jueves 29 de julio de 2010

El suicidio de Favaloro

¿Cuántas cosas se le pueden pedir a un hombre? ¿Cuántos actos se le deben exigir? ¿Desde dónde, desde que lugar? Imbéciles, seres sin la menor idea del compromiso, en una suerte de caldo hervido y dado vuelta en el cerebelo, proclives al cinismo, al corporativismo ideológico, a lo tilingo; piden, exigen, señalan lo que es correcto y lo que no. Nos ocurre a diario. Sociedades enteras detrás de huérfanos ideológicos, de burócratas, de embajadores, de leyes y torpezas celestiales. ¿Cuál es la solidaridad que proclamamos? ¿La de Francia, que expulsa a un argentino por ser extranjero -sin preguntarle si tiene dinero o no- para no ser operado de cáncer en su país? ¿La de España, que repatrían a una anciana de ochenta y dos años al llegar al aeropuerto pues no tenía la cantidad de euros suficientes y no entienden que iba a ver a su hijo? ¿De qué sociedad hablamos, de cuál honestidad o compromiso? ¿Nos importa de verdad crecer interiormente, luchar contra el hambre, la contaminación, la corrupción de los gobiernos, el terrorismo de Estado y del otro, los campos de concentración, las fábricas de armas, los chicos de la calle, las villas miserias, las barras bravas, la obsecuencia de un sistema que desborda mediocridad y robo, la estupidez de nuevas generaciones , la desigualdad que humilla sin límite, la embriaguez del Poder? Médicos cardiocirujanos operan desconociendo quién fue el creador de esa técnica que ha salvado y seguirá salvando millones de vidas.

René Favaloro admiraba a Luis Franco y a Ezequiel Martínez Estrada. Eso sólo debería darnos una síntesis de su sentir. De médico rural a candidato a Premio Nobel de Medicina. Después de diez años de su suicidio, es otro símbolo de un país en decadencia. No de un país en crisis. Tuve la fortuna de conocerlo en 1978, estar junto a él – desde la amistad y el trabajo cotidiano – hasta julio de 2000. Un mes después renuncié a mi cargo de la Fundación. Junto a él viví momentos de creatividad. También de desolación. Luchó por una sociedad más justa; más sana, en todo el amplio sentido de la palabra. Miembro de la Codanep renuncia pues deseaba la investigación a partir de 1974. Combatió contra la corrupción sistemática de la clase política y una estructura mezquina, contra obras sociales cómplices y corruptas; Pami, como emblema de una época, de un engranaje hipócrita. Dictaduras y populismos fueron minándolo. ¿Eso sólo motiva su suicidio? No. Cuestiones íntimas, envidias, recelos, hicieron el resto. ¿Tuvo contradicciones? Sin duda.

Favaloro representa un antes y un después en la cardiología mundial. Fue el creador, en 1967, del puente aortocoronario. A partir de ese día todo cambió. Regresó a su patria para incorporar conocimiento, ética, educación. Habló de justicia social y de solidaridad. Se hartó de señalar la dignidad del hombre, de buscar ejemplos. Habló de la ciencia como la expresión de una necesidad inherente al ser humano. Habló de San Martín y de Bolívar, de Sucre y de Artigas. Era un profundo admirador de Atahualpa Yupanqui; juntos escuchábamos a Zitarrosa.

Es difícil evocarlo sin dolor. Sin él nada es igual. ¿Logró cambiar algo del sistema? Nada. Cambió la medicina cardiovascular del país y del mundo. Y la posición económica de muchos de sus allegados. Deseó ser recordado como educador. En él la memoria de Bernando Houssay, de Luis Federico Leloir, de César Milstein. Quiso una medicina igualitaria, una educación igualitaria. Una sociedad sin hijos ni entenados.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 29 de julio de 2010

miércoles 28 de julio de 2010

Carlos Penelas en "Estudio País", por Canal 7

Este jueves, de 15 a 17 horas, "Estudio País" estará dedicado al Dr. René Favaloro, con motivo de cumplirse diez años de su muerte. El escritor Carlos Penelas participará como invitado especial.

El programa se emite por Canal Siete, la TV Pública, y también puede verse a través de internet: http://www.tvpublica.com.ar/

Además, mañana el diario "Tiempo Argentino" publicará un artículo sobre el cardiocirujano, para el que fue entrevistado Penelas. Junto a la nota, saldrá una columna de opinión del escritor.

"Valses poéticos" en "La radioteca de los sueños"

El próximo lunes, el programa que conduce Francisco Torija Zane estará dedicado al poemario de Carlos Penelas.

“La radioteca de los sueños”, que desde hace más de una década lleva adelante Francisco Torija Zane, repetirá en su próxima emisión el especial sobre Valses poéticos, poemario con el que Carlos Penelas rindió homenaje a Enrique Granados.

El programa podrá escucharse el lunes 2 de agosto de 22 a 23 horas por Radioestación 820 (AM 820), y por internet a través de http://www.radioestacion820.com/.

martes 27 de julio de 2010

Carlos Penelas en "La voz de las Madres"

La mesa redonda que se realizó en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes, con Carlos Penelas como invitado, podrá escucharse el próximo miércoles a las 19 por AM 530, "La voz de las Madres".

"Nosotros" es el título del programa conducido por Horacio Embón por AM 530, "La voz de las Madres". Allí, los miércoles de 19 a 20 horas, se emiten las mesas redondas que semanalmente se llevan a cabo en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes.

"La historia del movimiento obrero y la cultura popular" fue el título del último encuentro, que se podrá escuchar mañana. Además de Carlos Penelas, en esa ocasión participaron de la charla Horacio Fernandez, Eduardo Jozami, Dora Barrancos, y Mario Gasparri.

domingo 25 de julio de 2010

Nota sobre Favaloro en La Prensa

Carlos Penelas fue entrevistado por Adrián Martínez por los diez años del suicidio de René Favaloro. El artículo fue publicado hoy en el diario La Prensa de Buenos Aires.

