martes, 30 de diciembre de 2014

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Canción


Sobre la noche la imagen movediza
y lejana del verano
en la palabra de la amada, solitaria.
Sobre la noche la luz.
Y más allá el silencio del día
la ausencia que despide y acompaña
la felicidad callada de los pájaros.
Y más allá el nombre de la tarde
elevada de ansiedad, vacilante.
Desde la orilla, desde la orilla…

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2014

sábado, 6 de diciembre de 2014

Reconstruir

El populismo, la arrogancia, la corrupción, el extravío, la impunidad, lo chabacano, la anomia, la manipulación, el engaño, los líderes, la borrachera mental, lo desquiciado y lo inescrupuloso, la soberbia y el resentimiento, lo irracional y la barbarie, el lumpenaje y el odio que vivimos en nuestros días también lo podemos entender y analizar en las páginas de Albert Camus. Nos ayudará a comprender qué significa el poder, la demagogia, la amoralidad, la distorsión de los principios éticos y los pactos espurios.


Camus es un autor que vengo leyendo y releyendo desde mi adolescencia. En la polémica con Sastre me incliné por Camus. Un autor que crece con el tiempo y uno de los pocos intelectuales que denunció en su tiempo con claridad el horror del nazismo tanto como del estalinismo. El mito de Sísifo, Calígula, La peste, El hombre rebelde, El extranjero o El Primer hombre son obras de una densidad literaria, estética y moral como pocas. Y, por supuesto, con los años fui conversando con aquellos escritores que me iba presentado. En una de mis bibliotecas, la de los textos clásicos, tengo un retrato suyo.

He terminado Escritos Libertarios de este humanista que luchó en soledad contra el dogmatismo y la imbecilidad. Se reúnen artículos, cartas, manifiestos. Una vez más Camus nos muestra su postura libertaria, antimilitarista, rebelde. Y pone blanco sobre negro la deshumanización del capitalismo como la dictadura comunista. Debate contra los burócratas, señala los valores morales de la Segunda República española, de esa lucha única, ejemplar de una historia conmovedora y trágica. También afirmaba que “Bakunin está vivo en mí”.

Camus es una referencia obligatoria para todo aquel que ame la libertad, que tenga conciencia crítica, un autor que está en la misma línea de Henry David Thoreau, René Char o Herbert Read.

Una digresión. Tengo en otra biblioteca, la biblioteca anarquista, toda la colección de la revista Reconstruir. En el número 1 - julio/agosto de 1959- colaboraron, entre otros, Jacobo Prince, Alex Comfort, Luis Franco, Michel Collinet. En el número 101, el último en publicarse -marzo/ abril de 1976- tenemos a Fernando Quesada, Luis Di Filippo, Vladimiro Muñoz, Lázaro Flury y un artículo literario firmado por un joven poeta. Éste número estaba dedicado a Rafael Barret en el centenario de su nacimiento. A lo largo de su historia podemos ver autores de primera línea. Algunos ejemplos: Bertrand Russell, Eugen Relgis, Agustín Souchy, Diego Abad de Santillán, Rudolf Rocker, Martín Buber…

La Casilla de Correo de la revista era la 320, estuvo siempre a nombre de Luis Danussi. Durante la primera presidencia del General Perón –Danussi, militante activo del gremio gráfico- fue encarcelado con el cargo de “desacato al presidente”. Estuvo tres días desaparecido mientras su compañera y su hija, Rocío, lo buscaban por tribunales y comisarías. Escribí hace unos años que Luis Danussi recibió en el puerto de Buenos Aires los negativos de la película anarquista Amanecer sobre España, un documental que utilizara años después Fréderic Rossif para su film Morir en Madrid. También señalé que el libro Ni víctimas ni verdugos -Editorial Reconstruir, Colección Radar, 1954- se publicó gracias a la gestión que mantuvo Danussi con Albert Camus. En su libretita de anotaciones leemos, entre otros nombres: Albert Camus, Nouvelle Revue Francaise, 5 Rue Sébatian-Bottin, París, 7. Dejó escrita su opinión, lo mismo que Agustín Souchy, sobre la Revolución Cubana. En mayo de 1960, éste último; a finales de 1962, Danussi. Ya dudaban del “patria o muerte”. Y todavía no existía La Poderosa Tours , la empresa que ofrece salidas por la isla con las míticas Harley Davidson. Con guía, camioneta de apoyo, alojamiento y todas las comidas.

