sábado, 28 de marzo de 2015

El poeta diviniza la materia

HOMENAJE A VERMEER, último libro de Carlos Penelas, uno de los más destacados poetas contemporáneos, invita a algunas consideraciones como punto de partida para la intimidad que aguarda en la obra.


“Muchacha con perla”, de Vermeer van Delft, quizá el más reconocido pintor del arte Barroco, de notable maestría en el tratamiento de la luz, es inspirador del dibujo original de Juan Manuel Sánchez, muralista, grabador y pintor argentino, que ilustra la cubierta de esta obra recientemente editada por Dunken.

Paralelismo entre Vermeer y Sánchez, rematado por una frase de Lope de Vega —elegida como Pórtico—, gozosa de magnitud en mural poético, “La poesía es pintura de los oídos, como la pintura poesía en los ojos”, que habrá de conducirnos a “las claves personales, el delicado trabajo de insinuación o de ocultación” en el libro de Penelas.

Artista perceptiva, M. Eugenia Limeses, corresponde a la elevación inspirada en el dibujo, y su mirada faculta que “aquellos que conocemos la obra del pintor luego de leer este Homenaje sentiremos un deseo renovado de revisitarla y probablemente descubramos nuevos destellos en la perla de la muchacha aquella…”

Este escenario de arte, da paso al primero de los poemas, que lleva como epígrafe, los versos de Umberto Saba, pertenecientes a “La foglia”.

PADRE ORFEO, traslada y detiene a Penelas, en un cuadro de imagen pura y absoluta, poetizada en primera persona y en tiempo pretérito, donde los sentidos se mixturan para advertir, finalmente, que “no supe de verdad/ si estaba soñando/ o era mi padre que llegaba/ hasta mí desde el silencio”.

Invita este pleamar de sensaciones, a otras más íntimas y recónditas, donde los nombres propios se vuelven secretos, para frecuentar remembranzas: “llegando desde la sombra/viene a mi ensueño, /a este clamor del viento que recorre/la inmovilidad del lecho y del recuerdo” […] en una neblina que recuerda o busca/la ternura y la ausencia del vacío”.

Sutil sensualismo emana de EVOCACIÓN EN PLAZA LEZICA, TARDE DE OTOÑO, LOS JARDINES DE FRIEDRISCHSBAD, donde el Poeta habla de la Amante y de la Amada, “…la imagen de esta mujer que golpea/ el corazón sobresaltado del sueño/ en flotante nostalgia”; figura contendedora de estos dos atributos y, siempre, oculta.

Absorto en la esencia femenina, Penelas, muestra colosal virilidad para percibir el encantamiento de los instantes de intimidad, y lo plasma en EL POETA DESCUBRE EL ROSTRO DE LA AMADA, VISIONES DE UNA MADRUGADA EN HELSINKI, SI DULCE É `L TORMENTO, EL AIRE SIN CONSUELO. Una línea de cercanía a los versos de Elio Pagliarani o Cesare Pavese, desvelados por pasiones esquivas, indica la arquitectura poética que frecuenta el literato argentino, “...descubrí su amor, mi demencia, esa ensoñación”.

Desmembrado de éxodos “Soy un hombre duplicado, un solitario /que anhela la transfiguración y su morada”, Penelas, cruza aguas batidas, da curso a presencias míticas, subliminales, enraizadas en acentos y aromas que no se pierden, sino que, por el contrario, se agigantan en el devenir.

En constantes abordajes a un universo que orilla su naturaleza celta, toma el fuego de los lares, torna a las chairas, y ovilla el hilo de plata que lo orienta hacia Breogán.

Se refugian en su obra, entonces, aquellos sentimientos enaltecidos de infancia y juventud, LA MIRADA DE MI PADRE, FERVOR DE LA NIÑEZ, LA CASA DE PIÑEIRO, MEMORIA DEL TRASNACIDO, CASIDA DEL AMOR Y DE LA NOCHE, dispuestos a remontar proximidades.

“Fue entonces cuando le hablé de su aldea…”; “Veo la rueca, la nieve, los espejos[…]Esto miro y descubro en los libros de la infancia[…]Y no deseo despertar/ porque mi madre acomoda la almohada”; “Eran los días cuando padre/ -sin dinero, melancólico-/ evocaba campesinos y jabalíes,/mañanas lluviosas, brumas”[…]Días en que madre/mostraba alondras o nubes/en una plaza con glorietas y divinidades”; “Ella habla en gallego: ¿Quien te cuidó de noche?[…] hijo mío, mi hijo del alma…Y calló la voz de mi madre. El alma se despidió atardecida, imperceptible”; “Luego me pregunté por qué las sombra celtas/hacen el milagro del instante”.