"Nunca le cobró al que tenía dinero, sino al que podía pagar. Su interés no estaba en los hombres ni en la fortuna, fue un humanista, un hombre muy solidario", contó Carlos Penelas sobre René Favaloro, con quien colaboró durante más de dos décadas en su Fundación, hasta el suicidio del cardiocirujano, del que se cumplió una década.

Recordemos que Penelas es autor del libro Diario interior de René Favaloro (Ed. Sudamericana, 2003). En el reportaje publicado hoy por el diario La Prensa el escritor señaló: "Intentó tres veces regresar al país, pero nunca consiguió que le dieran importancia. Quería hacer una fundación pero nadie lo quiso ayudar. Finalmente, lo aceptaron en el Sanatorio Güemes, donde le dieron el soporte económico".

"Era un hombre sencillo, le gustaba Alfredo Zitarrosa, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa. Los fines de semana era el que hacía el asado y muchas veces amasaba las pastas", añadió respecto a la intimidad del doctor.

En la extensa nota publicada en páginas centrales del diario, Penelas finaliza tratando de analizar el trágico descenlace de Favaloro: "La corrupción sistemática de la clase polítia, el chantaje de las obras sociales, del PAMI, de los sindicatos y del sistema de salud terminaron con él -reflexionó su amigo-, pero su mayor preocupación fue que sintió que todo eso ya había entrado a la Fundación y no quiso pactar."

sábado 24 de julio de 2010

A Susana Rinaldi

Una voz que descifra la noche y la luz.
Descifra infancia y callejón y sur.
Y una sombra sobre el amanecer.
Una historia secreta, un murmullo.
Y el furor, la sangre, la palabra.
Ella dice lo que nadie puede.
Ella está aquí, tocándonos sensible.
Es la piel, el suburbio, la emoción.
Y el tacto, el recuerdo fabril.
Una leyenda,
En ella la soledad es una hembra viajera.
Vigila la esperanza, el empedrado, el cielo.
Yo la escuché. Eso no se olvida.
Como la muerte o como la vida
es una hondura en el alma.
Rebela llanto y alegría.
Yo la escuché. No miento.

Carlos Penelas
Buenos Aires, julio de 2010.
Inédito.


A Susana Rinaldi

Unha voz que descifra a noite i a luz.
Descifra nenez e corredoira e sur.
I unha sombra sobor do amencer.
Unha segreda historia, un murmurio.
I a xenreira, o sangue, a verba.
Ela di o que ninguén pode dicir.
Ela está eiquí, preméndonos sensíbel.
É a pel, o arrabalde, a emoción.
I o preme, a obradoira lembranza.
Unha lenda,
Nela a soidade é unha fembra viaxeira.
Enxerga a esperanza, o adoquinado, o ceo.
Eu escoiteina. Iso non se esquece.
Coma a morte ou coma a vida
é unha fondura na ialma.
Rebela pranto e ledicia.
Eu escoiteina. Non minto, non.

Traducción al gallego de Edmundo Moure

viernes 23 de julio de 2010

Barrett en Sudestada

El libro Escritos, de Rafael Barrett, con prólogo de Carlos Penelas, fue reseñado en la edición de julio la revista Sudestada.

miércoles 21 de julio de 2010

Mesa redonda: "La historia del movimiento obrero y la cultura popular"

Este jueves Carlos Penelas participará de una mesa redonda organizada por el Fondo Nacional de las Artes. Estarán, además, Horacio Fernandez, Eduardo Jozami, Dora Barrancos y Mario Gasparri. Coordina Horacio Embón.

"La historia del movimiento obrero y la cultura popular" es el título de la mesa redonda que conducirá el periodista Horacio Embón, en el marco del "Ciclo Nosotros. Los desafíos del Bicentenario", organizado por el Fondo Nacional de las Artes.

Serán panelistas Carlos Penelas, en su condición de colaborador de la Revista Sudestada e investigador del anarquismo; Horacio Fernandez, Cátedra Libre de Historia del Movimiento Obrero (CTA); Eduardo Jozami, director del Centro Cultural Haroldo Conti; Dora Barrancos, historiadora, investigadora y miembro directivo del CONICET; y Mario Gasparri, director del Centro de Documentación de la CGTC.

El encuentro es el jueves 22 de julio a las 19 horas en la Casa de la Cultura del FNA, Rufino de Elizalde 2831, Buenos Aires, con entrada libre y gratuita.

lunes 19 de julio de 2010

Presentación de "Antología personal"

El viernes 16 de julio se presentó Antología personal en el salón de Editorial Dunken. Habló sobre el libro Rubén Derlis, y Juan Carlos Puppo leyó algunos poemas de Carlos Penelas.

En un acto cálido, a pesar de la ola polar que avanzaba sobre Buenos Aires, el salón de la Editorial Dunken estuvo lleno de gente para participar de la presentación de Antología personal, el libro que conmemora las cuatro décadas de Carlos Penelas con la poesía.

Rubén Derlis comenzó hablando sobre la obra de Penelas, su relación a través de los años y el afecto mutuo que los une con las letras. Amistad, anécdotas y litratura fueron parte de su intervención.

El actor Juan Carlos Puppo le puso su voz tan característica a los poemas, que se fueron intercalando entre las palabras de Derlis y Penelas, además de abrir y cerrar el encuentro.

El autor, último en hablar, rindió homenaje a sus maestros, y a quienes lo apoyaron y compartieron momentos a lo largo de su carrera.

Entre los presentes estuvieron los artistas plásticos que ilustraron trabajos de Penelas como Ponciano Cárdenas y Carlos Scannapieco, además de Juan Manuel Sánchez, responsable de la tapa del libro.

Escritores, músicos, actores y otras personalidades de la cultura compartieron la noche junto a amigos, periodistas, alumnos de los talleres literarios y seguidores de la trayectoria literaria de Carlos Penelas.

