lunes, 26 de octubre de 2015

Poema a la mujer de una buhardilla


Dijiste: “Soplo la luz insomne en esta tarde de octubre”.
Y yo: “Tómame en la mirada,
en la respiración de tu mirada
que despierta la memoria del cuerpo”.
(¿Qué harás de mí?
¿Qué tiempo crece, Señora,
en esta ociosidad, en esta tibieza,
recogida y anhelante?)
Junto al silencio que sopla en tu vestido negro
el color de una imagen suspendía tu mirar.
Había una sombra de Vermeer o Caravaggio.
Y una lámpara en ese sueño dudoso,
casi transparente.
Y un sillón blanco en el atardecer suspenso.
Y tu vestido negro, en tu vestido inquieto.
Tu mirada hacia las nubes bajas penetraba mi soledad
como ese mirar separado, callado
en una tarde de octubre en que tu mirada…

Carlos Penelas
Buenos Aires, octubre de 2015

sábado, 17 de octubre de 2015

Carlos Penelas recibió el premio Luis Franco en Catamarca

Por su trayectoria como poeta y difusor de la obra del escritor catamarqueño.
Por segundo año consecutivo se entregaron las distinciones a personalidades del mundo de las letras y de las artes.


Se entregaron el pasado miércoles, en la vecina provincia de Catamarca, los premios Luis Franco 2015 a importantes figuras de la literatura y cultura general, en el marco de una celebración que se desarrolló en el edificio del Museo de la Ciudad Casa Caravati, por segundo año consecutivo. En una ceremonia de premiación amena, los presentes degustaron además de vinos y quesos gourmet. El evento contó con la presencia de importantes celebridades a nivel provincial, nacional e internacional, quienes recibieron una distinción especial por su aporte y labor en el campo de la literatura y las artes como María Kodama de Borges, Enrique Salvatierra, Manuela Rasjido y Carlos Penelas, como así también el autor catamarqueño Enrique Traverso. 

A igual que el año anterior, se entregó una distinción a todos aquellos artistas que difunden la obra del reconocido escritor catamarqueño, los premiados fueron Celina Galera, pintura; el gobierno provincial, por la obra El Shincal, recibió el galardón la secretaria de Cultura, Patricia Saseta, y la arqueóloga Paula Espósito; Ricardo Bujaldón, música; César Vera, literatura; Ariel Pacheco, fotografía, y la familia Pernasetti por impulsar que una calle y una escuela de la localidad de Belén lleven el nombre de Luis Franco. 

En un tono familiar, el autor Carlos Penelas, quien compartió su adolescencia con dos figuras célebres de la argentina como René Favaloro y el autor catamarqueño Luis Franco, manifestó que con este último mantuvo una relación muy cercana y familiar: “Para mí no fue sólo un maestro, pasábamos los fines de año, lo visitaba los fines de semana, él venía a mi casa, yo iba a la de él. Después de la figura de mi padre, mi figura importante y trascendente era la de Luis Franco”.

En cuanto al pensamiento de Luis Franco sobre la política social actual, sostuvo que sería muy negativa: “Yo creo que le causaría el mismo espanto que me causa a mí, estaría en contra de todo esto, él (por Franco) en primer lugar buscaba la libertad, era un hombre digno, honesto y luchaba permanentemente contra la corrupción, el dogmatismo, la estupidez, el populismo”. 

Para Penelas, tanto “René Favaloro como Luis Franco fueron hombres que sobrepasaron las dimensiones de este país”. “Es un país muy desdichado, mezquino, mediocre, lleno de políticos corruptos”, sentenció, a la vez que habló sobre su última obra, “Algo más sobre la estupidez”, donde hace referencia no sólo a la corrupción de políticos, empresarios y sindicalistas sino a un pueblo que acompaña este tipo de situaciones.
“No se trata solamente de los políticos y empresarios corruptos, es un pueblo que no quiere ver, es un pueblo que se siente cómodo en la corrupción, es un pueblo que sigue votando. No se puede explicar que con todo el grado de corrupción que hay aquí, todavía el poder ejecutivo tenga un 40 por ciento de apoyo”.

