viernes, 28 de diciembre de 2018

"Ofrenda de la luz", poemario de Carlos Penelas

Carlos Penelas publicará en 2019 Ofrenda de la luz. El libro esta dedicado a su gran maestro y amigo: Héctor Ciocchini (1922-2005). Humanista, refinado poeta, estudioso de los clásicos, docente de prestigio, profesor de Estilistica.


Ciocchini analizó a poetas y escritores contemporáneos con la misma intensidad que estudió la poesía grecolatina, el Siglo de Oro y el barroco español. Fue, además, un notable traductor de la poética de Paul Valery. Un investigador de larga y reconocida trayectoria sobre todo en emblemática medieval. La pintura, el cine, la música clásica y el jazz lo acompañaron siempre.

Un poema inédito de Ofrenda de la luz:

La noche

En una infancia de luz y beatitud

una dicha brota de otro sueño.

Es errátil el destello de la luna,

voz tenue en el desvelo,

secreto, sutil. ¿Hasta cuándo, uno dice,

vive este vapor de dicha y de silencio?

¿Hasta cuándo?

Ahora, con los años, todo está suspendido

en la nostalgia. Y el alma es un susurro

de una estrella con mi nombre, apenas

el recuerdo de una ventana al patio.

Ustedes ¿escuchan, de súbito, este abismo?

Carlos Penelas

sábado, 15 de diciembre de 2018

Carlos Penelas llegó al podio

El sábado 15 de diciembre se realizó, desde las 10 hasta las 13 horas, el Torneo Master 2018 en la sede Dr. Ricardo C. Aldao del Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.


Carlos Penelas participó en estilo pecho, 50 metros, obteniendo el segundo puesto en su categoría, mayores de 60 años. Participaron alrededor de sesenta nadadores representando a distintas entidades deportivas.


El poeta agradece a las profesoras de natación y guardavidas del club por la generosa invitación a participar. Especialmente a Gabriela Fazio y Gabriela Noto que fueron  entrenadoras y tutoras del poeta.


También un especial saludo a Fernando y demás integrantes de la Sub-comisión de Natación.


Recordemos a Michael Phelps: "No se le puede poner limite a algo, cuanto más sueñes más lejos llegarás".




lunes, 10 de diciembre de 2018

El poeta vuelve al barrio

Carlos Penelas regresó el domingo 9 de diciembre al lugar dónde nació, a la casa donde su madre, María Manuela, dió luz a sus cinco hijos. Hablamos de Mariano Acosta 1018, Piñeyro, localidad del partido de Avellaneda, en la zona sur del Gran Buenos Aires. El barrio se lo conoce como "el pueblito", pegado al terraplén, a las vías.


Aquí se instalaron - 1880 - las primeras fábricas de jabones y velas. Su padre, don Manuel, como toda la familia, como los gallegos hidalgos, era simpatizante del Club Atlético Independiente y socio del Club Progresista.

Vale recordar la zona en 1831 con la familia Mackinlay y luego los Cobo Lavalle, el saladero, las primeras fábricas. En 1858 muere Felipe Piñeiro y lo hereda su hermana Trinidad quien vende sus terrenos al Ferrocarril Sud. Avellaneda era Barracas al Sur.


Un pueblo que se fue construyendo con inmigrantes españoles, italianos, polacos...todos trabajadores. Comenzaban los primeros talleres metalúrgicos, las actividades industriales, los saladeros, fábricas de vidrio, mataderos, laneros...


Mi padre, intimo amigo de las familias Tetamanti y los Pienovi, del Dr. Lucas Benitez, de los Fraga,los González, los Villanueva, de Francisco Duca. Vio boxear a Juan C. Merediz, campeón Sudamericano, hablamos de 1937.


Es importante mencionar al maestro anarquista Juan Poggetti y a sus díscipulos Perla y Humberto Correale. Es cierto que también nació en aquellos pagos el populismo conservador. Como emblema el caudillo Alberto Barceló. Y hombres ligados al hampa: Ruggerito y Julio Valea, más conocido como "el gallego Julio". Pero eso, es otra historia.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Por qué soy camusiano

Buscar lo que es verdad no es buscar lo que se desea
Albert Camus


A mis dieciocho años me cautivó Camus. Primero su literatura, luego su pensamiento. Finalmente su ética.

La lectura inicial fue El extranjero. De inmediato El mito de Sísifo. Más tarde Calígula. Con el tiempo Ni víctimas ni verdugos, La peste, El hombre rebelde, Carnets, Crónicas argelinas, El primer hombre. La filosofía del absurdo me vinculó de modo definitivo al ateísmo existencial. No hay significado dentro del universo, la vida tiene un valor insignificante. El valor es el que nosotros le vamos creando. Vivimos reiteradas repeticiones; detrás sólo hábitos, costumbres, una tradición que se basa en la inercia. No hay coherencia ni lógica. Hay cierta mitología, cierto dogmatismo, deseos imaginarios para soportar lo cotidiano. El hombre necesita racionalizar, necesita justificar su ser. De allí que su literatura, su ideología, se la vincule con el absurdo, con la filosofía del absurdo. El hombre busca una causa donde no la hay; un universo increado, desprovisto de fundamentos, lo religioso en lo celestial y en lo terrenal. Pero esto no significa que no tengamos un compromiso social, ético, humano. De allí mi cercanía a la sensibilidad libertaria.