Palabras de Rubén Derlis
Un camino de vida que viene jalonado con casi treinta libros de poemas y otros tantos de prosas –poéticas, ensayísticas y periodísticas– es el que lleva recorrido Carlos Penelas desde aquel 1970, que los sesentistas atesoramos y sentimos tan cerca aunque queden tan lejos, o acaso ya ni queden, cuando dio a conocer sus Poemas del amor sin muros, un puñado de versos ilustrados con grabados de Carlos Carmona, en pliegos sueltos -en rama, para hablar con más precisión- y encarpetados, que le editamos en las Ediciones del Alto Sol, una de las tantas aventuras de la tinta, el fervor y la poesía -tríada con la que nutríamos nuestra juventud- y echábamos a volar desde Buenos Aires hasta donde fuera capaz de llegar.

Dos años después nos acompañó en libros colectivos, a los que éramos tan afectos y que tanto placer nos daba editar, pues posibilitaba la interrelación entre poetas de distintas regiones del país, a la vez que liberaba una fluida corriente de estímulos que llevaba hacia objetivos comunes, que hacía este intercambio sumamente provechoso. En dos de estos libros conjuntos, como también le llamábamos, intervino Penelas: Poemario 72 y Del amor en la ciudad, publicaciones que se financiaban con el aporte pecuniario de todos sus integrantes en parte proporcional.

Hasta aquí la relación Penelas-Alto Sol. A partir de Palabra en testimonio que toma cuerpo de imprenta en 1973, comienza su relación con otras editoriales, siempre con viento a favor. Y anoto “viento a favor”, porque desde entonces nuestro poeta no paga un solo peso para editar sus libros. Hecho importante de destacar pues no pocos se lo han preguntado, desde portaliras de diversas capillas a fatigarrimas de variadas tendencias. Si es un secreto, sólo el autor podría develarlo; pero como aquí se trata de aproximarme para dar en el clavo, comienzo por tener en cuenta el valor intrínseco de su obra, forjada como se señala en la contratapa, “en una experiencia que desde su infancia fue descubriendo el mundo a partir de la mirada de una nostálgica memoria que necesita referencias éticas”; a lo que agrego: y desde aquí hasta el momento presente, sin bajar la guardia, siempre atento a cuanto acontece a su alrededor, guardando fidelidad a aquella ética que guió sus pasos, y aún los guía, como hombre y como poeta, en unidad indisoluble. Si esto nos queda claro, habría que pensar entonces que no existe misterio alguno a develar acerca de por qué tuvo editores y no pagó de su bolsillo infolio alguno desde entonces: sino que nos hallamos frente a una obra meritoria, y que hay algunos editores que se arriesgan a la poesía porque saben ver más allá de la moneda invertida en líneas desparejas. Creo que la cosa pasa por allí, lejos de cualquier misterio.

Ya se dice bastante en la contratapa de esta Antología personal de la poética de Penelas; en varios trabajos críticos se ha hablado de su obra más de una vez, en el país y en el extranjero. ¿Qué más? Soy de opinión que a la poesía hay que leerla y luego sentirla o vibrarla, según su receptor, más que teorizar sobre ella o acerca de sus vestiduras. Acaso porque concuerdo con León Felipe cuando dice: “Pero, ¿qué están hablando esos poetas ahí de la palabra? / Siempre en discusiones de modisto: / que si desceñida o apretada… / que si la túnica o que si la casaca…/ La palabra es un ladrillo. ¿Me oísteis? ¿Me ha oído usted, señor Arcipreste? / Un ladrillo. El ladrillo para levantar la torre… y la torre tiene que ser alta, alta, alta… / hasta que no pueda ser más alta. / Hasta que llegue a la última cornisa / de la última ventana / del último sol / y no pueda ser más alta. / Hasta que ya entonces no quede más que un ladrillo solo, / el último ladrillo… la última palabra, / para tirársela a dios, / con la fuerza de la blasfemia o la plegaria… / y romperle la frente… A ver si dentro de su cráneo / está la luz… o está la nada”.

Y creo coincidir con Penelas en esta apreciación leonfelipiana, aunque ambos no tengamos un dios a quien arrojarle la bestial pedrada dada nuestra condición de reos confesos y convictos por ateísmo.

Entonces, como creo, hay que conmoverse más con lo que trasmite la poesía, en vez de meterse en las entretelas que la arman, a veces con tan variadas fiorituras que más que adornarla la afean con espejitos de colores y chafalonía. Y esto viene a cuento porque la poesía de Carlos Penelas obra sensu contrario a lo que acabo de decir. Esta Antología lo demuestra. Nada más que abrirla y meterse en ella para navegar su mundo lírico y comprometido, que una cosa no excluye la otra, aunque esta palabrita para algunos pasó de moda y a otros les sienta mal. Pero cuando ambas cosas van juntas y en un todo equilibradas, la que gana es la poesía.

Y finalmente una hoja A4 más para referirme al amigo Carlos Penelas a instantáneas de flash, en rápidas secuencias de sentimientos puestos en palabras como si fuera un video-clip sin música ni imágenes:

Carlos, el de los sábados por la mañana en el café Margot, donde junto a otros compinches nos reúne la mesa grande de Baires Popular, para hablar de política, literatura, fútbol o lo que cuadre, y donde cada uno trata de arreglar el mundo como puede y a su manera, mientras se trabaja en distintos quehaceres –uno de ellos la edición de pequeños libros de divulgación cultural– y donde Penelas lleva publicados –cuándo no– varios títulos de su autoría.

El que estuvo en el 82 en la inauguración del café La Poesía de Chile y Bolívar y quedó en una foto –todavía en blanco y negro– junto al poeta Luis Alberto Quesada en noche memorable de magia santelmina.

El que integró de manera activa en la década del 80 el Grupo de los 7 e intervino en sus debates, recitales y publicaciones con empuje y amplio espíritu de colaboración.

El que puede mostrar un sinnúmero de poemas ilustrados con Ricardo Carpani, Carlos Scannapieco y Demetrio Urruchúa entre tantos otro plásticos de renombre, hasta que en algún momento conoce a Juan Manuel Sánchez –otro Espartaco– y juntos se dan en palabras y colores, desde hace años, pero después de preguntarme si no me molestaba que colaborara con él, habida cuenta que Sánchez venía haciéndolo conmigo desde los 60. Vaya gesto.

