sábado, 3 de diciembre de 2016

El trasno en Guadalajara

El cuento para niños de Carlos Penelas El trasno de Espenuca participa de la XXX Feria Internacional del Libro Guadalajara 2016, que se realiza hasta el 4 de diciembre en Centro de Exposiciones Expo Guadalajara, Jalisco, México.
 
 
El libro, publicado por Editorial Dunken, lleva dibujos de Eugenia Limeses y Emiliano Penelas, es un relato fantástico ambientado en una aldea gallega, el primer cuento para niños en la extensa bibliografía de Penelas. Recordemos que también tiene una edición especial fuera de circulación comercial.
 
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México, mejor conocida como la FIL, es uno de los eventos anuales más importantes del género en el mundo hispanohablante, la segunda en términos de presencia editorial después de Feria del Libro de Fráncfort, en Alemania, y la segunda en términos de público después de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Desmontando el arte contemporáneo por Avelina Lesper

Estimados amigos:
Vengo escribiendo desde hace muchos años sobre la decadencia social, política y estética de la sociedad. El populismo, los amagos intelectuales, el monopolio ideológico. Ambigüedades y esfumatas de mitologías y ademanes simbólicos. El suburbio mental, la cultura de fachada, la complicidad en las artes plásticas igual que en la literatura - para no hablar del desatino poético - genera mutilaciones y mutaciones entre los nuevos bárbaros. La afectación letrada se da la mano con la imbecilidad de la creaciones que solemos ver en galerías y en museos. Sugiero la lectura de esta entrevista, sugiero releer el análisis claro y comprometido de Avelina Lésper. Su visión no es una anécdota aislada, sino un cuerpo de doctrina, de críticas acumuladas, de lucidez. Miserias de nuestra época.

Carlos Penelas



Avelina Lésper: Desmontando el arte contemporáneo22 julio, 2016

Entrevista a Avelina Lésper publicada en el diario digital La Vanguardia

Hoy quisiera que reflexionemos sobre el arte de pintar en vez de aprender su técnica. Siempre quise escribir un artículo sobre lo que para mí es y ha supuesto la pintura y el arte contemporáneo pero al leer esta entrevista de Avelina Lésper no me atreví a añadir ni quitar ni una sola coma a sus acertadas e inquietantes conclusiones sobre el que para mi siempre será uno de los mayores fraudes que en nombre de la cultura se han llegado a perpetrar. Te recomiendo muy mucho su lectura.

“No fueron pocos los que se identificaron, hace un par de años, con aquella mujer de la limpieza de un museo alemán tan celosa de su trabajo que se empleó a fondo para eliminar unas terribles manchas que había en una de las obras expuestas. Ni se le ocurrió sospechar que formaban parte vital de la pieza Wenn es anfängt durch die Decke zu tropen (Cuando empieza a gotear el techo) del artista Martin Kippenberger, valorada en 800.000 euros. El Museo Ostwald de Dortmund (cuyas primeras entradas en Google son sobre el suceso, superando a su web oficial), llegó a afirmar que “estamos intentando aclarar cuanto antes qué tipo de capacitación tiene el personal de la limpieza”. La crítica de arte mejicana Avelina Lésper diría que esa pobre trabajadora, además de un gran sentido de la pulcritud, tenía también un gran sentido común. Lésper, colaboradora de diferentes medios de comunicación latinoamericanos y directora del programa de televisión El Milenio visto por el Arte, es una de las voces que más suenan contrarias al arte contemporáneo, cuestionando desde los ready-made (el uso de objetos comunes como el urinario de Duchamp) a las performances efímeras.

-¿Cómo definiría el arte contemporáneo en una palabra?
-Fraude

-Explíquese…
-Carece de valores estéticos y se sustenta en irrealidades. Por un lado, pretende a través de la palabra cambiar la realidad de un objeto, lo que es imposible, otorgándoles características que son invisibles y valores que no son comprobables. Además, se supone que tenemos que aceptarlos y asimilarlos como arte. Es como un dogma religioso.

-¿Y por otro lado?
-También es un fraude porque está sostenido nada más que en el mercado, que es fluctuante y artificial en la mayoría de los casos. Se otorgan a las obras valores artificiales para que pienses: “si cuesta 90.000 euros es porque debe ser arte”. Estos precios son una burbuja, como existió la burbuja inmobiliaria.

-¿Y pinchará?
-Se tiene que pinchar. Una torre de papel sanitario de Martin Creed cuesta 90.000 euros. El objeto no es lo importante, sino lo que tú puedes demostrar económicamente a través de su compra.

-¿Y no pueden comprar Murillo o Picasso?
-No puedes especular con pintura antigua porque hay muy poca. En cambio, este tipo de obras se realizan en minutos, algunas se hacen en factorías.

-¿No se podría especular con obra actual con valores estéticos?
-El arte toma tiempo. No hay manera de que Antonio López termine un cuadro… Por una parte, debes esperar a que el pintor o escultor haga sus obras. Por otra, el arte necesita talento, que el artista tenga algo que mostrar a través de su obra. Con el arte contemporáneo los artistas no necesitan tener nada.

-¿Puede poner algún ejemplo?
-Cuando Duchamp hizo su ready-made evitó a todos los artistas el proceso intelectual. Cualquier objeto es arte, el que sea. Bajo este punto de vista, imagínate la cantidad de obras de arte que tú tienes. Todo tu entorno es factible de convertirse en arte. No tienes que esperar que ese artista se forme, demuestre su talento y que acabe aportando algo, lo que es terriblemente difícil. Otro ejemplo es Santiago Sierra con sus ready-made. Te dice: “Esto es un contenedor de mierda de la India”. ¡Qué impresionante!

-Como mínimo piensan la definición…
-El crítico Arthur Danton dijo: “dejen que los filósofos pensemos en la obra, ustedes traigan sus objetos”. Si pones como tema el contenedor de mierda, ya llegará el comisario que elabore el discurso y te hable de la miseria, de las últimas castas que recogen la mierda… hay toda una justificación social y moral. Si tú manifiestas que eso carece de valores estéticos, automáticamente te dicen que estás en contra del mensaje social. Es un arte chantajista, también. Utiliza este tipo de discursos para que lo aceptes como arte. Si no lo aceptas, o estás en contra de él o eres un ignorante.

-La denuncia social se ha ido haciendo a lo largo de la historia del arte…
-Se ha dado, pero no como valor de la obra. Los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya valen por la realización artística, porque su pintura fue trascendental y profundamente moderna en su momento. Y sigue siendo moderna ahora. Por eso vale una pintura de Goya, no por el discurso.

-¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?
-Ahora el arte solo es mensaje. No hay arte, solo hay panfletos. Estas obras no pueden existir sin los museos. Las obras, paradójicamente, se ven mejor en el catálogo que en vivo. Y ya no digamos con los artistas performance, que solo tienen el registro fotográfico de lo que hacen porque dicen que es efímero, aunque lo repitan 700 veces. Son obras que solo existen en los catálogos y a través de los discursos y la teoría que le ponen los comisarios y especialistas en estética. Son objetos de lujo, una nueva forma de consumo.

-A la mayoría de gente de a pie no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…
-Es que no hay nada que entender. Es un arte que te exige asimilarlo y no discutirlo, por eso también es dogmático. Te exige fe, que creas en él, no que lo comprendas, como las religiones. Quiere someter nuestro intelecto. Todo el tiempo quien se equivoca es el espectador, el artista y la obra es infalible. Si tú dices que carece de valores estéticos, de inteligencia, que no te propone ni aporta nada, entonces te dicen que eres un ignorante.

-¿Quién decide qué es arte?
-Es una decisión arbitraria que se toma entre las instituciones, los museos, las universidades… Es un arte de la academia. Eso de que es independiente y libre es mentira.

-¿Está subvencionado?
-Totalmente, no puede vivir sin las subvenciones del Estado. Es un arte parasitario. La mayoría de los artistas contemporáneos viven del Estado.

-¿El público no pinta nada?
-No. Por eso es demagogia pura que digan que este arte tiene intenciones sociales y que manifiesta intenciones morales. Rechaza a la gente, que para ellos es ignorante. Este arte no vive de la gente, vive de las instituciones y la especulación.

-¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?
-Es muy diferente reflejar que denunciar. Ellos parasitan la sociedad en la que viven, la refleja mejor Madoff. Ambos son parte de una misma mentira social que ha creado el capitalismo a través de la especulación económica. El arte contemporáneo es parte del fracaso capitalista.

-¿Estamos huérfanos de arte?
-Sí, porque no hay espacio para los artistas que sí están creando. ¿Qué muestra el Macba aunque esté vacío? En España hay muchos centros de arte contemporáneo que nacieron a la par que la burbuja inmobiliaria, para que te des una idea de cómo está el asunto. ¿Qué te puede aportar Jeff Koons que imita objetos de feria o cualquier ready-made? Ellos han hecho del material la obra. Ahora para decir guerra ya no tienes que pintar los fusilamientos, ahora escribes la palabra guerra en un letrero. Eso es no tener pensamiento abstracto. Jamás el arte se había despojado tanto de las metáforas… El problema es que se está acabando con una capacidad cognitiva.

-¿Nos quieren tontos?
-Exactamente ¿Y sabes por qué? Eso tiene detrás de sí lo más pedestre que te puedas imaginar, el dinero. Por eso es también un fracaso del capitalismo. Todo lo que se ha hecho por dinero en estas dos últimas décadas ha hecho un daño enorme a la Humanidad. Por dinero se destruyó la economía de Europa, la de Estados Unidos, tenemos el narcotráfico en América Latina… y por dinero están destruyendo el arte.

-¿Alguna buena noticia vinculada al arte?
-(Ríe). Pues que nos hemos dado cuenta, no estamos ciegos ante esto. Los que pintan ahora con maestría y técnica son los contrarrevolucionarios. Y esta resistencia inteligente y creativa es la que va a alimentar el arte

-¿Estos artistas no son vendibles?
-Claro, pero las galerías necesitan que estén amparados por las instituciones. Cuando el Reina Sofía dejó de comprar a Arco, Arco se fue a la quiebra.

