lunes, 21 de mayo de 2018

El poeta se ha quedado solo

No nos es fácil. No es fácil vivir en un mundo donde todo se desconoce, donde todo se derrumba, donde la ignorancia y la pobreza espiritual crece sin límites. Uno vive un universo en el cual el asombro llega a límites insospechados. La imbecilidad, la grosería nos convierten en una herramienta de la sobreconsumición. Han invadido los rincones del exilio y de los sueños. La abyección parece condenarnos. La abyección, la estupidez, la intolerancia, la victimización individual y colectiva. Y la demencia cotidiana, la demencia familiar, la tecnología electrónica en mentes superficiales y frívolas. Quedan islas, pequeños islotes. Nos volvemos insensiblemente idiotas alentados por una industria cultural sin escrúpulos. Para simplificar: la tontería fue ungida para tolerar guerras, violencias, crímenes, injusticias y enajenación.


He vuelto a releer cuentos del creador del realismo mágico. Me refiero, amigo lector, a Arturo Uslar Pietri. Y también releí Godos, insurgentes y visionarios. Difiero de su posición en torno a Sarmiento y a su mirada sobre ciertos caudillos. Pero eso no interesa, en el fondo su pensamiento es siempre lúcido, inteligente, de una fineza intelectual impecable. “Mueran los blancos, los ricos y los que saben leer” enarbolaba José Tomás Boves, conocido como El León de los Llanos y también como La Bestia a Caballo. Nada es novedoso en estas tierras cargadas de brutalidad, resentimiento, masas amorfas y populismo sin fin. Nada es novedoso en la demencia o el extravío.

Un poeta, es archisabido, no adquiere su condición de tal sólo por un libro o por una línea. Su obra moviliza impresiones, nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portador de estados de ánimos, de sensaciones, de nostalgias. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejado de los falsos pudores su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano.

Los pocos amigos conocen algunos aspectos de mi vida. Los contados lectores, que con valor y voluntad recrean mis palabras, ignoran aspectos cotidianos. Tal vez sea saludable. De todas formas quiero decirles que soy un hombre que divaga como un adolescente sin saber en realidad de aquello que hablan, con el ceño fruncido, los hombres importantes. Soy, si se quiere, un libertario aristocrático. Tengo hábitos austeros, carezco de deudas, me arreglo con lo indispensable. No sé manejar, por lo tanto no tengo automóvil. Tampoco tengo celular ni Facebook. Y me defino agnóstico. Afortunadamente soy un desconocido para los señores de la cultura. (Mis padres me enseñaron a ser tenaz, a ser solidario, a ejercer la moral cotidiana. Y que el dinero es secundario. Sólo los afectos y la conducta importan).

Siempre que puedo digo no. Al poder, a la confabulación, a los casamientos, a los cumpleaños, a la necedad. El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo, me confesó un mediodía Saint-Exupéry. Por eso releo desde mi adolescencia a Pirandello, Thoreau, Ionesco, Montale, Quevedo, Twain, por citar unos pocos. De ellos hablé en los programas que tuve en Radio Nacional, por la década del ’80. Y de uno de los novelistas que me maravillaron a los veinte años: Giuseppe Tomasi de Lampedusa.

El Antichton o la antitierra es un lugar místico de cuya existencia Pitágoras nos dejó un testimonio. Antichton es un país al revés, definitivamente negado e imposible para los seres humanos. Allí, como en las canciones de María Elena Walsh, existe el mundo del revés. La nieve cae hacia arriba, los árboles crecen hacia abajo, el sol luce negro, los habitantes son gente de dieciséis dedos que entran en trance bailando... Se decía que ellos no podían venir hacia nosotros ni nosotros hacia ellos. Era lógico, desde el absurdo. Más tarde, todo el medioevo habló de “el otro lado del globo”. Para los griegos -recordemos- el hemisferio sur estaba deshabitado y era inhabitable.

Ulises, en busca de la montaña del Purgatorio sabía que se encontraba en el corazón, en el centro de Antichton. De donde nadie regresaba. Dante y Virgilio, en la Divina comedia encuentran a Ulises ardiendo en el octavo círculo del Infierno por haber intentado llegar a la montaña prohibida. ¿Fue como un alma muerta? No. Era un ser viviente sediento de conocimientos. Pero Ulises -hay que saberlo- fue afortunado, pues arrancó la Rama de Oro -que es el pasaporte para regresar al país de los vivientes- y rompe con la profecía de Tiresias, el profeta ciego, que señaló que el héroe no hallará la dicha en su palacio de Ítaca y que la Muerte le llegará del mar.

Le dije a mis hijos en reiteradas oportunidades que fecharé un poema como un forastero en la tierra natal, en Espenuca. Minucioso y adusto recorreré acantilados. Y el mar, los senderos secretos de la luna. Sé que sentiré el tiempo con una alegría enorme, una conmoción exagerada, que abre el alma y el silencio. Sacralizando la poesía, abandonando la pompa verbal de los cenáculos literarios, las poses afectadas de los señoritos atildados. Iré, como una inesperada iluminación, articulando sueños y diálogos interiores.

Tramas íntimas, una lectura crédula de la imaginación. La lectura es reunir secretas afinidades, voces circunstanciales que no se resignan al olvido. Una forma de intentar plasmar fábula y belleza.

Otro día seguramente escribiré sobre Maruja Mallo, sobre su mundo, sobre los dos murales que en esta tierra destruyeron con la brutalidad de la ignorancia y del supuesto progreso. Mientras tanto pensemos en Calímaco, en Hipatia, en Jonathan Swift. Y en los estereotipos y prejuicios de cada época.

Carlos Penelas
Buenos Aires, abril de 2018

sábado, 19 de mayo de 2018

Comentario de "El mar en un espejo de otoño"

Publicamos el comentario de Germán Cáceres del último libro de Carlos Penelas.


Desde el título este poemario propone disfrutar la belleza y enaltecer la sensibilidad artística. A ello contribuyen la tapa y las ilustraciones de Eugenia Limeses, que refulgen en oníricos trazos de exquisito refinamiento.

En el lúcido y emotivo prólogo, Penelas afirma: “Me es difícil afirmar una estética, un firmamento único. El poeta escribe en sus ratos de soledad, en ciertos espacios de ensimismamiento. El poema es algo espiritual, algo mágico que nos ayuda a seguir viviendo”.

En el libro abundan imágenes bellas y sugerentes (“Como un cabalista busco el silencio/ de la sombra. Imperceptible.”) Además, las palabras poseen un aura misteriosa y se emplea un rico vocabulario; también se cita a números artistas y escritores de todas las épocas.

El autor confiesa su amargura por la sordidez que prevalece enquistada en el mundo actual: “Sostengo mi dolor en la zozobra/ de este cielo ubicuo, disperso.”

