martes, 17 de septiembre de 2019

"Ofrenda de la luz", de Carlos Penelas, próximamente en librerías

En unos días saldrá a la venta el nuevo poemario de Carlos Penelas, Ofrenda de la luz. Lleva dibujos originales de Eugenia Limeses y está dedicado a la memoria de su admirado y querido amigo Héctor E. Ciocchini.


Como se recordará el profesor Ciocchini fue un finísimo poeta y uno de los contados eruditos de nuestro país. Luis Franco, Héctor E. Ciocchini y Ricardo E. Molinari fueron los principales maestros de Penelas.

Ciocchini fue el primer warburgista argentino, poeta, crítico y docente más notable que tuvo Argentina. Le apasionaron, entre otros, las poéticas de Char, Góngora, Keats, Mallarmé y Valéry. Fue, además, un medievalista de trascendencia universal.


ELEGÍA DEL MAR Y DE LA ROSA

1.
He desandado el camino de leyendas,

descifrado relatos celtas.

Lloré de rodillas en el bosque de pinos,

desde un álbum familiar navegué

una barca de piedra en la tempestad.

Debo contarles, amigos, que mis mayores

escribieron sobre la tierra de lluvias

leyes de la piedad y de la muerte.

Descubrieron un hechizo, un unicornio,

la lumbre de la alcoba, caballeros medievales,

losas anónimas por el agua acariciadora.

Y la mar embellecía arenas.

Infinita, silenciosa.


2.
Los espectros santifican aquellas ausencias;

velan por mí imperceptibles nubes.

Veo vientos y olas y abandono.

Siento que el mundo ofrenda una fábula.

Antes creyeron en el trueno,

en la cosmogonía del mar o de la rosa,

la conciencia del vivir y del ayer.

Los observo en el destino del amor.

Ahora, es delicada y bella esta llovizna.


Abro los ojos al azar ante una luz tan alta.


Carlos Penelas
(Ofrenda de la luz, 2019)

domingo, 15 de septiembre de 2019

Folía de España

sobre la noche el mar

sobre la noche la luz

y más allá el silencio del día

y más allá el nombre de la tarde

desde la orilla, desde la orilla

en la palabra de la amada

Carlos Penelas



Folia
sur la mer de nuit

à la lumière de la nuit

et au-delà du silence de la journée

et au-delà du nom de l'après-midi

de la rive, de la rive

dans la parole de l'être aimé

Carlos Penelas

domingo, 8 de septiembre de 2019

Lenguaje y silencio

El ojo ha de ser bello para percibir la Belleza
Plotino

Cierra los ojos para ver
Carlos Fuentes

Para ver hay que saber
Ingres


Recoger aquello que está en el borde de la mirada, en el umbral de lo no visto. Nos conmueve el poema, el sueño de libertad. Nos conmueve lo digno, lo solidario, lo fraternal. La utopía. Con los ojos de un niño, desde la evocación de una aldea. Somos parte del universo. Según Alain Bosquet, el poema inventa al poema. Podemos suponer que el poema que inventa al poema es creado por la poesía, cuando se manifiesta de manera verbal. Recoger aquello que está al borde de la mirada.

“Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”, exhortaba Vicente Huidobro. Indagación de la palabra, lenguaje que crea realidad. El lenguaje es mi límite con el mundo. Con el interior y con el exterior. Desde la poesía nunca estamos en la misma realidad sino en la versión de la realidad. Las palabras proferidas son impresiones del silencio, de los abismos y los límites de nuestra condición humana.

La obra poética moviliza nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portadora de estados de ánimo, de sensaciones. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejada de falsos pudores su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano.

La poesía predice. Celebra la constelación del lenguaje, libertad que habla en sí, que es signo de sí. Inaugura lo humano y su elevación. Es connotación temporal, proximidad. El diálogo nos habita en la insurrección del desarraigo.