-El Reina Sofía dejó de comprar a Arco y empezó a exponer Picasso…
-…Y a Goya, para que la gente vaya…

-¿Esto sería el inicio del cambio?
-Exactamente. Llega un momento en que las instituciones van a tener que escuchar a la población y dejar de trabajar para los intereses privados.

-¿Qué piensa de artistas españoles contemporáneos como Tàpies o Barceló?
-Barceló tiene unos dibujos y unas acuarelas sensacionales. Tàpies está sobrevalorado. Surgió porque el arte español empezó a verse huérfano de creadores y fue la oportunidad de encumbrar a un tipo como Tàpies, con un lenguaje y una creación limitadísima.

-¿Ve mal el arte español?
-Lo del arte español es un fenómeno de análisis. Fue la cúspide del arte mundial, tuvo creadores que aportaron como nadie y ahora los artistas simplemente no existen. Y la crítica española está entregada y sumisa al sistema. ¿Cuándo España se dará cuenta que ha perdido su sitio en el arte?

-No es el único sitio que ha perdido…
-Pero es un factor muy delicado. El arte no nos sacará de la crisis, pero aporta humanidad.”

Avelina Lésper es una crítica de arte mejicana que en unos pocos años ha provocado una reacción notoria en el ámbito del arte contemporáneo mexicano. Entre no pocos artistas, críticos y curadores provoca risas sarcásticas y hombros levantados, pero entre otros artistas y un público más general, más o menos ajeno al circuito, recibe rondas de aplausos.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Recuerdo

El viernes 18 de noviembre, pasados los 100 años, se fue al "jardin de acracia" LIBERTAD FRATERNIDAD SABATE, compañera de Ángel Borda, madre de Libertacita... lloro y río por su recuerdo eternamente maravilloso, ejemplar, inclaudicable.


Un abrazo fraterno y de sangre es lo que me cruza y me hace mantener tan alta su figura femenina extrema y libertaria a ultranza.

Rocío Danussi

jueves, 17 de noviembre de 2016

El pensamiento indigente

Ya no creemos que la verdad siga siendo verdad cuando se le descorren los velos
Nietzsche

Tengo la sensación, querido lector, que está harto de lo que escribo. Al menos lo estoy yo. No de usted, de lo que escribo. En verdad mi intención era recordar y pensar en Gian María Volonté, Yves Montand, Vittorio Gassman, Luis Buñuel, Mark Twain o Phillipp Mainländer mientras escucho a The Modern Jazz Quarter o a Krafwerk.

Pero sucede que apareció Podemos, jóvenes universitarios bien alimentados con coleta que sienten descender de Sierra Maestra o del asalto al Cuartel Moncada, hablando del Che pero ignorando a Camilo Cienfuegos, la verdad sobre Frank País, la cárcel y torturas a Huber Matos. Conocen mejor el mito revolucionario que la acción heroica de los partisanos. Apoyan al orador desatado de Hugo Chávez y a la señora Milagro Sala. Se identifican con Syriza mientras leen a Ernesto Laclau y a Marx, a Antonio Machado y escritos sobre la Guerra de Crimea. Así son las cosas. Por supuesto, también hablan de desigualdad y discriminación.

Una alegría: Estados Unidos entró en el Tercer Mundo. Eso no está mal, nos van igualando, comienzan a sentir como nosotros, pueden llegar a ser progresistas consolidando un proyecto planetario. Ni hablar del Papa peronista; el Vaticano entró al Cuarto Mundo con el populismo y centenares de rosarios bendecidos. A diestra y siniestra. Se castiga a los mercados y se les pide a los pobres que sueñen la vida eterna en el Paraíso, más allá del cielo y sus alrededores. En el cielo, según la versión de Yuri Gagarin, Dios no está. Tal vez debamos revisar el Concilio de Trento. Ni hablar de las finanzas vaticanas, por Dios y la Virgen.

La decadencia es notable, todo estaba mal de antes, todo estaba mal antes. No debería haber asombro en nada; ni en las groserías ni en el egocentrismo ni en el establishment. Regresan los gestos mussolinianos de la mano de los cambios climáticos. Por eso el caballero Donald Trump, don Francisco, el señor Rajoy otra vez a palacio, los sentimientos antisistema, la Viuda Nac and Pop, un presidente que habla con pajaritos, los demagogos latinoamericanos, la fabricación de armamentos nucleares, corrupción, modelos en Instagram, hipocresía, torpeza mental, ambigüedad chaplinesca, brutalidad, los asesinatos en Mosul, carnaval, las marchitas, el sonido envolvente del bombo, iconos envejecidos, el pueblo amorosamente conectado, villas miserias, sobreactuaciones, politiquería, la burocracia sindical, el proteccionismo y la mar en coche. El tema no es difícil de advertir, sólo que no se lo quiere ver en su dimensión, en las lealtades volátiles, en un pensamiento indigente. Sabemos de sobra qué es el imperialismo, el capitalismo, sus leyes, la pobreza, los hombres de Estado, el camarada Vladimir Putin, el demócrata Recep Tayyip Erdogan, la bella Marine Le pen, el multiculturalismo, los sentimientos antipolíticos, los bombardeos sin piedad, Isis, el Brexit, masacres terroristas, el Estado Islámico, corridas bancarias, Pokémon, el mundo de las series televisivas como género literario, financieras, élites -la alienación alarmante de individuos y pueblos- China y el comunismo del siglo XXI, la xenofobia, la incidencia del dengue y el zika, lavado de dinero, los refugiados de la Guerra Civil Siria, cuentas en Suiza, la droga, el feminicidio… la lista se hace interminable. Si le parece citamos a Parménides, a Alfred Hitchcock, a Tom Mix y a Chuang-Tzu. Déjeme respirar un poco, por favor, necesito fumar una pipa y tomar un café.

Daniel Goleman, autor de un libro trascendente: Inteligencia emocional, escribe otro libro necesario. Se llama El punto ciego. Psicología del autoengaño. Es importante trabajar cada uno de nosotros en éste tema, de descubrir “las ilusiones compartidas”. Desde cómo vemos a nuestra familia o a nuestros vecinos hasta cómo pensamos en el líder, en el profeta, en el ser carismático. La riqueza se concentra en manos de muy pocos que acumulan a expensas de las grandes mayorías, la pérdida de trabajo, las coberturas de salud, el embrutecimiento diario a través de la cerveza y los aparatitos de teléfono. Prevalece la desigualdad, el miedo, el resentimiento, la imbecilidad, el fanatismo. Esto, entre otras cosas, lleva a la gente a votar o a creer en ciertos magnates, militares u obispos.

Hablamos de la globalización, de nacionalismos, de fútbol o de las nalgas de mi prima sin saber mucho de dónde partimos, qué vemos, qué formación tenemos, cómo funciona nuestra materia gris. Si la tenemos. El desempleo ataca con ferocidad a los asalariados con menos preparación. ¿Qué es la revolución tecnológica? Es la digitalización, la inteligencia artificial. En breve se perderán millones de puestos de trabajo. Hay grandes perturbaciones en los modelos empresariales pero también en el mercado laboral, lo que se está llamando la “cuarta revolución industrial”.

Cerremos con unos versos del T.S.Eliot. Éste escritor genial fue el hacedor en teatro de Asesinato en la Catedral, en ensayo Poesía y Drama, entre tantos otros trabajos. Y libros de poemas como La tierra baldía, Los hombres huecos y los Cuatro Cuartetos. De Los hombres huecos recordamos estos versos: “Somos los hombres huecos / Los hombres rellenos de aserrín / Que se apoyan unos contra otros / Con las cabezas llenas de paja”.

Y dos versos más, a su pedido caro lector: “Ojos que no me atrevo a ver soñar / En el reino de sueño de la muerte”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2016

viernes, 28 de octubre de 2016

Carlos Penelas cenó con sus amigos talleristas

La amistad, la literatura, el buen gusto, la estética y la ética forman parte de la actividad creadora. Y el buen comer, desde luego. Anoche, luego de finalizado el Taller Literario de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, cenaron en un restaurante de la zona con el poeta Carlos Penelas los talleristas Modesta Riesco, Eugenia Satragno, Ariel Introzzi y Julio Mario Scarinci.



Una velada donde el humor, la literatura, los recuerdos, las anécdotas y el afecto rodeó a todos y cada uno de los comensales. Una noche mágica para recordar por su fraternidad y el calor humano.

viernes, 14 de octubre de 2016

"Visión de lo poético" en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges

Con la presencia de un público atento y reflexivo, Carlos Penelas llevó a cabo la conferencia Visión de lo poético en el salón de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. La presentación la realizó la ensayista y profesora María Adela Renard, especializada en la obra de Borges. El disertante agradeció la invitación a María Kodama, la fina atención de la Lic. Sara Sartore y muy especialmente las palabras iniciales, por su calidez e inteligencia, de Renard. Rocío Danussi finalizó el acto con la lectura de dos poemas de Penelas.


A continuación un fragmento del comienzo de su exposición.

Para ver hay que saber.
Ingres

La palabra es percepción, visión del mundo que construye su idioma. Lo fortuito y lo insondable. Me atrevería a afirmar que la poesía me ayudó a divagar, a olvidar la ignominia de lo cotidiano. Lo real y lo simbólico forman un todo unitario. Hay, por ejemplo en mis poemas, viajes y sitios lejanos, el mito celta, la intensidad del instante, la búsqueda de lo Bello y la mirada insurrecta del rebelde.


El poeta escribe en sus ratos de soledad y ensimismamiento. El poeta, me atrevería a afirmar nuevamente, es un cartógrafo. Dibuja ciudades, geografías, talismanes, objetos. Recuerda, predica, fabula. El poema es un objeto prismático y siente como los prestidigitadores.