Sorprende la cantidad de imágenes creativas: “Extrañamente cruza un caballo/ sobre la imagen de la luna/ trascielo en el espejo, alada./ En mi pecho he sentido otro latido.”

Preside las poesías una melancolía que expresa lo difícil que es transitar la existencia.

Entre los cuarenta y un poemas que componen el texto hay varios escritos a la mujer amada (“Llevaba una tibieza rumorosa en los labios./ En su sombrero azul la mirada del mar/ como una melodía ineludible, sensitiva.”– “Pero sé que me ama junto al río, / en la luz de aquel reflejo/ junto al agua acariciadora del deseo.”–“Pero sé que eres mía, dulcísima, / en el desvelo del aire y del destierro.”

No falta tampoco en esta visión totalizadora del hombre y de su entorno el canto a la naturaleza: “El mar, embarcado en el bosque,/ atesora fábula de intimidad y de luz.”

Carlos Penelas (provincia de Buenos Aires, 1946) publicó más de treinta libros de poesía y prosa. Estos fueron ilustrados por consagrados artistas plásticos. Su vasta obra recibió elogios de prestigiosos escritores y de numerosas personalidades de la cultura (afirmó Syria Poletti: “Pintura, música y palabras se integran en imágenes que nacieron de una visión interior sostenida por una clara percepción del mundo y del arte.”) Colaboró en revistas literarias y condujo programas de radio. Actualmente escribe para varios sitios de internet.

Germán Cáceres

lunes, 7 de mayo de 2018

Presentación de Jorge da Fonseca

Carlos Penelas habló en la presentación del libro El tejido de la noche, de Jorge da Fonseca, que se realizó en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte el sábado 5 de mayo.


A sala llena, Penelas se refirió a la obra del poeta, narrador, crítico literario y periodista Jorge da Fonseca. Rocío Danussi leyó algunos relatos del libro, publicado por por Ediciones En Danza.





domingo, 6 de mayo de 2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

Razón, dialéctica y memoria en Borges

Nuestra imaginación, nuestro sentir provienen del pensamiento y de la sensibilidad helénica. Homero, Heráclito, Aristóteles, Sócrates, Parménides, Esquilo... forman parte de nuestra visión, de nuestra búsqueda ética y estética. La mirada de estos dioses terrenales llevaron el fuego de la humanidad. Los poetas, el mundo mágico, la representación y lo utópico, la palabra refinada son ejemplos de ese universo único que nos llega y nos ayuda a la formación moral e intelectual.


La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.

Como toda obra de trascendencia la de Borges actúa en un ámbito literario universal. Sin duda hay otras convergencias, la hispanoamericana, la europea. En Argentina, durante décadas se la ha tildado de extranjerizante. Sin duda es argentina por la avidez cultural cosmopolita, ente otras cosas. En primer lugar – son varios los enfoques que intentaremos señalar de forma sintética – la insularidad de su prosa, la novedad de la prosa borgeana es una realización privilegiada de la tradición hispanoamericana. Pero en toda su obra admiramos la mirada de un escritor dotado para la especulación intelectual. Y hay, además, una reelaboración de nuestra realidad cultural. Recuperamos en sus páginas la complejidad de su mundo pero también nuestra propia invención del hecho creador.

Creemos oportuno recordar que muchos de sus detractores no vieron, o no quisieron ver, sus textos y sólo glosaron sus opiniones periodísticas. Allí está, como ejemplo, el poema Cristo en la cruz, perteneciente al libro Los conjurados. Este poema no puede ajustarse a un régimen fascista, se llame Pinochet o Videla. Ni al populismo que amenaza la soledad y la étcia. Escribió además: “…desconfiaríamos de la inteligencia de un Dios que mantuviera cielos e infiernos”.

La teología era para Borges lo más fascinante de la literatura fantástica. La particularidad de su poética está en haber interpretado el arte como continuidad y superación, más que como ruptura con la tradición. El poeta aspira a un arte intemporal desde una visión metafórica de su existencia. Su lírica significa un renovado lenguaje de condensación. Sus raíces son parte de la tradición de la poesía metafísica. Y fundamenta, a su vez, una ética no dogmática. En su temática encontramos los antepasados, la patria, la memoria y el olvido, el ejercicio de la literatura. La soledad y la muerte.

Es importante recordar ciertos hitos, ciertos contextos. Al leer Las ruinas circulares, tal vez uno de los mejores cuentos del autor, deberíamos releer La última visita del caballero enfermo de Giovanni Pappini. Obras que nos remiten a la creación más profunda, más íntima. También la lectura - son viajes, laberintos, espejos - de La fiesta del monstruo de H.Bustos Domecq (Borges-Bioy Casares), relato de 1947, que se inicia con unos versos de La Refalosa de Hilario Ascasubi y que tiene como fuente El Matadero de Esteban Echeverría, nos indica el pathos de lo oculto, una suerte de comprensión de nuestra naturaleza, de nuestro enigma. Luego El simulacro, publicado en El Hacedor (1960) con las representaciones y el luto universalmente impuesto en el país. Allí hablará Borges de "la fúnebre farsa" y de "la crasa mitología, temas que conviven en la decadencia de nuestro país.

La literatura argentina cuenta, después de Sarmiento, con escritores que tuvieron fama internacional: Lugones. Sábato, Cortázar y Borges. Y otros que formaron la frondosidad de la literatura nacional como Molinari, Franco, Mujica Láinez, Marechal, Martínez Estrada o Quiroga. Divergencias y convergencias, sin duda, pero estamos intentando hacer una lectura estilística. La estética de Borges es la de un creador de metáforas. Enfatiza la metáfora como núcleo del lenguaje literario.
Entre los símbolos más conocidos en su obra se encuentran el laberinto y el espejo. Símbolo de la prisión (real o imaginaria) el primero; revelación del propio ser, el segundo. Desde luego, hay otras interpretaciones. Estas son las más afines a nuestro sentir.

Para finalizar recordemos un juicio de Julio Ortega. “Como ocurre con Mallarmé y con Joyce, y también con Vallejo y Neruda, la crítica sobre Borges forma parte ya de la misma obra de Borges: no porque sea su paciente tributo, sino porque desarrolla su existencia intelectual, diseña el ámbito de su aventura creadora y, en fin, da cuenta de su radical renovación del acto literario”.

La excepcionalidad, no es un dato menor, se licua entre la multitud. La omnipotencia se transforma – de más está decir en estos tiempos – en carencia. La literatura un resquicio, en algunos casos una obstinada ostentación. La literatura edificante no se ha detenido, como sostiene David Viñas, en las sacristías ni en las congregaciones beatas.