Nunca es la misma realidad sino la versión de la realidad… Éste es el verso inicial de un poema en el que Wallace Stevens desnombra cada vez más lo que llamamos “realidad”, evidenciado su construcción merced al lenguaje. Entonces vemos, sentimos …el cielo en palabras y las palabras en sonidos de sonidos. Fantasmagoría configurada por la palabra, que conduce al desnombramiento extremo señalado por Aristóteles: “Las palabras proferidas son símbolos o signos de las impresiones del alma, mientras que las palabras escritas son signos de las palabras proferidas”

Veamos otra mirada sobre lo poético. Raymond Carver no se plantea la poesía y el relato como dos géneros distintos. La soledad de sus personajes y sus pequeños grandes dramas cotidianos son constantes tanto en su prosa como en su poesía. Esta falta de comunicación representa en sus textos, como en la pintura de Edward Hopper, la angustia y la incertidumbre. En palabras de Tess Gallagher: “Algunos de los nuevos poemas de Ray difuminaban los límites entre poema y relato, igual que sus relatos a menudo adquirían fuerza gracias a estrategias dramáticas y poéticas”.

Debemos vincular la poesía de Carver con la tradición de la poesía inglesa post-romántica. Allí observamos el monólogo dramático, poemas en primera persona, en circunstancias vitales que muestran lo cotidiano, lo concreto. Encontramos un enigma, algo que no se cuenta. Con su silencio organiza el clima, la atmósfera, la búsqueda de otra indagación.

Las realidades que veo y creo comprender están en el mismo lado de la hoja. Intento sentir aquello que imagino, sospecho que se detectan del otro lado del espejo, del otro lado de esta hoja blanca. Siento que hay una barrera temporal, que las intenciones se encuentran buscando la necesidad del arte. Sé que las necesidades del arte son las de la vida. De allí la mirada insurrecta, insumisa. Aquello que responden a nuestras percepciones, a nuestros desafíos.

La mediocridad nos abruma. La cultura de la fachada y la cultura de contrafrente nos agobian. Lo cortesano, lo oficial, lo burocrático, termina fatigándonos sin piedad. Una sociedad impúdica y grosera ha transformado la literatura en algo homogéneo, ha comprado la industria editorial en todo el mundo. Pero sin duda, existen alternativas precarias, insurgentes. Vivimos una sociedad donde todo se articula en forma de apelaciones, de presuntos prestigios, y de ella nos rescatan el cuadro, el poema.

El hombre que lee está siempre solo. El hombre que lee no es fácil de manipular. La lectura lo hace diferente, lo hace fantasioso. El Estado busca capturar la conciencia colectiva, la arbitrariedad encarnada en el pueblo. Y la conciencia colectiva no existe desde el punto de vista ontológico. Es difícil hacer entender a políticos, sociólogos o intelectuales que ninguna multitud existe orgánicamente; que incluye a todos y a cada uno de los individuos. Es cuando suele aparecer el aparato del miedo, la propaganda, la masificación. Toda lectura es un conjuro simbólico. Y la pasión siempre es elocuente, distante de la estatuaria como de la diatriba.

Posibilidad e imposibilidad de la palabra. “La originalidad, declaró Borges en cierta ocasión, es imposible. Uno puede variar muy ligeramente el pasado, cada escritor puede tener una nueva entonación, un nuevo matiz, pero nada más. Quizá cada generación esté escribiendo el mismo poema, volviendo a contar el mismo cuento, pero con una pequeña y preciosa diferencia: de entonación, de voz y basta con eso”. Y también nos dejó como legado: “Virgilio es nuestro amigo. Cuando Dante Alighieri hace de Virgilio su guía y el personaje más constante de la Comedia, da perdurable forma estética a lo que sentimos y agradecemos todos los hombres”.

Heidegger sostuvo que el lenguaje es la morada del ser y que “la poesía es la función del ser por la palabra”. Con respecto a este tema y refiriéndose a la poesía de Rainer María Rilke, afirmó algo fundamental y cada vez más acuciante para los tiempos que corren: “Esta es la función del poeta, sobre todo en épocas de penuria”.

Todo poeta recoge de sus maestros un estímulo constante. De esa veneración crece la ingenuidad creadora, la capacidad de ver en lo múltiple. Una suerte de admirar aquello que late con sentido universal. Sin el sentido de lo sagrado no existe poesía, pero sin estudio, sin investigación crítica, sin reverenciar la avidez de conocimiento, sin la voz que lega lo esencial es casi imposible estructurar una obra. Asimismo es válido recordar que los poetas, además de tener biografía, encarnan una época: son su voz. El poeta lee el mundo.