La poesía con secreto. El arte verdadero no está en la obscuridad sino en el claroscuro. La inspiración, fundamental. Hay que distinguirla de la facilidad y a no confundirla con el procedimiento. Los poemas deben leerse con otros ojos.


Las palabras pueden inspirar al diálogo del silencio. Hay un registro en la expresión de una obra que depara otro mundo, otras circunstancias. Es cuando llegan las voces fraternales, las voces que ignoran distancias. De ese pasado nos nutrimos, nos vamos guiando a la habitualidad de nuestros mayores. La ensoñación es entonces parte de la contemplación, hablamos de la ensoñación poética y de la voz del universo.

jueves, 13 de octubre de 2016

Sánchez y Penelas

Juan Manuel Sánchez, amigo de Carlos Penelas, ilustró varios de sus libros. A continuación, las tapas que vincularon sus obras.



Voces

Buenos Aires, 2002.
Ediciones del valle.
Ilustraciones de Juan Manuel Sánchez.
Plaqueta. Prosa poética.

Romancero de la melancolía

Buenos Aires, 2007.
Centro Betanzos Ediciones.
Ilustraciones de Juan Manuel Sánchez.
Prosa poética.


Retratos

Buenos Aires, 2008.
Centro Betanzos Ediciones / Xunta de Galicia.
Ilustración de Juan Manuel Sánchez.
Prosa poética.


Penelas-Salvarezza-Sánchez: dos poetas y un pintor

Buenos Aires, 2009.
Industrias Culturales Argentinas / Centro Betanzos Ediciones.
Poemas de Carlos Penelas y Luis Salvarezza.
Ilustraciones de Juan Manuel Sánchez.
Plaqueta. Poesía.


Antología personal

Buenos Aires, 2010.
Editorial Dunken.
Ilustración de Juan Manuel Sánchez.
Con dibujos del autor en el interior.
Antología. Poesía.


Homenaje a Vermeer

Buenos Aires, 2015
Editorial Dunken
Ilustración de Juan Manuel Sánchez
Contratapa de Eugenia Limeses
Poesía
TarjetasPublicadas por Editorial Dunken y la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Murió Juan Manuel Sánchez

El 5 de octubre de 2016 murió uno de los grandes pintores de nuestra tierra. Fui su amigo y lo acompañé hasta el final. La muerte es siempre dolorosa, triste, solitaria. Algunos no lo entienden, algunos leen en la muerte la mezquindad de sus vidas. Estas líneas las escribí hace años por un pedido suyo, un libro que iba a publicarse con su obra y deseaba mi testimonio. Mi testimonio social, mi testimonio de amistad, mi testimonio de compromiso estético. En sus palabras, una vez más, el rechazo al populismo, a la corrupción de una década y a una historia plena de relato e hipocresía. Ya lo señaló Marcel Duchamp: "Siempre son los demás los que se mueren".


Juan Manuel Sánchez y el Grupo Espartaco
La amistad viene de lejos, de siglos. Nos gusta caminar las calles de Buenos Aires, sus barrios, conocer cada café con alguna historia de barrio. Y hablar de política, de pintura, de poesía, de cine. Fui también muy amigo de Ricardo Carpani, pero era otro tipo de amistad. En aquellos tiempos urgían otras cosas; la tensión, el compromiso era distinto. Conozco a Carpani por indicación de Luis Franco, luego por Liber Forti, más tarde por otros compañeros. A Sánchez llego por Ricardo, por Derlis. Después todo es comunión, dignidad, compañerismo. Ambos me ilustraron libros y plaquettes. Ambos son parte de mi vida, de mi historia, de mi conducta.

Estoy tomando un café con Juan Manuel. Es jueves, es de noche. Vuelvo una vez más – después de hablar de estos tiempos de engaños, de corrupción, de populismo trasnochado – sobre el Grupo Espartaco.

“Nació, me cuenta, en 1958. Rafael Squirru fue el que nos reunió en su calidad de Director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Se tituló Primera Exposición Rioplatense de Arte Moderno. En esa ocasión de formó el grupo. Aun no tenía edificio propio el museo”.

En 1956 se juntan Juan Manuel Sánchez, Ricardo Carpani y Mario Mollari. Se juntan por tendencia pictórica y social, para exponer juntos. No tenían para pagar salas ni catálogos. Con la invitación de Squirru buscan algunos pintores que comienzan a sentir y pensar como ellos. Se unen Espirilo Butte, Raúl Lara, Claudio Piedras, Elena Diz. En 1960 se integran Carlos Sessano, Pascual Di Bianco. Finalmente lo hace Franco Venturi, secuestrado y luego desaparecido en 1976.



“En lo político y en lo artístico nos sentíamos revolucionarios”. Tuvieron una clara influencia de los muralistas mexicanos Orozco, Tamayo y Rivera. También están las huellas del ecuatoriano Guayasamín y del brasilero Portinari. Pero adquirieron una personalidad única, propia, un sello de identidad.

“Todos nosotros éramos enemigos del realismo socialista, críticos del estalinismo, de lo demagógico, de los comisarios políticos. Ricardo se había formado con Luis Franco, él nos traía su pensamiento, su conducta, su mundo creativo. Pero no te voy a hablar, justamente a vos, de Luis Franco. También se vinculó con Rodolfo Puiggrós y con Hernández Arregui, nos solíamos encontrar con ellos. Y los hermanos Viñas, colaboradores del semanario Marcha, de Uruguay. Luego conocimos al colorado Ramos (Jorge Abelardo Ramos) que inició sus primeras lecturas con la orientación de Franco. Luego terminó siendo embajador de Menem. Bueno, eso es otra cosa de nuestros intelectuales…”

Caminando por avenida Córdoba me comenta: “Nunca tuvimos una posición estalinista, siempre criticamos todo dogmatismo, los crímenes de la URSS. Cuando muere Berni, Castagnino y otros pintores de nombre, el P.C. se va quedando sin pintores e intentan seducirnos…son siempre así.”
En 1968 el grupo se disuelve. La última exposición la realizaron en la Galería Witcomb, en la calle Florida, una de las salas más importantes del país y de América. En aquellos años todas las galerías de renombre estaban en la calle Florida. Otra historia, otro mundo, otro proyecto.

“Por supuesto, cada uno de nosotros exponía también individualmente. Eso nos ayudaba a crecer de manera individual y también ayudaba a fortalecer al grupo. En esa época teníamos un gran entusiasmo por cada cosa que hacíamos, por cada proyecto. Era un entusiasmo enorme. Los críticos de arte nos apoyaban. Recuerdo a Osiris Chierico, a Marta Groussac, a Vicente Caride…todos escribían sobre nosotros”.

En la actualidad sólo dos espartaquistas continúan discutiendo el mundo: Sessano en Valencia; Sánchez en Buenos Aires.


“Raúl González Tuñón nos amaba. En Clarín tenía una página de arte. Decía siempre “no soy crítico, soy un informador”. Me gusta recordar que Squirru ayudó a muchos pintores, a distintos grupos; no sólo a nosotros. Fue un hombre amplio, abierto a todo. Venía de una formación conservadora pero era muy generoso: Fíjate que le costó el puesto haber enviado a Berni a la Bienal de Venecia. En aquellos años tuvo una oposición tremenda porque Berni era comunista. Lo curioso, lo paradójico es que ganó la Bienal con Juancito Laguna.”

Estamos llegando a su casa. “¿Cómo vivían?”, le pregunto. “Nunca vivimos de la pintura, Ricardo y yo pintábamos paredes. Muy duro todo aquello, muy duro.Después pudimos vender y vivir de la pintura. Pero fue duro. No dábamos concesiones ni en lo social ni en lo artístico.” Y agrega: “Ricardo murió el 9 de septiembre de 1997, no conoció a Kirchner. Ahora lo quieren hacer kisrchenista”.

Antes de despedirme le cuento que un día, en casa de Ricardo, mientras cenábamos unos tallarines que había hecho, hago referencia a su acercamiento a la CGT de Ongaro, a cierta vinculación con el peronismo. Me miro fijo y golpeó la mesa: Carlitos, nunca fui peronista, siempre fui trotskista. Estaban Doris y Rocío”.

La semana próxima seguramente nos volvamos a encontrar. En otro café, por otras calles. Es probable que le hable de Trieste. Tengo ganas de recordar esa ciudad.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2012

lunes, 3 de octubre de 2016

Carlos Penelas en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges

FUNDACION INTERNACIONAL JORGE LUIS BORGES








La Fundación Internacional Jorge Luis Borges

tiene el agrado de invitar a Ud. a la conferencia del poeta y escritor



Carlos Penelas

sobre

Visión de lo poético

que tendrá lugar el miércoles 12 de  octubre a las 19 horas

en la sede de la fundación.

Para finalizar, se invitará a un diálogo con los presentes.

Entrada libre y gratuita



Anchorena 1660 Ciudad Autónoma de Buenos Aires




Fundación Internacional Jorge Luis Borges / Museo Borges

Te.4822-8340 / 4940 – Anchorena 1660 (esq. Juncal)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Carlos Penelas en el acto de las Bibliotecas Populares

La Conabip presentó el 23 de septiembre - Día de las Bibliotecas Populares - su campaña "Socio de la lectura" en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte. La campaña convoca a autores, actores, divulgadores científicos y artistas de distintas disciplinas brindando su testimonio como socio de la lectura.


Penelas practicó deporte desde su infancia (fútbol, natación, pelota a paleta, box) y lo continúa con su rutina, semana a semana, en la pileta de la sede Dr. Ricardo C. Aldao del club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, conocido también por su acrónimo GEBA.