La literatura -en una época de globalización, banalidad y decadencia generalizada - tiende a polarizarse, a esfumarse. Se hipertrofia la espiritualidad, se crea una escenografía en torno a lo inmediato. La creación necesita silencio, tiempo, maduración. Y advertimos que las contraposiciones resultan cada día más homogéneas. Sin pedestales, entonces. Sin apelaciones a lo sentimental.

Quien lea sus páginas encontrará a uno de los creadores más lúcidos y de inevitable pluralidad, una voz propia que pertenece al tiempo. Conforma una emoción intelectual, una pasión por el idioma, una búsqueda emotiva del símbolo, la integración equilibrada de lo nacional con lo universal. Eso es lo que hay, eso es lo que leemos. Su vigencia continuará dentro de un mundo cultural cada vez más asediado. Pero también necesitamos preguntarnos – sin ingenuidad, sin idealizaciones – quién lee en estos tiempos a Victor Hugo, a Pérez Galdós, a Rubén Darío. Si jóvenes universitarios desconocen la Guerra Civil Española o La Comuna de París, estudiantes de teatro ignoran a Meyerhold, jóvenes escritores no leyeron a Molinari o Góngora me es muy difícil hablar de su vigencia. El legado existe, está en su poesía y en su prosa. El resto forma parte de una sociedad hipócrita, rodeada de astucia y grosería. Quedan islas, sin duda. Lugares donde se crea, se trabaja y se siente lo utópico del hombre.

Entre las amenazadas virtudes nacionales la lectura de Sarmiento, Lugones, Franco o Borges comparten el cielo traslúcido de lo intemporal. Allí la poesía, el tiempo de la utopía. Volver a ellos -como a otros poetas de infinitud- nos da aliento en un territorio de ríos oscuros y soledad durísima. El lenguaje dialéctico entra en la mitología pública. De allí la lectura necesaria de los clásicos.

Carlos Penelas
Buenos Aires, mayo de 2018

viernes, 20 de abril de 2018

Poetas sobre Poetas: Carlos Penelas

El viernes 13 de abril se presentó en el salón de actos de Espacio Cultural de la Organización de Estados Americanos, Paraguay 1514, Buenos Aires, el libro Poetas sobre Poetas, editado por Castalia / Poesía, Enigma Editores.


La compilación pertenece a Susana Cattáneo, María Amelia Díaz y David Sorbille. La obra tiene por objeto que poetas escriban sobre poetas destacados de nuestra literatura. Marita Rodríguez-Cazaux, es ésta oportunidad, escribe sobre el ensayo Celebración del poema de Carlos Penelas. El texto a continuación.


CARLOS PENELAS
Celebrar la fecundidad del pensamiento lírico
Por Marita Rodríguez-Cazaux

CELEBRACIÓN DEL POEMA, notable ensayo del literato argentino-gallego, CARLOS PENELAS (1946), uno de los poetas contemporáneos de mayor altura, enfatiza los recursos líricos, despliega reflexión y pensamiento filosófico y predispone para acercarnos a un Poeta de esmerada visión, lenguaje impecable y certero flash sobre la imagen.

Penelas entiende la lírica como aguda percepción de historia, tiempo y sociedad y tiene dispuesto un sentimiento alerta para manifestar su pulso (“Quien no sea capaz de tomarse el pulso a sí mismo no pasará de borrajear prosas de pamplina”, asegura Ramón López Velarde en Dificultades de la Poesía). Significancia doble que logra el Poeta, carnosa sustancia más allá de la alegoría, de la metáfora; “Ir al sujeto y al objeto”, hallar el YO lírico y el YO literal, acudir a la abstracción, avanzar y retroceder por las estrofas preguntándose cómo sostiene su propia voz cuando escribe y cómo crece el eco de las voces a su alrededor.

Penelas propone dinamismo, palpitación, vorágine, tocar la poesía que se mueve, iluminación y revolución interior y exterior, liberación desde la entraña.

“La poesía predice. Celebra constelación en el lenguaje, libertad que habla en sí, que es signo de sí. Inaugura lo humano y su elevación”, asevera. Quizá sea esta iluminación para elegir antagonismos, los opuestos, el abordaje tras compleja vacilación, para indagar el sentido de la vida y su levitar, y con tan fenomenales imágenes que deben ser comparadas a la poética magistral de Cesare Pavese, Pedro Salinas, Salvatore Quasimodo. Es evidente que, como ellos, Penelas no confunde “el reflejo de la luz con la luz misma”, su propia obra emparenta el arte.

Transformación, transfiguración que todo arte que se precie finalmente ha de trasvasar, estado al que invita cuando acuña “poetizar el movilizador universo de nostalgias”, destacando idea, verbo y sustantivo, porque los vocablos bien valen su peso en cada verso de Penelas.

Lúcido pensador, conferencista y ensayista, el Poeta se aplica a sí mismo la remembranza y afirma que “desde el poema no hay olvido”, para sostener luego que “la expresión estética es la que configura las raíces, la casa, las voces de los padres, el mundo agrario, la lírica del amor y del dolor, el desasosiego, el contexto emigrante, la injusticia social, la transición, el desengaño”.

“El poema es la atmósfera, el clima”, realidad sin refute para los que gozamos -o penamos- la poesía en los ecos de otra lengua que nos habita, para los hijos del exiliado, para los descendientes de ese descendido en “la lenta erosión de la vida”, aquellos a los que el Poeta destina cuadro entrañable y vivo.

Tendrá significancia entonces ese “abrumador sentimiento de empatía en el instante de la creación” que sostiene Penelas: “Fugacidad y transformación en contra de la mediocridad ambiental, fijación obsesiva de lo Bello ante la vulgaridad, […] visión del sentir y del pensar…”.

Ahora bien, ¿cuál es el punto del don, del hallazgo que por gracia recibe el Poeta y dónde el vértice en que deja de serlo mientras reflexiona sobre los universos humanos? ¿En qué instante “la gracia petrificada” se moviliza hacia la inquietud por alcanzar respuesta cabal? Parece responderlo él mismo cuando asegura que “el poema lleva en sí un poder mágico” y agrega quizá desde su propia inquietud “¿ha sido, en verdad, conjurado el hechizo?”, y podríamos agregar, ¿o el Poeta se ha apoderado de la verdad más verdadera?