Quizá nuestro verdadero destino es buscar la felicidad desde la ausencia de esperanza. La poesía nos proporciona la sapiencia y el espíritu del alma universal: el perfecto uso del lenguaje medido entre pasión y razón, ingenuidad creadora, mirada penetrante de asombro. Junto al desamparo gestamos una ética.

La aproximación a lo poético es el clima, la emoción en un mundo de significados, de hondura infrecuente. El poema crea una atmósfera, un ámbito que es también ruptura del tiempo, presente de la conciencia, modulación. Es cuando se transforma en distensión, en tensión, en hueco que abre lo temporal. Ese mundo es símbolo, metáfora del hombre. El hombre es el sueño de la sombra, nos enseñó Píndaro. Eso admiramos en Pirandello, en Cervantes, en Thomas Mann. También en Chaplin, Goya o Fellini. Pero el amor en el poeta es la búsqueda de lo imposible, melancolía y huésped de otro sueño, de una lejanía. De esa lejanía interior nace la lírica. De esa contemplación en la intemperie.

Roberto Juarroz, que indagó en la relación entre poesía y realidad, nos manifiesta: “La poesía es una forma de reconocimiento de la escala total de la realidad”. Y también: “El mayor acoso posible a la totalidad de lo real”. Y de pronto toca lo extremo, aquello que conmueve: “La poesía no es sólo el reconocimiento del ser, sino también la creación del ser y por ende creación de realidad, de presencia”. Se abre un mundo que nos llega a recordar a Hegel quien en su Estética relaciona lo lírico con el sujeto individual, con el mundo interno en el que el poeta encuentra “las pasiones de su propio corazón y espíritu”.

Para Octavio Paz el objeto de la actividad poética es el lenguaje, pues la experiencia del poeta es ante todo verbal. Esa experiencia se convierte en conciencia poética. Para Hans Robert Jauss - Experiencia estética y hermenéutica literaria, 1977, teórico de la estética de la recepción - paralelo a los estudios sobre “el lector modelo” de Umberto Eco, alude al carácter imaginativo de la lírica y destaca que se refiere a “la manifestación de aquello que es diferente al mundo de nuestra experiencia cotidiana”.

Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible. Anhela la solidaridad entre forma y existencia, sufre la imperiosa necesidad del instante, esa fugacidad que emerge y se define por sí misma. Hay plenitud en lo dramático, éxtasis y continuidad que le dan fuerzas para enfrentar un mundo absurdo.

Gerardo Diego, en 1931, escribió: “Poesía. Creo en la realidad de la Poesía. Y la entiendo como la eterna y fatal Belleza Contraria que tienta con su seguro secreto a tal hombre de espíritu ardiente”. Estas palabras nos indican una fuerza directriz en la cual recordamos a los clásicos greco-latinos. Ahora la voz de Novalis: “Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos”.

Lo inmedible provoca soledad y pavor, la desnudez es al mismo tiempo despojamiento interior, vuelo, sentimiento cósmico. El poeta, a partir de la creación, reclama infinitud, desmesura, pasión, drama. Nace la revelación y el abismo, lo absoluto de esa marcha peregrina en la que necesita sentir finitud y asedio. O como sintió Goethe: “Un hombre y una mujer verdaderamente enamorados son el único espectáculo de este mundo digno de ofrecer a los dioses.”

Calla lo callado para ofrecer su voz, su temblor en lo imperceptible, donde conviven el silencio y el lenguaje de las cosas. La imagen que perdura es, ante todo, la de la memoria de aquello que vivimos, una parábola de lo sinfónico, una cosmogonía de la vigilia. Es entonces cuando la poesía dice su ser. El poeta redescubre confesiones, compromete al hombre con su dignidad, muestra la indivisibilidad de la belleza y la verdad, el latido.