Penelas, viajero dispuesto, no abandona en sus excursiones el asombro del que habla Giorgio Bassani, destinado a capturar el poema inédito.

UNA PALOMA REGRESA DEL OLVIDO, ANTE UNA TELA DE VERMEER, UNA ROSA ROJA PARA JOHN DOWLAND, DAMA SENTADA ANTE LA ESPINETA, han visto la luz primera, espontánea, frente a una tela en un museo, en jornadas de conferencias o seminarios, a la mesa de un café emplazado en estrecha calle europea, en un rincón nórdico o en altisonante zoco.

Todo escenario es requisado de voces inmediatas, primordiales y esto puede constatarse en Fragmento de un diario de arte, bien definido por M. Eugenia Limeses, como “cosmovisión”.

Sin duda, a este cosmos llevan sus percepciones en símbolos y estampas de ciudades como Ámsterdam, Viena, Frankfurt, Praga, Budapest, Lisboa, Compostela, Madrid, Barcelona, Roma, Trieste, Florencia, Venecia, Sicilia, Edimburgo, Londres, Oslo, Copenhague, San Petersburgo, Paris, Bruselas, y las americanas tierras que lo instan a confesar “Desde estas lejanías del mundo/la planicie es espacio y rispidez[…]Quizá sea ésta la patria que aprisiono,/ secretas horas desnombradas/en la morosidad del silencio […]o la imagen de un caballo criollo./O la ceniza aquietada de las pulperías[…]Y veo el mar, inmigrantes, navíos.”

Los veintiséis enunciados que componen este segundo corpus del libro, evidencian la multiplicidad del universo que Carlos Penelas desmenuza y muestra, “nada puede ser ajeno: los grandes movimientos sociales y la intimidad en el silencio del sendero”.

Esa premisa, lleva al itinerario que el Poeta deambula, hacia afuera y hacia adentro, a campo abierto o por los reductos de la memoria, y de tal manera, que los encuentros se dan en infinitivos verbales, algunos tan milagrosos como el que bajo el número 24, trae la presencia de Raquel, hermana mayor de Penelas, “Fue ella la que me indicó caminos, la que me ayudó a descubrir la poesía, la música, la pintura. […]La que me ayudó a ver sin convencionalismos, sin dogmas […] a descubrir arquitecturas, modas, ilusiones, deseos de vivir… […] la voluntad de ser.”

De profundo pensamiento social, el poeta del verso libertario y del verso amoroso, cultivador de musicalidad viva sobre la naturaleza y la historia, intelectual comprometido con idea y trasgresión, el escritor que enaltece la belleza y la tribulación, el adolescente visionario que “amó la palabra y el color” y persistió tras “la búsqueda del objeto verbal puro”, ha divinizado la materia.

6.
“Creo que es ella, tiene un pendiente de perla. Siento fineza en su mirada, la serenidad del rostro. Sus labios se abren ligeramente como en un cuadro de Rembrandt. Lleva un turbante azul, observo el cuello blanco de su camisa. El perfil de la bella joven me conmueve. La miro en silencio”.

Marita Rodríguez- Cazaux

miércoles, 25 de marzo de 2015

Conferencia "Poesía, pintura y erotismo"

El lunes 6 de abril a las 17 horas Carlos Penelas disertará como invitado en el segundo encuentro del año del Centro de Estudios Poéticos "Aletheia", bajo el título "Poesía, pintura y erotismo". El encuentro se llevará a cabo en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154.

Carlos Penelas es poeta, ensayista y crítico literario. Lleva publicados más de cincuenta libros por los que ha merecido numerosos reconocimientos. Ha dictado conferencias en el país y el mundo, especialmente en España. Coordina el Taller Literario de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte. Recientemente acaba de editar Homenaje a Vermeer.

El Centro de Estudios Poéticos "Aletheia" es dirigido por la Dra. Graciela Maturo y Alejandro Drewes.

domingo, 15 de marzo de 2015

Taller literario en la Biblioteca Sánchez Viamonte

En abril, Carlos Penelas retomará el taller literario que dicta en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. También continúan sus encuentro individuales.


El Taller Literario que Carlos Penelas lleva adelante -con grupos reducidos- en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, comenzará el ciclo 2015 el jueves 9 de abril, de 20 a 21:30 horas, en Austria 2154. Para inscribirse, llame al 4802-8211 de lunes a viernes de 16 a 20 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Para más información, pulse este enlace.

