miércoles, 30 de diciembre de 2009

Elegía

…en la oscura, desierta y dura tierra.
Garcilaso de la Vega

Sin ellos el mundo está sin límite.
Desde cada lugar solitario, los miro.
Los evoco sin fatiga, en terca plenitud.
En ellos la sombra que protegió mi infancia,
la esplendente libertad y el fulgor.
Madre cruzando bandadas de pájaros,
volando junto a nubes, deslizante.
El hálito mágico del padre
repartiendo dones, regresando en partidas.
Permanezco continuo
como una mano tangible.
Me descubro colmando la mar
y la certeza del pecho.
Así son los dioses terrenales;
vuelan en las entrenoches, sorpresivos.
En este sendero de ondas y alboradas
aprisionan la luz, el aire, los talones.
Vitales renacemos en sus voces.
Inseparables, desvelados, impávidos de cielo.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 30 de diciembre de 2009

martes, 29 de diciembre de 2009

La botica del poeta

Piove, goberno ladro
(refrán italiano)


“Nunca llueve como truena” escribió Federico Schiller, junto con Goethe una de las figuras centrales de la cultura en Weimar. Naturalmente no por esta frase. Todo se vuelve extraño en el mundo del arte. La industria cultural penetra sin piedad; borra, olvida, encierra, genera marcas. Las citas, las instalaciones, los íconos. Pienso que es una burla donde entran a negociar los marchand, los señores catedrádicos con sus saltos oportunistas, los críticos engolosinados con lo snob y las cuentas bancarias. Y la estupidez del ser humano con su carga supuestamente intelectual. Tenemos cientos de ejemplos. Uno de ellos es la instalación en Venecia (2009) representando el suicidio de un coleccionista. Su autor: Mauricio Cattelar, olvidable sin duda. Olvidable el autor, el mensaje, y “la obra”. Surgen sonidos, canciones, videos, batidoras digitales, performances. Importa “el contagio”, la posibilidad de “contagiar” y ser “transformado”. Ahora cualquiera puede ser artista. Así de simple. Se juega al escándalo: un tiburón sumergido en formol dentro de una pecera es la obra más representativa de los últimos tiempos. (No hablemos de literatura, de los premios literarios, del lavado de dinero de las editoriales o incluso de las librerías enormes como supermercados). Es tan burdo, tan torpe, tan demencial que no podemos creerlo. Asi va todo, asi va todo. O casi todo. Por ejemplo; el artista italiano Gianni Motti se adjudicó la autoría de un terremoto en los Alpes en 1994. Santiago Sierra tiñó de rubio el cabello de doscientos vendedores ambulantes –inmigrantes- durante la 49 Bienal de Venecia. Orlan sometió su rostro a cirugías extremas; Eduardo Kac, el padre del arte transgénico, creó a Alba, una coneja fluorescente. Hay más ejemplos. Un accidente si es provocado es una obra de arte. Si no es planificado, es un accidente.

La obra de poetas, novelistas, dramaturgos de valor, de trascendencia, queda en el olvido, o en sectores minoritarios. ¿Cómo citar a Victor Hugo o a Camoens? ¿Cómo interesar a las nuevas generaciones en la literatura de Valle-Inclán, de Sarmiento, de Ciro Alegría? ¿Cómo hacer para que aprecien la dimensión de Menghi o el mundo secreto y ontológico de Porchia?

Italo Calvino y Césare Pavese – personalidades disímiles – eran fundamentalmente estudiosos, amantes de un silencio creador, hombres esquivos que evitan, que eluden. Hombres callados – que jamás callaban nada – que evitaban toda aglomeración de seres, de premios , de vernissages. Severos en todo: en el compromiso social y político, en el compromiso histórico, en la búsqueda de una estética y de un lenguaje. Pocos como ellos en la austeridad del silencio como forma de vida, como fruto de la soledad y del sentir. “Su espléndido amor por el mundo / fermentado y enrevesado de la fábula”, escribió Pier Paolo Pasolini de Calvino. De Pavese poco puedo decir: lo amé profundamente durante mi juventud: leí con pasión sus libros. Lo sigo releyendo junto a Vasco Pratolini.

