viernes, 26 de junio de 2015

Un premio para recordar: Gromo Ilustre

Las efemérides gallegas (25 de julio, 17 de mayo) se celebran incluyendo en ellas a representantes de la cultura argentina y de colectividades hermanas. El Día de las Letras Gallegas, la Asociación Cultural Gallega Os Gromos hace entrega de la distinción de GROMO ILUSTRE a alguna personalidad argentina de sangre gallega destacada. En 2007 el galardón fue para el poeta Carlos Penelas.


En 2006 el galardón había sido para Antonio Pérez Prado, médico y escritor, en 2008 para la actriz y periodista Maruja Boga y en 2009 para el Dr. Raúl Alfonsín, presidente constitucional de la República Argentina, el más alto honor a que aspira un ciudadano, en su condición de nieto de gallegos.

martes, 23 de junio de 2015

Cánticos paternales

Buenos Aires, 2015
Editorial Dunken
Poesía / Antología


Elegía a mi padre 
Él habitaba el patio en la lectura. 
Exageraba el culto del amor y El Quijote
Era su voz precisa, irrevocable. 
En la mirada descifró la eternidad del lenguaje 
y de las cosas. 
Él me habló de Lepanto y de Numancia, 
del hebreo y del árabe. 
Me citaba a Galdós. 
la latitud exacta de su pueblo. 
Lo veo maldecir con amargura 
la delación y el miedo. 
Lo veo en la agonía 
que el cielo o el infierno agobió para siempre. 
Él me enseñó que el hombre 
está hecho de tiempo y de trabajo. 
Junto a él recorrí el destino de mi sangre, 
el verso castellano de Quevedo. 
Me señaló la castidad y el honor. 
Me salvó con el asombro y la ternura. 
Me otorgó como gracia la soledad. 
Y el soñado silencio de los sueños. 
Prolongué sus hábitos y sus errores. 
Aprendí a odiar la demagogia. 
Aprendí la ironía. Y el humor incesante 
que justifica un símbolo. 
Desconfié de la gloria, de la vanidad, 
de los terribles bronces de las plazas. 
Desconfié de los dioses y de las multitudes. 
Es parte de mi mito y de mi orgullo. 
Es la cotidiana historia de mi verso. 
Una elegía más que arrebató el misterio.

-----------------------------------------------------------------

Padre 
Padre, levanta la cabeza y mira los cipreses. 
Camina con tus honrados huesos campesinos 
hacia la luz de la nostalgia. 
Otra vez te esperan el combate y la derrota. 
Todas las noches vienes con tu voz 
a visitar los cuartos de esta casa, 
a decirme palabras que no entiendo. 
Padre, salúdame con tu sombrero en alto. 
Esta noche tu hijo ha soñado que has muerto

domingo, 21 de junio de 2015

Se publicó "Cánticos paternales"

Editorial Dunken acaba de publicar Cánticos paternales de Carlos Penelas. Como habíamos anticipado este poemario contiene la recopilación de ocho poemas que Penelas dedicó a su padre durante más de treinta años y agrega dos trabajos inéditos.


En 1985 a raíz de libro de poemas Finisterre, Haydée Marcilio escribió:

"La poesía de Carlos Penelas nace desde lo infinito y va hacia lo infinito, ya que sus creaciones poseen la misma eternidad de belleza en dimensiones que cobran movimiento, vital y diverso, según el estremecimiento vibratorio que lo aproxime al motivo, o por sí mismo se aproxime buscando la imagen.

La figura de su padre, que ocupa los primeros planos de la obra, se agranda en una casi necesidad humana por sentir de otro modo la verdad de un mundo que lo agobia. Fulgor espiritual facturado estéticamente, porque el oficio y el talento constituyen ejercicios inseparables".

domingo, 7 de junio de 2015

Sin techo ni ley

Uno vive todos los días extravíos, delirios pintorescos y de los otros, ve rostros por las calles que rozan la inmoralidad y la delincuencia. Siente la maledicencia como forma de vida, el aprovechamiento de la ignorancia, la comprobación de la soberbia, del robo, de la corrupción. Con esto, junto a esto, los vaticinios populistas, el facilismo, la torpeza, la vulnerabilidad. Uno va leyendo violencia, arbitralidad, engaño, perversidad. La decadencia no tiene fin: de lo cotidiano hablamos. Entonces basurales, prostitución, pobreza, ignominia, astucia, deformación, cinismo.