El que cuando sucede el trágico final del doctor René Favaloro, renuncia a su cargo de jefe de relaciones públicas y subdirector de las ediciones científicas de la clínica que éste presidía, en un gesto ennoblecedor y que pone una vez más en relieve los alcances de su ética, aún sabedor, pero restándole importancia, que quedaba con una mano atrás y otra adelante y que volvía a la calle a buscar el pan diario para él y su familia.

Al que poco tiempo después, durante la gestión De la Rúa, le ofrecen la dirección de asesoramiento de prensa de la Casa de Gobierno, y muy suelto de cuerpo contesta que su padre le había dejado una biblioteca y una conducta, que la biblioteca la tenía y que la conducta la seguía edificando: además, agregó como digno colofón, que por si no lo sabían, era autor de “Los gallegos anarquistas en la Argentina”, razón suficiente como para demostrar por qué no podía trabajar, ni aun ad honorem, en ninguna casa de gobierno, ni de este país ni de ningún otro.

El que todavía no duda de consultar con amigos poetas que sabe criteriosos, algunas dudas que le suscitan ciertas palabras que le parecen inadecuadas o que abundan, cuando de cerrar un poema se trata. Y su oído presta atención al consultado. Esto, como mínimo, debe tomarse como humildad poética.

En fin, el mismo que da un taller literario donde ningún asistente pierde tiempo, porque está concebido como escuela de escritores y no como simple lugar de hobby o pasatiempo, pues tiene claro que la palabra no es juego arbitrario sino fuego vivo, y donde no alcanza con pagar lo estipulado para ocupar una silla alrededor de su mesa si se carece de verdadera vocación.

Y vaya una breve anécdota que seguramente Carlos haya olvidado o ya no recuerde: Nos conocimos hace ya cuarenta años; fue en su casa cerca de la plaza Rodríguez Peña. Al irme me acompañó hasta mi Renault 4. Nos quedamos charlando un rato más, pero detenidos frente a la puerta de un imponente auto importado que estaba estacionado delante de la humilde Renoleta. Hasta ese momento él no sabía que yo tenía coche. Mientras busco la llave, me mira con cierto estupor, pues supone que estoy junto al mío. Doy unos pasos hacia atrás, voy hacia el 4L y abro. Cuando me siento al volante, se acerca a la ventanilla y me dice: “Pensé que era el otro. Menos mal, sino no te daba más bola”. Saquen ustedes sus conclusiones, ya que hasta ahora no hemos hablado de ideología.

Con cada uno de estos ítems se podría elaborar una extensa y ejemplificadora biografía no autorizada que a él mismo asombraría, poeta cabal, solidario y amigo de sus amigos.

Tal es el hombre cuyo libro hoy presentamos.

Muchas gracias.

Rubén Derlis

Los videos













El escritor Carlos Penelas presentó su obra "Antología personal" en la editorial Dunken

De izda. a dcha., Puppo, Penelas y Derlis, durante la presentación

Ante un numeroso y cálido público –seguidores de su obra, alumnos de su taller de escritura, lectores de sus sagaces columnas periodísticas–, Carlos Penelas presentó su nuevo libro, una antología poética que reúne una selección de su basto trabajo; 150 poemas ya publicados más 5 inéditos e incluye ilustraciones propias.

La apertura del encuentro estuvo a cargo del actor Juan Carlos Puppo que con notable estilo leyó varios poemas publicados en Antología personal.

Luego, el poeta Rubén Derlis reseñó la trayectoria de Penelas, cruzando los méritos literarios con anécdotas personales, destacando los rasgos y calidez humana de su entrañable colega. Lo definió como “poeta cabal, solidario y amigo de sus amigos” y remarcó sobre su poesía, el mundo lírico y comprometido que recorre. A continuación, tomó la palabra Carlos Penelas, agradeciendo y enumerando amistades, personas cercanas y haciendo una mención expresa de su mujer, Rocío, y sus hijos (a quienes dedica este nuevo volumen). Recordó además, a muchos profesores que le han marcado el camino y los desafíos editoriales que en sus comienzos debió superar. A la vez dejó entrever el orgullo de sus orígenes gallegos, la impronta de su familia emigrante, padres y abuelos, siempre latentes en su obra. Estas referencias también aparecen en el prólogo, donde, más allá de su entereza estética para con el género poético, hace evidente su compromiso social y sus tenaces convicciones.

En las páginas preliminares Penelas se pregunta: ¿Para qué sirve un poema ante tanta imbecilidad y tanta insensatez? Sin embargo su lírica sigue nutriendo al género, tal vez para combatir, para hacer despertar de ese estado o simplemente para seguir apostando a los valores que cruzan toda su creación como poeta, periodista, crítico y ensayista.

Al término del encuentro, el autor firmó y dedicó los ejemplares que ya están en todas las librerías porteñas y en la editorial del mencionado sello.

Gisela Gallego
Galicia en el Mundo, 19 de julio de 2010

lunes 12 de julio de 2010

"Con ‘Antología personal’, quería dar una idea de lo que he estado haciendo en estos 40 años”

A punto de presentar su último libro, Antología personal, el escritor y periodista Carlos Penelas conversó con Galicia en el Mundo sobre las cuatro décadas de trayectoria poética que quiere sintetizar su último trabajo, que presenta este viernes, en la editorial Dunken.

En el próximo mes de octubre, Penelas tiene previsto viajar a Betanzos, invitado por el Ayuntamiento de esa localidad, para participar de la presentación de una selección de 12 poemas y su biografía que forman parte del anuario brigantino.

Aprovechando esta invitación, además tiene previsto dar una serie de conferencias en Santiago de Compostela, A Coruña, Vigo, Gijón, Madrid y Málaga. Poco antes, en septiembre, hará lo mismo en Chile.