En una conferencia pronunciada en La Plata, el 18 de mayo de 1884, Ameghino dice, entre otras cosas: “Con los canales de desagüe es posible que no se eviten por completo las inundaciones, como parece creerse. Las aguas excedentes de las planicies elevadas y terrenos de poco declive corren a los ríos con lentitud, pero es permitido suponer que por medio de los canales de desagüe se precipitarían con mayor fuerza y prontitud a los cauces de los ríos o a los puntos bajos hacia donde se les diera dirección. Si así sucediera, o habría que dar a los canales de desagüe una capacidad extraordinaria que exigiría un costo enorme, o las crecientes y desbordes se producirían con mayor rapidez que ahora y ocasionarían estragos aún más considerables”. La población de San Antonio de Areco ha sufrido en estos días los estragos de una dramática inundación. Este dato me lo hizo llegar el amigo Oscar Taffetani. Después de 125 años las cosas se complican.

Para finalizar, queridos amigos, les entrego un relato de nuestro tío Franz. Otra vez les haré leer un texto del generoso amigo José Conde, orensano el poeta, que llevaba la insurrección y la ternura en nuestra mirada.

La partida
Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. El no sabía nada, y escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó: “¿A dónde va el patrón?” “No lo sé”, le dije, “simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta”. “¿Así que usted conoce su meta?”, preguntó. “Sí”, repliqué, “te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2009

jueves, 24 de diciembre de 2009

Fotos de Chile

En noviembre Carlos Penelas estuvo en Santiago de Chile presentando su último libro, Fotomontajes, que fue seleccionado para representar a la Argentina en la 29º Feria Internacional del Libro trasandina. Aquí, algunas fotografías.

martes, 22 de diciembre de 2009

Carta a Carlos Penelas, por Ricardo Oscar San Esteban

El poeta santafesino escribe sobre el último libro de Carlos Penelas, Fotomontajes.

El príncipe Kropotkin

Carta a Carlos Penelas: estuve leyendo tu libro, que anteriormente había ojeado y hojeado. Cuando me di cuenta, los escasos pájaros que quedaron después el glifosato habían comenzado a cantar y amanecía. Mis recuerdos me llevaron a mi infancia, a un baúl que era propiedad de Pinillas, un amigo y paisano de mi padre, que era aragonés, de Zaragoza. Pinillas venía y se quedaba unos días en casa, comía caracoles y cangrejos que mi madre cocinaba como los dioses, bebían vino con mi padre hasta comenzar a hablar pavadas, luego partía hacia ignotos destinos y retornaba a los meses, recuerdo que dejó un libro: Historia universal del proletariado (ahí venía la historia de Espartaco, El Héroe Tracio) y su baúl de papeles. Nunca supimos que fue de su vida posterior. Mi padre era baturro y como tal, inmensamente noble pero terco, había aprendido a leer y a escribir en una panadería en Trancas, Tucumán, donde el maestro de pala era anarquista, había sido maestro de escuela en España y entre horneada y horneada le enseñó las primeras letras. Mi padre murió joven y yo tuve que hacerme cargo de mi familia, nunca supe que se hizo de aquel baúl de Pinillas que mi padre guardó hasta su muerte. Mi familia de España desapareció casi toda en la Guerra Civil. De joven comencé a militar en el gremio de Luz y Fuerza, a los dieciocho años ya era delegado y hasta hablé en un acto de la CGT, muchos de mis compañeros anarquistas se hicieron peronistas. Junto con Agustín Tosco participamos en comisiones, paritarias y huelgas. Yo me afilié al Partido Comunista, él no, aunque siempre se aconsejó de nosotros y cuando estaba muy enfermo lo internamos en el Sanatorio Británico de Rosario, donde falleció. Me echaron del trabajo, me becaron para estudiar en Moscú y conocí a Ho Chi Min, a Chou En Lai, al Che Guevara, a Luis Carlos Prestes, a Fidel Castro, a La Pasionaria (la voz de mujer más prodigiosa que he escuchado). Ahmed Ben Bella, Marulanda (Tiro Fijo) y tantos otros estudiaron conmigo, muchos murieron en combate, otros defeccionaron. No quiero extenderme. El pueblo ruso es un pueblo maravilloso, solidario. Una de las más bellas estaciones del Metro se llama Kropotkínskaia; Bakunin y aquellos anarquistas son muy respetados. Mucho después yo tuve encontronazos con el Partido Comunista de aquí (hasta llegaron a aflojarme la rótula de dirección de mi auto, casi me mato junto con mi madre y mi compañera de entonces). No sé si me fui o me fueron. Sin embargo, no todos han sido Stalin ni Codovilla, tengo amigos del alma desaparecidos, así como hubo cabronadas y crímenes también hubo mucho heroísmo, desde 1930 la represión estatal en nuestro país ha sido feroz. Creo que tanto anarquistas como comunistas, los de verdad, no de cartón, estamos en la misma trinchera y seguramente los que partieron no serán olvidados. Tu libro es muy bueno, tiene una prosa elevada y tu sapiencia es manejada con soltura. Sigamos en contacto.

