domingo, 30 de diciembre de 2012

Nuevo libro en marcha

Tras su paso por la magnífica ciudad italiana, Carlos Penelas se encuentra inmerso en un nuevo trabajo, Poemas de Trieste, que será editado a mediados de 2013.


El poemario -inspirado en la ciudad que admiraron Umberto Saba, Italo Svevo, James Joyce, Rainer María Rilke y Claudio Magris, entre otros- es un vuelco hacia una alquimia que exige que todo tenga principio en un clima poetizante. Compartir el misterio de lo vivido y de lo soñado.

jueves, 27 de diciembre de 2012

En el programa radial de APOA

Carlos Penelas fue invitado a "Luna enlozada", el programa radial de APOA, Asociación de Poetas Argentinos. Aquí, el audio completo de la emisión del 20 de diciembre. 



sábado, 8 de diciembre de 2012

Juan Manuel Sánchez y el Grupo Espartaco

La amistad viene de lejos, de siglos. Nos gusta caminar las calles de Buenos Aires, sus barrios, conocer cada café con alguna historia de barrio. Y hablar de política, de pintura, de poesía, de cine. Fui también muy amigo de Ricardo Carpani, pero era otro tipo de amistad. En aquellos tiempos urgían otras cosas; la tensión, el compromiso era distinto. Conozco a Carpani por indicación de Luis Franco, luego por Líber Forti, más tarde por otros compañeros. A Sánchez llego por Ricardo, por Derlis. Después todo es comunión, dignidad, compañerismo. Ambos me ilustraron libros y plaquettes. Ambos son parte de mi vida, de mi historia, de mi conducta.


Estoy tomando un café con Juan Manuel. Es jueves, es de noche. Vuelvo una vez más – después de hablar de estos tiempos de engaños, de corrupción, de populismo trasnochado – sobre el Grupo Espartaco.
“Nació, me cuenta, en 1958. Rafael Squirru fue el que nos reunió en su calidad de Director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Se tituló Primera Exposición Rioplatense de Arte Moderno. En esa ocasión se formó el grupo. El museo aun no tenía edificio propio”.

En 1956 se juntan Juan Manuel Sánchez, Ricardo Carpani y Mario Mollari. Se juntan por tendencia pictórica y social, para exponer juntos. No tenían un peso para pagar salas ni catálogos. Con la invitación de Squirru buscan algunos pintores que comienzan a sentir y pensar como ellos. Se unen Espirilo Butte, Raúl Lara, Claudio Piedras, Elena Diz. En 1960 se integran Carlos Sessano, Pascual Di Bianco. Finalmente lo hace Franco Venturi, secuestrado y luego desaparecido en 1976.

“En lo político y en lo artístico nos sentíamos revolucionarios”. Tuvieron una clara influencia de los muralistas mexicanos Orozco, Tamayo y Rivera. También están las huellas del ecuatoriano Guayasamín y del brasilero Portinari. Pero adquirieron una personalidad única, propia, un sello de identidad.

“Todos nosotros éramos enemigos del realismo socialista, críticos del estalinismo, de lo demagógico, de los comisarios políticos. Ricardo se había formado con Luis Franco, él nos traía su pensamiento, su conducta, su mundo creativo. Pero no te voy a hablar, justamente a vos, de Luis Franco. También se vinculó con Rodolfo Puiggrós y con Hernández Arregui, nos solíamos encontrar con ellos. Y los hermanos Viñas, colaboradores del semanario Marcha, de Uruguay. Luego conocimos al colorado Ramos (Jorge Abelardo Ramos) que inició sus primeras lecturas con la orientación de Franco. Luego terminó siendo embajador de Menem. Bueno, eso es otra cosa de nuestros intelectuales…”

Caminando por avenida Córdoba me comenta: “Nunca tuvimos una posición estalinista, siempre criticamos todo dogmatismo, los crímenes de la URSS. Cuando muere Berni, Castagnino y otros pintores de nombre, el P.C. se va quedando sin pintores e intentan seducirnos…son siempre así.”

En 1968 el grupo se disuelve. La última exposición la realizaron en la Galería Witcomb, en la calle Florida, una de las salas más importantes del país y de América. En aquellos años todas las galerías de renombre estaban en la calle Florida. Otra historia, otro mundo, otro proyecto.