Les recordamos además que Penelas ya retomó el taller individual, que se dicta una vez por semana en horario a coordinar con el tallerista. Informes al 4371-6686 y penelascarlos@yahoo.com.ar.

Los talleristas que cursaron en 2010, 2011 y 2013 fueron convocados por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres, y muchos de quienes fueron alumnos individuales han publicado ya sus primeras obras. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Murió el gestor cultural y sindicalista minero Liber Forti

Fue fundador del grupo teatral Nuevos Horizonte y asesor Cultural de la Federación de Mineros. Durante las dictaduras militares sufrió persecución, cárcel y exilio.


Libert Forti, fundador del mítico grupo teatral tupiceño Nuevos Horizontes y Asesor Cultural de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) durante varias décadas, falleció esta mañana en la ciudad de Cochabamba a las edad de 95 años, víctima de un cáncer a la laringe.

Nació el 19 de agosto de 1919 en la ciudad de Tucumán. Su padre, un connotado sindicalista anarquista argentino que buscó refugio en Tupiza huyendo de la persecución política, lo bautizó Germinal Liber Fortti Carrizo, pero todos los conocían simplemente por Liber ("libre”), el nombre del dios de la libertad de la mitología romana.

Cuando era todavía un niño su familia se trasladó a Tupiza, pueblo que había visto nacer la primera organización anarquista de Bolivia, la Unión Obrera Primero de Mayo, en 1906, y el periódico "La Aurora Social”. Su padre, Mario Forti, instaló una imprenta y una librería, "Renacimiento”, donde literalmente tuvo su primer acercamiento a las letras, el manejo de los tipos móviles, del que llegó a ser un experto.

El poeta español León Felipe lo describió como un "luchador amoroso por la justicia”, pero él, un hombre de proverbial humildad, se autodefinía simplemente como un "hombre de alpargatas”. Nunca dudó en proclamarse tupiceño y boliviano. "Todo lo que Bolivia tenga que ver en mi vida o lo que yo tenga que ver con Bolivia no tiene explicación”, le dijo a la periodista Mónica Heinrich. "En Tupiza aprendí a leer”, recordó en la misma entrevista, y en Bolivia, subrayó, "encontré el divino rincón de la fraternidad” y "el amor por una gente trabajadora”.

Liber hizo sus primeras tablas en el teatro en un grupo de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), un influyente sindicato anarquista de la época. Años después, en 1945, decidió radicarse en Tupiza para ayudar a su padre, ocasión en que creó un grupo de radioteatro. Poco después se incorporó al conjunto teatral de la Sección de Arte y Cultural del Club The Strongest de Tupiza, donde trabajó con Alipio Medinaceli, Iván Barrientos y otros jóvenes tupiceños con quienes fundó un año después, el 1 de mayo de 1976, Nuevos Horizontes.

Asesor Cultural de la Federación de Trabajadores Mineros de Bolivia y consejero político de sus principales dirigentes durante las dictaduras militares de los años 70 y 80, Líber Forti sufrió persecución, cárcel, tortura y exilio.

Su compañera, Gisela Derpic, ha escrito su biografía –de próxima publicación- con base a una larga entrevista y la revisión de cientos de cartas que él escribió a sus muchos amigos a lo largo de sus 95 años de vida.

En junio pasado, en vísperas de su 95 cumpleaños, Liber Forti, Gisela Derpic, el empresario Tyrone Heinrich Balcázar y los periodistas tucipeños Humberto Vacaflor y Juan Carlos Salazar firmaron en Cochabamba el acta de fundación de la Fundación y Centro Cultural y Artístico Liber Forti.

Diario Página Siete, La Paz, Bolivia.

Homenaje a Vermeer

Buenos Aires, 2015
Editorial Dunken
Ilustración de Juan Manuel Sánchez
Contratapa de Eugenia Limeses
Poesía


Una rosa roja para John Dowland

La nostalgia quiso que evocara a Ovidio,
que la melancolía petrarquista no fuera ilusoria.
La melancolía como ejercicio de retórica.
Como rumor de sueño o elegía inmóvil
flanqueado por casas del siglos XVII
en el canal de Nyhavn.
Huye el día y el ruiseñor dice come again.
(Lo escuché junto a mi amada
en la dicha y la ansiedad del ocio).
Con los ojos cerrados escuché
el vuelo de Sting y Edin Karamazov,
la lluvia, los pastores en Barbara Bonney.
Giovanni Bellucci, Larisa Ezhelenko, Willian Ferguson.
Y las moradas de la hierba o las frías arenas
en los hados del Collegium Vocale Bydgoszcz.
Luego me pregunté que sombras celtas
hacen el milagro del instante.
Y por qué la imagen de Vermeer atestiguaba
la luz, el laúd, el espejo, la duda.

