lunes, 28 de septiembre de 2009

Se presentó "Viajero con una soledad"

El sábado 26 de septiembre se presentó en el Centro Betanzos de Buenos Aires el último libro de poesía de Carlos Penelas, Viajero con una soledad. Badi Lestani le realizó al autor un reportaje abierto.

Badi Lestani y Carlos Penelas

El acto se realizó en el Salón Geno Díaz del Centro Betanzos, y la presentación estuvo a cargo del escritor Alberto Portas.

Ya dentro del reportaje, Penelas describió el proceso creador de Viajero con una soledad a partir de sus tópicos: la inmigración, el amor, la saudade, el compromiso social, la ensoñación en torno a la libertad y la búsqueda interior, en un libro que se fue elaborando durante los últimos cinco años.

Penelas, además, remarcó su amor por la poesía y los autores clásicos, y su predilección por la obra de Cervantes y Shakespeare, El Quijote y Hamlet. Más abajo pueden verse fragmentos filmados de la presentación.

Alberto Portas

Penelas, Lestani y Marcelo Massarino, de Revista Sudestada

Mariana Martinelli, María Elena Lopardo, Penelas y Jorge Sethson

Juan Manuel Sánchez, Rocío Danussi, Lestani, Ponciano Cárdenas y Penelas

Sánchez, Lestani, Penelas y Cárdenas

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domingo, 27 de septiembre de 2009

Carlos Penelas en "Biblioteca Abierta"

Se trata de una página que intenta recoger todos los libros que se hayan publicado jamás. "Es un objetivo ambicioso pero alcanzable", señalan los autores.

La "Biblioteca Abierta (Open Library)" es un proyecto de la organización sin ánimo de lucro Internet Archive, y está patrocinada parcialmente por una beca de la California State Library. Se trata de un proyecto abierto, basado en software libre, con datos, documentación y sitio públicos.

La idea es crear un registro de millones de libros, en distintos idiomas y bajo una interfaz wiki y la infraestructura de base de datos que permite manejar la gran cantidad de información dinámica, además de una red enorme de personas que están dispuestas a contribuir con su tiempo y esfuerzo a recabar datos de libros. Hasta ahora el sitio contiene unos 30 millones de registros, de los cuales casi la mitad ya están disponibles en el sitio.

Para visitar la obra de Carlos Penelas en el sitio haga click acá.

martes, 22 de septiembre de 2009

"Fotomontajes" en Guadalajara

Fotomontajes, que ya había sido seleccionado para ir a Frankfurt, estará también en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México.

El nuevo libro de artículos de Carlos Penelas, Fotomontajes, ha sido seleccionado para participar de la 23º Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se llevará a cabo en esa ciudad mexicana del 28 de noviembre al 6 de diciembre de 2009.

La exposición promedia más de medio millón de visitantes al año, y es una de las citas más importantes en lengua castellana para autores, agentes literarios, bibliotecarios, libreros y más de 1600 casas editoriales de cuarenta países.

Recordemos que Fotomontajes ya había sido seleccionado por Dunken para participar del stand argentino en la Feria Internacional de Frankfurt, Alemania, que se realiza a mediados de octubre.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Presentación de “Viajero con una soledad”

El sábado 26 de septiembre a las 19:30 horas, en el salón Geno Díaz del Centro Betanzos de Buenos Aires, Venezuela 1536, se presentará el poemario de Carlos Penelas Viajero con una soledad.

El libro, escrito e ilustrado por el autor, acaba de ser publicado por Centro Betanzos Ediciones y la Xunta de Galicia.

En la presentación, Penelas será entrevistado por Badi Lestani.

Al finalizar se servirá un vino de honor.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Forma y materia

El poeta es el creador de la lengua.
Amado Alonso

La poesía es la consecución de su propio objeto. Y la función del poeta es revelar los momentos de trascendencia, lo individual y universal que redescubre su mirada. El poema es siempre un objeto de placer y no de juicio. En lo poético, la memoria de la infancia y el resplandor de la eternidad. Hay en todo poema auténtico un sentido metafísico. La indecisión del sueño es el contorno del poema, el universo mágico de lo poético. Por eso su deslumbrada incertidumbre, su intuitiva explicación de la belleza. El vulgo -y también ciertos críticos y profesores- se deslumbran a menudo con modas, con destellos accesorios pues desconocen la emoción estética y confunden el reflejo de la luz con la luz misma. Hegel en su estética nos habla de la cultura reflexiva y nos advierte: "Nuestra época no es, en general, propicia para el arte..."

