jueves, 31 de enero de 2019

En la Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno posee en su catálogo gran parte de la bibliografía de Carlos Penelas. Puede consultar los títulos disponibles en este enlace.


miércoles, 23 de enero de 2019

Un poncho de Belén

He revelado, en diferentes oportunidades, que en 1978 - plena dictadura militar- logré editar Conversaciones con Luis Franco. En esa primera edición, casi clandestina, colaboraron algunos amigos de manera anónima. De modo especial el Dr. Alejandro Gómez – ex vicepresidente de la Nación, compañero de fórmula del Dr. Arturo Frondizi, quien discrepó con las políticas petroleras de su gobierno - admirador de la obra del poeta y ensayista catamarqueño. Vale recordar que otro presidente, el Dr. Arturo Umberto Illia, también fue amigo y admirador de Franco. Poco tiempo antes de asumir, lo visitó en su humilde casa de Ciudadela para ofrecerle el Ministerio de Cultura. Don Luis le respondió: “Le agradezco profundamente, pero no quiero perder un amigo”.


Volvamos a nuestra historia. A meses de la publicación del libro, me llama el Dr. René Favaloro, lector entusiasta de Ezequiel Martínez Estrada y de Luis Franco. Desea conocerme, conversar sobre el libro, hablar de Luis Franco. Ya en Estados Unidos le interesaba su estilo, su ética, su conducta, su forma de vida. Esa primera reunión duró casi dos horas. Más adelante, los tres almorzamos juntos. Al poco tiempo me integro activamente al proyecto único y trascendente del Dr. Favaloro.

Desde entonces estuvimos juntos durante veintidós años. Ocupé varios cargos al mismo tiempo: Jefe de Relaciones Públicas, Sub-Director de las Ediciones de la Fundación, Miembro del Comité de Ética y Jefe de Coordinación de Pacientes.

El Dr. René Favaloro, es necesario decirlo, ayudó a su familia de manera permanente. No puedo afirmar si todos los integrantes de ese grupo actuaron con reciprocidad. También colaboró notablemente de manera anónima con gente común. Asimismo con escritores y artistas, entre otros con Carlos Alberto Brocato y Luis Franco. No es impropio recordar – es de público conocimiento - que renuncié a la Fundación al mes de su suicidio.

Don Luis, el poeta, ahora descansa en su querida Catamarca. Acompañé sus restos desde Londres hasta Belén entre hombres a caballo, peones, músicos, maestras, niños y el resto del pueblo al costado del camino. En una sentida pancarta se leía: “Luis Franco es Belén”.

Por aquellos años, hablamos de la década de los ochenta, conocí y me hice amigo de algunos de los médicos de la institución. Entre ellos el querido Mario Racki, cardiólogo clínico y colaborador permanente de Favaloro.

Hace unos meses me llama y me comenta que una de sus pacientes, la señora Hilda Rosa Levin, hija de un reconocido librero, le lleva un presente significativo que pertenecía a su padre. José Levin era un experto librero de viejo que le conseguía al Dr. René Favaloro textos inhallables de Luis Franco, José Ingenieros, Alberto Palcos, Enrique de Gandía o Joaquín V. González. A la vez Levin era amigo de Luis Franco.

El obsequio pertenecía a don Luis quien, sobre el final de su vida, le ofreció a su padre. Mario, conmovido, piensa un destino. Y le dice: “No se haga problema, sé quién lo protegerá mejor que nadie”.

Hace unos días estuve en el consultorio del Dr. Racki. Me revisó con meticulosidad, anotó datos en la ficha, corroboró estudios. Luego hablamos del cosmos, de Betanzos de los Caballeros, de Varsovia, de nuestros hijos. En un momento me entrega un paquete; la emoción me embarga. Escucho la voz de Mario: “aquí te dejo el poncho de don Luis, está en buenas manos.”

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero de 2019

miércoles, 16 de enero de 2019

Hablemos del presente

El hombre medio, el hombre de la calle, ve aquello que está delante de sus narices, aquello que le muestra la televisión, las revistas semanales, los diarios, el panadero. Y las redes, el mundo de las redes sociales. Podemos seguir sumando temas de Internet, discursos de presidentes o ministros, opiniones de deportistas, análisis psicoanalíticos, sociológicos, visiones de poetas alcoholizados, teóricos impresentables, disparates, periodistas amarillos, avances tecnológicos, alcahueterías cotidianas, separaciones o casamientos. El hombre común piensa en sus vacaciones, en su colesterol, en los jóvenes con el lenguaje inclusivo, el feminismo, la violencia cotidiana, en el restaurante que inauguraron en un barrio exclusivo de su ciudad, en el cumpleaños de quince de la hija de la vecina. No está mal, no está mal.


El intelectual -apegado a su mundillo de triunfos y notoriedades- con voz serena y profunda como si tratara un tema fundamental, afirma otros desvaríos semejantes a los de mi tía o su suegra. Pero con una supuesta autoridad moral, educativa e ideológica. Podemos seguir, pero prefiero que sea usted -caro lector- quien continúe agregando datos, estadísticas, ejemplos. Puede hablar de docentes, de sindicalistas, de empresarios, de celulares, de celulitis, de photoshop, de divas y de divos…

A veces creo que la humanidad desconoce a Aristarco o a Demócrito. La fe, los mitos, las leyendas construyeron su mundo. (Le recomiendo, de paso, que se informe sobre el dinero sagrado y sus vinculaciones con la mafia). Sin razonar miramos un universo desde la pasión, desde la estupidez. Hoy vamos a hojear algunos artículos que me parecen interesantes. Titulares, gestos, otras coordenadas. Y aquí estamos, hablando de inundaciones, de corrupción, de falta de ética. Algunos títulos, usted tiene la palabra.