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La casa de Piñeiro

Ahora los cuartos están vacíos.
Y la parra hace tiempo que desapareció.
Sin embargo aún escucho sus risas,
el olor de los platos, el ladrido del perro,
las canciones de la aldea.
Es incierto el rostro de mi tía,
la mirada se nubla en los retratos.
Se presienten primos, novias, vecinos.
Las voces, la bendición de los abuelos.

Estoy de pie frente a una casa.
Soy un hombre duplicado, un solitario
que anhela la transfiguración y su morada.
Como un extraño designio de la vida.

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Navalafuente

Voy surcando la sierra. Y llamo.
Desde el mirar llamo sobre el sol y la tarde
despejando las hojas del sendero, la morada
que busca indagar el tiempo en una acequia.
El pueblo es vaporoso y estoy solo.
(La amada agita su cabellera
y recoge el aire entre tanta dispersión).
Siento la tierra, las vacas, el cencerro.
Siento las huertas, el trabajo campesino.
Y unas flores silvestres.
Por las noches recorro otro sendero:
las estrellas, la lengua áspera del viento,
la distancia de una patria despojada.
Junto a mi una perra de rastro olfatea la vida.
Junto a mi una travesía, unas muchachas cálidas,
una abuela laboriosa, una cesta de frutas,
un hombre y una mujer en su destino.
La vida pasa entre encinas o pájaros,
pasa por una ventana con luna y gallos y arboleda.
En ésta nube, en éste olor a pan, en éstas setas.
El humo de mi pipa mece olvido.

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Canción 

Sobre la noche la imagen movediza
y lejana del verano
en la palabra de la amada, solitaria.
Sobre la noche la luz.
Y más allá el silencio del día
la ausencia que despide y acompaña
la felicidad callada de los pájaros.
Y más allá el nombre de la tarde
elevada de ansiedad, vacilante.
Desde la orilla, desde la orilla…

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domingo, 8 de marzo de 2015

Borges: fluir de la memoria

La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.


Como toda obra de trascendencia la de Borges actúa en un ámbito literario universal. Sin duda hay otras convergencias, la hispanoamericana, la europea. En Argentina, durante décadas se la ha tildado de extranjerizante. Sin duda es argentina por la avidez cultural cosmopolita, ente otras cosas. En primer lugar – son varios los enfoques que intentaremos señalar de forma sintética – la insularidad de su prosa, la novedad de la prosa borgeana es una realización privilegiada de la tradición hispanoamericana. Pero en toda su obra admiramos la mirada de un escritor dotado para la especulación intelectual. Y hay, además, una reelaboración de nuestra realidad cultural. Recuperamos en sus páginas la complejidad de su mundo pero también nuestra propia invención del hecho creador.

Creemos oportuno recordar que muchos de sus detractores no vieron, o no quisieron ver, sus textos y sólo glosaron sus opiniones periodísticas. Allí está, como ejemplo, el poema Cristo en la cruz, perteneciente al libro Los conjurados. Este poema no puede ajustarse a un régimen fascista, se llame Pinochet o Videla. Ni al populismo que desdeñó su cosmos. Escribió además: “…desconfiaríamos de la inteligencia de un Dios que mantuviera cielos e infiernos”.

La teología era para Borges lo más fascinante de la literatura fantástica.

La particularidad de su poética está en haber interpretado el arte como continuidad y superación, más que como ruptura con la tradición. El poeta aspira a un arte intemporal desde una visión metafórica de su existencia. Su lírica significa un renovado lenguaje de condensación. Sus raíces son parte de la tradición de la poesía metafísica. Y fundamenta, a su vez, una ética no dogmática.

En su temática encontramos los antepasados, la patria, la memoria y el olvido, el ejercicio de la literatura. La soledad y la muerte.

La literatura argentina cuenta, después de Sarmiento, con escritores que tuvieron fama internacional: Lugones, Sábato, Cortázar y Borges. Y otros que formaron la frondosidad de la literatura nacional como Molinari, Franco, Mujica Láinez, Marechal, Martínez Estrada, Quiroga... La lista es extensa y representativa. Divergencias y convergencias, sin duda, pero estamos intentando hacer una lectura estilística. La estética de Borges es la de un creador de metáforas. Enfatiza la metáfora como núcleo del lenguaje literario.

Entre los símbolos más conocidos en su obra se encuentran el laberinto y el espejo. Símbolo de la prisión (real o imaginaria) el primero; revelación del propio ser, el segundo. Desde luego, hay otras interpretaciones. Estas son las más afines a nuestro sentir.

