viernes, 16 de abril de 2021

Apertura Ruy López


Al despertar vuelvo a ver el tablero.

Otra vez la voz de mi padre, de mi hermano.

Oigo nombres que gravitaron en mi vida.

Dicen Sacco y Vanzetti, Alekhine, Capablanca.

Me contemplo moviendo un peón, un alfil, un caballo.

Con los años llegará Lord Dunsany,

poemas donde el enroque regresará en infancia.

Invoco el comedor, una fuente, el olor de manzanas,

el roble de la mesa, el silencio de madre.

Recuerdo a mis hermanas escuchando a Bing Crosby.

(Miro otro rey, una torre, un escaque.

Comprendo la ventura, el ensueño, la espada).

Aprendí a contemplar el tiempo en la arena,

la amistad, la rosa, una hipérbole,

las partidas de Fischer, de Kaspárov,

el mar, las barcazas, los barrios.

También el mito, lo fugaz, la belleza.

Recuerdo una fotografía de Max Ernst, un film de René Clair,

una escena de El séptimo sello, una obra de Lope.

Lecturas de clásicos castellanos y de Shakespeare

invitaron, con los años, otra forma del rito.

Al despertar he percibido que el destino converge

en la memoria de Philidor, de Anderssen.

Carlos Penelas
Buenos Aires, abril de 2021

lunes, 12 de abril de 2021

Apostilla

En los años 70 visitaba con frecuencia a don Diego Abad de Santillán. Un día, en su escritorio, me dice: "Penelas, un siglo ahora son cinco años. Los cambios son vertiginosos". En una conferencia que brindé en 2010 en torno a lo poético y el tiempo recordé la anécdota. Y agregué: "Hoy ya no podemos decir lo mismo, un siglo son tres años". Luego mencioné autores clásicos, el tema del tiempo y del destino, el lenguaje, el clima poético, la estructura social de diversas épocas. Traje a colación libros de viajeros, evoqué algunos autores: Magris, Moravia, Gide, Leghineche, Herzog...

Diego Abad de Santillán

Con la pandemia todo, absolutamente todo, se dio vuelta. La modificación fue tremenda, en meses. No sólo puso de manifiesto en el mundo cifras de pobreza, injusticia, demagogia, populismo y corrupción sino que modificó de inmediato la sociedad. Hábitos laborales, familiares, conductas domésticas, la actividad física, la comunicación permanente por medios inimaginables, la soledad, la angustia, la educación, aspectos biológicos y mentales.

Ortega y Gasset, en Ideas y creencias, afirma que las últimas no son ideas que tenemos, sino ideas que somos. La pandemia no es sólo una emergencia sanitaria sin precedentes, sino que es una emergencia económica y social, cuya magnitud y consecuencias están teniendo un impacto dramático en las familias más vulnerables. El salto ha sido de una magnitud enorme. Y las consecuencias, al menos hoy, son un enigma. Entramos en otra dimensión del tiempo, en otra dimensión del ser.

Carlos Penelas
Buenos Aires, abril de 2021

Taller literario