Camus es un escritor clásico, un escritor necesario. Camus siempre puso por encima de lo político, la moral. Una obra donde sinceridad y desolación emociona, conmueve. Hay una moral en el hombre absurdo, una ética en un mundo sin Dios y sin finalidad. No es nuevo el dilema; puede resultar descarnado y doloroso. Mi padre me enseñó a no persignarme. Ni ante el altar ni ante una bandera.

El socialismo libertario es un problema para el poder, para el autoritarismo. Un verdadero dilema para el hombre mediocre que carece de sensibilidad, de criterio, de visión. Para los intelectuales -que viven la cultura desde lo dogmático, desde cierta notoriedad, desde un universo histórico o sociológico- resulta un engorro. Durante mis días de estudiante en el Profesorado en Letras me formé con el ejemplo de mis docentes, con el estudio y el análisis de textos clásicos; la poesía y literatura universal fueron fundamentales. Con ellos pude crecer, profundizar un cosmos, buscar belleza en cada manifestación artística.

Por lo general hay una voluntad solipsista de ejercer el poder. Suele no oxigenarse con la vida. Luego se entretejen astucias, confusiones, fachadas. Los universales de los hombres del poder se vinculan con la hipocresía, la corrupción, las sacristías, los mandatos. El pedestal de su estatura lo dará luego un relato grotesco, indecoroso, lumpenizado.

La enajenación apela siempre a la tragedia. Se maquilla lo demencial, los discursos, los espejos. Se habla de lo que no se entiende con proclamas al filo del delirio. Uno se alude como heredero de textos póstumos; otro verifica la afinidad espiritual con las raíces. Se dice París, se dice New York, se dice América Latina, se dice calamidad, honor, patria. Al final llega la patota con sus mutilaciones y destrezas circenses. Los cortesanos entran a la escena: algarabía, vileza, ignorancia, alusión platónica, cainismo. Misterio bufo.

La burocracia, entendámoslo de una buena vez, manipula. Vienen sellos, rigidez, papeleos, formalidades innecesarias, incapacidad, corrupción, imbecilidad. Hacemos referencia a los aparatos, a esa pulida y aceitada inmutabilidad de las congregaciones, de las corporaciones, de los servicios y contraservicios. El tono elegíaco es lucrativo. Luego la vulgaridad sobrecargada, las medallas, el apogeo de los escenarios. El fariseísmo con todo su atuendo. Intelectuales conversos, mutaciones, repertorio de personajes y gestos que resultan abrumadores. Podemos hablar de zigzagueos, de personajes enfáticos, de hostias, de cutículas. Sumemos: la armada Brancaleone y el heroísmo monumentalista. Las escaleras lustrosas o el populacho serán fieles acompañantes. Beaterías de izquierdas y de derechas, disfraces y declaraciones, miserias y genocidios. Un universo entre lo científico y la superchería, entre lo honorable y lo rastrero. Vivimos a diario confesiones fragmentadas, patéticas.

Camus no se sustrae a la historia, hay ejemplos permanentes en sus páginas. también advertimos en su obra ejemplos de fuerza y de piedad. La clarividencia es al mismo tiempo su victoria, el mito es trágico porque su héroe es consciente. He aquí lo fundamental, el eje de su ética. Durante la ocupación alemana formó parte de la Resistencia Francesa y en la posguerra se relacionó con grupos libertarios. Rescató siempre la libertad individual. Debemos señalar que en Camus descubrimos la presencia de Dostoievski, Schopenhauer, Nietzsche…

Caro lector, me pareció interesante este deambular, esta manera de enhebrar ideas, sensaciones, miradas. Efímero y rutinario, quizás. Nunca ecuménico ni pringoso; sin deslizamientos. Camus nos enseñó la moral de la rebeldía y una reflexión estética. La obra será un ejercicio, “ese ejercicio de desprendimiento y de pasión que consume el esplendor y la inutilidad de una vida de hombre”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2018

viernes, 7 de diciembre de 2018

Fin de año en la Biblioteca Sánchez Viamonte

Con un brindis, Carlos Penelas finalizó el Taller Literario 2018 en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. ¡Los esperamos el próximo año!

Lamentablemente, por diversos motivos, muchos de los alumnos que nos acompañaron durante la cursada no pudieron estar en la despedida, pero también celebramos con ellos a la distancia.

Taller literario