lunes, 10 de diciembre de 2018

El poeta vuelve al barrio

Carlos Penelas regresó el domingo 9 de diciembre al lugar dónde nació, a la casa donde su madre, María Manuela, dió luz a sus cinco hijos. Hablamos de Mariano Acosta 1018, Piñeyro, localidad del partido de Avellaneda, en la zona sur del Gran Buenos Aires. El barrio se lo conoce como "el pueblito", pegado al terraplén, a las vías.


Aquí se instalaron - 1880 - las primeras fábricas de jabones y velas. Su padre, don Manuel, como toda la familia, como los gallegos hidalgos, era simpatizante del Club Atlético Independiente y socio del Club Progresista.

Vale recordar la zona en 1831 con la familia Mackinlay y luego los Cobo Lavalle, el saladero, las primeras fábricas. En 1858 muere Felipe Piñeiro y lo hereda su hermana Trinidad quien vende sus terrenos al Ferrocarril Sud. Avellaneda era Barracas al Sur.


Un pueblo que se fue construyendo con inmigrantes españoles, italianos, polacos...todos trabajadores. Comenzaban los primeros talleres metalúrgicos, las actividades industriales, los saladeros, fábricas de vidrio, mataderos, laneros...


Mi padre, intimo amigo de las familias Tetamanti y los Pienovi, del Dr. Lucas Benitez, de los Fraga,los González, los Villanueva, de Francisco Duca. Vio boxear a Juan C. Merediz, campeón Sudamericano, hablamos de 1937.


Es importante mencionar al maestro anarquista Juan Poggetti y a sus díscipulos Perla y Humberto Correale. Es cierto que también nació en aquellos pagos el populismo conservador. Como emblema el caudillo Alberto Barceló. Y hombres ligados al hampa: Ruggerito y Julio Valea, más conocido como "el gallego Julio". Pero eso, es otra historia.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Por qué soy camusiano

Buscar lo que es verdad no es buscar lo que se desea
Albert Camus


A mis dieciocho años me cautivó Camus. Primero su literatura, luego su pensamiento. Finalmente su ética.

La lectura inicial fue El extranjero. De inmediato El mito de Sísifo. Más tarde Calígula. Con el tiempo Ni víctimas ni verdugos, La peste, El hombre rebelde, Carnets, Crónicas argelinas, El primer hombre. La filosofía del absurdo me vinculó de modo definitivo al ateísmo existencial. No hay significado dentro del universo, la vida tiene un valor insignificante. El valor es el que nosotros le vamos creando. Vivimos reiteradas repeticiones; detrás sólo hábitos, costumbres, una tradición que se basa en la inercia. No hay coherencia ni lógica. Hay cierta mitología, cierto dogmatismo, deseos imaginarios para soportar lo cotidiano. El hombre necesita racionalizar, necesita justificar su ser. De allí que su literatura, su ideología, se la vincule con el absurdo, con la filosofía del absurdo. El hombre busca una causa donde no la hay; un universo increado, desprovisto de fundamentos, lo religioso en lo celestial y en lo terrenal. Pero esto no significa que no tengamos un compromiso social, ético, humano. De allí mi cercanía a la sensibilidad libertaria.

Camus es un escritor clásico, un escritor necesario. Camus siempre puso por encima de lo político, la moral. Una obra donde sinceridad y desolación emociona, conmueve. Hay una moral en el hombre absurdo, una ética en un mundo sin Dios y sin finalidad. No es nuevo el dilema; puede resultar descarnado y doloroso. Mi padre me enseñó a no persignarme. Ni ante el altar ni ante una bandera.

El socialismo libertario es un problema para el poder, para el autoritarismo. Un verdadero dilema para el hombre mediocre que carece de sensibilidad, de criterio, de visión. Para los intelectuales -que viven la cultura desde lo dogmático, desde cierta notoriedad, desde un universo histórico o sociológico- resulta un engorro. Durante mis días de estudiante en el Profesorado en Letras me formé con el ejemplo de mis docentes, con el estudio y el análisis de textos clásicos; la poesía y literatura universal fueron fundamentales. Con ellos pude crecer, profundizar un cosmos, buscar belleza en cada manifestación artística.

Por lo general hay una voluntad solipsista de ejercer el poder. Suele no oxigenarse con la vida. Luego se entretejen astucias, confusiones, fachadas. Los universales de los hombres del poder se vinculan con la hipocresía, la corrupción, las sacristías, los mandatos. El pedestal de su estatura lo dará luego un relato grotesco, indecoroso, lumpenizado.

La enajenación apela siempre a la tragedia. Se maquilla lo demencial, los discursos, los espejos. Se habla de lo que no se entiende con proclamas al filo del delirio. Uno se alude como heredero de textos póstumos; otro verifica la afinidad espiritual con las raíces. Se dice París, se dice New York, se dice América Latina, se dice calamidad, honor, patria. Al final llega la patota con sus mutilaciones y destrezas circenses. Los cortesanos entran a la escena: algarabía, vileza, ignorancia, alusión platónica, cainismo. Misterio bufo.

La burocracia, entendámoslo de una buena vez, manipula. Vienen sellos, rigidez, papeleos, formalidades innecesarias, incapacidad, corrupción, imbecilidad. Hacemos referencia a los aparatos, a esa pulida y aceitada inmutabilidad de las congregaciones, de las corporaciones, de los servicios y contraservicios. El tono elegíaco es lucrativo. Luego la vulgaridad sobrecargada, las medallas, el apogeo de los escenarios. El fariseísmo con todo su atuendo. Intelectuales conversos, mutaciones, repertorio de personajes y gestos que resultan abrumadores. Podemos hablar de zigzagueos, de personajes enfáticos, de hostias, de cutículas. Sumemos: la armada Brancaleone y el heroísmo monumentalista. Las escaleras lustrosas o el populacho serán fieles acompañantes. Beaterías de izquierdas y de derechas, disfraces y declaraciones, miserias y genocidios. Un universo entre lo científico y la superchería, entre lo honorable y lo rastrero. Vivimos a diario confesiones fragmentadas, patéticas.

Camus no se sustrae a la historia, hay ejemplos permanentes en sus páginas. también advertimos en su obra ejemplos de fuerza y de piedad. La clarividencia es al mismo tiempo su victoria, el mito es trágico porque su héroe es consciente. He aquí lo fundamental, el eje de su ética. Durante la ocupación alemana formó parte de la Resistencia Francesa y en la posguerra se relacionó con grupos libertarios. Rescató siempre la libertad individual. Debemos señalar que en Camus descubrimos la presencia de Dostoievski, Schopenhauer, Nietzsche…

Caro lector, me pareció interesante este deambular, esta manera de enhebrar ideas, sensaciones, miradas. Efímero y rutinario, quizás. Nunca ecuménico ni pringoso; sin deslizamientos. Camus nos enseñó la moral de la rebeldía y una reflexión estética. La obra será un ejercicio, “ese ejercicio de desprendimiento y de pasión que consume el esplendor y la inutilidad de una vida de hombre”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2018

viernes, 7 de diciembre de 2018

Fin de año en la Biblioteca Sánchez Viamonte

Con un brindis, Carlos Penelas finalizó el Taller Literario 2018 en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. ¡Los esperamos el próximo año!

Lamentablemente, por diversos motivos, muchos de los alumnos que nos acompañaron durante la cursada no pudieron estar en la despedida, pero también celebramos con ellos a la distancia.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Carta inédita de Pascual Vuotto

Hace unos días, Pedro Acuña – abogado, hombre culto, fino lector – me alcanzó una carta que Pascual Vuotto le había escrito a su tía, Da. Aicida Schenone de Villagra, maestra de su pequeña hija, Themis Vuotto. Está fechada el 25 de noviembre de 1938. Un texto no sólo emotivo sino de calidad literaria, donde se manifiesta principios y elevada formación. La maestra de la niña fue una gran educadora y llegó a ser inspectora distrital de Mercedes. Falleció en 1958; Themis, en 2003.


Luis Danussi, padre de Rocío, fue el primero en hablarme de él. Luis Franco me presentó a su gran amigo Pascual Vuotto en Mar del Plata. Sospecho que era el verano de 1979. Vuotto: una leyenda ética del idealismo libertario. Se lo conoce por un hecho histórico terrible: Los presos de Bragado. Un caso de tortura policial de la Década Infame (1930-1943). Fue detenido arbitraria y falsamente, acusado de haber puesto una bomba el 5 de agosto de 1931. Estuvo preso desde 1931 hasta 1942. Había sido condenado a cadena perpetua. Sufrió los peores tormentos. Un suceso trascendente de nuestra historia, hoy casi olvidado. Años de lucha por lograr su libertad. En todo el país se formaron comités de solidaridad por los detenidos. Se realizaron actos, marchas, publicaciones. Fueron sus defensores el Dr. Enrique Corona Martínez, el Dr. Carlos Sánchez Viamonte y el Dr. Gabriel Bajardi.