Desde su niñez incorporó los versos del poeta latino Juvenal: Mens sana in corpore sano, lema que representa a la entidad.

martes, 20 de septiembre de 2016

Carlos Penelas en Radio Cultura

El poeta fue invitado al programa “Entrevistas & reflexiones”, de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), conducido por el Dr. Antonio Las Heras, que se emite todos los martes a las 23 horas por Radio Cultura - FM 97.9.




En cada emisión son invitadas personalidades destacadas de las artes, las letras y las ciencias para referirse a la actualidad de sus diferentes campos de trabajo. Carlos Penelas participó de la emisión del martes 13 de septiembre, en la segunda media hora del programa.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Homenaje a Sarmiento en la Recoleta


Reproducimos el discurso de Pablo Palemo, vicepresidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, en el homenaje a Domingo F. Sarmiento en el cementerio de la Recoleta, el domingo 11 de septiembre.


Sr. Presidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, Dr. Rafael Sarmiento.
Sras. y Sres.

El Instituto Sarmiento de Sociología e Historia honra hoy, domingo 11 de septiembre de 2016, la figura de Domingo Faustino Sarmiento, al cumplirse 128 años de su muerte. Y lo hace aquí, en el Cementerio de la Recoleta, junto al magnífico sepulcro que encierra sus restos, sepulcro cubierto de bronces, símbolo de la gratitud nacional hacia quien también es conocido como el Maestro de América.

¿Qué puede decir el orador sobre Sarmiento en esta mañana? ¿Con qué palabras homenajear al gran político y literato argentino? El respetuoso silencio de este lugar conviene. Conviene la presencia de todos ustedes, los minutos en que fluyen las palabras.

La amistosa sombra de Sarmiento, creo yo, nos acecha. La Argentina guarda sus lugares, sus cosas, sus objetos.

La Casa Natal de San Juan, obra de Doña Paula Albarracín, la abnegada madre inmortalizada en Recuerdos de provincia.

La humilde escuelita de San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde el niño Domingo enseñara a adultos las primeras letras.

Su casa de la calle Cuyo, actual Casa de la Provincia de San Juan y sede de la Asociación Sarmientina.

Pero Sarmiento también se yergue en el Parque Tres de Febrero, modelo en su momento de espacio público, antigua sede del caserón de Rosas y del primitivo Colegio Militar de la Nación. Allí, la colosal estatua de Rodin ha inmortalizado al genio en su gesto y en su andar impetuoso, como si la vida siguiese en aquel que, según palabras de Martín García Merou, jamás conoció el cansancio ni la pereza intelectual.

El Museo Histórico Sarmiento, del barrio de Belgrano, atesora sus objetos personales, libros, archivo y escritos. Allí el estudioso se dirige a la fuente básica de todo historiador: los documentos, la vida de puño y letra. La Historia, todos lo saben, se escribe con documentos y yo creo que, no obstante la gigantesca compilación de las Obras Completas de Sarmiento, debida a su nieto Augusto, queda mucho por investigar del Gran Sanjuanino.

Sarmiento y sus lugares. Sarmiento y sus obras.

Hoy, 11 de septiembre, Día del Maestro, el patio escolar se engalanará con la Bandera Patria, las formaciones de alumnos y docentes, los discursos. Allí también está Sarmiento, porque junto a sus amados niños debe buscárselo. El severo retrato, el busto tutelar, los aplausos.

Creo oportuno enumerar sus clásicos, infaltables en toda biblioteca. Facundo, Recuerdos de Provincia, Vida de Dominguito, Viajes por Europa, África y América, De la Educación Popular, Campaña en el Ejército Grande, Argirópolis, De la Educación Común, etc. Sarmiento fue el primer comentarista de la Constitución sancionada en Santa Fe en 1853. Sus Comentarios son bien documentados con la doctrina constitucional estadounidense. Gustaba mucho del Derecho; su íntima frustración fue no haber obtenido el título de abogado, a diferencia de su rival Juan Bautista Alberdi y de su admirado Abraham Lincoln, humilde como él, leñador y barquero, y convencido antiesclavista.

Precisamente de la obra titulada De la Educación Popular, editada en 1849, y que recoge sus experiencias educativas en el extranjero, es el siguiente pensamiento, clarísimo y que vale la pena recordar en este homenaje: “Es la historia la parte de la vida de las sociedades que ha precedido al momento de nuestra existencia; y forma, por tanto, un complemento necesario de la vida intelectual, de la vida de un hombre civilizado”.

Sarmiento es parte importante de la historia argentina. Su figura, una de las más destacadas del siglo XIX, lo ha abarcado casi todo. Alguien le dijo una vez: “A Ud. sólo le falta ser porteño y ser cardenal”. Soldado en Caseros, concejal por la parroquia de San Nicolás, jefe del Departamento de Escuelas, ministro del gobernador Mitre, gobernador de San Juan, diplomático en los Estados Unidos, presidente de la Nación. Confiada la más alta magistratura, declaró que, por la memoria de su madre y de Dominguito, alzaría la piedra y la llevaría a la montaña. Con ello decía: escuelas, caminos, ferrocarriles, telégrafos, lucha contra el desierto.

Pero por sobre este extraordinario dedicarse a la política de su patria, sobresale en Sarmiento su condición esencial: maestro de grado, maestro de escuela. Luchó siempre nuestro hombre para que la educación contase con una partida específica en el presupuesto provincial o nacional. No debía educarse por caridad, sino para que los educandos fueran educadores el día de mañana. “Por cada escuela que se abre, se cierra una cárcel”, fue su sentencia.

En esta mañana de homenajes ha querido el Instituto Sarmiento de Sociología e Historia evocar al Gran Sarmiento junto a su tumba. Deseo concluir estas palabras con una expresión de Carlos Pellegrini, y que corresponde a un discurso político pronunciado en 1897: “Cuando la ingratitud pide el silencio y el olvido, la justicia reclama la palabra y el recuerdo”.

Brille para Domingo Faustino Sarmiento la Luz Perpetua, la Luz que no tiene fin.

Muchas gracias.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Carlos Penelas en Benito Juárez

El viernes 16 de septiembre poeta brindará una conferencia sobre René Favaloro, mientras que el sábado 17 un encuentro literario, en la Asociación Popular de Cultura y Biblioteca Popular “Juan José Bernal Torres”, Av. Libertad 101, Benito Juárez.


Carlos Penelas brindará la conferencia “Presencia de René Favoloro” el viernes 16 de septiembre a las 19:00 hs. en Sala de Lectura de la Asociación Popular de Cultura y Biblioteca Popular “Juan José Bernal Torres” de Benito Juárez, que está celebrando su 70º Aniversario.

El sábado 17 de 10:30 hs a 12:00 hs., la invitación en la misma Biblioteca es para el “Encuentro Literario con Carlos Penelas”.

Carlos Penelas nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 9 de julio de 1946. Sus padres fueron Manuel Penelas Pérez y María Manuela Abad Perdiz, siendo el hijo menor de cinco hermanos de una familia vinculada a la literatura, la plástica, el teatro y el cine. Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras.

Publicó más de veinte libros de poesía y prosa, entre los cuales se pueden destacar Poemas del amor sin muros (1970), La gaviota blindada y otros poemas (1975), Conversaciones con Luis Franco (1978), Los dones furtivos (1980), Finisterre (1985), Queimada (1990), El corazón del bosque (1992), El mirador de Espenuca (1995), Guiomar / Cantiga (1996), Los gallegos anarquistas en la Argentina (1996), Anarquía y creación (1997), Valses poéticos (1999), Desobediencia de la aurora (2000), De Espenuca a Barracas al Sur (2000), El regreso de Walter González Penelas (2001), Elogio a la rosa de Berceo (2002), Diario interior de René Favaloro (2003), Cuaderno del Príncipe de Espenuca (2004), El aire y la hierba (2004), Crónicas del desorden (2006), Romancero de la melancolía (2007), Retratos (2008), Antología personal (2009), Calle de la flor alta (2011), Poesía reunida (2012), Poemas de Trieste (2013), Homenaje a Vermeer (2014), Cánticos paternales (2015) y La luna en el candil de la memoria (2016).

Su extensa obra poética –saludada por Luis Franco, Raúl González Tuñón, Ernesto Sábato, Juan L. Ortiz, Diego Abad de Santillán, David Viñas, María Elena Walsh, Giuseppe Bellini, Thorpe Running, José Filgueira Valverde, Eduardo Blanco Amor, Lily Litvak, Frank Dauster, Ricardo E. Molinari, Xesús Alonso Montero, Graciela Maturo, Alejandro Drewes, entre otros- revela el devenir creador de Carlos Penelas.

Realizó viajes culturales a Santiago de Compostela, Madrid, Barcelona, Londres, Edimburgo, París, Roma, Bruselas, Amsterdam, Viena, Frankfurt, Praga, Budapest, Lisboa, Florencia, Venecia, Sicilia, Marruecos, Trieste, La Habana , Montevideo, Santiago de Chile, Antofagasta, San Petersburgo, Helsinki, Oslo, Copenhague, etc.

En Google Books

Los últimos libros de Carlos Penelas, y algunos anteriores, se encuentran disponibles en Google Books en este enlace.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Sándor Márai explica el peronismo

La literatura, la pintura, el cine, el teatro, el arte nos ayuda a comprender la vida. Buscamos lo bello, lo ético, lo solidario. Y los afectos, nuestro mundo interior, nuestros sueños, lo existencial, lo utópico, lo sagrado del ser. Quienes hemos leído a los clásicos, la visión humanista nos ilumina. Nos hace crecer en la solidaridad, en el compromiso, en valores libertarios y estéticos.


Doy clases de literatura desde hace más de quince años, en 1983 fui Director de los Talleres Literarios y Seminarios de la Sociedad Argentina de Escritores. Escribo y dibujo desde los dieciséis. Dicto clases individuales, salvo un taller literario -con cuatro o cinco alumnos- que disfruto en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte desde hace seis años.