Para finalizar recordemos un juicio de Julio Ortega. “Como ocurre con Mallarmé y con Joyce, y también con Vallejo y Neruda, la crítica sobre Borges forma parte ya de la misma obra de Borges: no porque sea su paciente tributo, sino porque desarrolla su existencia intelectual, diseña el ámbito de su aventura creadora y, en fin, da cuenta de su radical renovación del acto literario”.

La excepcionalidad, no es un dato menor, se licua entre la multitud. La omnipotencia se transforma – de más está decir en estos tiempos – en carencia. La literatura un resquicio, en algunos casos una obstinada ostentación. La literatura edificante no se ha detenido, como sostiene David Viñas, en las sacristías ni en las congregaciones beatas.

La literatura -en una época de globalización, banalidad y decadencia generalizada - tiende a polarizarse, a esfumarse. Se hipertrofia la espiritualidad, se crea una escenografía en torno a lo inmediato. La creación necesita silencio, tiempo, maduración. Y advertimos que las contraposiciones resultan cada día más homogéneas. Sin pedestales, entonces. Sin apelaciones a lo sentimental.

Quien lea sus páginas encontrará a uno de los creadores más lúcidos y de inevitable pluralidad, una voz propia que pertenece al tiempo. Conforma una emoción intelectual, una pasión por el idioma, una búsqueda emotiva del símbolo, la integración equilibrada de lo nacional con lo universal. Eso es lo que hay, eso es lo que leemos. Su vigencia continuará dentro de un mundo cultural cada vez más asediado. Pero también necesitamos preguntarnos – sin ingenuidad, sin idealizaciones – quién lee en estos tiempos a Victor Hugo, a Pérez Galdós, a Rubén Darío, a Marco Denevi, a Bernardo Kordon. Si jóvenes universitarios desconocen la Guerra Civil Española o La Comuna de París, estudiantes de teatro ignoran a Meyerhold, jóvenes escritores desconocen a Alfonso Reyes o a Góngora me es muy difícil hablar de su vigencia. El legado existe, está en su poesía y en su prosa. El resto forma parte de una sociedad chabacana, rodeada de astucia y grosería. Quedan islas, sin duda. Lugares donde se crea, se trabaja y se siente lo utópico del hombre.
Entre las amenazadas virtudes nacionales la lectura de Sarmiento o la de Borges comparten el cielo traslúcido de lo intemporal. Allí la poesía, el tiempo de la utopía. Volver a ellos -como a otros poetas de infinitud- nos da aliento en un territorio de ríos oscuros y soledad durísima.

Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2015

miércoles, 4 de marzo de 2015

Se editó "Homenaje a Vermeer"

Carlos Penelas acaba de publicar su nuevo poemario a través de Editorial Dunken.



"Acabo de leer ahora con gran interés su poesía que para mi ha sido un nuevo enriquecimiento interior. Le quedo aún más agradecido por ello y le felicito nuevamente por la dimensión de su mundo".

Giuseppe Bellini
Universitá degli studi di Venezia

lunes, 2 de marzo de 2015

Carta de la Dra. Graciela Maturo sobre "Homenaje a Vermeer"

Querido Carlos, no hay derecho, por más amigo que uno sea, de largarnos semejante aluvión como un mazazo sobre la nuca.

Esta mañana leí tu libro y recibí ese impacto. Tenía ante mí un banquete, un tratado de erotismo, pintura y poesía, una autobiografía encubierta, un despliegue del amor y de la belleza y mucho más en verso y prosa, todo ello centrado en el trato con dos momentos de la pintura europea: el Quattrocento italiano (que tanto amo) y la pintura holandesa del siglo XVII: Vermeer (muy refinada, de la que algo conozco).

Es un libro para saborear, para detenerse, para conocer un poco más de tu pantagruélico amor a la vida, y también – los eruditos- para encontrar perlas de historiadores y críticos del arte hasta los cuales no llego. Bueno, esto es solamente una primera devolución de este libro extraordinario, pleno, sorprendente, acariciante y abrumador, donde aparecen – siempre- la amada, y las imágenes de Manuela y Manuel, tus ángeles tutelares. Ya habrá un momento para escribir algo mejor sobre el libro, por ahora mi admiración y gratitud. Graciela.


La Dra Graciela Maturo es ex Investigadora Principal del CONICET, profesora Consulta de la UCA, Miembro Honorario del Centro de Estudios Filosóficos de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y Directora del Centro de Estudios Poéticos Aletheia.

Taller literario