Vuotto, obrero ferroviario, publica Vida de un proletario, en 1935. Se llegarán a vender, en sucesivas ediciones, más de 34.000 ejemplares. Fernando Quesada escribió Por la libertad de Los Presos de Bragado; Carlos Sánchez Viamonte, Defensa de un proletario. En 1991 Vuotto presenta en la Federación Libertaria Argentina El Proceso de Bragado ¡Yo acuso!

Sus restos fueron velados en la FLA. Lo despidieron el anarquista Enrique Palazzo y el socialista Guillermo Estévez Boero. Había nacido en 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires, el 5 de enero de 1904. Murió el 16 de febrero de 1993 en Buenos Aires. Sus restos fueron cremados en el cementerio de Berazategui. Se había casado con la militante anarquista Donatila Barrera. Libros de su biblioteca hoy están en la mía por donación de Themis.



Sra. Aicida S. de Villagra

Distinguida señora:

Mi compañera se ha permitido hacerme partícipe del contenido de su carta. Y he experimentado la más viva satisfacción, no porque haya sentido halagada mi vanidad de padre, sino porque usted ha puesto alas a mis esperanzas al hablarme así de esa hijita a través de quien veo la luz del día.

La ignorancia, el egoísmo y los desenfrenados apetitos humanos han hecho de la vida, que lo bello y simple como una flor, como una sonrisa o como una lágrima, algo que nos tortura y nos hace desdichados. Yo, que no tuve infancia, valorizo lo que es para el niño no acercarse a las fuentes impuras y es por ello que me empeño en mantenerlos alejados de las pequeñas miserias humanas. Quisiera que fueran toda bondad, todo amor para sus semejantes. Por eso ellos no saben del dolor de mi drama más que aquello que les llega de reflejo.

Se extrañará usted al leer estas consideraciones tan ajenas a su carta y al motivo que la determinó. Es que quiero demostrarle que comprendo su conducta para con mi pequeña y comparto también sus íntimas satisfacciones al ser objeto de esas manifestaciones de cariño por parte de mi nena.

¿Conoce usted el proceder de los griegos para con las mujeres próximas a ser madres? Yo, que viví casi como Diógenes, me esforcé en que los pájaros sustituyeran a las bellas estatuas y a la música, para que la bonanza y modesta belleza de un lugar apacible obrara de reflejo sobre mi futura hijita.

¿Es ridículo que yo, en estas circunstancias, haga a usted estas confesiones? No importa; son sinceras y espontáneas. Usted me excusará. No he leído esa publicación. Pero quiero llama su atención sobre el nombre de mi nena. Esa es mi única y secreta venganza contra quienes me arrojaron este abismo, de donde he de salir no lejano día. La verdad triunfará y mi hijita con su nombre reprochará a la actual sociedad de sus crímenes cometidos en nombre de la ley y la justicia.

Señora: le ruego quiera aceptar mi más honda gratitud por todo cuanto hizo usted de mi nena y para ella. Es la gratitud de un corazón humano que nunca albergó el odio.

Salúdale con toda consideración

P. Vuotto

25/11/38


Nota: El 28 de julio de 1993 el Congreso Nacional sancionó la ley 24.233, por un proyecto de Estévez Boero que “desagravia el nombre y la memoria” de Los Presos de Bragado. Vuotto había fallecido cuatro meses antes de dicha reparación.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 24 de noviembre de 2018

lunes, 19 de noviembre de 2018

Carlos Penelas presentará "Réquiem", de María Dolores Seijas Soto

El martes 27 de noviembre a las 18:30 horas, en el Club Español, Bernardo de Irigoyen 172, se presentará el libro Réquiem, de María Dolores Seijas Soto, con la participación de Carlos Penelas y la lectura de Rocío Danussi. El acto cuenta con la colaboración de la Xunta de Galicia.


 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Del cielo, la tierra y las profundidades

Estuve viajando. Nunca fui turista, siempre me consideré un viajero. Me maravilló el Egeo, el azul, el cielo, su sol. Los griegos situaban el centro en Delfos. El centro del mundo siempre coincide con el omphalos, que significa ombligo. Para el hombre primitivo era el pozo que comunica cielo, tierra y profundidades. Como manantial de vida pero también como inicio de los cuatro ríos del Paraíso. Me emocionó el Jónico, el Adriático. Vi ciudades hermosas, historias, leyendas. Hablé con hombres y mujeres del lugar, comí en sus restaurantes, reí con muchos de ellos. Recordé páginas, lecturas, obras. Evoqué mis días de estudiante en Letras, a mis mayores. Creta, Mikonos o Santorini se sumaban a los sueños de Nauplión y de Corfú. Evoco el Caffé Specchi de 1839, en Trieste; el Caffé Greco de 1760, en Roma. Por las noches las imágenes del Palazzo Doria Pamphily, Ovidio, el Musei Capitolini, la Iglesia San Donatus de Zadar. Volví sobre los textos de Cavafis, de Seferis. Ví a Jasón, estuve en el origen de la Atlántida. Cuando uno lee a los clásicos, cuando busca en las escenas del cine o del teatro las visiones del cosmos, cuando un cuadro o una escultura nos hacen elevarnos, uno debería abrir los ojos. O cuando Homero, según nuestro genial Kenneth Rexroth, nos enseña el presente. Pero no sucede, no sucede. Parece que el ser humano no termina de sentir, de comprender. No señalamos al pobre muchacho analfabeto- ignorante hasta la ferocidad- o al pobre diablo que vive del Estado, de los favores del intendente o del comisario. Hablamos de académicos, de profesionales, de supuestos intelectuales, de aquellos que viajan sin saber si el Teatro Mariinsky queda cerca de Marruecos o en Finlandia. ¿Entiende lo que digo, desentendido lector?


La sumisión del espíritu, el cinismo, la corrupción, las contradicciones ideológicas, los relatos permanentes - historias, héroes, banderas – alocados e infames, hacen que todo suceda de manera frenética, demencial. Y a esto le agregamos la ornamentación, la voz única, un mundo enfermo de jerarquías, de clasificaciones. Las hogueras, los herejes. La oscuridad, la burocracia, el gusto empalagado.

Siempre me resultó fascinante saber en qué mundo vivo. Resulta que la memoria en el poeta va de un lado a otro, camina al azar, regresa sin saber, vuela distraído. Y entonces es árbol, pájaro, mar o caballero. Un homeless que duerme bajo de un puente en París o en Los Ángeles, un hombre soñador que camina por un muelle escuchando el bullicio de las gaviotas o el calor del desierto de una tierra casi desconocida. Practica la felicidad que no excluye lo ameno ni lo inteligente. Es un viajero sin posada, un viajero de un conglomerado de vidas y de ideologías que lo incitan a indagar en la barbarie y en la amistad.

Decía el gran escritor uruguayo, Juan Carlos Onetti, que “si alcanzamos el éxito, nunca seremos plenamente artistas” No está mal. Miguel Delibes señaló en una oportunidad “de lo que más hablan los españoles es de dinero”. Una mirada, ¿verdad?

Mariano de Montero, que fue director de la Escuela Diplomática de Madrid, manifestó su horror porque el Rey toleró que el próximo presidente de Bolivia, Evo Morales, se presentase con un “jersey”. Lo consideró “carente de cultura vestimentaria”. Interesante la meditación del caballero. ¿Qué opinión tendrá de la gente que usa turbantes y túnicas de seda o birretes de piel? ¿O de un vestuario étnico tribal? El Rey, sin duda, tiene más conciencia que el señor de los buenos modales y de los desfiles con trajes londinenses o parisinos. “Toda cultura se funda más sobre prejuicios que sobre verdades”, escribió nuestro querido primo Friedrich Dürrenmalt.

En estas tierras ninguno de nuestros dirigentes sabe de literatura. Tampoco de otras cosas. Bueno, de ciertas cosas saben más que los otros, que no saben. No es casual que en estos territorios se suele hablar de “hacer el verso” cuando alguien engaña a otro, le miente, lo embauca. Las estrategias son feroces, usted lo sabe, querido lector. “Uno no puede enfadarse con su tiempo sin salir mal parado” dijo Robert Musil. Al poeta le interesa el mensaje simbólico, la desmesura de la metáfora culta, la ingeniosa confrontación política. Altri tempi.