La belleza poética debe hacernos vibrar como el goce de la mujer amada, pues lleva la mitología de las cosas, los símbolos del destino.

Cuando evoco a mis padres, ciertos libros, a hembras que multiplican el júbilo del alba, a mis hijos, en verdad intento dar huellas, introducirme en ese discurso lírico a través de la intuición virginal. En el poema está la temporalidad. Y el poema, como toda creación, es excepcional. Al dejar a un lado las obras prescindibles observamos que la literatura nos lleva a una cultura que tiene sus vínculos con la sensibilidad: el afecto, el tacto, el olfato. En literatura, como en el amor, se extravían las orillas; la estética, y sin duda alguna, la concepción ética. Es una necesidad íntima alejada del éxito, la promoción o la banalidad. Estoy hablando del sentido ético de la existencia como acto concreto, como compromiso ineludible.

El drama y lo cotidiano se hacen leyenda, palabra. Nace la fantasía, el refugio de lo trascendente, lo inquietante de cada latido que va revelando nuestro ser, nuestra voz interior. Paraísos en el aire. Sabemos que todo es fugaz y que la poesía es una actitud del sueño y la vigilia. De aquí, sospecho, surgen las imágenes. Y el compromiso con la dignidad del hombre, con su libertad.

Decía Pío Baroja cuando hablaba de los estilos literarios que se inclinaba por el estilo directo, fácil, sencillo, especialmente para la novela, que, según él, es género “que no se presta para los ejercicios de estilo”. Renán dejó señalado en el prefacio de los Recuerdos que es vanidad imaginar que los detalles de la propia vida vale la pena narrarlos a los demás. Si a veces escriben, nos advierte, es sólo “para transmitir a los otros la teoría del universo que uno lleva dentro”. Es evidente que la discreción es indispensable para la creación. Para intentar seguir lo íntimo, la marcha del espíritu debemos dejar a un lado lo vulgar, la frivolidad. El poeta vive perdido en un hormiguero de pigmeos, por eso tiene una sensación de caída, de soledad. Tal vez un optimismo sano y una duda elegante sirva para descubrir la bondad, y la serenidad de lo espontáneo. Tal vez el poeta sea en el fondo un ser descreído que busca la verdad. Renán decía: “Hay que escoger entre la revelación y el determinismo”. Naturalmente, desconfiemos en lo cotidiano de recibir bagatelas oficiales.

Tal vez resulte ingenuo hablar de la naturaleza, del amor a los árboles. ¿Para qué sirve un poema ante tanta imbecilidad y tanta insensatez? ¿Qué significado tiene en nuestros días las palabras cultura, honradez, justicia? Ante la impudicia, la perversidad y la frivolidad de un sistema continúo escribiendo, buscando los signos errantes, los dioses ausentes, los jardines de la niñez. Amigos, sigo estando del lado de los perdedores, de los humildes, de los que dicen no al oprobio, al autoritarismo, al poder. Tal vez resulte ingenuo hablar del sentido vital en este infausto territorio donde la hipocresía y el posmodernismo lo corrompe todo.

Mi padre me dijo un día: "Les dejo a mis hijos una biblioteca y una conducta". A partir de esa idea la trama de los sueños, la morada de los duendes, los designios de la belleza. El descubrir en cada acto el amor, la solidaridad, la búsqueda de la quimera que nos protege y nos margina.
La poesía es el testimonio de un solitario. El poeta procura indagar el sentido de la vida a través de lo que su sociedad le ofrece. Visualiza los fantasmas, los mitos de una época, hasta darles en sus imágenes formas de emblemas. La exaltación del recuerdo, la evocación de la infancia son en última instancia la atmósfera de la desolación. A partir de su propia filosofía ofrecerá una teoría del mundo; tal vez toda su obra no sea otra cosa que la obsesiva insistencia de su angustia.