Primero la imaginación, la fantasía que anhela mitos. El poeta profetiza, vislumbra un advenimiento, canta lo que no es, arriba a playas de islas desiertas. Genera una aventura espiritual para volver a sí mismo. El poeta despierta en el alba del niño que fue, la memoria del paraíso inicial. Descifra su naturaleza en una suerte de alquimia. Es cuando aparece el conflicto por la dignidad del hombre, la frondosidad del mundo, las luchas sociales y el acoso de la existencia. La avidez por lo absoluto y el pan cotidiano. La eternidad y lo transitorio. El poeta acrecienta su soledad en lo soñado. Allí lo ontológico, la ensoñación.

En un principio fue la palabra, el poema oral, el gesto. El sonido, el color. Es una voz que viene desde lo emotivo, desde la contemplación de lo emotivo. A partir del lenguaje nos descubrimos, nos iluminamos en cada partícula de nuestra mirada. Rainer María Rilke tensa materialidad y esencia. “Se debería esperar y saquear toda una vida, si es posible una larga vida, y después, por fin, más tarde, quizás se sabría escribir las diez líneas que serían buenas. Pues los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen demasiado pronto), son experiencias”.

Para Aristóteles “el poeta y el historiador se distinguen en que el historiador cuenta los sucesos que realmente han acaecido y el poeta los que podrían acaecer. Por eso la Poesía es más filosófica que la Historia y tiene un carácter más elevado que ella”. Hoy pensamos que la poesía que leemos en blogs, en performances, en recitales, está relacionada con la decadencia de una sociedad, con la publicidad, el marketing, la industria del entretenimiento, las disciplinas de autoayuda, el auge de la imbecilidad. Quizás tengamos que someternos a la cruel imprecación de Theodor Adorno: “Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”.

La poesía es la consecución de su propio objeto. La inmigración no sólo implica cruzar el océano, sino también destruir los signos de su propio hogar, abandonarse al exilio, a la irrealidad del absurdo. La función del poeta es revelar los momentos de trascendencia, lo individual y universal que redescubre su mirada. El poema es siempre un objeto de placer y no de juicio. En lo poético, la memoria de la infancia y el resplandor de la eternidad. “El inconsciente está estructurado como un lenguaje” afirmó Jacques Lacan. La indecisión del sueño es el contorno del poema, su universo mágico. Por eso su deslumbrante incertidumbre, su intuitiva explicación. El vulgo – también ciertos críticos y profesores – se deslumbran a menudo con modas, con destellos accesorios, por desconocer la emoción estética. Confunden el reflejo de la luz con la luz misma.

Recoger aquello que está en el borde de la mirada. En el umbral de lo no visto. La belleza poética debe hacernos vibrar como el goce de la mujer amada, pues lleva la mitología de las cosas, el símbolo del destino. Todo poema es una profecía.

La primera tarea del poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar. Gastón Bachelard

Morir, dormir… ¿dormir? Tal vez soñar
Shakespeare

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2019

domingo, 25 de agosto de 2019

Borges, ciento veinte años de su natalicio

Como todos los años la Fundación Internacional Jorge Luis Borges celebra el natalicio del poeta. Borges nació un 24 de agosto de 1899 en su casa, ubicada en Tucumán 840 de la Ciudad de Buenos Aires. Su infancia transcurrió en Serrano 2135, barrio de Palermo. Falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra.


En Atlas, un libro que escribió junto a María Kodama dice: "De todas las ciudades del planeta, de las diversas e íntimas patrias que un hombre va buscando y mereciendo en el decurso de los viajes, Ginebra me parece la más propicia a la felicidad (...) Sé que volveré siempre a Ginebra, quizá después de la muerte del cuerpo".


La celebración, a cargo de María Kodama, contó con numerosas personalidades. Penelas puedo conversar, entre otros invitados, con María Adela Renard, Josefina Delgado, Ana María Cabrera, Amin Meleika (Embajador de Egipto) y su esposa, Pablo de Vita, Hernán Lombardi, Secretario de Gobierno, Mario Mactas...


Antes del brindis se escuchó la voz de Edmundo Rivero interpretando Milonga de Jacinto Chiclana.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Velada poética en el Café Tortoni

Invitado por YMCA Argentina en el marco del ciclo "Encuentros con la poesía" en el emblemático Café Tortoni, Carlos Penelas brindó la conferencia "Poesía y sociedad". La selección y lectura de poemas estuvo a cargo de Rocio Danussi.