Uno no quiere ser injusto, pero nos hipnotizan de la mañana a la noche. Instalan en cada lugar algo que nos hace imbéciles, que nos alquila el cerebro, que nos consume energía. Sobrevivimos en la estupidez, en la ansiedad, en la demencia colectiva, en el populismo. Nos encadenan a comprar, a casarnos, a visitar cementerios. Todo se minimaliza, rigen las leyes mercantilistas del mercado global. Mi tío abuelo, Giacomo Leopardi, subrayó que “el hombre no vive de otra cosa que de religión o de ilusiones”.

Eso es lo que le pasa al bardo, sale a caminar o se pone a escribir y se le llena la cabeza de imágenes, de citas, de hadas, de ensoñación, de mujeres hermosas que deambulan con velas por corredores de palacios abandonados. Llevan bucles dorados, senos blanquísimos y murmuran el asombro en la mirada... y los poetas se enamoran de esas cosas. Martín Heidegger tradujo “...no hay nada más inquietante que el hombre”. No es fácil la ambivalencia afectiva, lo maravilloso, el sentimiento de lo extraordinario o de lo esotérico. Ángeles y demonios cohabitan en nosotros. La realidad deja en evidencia, siempre, las contradicciones de un escenario donde coexisten el altruismo y una compleja trama de intereses. La bondad y el fraude, lo poético y lo político. Sin entrar en las tensiones de la clonación.

Seguimos de cerca palabras y gestos del papa Francisco. Usted sabe que pienso, usted sabe como yo - no se haga el tonto o el distraído - qué significa el populismo, la demagogia y los símbolos. En el lenguaje diario a menudo se confunde la alegoría, el emblema y el arquetipo. No me haga hablar. Prefiero sentir como Schpenhauer "la metafísica de la música". Me enseñó a descubrir la insinuación de la tragedia. Hasta la próxima, caro amico.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 12 de noviembre de 2018

lunes, 5 de noviembre de 2018

Roma


Roma

a Raffaele Romano



Camino sobre los sueños y los mitos.

Veo la presencia de Adriano,

la voz de Caravaggio,

el latido de Fellini.

Camino desde el ensueño,

desde el otoño que murmura

las palabras de Ovidio,

el nombre de los dioses paganos.

La soledad es inmensa.

Infinita la sombra que protege

la dicha de una princesa oculta.


Carlos Penelas

Roma, 28 de octubre de 2018



Foto: Rocío Danussi

sábado, 3 de noviembre de 2018

Vuelven los talleres

Dejando atrás el Egeo, el Jónico y el Adriático, la semana entrante Carlos Penelas retoma las clases en los Talleres Literarios individuales y en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.

Foto: Rocío Danussi

viernes, 2 de noviembre de 2018

Carlos Penelas en Volos, Grecia

Al fondo se ve la réplica de la nave Argo. Con ella Jasón, según la mitología helénica, partió en busca del vellocino de oro con sus compañeros argonautas. Fueron protegidos por la diosa Hera.


En 2008, las autoridades de Volos construyeron y botaron la replica que observamos en la foto, replica de una pentecóntera de la época micénica griega.

Una pentecóntera o pentecóntero  era un barco de guerra griego impulsado por 50 remeros (de ahí su nombre), además de un timonel y quizás otros marinos. También podía navegar a vela.


Tenía una eslora de 35 metros de largo, y una manga de 5 metros de ancho.

Es el tipo de barco usado, según el relato de Homero, en la Guerra de Troya (siglo XII a. C.)

La foto la sacó el amigo brasileño Aristóteles Silva.

sábado, 27 de octubre de 2018

Una ratificación de la pasión

Compartimos el comentario de El mar en un espejo de otoño en el suplemento literario del diario La Gaceta de Tucumán.


POESÍA
EL MAR EN UN ESPEJO DE OTOÑO
CARLOS PENELAS
(Dunken - Buenos Aires)

La editorial Dunken, como viene haciendo desde hace diez años, publica un nuevo poemario del autor de El huésped y el olvido que lleva viñetas originales de Eugenia Limeses y se encuentra dedicado a la memoria de don Ricardo E. Molinari.

En el prólogo el poeta nos advierte: “Después de más de cincuenta años uno ratifica aquello que escribió, aquello que amó o sospechó amar. Reitera su pasión, su melancolía, su perplejidad, la percepción íntima del mar o del bosque, cierta morosidad en el monólogo del cielo y de las nubes. Las raíces, la ética, el combate contra el dogmatismo o lo irracional suscitan pasión, mitología, angustia. Es cuando se une el vértigo de la intuición, lo insondable del idioma; vicisitudes que son parte de mi identidad. Desde joven me inspiró una cita de Aristóteles: ‘la finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia’”.

Alejandra Crespín Argañaraz
La Gaceta de Tucumán, 21 de octubre de 2018

domingo, 7 de octubre de 2018

martes, 2 de octubre de 2018

Se recordó en Buenos Aires a las víctimas españolas de la última dictadura militar argentina

La Embajada de España y la Comisión de Detenidos-Desaparecidos Españoles recordaron a las víctimas españolas de la última dictadura militar argentina (1976-1983), en el marco de una ceremonia que organizan conjuntamente cada mes de septiembre, desde hace 21 años.

David Izquierdo, Ministro Consejero de la Embajada de España, Dr. José Luis Moure (Presidente de la Academia Argentina de Letras), esposa del Embajador de España, Consuelo Castaño (Titular Comisión Detenidos-Desaparecidos Españoles) Alejandra Atadía, D. Javier Sandominto, Embajador de España, poeta Carlos Penelas.

En esta oportunidad, el encuentro también estuvo dedicado a recordar a cientos de miles de emigrantes españoles que encontraron en la Argentina tierra y cobijo y a desentrañar los lazos, casi invisibles, profundos, de ida y vuelta, que siempre han existido entre España y Argentina, más allá de las voluntades de sus gobiernos de turno.

La reunión tuvo como oradores al embajador, Javier Sandomingo; a la catedrática de literatura española en la Universidad Nacional de La Plata, Raquel Maccuci; al presidente de la Academia Argentina de Letras, José Luis Moure; y a la titular de la Comisión de Detenidos-Desparecidos Españoles, Consuelo Castaño.

Y entre el público, cada vez más escaso, estuvieron presentes Tati Almeida, de la organización de Madres de Plaza de Mayo; la subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Pamela Malewicz; diplomáticos españoles, el delegado de la Xunta de Galicia en Argentina y Uruguay, Alejandro López; el gerente general de Ospaña, José Luis Seoane; los presidentes de las Federaciones de Sociedades Españolas y Castellanas y Leonesas de Argentina, Benito Blanco y Pedro Bello, respectivamente; la presidenta del Consejo de Residentes Españoles en Buenos Aires, María Teresa Michelón; Gustavo Fernández, integrante de Xeito Novo y de la Agrupación Lorca; y el periodista, escritor y poeta Carlos Penelas, entre otros invitados.

Hubo cuatro oradores y la lectura de un hábeas corpus por la liberación de los detenidos-desaparecidos españoles ante el monumento que los recuerda en el jardín de la Cancillería

Durante el vigésimo primer homenaje, el embajador Javier Sandomingo, presentado por el ministro consejero, David Izquierdo, dio la bienvenida a los presentes y confió en que la ceremonia “sirva para que no olvidemos lo que ocurrió para no repetir los mismos errores”.

También recordó a los funcionarios españoles que “en aquel momento hicieron honor a sus obligaciones profesionales, que contemplan no solo el respeto a los derechos humanos sino la obligación de protegerlos cuando y donde puedan estar amenazados”, precisó el diplomático español.


La titular de la Comisión de Detenidos-Desaparecidos españoles en Argentina, Consuelo Castaño, por su parte, comenzó su breve intervención con un proverbio árabe que dice: “Podrás olvidar a quien ha reído contigo pero no olvidarás jamás a quien ha llorado contigo”, y recordó en especial a una persona que cuando estaba detenida la fue visitar en vísperas de Navidad.

“Esa persona que llegó a la cárcel en vísperas de Navidad diciéndome: soy el embajador de España (Manuel Alabart, padre) queremos saber por qué no la podemos sacar de acá”, recordó emocionada, y continuó: “Con eso, yo agradezco en la figura del embajador a tantas personas que me acompañaron en esas circunstancias tan difíciles como injustas”.

“Este año, –avanzó– también hemos querido recordar a nuestros padres, a la emigración, a esas figuras anónimas que fueron verdaderos héroes” y a su legado de “esperanza contra toda desesperanza”.