En la memoria por siempre
Penelas dijo, entre otras cosas, que “agradecía profundamente éste premio, que junto con el que había recibido en el Profesorado en Letras Mariano Acosta, el Premio Arturo Marasso que se entregó una sola vez y lo había compartido con Julio Cortázar, era el premio que quedará para siempre en mi memoria. Por el amor a la poesía, a la libertad, a la cultura. Y por lo que representó Luis Franco en mi formación ética e intelectual.” La entrevista concluyó recitando a Mark Twain: “Yo no puedo luchar para que se vea la verdad si hay todo un pueblo profesional que lucha para no verlo”.

Gratitud
En una entrevista con El Esquiú.com, María Kodama manifestó su gratitud a los organizadores por la distinción y alentó a las provincias que realizan este tipo de eventos para difundir la literatura, “habla bien de un grupo de gente que está interesada en que la cultura perdure”, sostuvo. A la vez, eludió hablar sobre la política actual al destacar que no lee literatura argentina contemporánea y que “dentro de sus preferencias, al estilo de Borges, están la literatura antigua japonesa y los trágicos griegos”.

En cuanto a su extinto marido Jorge Luis Borges, adelantó que para el próximo año está previsto un homenaje a nivel mundial: “Desde la fundación estamos organizando en todo el mundo los homenajes por los 30 años. Comenzará en Ginebra, Venecia, Argentina, Estados Unidos y Francia, entre otros países”.

Obras inéditas
El reconocido y destacado escritor Carlos Penelas entregó a la fundación Luis Franco dos ensayos inéditos, uno de apostillas y pensamientos y el otro sobre la influencia arábiga sobre la literatura española para su edición en formato libro, que serán entregados gratuitamente en todas las escuelas de la provincia, mientras que el resto de los interesados podrá acceder a ella y otras a través de la página www.luisleopoldofranco.com.

Diario Nueva Rioja
Sábado 17 de octubre de 2015

viernes, 16 de octubre de 2015

Premio Luis Franco para Carlos Penelas

Carlos Penelas recibió en Catamarca el Premio Luis Franco por su trayectoria como poeta y difusor de la obra de Luis Franco. 


Penelas dijo, entre otras cosas, que "agradecía profundamente éste premio, que junto con el que había recibido en el Profesorado en Letras Mariano Acosta, el Premio Arturo Marasso que se entregó una sola vez y lo había compartido con Julio Cortázar, era el premio que quedará para siempre en mi memoria. Por el amor a la poesía, a la libertad, a la cultura. Y por lo que representó Luis Franco en mi formación ética e intelectual."


El acto se realizó en la Casa Caravati, y recibieron premios personalidades de la cultura catamarqueña, el plástico tucumano Enrique Salvatierra, la diseñadora Manuela Rasjido y Maria Kodama, por su labor en difusora y protectora de la obra de Jorge Luis Borges.


Se pondero el trabajo de Hugo Diamante, presidente de la Fundación Luis Franco por su capacidad de trabajo, su amplitud de criterio y el esfuerzo permanente por difundir  lo mejor de la cultura de Catamarca y del país en Catamarca.


Luego, Penelas dio una clase abierta en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca, en donde se refirió a su obra poética, y a la de Luis Franco.

jueves, 15 de octubre de 2015

Entregaron los premios Luis Franco en Casa Caravati

Premiaron a Ricardo Bujaldón, Paula Espósito, César Vera Ance y Celina Galera. Hubo también distinciones para Carlos Penelas y Enrique Traverso.


En la jornada de ayer, en el museo de la Ciudad "Casa Caravati", se llevó a cabo la segunda edición de los premios Luis Franco buscando homenajear a figuras locales que se hayan destacado durante 2015 en literatura, cultura y arte, entre otras disciplinas.