Carlos Penelas habló sobre la creación poética en un mundo complejo y deshumanizado. Señaló entre otros temas que "la obra poética moviliza nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portadora de estados de ánimo, de sensaciones. refleja lo que descubre e intuye. Alejada de falsos pudores, su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambiguedad de lo cotidiano". Al recordar a Plotino "el ojo ha de ser bello para percibir Belleza" tamién evocó a Heidegger al recordar que "la poesía es la instauración del ser con la palabra".


Rocío Danussi, quién hizo la selección de poemas trascendentes, evocó a García Lorca, León Felipe, Luis Franco, Féliz Grande, Catulo, Luis Alberto Quesada entre otros.


La presentación del acto estuvo a cargo de Mario Cenci por la YMCA, Asociación Cristiana de Jóvenes, que este año está celebrando su 175° aniversario en el mundo, 117 en la Argentina.


El público - entre los que se encontraba la mezzosoprano Alejandra Herrera - estuvo atento y emocionado con poetas que nos llevan a la ensoñación, a un universo de plenitud. Los aplausos fueron cerrados.







miércoles, 7 de agosto de 2019

El amor y los poetas

Y sabed que es verdadero:
un hombre ama de fino corazón,
mujer que nunca vio,
sólo por oírla alabar.

Amanieu de Sescars


La aproximación a lo poético es el clima, la emoción en un mundo de significados, de hondura infrecuente. El poema crea una atmósfera, un ámbito que es también ruptura del tiempo, presente de la conciencia, modulación. Es cuando se transforma en distensión, en tensión, en hueco que abre la proyección temporal. Ese mundo es símbolo, metáfora del hombre. El hombre es el sueño de la sombra, nos enseñó Píndaro. Pero el amor en el poeta es la búsqueda de lo imposible, melancolía y huésped de otro espacio, de otro sueño, de una lejanía. De esa lejanía interior nace la lírica.

Benjamín Disraeli advirtió: “La magia del primer amor consiste en ignorar que pueda terminar un día.” ¿Es verdaderamente esa la magia? Nos inclinamos por la visión utópica, la pasión que triunfa sobre el olvido. La creación que obsesivamente va plasmando en una mujer el recuerdo y la raíz de otras. Tal vez la tragedia interior se esconda en una frase de Rougment: “El amor feliz no tiene historia”.

Un amor como el de Tristán e Isolda concluido en matrimonio es impensable. Un amor sereno, dulce y pacífico como el de madame Sabatier y Baudelaire también. Necesitan de una imposibilidad para consumar su destino. Los poemas enfebrecidos y bellos, la admiración en silencio prueban que el poeta ama idealmente a una mujer que es creada desde su corazón, desde su soledad, desde su sensualidad. De allí la castidad del poeta, el deseo y la posesión se separan y se excluyen. No importa la timidez o el libertinaje. Gravita el afecto, la ternura, la voz redentora que es furtiva en la mirada y en el ensueño. Estamos hablando en última instancia del amor sublimado. Con ironía nos dice nuestro querido Bernard Shaw: “El amor es una tremenda exageración de la diferencia que existe entre una persona y todas las demás”. De todas formas seguimos pensando y sintiendo como Anacreonte:

“Y otra vez amo y ya no amo

y deliro y no deliro,

estoy loco y no estoy loco.”

¿Para qué sirve el vivir? nos preguntamos. Hay siempre un murmullo oculto, un nacimiento de voces que alivia la fatiga. La intuición estética lucha cotidianamente contra burócratas, contra seres mediocres. Burgueses, amanuenses del poder. El amor y el poema están más allá del éxito, de la moral, de las reglamentaciones absurdas. Una línea poética estremece el alma, enseña y evoca desde el instante metafísico. El poeta anima una dialéctica sutil, revela la solidaridad de la forma y del ser. Pero no olvidemos que hay una sabiduría poética que impide el desborde o el exceso; un universo simbólico en la textura del lenguaje que incrementa el aura del misterio.