El poema convoca a la pasión estética. En una sociedad fragmentada en donde todo induce al ritualismo, la impotencia, el sometimiento al aparato coercitivo con sus signos ominosos, la palabra nos trae densidad y reflexión: un bello poema es un mensaje, una botella arrojada al mar. Tiene vida propia, es contestatario. Se "lo siente social como se lo siente mortal". En este sentido su palabra define el desocultamiento de lo existente, la limitación de lo ilimitado, la dimensión de nuestro interior en su totalidad. Incorpora, con Rilke, la representación de lo consciente: "La naturaleza entrega los seres a la aventura de su denso deseo".

El lenguaje del poeta revela no sólo las cosas corpóreas sino las que sueñan, las realidades surgidas de lo inmaterial, como en una pintura de Cézanne. La fervorosa lucidez rescata la sensibilidad y lo intuitivo.

Carlos Penelas
Buenos Aires, septiembre de 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

Fotomontajes

Buenos Aires, 2009.
Editorial Dunken.
Prosa.


Qué leen cuando me leen

La necesidad de conocer y el deseo de rebelarse.
Bakunin

La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás. Esto escribió Voltaire, anagrama de Arouet le jean, el célebre filósofo y escritor francés cuyo verdadero nombre era Francois Marie Arouet (1694-1778). Como se imaginaran, queridos y amables lectores, la cita no hace referencia a ustedes, que me sustentan con sus críticas, sus observaciones, sus afectos y sus esperanzas. Desde muchacho que leo y releo a los iluministas. De igual manera lo hago con los clásicos. La frecuentación es la base del aprendizaje, de la búsqueda de la sensibilidad, de la comprensión. La aproximación a la obra de arte es una sucesión de pasos, de miradas, de silencios.

Estoy recibiendo, por fortuna, diversos correos con dictámenes sobre mis últimos artículos publicados en diarios, revistas, blogs o ediciones electrónicas. O incluso en relación a mi libro, Crónicas del desorden. Algunos me dicen que soy nihilista, poco esperanzado o muy duro con la realidad. Otros comentan que la realidad es peor, que suelo suavizarla con estilo e ironía. Amigos feroces y vagabundos me inducen a que escriba notas con estos títulos De Hebert Read a Billy Cafaro o De Goethe a Cucurto.

Con candidez y lozanía una bella mujer me señala que hablo mal de los psicoanalistas, que no le parece justo. Me lo dice mirándome a los ojos con especial rubor. Otra me escribe para contarme que cerca de su casa unos cartoneros han levantado una cooperativa y funciona con mucha garra. Una amiga del alma manifiesta que no soy fotogénico, que no lee mi poesía y que el mundo es un horror. Un profesor de literatura, compañero de estudios, recuerda que la sociedad avanza, que mejora a pesar de los desencantos. Creo lo mismo, le digo, como creo en la humillación cotidiana e inconsciente. Una cosa es lo que vivimos y otra que la sociedad o el hombre deseen cambiar. Lo cierto, lo verdadero, es que las cosas van lentas, que el mundo es lo que es. Los procesos de globalización, de imbecilidad y de vacío son alarmantes, sobre todo si pensamos que estamos en el siglo XXI. Las discusiones políticas, el nivel de los supuestos intelectuales, de los creadores, el sarcasmo hiriente de los discursos, de los nuevos profesionales, de los docentes, de los alumnos, de los padres, de los hijos, de los albañiles, de los abuelos, de los mozos o mozas de los bares, de los jugadores de fútbol, de los travestis, de los drogadictos, de los corruptos, de las barrasbravas, en fin de toda una sociedad, es lamentable. (¿Recuerda a David José Kohon, sus críticas sobre cine? Las lee mi hijo; recomiendo su perspectiva, sus esquemas).

Frente al panorama desalentador, muchos prefieren la demagogia. La gran mayoría les cuesta ver, sentir, conmoverse. No lo soportan, intentan olvidar, hacer solitarios, pintarse las uñas mirando la pared, imaginarse una hembra mejor de la que tienen, encontrar belleza y seducción en una mazmorra o en los mamarrachos televisivos. O sonreír simbólicamente mirando las latas de basura de una instalación en este templo contemporáneo de hipocresía y narcisismo. Todo vale. El verdugo y el policía, la bufonada y los insumisos. Todo vale.