En diálogo con El Ancasti, Enrique Traverso, uno de los organizadores del evento, confirmó que los "premiados fueron Ricardo Bujaldón, profesor del ISAC, con una vasta trayectoria en música, el grupo que trabaja en el Shincal y que realiza las guías turísticas con Paula Espósito a la cabeza y que cotidianamente hace las guías, César Vera Ance, escritor y docente del interior provincial, y Celina Galera, pintora catamarqueña. También hubo distinciones para Carlos Penelas que escribió el libro Conversaciones con Luis Franco, el matrimonio Salvatierra-Manuela Rasjido por su trayectoria en las letras y diseño de moda artesanal respectivamente, la familia Pernasetti que estuvo al lado de Luis Franco durante muchos años, yo (Enrique Traverso), cosa que no estaba planificada, y el fotógrafo Ariel Pacheco ”. Traverso dijo que el evento estuvo organizado por la Cátedra Luis Franco, que busca difundir el pensamiento del escritor y con la participación de Hugo Diamante, Martín Borman y Arturo Herrera. Aseguró que "nuestro objetivo es armar el laboratorio Luis Franco, donde esté expuesta toda su obra, con un lugar de comidas regionales, donde se pueda tocar un poco de música y haya un lugar interactivo donde se puedan dar talleres de reciclado".

Agradeció finalmente la presencia de María Kodama de Borges, que junto a Carlos Penelas estuvieron acompañando el evento.

Diario El ancasti, Catamarca, jueves 15 de octubre de 2015

miércoles, 14 de octubre de 2015

Clase abierta de Carlos Penelas en Catamarca

Carlos Penelas, invitado para la entrega de los Premios Luis Franco, brindará una clase abierta en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca este miércoles a las 18 horas. Allí se referirá a su obra poética, y a la de Luis Franco.


Se entregan los premios Luis Franco 2015 a figuras catamarqueñas

El evento se realiza hoy en la Casa Caravati, con la presencia de María Kodama, Carlos Penelas y otras figuras.


En el museo de la Ciudad "Casa Caravati" tendrá lugar hoy la entrega de premios Lvis Franco 2015, que pretende homenajear a figuras locales que se hayan destacado durante el año en la literatura, cultura, arte, entre otras disciplinas durante el presente año.

El evento se realizará a las 11 horas, en el espacio cultural ubicado en calle Rivadavia al 1050, con la destacada presencia María Kodama de Borges, Enrique Salvatierra y Carlos Penelas destacadas figuras de las letras y la diseñadora de moda artesanal oriunda de Santa María, Manuela Rasjido, quienes participarán como invitados especiales.

El jurado integrado por Martín Borman, Arturo Herrera y Enrique Traverso tendrán en sus manos dar a conocer los premiados con este destacado premio, en base a una intensa selección realizada luego de la totalidad de figuras propuestas para el mismo.

Se trata del segundo año consecutivo en que se realiza el evento, pero este año además sumará la entrega de Distinciones Especiales Lvis Franco.

Además, el evento contará con la cata de vinos y degustación de quesos gourmet, para agasajar a los invitados especiales y presentes, además de la música de Hiperboreos Quinteto.

Diario El Ancasti, miércoles 14 de octubre de 2015

martes, 13 de octubre de 2015

Carlos Penelas nuevamente en Catamarca

El poeta estará presente en la provincia de Catamarca para la entrega de la segunda edición de los premios Luis Franco.


Carlos Penelas se presentará este miércoles 14 de octubre en San Fernando del Valle de Catamarca para la entrega del Premio Luis Franco 2015, que se realizará a las 11 horas en el Museo de la Ciudad Casa Caravatti. Junto al poeta estarán presentes María Kodama de Borges; Enrique Salvatierra y Manuela Rasjido.

Recordemos que Penelas es autor de Conversaciones con Luis Franco que está en vías de ser publicado nuevamente por la Segunda Cátedra Abierta de la Fundación Luis Leopoldo Franco.

Entregan los premios Luis Franco

Este miércoles 14 de octubre, a partir de las 11 en el Museo de la Ciudad Casa Caravatti, y por segundo año consecutivo, se realizará la entrega de los premios Luis Franco 2015.