Hace tiempo que concurre al taller una persona con inquietudes sociales, literarias, culturales. Amante del jazz, del cine, de la narrativa y de la historia es un apasionado de la obra de Sándor Márai. Su nombre: Gustavo Merino. Me une, junto a otros, una amistad que madura a partir de obras compartidas. Hace unas semanas que dijo que quería leerme – el alumno educa al maestro – un texto de Márai que estaba analizando. El libro es Tierra, Tierra, se publicó en España en 1972. Selecciono un párrafo para que lo compartamos. El gran escritor húngaro, un clásico de las letras, describe el comunismo. Nosotros podemos, sobre esa lectura, hacer otra.

Desconfiado lector, deje a un lado sus tabúes, eslóganes populistas y conjuros. Sé que el estalinismo no es el peronismo. También sé que en la práctica el nazismo se parece mucho al comunismo. Y que el peronismo tiene vínculos con el fascismo. Y que el dictador Franco -asesino sin duda- estuvo cincuenta años en el poder. Y que el revolucionario Castro – líder de masas, generador del bienestar del pueblo - hace cincuenta y siete años que gobierna con beatitud, como un gentilhombre del Vaticano. En suma, ya quedó establecido los vínculos entre tiranía, populismo, imbecilidad, dogmatismo, secta, burocracia, credulidad, injusticia, venalidad, fanatismo, ceguera, fascismo de izquierda y de derecha. No se haga el distraído, lea lo que sigue. Y mire, una vez más, Doce hombres en pugna de Sidney Lumet.

Siempre —incluso en sociedades con mayor número de habitantes— ronda los cien mil el número de personas que no son en absoluto comunistas, pero se alían con ellos por dinero, privilegios, ganas de protagonismo, vanidad, codicia o afán de venganza. Siempre y en todas partes delatan y traicionan a todo y a todos en los que alguna vez creyeron, si a cambio se les permite servirse su ración de pastel. ¿Quiénes eran esos proselitistas? Se podían distinguir tres tipos característicos. En primer lugar, el Progresista Creyente que tenía fe en la Idea. Ni siquiera el ejemplo de las décadas de Historia soviética transcurridas podían convencerlo de que la Idea estaba obsoleta, que era inhumana y que en el mundo se habían puesto en práctica unos sistemas de producción, distribución y propiedad completamente nuevos que podían ayudar a las masas trabajadoras con más rapidez, eficacia y justicia que la centenaria Idea. Ellos tenían fe en la Idea con la testarudez y la obstinación miope de quienes sólo han leído un libro; no les valían discusiones ni argumentos, se daban la vuelta cuando alguien les mostraba la realidad: la prueba de que la ideología comunista —que respondía al fenómeno del capitalismo monopolista del siglo anterior— era algo completamente desfasado, superado y carente de sentido en ese momento de masificación y revolución tecnológica. No querían saber nada de lo que se había realizado con una velocidad vertiginosa durante el siglo XX, porque necesitaban seguir creyendo en el Texto Sagrado de los envejecidos pergaminos venerados desde el siglo XIX, en la Idea Única. Esos pobres de espíritu que creían firmemente que el Reino de los Cielos les pertenecía no eran muchos, pero siempre habrá idiotas en todas partes, y si se alían con el poder pueden resultar incluso peligrosos. 

En segundo lugar estaban los compañeros de viaje cínicos y agresivos, que no eran en absoluto idiotas cuando confesaban: «Ya sé yo en qué consiste esta bellaquería, ya sé que arrebatarle a la gente el derecho a la propiedad privada y a la libre empresa, además de las libertades políticas y espirituales, no redunda en beneficio de la masa trabajadora, sino que se trata simplemente de un pretexto para llevar a cabo sus diabólicas empresas y permitir que una minoría cínica y violenta viva bien sin tener ni la condición ni el talento para merecerlo. Quizá todo acabe mal porque la empresa es inhumana, pero a mí me va a venir bien. Así que… venga, adelante, yo me voy con ellos.» Éstos eran más numerosos que los idiotas, aunque tampoco constituían la mayoría. La mayoría de los cien mil aliados de los comunistas estaba constituida —no solamente en los países que los comunistas habían conquistado con las armas o mediante prácticas violentas, sino también en otros lugares, por todo el Occidente llamado libre— por ese tipo de intelectual neurótico que teme más que nada el peligro de quedarse a solas con su neurosis en medio de la tormenta de un gran cambio. Se trata del neurótico que se refugia en el Partido porque no puede, no sabe o no se atreve a quedarse solo, ya que tiene que pertenecer a algún lugar, y sólo se tranquiliza cuando puede protegerse con el trozo de una capa mágica o ponerse el uniforme de la ideología social del momento. Se parece al psicópata que se calma de inmediato al vestir la bata blanca de enfermero, el uniforme de soldado o el hábito de monje, al psicópata que se tranquiliza desde el mismo instante en que le protege un atuendo civil, militar o clerical, ya que así no tiene que enfrentarse solo a la aterradora responsabilidad de su individualidad. Así era el intelectual neurótico que gimiendo se apresuraba a unirse a los demás, porque pertenecer a algo suponía para él la única posibilidad de tranquilidad…


Poco y nada podemos agregar: clarividencia, profundidad, sentimiento, lucidez. He visto, por tercera vez, El sabor de la cereza de Abbas Kiarostami. Y siempre encuentro algo nuevo, algo diferente. Lo filosófico, lo político, la metáfora de la palabra y del silencio nos llama en una suerte de alegoría mística.

Ha muerto Michel Butor, uno de los autores que devoraba de manera alucinada en los 60, cuando aún no tenía veinte años. Es lamentable que haya gente que siga escribiendo – algunos con premios, otros con fama – como si Butor no hubiera existido, como si no hubiera escrito y pensado el arte. Les recomiendo una novela: Stoner, de John Williams. Sí, se llama como el célebre guitarrista clásico australiano pero no lo confunda. Por último. El 23 de noviembre estaré en el Luna Park con mis hijos. Kraftwerk, por supuesto. Únicos. Nos estamos viendo, querido lector, nos estamos viendo.

Carlos Penelas
Buenos Aires, septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

El príncipe de Espenuca ordenó la recuperación del principado

VOLUNTARIOS DE VARIOS PAÍSES RECUPERAN A FRAGA AUTÓCTONA EN ESPENUCA

O campanario de Espenuca, en Coirós
 
A Fundación Fragas do Mandeo e a Xunta puxeron en marcha un campo de traballo para recuperar a fraga autóctona no lugar de Espenuca, en Coirós. Antes das tarefas, os voluntarios foron recibidos no Centro de Interpretación de Teixeiro. No campo, que rematará o vindeiro día 31, participa un total de 17 mozos e mozas de entre 18 e 30 anos proceden de toda España (Andalucía, Canarias, Madrid, País Vasco, etc.), pero tamén atópanse entre eles 8 voluntarios provenientes de Corea, Xapón, Rusia, Francia, Alemaña e República Checa.

O obxectivo do campo de traballo é recupera-la fraga do monte da Espenuca. Os voluntarios ocuparanse de eliminar eucaliptos e acacias negras, cortándoos e secándoos para evitar que rebroten. As parcelas de monte nas que actuarán son de titularidade municipal, cedidas polo Concello de Coirós a Fragas do Mandeo mediante un acordo de custodia do territorio por 50 anos co obxecto de que restaure a fraga orixinal.

Asemade os voluntarios realizarán tarefas de erradicación de flora exótica invasora, principalmente plantas como a crocosmia e a tradescantia, que están a desprazar a vexetación de ribeira e empobrecendo a calidade do hábitat para os animais e plantas que habitan nas beiras do río Mandeo. Adicionalmente, colaborarán no mantemento de este espazo natural recollendo todo o lixo que atopen nas zonas nas que traballen e ó longo das rutas que sigan nas súas visitas ó espazo natural.

Ademais do traballo que realizará cada voluntario no espazo natural durante a súa estancia (equivalente en esforzo a unha semana de traballo dun profesional), o campo ten unha dimensión de educación ambiental e de divulgación de técnicas efectivas para a eliminación de flora exótica e de recuperación de ecosistemas. Os métodos e ferramentas de traballo que van a empregarse foron seleccionados e probados con anterioridade. Segundo o presidente da Fundación, Fernando Bandín, “a presenza de voluntarios procedentes de toda España e de países tan afastados como Xapón, Corea e Rusia, que veñen traballar en favor dos nosos bosques autóctonos, debe facernos reflexionar se como sociedade estamos comprometéndonos suficientemente coa conservación do noso patrimonio natural.”

Xornal de Betanzos, 29 de agosto de 2016

miércoles, 24 de agosto de 2016

Aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges

Carlos Penelas participó  -con motivo de un nuevo aniversario del nacimiento del escritor- del homenaje que se realizó en la sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. María Kodama fue quién organizó e invitó al brindis en su honor a hombres y mujeres de la cultura. En la ocasión se hallaron presentes Alfredo Plank, María Adela Renard, Sara Sartore, Martín Müller, Josefina Delgado, Hernán Lombardi, Mona Moncalvillo, entre otros.
 

Como se recordará, la Fundación, creada por María Kodama el 24 de agosto de 1988, está dedicada a la difusión de la obra de Borges, contribuyendo a su conocimiento y propiciando su correcta interpretación.

Buenos Aires, 24 de agosto de 2016

lunes, 22 de agosto de 2016

Entrevista al Maestro Adolfo de Ferrari

Reproducimos la entrevista que Carlos Penelas le hiciera al artista plástico para Pluma y pincel, en 1976, y las palabras del poeta tras su muerte.