Lope de Vega nos introduce en la vigilia del amador:

“En fin, señora, me veo

sin mí, sin vos y sin Dios.

Sin Dios, por lo que os deseo

sin mí porque estoy sin vos

sin vos porque no os poseo.”

Para el poeta auténtico un sueño es la realidad. Imagino el mirador de Espenuca. Sueño con milicianos españoles, con huelgas insurgentes, con campesinos trasterrados, con la España del '36. Con viejos combatientes que traen banderas desflecadas por el dolor y la injusticia. Hay imágenes y tonos predominantes, los signos, la niebla, los bosques, los mares que se alzan en la memoria. Es una forma de convocar al mundo de la dicha y del ensueño, la mitología interior, la intuición totalizadora del hombre y el universo.

En este mundo aceptamos que el ideal de la vida sea el fervor de lo efímero. Desde la vela blanca, desde la aurora. Ese instante es la vida íntima. “El amor nace, vive y muere en los ojos”, nos enseñó Shakespeare.

El amor obedece a un presente establecido e inalterable. Decía Rougemont que “Tristán e Isolda no se aman. Lo que aman es el amor, el hecho mismo de amar. Se necesitan el uno al otro para arder.”

Creemos que es así. Intuimos también que amar al Amor más que el hecho de amar es un topos en la lírica universal. Tenemos dos ejemplos fundamentales: Jorge Manrique y Antonio Machado. Fluyen más allá, por eso su trascendencia. Para ellos el amor es posible aun sin amada. Vivimos desde el poema un destino abierto y oculto.

El poeta, el músico, el pintor, el creador necesita crear mitos, leyendas, sueños. Desde allí la búsqueda de esa mujer, de ese ideal, de una utopía. Desde la primitiva poesía china o los poetas hindúes, desde el mundo greco-romano, desde Dante, Petrarca, Quevedo, Rubén Darío o Pushkin el sentimiento amoroso tiene su evolución y su historia. Hay -debemos decirlo- modas en los sentimientos, en la manera de manifestar el sentimiento. El amor forma también parte de la evolución y la historia del arte, sin duda. Y cada época tiene su estilo de amar y ser amado, de vivir la amistad y la admiración. Cada generación modifica el erotismo de la antecedente.

El erotismo idealizado difundido en nuestra cultura crea espejismos. Buscamos, en el fondo, la pasión y la desgracia. Aparece el mito social o religioso. Pero el poeta ve en los ojos de la amada la hora inmóvil, la noche y el alba como ofrendas de eternidad. El poeta auténtico no hace confidencias sobre su amor. Protege un sentimiento de irregularidad, el don de maravillarse, el placer de admirar el rostro del hechizo. En el enamoramiento hay una encrucijada entre el Cosmos y el enamorado, una fantasía que cobija la fábula, el rito, lo abstracto de la existencia, lo irreal y lo real.

Lo inmedible provoca soledad y pavor, la desnudez es al mismo tiempo despojamiento interior, vuelo, sentimiento cósmico. El poeta, a partir de la creación, reclama infinitud, desmesura, pasión, drama. Nace la revelación y el abismo, lo absoluto de esa marcha peregrina en la que necesita sentir finitud y asedio. O como sintió Goethe: “Un hombre y una mujer verdaderamente enamorados son el único espectáculo de este mundo digno de ofrecer a los dioses.”

Para finalizar, la palabra de Ramón Piñeiro: “La lírica es la exteriorización de la soledad ontológica del hombre, una trascendencia que pudiéramos llamar confidencial, puesto que es la comunicación de la intimidad radical del hombre, casi un hablar consigo mismo.”

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2019

lunes, 5 de agosto de 2019

El escritor Carlos Penelas en Victoria recordó al Doctor René Favaloro

El escritor y periodista Carlos Penelas visitó Victoria este fin de semana, invitado por la Escuela Dante Alighieri. Su disertación estuvo enmarcada en lo que fue su relación con el Doctor René Favaloro, con quien trabajó en su propio despacho durante nueve años. Vivencias, recuerdos y la siembra de una férrea amistad, marcó aquel vínculo.