Otro enunciado de sustancia filosófica se establece cuando Penelas muestra la condición y el oficio de ser poeta: “Un poeta no adquiere su condición de tal sólo por un libro, por una línea. Su obra moviliza impresiones, desprendimientos, amores inseguros. Es portador de estados de ánimo, de sensaciones, de nostalgias. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejado de los falsos pudores, su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano. Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible”. Y luego, “El poema se enfrenta a los dogmas, a la vulgaridad, a los populismos…”. Valga esta aseveración para instar a “abrir los verdaderos ojos” sobre un mundo que clama por ser mirado. “A veces, sentimos el ahogo de la voz”, acredita frente a su propio espejo.
“[…] una aventura instauradora del misterio que baña el alma humana” […] Si la poesía tiene una finalidad no es satisfacer la vanidad de quienes la crean sino espiritualizar al hombre. Todo lo que se escribe debe ser con pasión”.

Respecto a la soledad de quien escribe, Penelas afirma que “el hombre que lee está siempre solo. El hombre que lee no es fácil de manipular. La lectura lo hace diferente, lo hace fantasioso” y lleva este pensamiento más allá de “la conciencia colectiva”, a la necesidad de explorar “la naturaleza y el corazón del hombre”.

El Poeta logra en ese estado de contemplación, aunar placer, emoción y arrebato: “La belleza poética debe hacernos vibrar como el goce de la mujer amada, pues lleva la mitología de las cosas, a los símbolos del destino. Todo poema es una profecía”. He aquí la verdadera celebración.

*MARITA RODRÍGUEZ-CAZAUX, nació en Buenos Aires. Formada en Letras y Psicopedagogía, ensayista, jurado, conferencista, poeta y escritora premiada. Autora de poemarios y libros de cuentos, su obra ocupa destacado lugar en antologías nacionales e internaciones. Coordina el café literario Umbral San Telmo en el Bar Notable La Poesía y desde su inicio las clínicas literarias de Editorial Dunken.

miércoles, 18 de abril de 2018

Poetas sobre poetas IV

Buenos Aires, 2018.
Castalia / Poesía.
Enigma editores.
Estudio de la obra de Carlos Penelas por Marita Rodríguez-Cazaux.


CARLOS PENELAS. Celebrar la fecundidad del pensamiento lírico, por Marita Rodríguez-Cazaux.



Selección y compilación de Susana Cattaneo, María Amelia Díaz y David Antonio Sorbille.

martes, 17 de abril de 2018

Miro Villar opina sobre "El mar en un espejo de otoño"

Máis unha vez e grazas ao meu caro amigo Manuel Suárez Suárez recibo un adianto do último libro de poemas de Carlos Penelas (Buenos Aires, 1946), autor con raíces galaicas e con moita relación co noso País como se pode ler na autobiografía do seu propio sitio web.
Carlos Penelas, a quen coñecín brevemente en 1997 cando foi convidado a participar no Congreso de Poesía 50º Aniversario de Cómaros Verdes de Aquilino Iglesia Alvariño que se realizou en Vilagarcía de Arousa, onde presentou un interesante e ben documentado relatorio sobre «Poesía e inmigración en José Conde», vén de publicar o libro de poemas intitulado El mar en un espejo de otoño (Buenos Aires: Editorial Dunken, 2018), con ilustracións da cuberta e interiores de Eugenia Limeses e un «Prólogo» no que o poeta lembra o seu achegamento á poesía e a diversos poetas que foron fundamentais na súa obra.

A raíz da aparición do poemario La piedra del Destino (1983) o poeta ourensán Víctor Campio Pereira escribiu: «Carlos Penelas es un poeta trasnacido. Argentino, hijo de gallegos, vive en desasosiego telúrico. En éste libro los elementos ancestrales conforman una parte muy importante de su mundo poético. Nos interesa, sobre todo, esta dimensión lírica de su obra, que deja traslucir el estado afectivo del poeta: un fondo de amor a la Tierra de sus antepasados. Desde su vivencia dolorosa va construyendo su mundo poético con claves del misterio. Libro que nos hace despertar la emoción de la tierra con su ritmo, goza con el contacto del paisaje, para el poeta es la intimidad, el dolor de la lejanía. Él perdió su patria original. Galicia ganó un poeta en la distancia.»

En efecto, nos poemas de Carlos Penelas sempre atopamos algunha referencia a Galicia. Desta volta escollo para divulgar nesta anotación o único poema de El mar en un espejo de otoño que inclúe unha referencia explícita á nosa literatura medieval, temática recorrente na súa obra. Velaquí:

X
Éramos del mar, de la intemperie.
La melancolía maceraba infinito
en un destrenzar de la penumbra.
Veníamos naciendo desde la niebla
junto Airas Nunes, en el Reino de Galicia.
Leíamos a Ángel Ganivet
entre pinos, en el mar del ensueño.
Murmurante, el viento rastrillaba
el tiempo del vacío. Como un velamen,
princesa, en el fulgor de la noche.
Como un velamen.

Miro Villar (1965, Cee, Galicia, España) es Doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Profesor de Lengua y Literatura Gallega. Poeta, traductor y crítico literario.

http://crebas.blogaliza.org/2018/03/12/poema-xcv-eramos-del-mar-de-la-intemperie-de-carlos-penelas/

jueves, 12 de abril de 2018

En la Biblioteca Virtual de Galicia

El mar en un espejo de otoño de Carlos Penelas Abad ha sido publicado en la Biblioteca Virtual de GaliciaDigital.

El poemario está catalogado por obra, autor, categoría y año. Se encuentran en la mencionada Biblioteca Virtual, entre otros autores, Edmundo Moure, Xulio Xiz, Moncho Bouzas, José Manuel Suárez Sandomingo, Darío Rivas Cando, Camilo Gómez Torres, Manuel Rodríguez López, Xavier Alcalá, José Ramón Lorenzo y otros.

Puede accederse a través de este enlace: http://www.galiciadigital.com/biblioteca_virtual

miércoles, 11 de abril de 2018

Presentación de "Poetas sobre poetas IV"

Enigma Editories y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) presentan el libro Poetas sobre poetas IV, que contiene un estudio sobre la poética de Carlos Penelas por Marita Rodríguez-Cazaux.



Poetas sobre poetas se trata de un análisis sustancioso en torno a la obra de destacados poetas llevado a cabo por poetas contemporáneos. La presentación será el viernes 13 de abril a las 18:30 horas, en el Espacio Cultural OEI, Paraguay 1514, CABA.