Izquierdo, Penelas, Alejandra, Moure, Tati Almeida (Madres de Plaza de Mayo), Raquel Maccuci, Profesora en Letras de la Universidad de La Plata)

El recuerdo por los desaparecidos y la reivindicación inclaudicable de “memoria, verdad y justicia”, el respeto indeclinable por los derechos humanos y, en su marco, por los ‘viejos y los nuevos’ migrantes y la solidaridad como cualidad enaltecedora de los pueblos fueron principios esenciales a los que también aludió la tercera oradora, la catedrática de Literatura Española en la Universidad Nacional de La Plata, Raquel Maccuci, quien hizo un recorrido atento y meticuloso por los lazos ‘invisibles’ de la solidaridad de ida y vuelta entre españoles y argentinos a lo largo de la historia.

Por último, el presidente de la Academia Argentina de Letras, José Luis Moure, compartió recuerdos de su infancia de barrio, como hijo de inmigrantes gallegos, en un entorno en el que convivían inmigrantes de todas partes de España y otras nacionalidades.

Moure se refirió también al recuerdo “siempre doloroso” de las víctimas de la última dictadura argentina, “desaparecidos y sin destino conocido”, apelando al ‘Viaje de Caronte’ en la ‘Eneida’ de Virgilio, el gran poeta épico romano.

Mariana Ruiz
Crónicas de la Emigración, Buenos Aires, 29 Septiembre 2018

viernes, 21 de septiembre de 2018

Cartas


En breve espero recibir una postal de Atenas.

La habré enviado mirando el Egeo.

Hace años que no recibo cartas,

años que nadie escribe cartas.

Nadie habla del alma, del dolor, de la noche.

La soledad o el fuego son cosas del pasado.

La barbarie, entiendo, cumple su lento cometido.

Llevo la nostalgia de Fabriano, de Zenón,

de Claudio Terenciano, la letra de albalaes.

Miro un álbum familiar, daguerrotipos silenciosos.

Me confiesan deseos, leyendas,

bellas caligrafías, bellas miradas que esperan.

Leo una biografía de San Isidoro de Sevilla,

recuerdo etimologías, un dibujo del cálamo egipcio,

las cartas de Abelardo y Eloísa, una cita de Juan de Valdés.

Sobre mi escritorio la vieja Lettera 44.

Hemos dejado de pensar con la mano.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 21 de septiembre de 2018

martes, 18 de septiembre de 2018

Alumno publicado

Julio Mario Scarinci, alumno del Taller Literario que dicta Carlos Penelas, fue publicado en el último número de "Todo es cuento".


La colección "Todo es cuento", que en agosto llegó a las 61 ediciones, se publica mensualmente bajo la coordinación de Carlos Pensa. En esta ocasión, publicó los relatos "La playa y el mar" y "Claroscuro", del tallerista Julio Mario Scarinci.


Hay ejemplares disponibles en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154, donde Penelas dicta el Taller Literario grupal que se dicta los jueves de 20 a 21:30 horas. 

Más información sobre los talleres literarios de Carlos Penelas aquí.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Luis Franco en Tres de Febrero

Carlos Penelas brindó una conferencia sobre Luis Franco en la última jornada de la tercera Feria del Libro de Tres de Febrero. 


En el cierre de la Feria se presentó el libro que resultara ganador del Premio Nacional de novela “Marco Denevi”, del cual Carlos Penelas fue jurado junto a Kelly Gavinoser y Luciano Olivera.

La Feria, organizada por la Municipalidad de Tres de Febrero, se desarrolló del 10 al 15 de septiembre en el Centro Cultural Olmedo de Ciudadela.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Un cuentista notable

El hábito de la desesperanza es más terrible que la propia desesperanza.
Camus


El desconocimiento, lo chabacano, la ignorancia, la fatuidad vienen exterminando sin piedad; de generación en generación. En todo. No menos de setenta años a esta parte, diría mi padre, rebuzna la brutalidad reinante. Y no sólo en jóvenes. En personas de cincuenta, sesenta o más. Profesionales y no profesionales se unen en esta suerte de ignominia, idiotez, necedad, cretinismo y disparate. Convivimos en una sociedad donde lo cultural, lo estético o la cortesía han caído en lo más abyecto, en un mercantilismo espurio, falaz. Quedan islas, islas donde el refugio es indispensable para respirar.

En la década de los 80 un entrañable y admirado amigo, José Martínez Suárez, me cuenta que le llegó a sus manos un libro, Todo es Dios, de un autor llamado Mundin Schaffter. Tiene el sello de Editorial Lumen, primera edición 1953, ejemplar 3677. En la primera hoja figura, manuscrita, la siguiente inscripción: “Librería Soler 3701. Acta 309.140. – 22/11/54”. Éste volumen le fue cedido al amigo de José por una persona que trabajaba en la Procuración de la Ciudad de Buenos Aires. Dicha inscripción manuscrita evidencia que se cumplió con un decreto del Intendente de la ciudad que ordenaba el secuestro del libro, acción que se cumplió en la librería citada. La razón por la que se ordenó el secuestro de la edición es porque uno de los quince cuentos, titulado “La pequeña carne blanca”, trata sobre la antropofagia. Y a continuación me entrega el cuento.

Durante años intenté conseguir ese libro sin posibilidad. Busqué en viejas librerías, consulté con amigos, pregunté a escritores, a intelectuales, en bibliotecas. Nadie sabía nada del autor ni del libro. Un cuento notable, de una intensidad pocas veces lograda en nuestro medio. Ya volveremos sobre su literatura.

La investigación me llevó a descubrir que en 1958 se realizó el Concurso Internacional de novelas Editorial Losada. El ganador fue el escritor español Manuel Mejía Vallejo con su obra Al pie de la ciudad. La Editorial recomendó, además de publicarlas, ocho novelas. Entre ellas las de dos escritores argentinos: Los dueños de la tierra de David Viñas y La otra mejilla de Mundin Schaffter.


Después de mucho tiempo pude conseguir el libro de cuentos gracias a mi hijo Emiliano. Primera edición, Editorial Lumen, Tucumán 2926, T.E. 62-6646, Buenos Aires. Ejemplar 0830. Precio m$n. 20.- La obra está dedicada: “A mis padres. Y a aquellos cuyo amor me ha educado. Mi gratitud”.

Su lenguaje, su clima, su ritmo inquietante, nos llama la atención. El dramatismo lleva a niveles en el cual la intensidad y la acción van de la mano. Observamos el conocimiento de la técnica narrativa en textos estremecedores como en otros plenos de ternura y simple belleza. A veces se desliza hacia lo patético y, en el caso de “La pequeña carne blanca”, hacia lo terrorífico. Este cuento justifica una vida literaria.

Por momentos sospechamos que cierto nihilismo y amargura lo conducen a una tesis onírica, una suerte de sueño y realidad que se manifiesta en sus páginas. Por momentos, observamos que el autor sentía lo vano de las cosas. Ese sentimiento creemos descubrirlo en Reuben Wiborg, Querido mío o incluso en Nalib Matrajt. El destino es uno: a veces, encubierto; otra, sorpresivo. Hay en sus cuentos una candorosa mirada, cierta presencia sobrenatural y una mágica fatalidad. Sabe fotografiar escenas; su escritura, a veces, nos deja una imagen pictórica. Palpitamos la presencia de la muerte, la fantasía femenina, una mezcla de lo ilusorio con lo real, lo fantástico es sutil, dulcemente ambiguo. La crudeza, pero sobre ella el ensueño. En un cuento breve, Hasta más ver, analizamos una conciencia literaria exigente y un equilibrio inmediato que roza el melodrama en una suerte de aventura metafísica. En cada página las categorías de la emoción: iluminadas, fuertes.

También observamos que la banalidad linda con la tontería humana que ilumina la multitud de artimañas con las que esquivamos la verdad. No hay en sus cuentos un lugar o una fecha que identifique. Sólo por ciertos objetos o palabras podemos imaginar, a veces, un pueblo o una ciudad. Pero algo más. En las historias de Mundin Schaffter todo lo que aparece está puesto por algo, todos los elementos interactúan entre sí. Sus personajes son seres abrumados por la desesperanza, por ciertos secretos; son antihéroes dolientes. Sometidos a un destino adverso nos dejan ver sus debilidades en las que el lector agudo se reconoce.

El cuento "Todo es Dios" transitan las zonas más profundas del ser. El miedo, el amor maternal, la búsqueda de uno y la del otro, la confusión, el presagio, la enfermedad mental, los recuerdos de la infancia, el dolor del padre, la necesidad del hijo, la poesía de Rilke desde lo simbólico espiritual.