“China llegó casi 40 años tarde a la carrera espacial, pero ha sido hábil desarrollando su programa de exploración y encontrando hitos que alcanzar primero. Hace unos días, la sonda Chang’e 4 se convirtió en la primera máquina humana en aterrizar sobre la cara oculta de la Luna. Allí, a bordo de un frasco de un palmo de ancho donde se recreaba una biósfera en miniatura, una semilla de algodón se ha convertido en el primer vegetal en crecer en la Luna. Una imagen enviada ayer por la agencia espacial china (CNSA) mostraba ese histórico primer brote”.

“A partir de ahora serán dos de las principales empresas aeronáuticas del país, Boeing y SpaceX, las que lideren desde el sector privado el reto de los viajes espaciales, después de que Washington decidiera ceder su protagonismo hace siete años, con el objetivo de reducir sus ingentes costes.

Desde entonces, han sido China y, sobre todo, Rusia los países que han estado desarrollando unas infraestructuras que les han permitido convertirse en los auténticos referentes de la carrera espacial.

Sin embargo, cierto es que en los últimos años, la estratosfera más que el escenario de una competición mundial, se había convertido en un punto de encuentro entre los distintos países, como pone de manifiesto el buen momento que atraviesa la Estación Espacial Internacional (EEI), donde investigadores de diversas naciones colaboran codo con codo.

Esta nave, con capacidad para hasta ocho personas y que puede ser reutilizada en hasta diez ocasiones, de acuerdo con la compañía, será la que traslade a la EEI a la veterana astronauta Suni Williams, quien a lo largo de su carrera ha pasado casi un año entero en el espacio, y al debutante Josh Cassada.

Antes de este viaje, la cápsula se habrá sometido a un primer vuelo de prueba, en el que tomarán parte tres cosmonautas: Eric Boe, que fue piloto del transbordador Endeavour, Chris Ferguson, que participó en el último lanzamiento de un transbordador desde suelo estadounidense, y la novata Nicole A. Mann”.

“Por su parte, la empresa SpaceX ha desarrollado la Crew Dragon, una cápsula "diseñada para trasladar a humanos a la EEI y a otros destinos", según la empresa, que hará sus primeros ensayos tripulados en la estratosfera en abril de 2019 y que será propulsada por un cohete Falcon lanzado desde el Centro Espacial Kennedy de Florida”.

“La NASA celebró el año nuevo con el sobrevuelo histórico por la sonda New Horizons del cuerpo celeste más distante jamás observado de cerca, Ultima Thule, a unos 6.400 millones de kilómetros de la Tierra.

La sonda envió unas señales muy esperadas que llegaron a la Tierra sobre las 3:30 pm, confirmando que había logrado su misión sin sufrir daños.

La noticia provocó gritos de júbilo en el laboratorio de física aplicada John Hopkins, en Maryland”.

Quería decirle algo más, amigo lector. Los países en desarrollo contaminan sin cesar el planeta, este planeta azul. Seguimos viendo la desigualdad, la pobreza, la humillación, los engaños de los gobiernos, las palabras huecas. Nos hemos globalizado, los migrantes son una carga para muchos países y las armas un gran negocio. Los derechos humanos un privilegio para unos pocos, todo se distorsiona. El caos se hace palpable. Pero bueno, no estoy aquí para aguarle la fiesta. En breve empieza un partido de fútbol, caballero. Y en las grandes tiendas esta semana hay liquidaciones, señora. A vivir sin culpa, por favor; no me tome en cuenta. Usted sabe, escribo poemas.

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero 16 de 2019

domingo, 13 de enero de 2019

Carlos Penelas en el Museo Benito Quinquela Martín

Como es un hábito desde su adolescencia, Penelas recorre el Quinquela con emoción y nostalgia. En esta oportunidad fue especialmente por la muestra Las Partes del Todo, obras del Patrimonio del Museo, que se podrá visitar hasta el 8 de febrero.


Allí pudo apreciar dos piezas de la serie La cierva humana (1948) de la gran artista gallega Maruja Mallo. Las obras, que nunca fueron exhibidas, habían sido donadas al Museo por la familia Lecture.


Entre otras obras de importantes creadores argentinos se pueden admirar trabajos de Adolfo Ollaca, Guillermo Butler, Pedro de Simone o Antonio Alice.


En la Sala Américo Bonetti están los mascarones de proa. Penelas siempre se detiene en estos diseños pictóricos o escultóricos que se remontan a los inicios de la navegación. Seres mitológicos, figuras exóticas, escudos y emblemas nos transportan al mundo de lo poético.


Vale la pena recordar que con los años los mascarones - muchos de autores anónimos - se transformaron en obras de arte y que fueron coleccionados por Quinquela Martin.


Taller literario