Según se informó desde la organización, estarán presentes María Kodama de Borges; Enrique Salvatierra; Manuela Rasjido y Carlos Penelas, como invitados especiales.

El Jurado está compuesto por Martín Borman, Arturo Herrera, y Enrique Traverso. En el mismo acto se informará quiénes son los premiados de acuerdo a los postulantes que han sido propuestos.
Asimismo, además del Premio Luis Franco 2015, se entregarán distinciones especiales.
Por último, se indicó que habrá cata de vinos y degustación de quesos gourmet, y música a cargo de Hiperboreos Quinteto.

Diario El Ancasti, Catamarca

martes, 6 de octubre de 2015

Nostalgia y utopía en la poesía de Carlos Penelas

por B. Herrera Jurado

Son pocos los temas de la literatura y aún menos son los temas que ocupan a cada escritor. En la obra de Carlos Penelas hallamos esencialmente cuatro: la sangre, la nostalgia, el amor y la utopía. Los dos últimos ocupan los escritos de juventud y van a ser nuestro punto de partida.

El amor del poeta es pleno y se consuma, no conoce distancias ni remordimiento. La decepción y la culpa parecen serle extrañas; una sensualidad muy fina ocupa su lugar:

Mi mano tocaba la ausencia de su cuerpo.
Y sus ojos, levísimos, insinuaban
la interminable tarde de los caballos blancos.
(…)
Así te amé. En la urgencia de tu nombre. [1]

Esta veta, poco desarrollada por los comentaristas, es una de las más reveladoras.

Por otro lado, nacido a mediados del siglo XX, Penelas formó parte de la última gran camada de escritores comprometidos. La utopía en sus palabras era conjuro insurrecto:

Resucitan banderas
en la canción violenta
de los hombres futuros. [2]
Donde quiera que esté
asomará revelando mi verso
el dolor, la pobreza.
No necesito más que la palabra. [3]

¡Qué lejanas nos parecen estás voces! Basta hojear sus últimos libros para advertir la promesa incumplida. Esta faceta es quizá la más desafortunada. Miembro tardío de una escuela de artistas que inicia en los años del grupo de Boedo y activista político en los 70’, nuestro autor presencia en su juventud una gran derrota, llegando a su madurez en una época adversa para su primer programa estético: 40 años más de dominación burguesa bajo distintas máscaras.

Durante la dictadura se opera un cambio en las expectativas históricas inmediatas de la izquierda pero también se opera otro a nivel personal. La revolución pierde centralidad en la vida de Penelas y por extensión también en su poesía. La utopía entonces deja de ser un sintagma poético que la refiere, para pasar a ser su definición cabal: οὐτόπος, un no lugar. La revolución pasa a ser sólo un símbolo, un sueño, que a pesar de todo nunca deja de ser evocado.

En 1979 canta: “En el principio fue el silencio. (…) Todo allí conspira para la rebelión final.” [4] Pero la rebelión en aquel poema es el gesto de la amada. Su búsqueda, nos muestra, sólo puede realizarla en la pasión, en la intimidad.

También sobrevive de algún modo la utopía en la contemplación de la descendencia y en la evocación de viejas luchas. El poeta escribe en Pequeña carta a Emiliano:
Todo es tuyo. El mar, el canto,
El misterioso verso de la vida.
Expropiarán los bosques tu mirada.
Abolirá el jornal con su proclama nueva. [5]

La revolución, al no buscar objetivarse, se diluye en la propia sangre: el poeta acude a la casa de la infancia, a la tierra de los padres y a la tradición. La búsqueda acorta miras pero gana en profundidad. Es más segura la historia del pasado que la del futuro. Galicia, la familia y viejas imágenes rurales-anarquistas, herencia de sus padres, aparecen frecuentemente:

ellos nombraron a Coirós.
Con mis ojos de niño supe de sus tierras.
Me abrazaron con el tacto de manos campesinas. [6]