En "Sol en la arena" una familia acomodada, de la alta burguesía vive el verano y la angustia de un hijo que piensa suicidarse, irse definitivamente por tedio, por cansancio. Está la presencia de Dios pero también la desesperanza, el afecto, el amor mezclado con la angustia existencial. Lo febril de cada diálogo es ejemplo narrativo. Detrás, otra vez, el abandono paterno. Un relato estremecedor. Un análisis aparte merece el paisaje, el entorno de cada cuento, la naturaleza, el hábitat. Creo que es suficiente, amigo leedor, creo que es suficiente. El resto de los cuentos poseen el mismo nivel de celsitud. Veamos el comienzo de "Romance de tierras bravas": “Ocurrió hace mucho tiempo, cuando las caras de mis abuelos blanquearon su ansiedad entre aquellas tierras. Llegaron en carreta, él y ella, los primeros en cruzar la inmensa soledad hasta el borde virgen de los grandes lagos…”

¿Por qué - uno se cuestiona - el desconocimiento, la ingratitud, el olvido, el desinterés de ciertos autores, de ciertos libros? Cabe preguntarnos adónde va la literatura. ¿Hay una pérdida de sustancia, una falta de contenido? ¿Hay una desnaturalización estética? En las últimas tres décadas palpitamos una descarga de irracionalidad, de desfiguraciones sectarias y otros excesos que tienen relación con la sociedad líquida, la crisis del lenguaje, la industria cultural, la atomización espiritual, el reino de la cibernética, las desfiguraciones de una intelectualidad empobrecida. El extravío y la amenaza de servidumbre asedian en medios, en universidades, en ideologías. Un lenguaje lastimoso, empobrecido, cuando no ineducado o vulgar.


Juan Carlos Eduardo Mundin Schaffter, conocido como Carlos Thompson (7 de junio de 1923 – 10 de octubre de 1990). Sus padres eran de origen alemán y suizo. De él hablamos. Un actor que triunfa en Hollywood (como su contemporáneo Fernando Lamas), en los años 50. Trabajó junto a Robert Taylor, Eleanora Parker, Yvonne De Carlo, Pier Angeli. Entre nosotros, Laura Hidalgo, el radioteatro, el cine nacional. Vivió también en Europa, casado con Lilli Palmer, antes tuvo relaciones con María Félix y Lola Flores. Su verdadera vocación fue siempre la literatura. En su casa de Suiza escribe, en alemán, sus investigaciones sobre el supuesto asesinato del general Wladyslaw Sikorski, una acusación burda contra Churchill. Un verdadero suceso que le da prestigio y notoriedad: The Assasintion of Winston Chuchill (1969). Trabajó en el cine alemán y en la televisión británica.

El gran escritor siciliano, Leonardo Sciascia escribió: “El hombre puede cometer dos errores. Uno es irse de su patria. El otro es volver”. Desde mi óptica diría que el hombre sólo comete un error: volver. Regresa a Buenos Aires en 1990. Al poco tiempo se suicida de un tiro en la sien derecha; el 10 de octubre. Lo encuentra su chofer quien debía llevarlo al Teatro Regina para protagonizar Cartas de amor de A.R. Gurney, junto a Chunchuna Villafañe. Regresa al país abatido por la soledad, por la muerte de Lilli Palmer -cuatro años antes- a causa de un cáncer. Fue un abierto crítico de los roles de Hollywood y de la calidad de sus películas. Sus cuentos merecen ser reeditados. Resumiendo: una tensión lúcida para el lector que busca la excelencia.

Carlos Penelas
Buenos Aires, septiembre de 2018

sábado, 25 de agosto de 2018

Aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges

Como todos los 24 de agosto la Fundación Internacional Jorge Luis Borges celebró el nacimiento del escritor.


María Kodama organizó la reunión donde se encontraron escritores, artistas plásticos, músicos y hombres de la cultura.


Penelas pudo conversar en la oportunidad, entre otros admiradores de la obra del poeta, con Josefina Delgado y María Adela Renard. Además de su amigo, el artista plástico, Alfredo Plank.

viernes, 17 de agosto de 2018

De lo visible y lo invisible

En nuestro país, la mentira se ha convertido no sólo en categoría moral, 
sino en un pilar del Estado.
Alexander Solzhentsyn



Desde antes de nuestro nacimiento estamos rodeados de mitos, leyendas, falsedades, crímenes, guerras y demás yerbas. Al crecer nos inundan con creencias, relatos, instituciones, banderas, líderes, patrias y voces laberínticas. Caro lector: no se entiende la política sin la religión.

Podemos tomar diversos caminos. El más sencillo es el asesinato. Desde un púlpito – laico o religioso – nos suelen hablar de moral, de ética, de humanismo. Y proponen la justicia, la igualdad, el esfuerzo, la solidaridad, el comportamiento cotidiano en base a la paz, la nobleza, la lucha contra el hambre, contra la pobreza. A veces hasta nos hablan de educación, de cultura, de ciencia. Lo cierto es que vivimos rodeados de ignorancia.

Hubo un caballero cuyo nombre cayó en el olvido. El hidalgo se llamó Mastro Titta. Con su mujer pintaba sombrillas que vendía a los turistas que recorrían Roma. Tenía, por supuesto, otro trabajo, era funcionario del Vaticano. Trabajó bajo las órdenes del Papa Pío VI desde los diecisiete años. Pudo jubilarse a los ochenta y cinco bajo el Papado Pío IX. Una pensión considerable de treinta escudos anuales. No era poco en 1865.

Giovanni Battista Bugatti es el verdadero nombre de Mastro Titta. Desde 1796 hasta 1865 fue el verdugo del Vaticano. O si usted quiere, el verdugo del Papa. O el verdugo de los Estados Pontificios. Dejó, para algunos, cerca de ochocientos decapitados; para otros, quinientos dieciséis. Lo hizo de a uno y a la vista de la buena gente. Leamos un fragmento de Javier Sanz.

“Era un hombre corriente, tranquilo. El día que tocaba muerte se levantaba con la fresca, se ponía su capa roja y cruzaba el puente de Sant’Angelo, sobre el Tíber, para ir al trabajo. El cadalso estaba situado habitualmente en la Piazza del Popolo o el Campo dei Fiori. No, nunca hay nombre apropiado para el lugar de una ejecución. Tras finalizar, se volvía a su barrio, del que no salía nunca porque lo tenía prohibido. En parte por su propia seguridad. La frase “Mastro Titta passa ponte”, quedó en Roma para referirse a una ejecución anunciada.

Era un tipo versátil. Durante su carrera profesional utilizó varios métodos: la maza, con la que aplastaba la cabeza del reo, el hacha o la horca. Cuando las tropas napoleónicas entraron en Roma, en 1798, trajeron con ellas la última tecnología en ejecuciones, La Guillotina, a la que Bugatti, como buen profesional, no se pudo resistir. De hecho, fue durante el periodo de dominación francés del Vaticano cuando el trabajo del Mastro Titta se multiplicó. A los delincuentes comunes se añadieron los políticos. Y bien es sabido que cuando empiezan a brotar, los presos políticos se multiplican por algún motivo que no logro entender.

A pesar de todo lo anterior, la mayoría de los testimonios nos dicen que el Mastro Titta no era un psicópata, no disfrutaba matando, sino todo lo contrario. Procuraba ser lo más profesional posible, ejecutar rápido y evitar el sufrimiento del condenado. Les trataba de forma amable (no sé qué da más miedo) y era delicado con ellos en tan difíciles momentos. Varios grabados nos lo muestran ofreciendo tabaco al reo o unas palabras de aliento. De hecho, a él le gustaba usar la palabra pacientes para hablar de los ajusticiados y tratamiento para referirse a las ejecuciones.

La masa aplacaba sus peores instintos a la vez que el príncipe exhibía su poder. En este caso el poder, temporal, del Papa. Había cosas para las que la excomunión y la condena a los infiernos eternos parece que no era suficiente.

Cuatro años después de su jubilación, en noviembre de 1868, se produjo la última ejecución en Roma, a manos de Antonio Balducci, que fue aprendiz del Mastro Titta durante años. Ignoro si don Giovanni acudió y pudo sentirse orgulloso del trabajo de su pupilo”.

Sabemos, estimado amigo, que la pena de muerte fue mantenida por los Estados Pontificios hasta 1969. La última ejecución data de 1870. Ahora, el Santo Padre, la acaba de derogar. Estamos en 2018. Un avance progresista, que tiene su trasfondo. Averígüelo usted, no tengo por qué decir todo.