Ricardo Oscar San Esteban

Introducción a la poesía amorosa, en la Biblioteca Sánchez Viamonte

Carlos Penelas realizó una "Introducción a la poesía amorosa" en el acto "El amor en la poesía", que se llevó a cabo el viernes 19 en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte. Leyeron Rocío Danussi y Mario Keegan.

"El amor en la poesía" fue la última actividad cultural del año del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.

Rocío Danussi, encargada de la selección de textos y armado del acto, leyó poemas junto a Mario Keegan.

La apertura del acto estuvo a cargo de Carlos Penelas, quien realizó una "Introducción a la poesía amorosa".

Más información, fotos y videos en www.carlossviamonte.com.ar

lunes, 21 de diciembre de 2009

Cuentos de Navidad

Gracias a Dios, querido lector, hay temas que nos unen. No dudamos, por ejemplo, de la seriedad y el sacrificio que realizan nuestros legisladores. No dudamos, gracias a Dios, de sus gestos patrióticos, sus esfuerzos, sus gustos por determinadas cenas y banquetes. A veces, es verdad, parecen pagados de sí mismos. Al votar nos da una cosa que parecería que no tuvieran escrúpulos ni vergüenza. Al verlos escurridizos en ciertos restaurantes reservados, encorbatados, con zapatos finos y miradas lúcidas llegamos a desconfiar. Pero son instantes, sólo instantes. Gracias a Dios están ellos y no los militares, los curas, los empresarios, los grandes trust internacionales, el lavado de dinero, el Pentágono o los sucesores del estalinismo. Ellos pueden controlar a la policía, el comercio en negro, el lavado de la droga y los negociados de los otros empresarios; los sindicalistas, digo. Gracias a Dios todo está en orden. Los populistas siguen siendo populistas, los profesores de historia desconocen Historia, nombramos la Carta del Lavoro y nadie sabe de qué estamos hablando. El salario de los jueces, el de los fiscales y el de los gobernadores. Las escuelas, las huelgas, los hospitales, el hambre, la desocupación, las mafias, los cuarteles, la publicidad, el paco, los ministerios, las señoras legisladoras peripuestas y pavoneándose como quinceañeras, los intelectuales de televisión, los periodistas de política internacional, los jugadores de fútbol y las botineras… en fin todo marcha como Dios manda.