Pregunta. ¿Cuándo comenzó a armar esta antología poética?
Respuesta. Es un proyecto en el que vengo trabajando desde hace tres años cuando comencé a revisar mi obra poética para ver si se podía realizar en algún momento una antología. La editorial Dunken me propuso este año hacer una antología poética y a mí me pareció estupendo porque este año se cumplen 40 años de la aparición de mi primer libro Poemas del amor sin muros. Una obra que publiqué en 1970 con 23 años.

P. ¿Cuál es el criterio que da forma a esta antología?
R. Quería dar una idea de lo que he estado haciendo en estos 40 años. Dar una idea de clima de atmósfera poética, de línea poética. Escogí en total 150 poemas, de todos los libros que he escrito y le he agregado, incluso, 4 o 5 poemas inéditos que escribí este año. Además, llamé a Juan Manuel Sánchez, un gran amigo mío y pintor muy importante de este suelo para que hiciera la tapa.

P. ¿Esta antología se estructura en torno a algunas temáticas determinadas?
R. El libro tiene cuatro o cinco líneas claras. Una línea amorosa, lírica. Una línea combativa, contestataria, social y una línea de la que hablo de las raíces, la galleguidad, mis ancestros, mis abuelos, mis padres. Es curiosos pero uno va viendo que eso está permanentemente en todos mis libros. Algunas veces más, otras menos; a veces se refleja más el tema social; pero todos se mantienen a lo largo de los 40 años. Lo cual, de alguna manera me hace sentir feliz porque si bien fui cambiando la forma de expresión, el fondo es más o menos el mismo.

P. ¿Cómo ha ido evolucionando su poesía?
R. El desarrollo de la poesía, por lo menos en mi caso, se va dando con el desarrollo de la vida, uno va leyendo, va creciendo, va viendo nuevos estilos, va analizando, experimentando, intentando cambiar ejes de lo poético, trabajar desde lo emocional, condición de la poesía, y además buscar formas permanentemente. De pronto uno dice con este libro o estos dos libros uno siente que agotó una forma, que necesita otra nueva forma de expresarse. Yo tengo una mirada muy clásica de la vida y del arte. Estudié el profesorado en letras con grandes profesores de latín, gramática y literatura medieval, y eso me formó en una mirada muy clásica de lo literario y de la cultura por eso los movimientos que hay en mi obra, están, hay que verlos, pero son movimientos leves, son movimientos que van rompiendo de a poco concierta estructura clásica.

En los primeros años el lector creo que va a encontrar una literatura social, muy fuerte. Eran los años 70 y había toda una corriente literaria que también se refleja en mi obra. Luego esa poesía comienza a asentarse a tener una estructura más sólida, menos pasional y un poco más racional en la que intento conjugar la razón, la pasión. En ese vuelco páginas entonces puedes encontrar de pronto poesías como “La instalación de la quimera”, “La luz helénica” o “Los trasterrados” que son poemas que han ido marcando hitos en mi literatura.

P. Por primera vez, su último libro incluye también una selección de dibujos propios.
R. Yo estoy trabajando en poesía, pero en dibujo también, desde hace muchos años. Empecé a dibujar a los 16 años, dejé un tiempo y hace unos cinco años volví a dibujar. Tengo muchas carpetas de dibujos que se las llevé a artistas amigos como Ponciano Cárdenas, Sánchez y Pugía para que las vieran y me dieran un opinión.

Ellos me dijeron que en esta antología presentara algunos dibujos y yo elegí ocho dibujos. Estoy contentísimo porque creo que alivian el libro y muestran al lector una faceta que mucha gente no conoce.

P. Cambiando de tema, ¿por qué no continúa organizando el ciclo de actividades culturales del Centro Betanzos de Buenos Aires?
R. Yo prácticamente me he apartado de los centros gallegos de Buenos Aires. Yo creo que hay ciclos, que hay historias, pero también creo que estamos viviendo una gran decadencia en todos los centros gallegos. Es una tristeza. Pienso que van a tener que replantearse algunas cosas porque están desapareciendo. Muchas asociaciones se están convirtiendo en fantasma de instituciones que tuvieron un esplendor pero que hoy casi no existen.

Mariana Ruiz
Galicia en el Mundo, lunes 12 de junio de 2010

viernes 2 de julio de 2010

Antología personal

Buenos Aires, 2010.
Editorial Dunken.
Ilustración de Juan Manuel Sánchez.
Con dibujos del autor en el interior.
Antología. Poesía.


FERVOR I
En el asedio del día y de la noche
ellos empujan su sangre para morir o vencer.
Libres de metal y corazón y espacio
quieren crear el alba con la rosa.
Celebrará la historia
la pureza clandestina de sus vidas.

FERVOR II
Volveré a amarte una y mil veces.
Luego, en demorado secreto,
ya definitivamente insondable,
remozará el beso más allá de nosotros.
Y seguirá habiendo un tirano.
Y seguiremos luchando contra él.

FERVOR III
Hay un ritmo de augurios,
vertical en sí mismo,
contra edificios baleados al anochecer,
Hay tristezas expandidas
detrás de apocalípticas puertas.
Hay miles de hombres esperando.
Y por encima de la revolución
un cuestionamiento a toda autoridad

(La gaviota blindada y otros poemas, 1976)

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PÁGINA PARA LISANDRO

Jamás he profesado la envidia o el orgullo.
No he codiciado la fama ni el poder.
No he conmemorado las fechas de la infamia.
Cuando las generaciones prodigaron ídolos
yo me negué.
El destino y la ética quisieron que no fuera guerrero.
No conocí el soborno.
Eludí la confesión metafísica.
Jamás creí en el mármol ni en los parlamentos.
Los aniversarios y las victorias
ultrajan mi noche y mi batalla.
Purifiqué mis manos en la amistad.
En el pan cotidiano sentí la sangre
del padre de mi abuelo.
En el recíproco amor de los silencios
amé a una mujer. Amé el mar
en la difícil contrición del alba.
Amé la vigilia,
la alquimia del geómetra,
los ilusorios emblemas del generoso Alciato,
el verso incorruptible de Walt Withman,
la desolada voz que implora el miedo.
He sido devoto del animal que duerme
y del árbol que cambia junto al río.
Con ingenuidad
aún sigo buscando un sólo verso.