No recordaremos al Santo Padre que tenía un elefante como mascota ni a Juan VIII ni a Juan XII o la silla gestatoria. Tampoco los Evangelios apócrifos o las indulgencias. No hablaremos de la Inquisición en América, ni de los Antipapas. Otro tema que no trataremos es el de la pedofilia en Irlanda, Estados Unidos, Alemania y Chile, de La legión de Cristo, de la responsabilidad de Juan Pablo II y de Benedicto XVI al haber encubierto el abuso sexual infantil. Hablamos de sexo anal y penetración oral a niños de tres a doce años. Seminarios y orfanatos, caballeros. Entre nosotros el famoso padre Grassi y su Fundación Felices los Niños. No está preso hasta la fecha. Y mucho menos recordaremos lo que ocurre con las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África violadas con total impunidad por sacerdotes y misioneros. Desde los años noventa hasta hoy se viene denunciando ante la Santa Sede. (Se acusaron, en estos días, a trescientos sacerdotes por pedofilia en Estados Unidos). Hay bibliotecas enteras, documentación en todo el universo. Y más allá.

Pero vamos a los asesinatos concretos y acreditados. Con guadaña, hacha y cuchillo. Los prelados se solazaban en el lodo, en lo más abyecto. He aquí una verdad irrefutable. Los primeros aparecieron con Agustín de Tagarte (345-430). Seguimos, respire hondo. Teodosio (382), Cirilo I, verdugo de Hipatia (415), Concilio de Clermont (1095), Papa Urbano II con su frase enigmática: “Dios lo quiere”. En 1184 - lo anterior fue el preámbulo- se crea la Inquisitio Haeretiace Pravitatis Sanctum Officium. Vulgarmente conocida como Inquisición. En 1542 el Papa Paulo III da a conocer el célebre Licet ab initio. Hay más. Llegamos al Banco Ambrosiano, al Banco del Espiritu Santo, a la Banca Cattolica del Veneto, a Michele Sindona o al cardenal Paul Marcinkus. Sin mencionar la muerte de Albino Luciani -Juan Pablo I- el 4 de octubre de 1978. La Santa Sede todavía no ha investigado su defunción.

El estalinismo, el franquismo, el fascismo, el castrismo, el chavismo, el nazismo, dictaduras nacionalistas, populismos, frentes de liberación, tercermundistas y de las otras, nacen de este mundo maravilloso. En cada religión encontrará estas semillas. Inmaculado todo: el fin justifica los medios. Campos de concentración, cámaras de gas, torturas, secuestros, profanaciones, impunidad. Siempre en nombre de la revolución, siempre en nombre de la libertad. Luego se mezclan, se oponen, se olvidan, se elevan, se bendicen, se maldicen, se transmutan, se recrean, se frivoliza. Pero ya no tengo ganas de seguir escribiendo. Usted comprenderá, usted comprenderá. Déjeme paso.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2018

lunes, 13 de agosto de 2018

Donación de Carlos Penelas a la Biblioteca Nacional

Carlos Penelas donó a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno un cuaderno manuscrito del poeta y escritor Luis Franco. Un documento cuyo título es "El misterio de la sierpe".


El material será incorporado a la colección del Departamento de Archivos de la Biblioteca y dispuesto a la brevedad a la consulta pública. El manuscrito será considerado por su valor histórico e interés cultural de libre acceso, reproducción y difusión.


Como se recordará, Penelas donó hace unos años manuscritos de Franco al Colegio Nacional de Catamarca y a la Fundación Luis Franco. En aquella oportunidad también hizo entrega de primeras ediciones del célebre escritor.


miércoles, 1 de agosto de 2018

Gardel no quiso esperar

La gente decía que Dios era peronista. Qué gusto el de Dios; no me extraña.
Jorge Luis Borges


Estimado amigo, disculpe mi exceso de franqueza: antes de leer estas líneas le recomiendo escuchar Estudio Op. 8 No. 12 de Alexander Scribin por Vladimir Horowitz.

En diversas oportunidades - leedores españoles, cubanos, italianos, uruguayos, chilenos y de otras tierras- me consolaban cuando les intentaba explicar cómo es el argentino. Que en sus países la gente era muy parecida, que hay de todo como en botica, que nosotros somos parecidos y otras indulgencias. Son amables. Desean verme bien, compartir ciertas visiones sobre el matrimonio (de esto hablaremos otro día, el infierno lo merece), dejarse llevar por el afecto y la cordialidad. Pero créame, lector – si es que tengo lector – las cosas son como voy escribiendo desde hace décadas.

No me venga con los mitos, por favor. Lo estimo, pero no me venga con fábulas, no me tome para el churrete. Me hace mal esta suerte de volteretas históricas, carnavalescas, chauvinistas. (Espere, espere un momento. Hay bombos en la calle, hay choripán, hay birra. Se escuchan sones de bailantas, de murgas, de candombe). Volvemos otra vez: hay islas, gente trabajadora, humilde, sacrificada. Hay jóvenes brillantes, con sensibilidad, con mirada lúcida. Profesionales talentosos, artistas de vuelo. Y personalidades de la cultura – Daniel Barenboim es un claro ejemplo en nuestros tiempos – que nos prestigia, nos enorgullece. Pero venimos arrastrando una decadencia temeraria desde hace setenta años.

Todo está mal y cada tema que tocamos salta nuestro delirio, el extravío generalizado. No hay límite, no hay razón, no hay cordura. Lo pasado ya fue. No repitamos dichos ni frases ni fachadas. No tenemos buenos modales, no somos honestos ni decentes, se asimila autoridad con autoritarismo, las frases contundentes están a la hora del día, el sentimentalismo vence a la racionalidad, el robo, el maltrato, el asesinato es casi cotidiano. Los niños y los adolescentes van aprendiendo los valores que predominan: la corrupción, el fraude, el mal gusto, la falta de imaginación, la grosería, la ignorancia, el relato, lo rústico, lo alocado, el desenfado, el disparate, la picardía criolla. El populismo tiene matices dramáticos, demagogos, facciosos y conversos. “No critiques a los enemigos que a lo mejor aprenden”, dijo El General. Y la frase quedó grabada en la conciencia colectiva. También dijo: “Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos. Y eso lo hemos de conseguir persuadiendo, y si no, a palos”. Brillante El General, brillante: “Al enemigo ni justicia”. “El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor”.

Estimado lector - por favor, faltan sólo unas líneas – casi todo lo que venimos haciendo es trucho. El lodo fue cubriendo historias, manuscritos, barrios y museos. Y nos acostumbramos, lo hacemos natural. La guaranguería se suma a la imbecilidad. La imbecilidad a la desmedida. La desmedida es otra forma del fanatismo, de la masificación. Menos mal que el Papa es argentino y peronista. Ante el fracaso somos inocentes. Orbi et urbi.

El fútbol es trucho, la medicina es trucha, la educación es trucha, las finanzas son truchas, la justicia. Son truchas las proclamas, las palabras, las promesas, las cárceles, los políticos. Truchas son las prédicas, las exageraciones, el desparpajo. Los poemas son truchos, los escritores, la intelectualidad. Creo que hasta la sexualidad es trucha. Nos vamos intoxicando de datos, de información, de juicios, de alcantarillas. Los últimos años, sin piedad. (Todo esto sin entrar en detalles: las redes sociales, las cortesanas del show business, el escándalo sin paz, la hipercomunicación virtual, la exhibición desenfrenada, los glúteos quirúrgicos, la frivolidad de los medios…)

El populismo va mutando, gira, retrocede, discurre, se desliza, palmea, grita, llora, se victimiza, se hace viril, se enaltece, se hace piquetero, sindicalista, militante. Se crea una historia, una bandera, una épica, una prédica. Todo junto y permanente. La torpeza mental nos avasalla. "El afán de mucha gente, dice Bioy Casares, por expresarse con mayor finura y corrección que los demás usando palabras solemnes, más que ridículo o pedante, resulta nefasto. Atribuimos los infortunios de este mundo a los grandes malvados porque subestimamos la estupidez”.

No lo supimos ver, no lo quisimos ver, no pudimos verlo. Hoy ya es tarde. Nos llevará décadas cambiar tonos, emociones, aulas, gestos, afectos. Mi padre me dijo a los seis o siete años: “No verás un país, esto fue un proyecto de país. Tal vez tus hijos”. Borges realizó hace mucho una descripción del peronismo “Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de caudillos, vivas y mueras prefijados, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez… Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor ¿Habré de recordar a los lectores del Martín Fierro y de Don Segundo Sombra que el individualismo es una vieja virtud argentina?”

La fe es un mito y las creencias cambian como nieblas en la orilla
Joseph Conrad

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2018

domingo, 29 de julio de 2018

Miembro Honorífico de ASOLAPO

El poeta Carlos Penelas ha sido nombrado Miembro Honorífico de la Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores y Artistas de la Argentina, ASOLAPO.


La Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores y Artistas -ASOLAPO- busca integrar a todos los poetas, escritores y artistas de todo el continente, buscando su desarrollo organizativo y propiciando el acercamiento y la fraternidad con los poetas de América y el mundo, con los escritores y artistas en general, a fin de difundir sus creaciones buscando la difusión de sus trabajos.