Y hablando de Dios debo confesar una gran alegría. Deseo compartirla con usted, querido lector. (Permítame llamarlo, al menos una vez, amigo). Días pasados entré a una iglesia y luego de ver sus íconos, la simbología en retablos y paredes, advierto al retirame una columna de mármol, de un metro cincuenta aproximadamente. Y una inscripción: “Descansamos hasta el día de la Resurrección ”. Un jarrón con flores en su superficie y dos jarrones con otras flores al pie. Intenté buscar algún sacerdote o sacristán pero no los encontré. “Estarán haciendo la siesta o meditante”, pensé. “Tal vez estudiando sánscrito o alguna versión de Horacio en latín”. Al salir me dirijo a la secretaría y pregunto a un joven qué significaba esa columna. Muy amablemente me explica que es un ceniciario , que hace un año que está en algunas iglesias. “No en todas”. Que el sacerdote las tira o las deposita o las guarda -no recuerdo el término que empleó- y le dan un certificado. Es serio, que duda cabe. Un cementerio privado pero al cuidado directo, personalizado, explicaría una joven vendedora. Me comenta con suma cordialidad que rezan una vez al mes por aquellas almas o restos de huesos a la espera del día del Juicio Final. Le pregunto si puedo traer las cenizas de mi familia. (Pienso en mis padres y en mis abuelos, tal vez me hagan precio. También me pregunto dónde diablos estarán.) El joven me responde que sí, que puedo llevar a mis seres queridos. Respiro profundamente y estoy en paz. Me siento mejor, mas tranquilo. No se explicarlo pero usted casi seguro siente lo mismo. ¿O no?

Gracias a Dios la servidumbre involuntaria tiene sus consignas y sus estrategias. El pueblo no es idiota, los hombres no son idiotas, las mujeres tampoco. Quieren que se les engañen, necesitan que se les engañen. Vivir de otra manera sería espantoso. Pero ese líder o militar o profeta debe ser más inteligente que ellos, más malvado, más ruin. Así, groseramente. De lo contrario se descubre la mentira. Todo esta deformado: el saqueo, el paisaje urbano, el temor estigmatizado de ser tildado de reaccionario. El pueblo es incrédulo, es astuto, es indiferente. Y no lo digo por demagogia, que quede claro. Pregunténle a Ionesco o a Pirandello si lo que señalo le parece torpe.

El problema del burgués y el lumpen es que se conozca, que sepa de su estupidez, de su falta de valor, de su vitalidad corrupta y egoísta. Eso no lo debe saber nunca. El otro es el corrupto, el subversivo, el avaro o el cornudo. El otro, yo no. El individuo aspira a la moral y es básicamente inmoral. Por eso los políticos tienen aire de cinismo y de arbitrariedad. Como los profesionales, los comerciantes o los ladrones. O los directores de cementerios o de las academias de peluqueros. Se sienten felices cuando cocinan a fuego lento su felicidad, cuando le planifican vacaciones, jubilación, enfermedades, hoteles, cementerios: las normas a seguir en una sociedad pornográfica. (Todo no es así, Penelas, todo no es así. Parece que usted no quiere ver otras cosas.) Sí que veo seres que se sacrifican, que luchan por un mundo mejor, que dan todo para la humanidad y para el otro. No son tantos, no son tantos. Bueno, déjeme hablar desde lo emocional, como Danton. En el fondo creo que nadie en el mundo se hace muchas ilusiones respecto a la sustancia política de las elecciones ni a los Premios Nóbel de la Paz o de Literatura. La humillación simbólica tiene lo suyo. Las conquistas sociales parecen ser fases de una neutralización que no cesa. De ahí el delirio de muchas respuestas de izquierda y el acartonamiento de la socialdemocracia. El resto ya sabemos de qué se trata. ¿Vale la pena discutirlo?

Gracias a Dios he releído La presa de Kenzaburo Oé. A propósito ¿conoce el mundo deshumanizado y desprovisto de verdadero afecto que propuso el dramaturgo Joe Orton? Ávido lector, recuerdo siempre la cita de Dante: “todos los hombres por naturaleza, desean saber”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2009

sábado, 19 de diciembre de 2009

El libro de los talleres

Editorial Dunken acaba de publicar El libro de los talleres VII, en donde nuevamente se encuentran trabajos de asistentes al taller de Carlos Penelas.

La serie El libro de los talleres, de la cual Editorial Dunken acaba de presentar su séptimo volumen, tiene como objetivo dar a conocer el trabajo de talleres literarios de todo el país e internacionales.