Hace tiempo que queremos entrevistarlo, porque mucha gente nos habla de usted, inclusive muchas personas a quienes hemos reservado nuestras páginas centrales, como Soldi o Presas. Nos interesa oírle contar su propia historia dentro del arte.
DF: “Yo empecé desde muy chico, a pesar de la completa oposición de mi familia. Tuve que afrontar una situación de gran lucha para poder hacer lo que ansiaba. Y más en aquella época, que era nefasta para el arte; casi no se lo conocía. Por los años diez o quince la cuestión de la pintura era una cosa legendaria. Nadie comprendía bien de qué se trataba. Mis padres querían que yo fuese arquitecto, pero yo corté la carrera para entregarme a la pintura. Mi familia no reaccionó violentamente. Eran gente apacible: no gritaron pero tampoco me ayudaron. Y yo me ví solo."
"Recuerdo que en aquella época tenía de maestro a Quirós. Él había conseguido en Palermo un kiosco grande, que había servido para alquilar bicicletas. Lo solicitó para nosotros, para llevar allí a unos cuantos alumnos y enseñarles pintura, pero resultó que el estudio lo acaparó él, porque decía que la pintura tenía que ser al aire libre y nos mandó afuera a nosotros. Él venía con ese aires suntuoso que tenía, a veces con traje de gala y guantes blancos. Recuerdo que una vez me estaba indicando algo en un paisaje que yo hacía y los guantes me encandilaban en tal forma que no veía nada ... ni comprendía nada tampoco

¿Ustedes lo admiraban a Quirós?
DF: “No mucho. Quirós no era popular. No era mayormente amigo de los artistas. Era un hombre alejado, aristócrata. Vivía en un clima especial, apartándose un poco de lo que es verdaderamente el arte. Todo lo contrario a como actuaba Victorica en aquella época. Victorica era una maravilla, un verdadero artista, en su vida, en su forma de hablar, de actuar, de ver las cosas. "
"Todo lo veía con espíritu; en cambio Quirós todo lo veía suntuosamente, con pomposidad. La obra de Quirós es regular, porque nunca comprendió bien lo que es la composición, que es la esencia del arte. Nunca se puso en contacto con el trasmundo que tiene toda obra. Simplemente calcaba el modelo que veía: gauchos, mujeres desnudas; y ahí terminaba el cuadro. En cambio Victorica era un hombre humilde, lleno de espíritu, de elevación. Casi un sacerdote”.

¿Se le compraban obras a Quirós?
DF: “Sí, él vendía. Era un gran señor, con grandes cuadros y gran clientela. Se iba a pintar a las estancias, entre gente rica. Hacía su tema: grandes reuniones con gauchos.

¿Y Victorica?
DF: “Victorica era todo alma. Yo era amigo de él. Lo visitaba mucho y él me quería bastante. Me acuerdo que una vez, estando yo en Europa, le mandé una tarjeta para saludarlo, con el “Adán y Eva” de Masaccio. Le gustó tanto que la colgó desplegada en la pared, colgada de un hilo, para ver la fotografía y la dedicatoria. ¡Qué hombre agradable y afectuoso! Él ve en cualquier cosa un mundo enorme; pone una cebollita sobre una tabla y saca de ahí un poema.

¿Cómo se ganaba usted la vida en sus primeros años, antes de la escuela?
DF: “Mis padres me daban dinero. Pero en aquel tiempo era muy barata la vida, era muy diferente a ahora. El alquiler no era nada y la alimentación tampoco, así que uno vivía un poco del aire. Era fácil. Yo pinté unas pocas escenas en aquel kiosco de Palermo y no fui más. Y Quirós también dejó de actuar. Después tuve a De La Cárcova como profesor e hice toda la Academia.

¿Cómo era De La Cárcova?
DF: “Una maravilla. La pintura de De La Cárcova es muy importante, tal como la de Victorica. Ambos eran parecidos en su calidad humana, en su trato directo. De La Cárcova era director de la escuela. Creaba un ambiente de amistad y al mismo tiempo de dedicación al arte. Él había amueblado con su dinero toda la escuela, que en aquella época era como un gran galpón: había traído artefactos, arañas. Recuerdo que en el cajón de una cómoda ponía pinturas, discretamente, para que si uno necesitaba un color lo pudiera sacar de allí sin ser visto. ¡Mire qué sutileza, qué extraordinario!

¿Ustedes lo veían pintar?
DF: “A veces. Tenía una sala para él. En ese tiempo tenía un mundo un poco romántico, que poco a poco se iba desvaneciendo. Victorica tenía otro mundo, mucho más actual. Es una lástima: si De La Cárcova hubiera actuado de acuerdo con los tiempos nuevos, hubiera hecho obras maestras y actuales.

¿Cuántos años de Academia cumplió usted?
DF: “Yo estuve en dos escuelas, la Belgrano y la Pueyrredón, cuatro años en cada una. Y después en la Escuela Superior con De La Cárcova. Después de él estuvo Guido como director y me fue dando sucesivamente tres cátedras. Yo prácticamente estaba a cargo de toda la escuela, por eso tengo tantos alumnos y me recuerdan tanto. Esos años fueron importantes para mi formación. Recuerdo que venía Alvear a visitarnos. Estaba interesado en la pintura, vea qué extraño. Pedía que le mostrásemos los trabajos. De aquella época viene la historia de las palomas. "
"Resulta que la Costanera era muy diferente a como es ahora: no había construcciones sino la costa natural, con muchos juncos y árboles. Había un ranchito allí y en ese ranchito vivía un hombre. Nosotros, cuando andábamos pintando los paisajes del río, cerca de la Escuela, nos encontrábamos con él y nos hicimos amigos. Este hombre pescaba y cocinaba los pescados muy bien y nos invitaba a comer. Al mismo tiempo tenía una gran virtud: las palomas obedecían a un silbato que tenía y se le acercaban."
"Nosotros le contamos todo a Alvear y él se entusiasmó muchísimo. Delante de nosotros le dijo: “Si usted lleva las palomas a la Plaza de Mayo, yo le doy un empleo en la Presidencia”. Y así fue: llevó las palomas a Plaza de Mayo y desde entonces están allí. Alvear nos comentaba que extrañaba en Buenos Aires las palomas de Notre Dame y de las otras catedrales europeas.
Volviendo a la Escuela, De La Cárcova nos criticaba las obras. Además, invitaba a reuniones y comidas dentro de la escuela, en las que había también poetas, escritores y músicos”.

¿Cuántos alumnos eran?
DF: “Empezamos siendo tres y fue creciendo. Cuando terminé ya éramos muchos”.

¿Cómo era su programa de estudios?
DF: “En pintura no se pueden definir programas. Todo pensamiento va creciendo y supera los conceptos y la forma de los programas. Depende del alumno y de su vida. El profesor debe ajustarse un poco a la vida individual de ellos. Eso lo veían muy bien Guido y De La Cárcova”.

¿A quiénes recuerda especialmente entre sus ex alumnos?
DF: “El más recordado es Le Parc. Trabajó ocho años conmigo y lo ha dicho públicamente. Además, el Grupo Sur: Linares, Cañás, Cairoli, Carreño, Morón. Vinci ... Los ex alumnos son muchísimos. Linares tiene actualmente un puesto en la Universidad de Tucumán, donde se desempeña muy bien. Cuando vienen a Buenos Aires me visita especialmente. Recordamos mucho aquella época y nuestras conversaciones son las mismas de entonces. Linares es un extraordinario constructor, ejecutante y pensador; ahora está cumpliendo etapas extrañas, nuevas, pero a mí me gusta más su primera época”.

¿Es difícil ser profesor de arte?
DF: “No. Además, me resultó fácil empezar porque aproveché la experiencia de mi viaje a París, donde tuve como profesor a André Lhote. Me enseñó a componer superficies, como a Spilimbergo. En una escuela uno se desempeña más cabalmente, porque el contacto con el Maestro le asegura si lo que está haciendo es una especulación en el aire o algo profundo. Eso es lo que da el buen maestro y por eso creo que me seguían tanto los alumnos. "
"Los alumnos eran para mí como compañeros; yo conocía sus sentimientos, pensábamos en común. Me pasaba el día en la escuela y a veces hasta las dos de la mañana. La escuela terminaba al mediodía, pero después nos íbamos a comer todos juntos. Y seguía la Academia, larga, larga. ¡Qué pasión pura, recuerdo! La nuestra era una gran Escuela. Si no me equivoco, no ha habido otra en el mundo tan importante. Primero por la profundidad de la enseñanza, y segundo por el alumnado, que era de una calidad maravillosa. Todo eso ahora ya ha terminado, según me parece”.

¿Cómo era su pintura entonces?
DF: “En esa época yo pintaba un poco menos. Cada cuadro era un problema tremendo. Pero lo enfrentaba lanzándome en la obra. El pensamiento se encuentra trabajando. Previamente, generalmente se piensa en vacío. Trabajando, uno va guiándose por el espíritu, por lo que siente. Hay que entregarse directamente a la tela; vaya a saber dónde uno va a parar”.

¿Ha tenido algún período en que le gustara pintar sistemáticamente al aire libre?
DF: “No, muy pocos, salvo una escapada a Córdoba que hice cuando era joven. Encontré un señor que me ofreció vender todo lo que pintase y darme el cincuenta por ciento de la ganancia. Compró colores y telas, y nos fuimos cuatro o cinco meses; yo tenía diecisiete años.
Recuerdo que en cada árbol clavaba una tela. Negocio no hubo, claro. Yo me había escapado de mi casa y nadie sabía nada. Lo supieron por un artículo de “Crítica” que hablaba de un pintor desnudo que tenía como taller todo el paisaje de Río Tercero. Me fotografiaron medio desnudo, cuando iba a pasar el río y mi hermana me reconoció y me fue a buscar. Fue una escapada audaz; yo ya me había quedado sin un centavo”.