Al finalizar Escritos Libertarios nos emocionamos. El título del artículo El último mensaje de Albert Camus. “Nota del Editor. La traducción al francés de este texto se publicó en Liberté, No. 54, 1 de mayo de 1960, pág. 5, precedida de la siguiente presentación:

“La revista libertaria Reconstruir (apartado postal 320, Buenos Aires) publicó, al principio de su número enero-febrero de 1960, un texto muy emotivo. Es una respuesta de Albert Camus al cuestionario sobre el problema internacional enviado por la redacción de la revista a diversas personalidades mundiales, en el mes de diciembre de 1959. Aunque ausente de París hasta finales de diciembre, el autor de Ni víctimas ni verdugos fue el primero en contribuir a la encuesta. El 29 de diciembre, mandaba a Reconstruir la entrevista a distancia que debía ser, por desgracia, su último acto político”.

El resto lo lee usted, considerado lector. No se olvide de desconfiar de los falsos predicadores lo mismo que de los otros. Y recuerde siempre éste fragmento de La Peste : “La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar y no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan y los humanistas en primer lugar porque no han tomado precauciones”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2014

lunes, 24 de noviembre de 2014

La casa de Piñeyro

Ahora los cuartos están vacíos.
Y la parra hace tiempo que desapareció.
Sin embargo aún escucho sus risas,
el olor de los platos, el ladrido del perro,
las canciones de la aldea.
Es incierto el rostro de mi tía,
la mirada se nubla en los retratos.
Se presienten primos, novias, vecinos.
Las voces, la bendición de los abuelos.

Estoy de pie frente a una casa.
Soy un hombre duplicado, un solitario
que anhela la transfiguración y su morada.
Como un extraño designio de la vida.

Carlos Penelas


"La Mosca" se transformó en los años 50 en fonda. Mi tío Pedro Fraga -casado con la hermana de mi padre, Isabel Penelas- fue concesionario de esa fonda (sólo comida, sin alojamiento) durante varios años. Lo atendían sus cuatro hijos: Luis, Pedro, Eduardo y Manolo. Gallegos, de Independiente, igual que mis otros primos de Piñeyro; los Villanueva y los González. La casa a la que hago referencia era la de mi tía Silvia Penelas, calle Mariano Acosta entre José de Sucre y General Villegas. Mi familia, la casa donde nací, quedaba a pocas cuadras de allí: Mariano Acosta 1018, pegada al terraplén del Ferrocarril del Sud (Midland). La denominación debería ser Piñeiro pues la "y" no existe en el idioma gallego. (Carlos Penelas)

sábado, 22 de noviembre de 2014

El trasno en Guadalajara

El trasno de Espenuca, último libro de Carlos Penelas, participará de la prestigiosa Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, que este año contará con la Argentina como país invitado de honor.

Editorial Dunken tiene el agrado de comentarle que su obra El trasno de Espenuca participara de la Feria Internacional del libro de Guadalajara - México 2014, estaremos presentes en el evento conjuntamente con la Cámara Argentina del Libro, la presencia es de carácter institucional, donde se envían unos pocos ejemplares para exhibirlos durante el evento, se realizara del 29 de Noviembre al 7 de Diciembre en el Centro de Exposiciones Expo-Guadalajara situado en Av. Mariano Otero 1499 Col. Verde Valle, Guadalajara, Jalisco.