Además, el libro volverá a presentarse en la Feria del Libro de Buenos Aires, el 10 de mayo a las 18 horas, en el stand de la Sociedad Argentina de Escritores, SADE.

martes, 27 de marzo de 2018

Autobiografía acotada de los años 60


La Biblioteca Nacional de Maestros, Plaza Lezica, Lorraine, Loire, Cinemateca Hebraica, Plaza Rodríguez Peña, Escuela Superior del Profesorado Mariano Acosta, el Paulista, la Brasileña, Pippo, La Paz, Politeama, las librerías de la calle Corrientes, los viejos libreros, los encuadernadores socialistas, las casas de los profesores, Jacques Brel, Charles Aznavour, Yves Montand, Charles Trenet, Edith Piaf, Gilbert Bécaud, Cesaria Evora, Paco Ibañez, Astor Piazzolla, “Mono” Villegas, Cortázar, Sábato, Mafalda, Frank Sinatra, Brassens, Angelo Corelli, Jean-Philippe Rameau, los españoles exiliados, los gallegos republicanos, los jóvenes poetas, los escritores comprometidos, el Mayo Francés, Simone de Beauvoir, Camus, Sartre, León Trotsky, Bakunin, Príncipe Kropotkin, Hô Chí Minh, Revolución Cubana, Che Guevara, Cordobazo, Agustín Tosco, Casablanca, Hitckcoch, Bergman, Fellini, Rossellini, Trufaut, Buñuel, Welles, León Felipe, Machado, Hernández, Castelao, Valle-Inclán, Rosalía Castro, Pedro Salinas, Lorca, Shakespeare, Cervantes, Homero, Maupassante, Chéjov, Dostoievski, Luis Franco, González Tuñón, Juan L. Borges, Molinari, Viñas, Ciocchini, Plaza Francia, Teatro San Martín, Alejandra Boero, Héctor Alterio, Ernesto Bianco, Cafrune, Quilapayún, Violeta Parra, Víctor Jara, Teatro Payró, Grupo Espartaco, Hace un año en Marienbad, Villa Domínico, Rocío, la vieja casona de la Federación Libertaria Argentina, los actos en Plaza 1 de Mayo, las reuniones políticas clandestinas, Sala Taller, el maestro De Ferrari, una imprenta de la Utopía en México 844, Robbe-Grillet, Michel Butor, una rotativa en Gaona y Boyacá, Martin Lutler King, Verlaine, Rimbaud, Maldonado, Santoro, Alcides Silveira, Bernao, Pastoriza, D´Ascenso, los pintores amigos, los poetas amigos, los artesanos amigos, las manifestaciones, la toma de fábricas, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Vinicius de Moraes, Tom Jobin, Mina, Ornella Vanoni, Hugo Guerrero Marthineitz, el jean, Jack Kerouc, Tizón, el Libro Rojo de Mao, Godard, Joan Baez, Onetti, Alfredo Zitarrosa, la llegada del hombre a la Luna, The Beatles, Yuri Gagarin, Abelardo Castillo, los silencios del amanecer, una puesta de sol en San Antonio de Areco, una playa de Miramar, el asesinato de Kennedy, Festival de Woostock, Pier Paolo Pasolini, Cesare Pavese, Moravia, Antonioni, García Berlanga, Polanski, Fray Luis de León, Jorge Manrique, Petrarca, Ungaretti, Juan Ramón, Cernuda, Sor Juana Inés de la Cruz, Octavio Paz, Celaya, Novalis, Cabito, Leopardi, Juan de Mena, Boscán, Juan Rodríguez de Padrón, Góngora, Quevedo, Velázquez, Goya, el olor de las panaderías, los asaltos, los bailes de carnaval. Y las muchachas hermosas, las muchachas…

Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2018

lunes, 19 de marzo de 2018

Ibsen

"¡El enemigo más peligroso de la verdad y la libertad es la mayoría!"
Dr. Thomas Stockmann

Un enemigo del pueblo (1883), Henrik Ibsen

martes, 13 de marzo de 2018

Crónica sobre la transparencia y la alienación

Estimado lector, en los últimos años estoy escribiendo – como usted sabe – en torno a la imbecilidad, las tendencias culturales, los engaños sistemáticos del sistema, la decadencia y ciertas formas de concebir la cultura o la belleza. Intenté mirar los mensajes afectivos y los otros. También conoce de sobra que conozco muy poco de filosofía, que mi formación es básicamente literaria. Y del mundo literario lo poético. Y de lo poético…en fin, usted sabe de lo que intento trasmitirle. Por eso no es extraño – no le es extraño a usted – que puedo hablar de Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, Hanna Schygulla o Raymond Carver. Nombres como los de Thomas Mann pueden mezclarse con Capablanca, Fellini, Valle-Inclán, Orwell, Masaccio o del Panóptico de Bentham. Me agrada sentir la literatura, el mundo de Peter Handke junto a William Golding o Daniel Defoe. Puedo hablarle, otro día, de Misión Imposible, de James Bond o de MacGyver. Son nombres, para usted, tan familiares como los de Nicola Porpora o Jacques Le Goff.


Pero me interesa que hoy nos acerquemos a una mirada inquietante. Hablamos de Byung-Chul Han, el filósofo de moda. Nacido en 1959 en Corea del Sur, este estudioso ha desarrollado toda su carrera académica en Alemania en diálogo permanente con un amplio abanico de intelectuales, desde Heidegger hasta Marx, Foucault, Baudrillard y Benjamín. Hay ya quien habla del “Zygmunt Bauman de Oriente”. Pero no levantemos ídolos ni profetas. Usted sabe, señor, cómo termina todo…la corrupción, la insania, los lobbies inconfesables y demás yerbas.

No tengo celular, no entiendo las redes sociales, no sé manejar y en general me molesta todo lo que tenga relación con Facebook, las compañías de streaming y las modas intelectuales. Además ya se sabe qué consumimos, cuántas veces, en qué horarios y días. (Por eso me interesa leer a Sarmiento o a Cohn Bendit). Byung-Chul Han, señalan sus editores, no contesta los mails. Y ha dado contadas entrevistas. No deja de ser interesante, ¿verdad?

La sociedad de la transparencia es inaugurada por un pasaje de Peter Handke: “Vivo de aquello que los otros no saben de mí”. Es evidente que la frase caló en el filósofo. En ese mismo libro, en uno de los capítulos que refieren a la fotografía, critica duramente aquello que denomina “el valor de exposición” en la sociedad actual. Sostiene que “el imperativo de la transparencia hace sospechoso todo lo que no se somete a la visibilidad actual. En eso consiste su violencia”.

En el “nuevo capitalismo”, la concepción del trabajo ha cambiado radicalmente. En lugar de una rutina estable, de una carrera predecible, de la adhesión a una empresa a la que se era leal y que a cambio ofrecía un puesto de trabajo estable, los trabajadores se enfrentan ahora a “un mercado laboral flexible, a empresas estructuralmente dinámicas con periódicos e imprevisibles reajustes de plantilla, a exigencias de movilidad absoluta”.

Vivimos en la actualidad en un ámbito laboral de transitoriedad, innovación y proyectos a corto plazo. Jacob Morgan, autor de The Future of Work, trata de definir cómo serán las empresas, los trabajadores y el mercado laboral de las próximas décadas. Aunque Morgan se define a sí mismo como “futurista” –lo que suele implicar ser también “tecnoptimista”– sabe perfectamente que en los años venideros el desempleo será un importante problema y reinventarse no será fácil.