(La piedra del destino, 1983)

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TRAÍAN EN SUS OJOS

a mis hermanos

Traían en sus ojos el pan de las viriles tierras.
Regiones húmedas, tumbas de príncipes,
hornos, vinos, cucharas.
Y la costumbre de cantarle a sus hijos
en lenguas primitivas.
Todo crece en el recuerdo indolente
de tanto mar o tanta voz.
La austeridad, la serena medida;
hórreos que llegan con el viento.
(¡Para que no olvide, para que no olvide!)
Justifican lo vulnerable de la vida.
Siento que la utopía me conmueve
con presencias inmóviles
en la contradicción del amor y la sabiduría.
El misterio es una fábula impersonal.

(Queimada, 1990)
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CARTA A MARIA MANUELA

La amada te nombra en el lecho y agradece tu bondad. Gracias a ti existo. Descubro tu presencia en la desventura, en la luz, en el lugar secreto donde me cobijo. La amada desnuda mi cuerpo y dice frases de amor desesperado. Y celebra en mi frente tu mirada, los fuegos enterrados, la aventura de las constelaciones.

Venías de un reino de pastores, de súplicas abandonadas. Eras solitaria y secreta. Desde el desgano te veo desafiante. De mi padre heredé el escepticismo, cierta fatal melancolía. De vos, madre, ternura y sortilegio. Las vulgaridades de la alabanza o del poder no te tocan, no alcanzan la hondura de tu existencia.

Como Ariadna o Diotima la amada aborda mi canto y habla de la resurrección de las almas, de los misterios sagrados. “Orfeo – me dice – la desmesura te llevará al exilio. Serás el príncipe desterrado”. Detenida queda la antigua voz en el agua estrellada. Se renueva la infancia en el aire de los robles orensanos, en el sueño órfico y marino. Mi corazón está hoy en esos prados.

Madre, camino los huertos de tu tierra. Busco los signos en pórticos mientras recuerdo los cuentos de la niñez, tu canto en la mañana mientras ordenabas el hogar. En una caracola me enseñaste el oscuro murmullo del mar. Mi amada dice que tú me has hecho poeta con la plegaria de los antepasados.

Siento que tu abrazo serenaba mi alma. Madre, soy el mismo hijo rodeado de misterio, el hijo que ahora busca la piedad en el recuerdo y la congoja.

(El Manantial, 1998)

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MAYO FRANCÉS

Allí estuvimos. Dormidos de futuro,
en barricadas redentoras de museos,
conjurando pianos, óleos, manuscritos.
Invadiendo los poros, el principio y el fin de las estrellas,
el hiato entre lo finito y el océano.
Así íbamos recorriendo el ocio, el devenir,
los nombres que abrigaron la infancia,
levantando paraísos y bandadas de pájaros,
alzando lo sagrado en la ternura,
con camelias ácratas entre alondras y hocicos,
citando a Trostky, a Cohn-Bendit, a Pasolini,
moradas deslizantes y sueltas,
trovadores místicos nimbados de esplendor.
Íbamos a barlovento, abiertos de verano, desnacidos.
Y la quimera acrecentaba nuestra risa,
despertaba al viento en un domingo rojo.
El tiempo era inocente, distraído.
La muerte una herida rebelde innominada.
Escribíamos muros con palabras bellísimas,
íconos con estrellas aterrando a burgueses.
Escuchábamos la hondura y el latido del alma
insondable como el cosmos.
Llevábamos una cítara traslúcida
para besar la espuma de los días.
Para hablar de Sarrazin en andenes del sur.
Respirábamos lo edénico, el tumulto,
los sollozos del mar, la singladura de los ángeles.

Perdurable es el aliento del follaje
como tu bondad ascendente
sobre la mirada de los hijos.

(El aire y la hierba, 2004)


jueves 1 de julio de 2010

Presentación de "Antología personal"

El último libro de Carlos Penelas, Antología personal, es una celebración de las cuatro décadas de su primer poemario. La presentará será el viernes 16 de julio a las 19 horas, en el auditorio de la Editorial Dunken, Ayacucho 357, Capital. Hablará el poeta Rubén Derlis. Leerá el actor Juan Carlos Puppo.


El libro ya está a la venta en las principales librerías de Buenos Aires, y a través de la página web de Dunken (http://www.dunken.com.ar/web2/libreria_detalle.php?id=10105)

lunes 28 de junio de 2010

Bicentenario

Un hombre aislado puede ser valiente.
La multitud es cobarde, quizá por economía.
Rafael Barrett

Paisaje fabril (Juan Manuel Sánchez, 1965)

Acabo de regresar del taller de Juan Manuel Sánchez. Esta mañana fuimos a caminar por las calles de Buenos Aires. Miramos edificios, leímos rostros, infancias. Hablamos de compañeros muertos, de los bellos senos de una adolescente, de las caderas de ciertas hembras maduras, de las nalgas de una señora latinoamericana. Recordamos páginas insurrectas de pensadores del siglo XIX, poemas, pinturas, films. Nos mofamos de las nuevas tendencias artísticas, del negocio de las ferias del libro y de las ferias de arte, de la impudicia de nuestros políticos, de la imbecilidad repartida sin escollo. También hablamos de su exilio y del mío. El suyo, en España y en Canadá; el mío, interno. Hablamos de proyectos, del populismo que todo lo ahoga y todo lo confunde. Hablamos del Decamerón de Boccaccio y del Decamerón negro de Leo Frobenius. También lo hicimos de las cátedras pedantes e insoportables de la infatuada. De la Iglesia y de los militares, de los sindicalistas que viajaron a ver el Mundial de Fútbol y del negocio de la pelota. Todo cierra para el imperialismo, todo cierra para la explotación. Laboratorios, botox, pedofilia, Calafate y barras bravas.