Mas información: www.fil.com.mx/

martes, 4 de noviembre de 2014

Berger, otra vez Berger por Carlos Penelas

El toldo rojo de Bolonia es un libro que descubrió Eugenia, la mujer de Emiliano, mi hijo mayor, quien también lee con pasión a John Berger. Entre otros autores y entre otras actividades. Uno de sus libros, Aquí nos vemos, es un libro nómada, con historias aparentemente descolocadas. Pero se encuentran. Se encuentran los vivos y los muertos, los sueños y las utopías, la complicidad del amor y el arte. Se lo recomiendo, desconcertante lector. Es infinitamente mejor que leer o ver cómo actúan los políticos, los negociados inmundos que recorren entre pasillos y bastidores, el humor de una plebe sin salida y enferma. Demagogia, estupidez, trampas.


Leemos en El toldo rojo de Bolonia: De niño y en la primera adolescencia, solía ir a darle las buenas noches, y muchas veces tenía la impresión de que, por lo menos, estábamos tres en el cuarto, en el cual había una única silla, de respaldo recto (yo siempre me sentaba en la cama cuando me quedaba a charlar con él). La tercera persona o bien era el autor del libro que estaba leyendo o uno de sus personajes favoritos. Fue en esa habitación abarrotada donde aprendí que las palabras impresas pueden conjurar una presencia física. 

Es terrible cómo a lo largo de los siglos el Poder, las castas, los dogmas, el autoritarismo, los templos laicos o sagrados, han intentado destruir lo mejor del hombre. Velos y más velos sobre su sensibilidad, sobre su posibilidad de imaginar, de pensar, de amar.

Wallace Stevens, poeta estadounidense, señaló: “…la maravilla y el misterio del arte, como por cierto de la religión, consisten en la revelación de algo absolutamente otro, gracias a lo cual la inexpresable soledad del pensamiento se quiebra o se enriquece. El poeta, el hombre religioso, ni siquiera sueñan con dictar las reglas del juego: se limitan a andar por el mundo con el amor de lo real (de esa realidad otra) en sus corazones.”
“Hay algo más importante que la lógica: la imaginación” dijo en una ocasión nuestro amado Sir Alfred Hitchcock. Giacometti, suizo y escultor, señaló algo que siempre se supo: “el arte es un medio de ver”. “La pasión del amor es amar sin medida”, escribió San Agustín en sus Confesiones. Y dijo más: “La pasión del amor no puede comprenderla quien no la sienta.”

Vivimos una promiscuidad mental, una promiscuidad física. Tal vez desde siempre. Uno sospechó que en el siglo XXI ciertos temas no existirían. Todo se ha vuelto vulgar y obsceno, banalidad que invade de manera corriente cada gesto, cada nuevo hábito. El deseo no existe, existe el poder, el discurso político, la afectación, la fachada; simulacro, parodia. Sobre eso se montan mitos, leyendas, delirio, saturación, desvergüenza. Vivimos el espejismo de la pasión, de lo otro, charlatanerías prolijas y hasta correctas, pornografía en el arte, en la información, en las estadísticas, en referencias de la vacuidad. Teatralidad y simulación.

“La pregunta sobre el origen del Estado debe precisarse así: ¿en qué condiciones una sociedad deja de ser primitiva?” También reflexiona el autor de La sociedad contra el Estado y Arqueología de la violencia: “…quizás la solución sobre el momento del nacimiento del Estado permita esclarecer las condiciones de posibilidad (realizables o no) de su muerte”. Las investigaciones e ideas del renombrado antropólogo y etnólogo Pierre Clastres (1934-1977) sobre las poblaciones primitivas dan una antropología de alternativa. En esas sociedades se trabajaba sólo cinco horas, lo necesario. Ahora todo debe ser explotado. Por supuesto Clastres es un teórico no siempre recordado.

Podemos hablar de polarización crispada, de una cultura oficial materializada en manifiestos, premios o arquitecturas de poses, celestiales. Pero también del esfuerzo desesperado de soñadores, del pensamiento utópico, de una vida plena de poesía, de realidad caótica pero vital.