Para esta edición ha sido convocado nuevamente Carlos Penelas, quien propuso a diez alumnos para formar parte de la selección. El libro tiene un costo de $ 20 y puede adquirirse en el local de Dunken, Ayacucho 357, Buenos Aires, o a través de http://www.dunken.com.ar/

martes, 15 de diciembre de 2009

El amor en la poesía

El próximo sábado a las 19 horas Carlos Penelas tendrá a su cargo la "Introducción a la poesía amorosa" en el acto "El amor en la poesía", que se realizará en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. Leerán poemas Rocío Danussi y Mario Keegan.

"El amor en la poesía" se llevará a cabo el sábado 19 de diciembre a las 19 horas, cerrando las actividades de 2009 del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. Lectura de poemas, Rocío Danussi y Mario Keegan. "Introducción a la poesía amorosa", por Carlos Penelas.

Se leerán poemas de Garacilaso de la Vega, Francisco de Quevedo, Rubén Darío, César Vallejo, Federico García Lorca, Alejandra Pizarnik, Leopoldo Lugones, Antonio Gamoneda, Rafael Alberti, Jaime Sabines, Oliverio Girondo, Vinicius de Moraes, Jacques Prevert, Luis Franco, Fernando Pessoa, Macedonio Fernández y Ricardo Güiraldes, entre otros. La investigación y selección de textos es de Rocío Danussi.

La entrada es libre y gratuita.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Dov´è la mia patria

a Edmundo Moure

¿Qué sería sin usted, lector? Sabe que no confio del todo en su forma de opinar ni de sentir. Sabe que, por lo general, le tengo desconfianza. Muchas razones me inducen a pensar así. Pero usted es el otro. Fundamental para un poeta o un escritor. No una masa de lectores. Eso no sirve. Dos o tres bastan. Pues bien, le pido por primera vez un favor. Lea esta crónica con serenidad. Pues no creo en nada. Ni en la patria ni en los líderes. Celestiales o terrenales. Me fascina por momentos ciertas cosas, ciertos lugares. Nada más. Sigo siendo solitario; un hombre que gusta de la belleza de la hembra, de su desnudez o su fineza, de la cordialidad de unos pocos amigos, de la buena lectura. Y fumar una pipa en la vereda de un café rodeado de árboles y plantas. Como advertirá, no pido demasiado.

El título de este artículo corresponde al libro de poemas de Pier Paolo Pasolini, publicado en 1942 en Bologna. Una pequeña editorial posibilitó que estos poemas escritos en friulano vieran la luz. Si usted está atento entenderá que significa: una Italia mussoliniana, los dialectos (en ese momento no era lengua) estaban censurados, hablar en dialecto era subversivo. Es un hito en la historia de la poética italiana por varios aspectos. La lengua, la desigualdad social, la diferencia entre ricos y pobres, la injusticia, la indiferencia, la construcción de una tradición cultural. Además, se pregunta dónde está su patria, cuál es su patria.

Me he enterado que ciertos académicos y no académicos (catedráticos de la burocracia mental) están buscando la flor como escudo heráldico en Santiago de Compostela. No esta mal, no esta mal. Con el tema de los crucifijos, los nigerianos, la crisis del petróleo, la guerra en Irán, las elecciones en Bolivia, la cumbre del clima en Copenhague y otras tantas mariconadas es serio buscar una flor que represente euros al turismo y pasión por Xacobo, el Matamoros. El tema es similar a aquellos concilios en donde se discutieron durante siglos el sexo de los ángeles. ¿De dónde viene esta flor? ¿Cómo se llama? Algunos dicen que es la narcissus indicus jacobeus. Otros se inclinan por amarilis fermosisima. Es la misma flor, botánico lector, pero con distinta ideología. Ambas – la misma Carloncho, la misma – viene de Nueva Galicia, es decir de México. No deja de llamar la atención: una flor que sea símbolo de Compostela proviene de la América mestiza. Podemos hablar del botánico flamenco Charles de la Cluse (1601) o de Nuño de Guzmán (1577). O de otros. O incluso del próximo Mundial de Fútbol con sus mafias, sus negociados, sus bochornos cotidianos y filantrópicos. El tedio, la marginalidad, lo político. O de la poeta Sylvia Plath y su relación con del poeta inglés Ted Hughes. Es para pensar; una cabos caro lector, una cabos.