Traían en sus ojos el pan de viriles tierras.
Regiones húmedas, tumbas de príncipes,
hornos, vinos, cucharas.
Y la costumbre de cantarle a sus hijos
en lenguas primitivas.
Todo crece en el recuerdo indolente
de tanto mar o tanta voz. [7]

Pero Penelas no se cierra completamente sobre sí. La vuelta al pasado en su caso es también un viaje a la cultura europea. Y no hay destino que valga para explicarla; todo proyecto es trabajo como todo trabajo es elección y nuestro autor es perfectamente consciente de la suya:

Aquí, en San Andrés de Rante
Nacieron los bisabuelos de mi madre.
En absoluta inocencia fue bautizada
En Santa Eufemia la Real del Norte.
He pisado esta igrexa del siglo XVI
He tocado su pila, sus muros, su silencio.
(…)
Como un símbolo
En la rua de Lepanto dio a luz.
Hija de jornaleros [8]

Va tomando forma una concepción distinta de lo poético. Basta leer Declaración jurada (1975), suerte de prólogo que pedía Roberto Santoro en sus ediciones, y Celebración del poema (2014) para advertir las diferencias [9]. El pasaje de un momento a otro no supone una obtención de madurez poética. Sería absurdo suponer que una orientación de temas e intereses es a priori mejor que otras. El cambio que tratamos es particular de Penelas y entre todos los que tuvo es uno de los más significativos para poder entender su obra. El mismo se puede observar en dos de sus principales influencias: Luis Franco y Jorge Luis Borges [10]. Franco es el punto culmine en Argentina del verbo insurrecto. En él hallamos loas al cuerpo y su labor, cantos por el descubrimiento de la tierra, o lo que es lo mismo, una cruzada contra el miedo y sus ídolos, una invitación a vivir enteramente. Siendo de gran influencia en los primeros escritos de Penelas, especialmente en lo que respecta a la sensualidad y la rebelión.

En cambio Borges, más cercano a Emerson que a Whitman, es el máximo exponente en lengua castellana de la poesía intelectual. En su obra hallamos múltiples referencias, imágenes que comprenden hechos históricos de distintos siglos, sin embargo, esos datos son como las aves y los dioses de Darío: finos ejercicios verbales que buscan dar eficacia al poema. Curiosamente, sólo el trato con la realidad le permite el lujo de lo irreal. La trabajosa selección de hechos, la omisión de otros, una cuidada enunciación, abren las puertas de lo poético, que es para Borges el juego, el enigma, la duda, lo fantástico, la fatalidad. Su mundo es mágico, literario, y sólo por ello le resulta aceptable.

Penelas encarna a su manera esta forma de trabajo. Su búsqueda, que ante todo es de belleza inmediata, lo abstrae del mundo. La revolución forma parte del pasado:

Y la quimera acrecentaba nuestra risa,
despertaba al viento en un domingo rojo.
El tiempo era inocente, distraído [11]

La realidad, cada vez más insoportable a Penelas, va desapareciendo de su obra. En estos últimos años, sus artículos y sus versos más desafortunados son los que tratan lo social. Algunos son meros catálogos de desperfectos (el catálogo no es mal género, fue practicado por Homero y Whitman; pero para estos fines es mejor la sátira o el silencio).

En cambio, los motivos de la sangre y la nostalgia dan grandes resultados.

Canta sobre su nieto recién nacido en Álbum familiar:

No soy capaz
de contemplar sus ojos.
Lautaro es más profundo que mi voz. [12]

Más lejos, ya en Europa, Penelas camina por la calle y algo ocurre; el movimiento de las olas, una estatua, el rostro de una muchacha, invocan el suceso. Lo poético como epifanía:

He descubierto, sin saberlo, una aguda y honda
pureza en estas estas columnas, en estas calles,
en estas terrazas de ociosos latidos.
Tal vez sea una ilusión, un deseo absurdo
como la mentira cotidiana que nos lleva
a imaginar el amor o la alegría.
Emblema de falsedad que brota en sueños,
Un consuelo inventado que sufrimos en silencio. [13]