Hablemos de sus escapadas a Europa.
DF: “La primera fue a París y también a España e Italia. En Italia me quedé cuatro años, estudiando en la Academia Nacional. Allí descubrí a Massaccio, en la capilla del Carmine, en Florencia. Todas las mañanas, como para ponerme en orden de estudio, iba a ver a Massaccio, y ponía una moneda en la alcancía, una moneda de lata, grande, que hacía estruendo en toda la iglesia. Y ya me conocían. Me había enterado del caso de Miguel Ángel y Leonardo, que en esa capilla habían aprendido todo un mundo plástico. "
"Hay que apoyarse bien de espaldas contra la pared, porque la iglesia es angosta. Un día encontré que preparaban grandes ceremonias porque era el centenario de las carmelitas y venía gente del Vaticano. Y le dije al cura párroco: ¿Por qué no hacerle un homenaje a Massaccio, de poder verlo alguna vez con buena luz? Me hizo caso. Hasta ahora sigue iluminada esa pintura y para prender las luces hay que echar como yo una moneda en la alcancía famosa. Yo descubrí naturalmente, con Massaccio, lo que puede engendrar el arte. Después vine, con todos esos conceptos aprendidos y gané la beca para el estudio de los Primitivos Italianos. Me vino bien para continuar lo empezado. Era una señora beca, a la que habían aspirado casi todos los pintores, incluido Victorica”.

¿El Gobierno ayudaba a los artistas en aquella época?
DF: “Menos que ahora. Además, las necesidades del artista han crecido con el tiempo. Hoy necesita grandes facilidades, porque el viático, la comida y el estudio cuestan una enormidad. En vez de una beca se necesitan muchas. Pero en aquella época se vivía más fácilmente con el arte; la ayuda era muy precaria, casi nula”.

Jesús López: ¿Cómo le fue en sus investigaciones?
DF: “Muy bien. Me dediqué al Giotto, a Cimabúe y a Massaccio. Para conocerlo al Giotto hay que ir a Asís, donde están sus frescos. Él es un purista; tiene espíritu gótico sin forma gótica, lo que llaman el gótico militar. Si uno lo desencarna de esa catedral, su pintura se pierde un poco. Y Massaccio es un revolucionario en la morfología. Su morfología es anticristiana; el primitivo ve las cabezas y los cuerpos de frente, pero el escorzo se asoma como una contradicción al purismo religioso, anunciando el barroco. Massaccio empieza con el escorzo y sobre todo con el claroscuro, que refleja la tierra, no el cielo. El cielo puede ser pintado con caligrafías celestes, y en él la corporeidad desaparece. Massaccio es el primero que afirma ante todo la tierra”.

¿Usted es cristiano?
DF: “Sí, siempre lo fui. Soy un poco místico. Me gusta todo lo que sea religioso. Mi vida religiosa fue relativamente intensa, pero cuando pienso en arte, pienso también en la religión, porque ambos tienen elevación espiritual. Cristo, como sujeto de una pintura, despierta significados extraordinarios”.

¿Cuánto duró su beca?
DF: “Duró hasta que, en tiempo de Justo, decidieron que había que cortar la salida de dinero de Argentina para Europa. Entonces no pude conseguir continuar con la beca y tuve que regresar. Para colmo, en Europa me agarró la guerra. Yo estaba en París cuando entraron los alemanes. Y la sirena que anunciaba los bombardeos, y los refugios... Cuando terminaba el peligro, todos cantábamos Allons enfants de la Patrie, felices de habernos salvado."
"He visto a los soldados de cuarenta o cincuenta años, que venían extenuados de las grandes caminatas y se lanzaban a los grifos a tomar agua y refrescarse los pies. Yo quería escaparme y saqué pasaje en un barco que iba a buscar trigo a Buenos Aires como parte de un convoy; éramos pocos, porque todo el mundo le tenía miedo a los submarinos alemanes. Además, cuando llegamos a Gibraltar nos abandonaron todos los barcos del convoy y los aviones de custodia. El carguero que iba con nosotros reventó al chocar con una cadena de explosivos y nos tuvimos que largar solos”. Pero logró volver y siguió trabajando.
DF: “Siempre he trabajado, sin interrupción. También fui incorporado aquí a la Academia de Bellas Artes y vengo participando como jurado en exposiciones de plástica”.

¿Le agrada ser jurado?
DF: “Sí. Pero muchas veces sucede que los jurados están más compuestos sobre todo por críticos; a veces yo soy el único pintor. Además, actualmente la pintura se ha hecho difícil, se ha vuelto tan intelectual y tan individual que a veces ni el mismo pintor se comprende. Hay una especie de pánico que los hace escaparse de lo que es profundo en la pintura: la representación del artista y del mundo. Algunos usan sólo el intelecto. "
"Esos más vale que se vayan y se arreglen solos con su pintura. En un Goya, por ejemplo, está toda España y todo el artista; eso es lo importante. Hay que ubicarse, como Picasso, en el ombligo del mundo. Algunos podrán hacer cosas agradables, decorativas, recrear pensamientos, pero nunca plasmarán el dolor de un pensamiento. El hombre profundo se pone al margen del tema”.

JL: ¿El otro problema es el exceso de críticos?
DF: “Los críticos deben existir. Pero a condición de que vivan una vida tan profunda como la del artista. Un premio de concurso debería ser dado por pintores, mientras no sean manieristas. El manierismo es una forma personal de ser, un antojo especial, al margen de lo que acontece en el mundo, en el mundo largo que conocemos todos nosotros, que comprende tanto los cuadros del 3000 antes de Cristo como los actuales. Porque la pintura no crece ni evoluciona: está en el hombre y lo identifica como hombre. No hay cuadros primitivos, todos viven en la misma forma."
"Dentro de esa igualdad, hay movimientos especiales, como el cubismo, por ejemplo, que pone el acento en la construcción de la superficie. Cuando yo era profesor, no me sentía dirigido por ninguna corriente especial sino por el espíritu, pero hablaba muy bien del cubismo como ordenamiento escolástico, como forma de aclarar las superficies. Todo para que la obra de arte no sea una cosa desprendida de la naturaleza, sino un fruto de ella que lleve dentro toda su vida. Todo artista debería aprender del mundo cubista y después abandonarlo, porque sólo tiene valor de ejercicio”.

¿Usted ha hecho exposiciones con frecuencia?
DF: “Hice una sola, con Diomede y Guastavino. Y otra el año pasado, en Laasa. Ahora preparo una retrospectiva para octubre; ahí voy a darme cuenta de si crecí durante la vida o soy siempre el mismo. Casi siempre vendí mis obras privadamente o, con más frecuencia, las regalé; mi pintura no es especialmente “entradora”. Mi mejor satisfacción fue siempre que me aceptaran el regalo de un cuadro”.

¿Qué problemas causa en un artista la estrechez económica?
DF: “Para un artista la estrechez pasa inadvertida, le parece natural. El artista nunca habla de pobreza, porque aparece naturalmente en él. La pobreza es un bien para el artista porque le impide distraerse”.

Aparte de la influencia de su enseñanza, ¿han quedado muy influidos sus alumnos por su estilo pictórico?
DF: “Al principio, en los salones, mis alumnos podían ser reconocidos inmediatamente. Después cada uno se fue diferenciando por su cuenta. Un período de identificación afectiva con un maestro es beneficioso. Un alumno no debe apartarse de su maestro. Ahora hay mucho individualismo y no hay en la juventud cosa más errónea. La individualidad está en el crecimiento personal, que el que empieza todavía no tiene. El joven es un astuto que busca comprender el mundo; pintar como el maestro es comprender al maestro y al mundo. "
"La prueba es la unidad entre Picasso y Braque; un hombre solo no puede crear el cubismo, pero sí la polémica entre dos; ellos no se hacían problemas porque pintaran de la misma forma, porque consideraban que estaban aprendiendo. El profesor crece al enseñar y comunica su crecimiento al mismo alumno. La crítica hace demasiado hincapié en lo original de los pintores, sin advertir que muchas veces no tienen vida para soportar esa novedad”.


Lo que sé de pintura, acaso tan sólo la actitud frente a una obra plástica, se lo debo a Antonio Juan Oliva y a Rubén A. Rey. No por azar son ellos – únicos que continúan el espíritu del maestro – discípulos de Adolfo De Ferrari.

De Ferrari ha muerto casi ignorado por el gran público. No es casual. Él no perteneció al Partido Comunista, él no fue reclamado por la televisión, él no fue el pintor del sistema. Ejerció la pintura del silencio. Utilizó el lenguaje lúcido y sensible de la melancolía. Su temática es la sugerencia de la voz interior. De la soledad. De la creación. Su obra es, sin duda alguna, la más importante de nuestro tiempo.

Tuve la suerte de dialogar varias veces con él. De visitar su casa, su estudio. También conocí a Héctor Cartier, el crítico más culto y más autorizado. Íntimo amigo del Maestro; fue él quien me ayudó a descubrir la elaboración intelectual de sus trabajos.

Sé que el tiempo pondrá las cosas en su lugar. Quiero decir que un cuadro de De Ferrari podrá estar al lado de un clásico y no se caerá. Sin duda. Pero eso lo verán los hombres del siglo XXI. Él pintó para la eternidad. El resto sólo tendrá la fama del presente.

Carlos Penelas, Poeta y escritor, 1979

lunes, 15 de agosto de 2016

Literatura, enajenación y esquizofrenia

En principio no se quiere ver. Debemos aceptarlo. Basta no ver. Repito, basta ver una decapitación filmada en directo para no querer comprender lo arcaico y lo contemporáneo. Es demasiado sencillo para no advertirlo. La vulgaridad se expone como una farsa visible. Tenemos ante nosotros dos instituciones con las cuales no deseamos combatir a fondo. El matrimonio que nos ayuda a guardar las apariencias de la abulia, lo institucional, lo contradictorio del ser humano, la falsedad, el mito del amor eterno entre el príncipe azul y la bella – por un lado – y el sistema político basado en el fraude, el engaño, la revolución, los pueblos, los ídolos, el miedo, la delación, la guerra o el fantasma de la libertad.