La poesía no se puede traducir. Ed è subito sera, bellísimo verso, pertenece al gran poeta italiano Salvatore Quasimodo. En castellano diríamos "y enseguida atardece". Y no es lo mismo, ni en sonido ni en intensidad. El poema es breve: "Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra, / traspasado por un rayo de sol: / y enseguida atardece." O mejor. "Ognuno sta solo sul cuor della terra / trafitto da un raggio di sole: / ed è subito sera". Quasimodo, Premio Nobel de literatura, proporciona una imagen dura y crítica de la realidad. Un poeta inmenso por su precisión e intensidad, por su coraje al habitar los días de su época.

Quienes me conocen saben de mi amor por una Galicia mítica. No por los gallegos en particular. Galicia, el hombre de a pie, el exilio, la diáspora, son cosas que las nuevas generaciones – de izquierdas o de derechas – no terminan de entender. (Algunos, como un ex amigo se hizo oficialista y lameculos). En realidad no les importa, la desconocen. Y los que supuestamente la conocen son dinosaurios. O peor, "porteños agallegados". Allí, como en todos lados, a los funcionarios les fascina ver una película de pieles rojas. La preocupación para ellos es tener todo en orden: la raya de los pantalones, el alfiler en la corbata y una buena afeitada. Luego, viejos imbéciles, terminan en un ataúd con una sustancial cuenta en el banco pero duros como un bacalao. Y al recorrido del cortejo. Alguien, funcionario o académico, pronunciará un insípido discurso expresando el afecto general. Con modales jesuitas se saludarán con efusión. Solemnes y opacos."Porque cantan se creen que son cantores" suele decirme mi amigo y dibujante Máximo Paz.

Para los griegos saber es recordar. De ese mundo viene la saudade, la necesidad de un recuerdo, la escatología, la conservación y la pérdida. La otra tierra que amo es Italia, sus diversas y sucesivas graduaciones, la luz del espíritu, su fuerza latente. Admiro ciudades y pueblos de todo el mundo pero amo a Galicia y a Italia. El amor y el deseo mueren pero la saudade persiste. No es duelo ni tristeza, queda claro.

Recuerdo las mañanas cuando tomaba un café con David Viñas. Por lo general en enero y febrero teníamos más tiempo para conversar, para intimar, para hacer la lectura de los diarios subrayando y englobando títulos, palabras, citas. Ibamos destrozando noticias con flechas e interrogantes. Las leíamos desde otro ángulo, reflexionando, viendo fotografías, abrazos, sonrisas. Una orilla atlántica del cuerpo, una verdad escondida, perseverada. No hablamos nunca de la transitoriedad, de la caducidad, de la muerte. Como idas y vueltas todo se cierra en círculos.

Cuando nos despediamos generalmente caminaba por calles silenciosas y alejadas del centro. En verano es posible, además conozco los rincones de la ciudad. Calles arboladas y serenas. Entonces vinieron a la memoria mis amigos, mis compañeros del alma. Y esos tiempos terribles del exilio interior. Regresaron los rostros de Roberto Santoro, de Haroldo Conti, de Humberto Constantini. Y Leonardo, Guillermo, Ana María, Cristina, Dardo, Enrique, Julio y rostros cuyos nombres no puedo recordar. Cuánto dolor, me digo en silencio, cuánta nostalgia. Y el regreso del otro exilio, intactos en ternura y vigor: Ricardo Carpani, Osvaldo Bayer, Héctor Ciocchini, Carlos Alberto Brocato, Juan Manuel Sánchez, el propio Viñas. Y esos años de secreto milagro donde compartíamos lo más profundo con Luis Franco, Lucas Moreno, José Conde, Agustín Tavitián, José Gulías, Luis Alberto Quesada, Onofre Lovero, Ponciano Cárdenas, Antonio Pujía , los documentales de Jorge Prelorán...