Esta noche, en Siracusa; la he visto venir
acostumbrado a dar ese latido,
esa fragilidad que protege la palabra del hombre.
(Yo habitaba el amor y la alabanza)
Ahora, encuentro la claridad en el silencio,
en este mirar ausente, en una boina azul sobre la hierba.
Pero el viento prosigue, pero el viento prosigue… [14]

Hay un viaje a través de la historia. La imagen de Italia o de los países nórdicos que leemos forma parte del pasado, no es la de uno de sus habitantes. Por ejemplo: Poemas de Trieste nos invita a recorrer la ciudad de Joyce, de Umberto Saba y de Ítalo Svevo, pero también están los vestigios de la ciudad que Estrabón nombró en su Geografía. La crisis económica, el frente-populismo griego y español, el neofascismo, la guerra y los refugiados no están en ningún momento. Tampoco tienen porque estarlo, pero es preciso señalar la ausencia. Todo silencio en poesía es significativo.

El lugar del hombre de letras, creía Borges, es con sus pares (están ausentes el tiempo y el lugar); Penelas amplía esto al cine, a la música y a las artes plásticas: Tolstoi, Rilke, Angelus Silesius, Miles Davis, Georges Brassens, Sting, Martha Argerich, Paolo Sorrentino, Pasolini, los hermanos Taviani, Angelo Morbelli, Vermeer, Masaccio, Murillo, Goya, entre otros, aparecen en sus poemas. Pero no sólo se gana con esta ampliación. En literatura y pintura el autor no se puede equivocar, trata los clásicos, pero son más circunstanciales sus referencias a la música.

Otra presencia, no menos lejana, es la de Manuel Penelas. Cánticos paternales es una evocación pero también es el diálogo del hijo con su padre. [15]

La nostalgia del poeta es la rememoración de lo que fue íntegro alguna vez. Al vivir un tiempo desgarrado, cada objeto es un símbolo de múltiples probabilidades. Un café, el cuarto de un hotel, las columnas de una catedral, evocan amistades posibles, inventan amores que no fueron y arrebatan a la muerte imágenes perdidas.

Nuestro autor canta en su último libro con espléndida poesía:

La nostalgia quiso que evocara a Ovidio,
que la melancolía petrarquista no fuera ilusoria.
La melancolía como ejercicio de la retórica. [16]

La nostalgia y la utopía son entonces la búsqueda del arte; su obtención, la realización del poeta, un fin en sí mismo.

Antes mencionamos un proceso histórico para enmarcar los cambios en la obra de Penelas. Este proceso influyo en todo un grupo de escritores comprometidos. La desmitificación el llamado a la acción, su programa estético/político, trocó en muchos casos en un mito de izquierda, reificación del pasado, culto a la acción pretérita. Hubo voces aún jóvenes y prometedoras que fueron asesinadas. Otras, más vanguardistas, hicieron de la rebelión de la forma un fin en sí mismo, construyendo dispositivos efímeros y un lenguaje barroco. Luis Franco, ya grande a fines de los 80’, fue una de las montañas solitarias en una geografía destruida, condenado al silencio por no profesar fe a ningún partido. No es raro entonces el cambio en la obra de Penelas, que entra en mayor vinculación con otras figuras no menos solitarias ni menos importantes en nuestra poesía en el último cuarto del siglo XX: Borges, Ricardo Molinari, Enrique Molina, Héctor Ciocchini, Juan L. Ortiz. Este mismo proceso lo invitó a emprender un largo viaje por viejas tierras y parece depararle todavía numerosos destinos y algunos magníficos volúmenes.