A partir de esta señal sabemos, además, que hay en nuestro tiempo dos modalidades de trabajo radicalmente distintas: el antiguo, en vías de desaparición, un mundo de organizaciones jerárquicas rígidas, donde se esperaba de los trabajadores una identidad firme, y el nuevo mundo de empresas en permanente crecimiento y cambio, un mundo de riesgo, de extrema flexibilidad donde se exigen individuos capaces de reinventarse a sí mismos sobre la marcha.

Estamos resumiendo una visión mucho más amplia y trágica. Pero vale la pena que lo vea, que intente discutir, que entienda – de una vez por todas – que el mundo cambió, que hay nuevas formas de conducción, de lucha y de dominación. Y que todo se ha vuelto más confuso, más crítico, más vulnerable. Y que la ceguera ideológica o el dogmatismo nos impiden visualizar otro cosmos en otras galaxias. Tal vez sea un pensador poco riguroso, con antecedentes en distintas lecturas. No importa, tal vez no sea totalmente novedoso pero es válida su lectura. Discutámosla.

Según Han: “la comunicación digital se distingue por el hecho de que las informaciones se producen, envían y reciben sin mediación de los intermediarios. No son dirigidas y filtradas por mediadores. La instancia intermedia es eliminada para siempre […]. Medios como blogs, Twitter o Facebook liquidan la mediación de la comunicación, la desmediatizan.”

La neurocientífica inglesa Sophia Scott, especializada en análisis de discursos, señaló que “la interacción basada en texto es dura porque perdés todo lo que tenés cuando alguien te está hablando. Así que sólo no tenés cara, sino que tampoco tenés voz, ni emoción, ni entonación, ni todos los elementos que escuchás cuando alguien habla.”

En una entrevista reciente dice Gay Talese: “No me hace falta el teléfono móvil. Si quiero hablar con alguien prefiero hacerlo personalmente. Cuando empezaba en The New York Times, un viejo redactor jefe nos dio un consejo: para un reportaje, quédense lejos del teléfono, vayan a los sitios y conozcan a la gente. En aquellos años, el teléfono también era tecnología…” Y luego agrega: “Tengo 86 años y soy la misma persona que cuando tenía 26. Tomo notas en trozos de cartón y nunca delante de la gente. No quiero intimidarla. Converso con ellos y luego, cuando me quedo solo, me apunto aquello que me ha interesado. Si quiero saber más, vuelvo al día siguiente. Trabajo igual que hace 60 años”.

Cabe prevenirse del énfasis apocalíptico de la lectura de Byung-Chul Han y más bien pensar los medios, con la ponderación de McLuhan, quien hizo famosa su sentencia “el medio es el mensaje”.

En el enjambre es un conjunto de individuos aislados e hipercomunicados  —el homo digitalis —, pero sin capacidad para crear un movimiento de cambio real. La comunicación digital hace que se erosione fuertemente la comunidad, el nosotros. Destruye la noción de espacio público y agudiza el aislamiento del hombre.

Nuestros políticos y sociólogos deberían prestarle atención y analizar estas nuevas corrientes, enlazarlas con las tradicionales: la religión, los movimientos de masas, las relaciones laborales, las viejas tecnologías, ciertas retóricas, las nuevas formas de producción, el tema de la sexualidad y la sensualidad…la sociedad de la información produce un extraño estado de embotamiento, otras maneras de alienación. La era digital, entre otras cosas genera un tipo de comunicación de desencuentros. Vivimos una sociedad plena de opacidad. Y no nos olvidemos de las instituciones, el matrimonio, los rencores, las frustraciones, los celos, la demencia, la torpeza mental, los afectos, las iras, el engaño casi cotidiano de casi todo. Tal vez la infancia se salve, tal vez.

Creo que por hoy es suficiente. Le recomiendo que vuelva a Giovanni Boccaccio, un mundo imperdible. Y lo que escribió nuestro Leopoldo Lugones sobre la lectura. Gracias, por su tolerancia.

Por último. Hace unos días se editó mi último libro de poemas, El mar en un espejo de otoño. Éste, estimado lector, es mi último artículo. Usted sabe, señor, déjeme paso. Buenas noches.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 10 de marzo de 2018

lunes, 12 de marzo de 2018

Taller literario en la Biblioteca Sánchez Viamonte

El 5 de abril Carlos Penelas retoma el Taller Literario grupal en la Biblioteca popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. Puede cursarse todos los jueves, de 20 a 21:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Carlos Penelas ha publicado más de treinta libros de poesía y veinte de prosa, en una extensa carrera que ya lleva más de cuarenta años desde la aparición de su primer poemario, y sigue vigente con un nuevo libro, El mar en un espejo de otoño, de próxima publicación. Aquí, algunos de los lineamientos que seguirá el Taller, y una breve síntesis biográfica de Penelas.

Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Los talleristas que cursaron en 20102011 y 2013 fueron convocados por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres.


Sobre Carlos Penelas

Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores. Su obra ha obtenido a lo largo de los años el reconocimiento de numerosos autores y prestigiosos críticos.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes. En los últimos años ha realizado extensas giras de conferencias por Europa, Sudamérica y el interior del país.

Más información en http://www.carlospenelas.com/

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Recordemos que además de los talleres grupales en la Biblioteca, los jueves de abril a noviembre, Penelas brinda a lo largo del año talleres particulares, en día y horario a convenir con el tallerista. 

martes, 6 de marzo de 2018

El mar en un espejo de otoño

Buenos Aires, 2018.
Editorial Dunken.
Viñetas de Eugenia Limeses.
Poesía.

V
En la biblioteca el libro enumera
nombres, desmesura, utopía.
Ofrenda del sueño es la lámpara
que busca equilibrio en la incredulidad
de castros y jornaleros celtas.
De pronto siento huir, ligero, el sueño
en las volandas de la aurora.
De pronto, el niño sufre las colinas,
los pueblos vacíos, los rituales.
¿Quién nos llama, entonces? ¿Quién?

VI
Debes hablar conmigo,
la palabra no basta en el tabaco ni en la voz,
en el retazo lapizlázuli del cielo…
No te alejes de mí, ahora
que encima de mi pecho dormita el alba.
No dejes de hablar conmigo:
soy el que ama el olor de las panaderías
y a niños jugando en las hamacas.
Mudo de asombro
estoy mirando lo fatuo, el exilio.