Foto: André Kertész

No es fácil comprender nuestros días. Todo se mezcla; todo. Tal vez siempre fue así, tal vez el ser humano jamás terminó de aprender, de sentir, de intuir. Por eso necesita de líderes, de reyes, de dioses, de banderas. Tiene miedo de estar solo, de sentir latir su corazón, de intentar ser libre. De no depender de nadie. Libre como los vientos y los pájaros. Libre como un poema, como una estrella fugaz entre las olas. Debo confesar – aunque usted lector por un motivo o por otro se siente molesto, culpable o injuriado – que la estupidez avanza a paso redoblado. Y se mezclan afectos, citas, cumpleaños, ideologías, frustraciones, hoteles, rostros, pasiones, obsecuencias. Todo, todo junto. Y nos hacemos revolucionarios de un día para otro o nos hacemos hombres serios y prudentes. O populistas y sectarios. O todo junto.

Siempre recomiendo la lectura de London o de Stevenson. O el teatro de uno de los clásicos del siglo XX, descubriendo una concatenación de efectos que en verdad son causas y de causas que en realidad son efectos, cuya obra es un socavamiento del discurso del Poder: Tennessee Williams. Cualquiera de ellos pone el instinto en una escritura que se encuentra suspendida en la línea, donde hallamos una suerte de ética nihilista, desplegando una mirada abarcadora, manifestándonos desde lo literario (como el Dr. Kinsey lo hizo desde la sexualidad) la problematización de lo normal y de lo anormal, textos que tranquilizan e inquietan simultáneamente al lector. Nos enseñan las percepciones conscientes o inconscientes de los protagonistas, escritores conmovedores y trágicos de la literatura mundial.

Pensar, leer, escribir. Ahora todo es electrónico, todo el elemento humano está en un archivo, en una tabla, en la posibilidad de insertar algo por la ventana. Todo termina succionado por supr o ctrl. Viene el llanto virtual, el abuelo virtual y la amada virtual. Hábitos e ilusiones sobre el celular. El cerebro no da abasto de la nada. Desbordó de vulgaridades, de mensajes acumulados, de hojarasca. Y siguen los iconos en los cerebros juveniles. Huecos, vacíos. Flash, el planeta flash. Y continúan los zombies, los abombados, con sus celulares en las manos. Se viene la epidemia, peor que la peste negra o la fiebre amarilla. Además ésta da euforia, exprime el pomelo y el melón. No, los pomelos se regalan para un aniversario de casados, para un cumpleaños de quince o cuando es desactivado el respirador de la abuela. Una sociedad de simios, clic.

El diagnóstico de los científicos sobre lo que se avecina es sombrío, más que una película de Marco Bellochio. Por un lado tenemos las armas nucleares, por otro el brutal deterioro del equilibrio ambiental. Sin caer en el fatalismo nos preguntamos qué pasará en los próximos años. Se pide colaboración a los países más avanzados para que respondan. Es curioso, ellos desataron este caos, fueron los que generaron estas delicias. Las naciones centrales son las responsables de esta mirada apocalíptica. No los anarquistas, caro lector. Ellos no forman para del Consejo de Seguridad de la ONU, ni del descrédito de las Naciones Unidas ni del estremecedor pronunciamiento de los hombres de ciencia reunidos en París, Bruselas o Nueva York. Ni los anarquistas ni los pobres diablos que duermen en las calles del mundo, en las alcantarillas del mundo.

¿Cómo luchar o entender la naturaleza del miedo entre el terrorismo y la hipocresía? ¿Qué es lo que está convenido pensar? ¿Cómo no ver lo que la discípula de Hannah Arendt, la italiana Simona Forti, denominó el problema de “exponerse al escándalo del mal”? ¿Cómo no ver a los asesinos al servicio del Estado, ese Estado que descubrimos en Macbeth o en tantas obras literarias?

No tiene mucho sentido seguir con esta cantinela. Evoco palabras de Albert Camus que pertenecen al discurso pronunciado cuando se le entregó el Premio Nobel de Literatura, en Estocolmo, en 1958. “…al lado de todos esos seres humanos silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir, más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad y esperanza a volverlos a vivir”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2016

martes, 2 de agosto de 2016

Parloteos, carnaval y otras yerbas

Es evidente que los tiempos son otros, que la sociedad está cada vez más enferma, más decadente. El pasado no fue tan pleno como nos dicen, pero fue - por momentos - menos trágico. La fragilidad del populismo, el engaño sistemático, el robo sin tapujos, el delito desde el Estado, es palpable. Curiosamente hay caballeros que no lo quieren ver, o lo disfrazan, o son sinvergüenzas sin retorno. El modo despiadado de ejercer el poder no es nuevo. Desde tiempos inmemoriales hemos visto castas, asesinatos, escaramuzas, voces corporativas, quemas de libros, campos de concentración, torturas. En nombre siempre de la patria, la libertad, el futuro, el líder, la bandera. Como decía mi padre con sorna: "Ni el Vaticano se salva". Pero sin duda es muy difícil, en nuestros tiempos, vivir una desintegración tan enorme como sufrió en las últimas décadas nuestro país. Educación, cultura, salud, instituciones... Todo, absolutamente todo, se encuentra contaminado. Décadas para salir del fango. Si salimos.
Foto: Robert Capa

¿De qué santa hablamos, de cuál ángel o héroe o sacralizado templo? ¿Otra vez con lo mismo? Parece que no leyeron a León Felipe. Cuando era chico, es decir cuando no era grande, mi madre solía decir de alguien, elegante o supuestamente adinerado, que “seguramente jugaba al bacará”. Pobre madre, pobre. Con los años supe que se jugaba en los casinos, que era un juego de naipes. Luego lo pude ver a James Bond. Descubrí, con el tiempo, que también se llamaba baccarat o bacarrá. De adulto fui conociendo vocablos: timar, crupier, bandeja de descartes, banquero, caja de propinas. En verdad nunca jugué a las cartas ni pisé un casino. Creo que todo lo fui descubriendo leyendo los diarios, tomando café en diferentes bares, caminando por las calles. Me di cuenta que vivía en una especie de garito sin límites donde se desplumaba a la gente. Una suerte de timba continuada, como el cine de la infancia. Entonces todo es común: escándalos, ilícitos, condenas, hacinamiento, reelecciones, víctimas. bolsos, conventos, muros, tragedias, engaños. Y se puede descender más, claro que se puede. Tenemos gente peor, la tenemos. Fíjese usted a dónde llegamos. Nombramos por casualidad bacará y llegamos a la palabra corrupción. ¿Analogías, destino, predestinación? Qué pasará si llego a decir funcionario, político, fondos económicos, poder, carta, honestidad. Es curioso, tal vez uno llegue a circunstancias nefastas, poco creíbles. Surrealistas, dice el diariero.

Hablamos de hipocresías, caballeros. De montajes de espectáculos, señores. De aventureros mass mediáticos. De imágenes que se construyen porque son distintas a los políticos profesionales. De la honradez del devocionario. Que mienten, que engañan, que proponen. Y dicen y prometen. Que mienten como ladrones. Que la bondad humana y la honradez cambian las cosas. Miseria del lenguaje. Sin remilgos, olviden. No dicen estructuras. Estafan y son estafados. Con la moralina de “políticos decentes”, “militantes patriotas”, “empresarios honestos”, “sindicatos participativos”, “intelectuales éticos”. Zonas de fraude, borran las huellas del evangelio. Y santos y relicarios. Plagios. Crean la sobreactuación como aquella Mani Pulite. Fascina el engaño, la esperanza, el novio perfecto y la señorita casta. Mecanismos ocultos que construyen el poder, las sectas. Me repliego, nos replegamos. Y crece el fetichismo organizado. Al don, al don, al don Pirulero, cada cual, cada cual atiende su juego. Y el que no, y el que no, una prenda tendrá. La acomodación, el deslizarse. Ruptura, autoexclusión. Pragmático, compañeros, de rodillas.

Hay alguien que me está diciendo: “perturbador del statu quo”. Estereotipos, señores, estereotipos. Hagan juego, caballeros, hagan juego. A la genuflexión, al oportunismo. Con el sayo del tecnócrata. Al beneficio personal, al asesor, al académico. Sin transgresión ética. Seamos asépticos, burócratas, dispendiosos. Seamos populistas, oligárquicos, militaristas, nacionalistas, reformistas, cagones. La picaresca criolla. A engañar, a la política mezquina, realista. Seamos imbéciles, seamos beatos. En todo. A emplear la sexualidad mecanizada, a levantar las banderas de una sexualidad empobrecida, institucionalizada, castradora. Hermenéutica y promiscuidad. De la eficacia hablan los caballeros. De la eficacia, de los placebos, de las armaduras góticas. Hagan juego señores, hagan juego.

Para pensar, para dar vuelta a la veracidad y a la idealización. Para ser irrespetuosos. ¡Ah, el olfato del predestinado! El sainete es nuestro género. El mejor eslogan de la confusión es ese saber político, reaccionario. Se hace evidente. Hay que descubrirlo. Nos constriñen. ¡Ah, el estilo de vida! La marginalidad, la desocupación, la manipulación indirecta.

Viven en sus ficciones, territorios de abstracción. Representan las estrategias de los mitos. Ante la declinación de la cultura política la autoexclusión. Sórdido, señores, sórdido. Honorables camaradas, prestigiosos compañeros, militantes revolucionarios. Cimas, torres y estrategias. Chorros, chorritos y chorrazos. Contra los exaltadores optimistas, contra los que pontifican desde lo anacrónico. Todo se manipula. Burocracia sindical, ídolos, asesores de imagen. Ignoran o subliman los componentes psicosociales. Cosmética emocional o simbólica. Se recluye, se privatiza al sujeto social. Se lo atomiza. Se consume, se seduce. La cultura de fachada en nuestro medio es un símbolo, un repertorio de monólogos, susurros y conversos. Luces, bambalinas y aplausos.La supuesta izquierda y la derecha se saludan en la ortodoxia. No hablamos de pornografía, hablamos de obscenidad, caro lector.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2016