Apostilla

by - lunes, abril 12, 2021

En los años 70 visitaba con frecuencia a don Diego Abad de Santillán. Un día, en su escritorio, me dice: "Penelas, un siglo ahora son cinco años. Los cambios son vertiginosos". En una conferencia que brindé en 2010 en torno a lo poético y el tiempo recordé la anécdota. Y agregué: "Hoy ya no podemos decir lo mismo, un siglo son tres años". Luego mencioné autores clásicos, el tema del tiempo y del destino, el lenguaje, el clima poético, la estructura social de diversas épocas. Traje a colación libros de viajeros, evoqué algunos autores: Magris, Moravia, Gide, Leghineche, Herzog...

Diego Abad de Santillán

Con la pandemia todo, absolutamente todo, se dio vuelta. La modificación fue tremenda, en meses. No sólo puso de manifiesto en el mundo cifras de pobreza, injusticia, demagogia, populismo y corrupción sino que modificó de inmediato la sociedad. Hábitos laborales, familiares, conductas domésticas, la actividad física, la comunicación permanente por medios inimaginables, la soledad, la angustia, la educación, aspectos biológicos y mentales.

Ortega y Gasset, en Ideas y creencias, afirma que las últimas no son ideas que tenemos, sino ideas que somos. La pandemia no es sólo una emergencia sanitaria sin precedentes, sino que es una emergencia económica y social, cuya magnitud y consecuencias están teniendo un impacto dramático en las familias más vulnerables. El salto ha sido de una magnitud enorme. Y las consecuencias, al menos hoy, son un enigma. Entramos en otra dimensión del tiempo, en otra dimensión del ser.

Carlos Penelas
Buenos Aires, abril de 2021

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