Además, organiza encuentros, congresos, festivales literarios, en cada uno de los países miembros, con el objeto de difundir la poesía, la narrativa y los valores que la representan y encarnan, y establece premios internacionales, nacionales y regionales, que distingan a intelectuales y artistas de brillante trayectoria.

Además, propone candidatos a los premios internacionales: "Nobel", "Príncipe de Asturias", "Miguel Cervantes", "Rómulo Gallegos", etc.

ASOLAPO tiene presencia en Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, El Salvador, Colombia, México, República Dominicana, Perú, Guatemala, Cuba, Italia, España, Francia, Rumania y Estados Unidos.

El Presidente actual de la filial argentina y Director de Organización Internacional de ASOLAPO es el Lic. Escritor Norberto Ismael Pannone. En nuestro país posee representantes en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán, Mendoza, San Luis, Jujuy, Salta, Entre Ríos, Córdoba, Chubut, La Pampa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

viernes, 20 de julio de 2018

La madre



Fue en julio cuando mi madre susurró:

ha nacido de nalgas. También tuvo un presagio:

será poeta, irritable, nostálgico.

Besó mis pies y los astros la vieron.

Recuerdo esa madrugada; celeste, vegetal.

Era frágil la aurora en su mirada.

Ah, hijos, cómo decir la irradiación del cielo,

cómo explicar la lluvia, el fluido, la paz

de ese mediodía, de ese momento

que unía mi corazón al suyo, de ese eco yéndose

en un latido delicado, flotante, ineludible.

Habitaban dioses celtas en las tímidas almas,

subían letanías que escucho en estas horas

como una invocación en un cielo amatista.

Ah, los sagrados dones del agua y de la luna.


Carlos Penelas

Buenos Aires, 5 de julio de 2018

domingo, 15 de julio de 2018

Carlos Penelas: “El idioma representa a veces, y a veces no representa, la identidad de alguien”

El escritor y periodista dio una conferencia sobre Valle Inclán, en el Centro Galicia de Buenos Aires.


“Para algunos críticos Ramón Valle Inclán es el segundo escritor de España, después de Cervantes”, aseguró Carlos Penelas, durante la conferencia que ofreció sobre el creador del Esperpento, en la biblioteca del Centro Galicia de Buenos Aires, el viernes por la noche.

“Para mí –prosiguió– en teatro (Valle Inclán) no es menos que (Luigi) Pirandello, uno de los monstruos de la literatura del siglo XX”. “Uno podría dar una conferencia sobre la novela de Valle Inclán, sobre el teatro de Valle Inclán o sobre su dramaturgia. En todo fue genial”, valoró el reconocido escritor y periodista argentino-gallego, estudioso y confeso admirador de la obra de Valle Inclán.

Para Penelas, en toda la obra de Valle “hay una galleguidad muy grande” pero hay, avanzó, “ciertos sectores, que a veces creo que no terminan de ver bien, que lo ha criticado por no haber escrito en gallego. Curioso es que (James) Joyce y (Oscar) Wilde, siendo irlandeses, escribieron en inglés o que la música, la letra y el libro de la ópera Carmen fuera realizada por franceses”. “El idioma representa a veces, y a veces no representa, la identidad de alguien”, dijo.

El reconocimiento a Valle Inclán, explicó el escritor, le llegó muy tarde, probablemente por la complejidad y la profundidad de su obra. “Además, porque fue un autor que en su momento dolió porque desenmascaró a una sociedad hipócrita”, dijo.

“Lo hizo con tal agudeza que hoy también se podría aplicar. No es Galicia, no es España, no es Europa, es el hombre lo que él retrata y eso la da un sentido universal, brillante, a su creación”, reflexionó.

Sobre la personalidad de Valle Inclán destacó que “fue un hombre noble, un hombre que ayudó y que murió casi en la pobreza”, casi sin detenerse en la vida del escritor universal, porque “sería –dijo– como fijarse en el color de tintura del pelo y distraerse de la genialidad de su obra”.

Antes de la conferencia, que tuvo lugar el viernes pasado, en una noche gélida y lluviosa, el presidente del Centro Galicia de Buenos Aires, José Vila Alén, conversó con el escritor y un puñado de personas que respondieron a la convocatoria del Centro Galicia de Buenos Aires.

Sobre Ramón María del Valle Inclán
Ramón María del Valle Inclán fue uno de los escritores clave de la literatura española del siglo XX y uno de los autores más universales que ha dado la tierra gallega. Novelista, poeta y autor dramático, además de cuentista, ensayista y periodista. Destacó en todos los géneros que cultivó.

Su producción literaria es muy amplia y compleja, porque, si bien tocó casi todos los géneros, nunca se ciñó a sus normas. Fue el creador del esperpento con una visión amarga y distorsionada de la realidad, satirizando amargamente la sociedad española de su época.

La obra dramática de Valle Inclán es probablemente la más original y revolucionaria de todo el teatro español del siglo XX; la tragedia clásica no podía reflejar la realidad española, porque ésta se había convertido en “una deformación grotesca de la civilización europea”.

Viaja a México y Cuba y posteriormente realiza una gira teatral por Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay donde también realiza numerosas conferencias sobre literatura española.


Sobre Carlos Penelas
Carlos Penelas, poeta, escritor y conferencista, nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia vinculada a la literatura, la plástica, el teatro y el cine. Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. Estudió Historia del Arte y Literatura en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Publicó más de veinte libros de poesía y prosa. Colaborador en múltiples publicaciones periódicas, entre ellas ‘Galicia en el Mundo’. Dictó conferencias en distintos centros culturales de la capital y del interior del país y ha participado en mesas redondas y conferencias en ateneos y centros culturales de Galicia y Madrid.

Realizó viajes culturales a Madrid, Barcelona, Londres, Edimburgo, París, Roma, Bruselas, Amsterdam, Viena, Frankfurt, Praga, Budapest, Lisboa, Florencia, Venecia, Sicilia, etc.

En su 50° aniversario, la Fundación Argentina para la Poesía lo incluyó en la antología ‘Poesía argentina contemporánea (1965-2015)’. En la actualidad dicta talleres literarios.

Algunos de sus libros se pueden consultar en la biblioteca ‘Rosalía de Castro’, a la cual generosamente ha donado recientemente ejemplares de sus últimas obras.

Más información del escritor en su página web: http://www.carlospenelas.com/

Mariana Ruiz
Galicia en el Mundo, 10 de julio de 2018

lunes, 9 de julio de 2018

Presencia de Valle-Inclán

(Epítome de la conferencia preparada para el Centro Galicia de Buenos Aires, 6 de julio de 2018)


En mi infancia escuchaba a mi padre hablar de Valle-Inclán. Junto con anécdotas y referencias biográficas mi padre me mostraba una Galicia ruda, atrasada, plena de superstición, de santos, dolor, castigos y plegarias, de vírgenes, de sobrinos de curas, de caciquismo. De Manuel Azaña, de convenciones sociales, de la hipocresía, la abulia y la hambruna de sus tierras. El oprobio y la desesperanza por encima de la libertad, de la racionalidad, del humanismo.

Con los años fui un buceador de su obra, de sus anécdotas, de su universo. Para ver hay que saber, dijo Ingres. El ojo ha de ser bello para percibir Belleza, aclaró Plotino. Para ser hay que mirar y hay que saber, escribió Luis Rosales. La obra de este hombre genial no se la puede comprender sino partimos de estos conceptos. Por eso la limitación de muchos de sus contemporáneos. Envidia, estupidez, limitaciones cerebrales, falta de cultura, hicieron el resto.

Carmen, ópera dramática de Georges Bizet lleva libreto en francés de Ludovic Havély y Henry Meihac. Está basada en la novela homónima de Prosper Mérimée. A su vez esta novela tiene como fuente Los Gitanos, de Pushkin. ¿Qué ópera española es más representativa que ésta? A usted le pregunto, lector ausente. Kundera escribió en checo y en francés; Yeats, Shaw, Joyce, Kavanahg y Wilde, irlandeses, escribieron en inglés. Kafka en alemán, Becket en inglés y luego él mismo traduce su obra al francés. Hay más ejemplos. Estos bastan para que supuestos intelectuales no escriban extravíos o elaboren teorías delirantes.

Es un gran honor para mí participar de un homenaje a Valle-Inclán, uno de los creadores trascendentes de la generación del 98, un homenaje del pensamiento y la cultura, respaldado por el consenso de la comunidad literaria y teatral, que venera al poeta como a uno de sus grandes maestros. Estamos ante un homenaje significativo. Don Ramón alcanza la categoría de poeta universal desde su galleguismo y no a pesar de éste.