Carlos Penelas, avezado profesional de las letras, caminó las calles de la Ciudad de las Rejas este fin de semana, donde no sólo disertó sobre la vida del recordado y prestigioso Doctor René Favaloro; sino que además dialogó e intercambió experiencias con escritores y aficionados literarios locales; amén de recorrer y conocer el sentir turístico de Victoria.

El día viernes disertó en el Salón Auditorio Doctor Ernesto Buzzi de la Sociedad Italiana, ante un centenar de espectadores y el día sábado, hizo lo propio con aficionados literarios y escritores locales, donde interactuaron sobre experiencias, lecturas y demás “yerbas” de las inquietudes literarias que movilizan el devenir existencial de nombres como el de Lucas Anderson, aficionado, alumno Colegio del Huerto; Agustina Azcoaga, aficionada, alumna Colegio del Huerto; Gervasio Eguiazú, escritor; Claudio González, escritor; Irma Jorge, escritora; Chiara Müller, aficionada, alumna de Colegio de la Mesopotamia y Ana Paula Ricagni Acosta, aficionada. (video).



Párrafo aparte, vale destacar cierta desazón de parte de integrantes de la comisión organizadora, Graciela Paleari y Marcel Vitullo; quienes, en diálogo con nuestro medio, enfatizaron que pertinentemente fueron cursadas treinta invitaciones entre escritores y poetas departamentales, quienes no concurrieron al encuentro.

Desde WWW.LT39NOTICIAS.COM.AR pudimos hablar con el ilustre visitante, el día sábado por la mañana, quien en primer lugar hizo hincapié en la impresión que dejaron en él esas primeras horas en suelo entrerriano, “hermosa ciudad, linda edificación y la gente muy amable”.

Luego acentuó la tríada que sostiene su actividad profesional, la cual está articulada transversamente dentro de la poesía, la escritura y el periodismo.

“en mi caso empecé escribiendo poesía desde los 16 años, luego escribí comentarios, ensayos y demás trabajos literarios, pero la parte periodística fue exclusivamente vinculada a la cultura, durante muchos años y lo sigo haciendo”, comentó.

Específicamente en el área comunicacional, escribió para el diario La Prensa; Radio Nacional; Radio Municipal, ahora Ciudad, siempre desde una plataforma netamente cultural; entre otros, dentro de una frondosa y nutrida vida laboral dentro de la escritura y literatura.

Oportunamente obtuvo el premio a la mejor cobertura en la Feria del Libro, cuando realizara 37 entrevistas dispersadas entre autores argentinos y extranjeros; entre tantos otros reconocimientos y escritos varios a nivel nacional e internacional.

-Dentro de su experiencia tanto en el periodismo, como en la escritura ¿cuál es a su criterio y cómo deber ser lo que sustente la actividad periodística?
-El periodista de gráfica y el que busca la noticia en la calle, pertenecen a dos mundos distintos, a mi criterio el buen periodista debe iniciarse en el periodismo gráfico, pero es mi opinión.

-¿Cómo definiría dentro de la cultura al ciudadano argentino? basado en su experiencia in situ, recorriendo e interactuando desde su actividad en las conferencias y disertaciones que brinda.
-Depende donde vaya, si voy a la Universidad de Chile y después hablo con los escritores chilenos; después en el interior en general de la argentina, muchas veces me alcanzan un libro; puedo ver que mucha gente vive su inquietud a través de la escritura; pero doy un ejemplo, en Finlandia el sesenta por ciento de lectores leen 46 libros al año; en cambio en nuestro país uno y medio.

Esto último, explicó a posteriori, teniendo en cuenta el nivel de crecimiento de cada país en diferentes años; ya que varias décadas atrás el país finlandés mostraba un panorama acabadamente adverso al actual. Dejando a las claras así que también depende del trayecto y recorrido de una sociedad, que van en congruencia con sus parámetros de crecimiento.

-Su visita a nuestra ciudad es para disertar sobre el Doctor René Favaloro y lo que fue su experiencia laboral, transmutada en una gran amistad. ¿Qué le dejó aquella relación?
-Me dejó un refuerzo de lo que traía de mi hogar, saber lo que significa la honestidad, el trabajo, siempre me decía que nunca se te suba el humo a la cabeza, esa cosa de tratar al otro como uno, pero también me dejó un vacío muy grande, porque nosotros vivimos en una sociedad analfabeta espiritualmente y literaria.