Otro fragmento de El toldo rojo de Bolonia: Todas las ventanas tienen toldos y todos son del mismo color. Rojo. Muchos están descoloridos, unos cuantos parecen recién puestos, pero todos son versiones viejas y nuevas del mismo color. Todos encajan perfectamente en el marco de la ventana, y su ángulo se puede ajustar según la cantidad de luz que se desea que entre. En italiano se llaman tende. Su rojo no es el de la arcilla, ni el de la terracota: es un rojo de tinte. Detrás de los toldos se ocultan cuerpos y los secretos de esos cuerpos, que de ese lado dejan de ser secretos.

“La historia corre mientras el espíritu medita. Pero este retraso inevitable crece hoy en proporción a la aceleración histórica”, escribió Albert Camus en 1954. El sentir, el pensar, parecería que no es parte de la ética, de la imaginación, del otro, del diferente. De lo auténticamente humano. La poesía fue comparada en muchas ocasiones con la mística y con el erotismo. Pero el poeta nombra a las palabras más que a los objetos, la experiencia poética es una tonalidad verbal, un clima interior. La palabra es el reverso de la historia, es el reverso de lo cotidiano. Exige, como la mística y el amor, una entrega. Por eso la insensatez del creador, del amante o del místico; lo imaginativo del soñador en un pujante querer decir, un balbuceo permanente de libertad.

“…Pues el encuentro de todos los seres en uno engendra la cesación de ellos y acaba con su nacimiento, pero al desunirse los seres el nacimiento vuelve y se desvanece la cesación. Y este perpetuo movimiento alternante nunca tiene fin, unas veces reuniéndose todos los seres en uno por el Amor, otras separándose todas las cosas arrastradas por la repulsión del Odio. Esta lucha la manifiesta el conjunto del cuerpo humano tan pronto todos los miembros reunidos por Amor en uno se obtuvo un cuerpo, floreciendo la vida en su plenitud; tan pronto separados nuevamente por funestas discordias andan errantes cada uno por su lado en las rompientes del oleaje de la vida”. Esta es la mirada de Empédocles.

El poeta no sabe nunca qué es lo que va a ocurrir. “Lo único que tienes que saber es si mientes o tratas de decir la verdad, ya no te puedes permitir equivocarte en esta distinción…” nos dejó escrito este hombre sin fronteras ni dogmas. De John Berger, hablamos, confundido leedor.

Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2014

sábado, 1 de noviembre de 2014

Nuevo diseño

Desde noviembre presentamos el nuevo diseño de www.carlospenelas.com


Cambio de encabezado, tipografía y fondos para una página más amena y navegable.

viernes, 31 de octubre de 2014

Berger, Betanzos y mi hijo


No se puede poseer la realidad, se puede poseer 
(y ser poseído por) imágenes.
Susan Sontag


Siempre hay ante una obra de arte, una ciudad mítica o un paisaje mágico, la evocación de una experiencia emocional y sensible. Por lo general éste hecho se enfatiza con imágenes. Y a partir de ese momento - las palabras, las voces - pasan a leerse en íconos, en figuras, en emblemas.

Soñamos con posibilidades semánticas, con discursos armados con imágenes. La ensoñación nos sostiene. “Hay que saber producir en el interior mismo de cada gesto un movimiento rítmico primario”, sostenía Eisenstein.

Lisandro, mi hijo menor, es actor, profesor de teatro, director. Puso en escena, en Buenos Aires, una adaptación propia de Raymond Carver basado en tres cuentos de este notable narrador.

Emiliano, mi hijo mayor, es director de fotografía, realizador, documentalista, profesor en el Instituto de Cinematografía. Y un lector fino, apasionado, inteligente. Fue él quien me acercó hace más de diez años (por ese entonces el muchacho tenía veintitrés), un primer libro de John Berger. Debo confesar: descubrí a Berger gracias a Emiliano. A partir de ese momento, él y yo leímos todo o casi todo lo publicado por este notable escritor, poeta, ensayista, critico de arte. Puerca tierra, Una vez en Europa, Lila y Flag, Un hombre afortunado, Fotocopias, Aquí nos vemos son algunos de los libros que Emiliano tiene en su biblioteca.