XI
Dócil, la luz emigra hacia los ojos
de la amada. De mito e inocencia
va tejiendo de bondad su imagen.
Es cuando la estrella mece el jardín.
(Somos la nube que mira en los cristales,
la luna a la deriva del amanecer
en el mar de otro reino).
Repite la huella los pastores errabundos
en el presagio de una mansión marina.

XII
Vacilan los mensajes del bosque.
Acaso el corazón abierto a la indolencia
golpea sepulcros, la monótona sangre
de los desaparecidos.
Nos acecha aquello que dejamos:
las vidrieras de las jugueterías
o el resplandor de las puertas añosas.
¿Quién se anima a olvidarlos?
¿Qué acantilado oculta cementerios?


lunes, 5 de marzo de 2018

Se entregó el Premio Nacional de novela “Marco Denevi”

Organizado por la Municipalidad de Tres de Febrero, se entregó el Premio Nacional de novela “Marco Denevi”, del cual Carlos Penelas fue jurado junto a Kelly Gavinoser y Luciano Olivera.



Con la presencia del Intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, y el Subsecretario de Cultura Ricardo Tejerina se entregó por primera vez el premio Nacional de Novela de la Municipalidad de Tres de Febrero. El autor es Osvaldo A. Martínez, de Ciudad Jardin, y su novela se llama La tumba de Alarico.


Fueron jurados del Premio Nacional de Novela “Marco Denevi”
Kelly Gavinoser
Nació en la ciudad de Buenos Aires. Es escritora y poeta, prologuista, asesora lingüística y literaria, correctora literaria y conductora de encuentros artísticos, coordinadora de talleres de escritura literaria y no literaria y de Mesas Redondas y Jurado en concursos literarios. Es Profesora en Letras, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Ganadora del Premio Martín Coronado Literatura 2017 de la Municipalidad de Tres de Febrero. Ejerció la docencia universitaria en la Universidad del Salvador como profesora titular de Gramática Española, Lingüística General, Seminario de Literatura Argentina, Taller de Escritura, Taller de Corrección, Taller de Semiología y Análisis del Discurso. Es docente fundadora de las cátedras de Teoría Literaria, Narratología, Lingüística y Semiología en la Carrera de Formación del Escritor de la Escuela de Arte y Comunicación de la Municipalidad de Tres de Febrero. Obras publicadas: Rumbos de silencio, Un espacio para el tiempo del cuento en el aula-taller, Poética Impar con El tiempo suspendido, Perednik, Historias sin historia.

Carlos Penelas
Nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en 1946. Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el Profesorado en Letras. Publicó más de treinta libros de poesía y prosa, entre los cuales se pueden destacar Poemas del amor sin muros (1970), Palabra en testimonio (1973), La gaviota blindada y otros poemas (1975), El libro de las imágenes (1976), Conversaciones con Luis Franco (1978), Los dones furtivos (1980), Finisterre (1985), Queimada (1990), El corazón del bosque (1992), El mirador de Espenuca (1995), Guiomar / Cantiga (1996), Los gallegos anarquistas en la Argentina (1996), Valses poéticos (1999), Desobediencia de la aurora (2000), El regreso de Walter González Penelas (2001), Elogio a la rosa de Berceo (2002), Diario interior de René Favaloro (2003), El aire y la hierba (2004), Crónicas del desorden (2006), Romancero de la melancolía (2007), Retratos (2008), Fotomontajes (2009), Antología personal (2009), Calle de la flor alta (2011), Poesía reunida ( 2012), Poemas de Trieste (2013), El trasno de Espenuca (2014), La luna en el candil de la memoria (2016).

Luciano Olivera
Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1968. Es productor, guionista y director de televisión. Creó y desarrolló formatos que le valieron varios premios. Dirigió Canal 7 y UBA TV, ejerció el periodismo, fue docente y actualmente está al frente de su propia empresa de contenidos. Es columnista en diversos medios digitales. Aspirinas y caramelos, publicado por Tusquets Editores fue presentado en la II Feria del Libro de Tres de Febrero en 2017.

sábado, 3 de marzo de 2018

Comienzan los talleres literarios 2018

Carlos Penelas retomará sus talleres literarios individuales en marzo. Se dicta una vez por semana en horario a coordinar con el tallerista. Informes al 4371-6686 y penelascarlos@yahoo.com.ar


Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Muchas talleristas son convocados e incluidos por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres. Además, muchos de sus alumnos ya han editado trabajos en soledad.

Sobre Carlos Penelas
Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes.

Consulte aquí la bibliografía completa de Penelas.

viernes, 2 de marzo de 2018

Se editó "El mar en un espejo de otoño"

Editorial Dunken acaba de publicar El mar en un espejo de otoño de Carlos Penelas con ilustraciones de Eugenia Limeses.


 El poemario, dedicado a la memoria de don Ricardo E. Molinari lleva prólogo del autor y al final juicios críticos en torno a la obra de Penelas.


Allí los comentarios, entre otros, de David Viñas, Luis Franco, Héctor Ciocchini, Juan José Ceselli, Arturo Cuadrado, Federico Peltzer, Graciela Maturo, Ernesto Sábato, Hugo Cowes y Syria Poletti.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Lugones y Borges: un homenaje ineludible

Carlos Penelas visitó en dos oportunidades las muestras de estos escritores que ayudaron a su formación. Penelas estudió desde la escuela primaria en la Biblioteca Nacional de Maestros. En ella transcurrió el secundario y el profesorado en Letras. En su madurez, consultó libros para sus artículos y para diversos ensayos. En ella descubrió los grandes textos de la literatura argentina y universal. Luis Franco, admirador de Lugones, le hizo descubrir su universo. Franco y Samuel Glusberg fueron bibliotecarios y discípulos del autor de Lunario sentimental. Penelas sugiere, una vez más,  la lectura Cartas de una hermandad de Horacio Tarcus.
 

Dos muestras rinden homenaje a la memoria de Leopoldo Lugones (1874-1938), uno de los mayores creadores de la literatura argentina. Aquí podremos observar sus innovaciones literarias y pedagógicas con una marca indeleble de Sarmiento. El hacedor, tal el título de la muestra en la Biblioteca Nacional de Maestros explora las facetas intelectuales y públicas del poeta, las propuestas educativas. Lugones conformó el Tesoro de la Biblioteca; obras completas de Platón con traducción y comentarios de Marsilio Ficino, editadas en París en 1522, la primera edición completa de la Enciclopedia dirigida por Diderot y D´Alambert, París 1751, son algunos ejemplos de las ediciones renacentistas de libros científicos y filosóficos donde el creador de Las fuerzas extrañas proyectó la cultura de un país. Cabe recordar que durante su gestión la Biblioteca Nacional de Maestros estaba entre las más modernas del mundo. 
 