“Por supuesto, cada uno de nosotros exponía también individualmente. Eso nos ayudaba a crecer de manera individual y también ayudaba a fortalecer al grupo. En esa época teníamos un gran entusiasmo por cada cosa que hacíamos, por cada proyecto. Era un entusiasmo enorme. Los críticos de arte nos apoyaban. Recuerdo a Osiris Chierico, a Marta Groussac, a Vicente Caride…todos escribían sobre nosotros”.


En la actualidad sólo dos espartaquistas continúan discutiendo el mundo: Sessano en Valencia; Sánchez en Buenos Aires.

“Raúl González Tuñón nos amaba. En Clarín tenía una página de arte. Decía siempre “no soy crítico, soy un informador”. Me gusta recordar que Squirru ayudó a muchos pintores, a distintos grupos; no sólo a nosotros. Fue un hombre amplio, abierto a todo. Venía de una formación conservadora pero era muy generoso. Fíjate que le costó el puesto haber enviado a Berni a la Bienal de Venecia. En aquellos años tuvo una oposición tremenda porque Berni era comunista. Lo curioso, lo paradójico es que ganó la Bienal con Juanito Laguna.”

Estamos llegando a su casa. “¿Cómo vivían?”, le pregunto. “Nunca vivimos de la pintura, Ricardo y yo pintábamos paredes. Muy duro todo aquello, muy duro.Después pudimos vender y vivir de la pintura. Pero fue duro. No dábamos concesiones ni en lo social ni en lo artístico.” Y agrega: “Ricardo murió el 9 de septiembre de 1997, no conoció a Kirchner. Ahora lo quieren hacer kirchnerista”.

Antes de despedirme le cuento que un día, en casa de Ricardo -mientras cenábamos unos tallarines que había cocinado- hago referencia a su acercamiento a la CGT de Ongaro, a cierta vinculación con el peronismo. Me miro fijo y golpeó la mesa: Carlitos, nunca fui peronista, siempre fui trotskista. Estaban Doris y Rocío”.

La semana próxima seguramente nos volvamos a encontrar. En otro café, por otras calles. Es probable que le hable de Trieste. Tengo ganas de recordar esa ciudad.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2012

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La belleza ampliando los contenidos en el poema breve


El poeta Carlos Pensa realizó un estudio sobre la belleza en la que incluyó a Carlos Penelas junto a otros autores como Vicente Aleixandre, Gustavo Adolfo Bécquer, Ernesto Cardenal, Leopoldo Lugones, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Idea Vilariño, Rafael Alberti, Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez, entre otros. A continuación, la introducción al estudio y el fragmento referido a Penelas.


Como concepto, sentimiento o imágenes ofrecidas en frases comunicantes, la palabra belleza hace del lector un protagonista de vuelos elevados o pedestres de acuerdo con la envergadura de sus alas. Podrá decirse belleza, bello, hermoso y hasta bonito para despertar, en aquel que lee, figuras, lugares, sensaciones o recuerdos placenteros y nítidos.

Creo que al mencionar a la belleza estamos pensando en el concepto; en cambio al nombrar lo bello, por ejemplo en el poema, el objeto mencionado como tal, sin más, adquiere otra dimensión y características hasta grandiosas en la mente del gozador de los versos sin olvidar la carga subjetiva en la apreciación individual que hace el lector. Supongo que bello y hermoso encierran similares adjetivaciones al ser aplicados a materias o seres determinados. En cambio el decir bonito estamos pensando buenamente o con largueza a propósito de la hermosura de esa imagen que enfrentamos. Como ejemplo de esta última afirmación me apoyaré en la figura del pez bonito que se ganó ese nombre, generosamente, por su cuerpo alargado, robusto, bien proporcionado y con su esbeltez colorida.

En los poemas que siguen pretendo enfatizar la magnitud que logran los versos al invocar a la belleza o a la hermosura. Seleccioné algunos poemas breves en los cuales la aparición de aquel adjetivo amplia rápidamente lo descripto o relatado en cada trabajo ya que con sólo mencionar la belleza se están destacando cualidades o sugiriendo imaginarlas aun sin aparecer acompañadas con demasiadas explicaciones.