John Berger nació en Londres en 1926. Su voz es única. Nos acerca al hombre, a una humanidad cargada de emociones, de vértigo, de fascinación. Hay un pensamiento dialéctico en imágenes, sueños y misterios que nos acechan y nos hacen ver de otra manera. Modos de ver. Y una prosa profunda, poética, trascendente; nos guía con ternura y con humor. Éste autor descubrió Emiliano a los veintitrés años. Y me lo hizo amar. Lo compartimos.

“Cierra los ojos para volver a ver” me dijo un día, para siempre, Carlos Fuentes. Uno cierra los ojos y vuelve a ver. El miércoles 8 de octubre dicté una conferencia organizada por el Concello de Betanzos, en el Salón Azul del Liceo; “Literatura y sociedad” fue el título. Allí me presentó el Presidente-Alcalde José Ramón García Vázquez. Estaban mis amigos Pachico, destacado secretario de cultura, y Alfredo Erías, erudito director del Museo das Mariñas y talentoso dibujante. En un momento cité a Gastón Bachelard y a John Berger. Al finalizar, el arquitecto Xosé Manuel Vázquez Mosquera hizo referencia a la visita del escritor británico a Betanzos, a un texto que escribió sobre esta bella, misteriosa y encantadora ciudad medieval. Efectivamente en Fotocopias habla de la esperanza, de la vida, de Simone Weil, de Henri Cartier-Bresson, entre otros. Con mirada lúcida y sencilla nos ofrece una viñeta mágica de esta ciudad gallega: “Hombres y mujeres sentados a la mesa”. Berger nos ayuda ver, a fijarnos en los ojos de las personas, en las mariposas, en los cafés, en los objetos cotidianos. Describe olores, sonidos, ambientes. Lo leemos con pasión, con la misma pasión que recorro los soportales de esta ciudad, con la emoción de buscar huellas, imágenes, emblemas. Berger dice que recuerda de su vida dos comidas: la primera en el Maxim''s de París; la segunda, en la feria de Betanzos. Compara el lujo del restaurante parisino con la autenticidad de comer pulpo en una caseta con una taza de rosado.

Cuando leemos Viaje a la Isla de Rügen de Carl Gustav Carus sabemos que el autor hizo, por encima de todo, un viaje al interior de su alma. Eso es lo que hago cuando leo a Berger, eso es lo que hago cuando camino las callejuelas de Betanzos junto a Rocío. No es mito ni historia, es dimensión y estado del espíritu. En pos de mis raíces me siento conmovido ante sus soportales, ante piedras e iglesias. Este norte no está ni se encontrará en la geografía física sino en la geografía imaginal del alma. Son vestigios de un tiempo pleno, de símbolo, de nostalgia de lo absoluto. El exilio, el hambre, el dolor. También la ternura, las marcas de una temporalidad histórica, de una naturaleza primordial, auténtica. En sus iglesias hay un sentimiento estético pero también de trascendencia, de superación cósmica, abrumadora, indefinible, inexpresable. El estilo románico de transición al gótico, la Iglesia Santa María de Azogue, la Iglesia de San Francisco donde nos emocionamos una y otra vez ante la tumba de Don Fernán Pérez de Andrade y los caballeros que rodean el templo.

Por eso recorro el mercado, los puestos en la plaza, los rostros, las manos, los cajones, las barcas, el puente romano. O esos bares dotados de una dimensión teofánica, de una sacralidad terrenal. Rúa dos Ferreiros, la calle de Lanzós, la alameda, el chorizo, la tortilla, el pulpo, el vino de la tierra, Antolín Faraldo, Pardo de Cela, los hermanos García Naviera, el río Mandeo. Flavium Brigantium. Los prados y las nieblas, las meigas que vigilan mi divagar, los trasnos que acompañan mi mirada en el Principado de Espenuca, los pinos y eucaliptos, los robles, las tumbas de mis antepasados.