Se comprobó, algo que se viene diciendo desde lejos, que varias decenas de millones de marcos integrantes de fondos secretos sirvieron durante el gobierno social-demócrata de Helmut Schmidt (1974-1982) para acciones políticas en España y Portugal. Entre quince y veintiún millones de euros acabaron entre esos años en manos de diferentes partidos políticos. El dinero procedía del presupuesto del servicio de espionaje alemán. Tras la muerte del dictador Francisco Franco, los países occidentales temían la llegada del comunismo al poder. “Sostuvimos financieramente a los partidos de oposición de la época en España”, había reconocido en su oportunidad el antiguo canciller Helmut Schmidt. Pero todo estaba dentro de la ley. Hay más, hay más. Y todo dentro de la ley. La moral de la sociedad es impiadosa. El hombre y la mujer que se aman son esposos, había sentenciado Saint-Just.

Sigamos un poco más. Sepa soportarme. En 1952, Benjamín Péret escribió: “El poeta no debe alimentar en los otros una ilusoria esperanza humana o celeste, ni desarmar los espíritus insuflándoles una confianza sin límite en un padre o en un jefe contra el cual toda crítica se torna sacrílega. Muy por el contrario, a él le cabe pronunciar las palabras siempre sacrílegas y las blasfemias permanentes. El poeta debe, más que ninguna otra cosa, tomar conciencia de su naturaleza y de su lugar en el mundo”.

Hay más, pero dejemos por hoy. Espero, caro amici, vuestra palabra, vuestro silencio, vuestro afecto. De la amiga -como siempre- ternura, comprensión y renovada belleza.

Julio de 2007

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Onomasiología de la izquierda


“…no nos transformemos en jefes de una nueva intolerancia,
no nos situemos como apóstoles de una nueva religión,
aunque ésta sea la religión de la lógica.”

(carta de Pierre Joseph Proudhon a Carlos Marx)

Conocemos, qué duda cabe, el significado del fascismo, del franquismo, del nazismo. También hemos podido ver lo que representa el populismo o las ideologías redentoras confesionales. Lo conocemos y lo padecemos. Asimismo, después de mucho tiempo, intelectuales y militantes descubrían los crímenes del estalinismo y la pesadilla del totalitarismo soviético. Y descubrimos, con perplejidad, que permanentemente existirá un traductor de la historia dispuesto a hacer la tarea en humillantes condiciones. Hora a hora sentimos imbecilidad, prejuicio, silencios sistemáticos, desprecio, seres de cejas y zapatos de mayordomo, señoras neo-hegelianas encargados de generar enemistades imperecederas. Tal vez sea la visión elemental de un poeta, pero lo sabemos desde que décadas atrás, en mi primera juventud, me lo enseñaron los viejos libertarios. Y comenzaba a leer pensadores olvidados y negados.

Una vez más -ante las nuevas generaciones y ante el vacío ideológico, moral y de formación - debemos preguntarnos qué se entiende por izquierda, por progresismo, por proceso revolucionario. La izquierda vitorea líderes y denosta todo aquello que supuestamente no es revolucionario. De manera autoritaria y dogmática forma parte del ansia de poder, muchas veces mayor, que los gobiernos del resto del mundo. Aparecen en escena los intelectuales lúcidos, los artistas arribistas, los profesores esclarecidos recomendando el último libro de pensadores franceses, incomprensible y fatuo. Y, por lo general, justificando lo injustificable. Para luego entrar en la zona de sombras, de olvidos y de nuevos engaños. Rebelión en la granja es uno de los ejemplos brillantes de lo que hablo.

Apóstoles de iconografías y símbolos comparten la visión polarizada del Estado. Y escriben o vociferan pueblo en un proceso que pocas veces los tuvo en cuenta más que para hacer número. Además, desde un púlpito sacro, discuten la democracia, la burguesía, el liberalismo. Sin terminar de entender muy bien cada cosa. Confundiéndolo todo; a veces por ignorancia, otras por mala fe.

La historia, la sociedad, crece en términos de complejidad e incertidumbre. Baudelaire afirmaba que debíamos de ser sublimes sin interrupción. Difícil, pero utópico y poético.

Necesitamos deseducarnos para recuperar la espontaneidad. En lo cotidiano, en lo fraternal, en el amor, en la belleza, en la mirada del alba y de la noche. Habituados a un mundo de valores absolutos y palabras mayúsculas –por las cuales se cometieron crímenes, torturas y vejaciones- ese hombre supuestamente pensante vive enajenado. El hambre, la pobreza, la industria cultural, la falta de pasión, genera pedantería; devaneos y alardes. Inconstancia y frivolidad en la gran mayoría de los intelectuales.