Hace más de dos décadas leí, en el diario “La Nación” de Buenos Aires, esta frase de Joseph Brodsky: “……la poesía es un riguroso ordenancista de la prosa. Enseña a ésta no sólo el valor de cada palabra, las alternativas a la composición lineal y el don de omitir lo evidente”

Aclaro que los entrecomillados en los trabajos que siguen, salvó mención específica, pertenecen a textos de las publicaciones que son fuente de consulta o del poema copiado.

Sin pretender agotar la cuestión encarada y menos aún los ejemplos posibles de autores seleccionables mostraré poemas y poetas agrupados por algún tema dominante, vinculado con esta nota.

Carlos Penelas

Descubrimiento de la rosa

Hubo palabras. Bellas, diminutas.
Volaban sobre el vacío, sobre la muchedumbre.
Iban por el aire con la claridad
de la mirada indómita, del miedo,
iban libres por las habitaciones. Sin vestidos.
Hubo palabras cálidas atravesando
lágrimas, la tristeza del tedio,
la acumulada realidad del cansancio.
Volaban como pájaros, leves.
De silencio en silencio. Como sombras.

Al momento de hacer esta nota, primavera de 2012, el poema anterior, no había sido publicado en forma de libro. Me llegó en el formato de un señalador para colocar, el lector, entre las páginas que va leyendo y fue impreso por Editorial DUNKEN de Buenos Aires para publicaciones de este autor argentino.

Doble agasajo portan estos versos pues el título del poema contiene un simbolismo preciso: la rosa como significante de belleza natural. En simultáneo luce el homenaje a las palabras que son el instrumento necesario y apreciado por los oficiantes de la versificación. Dice Penelas, admirativamente, que ellas son bellas, leves y cálidas. El último verso resalta al silencio que expectante y profundo prepara al lector o al oyente para el goce de la frase cargada de ideas e imágenes hermosas.

Para ver el estudio completo: http://www.carlospensa.com.ar/notas_bellezapoemabreve.htm

sábado, 1 de diciembre de 2012

Poética

La poesía nos ofrece el ensueño de las voces infantiles; no la nostalgia indiscutible que tiene todo ser humano, sino las estancias del ser, la sublimación de la luz que hipnotiza la soledad del cuarto. Por eso registramos el follaje, la rama sensible al viento, la vela blanca en la bruma del mar. El poeta se abandona a la intuición, a la contemplación, al espacio que estremece desde el silencio de una visión inmóvil. Crea su infinito desde el gozo secreto. Lo rodea la infamia, la corrupción, la demencia alucinada por la frustración, la desvergüenza de hombres hastiados. Pero su poética nos envuelve en un universo claro, una convicción íntima que hace sensible la palabra, voces modeladas por una mitología del desorden. La inmensidad está en nosotros como la insumisión.


Por momentos asombra en la despersonalización del verso y paralelamente afirma su subjetividad. Destierra el vacío creando los enigmas de lo poético, concilia libertad y destino, azar y fidelidad. Cristaliza y vulnera al amor, halla la medida de sí mismo entre las contradicciones, entre los fragmentos de lo cotidiano. Ofrece su respuesta desde la desesperación y la esperanza. Extrañamente ambiguo, integra la plenitud y el caos.

Sin recompensas futuras se sumerge en la naturaleza tantálica, en la revelación de los vínculos y los afectos. Sugiere un simbolismo sexual en la mujer deseada, en oposiciones increíbles y ciertas, en un fuego sustancial y mágico. La palabra será siempre un vehículo de una vida en permanente cambio, de confidencias; un peregrinaje misterioso y traslúcido.

Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible. Anhela la solidaridad entre forma y existencia, sufre la imperiosa necesidad del instante, esa fugacidad que emerge y se define por sí misma. Hay plenitud en lo dramático, éxtasis y continuidad que le dan fuerzas para enfrentar un mundo absurdo.

Hace falta ingenuidad. El placer de admirar, de evocar. Todo se experimenta a partir de la infancia, a partir de lo lúdico. Desde la franqueza hallamos felicidad; contra todo dogma enfrentamos las moradas de la supervivencia. El verdadero poeta cree en lo inconmensurable, en la utopía, en la sagrada unidad del silencio y la fraternidad. Detesta las ciudades, los partidos políticos, las capillas literarias, los dioses y los amos. Al cincelar el verso ofrece belleza, no sólo cristalina; otorga un contenido moral.

Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2012
Texto leído durante la presentación de Poesía reunida, el viernes 23 de noviembre

Taller literario