Al terminar la conferencia en el Liceo se acerca una señora. Me dice que me conoció en Buenos Aires, que se había sacado unas fotos conmigo y otros amigos cuando estuvo en diciembre de 2000, que me envió una carta que nunca llegó a mis manos, que la trae ahora. La carta está dirigida a Carlos Penelas Abad. Leo: “Betanzos, 24 de enero de 2001. Apreciable amigo…” La recibo con emoción, le doy un beso, la abrazo. La señora se llama Alicia García Pérez Salas. Es betanceira, crea un acto poético, bello. Siento al instante una reticencia noble, una lúcida reserva. Ética y fragilidad, pienso.

Es en Betanzos donde vivo revelación, la leyenda privada, la percepción concreta e inmediata de mis ancestros; veneración y respeto, sensibilidad contemplativa, fineza y discreción, sentido de austeridad. La patria perdida.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 28 de octubre de 2014

miércoles, 29 de octubre de 2014

Navalafuente



Voy surcando la sierra. Y llamo.
Desde el mirar llamo sobre el sol y la tarde
despejando las hojas del sendero, la morada
que busca indagar el tiempo en una acequia.
El pueblo es vaporoso y estoy solo.
(La amada agita su cabellera
y recoge el aire entre tanta dispersión).
Siento la tierra, las vacas, el cencerro.
Siento las huertas, el trabajo campesino.
Y unas flores silvestres.
Por las noches recorro otro sendero:
las estrellas, la lengua áspera del viento,
la distancia de una patria despojada.
Junto a mi una perra de rastro olfatea la vida.
Junto a mi una travesía, unas muchachas cálidas,
una abuela laboriosa, una cesta de frutas,
un hombre y una mujer en su destino.
La vida pasa entre encinas o pájaros,
pasa por una ventana con luna y gallos y arboleda.
En ésta nube, en éste olor a pan, en éstas setas.
El humo de mi pipa mece olvido.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 28 de octubre de 2014


martes, 28 de octubre de 2014

Video: conferencia de Carlos Penelas en Santiago de Compostela

Gracias al trabajo de Marcos Gallego, podemos ver y escuchar a Carlos Penelas en su conferencia "La creación poética" del 2 de octubre en la Librería Couceiro de Santiago de Compostela, y la presentación del poeta por parte de Manuel Suárez Suárez.




lunes, 27 de octubre de 2014

Mateo Alemán

"Débense buscar los amigos como se buscan los buenos libros. Que no está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; antes en que sean pocos, buenos y bien conocidos".

Mateo Alemán
(Guzmán de Alfarache. Libro 2, cap. 1)




viernes, 24 de octubre de 2014

Premio en Navalafuente

Hace un rato, caminando por Navalafuente, un chiquillo de unos 8 o 9 años, que jugaba con un trompo, me mira y me dice: "¿Tu no eres el que escribió el cuento del trasno?" Si, le respondí. ¿Cómo sabés? "Porque lo leímos en clase con otros cuentos de duendes y estaba tu foto en la biblioteca."


jueves, 23 de octubre de 2014

Clase magistral en La Cabrera

Carlos Penelas cerró su serie de conferencias en España con una clase magistral para más de cien alumnos del Instituto de Enseñanza Superior de La Cabrera, en la Sierra norte de Madrid. Compartimos fotos y video.



La charla se llevó a cabo en el aula magna, asistiendo más de un centenar de alumnos y profesores de letras del IES La Cabrera.


Penelas habló de literatura española, argentina y latinoamericana (siempre haciendo referencia a Jorge Luis Borges, Julio Cortázar -en el año del centenario de su natalicio- y Ernesto Sábato). Luego de la clase los alumnos pudieron hacer preguntas.


En la semana, los profesores habían trabajado con ellos en varios de poemas de Penelas, que fueron analizados y compartidos con la lectura de Rocío Danussi.


El escritor se presentó en el Instituto gracias a la gestión fue del Presidente de la Asociación de Padres, Ariel Danussi, y desea expresar su agradecimiento al rector, directores de cátedra de literatura y profesores de lengua del IES La Cabrera.






































Las fotos y video son gentileza de Fernando Mayordomo.

Taller literario