martes, 24 de febrero de 2015

Juicios críticos en torno a la poética de Carlos Penelas

Carlos Penelas ha obtenido a lo largo de los años el reconocimiento de voces como las de Luis Franco, Ricardo E. Molinari, Héctor Ciocchini, Raúl González Tuñón, Eduardo Blanco Amor, Lorenzo Martín, Luis Alberto Quesada, José Conde, Andrés Avellaneda, Hugo Cowes, Graciela Maturo, Alejandro Drewes, entre otros. Ahora escuchamos otras voces.


Son poemas visuales. Parecen descripciones de cuadros. Pintura, música y palabras se integran en imágenes que nacieron de una visión interior sostenida por una clara percepción del mundo y del arte.
Syria Poletti

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Gracias, querido Penelas, por su nuevo y hermoso recuerdo. Un abrazo fraternal y la suerte que su libro merece.
Ernesto Sábato

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Nuestro país cuenta con un considerable grupo de buenos poetas que por diversas causas soportan la inmerecida indiferencia del público y crítica. Penelas es un ejemplo concreto de esta anomalía.
Analía Roffo

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Nos encontramos ante un libro sorprendente, valioso, excepcional. El fondo y la forma se armonizan para regalarnos profundidad y belleza, grito y caricia, protesta y ensueño.
Arturo Cuadrado

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Lo esencial, aquí, es la sustancia poética. La poesía ha sido sorprendida con pocas palabras, alusivas y proyectivas, con lenguaje esencial, en ceñida síntesis. Más allá de esa síntesis, se abre un mundo poblado de imágenes, de recuerdos, de sentimientos y deseos: el mundo infinito del hombre.
Luis Soler Cañas

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Son bellas las imágenes que van cobrando intensidad y dimensión profunda a medida que avanza y describe en pocas frases la ternura compartida del hombre y la mujer, proyectada en el hijo. Hay a veces reminiscencias del Cantar de los cantares; pero es muy propio del poeta la fuerza a veces cruda de su palabra, de sus metáforas orinales, de su verso intenso.
Ángela Blanco Amores de Pagella

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Carlos Penelas deja en la sustancia tenue y furtiva del poema pruebas de fe y militancia en la pasión del hombre comprometido con la ética y subyugado por la belleza.
María Adela Renard

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Intensidad de la palabra es probable – hasta por su misma índole minoritaria – que no llegue a best-seller. Pero importa que haya crecido en nuestro medio en cuanto significa testimonio de una coincidencia de nuestros poetas en hurgar existencia y esencia en su arte.
Raúl H. Castagnino

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El análisis global de la obra de este poeta argentino nos lleva a advertir que son tres sus ejes ordenadores: el amor, el rasgo hispánico –el céltico- hasta ayer predominante en su producción y el tema combatiente. La esencialidad del instante aparece captada por Carlos Penelas sobre todo en la poesía breve, verdadera piedra de toque de todo buen hacedor de versos.
Irene Vilas

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El corazón del bosque: la comunión poética con el hombre, me parece, es el eje de este poemario, aunque la diversidad temática respeta, en su pluralidad, el juicioso hilo conductor y enhebrante. La calidad del lenguaje, su claridad y su precisión, es otro de los méritos de los textos. Como detalle característico, observo el uso del verso bimembre, propio de los clásicos españoles, en particular de Góngora, creo. Estos poemas surgen, además, de una sólida formación cultural (autodidacta o académica, poco importa).
Luis Ricardo Furlan

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La poesía de Carlos Penelas, nace desde lo infinito y va hacia lo infinito, ya que sus creaciones poseen una misma eternidad de belleza en dimensiones que cobran movimiento, vital y diverso, según el estremecimiento vibratorio que lo aproxime al motivo, o por sí mismo se aproxime buscando la imagen. La riqueza de los matices poéticos, reproducen el talento de Carlos Penelas.
Haydeé Marcillo

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Sus libros me han gustado muchísimo. Sus poemas me recuerdan algo de Salinas, uno de mis poetas favoritos. Lo felicito a usted.
Lily Litvak

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Carteles, texto de Penelas que les ofrezco, apunta a esa condición de nuestro oficio de escritores: "Ser testigos insobornables de nuestro tiempo". No es fácil; no siempre el soborno es asunto explícito y la peor servidumbre surge de no pensar, de no cuestionarnos, de aceptar lo que otros dicen, de negarnos a asumir esa porción de verdad que se nos ofrece, sea porque "las cosas siempre han sido así", o porque "mis intereses -patrimonio, estatus, instituciones, ideología- no los toca nadie".