En el antiguo edificio de la Biblioteca Nacional podemos descubrir en la muestra El falso discípulo la vinculación de Jorge Luis Borges con la obra lugoniana. Una compleja relación une documentos, esquelas, ediciones y manuscritos de la biblioteca personal de Lugones. Veremos además sus escritorios, su sillones, fotografías. Veremos como el discípulo - luego del parricidio - se ha apropiado del maestro. Un cosmos donde se habla de una patria soñada, de un cosmos pleno de sabiduría y estética. Responsables de la muestra son por Alberto Manguel, Director de la Biblioteca Nacional, y Graciela Perrone, Directora de la Biblioteca Nacional de Maestros.




Fotos: Rocío Danussi.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Una historia de película

La natación ha sido registrada desde los tiempos prehistóricos. Los expedientes más antiguos son pinturas realizadas en la Edad de Piedra. Hay referencias en la Ilíada y en la Odisea. Hay referencias en Rabelais. En 1538, Nicolaus Wynmann, un profesor alemán de idiomas, escribió el primer libro de natación, un incunable de nuestro deporte: El nadador o un diálogo en el arte de nadar. El título original fue el de “Colymbetes, sive de arte natandi, dialogus & feftiuus & iucundus lectu”, es decir, “Colymbetes, o el arte de nadar. Dialogo divertido y de amena lectura”.

El nadador o un diálogo en el arte de nadar
Dibujo del libro de Nicolaus Wynmann de época, 1538

He contado, en más de una oportunidad y en diversos lugares, que junto a la literatura, la pintura, el cine, el teatro y las artes en general, amé el deporte, lo practiqué y lo sigo haciendo. Pelota a paleta, box, fútbol y natación fueron acompañándome a lo largo de la vida.

Raquel, mi hermana mayor, me hizo socio a los diez años de Gimnasia y Esgrima. Evoco su Sala de Armas, el trinquete, el hammam o baño turco, su pista de hielo, el gusto y la elegancia de sus socios, los vestuarios, su biblioteca, el salón de lectura, los bailes en la sede de Palermo, la leyenda de don Ricardo C. Aldao. Presencié demostraciones de box, competencias en pesa, lucha libre, torneos de ping-pong, patinaje artístico. Allí nadé a los once años, por primera vez, representado al club. No puedo olvidar las clases de ajedrez del maestro internacional Jacobo Bolbochán. Y su eterno cigarrillo.

Voy dos veces por semana a nadar. Me zambullo -hasta hoy hago los veinticinco metros por debajo del agua- y converso con algunos amigos. Hace unos días, luego de la rutina, en la parte baja, la veo a Gabriela Fazio, afectuosa y atenta guardavida. Le pregunto cómo me había visto esa mañana. Con afecto responde: “Como Johnny Weissmüller”. Miro a una señora que estaba en el otro andarivel y le digo con ironía: “Lo escuchó, ¿verdad?” Ella sonríe y comenta: “Nunca me gusto Johnny Weissmüller y mucho menos los otros tarzanes. Mi tipo de hombre siempre fue Fernando Lamas”.

No solamente me causó gracia, no pude evitar una sonrisa, sino que me resultó extraño que alguien lo recordara. En una sociedad donde la degradación está a la orden del día casi todo se desprecia, se malinterpreta o se torna burdo. Con un gesto de felicidad me confiesa: “Yo nací en una pileta, Fernando Lamas fue mi partero.”

He conocido nadadores y conversado a lo largo de la vida con algunos de ellos: Luis Alberto Nicolao, que obtuvo dos veces el record mundial en mariposa a los 17 años en 1962; el profesor de waterpolo de mi hijo Emiliano, Gentile, que participó en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948; Alfredo Camarero, nadador de Capri-Nápoles, el Canal de la Mancha, campeón mundial de aguas abiertas. El profesor Pico, inolvidable pechista, fue el hombre que me enseñó a nadar, a los once años, en cuatro días. Recordando siempre a Alberto Zorrilla, Pedro Candiotti, Jeanette Campbell. Y en estas horas Damián Blaum con un record mundial. También tuve la fortuna de crecer admirando a grandes deportistas del club en tenis, fútbol, boxeo, baloncesto o rugby. Y la presencia mágica de Vito Dumas. Desde mi juventud la literatura, los museos, el teatro y el cine se complementaban con el deporte.


Pero volvamos a Martha, nuestra nueva amiga. Su madre era nadadora y concurría diariamente al Hindú Club. Su padre, luego aviador, jugaba al tenis. Su madre tenía dieciocho años y estaba embarazada. Una mañana en plena brazada siente que está por parir. Pide ayuda, no hay tiempo. Pero allí hay un joven nadador, musculatura corporal perfecta, buen mozo, varonil, mirada romántica – un metro ochenta y cuatro, cabello castaño, ojos serenos, piel clara de origen europeo - poco mayor que ella. La lleva a la parte baja de la pileta, la toma de los brazos, la sienta en el borde frente a él, le quita la malla y recibe a la recién nacida. Sí, no se equivoca querido lector, hablamos de Fernando Lamas.

Fernando Lamas fue actor y director argentino que hizo casi toda su carrera en Estados Unidos. Había nacido el 9 de enero de 1915 y fue un gran deportista: hizo hípica, natación y boxeo. En 1951 firma un contrato de exclusividad con la compañía Metro-Goldwyn- Mayer. En Hollywood es el auténtico latin-lover. El galán que filma con Lana Turner, Esther Williams, Denise Darcel y Raquel Welch. Fue esposo de Perla Mux (cantante y actriz argentina), Lydia Babacci, Arlene Dahl y con la nadadora y actriz Esther Williams.

Ayer volví al club, a la pileta. Casi todos saben que estoy entusiasmado con la historia de Martha, mi nueva amiga Martha Elsa Gazcón, ahijada de Fernando Lamas. Nada más ni nada menos. Me contó sucesos de su madre, Dolores Elsa Larriera, nadadora y luego amiga de Fernando y de Perla Mux. También recordó anécdotas de su padre, Adalberto Raúl Gazcón Aráoz, que fue aviador civil. Es muy bello advertir cómo se ilumina su mirada al reconstruir aquellos años; la elegancia de su padrino, el afecto que les brindaba cada vez que iba a visitarlos. Debo escribir esta historia, me dije. Al fin y al cabo es una historia de película. Ahora pienso que me hubiera gustado que mi madrina fuera Mónica Vitti. Cosas de la imaginación, cálido lector, de la imaginación.

Martha sigue nadando, reviviendo semblanzas con plenitud. Nos vemos, estimado leedor, nos vemos. No se olvide de contar esta crónica a sus amigos. Por el padrino y por la ahijada. Vale la pena, no lo dude.

Carlos Penelas
Buenos Aires, febrero de 2018

Taller literario