Todo está falseado en la escena política. Hay simulacros de tensiones. Puestas en escena. Se debe preservar el edificio a toda costa. Rodeados de profesionales en la toma del poder gestionan el trucaje de la escena. En cada partida se reparten las mismas cartas. Y así vivimos el horizonte de las apariencias: representación, teatralidad, vodevil. A veces con torturas, con sangre, con muerte, con cárcel y exilio. Que duda cabe. Y eso se enmarca en la hipócrita tesis de la idealización: el militante contra el aparato. ¡Candor y estupidez incurable! ¡Patologías de resucitar lo imaginario!

Pienso, caro lector, que la fuerza está en el chantaje y en la nostalgia. En el discurso farsante, arrogante, patriotero. En una sociedad informatizada que va en búsqueda de datos y recursos cada vez más inútiles. En valores podridos, digamóslo sin eufemismos. Sobrevivimos en el horizonte de las apariencias atascados en una burocracia mental, en la alucinación de las masas, en la alucinación populista del lider, en una suerte de deyección creciente. Tampoco estoy con el pensamiento subyugado y atrapado por la nostalgia de ciertos libertarios; hay debilidad analítica.

Una familia desapareció en una ruta de la provincia de Buenos Aires. Durante tres semanas se hicieron rastrillajes, se montó un aparato construído entre la burocracia judicial y la burocracia policial. Se rastrillaron caminos, lagunas, ríos. A lo criollo; con el ceño fruncido y palabras enérgicas, convincentes. Peroratas, gestos y candombe. Los medios -no podía ser diferente- hicieron lo suyo: sensacionalismo, inimaginables versiones amarillas, vacuidad. Ayer, la familia Pomar fue encontrada muerta al costado de una ruta, el coche dado vuelta. Luis Fernando Pomar, su esposa Gabriela Viagrán y las dos criaturas, Pilar y Candelaria. Y el perrito. Ahora, se desconfía de todo. Vecinos, funcionarios, gente de a pie. Parece ser que fueron encontrados pues un automovilista sintió un olor nauseabundo, un olor podrido, al pasar. Un sistema social, político, cultural, buscando con radares, helicópteros y balsas durante tres semanas. Publicidad, fotografías de cumpleaños, historias privadas. En el trayecto de Carmen de Areco hacia Pergamino. Ahora en la calle se escucha hablar de las inundaciones, de las obras públicas, del dengue, de los hospitales, de las escuelas. De la desocupación, del hambre y de Nacha Guevara. De los precios para Navidad, de los índices de pobreza, del 82% para los jubilados y de la Copa Mundial. ¿Entiende, caro lector? Tal vez por esta razón Pasolini escribió en un poema: È pieno di vizi il mio cuore solo.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 9 de diciembre de 2009

martes, 1 de diciembre de 2009

Comenzó la Feria del Libro de Guadalajara

Desde el 28 de noviembre al 6 de diciembre se lleva a cabo la 23º Feria Internacional del Libro Guadalajara 2009, la mayor feria comercial de libros de México. Fotomontajes, de Carlos Penelas, estará presente junto a Editorial Dunken.

© Cortesía FIL Guadalajara / Ana Karen Reyes

El último libro de Carlos Penelas, Fotomontajes, participará de la Feria del Libro de Guadalajara, México, a través de la presencia de Editorial Dunken en el stand MM05, de la Argentina, en el Centro de Exposiciones Expo Guadalajara, Av. Mariano Otero, 1499 Col. Verde Valle, Guadalajara, Jalisco.

La exposición es la más importante del mundo literario y editorial que se realiza en el país azteca, visitada año tras año por autores, agentes literarios, bibliotecarios, libreros y más de 1600 casas editoriales de 40 países. Junto a ellos, se espera la presencia de más de medio millón de visitantes.

Este es el tercer evento de estas características del que participa Fotomontajes, que ya había sido seleccionado por Dunken para participar del stand argentino en la Feria Internacional de Frankfurt, Alemania, que se realizó a mediados de octubre; y de la 29º Feria del Libro de Chile, a principios de noviembre.

Taller literario