Su obra es total, deslumbrante en su forma siempre cuidada sin haber sido reducida al mero artificio, intensa en su mensaje humanista y revelador. Su idioma, aquel caudal propio que algunos críticos llaman idiolecto, es de una riqueza y austeridad que se balancean, en su equilibrio de afectividad, penetración intelectual y sabiduría poética. Magistral en sus modulaciones y mensaje.


La obra dramática de Valle-Inclán es tal vez la más original y revolucionaria de todo el teatro español del siglo XX. Rompe convenciones con el género. En palabras de su autor: “Yo escribo en forma escénica, dialogada, casi siempre. Pero no me preocupa que las obras puedan ser o no representadas más adelante. Escribo de esta manera porque me gusta mucho, porque me parece que es la forma literaria mejor, más serena y más impasible para conducir la acción”.

Hay un lenguaje renovador en su poesía. Aromas de leyendas (1907), El pasajero (1920), La pipa de Kif (1919). Este último poemario es para mí estupendo, donde habita el surrealismo, la demencia social, el bestiario zoológico. El lenguaje es clave para admirar la violencia, la forma, la musicalidad y el universo del autor.

Con las Sonatas Valle-Inclán marca el triunfo del modernismo literario en la prosa. Recordemos el Arte poético de Verlaine, la Sinfonía gris mayor de Rubén Darío, la Sinfonía en blanco mayor de Gautier.

La generación del 98 se considera como excelentes observadores y catadores del paisaje. Los hombre del 98 son eminentes paisajistas: Azorín, Machado, Ortega, Unamuno… Todos llevan en sí una cultura artística. Amado Alonso observa el valor plástico y evocador de los gestos, de las actitudes en el arte modernista. Considera a Valle-Inclán “como un precursor de artistas cinematográficos”.

Dice Alonso Zamora Vicente que “…aparece una tónica cultural, ternura íntima en Garcilaso. Luego veremos en Gabriel Miró o en Antonio Machado los elementos del paisaje literario, los árboles, los ríos, los pájaros, la quietud. La tradición eglógica viene de Virgilio y en la traducción de éste por Juan de la Encina”. Si no somos capaces de ver, si no conocemos estas fuentes no podemos entender ni profundizar la obra de Valle-Inclán.


Su universo está profundamente relacionado con una vida rodeada de anécdotas, de fantasía, de realidad. Extraños trajes y capas, altanero, soberbio. Un estrafalario talante, romántico y fabulador. Muy gallego, de espíritu misterioso y pleno de supersticiones son sus cuentos o sus notas: sortilegios, cruces, curas y sacristanes. Leamos los Cuentos amorosos, las Sonatas, Tirano Banderas. En ellas la musicalidad de la literatura. Javier Serrano Alonso nos dice: “Valle fue un icono de su tiempo, el favorito de retratistas. Valle-Inclán inventó su propia imagen”. No olvidemos que fue Director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma; que tuvo la Cátedra de Estética en la Escuela de Bellas Artes de Madrid.

Escribe: La belleza sólo está en la forma. Escribe: El que no cincela y pula su estilo no pasará de ser un mal escribiente. Sus personajes reflejan lo peor y lo mejor del ser humano. Personajes ambiguos, caricaturescos, falsamente heroicos, fantasmales, grotescos, folclóricos, sombríos, únicos, patéticos. Se burla de la religión, de los curas, del matrimonio, de la burguesía. Tiene un sentido brutal del realismo. Por estas razones también amo y admiro a este gallego universal.

El director cinematográfico José Luis García Sánchez, un rendido admirador de Valle-Inclán, nos dice: “De la literatura española, Valle-Inclán es el más importante. El Quijote es el mejor relato pero Valle-Inclán ha renovado el teatro universal, con la deformación grotesca, con una modernidad desde el punto de vista plástico incomparable. Es el primer literato que escribió cine.” También señala: “Escribe planos de cine. Decían que sus obras eran irrepresentables. Eso porque escribía para nosotros, no para la gente de su tiempo”. Y algo que nos toca a todos: “Para disfrutar del cine hace falta inquietud cultural o virginidad”.

Flor de santidad (1904) es una joya de la lengua hispánica. Campesinos míseros, milagrerías, supersticiones, hambre, avaricia, ternura, crueldad, candidez, bellaquería. Detrás el fondo de la naturaleza pastoril que hablamos hace un momento. Allí está Galicia: su lirismo, su intensidad, su asombro. En sus poemas inventa voces, exhuma locuciones, anuda asombros, arcaísmos con modernismos, amalgama voces brutales del argot y frases refinadas de un salón cortesano. No se lo entiende a Valle-Inclán porque falta cultura y sobra imbecilidad.

Paz Andrade en su libro La anunciación de Valle-Inclán (Buenos Aires, 1967) realiza una descripción de una infancia en el paisaje, en lo humano, en lo natural. En Sonata de estío había escrito: “En una Historia de España, donde leía siendo niño, aprendí que lo mismo da triunfar que hacer gloriosa una derrota”. Miren que observación brillante, nos toda a todos. Sobre todo a los argentinos que nos sentimos siempre vencedores y campeones morales.

Valle-Inclán es también las tertulias de café, la amistad con jóvenes escritores como Azorín, Pío Baroja o Jacinto Benavente. No podemos dejar pasar por alto su observación, su análisis social. Su ironía, el lenguaje proveniente del mundo de los toros, el teatro con diversos registros idiomáticos que van desde lo refinado hasta lo chabacano. Valle acentúa lo grotesco de la realidad que vive. De ese mundo, reiteramos, nace la moderna concepción de la tragedia: el esperpento. Allí ve la civilización europea, no sólo la gallega o española.


En 1959 se llevó al cine Sonatas. Director: Juan Antonio Bardem. Actores: Francisco Rabal, Fernando Rey, Aurora Bautista, María Félix. En 1976 Beatriz, de Gonzalo Suárez, con Carmen Sevilla, José Sacristán. Es una adaptación de sus cuentos. En 1987 José Luis García Sánchez filma Divinas Palabras con Imanol Arias, Ana Belén, Francisco Rabal y Aurora Bautista. Por Miguel Ángel Diez es llevada a la pantalla, 1985, Luces de Bohemia. Francisco Rabal, Agustín González, Fernando Fernán Gómez, Imanol Arias. Divinas Palabras, con Víctor García y la maravillosa Nuria Espert. En 1967 Luces de Bohemia con la dirección de Osvaldo Bonet. Estas dos últimas obras representadas en Buenos Aires. Tuve la fortuna de aplaudirlas de pie. Para hacer una puesta teatral o cinematográfica de los clásicos se necesitan grandes directores y grandes actores.

Caricaturas de Valle-Inclán: Castelao, Leal da Cámara, Ramón Cila, Moya del Pino, Álvaro Cebreiro, Massager, Vivancos, Cao, Toño Salazar, Carlos Maside Siro López. Hay más, hay más. Dos retratos que ahora me vienen a la memoria: el de Juan de Echevarría y el de Ignacio Zuloaga.

Nos informa Robert Lima -El teatro de su vida (1995)- que Valle-Inclán brinda una conferencia en Buenos Aires el 25 de junio de 1910, titulada “El arte de escribir”. Entre otras cosas nos enseña el genial gallego: “En la obra de arte no debe advertirse nunca el esfuerzo, porque no olvidéis que ocultar la fuerza es doblarla…Jamás el artista debe proponerse la imitación de un modelo, por levantado que éste se halle. Es preciso cavar en el huerto propio para obtener nuestras flores y nunca imitar la manera que decimos “clásica” porque es casi siempre una mala comprensión de la literatura latina”. Y más adelante: “…el artista debe mirar el paisaje con ojos de altura para poder abarcar todo el conjunto y no los detalles mudables”.

Sus páginas son corteza del lenguaje, páginas vivientes. Descubre mitos y leyendas desde otra mirada; entiende que uno de los problemas de Galicia – y la del ser humano – es vivir en una cultura cerrada a los cambios mundiales. Fue un intérprete audaz de su entorno, ve al otro a través de la niebla, busca estar libre de prejuicio, de combatirlo sin piedad. Y el contenido de su teatro o su prosa en una estructura literaria, en un lenguaje, en una técnica deslumbrante.

Ramón José Simón del Valle Peña más conocido por Ramón María del Valle-Inclán, nació en Vilanova de Arousa el 28 de octubre de 1866. Falleció el 5 de enero de 1936 en Santiago de Compostela. En 1907 se casó en Madrid con la actriz Josefina Blanco y Tegerina. Tuvo seis hijos.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 9 de julio de 2018

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