Pobreza intelectual, pobreza de espíritu, pobreza de pan. Señalamos lo que nos cuesta desmitificar el arte contemporáneo, el ocultismo, la trivialidad. Lo efímero y lo oscuro en lo político, en lo educativo. La influencia fascista disfrazada de revolucionaria en galerías, diarios y publicaciones. Los discursos militaristas y barrocos, las peroratas y las ínfulas de gobernadores tragicómicos, análisis paupérrimos de intelectuales comprados o alquilados desde el Estado, la fragmentación del periodismo, el talento comercial para engañar y desvirtuar. De lo que fue deporte y ya no lo es. De los comentaristas supuestamente amplios y comprometidos que denuncian parte y lo otro lo gastan en habanos. De los comprometidos a último momento, de los que traicionan lo traicionado. “Ya no existe la izquierda, ahora se llaman progresistas”, me dice con ironía. “No existe izquierda”, le digo. Recordamos los crímenes del stalinismo, le hablé del documental que me emocionó la semana pasada: Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno, de Llorenç Soler. Avanzamos por calles y laberintos sociales. Y nos sentamos a tomar un café en un lugar histórico, que por supuesto, dejó de serlo.

En el taller de Sánchez estuve mirando y sintiendo la obra que está a punto de finalizar: Bicentenario. Es, para simplificar, una familia en la calle. La pintura de uno de los creadores del Grupo Espartaco vuelve, regresa con otra paleta, con otro tono, con otra sensibilidad. Pero sigue allí. La miro en silencio, lo miro a mi querido amigo. Me indica líneas, una pintura fresca. Una obra del ser, de lo interior, del compromiso. Ambos vemos lo que muchos no quieren ver, lo que muchos disfrazan, lo que muchos necesitan callar. “¿Cómo se va a llamar?”. “Bicentenario”, me dice. Allí el hombre con la cabeza baja, la mujer en un primer plano; nos mira. Y los hijos. Encerrados todos en un espacio de mutismo. No las fábricas de los años sesenta o setenta, no los obreros con los puños cerrados, no las manifestaciones que nos emocionaban en pinturas imprescindibles de Carpani, Mollari, Elena Diz, Sánchez, Sessamo, Di Bianco, Venturi, Butte… No más miradas amenazantes ni puños ni gestos airados. No más insurrección, bronca o mirada ética. No más campesinos, paisajes fabriles, trabajadores industriales. “Los artistas no podemos permanecer indiferentes…” decían en el Manifiesto de 1959. “El manifiesto hincaba en que teníamos que ser pintores. Todo eso que vivíamos para no caer en un panfleto”, insiste Juan.

Una vigencia indeseada la de Sánchez. Una pintura que comparto, que elevo sobre la hipocresía y la falsedad cotidiana, sobre la corrupción y el engaño de mercaderes y usureros. Que roban, que mienten, que engañan. Una pintura donde la imagen nos trasforma en el otro. “No la pinté para que quede en el taller. Quiero exponerla. No sé dónde.” Lo escucho, lo escucho desde la sonrisa de nuestras miradas, de nuestros silencios. Nos comprometemos con el pasado y con el futuro. Con alegría, con destino de creación. Sobre la mesa del estudio está mi nuevo libro de poemas, Antología personal. “Seguimos, Juan Manuel, seguimos”.

Mientras regreso a mi casa pienso que no le confesé algo. Quise decirle en un momento: “Seguimos siendo exiliados, viejo. En realidad siempre lo fuimos”. Pero no le dije nada. Tal vez porque no es del todo cierto, tal vez porque en unos meses cumple ochenta años. Y es un ejemplo de vida, de honestidad, de vigor. Da gusto tener un amigo así. Inteligente, crítico. Sobre todo en el Bicentenario, donde la gente parece ser feliz y necesita creer lo imaginario. Absurdo, banal, irrelevante. Como todo ser humano que se precie.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2010

sábado 26 de junio de 2010

"Escritos", de Rafael Barrett, con prólogo de Carlos Penelas

Ediciones del valle acaba de publicar Escritos, de Rafael Barrett, con prólogo de Carlos Penelas.

En la introducción, Penelas señala: "Álvaro Yunque rendía homenaje a su caudalosa existencia. Borges, en su juventud, recomendó sus páginas feroces y espléndidas. García Lorca, Valle-Inclán, Rodó, comprendieron que Rafael Barrett fundó una literatura y una ética en líneas imborrables. (...) Se lo consideró a principios del siglo XX como una figura en la historia de América."

Volvió www.carlospenelas.com

Luego de unos días con dificultades técnicas, la página se encuentra nuevamente activada.

Bajate la imagen para colocar un botón con enlace a www.carlospenelas.com

martes 22 de junio de 2010

Un rostro

Un rostro
No puedo recordarlo. Es parte del sueño,
de la memoria, de lo que borra el aire.
Parte del desorden y los augurios
de la belleza de una mujer sin túnica.
Tal vez su cabellera descifraba la aurora
o la gloria que simboliza el lecho.
Tal vez la vi una noche de octubre
en una plaza del barrio de San Nicolás.
Sentí que venía volando como Erinia
con el rostro en tinieblas,
sentí que me envolvía en una nube
inquietante y ceñida. Un fuego
donde quemaba el límite sagrado
del ocio extremo o del vacío.
Ciego ante la gracia y la fascinación,
turbado de extrañeza.
Luego el insomnio, los celos,
ritos del coito en devorantes hoteles,
un museo de una ciudad italiana,
míticas playas de la tierra oriental.
Sin saber porqué
ahora todo me deriva al adiós,
a una densa bandada de pájaros
sobre el crepúsculo de un palacio entrerriano.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2010
Ilustración de Ricardo Carpani

viernes 18 de junio de 2010

Postal

El Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte ha editado una postal con un poema inédito de Carlos Penelas, perteneciente a Antología personal. Lleva ilustración de Juan Manuel Sánchez.