Liber Forti con su caminar clandestino, encuentros en las madrugadas con actores, periodistas, Juan Lechín, imprentas. Cartas anónimas, miradas insurrectas. Y los anarcos con una entereza de espíritu única, una ética más allá de lo humano. Cuánto me ayudaron, cuánto me protegieron. Y los libros de literatura social quemados, enterrados, dispersos. Nos sostenía como siempre la poesía, la ingenuidad que conmueve, las páginas de los clásicos, su lectura cautivadora.

La gran mayoría han muerto, se han ido a la nada, a seguir combatiendo la injusticia, el poder, la burocracia, la intolerancia. A veces son espectros que me visitan en sueños, siempre una nueva parábola. Y así el mundo va teniendo un carácter más privado, más íntimo. El tiempo desconcierta y adultera todo. A medida que pasa agrava y aumenta los golpes: es el camino del bienestar y del poder. De eso conocen las izquierdas y las derechas, del poder. Y los señoritos y los caballeros normandos. Y supuestos benefactores. Hay seres que me siguen dando asco. Cretinos, decía mi padre.

En mi memoria hay más nombres, tal vez sea injusto no mencionarlos, pero la lista sería interminable. Hubo muchos seres generosos, desprendidos, arriesgaron con desmesura el amor y la pasión. Alberto Olmedo, viejo socialista, cerrajero, era uno de esos hombres. El maestro Renato Ansuini, músico, compositor, amante de la ópera, un gigante itálico desbordante de vida y simpatía, era otro. La temporalidad es retrospectiva y no prospectiva. Sigo caminando y me inserto en el pasado, en el tiempo vivido ya concretado en representaciones evocativas. Voy constituyendo la conciencia entre dos realidades: la que es dada por la percepción de hoy y la de la evocación retrospectiva. Es una posición ensimismada y contemplativa. Es el tiempo emotivo, la presencia de una ausencia ya vivida.

Hace unos días volví a ver por tercera vez Sin techo ni ley -en el cine club que conduce mi hijo Emiliano, donde proyecta joyas en 16mm- ese film inolvidable de Agnès Varda. En ésta pieza maestra, filmada en 1985, sentimos la trama, las imágenes, los símbolos, lo poético de manera dramática. Caminando las calles siento la impunidad y la fábula política que nos enseñó Orwell. Y mis viejos maestros, mis viejos amigos que me siguen hablando de solidaridad y poesía.

Carlos Penelas.
Buenos Aires, junio de 2015

jueves, 4 de junio de 2015

Penelas publicará “Cánticos paternales” en xuño

Editorial Dunken publicará en xuño Cánticos paternales,do prolífico colaborador de Xornal de Betanzos Carlos Penelas. O poemario é unha compilación de composicións escritas ao seu pai durante máis de trinta anos; recompiláronse oito poemas e o autor agregou dous inéditos. Nesta selección a voz interior do autor galaicoarxentino cobra un sentimento lírico continuado, unha senda que leva a afondar o anhelo do incomunicable. Unha sorte de alquimia, unha ruptura e torsión do tempo, a inevitable morriña, intimidade intransferible. Perda e estrañamento, infinitude onde deambula voo e soidade.

Fuente: Xornal de Betanzos

lunes, 1 de junio de 2015

Nueva antología de Carlos Penelas

Editorial Dunken publicará en junio Cánticos paternales de Carlos Penelas. El poemario es una compilación de composiciones escritas a su padre durante más de treinta años; se recopilaron ocho poemas y el autor agregó dos inéditos.


En esta selección la voz interior cobra un sentimiento lírico continuado, una senda que lleva a profundizar el anhelo de lo incomunicable. Una suerte de alquimia, una ruptura y torsión del tiempo, la inevitable añoranza, intimidad intransferible. Pérdida y extrañamiento, infinitud donde deambula vuelo y soledad.

Taller literario