Surge con mil variantes la nomenklatura, el mito del héroe mártir, los gestos vistosos y dramáticos, los textos canónicos, el culto idolátrico, la pedagogía del paredón. Nos alejamos de la ética, de la responsabilidad. Participamos en la ilusión constante en desacuerdo con la realidad. La idea del bien y del mal se transforma en coraje, en cobardía, en lealtad o traición. En “patria o muerte”, en “religión o muerte”. Y esa izquierda que generó campos de concentración, castigó a homosexuales, exilió rebeldes, ocultó fusilamientos, generó engaños y falsificaciones, levantando banderas, apoyando complots o regímenes reaccionarios, elevando fantasmas y leyendas, persiguiendo el pensamiento libertario en mujeres y jóvenes, prohibiendo películas de Orson Welles o el teatro de Ionesco, mutilando fotografías, historias, documentos, cambiando y olvidando sin pudor, esa izquierda que negocia, oculta y distorsiona, está entre nosotros.

El fascismo de derecha sabemos qué es, qué representa. Lo que nos negamos a ver es el fascismo de izquierda con sus poetas, artistas, profesores, intelectuales, doblando la espina dorsal sin pudor, con anhelos apocalípticos o rituales multitudinarios. Calladitos, tapaditos, grises. Pero siempre con el culto a la personalidad, deformando lo real con políticas maquiavélicas, creyendo -con un infantilismo ideológico impensable es este siglo- que si se rebela la miseria, el despojo del hombre, se logra la revolución.

Pues bien, estimado y polémico lector, le ofreceremos un extracto que publicó el gobierno chavista en un periódico, suplemento gratuito financiado por el gobierno de cobertura nacional, Vea. Y Últimas Noticias, el de mayor venta.

El anarquismo forma criolla del reformismo.
La Revolución Bolivariana debe estudiar muy bien al Anarquismo, ese es un enemigo principal, que mucho nos ha perjudicado, y si no se erradica mucho nos desgastará y, sin duda, nos puede llevar a la derrota.Si la lucha es contra el Estado burgués se ponen al lado de esa lucha y pasan por revolucionarios, pero si la lucha es contra el Estado Revolucionario, se colocan, objetivamente, al lado de los enemigos de la Revolución.

Los anarquistas viven un dilema existencial, para avanzar en sus ideas deben organizarse, al organizarse van contra su postulado de libertad irreal, prefiguran un Estado, se niegan, es por eso que nunca avanzan, no son buenos para construir, son agentes disgregadores de las luchas revolucionarias, funcionan como disolventes, frenos de los avances revolucionarios. En Venezuela, en la Revolución Bolivariana el enemigo de esta etapa es el anarquismo pequeño burgués en todas sus variantes.

Como podemos advertir hay cosas que parecen no querer cambiar. Lo irracional, la torpeza, la falta de información, el oportunismo, la ingenuidad típica del turista de izquierda, el modificar al mundo en un segundo, la izquierda ortodoxa y la otra, profetizan sobre nuevos mausoleos.

Esta tarde, ante tanta necedad y despropósito, necesito releer unas cartas de Tolstoi. En una de ellas escribe: “Hoy no fui lo suficientemente modesto.”

Marzo de 2009


"Fotomontajes", a Frankfurt

El último libro de Carlos Penelas, Fotomontajes, ha sido seleccionado por Editorial Dunken para ser enviado a la Feria Internacional de Frankfurt, Alemania, donde participará en el stand de la Argentina.



La Feria del Libro de Frankfurt (Frankfurter Buchmesse) es la mayor feria comercial de libros del mundo. Tiene lugar cada año, a mediados de octubre, en Fráncfort del Meno, Alemania. Para la edición 2009 se cuentan 7.300 expositores de más de cien países. Se esperan trescientos mil visitantes.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Especial Revista Sudestada

Carlos Penelas fue entrevistado para un número especial que le dedicará la prestigiosa revista cultural "Sudestada", y que se editará en los próximos meses.

video

Además, en estos días salió en la televisión vietnamita un informe sobre la revista, que el mes pasado dedicó su tapa a las mujeres del Viet Cong. En el clip puede verse la edición recordando a Federico García Lorca, en donde colaboró Penelas.

Taller literario