangrientas, claro. Siempre en nombre de la familia, la religión y la patria. Todos, los unos y los otros. Mirada estrábica. Recordemos altezas y panteones y guaridas: Jorge Antonio, Aurelio Hernández, Puerta de Hierro, Proyecto Nacional, Juan Duarte, Espejo, Apold, los hermanos Cardozo, Cereijo, el Avión Negro, López Rega, Isabelita, Lorenzo Miguel, las Tres A, Ubaldini, Bidegain, Cafiero, De Vido, Firmerich, Herminio Iglesias, Camporita, Luder, Menem, Duhalde, Boudou, Scioli, los Kirchner, don Chicho y Napoleón, monjitas, bolsos, tapias, bóvedas… la lista complétela usted, caro lector. Una fenomenología del espíritu. Faltan los de segunda y tercera línea que vienen con bombo, vincha y choripán. El cuarto contubernio – secuaces y cortesanos - está en el Honorable Congreso de la Nación. La locura, compañero. Ora pro nobis.

En el anti-peronismo hay un poco de todo. Y una lista casi tan infame como ésta. No siempre, no siempre. A Alfredo Palacios o a Borges, por ejemplo, no los humilló el radicalismo. Por si el relato cambia las cosas, digo. Entonces tenemos pitucas, valores triunfalistas, núcleos dramáticos ante los altares, Cristo Vence, conciencias de coyunturas y aplanadoras de empresas con olores a otros carnavales, otras mandolinas y gorros frigios. Niños favoritos, ciclos de élite, equívocos y desplazamientos. Viene la nueva fascinación por los boys, los loteos, convenciones y clubes de categorías, los country, los himnos, los obispos, los abrazos históricos, la entonación patriótica, caballeros de espada y galera. Todo se vuelve vertiginoso y el pueblo aplaude, dice fíjate vos, dice la Argentina es rica, dice es el mejor país del mundo, tenemos el dulce de leche, tenemos el obelisco. Dice la culpa es de los negros y los cabecitas hijos de puta. Otros pragmáticos, otra morfología política. Desplazamientos, odios y modelos de Armani. Prefiero recordar al viejo De la Torre y al fiscal Strassera, un amigo que se me fue.

(De la picaresca porteña. Afanar, afanancio, rastriyo, coima, cometa, diez y diez, cucuza, jaula, chabón, cazote, capear, junar, liendre, lucarda, amurar, azotea, chamuyar, cocora, cocote, capocha, chorro, turro, ensartar, fercha, fato, funcar, servilleta, leonera, malaria, maroma, napia, narigueta, olfa, oidió, paganini, papirusa, piróscafo, ragú, ragutín, raviol, semáforo, saraca, sarpar, hacerse el sueco, taquera, tarasca, untar, upite, vagoneta, vento, viruta, yugar, yetatore, zapayo, zampar, mejicaneada, morlaco, pagadiós, paco…).

¿Hay otros gentleman en el jadeo progresista y popular? Aggiornamento. Por supuesto que los hay, sólo estuve reseñando algo de los revolucionarios, los íntegros, los intelectuales, los jóvenes y no tan jóvenes, los adolescentes lúcidos con celulares, wasap, cursus honorum a distancia, psicoanálisis y tecnología por correspondencia digital. Vegetarianismo y veganismo: ortorexia idelógica. Viene el corifeo de Aristófanes, el cuchicheo de Paladino, los barones del conurbano, la memoria deshilachada, los indignados respetables, Lázaro Baez, los entremeses y las santificaciones. Todo vale, señores, todo vale. Abran juego gorilas, reaccionarios y golpistas, abran juego. Todo es igual. A las consagraciones y banderas, el Gólgota es teatro de vodevil al lado nuestro, abran juego. Lagartijas, cacerolas, cipayos. Dicen Evita, Fangio, Curupayti, Oligarquía. Dicen Rosas y Perón. Servilismo o sumisión. Abran juego, camaradas, hagan juego; reculo hasta el Sarrasani. Masajes y pasarelas, paternalismo y coreografías. Chorros, chorritos y chorrazos. Tedeums laudamus.

Pensar que los compañeros peronistas acusaron al Dr. Arturo Illia de corrupto. Clarín miente, Evita dignifica. Puto y ladrón lo queremos a Perón. Carloncho dixit, Benedicto XVI, Papa emérito, dixit.

Carlos Penelas
Buenos Aires, julio de 2016

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