Notas:
1: Mi mano tocaba la ausencia. Queimada, 1990.
2: Rojo y negro. La gaviota blindada y otros poemas, 1975.
3: No calará mi voz. Palabra en testimonio, 1973.
4: Destino del silencio. La noche inconclusa, 1979.
5: Los dones furtivos, 1980.
6: Crunia. Finisterre, 1985.
7: Traían en sus ojos. Queimada, 1990.
8: María Manuela. El mirador de Espenuca, 1995.
9: Declaración jurada. Integración, 1975. Celebración del poema, 2014
10: Muchas otras son sus influencias. Por ejemplo, Ricardo E. Molinari ha dicho: “Este poeta viene de Boscán.” Sin embargo, tomamos las figuras de Borges y Franco no sólo por su obra poética, sino por todo lo que representan. No queremos poner a nuestro autor bajo sus sombras –Penelas tiene lugar propio en la poesía contemporánea Argentina–, sino utilizarlos como lazos, posibles vínculos, con otras formas y expresiones de hacer/entender lo poético.
11: Mayo francés. El aire y la hierba, 2004.
12: 4. Álbum familiar, 2013.
13: Una ciudad lejana. Poemas de Trieste, 2013.
14: Cantar de la nostalgia. Poemas de Trieste, 2013.
15: Cánticos Paternales, 2015.
16: Una rosa roja para John Dowland. Homenaje a Vermeer, 2015.

domingo, 4 de octubre de 2015

Carlos Penelas en Trieste con Francesca Schillaci‏

En Trieste el poeta pudo recorrer calles y lugares históricos junto a Francesca Schillaci. Más allá de su simpatía, buen humor y fineza interior, conversaron intensamente durante cuatro días sobre autores argentinos y, naturalmente, acompañaron sus encuentros la memoria de James Joyce, Umberto Saba e Italo Svevo, entre otros intelectuales italianos. Concurrieron al Caffè Tommaseo, lugar que frecuenta el notable escritor y profesor de la Universidad de Trieste, Claudio Magris. Schillaci comenzará a trabajar de inmediato, así lo aseguró, para la publicación de su obra poética y no sólo Poemas de Trieste.


En la Libreria e Anticco Caffè San Marco conversó con Loriana Ursich, responsable de la librería y de los eventos culturales. Asimismo, en esta oportunidad Carlos Penelas conoció -en la Librería Antiquaria Umberto Saba de Mario Cerne- al escritor Stelio Vinci, autor entre otros trabajos, de la historia del Caffè San Marco. El poeta, junto a Rocío Danussi, visito el Museo Revoltella, Galleria DÁrte Moderna (Il pallazzo ottocentesco) y junto a ella recorrió, durante una mañana, Risiera di San Sabba, el único campo de concentración de Italia (1943-1945) durante la ocupación nazi. Fue declarado Monumento Nacional en 1965. Esta última una experiencia profundamente dolorosa y conmovedora de una ciudad única que parece haber tenido el paraíso y el infierno al mismo tiempo.

Regresan los talleres

Luego de su viaje a Croacia, Eslovenia, San Marino e Italia, donde presentó traducciones al italiano y al trisetino de su libro Poemas de Trieste, Carlos Penelas retoma el dictado de los talleres literarios particulares y en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.


Para consultas e inscripciones a los cursos particulares deberán escribir a penelascarlos@yahoo.com.ar. El taller en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154, se realiza con un grupo reducido, los jueves de 20 a 21:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 de lunes a viernes de 16 a 20 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Para más información, pulse este enlace.

viernes, 2 de octubre de 2015

Buscando a Rafael Alberti en Roma

Carlos Penelas visitó la casa en la que vivió Rafael Alberti en Roma, y el Café di Marzio, que frecuentaba y al que dedicó dos dibujos y poemas dedicados.




Fotos: Rocío Danussi.

jueves, 1 de octubre de 2015

En San Marino

Carlos Penelas pasó por la República de San Marino, enclave rodeado de territorio italiano, con el Monte Titano, de 739 metros, a solo 10 kilómetros del mar Adriático y la vecina Rímini.


San Marino, el quinto Estado más pequeño del mundo, también es la república más antigua, fundada en el 301 cuando un cantero cristiano llamado Marinus el Dálmata o San Marino dejó la isla de Arbe para escapar de la política anticristiana del emperador romano Diocleciano, escondiéndose en la cima del Monte Titanio.




Fotos: Rocío Danussi

Taller literario