"El edén insurrecto", poema inédito que será incluido en Antología personal, acaba de ser publicado como postal por el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.

Se han impreso mil ejemplares. Lleva una ilustración de Juan Manuel Sánchez, y el diseño es de Victoria Arias.

Recordemos que Antología personal es el nuevo poemario de Carlos Penelas, que a fines de junio publicará Editorial Dunken. Con este nuevo libro el autor celebra los cuarenta años de la salida de su primer poemario.

sábado 12 de junio de 2010

Borracheras, bombos y comparsas

Ya lo sabemos, viene de lejos. Stop. Pan y vino. Stop. Pan y circo. Stop. Se cae todo, se ve cómo se cae, pero seguimos. Stop. Una suerte de decadencia mundial. Stop. Una vergüenza colectiva. Stop. La imbecilidad, el capitalismo y el delirio. Stop. Así nadie piensa, stop. Así nadie siente. Stop. Y nos damos con todo. Fútbol, barrabravas, curas pedófilos, estrategias, derrame de petróleo, repartimos enchufes, repartimos escarapelas, repartimos sánguches. Stop. Decimos África y decimos Coca-Cola, decimos Maradona, Pelé, Chávez. Decimos revolución o muerte o decimos sólo unas doscientas palabras. Stop. Cada cosa en su lugar. Y jugamos al Don Pirulero. Stop. Y los políticos mienten, la policía miente, los jueces mienten, los embajadores mienten, los empresarios mienten, los sindicalistas mienten. Stop. Viva el Mundial de Fútbol. Stop. A tapar cosas. Stop. Aquí y allá. Stop. Por arriba y por abajo. Stop. En la televisión y en los multimedios, en el jardín de infantes y en la cama de mi vecina. Stop. A jugar al Gran Bonete. A jugar. Stop.

Decía Federico Nietzsche que "hay que volver a la muchedumbre; la soledad ablanda, corrompe y pudre". Se ha editado un libro de la psicóloga Susana Balán: La utopía amorosa. En él analiza las diferentes formas de amor de pareja, cómo se manifiesta desde lo social hacia lo privado, el distinto itinerario de los hombres y las mujeres de las últimas décadas. Para ella, el amor de pareja es el motor para poder modificar una sociedad. Sin duda existe el amor idealista, el amor pasional, el amor terrenal, el amor institucional. Mucho se discutió en la década del '70 -a la cual pertenezco- el amor burgués y el amor militante. Se construyeron utopías sociales, luego apareció el discurso escéptico e individualista en los años '80, hasta llegar a ese extremo que representa el individualismo salvaje, alejado de toda ética, de toda solidaridad, de toda responsabilidad. Creemos que el amor pasional dinamita a una sociedad. Provoca locura y ruptura a la vez. Se enfrenta al amor institucional, al amor autoritario y formal. El amor pasional es un amor combatiente, insurrecto, que finaliza por lo general en la disociación y el descuartizamiento. El amor institucional reúne a los señores formales y a las señoras en un hotel alojamiento o en un "bulín". Por otro lado el amor idealista y el amor terrenal.

En El sexo puesto de Daniel Samper, hermano del presidente de Colombia, el autor nos señala con ironía y mordacidad del proceso de conquista de la mujer, de lo aburrido que se pone la pareja luego del primer encuentro, de lo horrible que es que a uno lo llamen "papito" o "gordito", del lenguaje amoroso, de las cosas ridículas que se dicen. Según Samper todo está demasiado poetizado, y añade que no es verdad lo que pasa en el cine. No le gustan las mujeres que usan sostenes negros y medibachas. Para él el hombre que sobrevive a eso es un héroe. Con humor, dice que le encanta y le resulta fascinante la cicatriz en el apéndice de la mujer y las señoras maduras con celulitis. Obviamente critica los estereotipos ridículos de una sociedad. Le interesa hacer el amor y ver un partido de fútbol por televisión de inmediato. Le aburren los mimos de la esposa y las palabras científicas que giran en torno al sexo.

Sin lugar a dudas, vivimos una sociedad más pornográfica que sexual. Más hipócrita que erótica. Tal vez tenga que ver en esto como Mc Donald's impone el patrón monetario. Y los vemos con sus luminosidades por el mundo; eternos, irreales, como El Hombre Araña o Flash Gordon.

Sabemos que para Platón "el amor es una grave enfermedad mental". Para Horacio "en el amor hay dos desgracias: guerra y paz". Para Groucho Marx, en cambio, hablando del matrimonio decía: "El matrimonio es una institución maravillosa, pero ¿quién desea vivir en una institución?".

Seguimos en el tema. Stop. Hago el amor en un ascensor, ella se vuelve loca en ese lugar. Stop. Inflexiones cartaginesas. Stop. Jinetas y prostitutas. Stop. Casamiento gay y manifestaciones evangélicas. Stop. Se mata gente, se secuestra gente. Stop. Está el Cartel de la droga, el de la cultura mediática, el de la estupidez. Stop. El de la demencia. Stop. El de la corrupción, la demagogia y la mafia arrabalera. Stop. Dentaduras postizas y culos con viruela. Stop. Poesía contra la policía. Stop. Coyunturas históricas, ejercicios espirituales. Stop. Carnaval y favela, jadeos y pactos. Stop. Una de cal y otra de arena. Stop. Estamos hartos de tantas mentiras. Stop. Lisandro, mi hijo, me habla de Negu Gorriak. Stop. Me habla de Hipokrisiari stop. Arrevederci.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2010

jueves 3 de junio de 2010

Dos poemas en el Teatro La Máscara

Con motivo de la última función en el Teatro La Máscara del documental El Almafuerte, Carlos Penelas fue invitado a leer dos poemas suyos. "Limay" y "Mayo Francés" fueron los elegidos, ambos de El aire y la hierba.



El Almafuerte, de Andrés Martínez Cantó, Santiago Nacif y Roberto Persano, seguirá proyectándose todos los jueves de junio a las 20:30 hs. en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.