La libertad de pensar es como la "facultad de juzgar", de la que nos habla y enseña el maestro Kant. Es primero una escogencia moral que está por encima de los diarios apremios y más allá de las genuflexiones de los satisfechos de este mundo.
Edmundo Moure Rojas

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El paisaje de Galicia se puede sentir en Buenos Aires. En la plaza Rodríguez Peña el poeta Carlos Penelas nos acerca al bosque de los viejos robles que protegen el manantial de la aldea. Nos envuelve una bruma de voces ancestrales. Son los inmigrantes que cruzaron el mar para anidar en una orilla de alegría en la que “todo es irreal todo es verdadero”.
Manuel Suárez Suárez

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Así, en el plano argumental, Celebración del poema sustenta conocimientos poéticos, contenidos e imágenes de calidad literaria y se supera como ensayo al propiciar convergencias de altitud expresiva entre el Autor y poetas tales como Cesare Pavese, Pedro Salinas, Salvatore Cuasimodo. Es evidente que, como ellos, Carlos Penelas, no confunde “el reflejo de la luz con la luz misma”, su propia obra emparenta el Arte.

La escritura de Penelas, como poeta de dos mundos, no deja de ser deudora por otra parte de su diálogo con los poetas argentinos mayores; con Borges y Molinari, con Marechal, sin que por ello sus poemas dejen de tener su propia marca personalísima y única, que denota la ardua construcción de su voz a través del duro tiempo vivido.
Marita Rodríguez-Cazaux

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Carlos Penelas, fervorosa dedicación a la Poesía y a la poesía de su alma, expresada en bellos poemas.
Jorge Calvetti

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Existe una genealogía íntima, una mirada poética en El mirador deEspenuca. Con ojos empañados de melancolía, como alma que tira al monte de sus raíces, Carlos Penelas comparte con el lector este viaje a sus padres, reivindicando en Los trasterrados el desamparo de los que fueron y el propio pasado, que exige una memoria sin tacha capaz de pintar la realidad con la atmósfera feérica de los sueños.
Javier Adúriz

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Un hálito metafísico y, a la vez, hondamente panteísta recorre cada página de su libro La noche inconclusa. Es el misterio del Universo y del hombre que está siempre presente, apareciendo alucinante en cada imagen, en cada pensamiento. La profundidad y la poesía con que usted encara los enigmas de la vida cósmica y de la cotidiana, la fugacidad de la existencia y la permanencia de lo infinito, la dialéctica entre lo humano y lo mágico alcanza momentos de asombroso esplendor.
Juan José Ceselli

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Su lirismo fluye libremente y advertimos un cautelo empleo de la palabra que transparenta en su sencillez la presencia de Góngora y de nuestro cercano y grande Ricardo Molinari. Carlos Penelas se va aproximando con lentitud reverente al ideal de don Antonio Machado: ser palabra en el tiempo.
Lucas Moreno

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Tú haces poesía y exégesis o exegesis. Eres verdadero poeta y exegeta. Y ahora, yo, como particular, como amigo, le susurraré al oído que he de llegar a tener el orgullo de ser amigo de uno de los más grandes poetas de nuestra tierra.
Teodomiro Moralejo

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Ha sido una grata sorpresa leer Los dones furtivos (primera lectura que sin duda no será la última) porque, en primer lugar, sus páginas son las de alguien que tiene una humanidad muy densa, una multiplicidad de mensajes a transmitir, una riqueza interior, en suma, que constituye el indispensable y pocas veces encontrado background, sin el cual es inútil siquiera comenzar a hablar de poemas, por más técnica y depurada expresión que se exhiba.
Raúl Gustavo Aguirre

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Este poeta viene de Boscán.
Ricardo E. Molinari

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Una dedicatoria.
Antología Poética. A Carlos Penelas, su amigo Rafael Alberti.
Buenos Aires, 1992

lunes, 23 de febrero de 2015

Presencia de Aldo Pellegrini

Conocí a Aldo Pellegrini a los veinticuatro años. Había publicado mi primer libro: Poemas del amor sin muros (1970). El profesor Hugo Cowes me recomendó que se lo hiciera llegar. Eran otras épocas, otra gente, otra sensibilidad. Había talento, señorío, dignidad.

Una mañana de otoño fui a su librería - sólo textos de poesía - y se lo entregué en mano. Su presencia, su forma parca de tratar, me cohibió. Con el tiempo, gracias a su delicadeza, conocí a Enrique Molina (amigo entrañable del Dr. Ricardo Busto, abogado de mi familia) Carlos Latorre, Francisco Madariaga, Edgard Bayley y Juan José Ceselli. De todos ellos - poetas cálidos, bondadosos, afables, desinteresados - llegué con más entusiasmo a Enrique Molina y Francisco Madariaga. Vaya mi recuerdo y mi admiración en este texto.


Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles
La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.

Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.

Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. Es ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.

La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.
Por Aldo Pellegrini
Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto de 1961, Buenos Aires

martes, 17 de febrero de 2015

Homenaje al fiscal Alberto Nisman‏

Ediciones La encina diseñó un señalador, en 1991, con un poema inédito de Carlos Penelas. La edición, limitada, fue distribuida en las librerías tradicionales de Buenos Aires.


POEMA
Escribir en carne viva
desde el espacio y la fatalidad
de esta tierra
sin dicha ni esperanza.

Para quien busca la libertad
es demasiado desamparo.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 1991

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"Más que pensar, tomamos partido. Y esa elección –a favor o en contra– acaba por reemplazar la actividad mental del ciudadano, constituyendo una forma de «lepra intelectual» que, originada en el mundo político, termina por contaminar toda forma de pensamiento."
Simone Weil

martes, 10 de febrero de 2015

El anarquismo más allá de la democracia

La situación que vive la Argentina es demasiado triste, vacua. Teatralidad, desprestigio, idolatría. Corrupción, hipocresía, frivolidad, ridiculez, atrofia mental, impunidad, chabacanería, vulgaridad, crimen, desamparo. Una realidad colapsada. Y más. Tenemos el gobierno y los políticos que nos merecemos. Un populismo irrecuperable, una población entre consumista y apática. Y una minoría que intenta ser -en este lodazal- democrática, honesta, consciente del horror. Del pasado y del porvenir. Seres que viven en una isla intentando imaginar una República.

Conocí a Luce Fabbri en 1983. La conocí en Buenos Aires, en el local de la Federación Libertaria Argentina cuando presentó su libro El anarquismo más allá de la Democracia. Hija del reconocido humanista italiano, Luigi Fabbri, vivió en Montevideo. Colaboró con revistas y diarios rioplatenses y europeos. En 1928 había finalizado el doctorado en Letras en la Universidad de Bologna. En 1929 se exilio junto a sus padres al Uruguay, su otra patria. Colaboró, entre otras, con la revista Studi Sociali. Dictó Literatura Italiana durante cuarenta años en Montevideo. Fue, además, una estudiosa e investigadora de las obras de Leopardi, Alighieri, Foscolo, Maquiavelo, entre otros clásicos. Hoy la recordamos.

“No se trata de renunciar a ningún fin, ni de ceder espacios. Sólo creo que allí donde rumorea subterráneamente la amenaza fascista, la lucha deber ser conducida de frente, por ciertas cosas y contra otras, pero no en el terreno del terremoto genérico y del “tanto peor, tanto mejor”.

“A mí el lenguaje me interesa muchísimo, porque veo en él la raíz misma de la libertad del hombre, diría casi, de la esencia del hombre como hombre. El ser humano está definido por su lenguaje, que no es sólo un vehículo, sino que es su sustancia misma”.

“Las grandes teorías, válidas para todos los países y para todos lo momentos, son peligrosas, arriesgan caer en el autoritarismo, si no estudian las condiciones del momento y del lugar”.

“Mi padre había llegado a la conclusión de que el amor es más anárquico que la misma idea de justicia”.

“…en el mundo contemporáneo la figura tradicional del obrero está desapareciendo casi, y por lo tanto todo, hasta el vocabulario de la lucha social, está perdiendo actualidad.”

Luce Fabbri nació en Roma el 25 de julio de 1908. Era hija de Luigi Fabbri y de Blanca Sbriccoli. Murió en Montevideo el 19 de agosto de 2000. En Uruguay fue pionera de la enseñanza del griego y del latín, hasta entonces relegadas al ámbito religioso.

Carlos Penelas
Buenos Aires, febrero de 2015

domingo, 1 de febrero de 2015

Poetas en el Café Derby

"El Café Derby - Rúa das Orfas 29, Santiago de Compostela - es uno de los cafés emblemáticos de España y de Europa. Fundado en 1929 se mantiene con la ambientación de época. Desde sus inicios fue frecuentado por artistas, escritores, políticos, músicos y pintores. La foto que presentamos es de 1995.


Junto a Carlos Penelas, Luisa Villalta, Miguel Anxo Fernán Vello, Xavier Alcalá y Uxío Novoneyra.

Penelas frecuentó también ese año -entre otros- a Manuel María, Manuel Suárez Suárez, Pura Vázquez y Bernardino Graña.

Taller literario