Claramente su respeto, aprecio y reconocimiento hacia la figura del entrañable médico “rural por excelencia” Doctor René Favaloro, es implacable e irrefutable, pero mutuo y correspondido, y prueba de esto fueron las palabras que Favaloro le dijese quince días antes de aquella trágica determinación que dejó en sollozos a un país entero…”creo que me equivoqué al volver al país”…cosa que nuestro entrevistado le repitió en varias oportunidades, cuando juntos compartían jornadas laborales en el despacho del «por siempre querido, reconocido y recordado Doctor René Favaloro”.



Algo sobre Carlos Penelas
Nació en Buenos Aires el 9 de julio de 1946, hijo de Manuel Penelas Pérez y María Manuela Abad Perdiz.

Cursó estudios de profesorado de Letra en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta; cursó asimismo Historia del Arte y Literatura en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. En 1968 obtuvo sus primeros premios: el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores. Posteriormente obtuvo el premio «Arturo Marasso» otorgado por la Escuela Nacional Normal Superior del Profesorado Mariano Acosta entre figuras como Julio Cortázar, Raúl Gustavo Aguirre, Ángel Mazzei, Fermín Estrella Gutiérrez y Osvaldo Loudet.

En los ochenta obtiene la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) y el Primer Premio de Poesía «Alfonsina Storni» otorgado por Gente de Letras.

Fue Director de los talleres literarios de la Sociedad Argentina de Escritores.

Fue conferencista en numerosas entidades nacionales y en la Universidad de La Coruña, Catedra de Literatura Latinoamericana.

Realizó viajes culturales a Madrid, Barcelona, Londres, Edimburgo, Paris, Roma, Bruselas, Ámsterdam, Viena, Frankfurt, Praga, Budapest, Lisboa, Florencia, Venecia, Sicilia, etc.
En 2000 Ediciones del valle le publica el libro de poesías «Desobediencia de la aurora» y luego «De Espenuca a Barracas al Sur», selección de artículos publicados en Galicia en el Mundo, La Prensa de Buenos Aires y La Vanguardia.

En 2001 publica el ensayo «El regreso de Walter González Penelas», estudio y antología del poeta uruguayo, con el auspicio de la Embajada de la República Oriental del Uruguay.

Jesús López Fernández, autor de la antología «Poemas a nai», incluyo a Carlos Penelas muy justificadamente en esta obra, siendo el único poeta no nacido en Galicia que figura en la misma.

La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo incluyó entre los diez poetas vivientes más importantes y fue incluido en Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos, compilado por Pedro Orgambide.

Más audios y entrevistas a Carlos Penelas en https://lt39noticias.com.ar/2019/08/penelas/

sábado, 3 de agosto de 2019

Encuentro en el Tortoni

Carlos Penelas se presentará en el Café Tortoni invitado por YMCA Argentina en el marco del ciclo "Encuentros con la poesía". Leerá poemas Rocío Danussi.



"Poesía y sociedad" es el título de la charla que ofrecerá Carlos Penelas en el Café Tortoni, el icónico café estilo francés inaugurado en 1858 en Avenida de Mayo 825. Será el miércoles 14 de agosto a las 18:45 horas, con entrada libre y gratuita.

La lectura de poemas estará a cargo de Rocio Danussi.

miércoles, 31 de julio de 2019

Penelas evocará a René Favaloro

Invitado por la Sociedad Italiana y la Asociación Dante Alighieri de Victoria, Entre Ríos, Carlos Penelas dictará una conferencia el viernes 2 de agosto a las 20 horas en la sede de la Sociedad Italiana, Avenida Congreso 533. El título de la conferencia es “Presencia de René Favaloro”.


Amigo del célebre cardiocirujano publicó en 2003 Diario interior de René Favaloro. Fue colaborador permanente durante veintidós años: Jefe de Relaciones Públicas, Miembro del Comité de Ética, Jefe de Coordinación de Pacientes y Sub-Director de las Ediciones de la Fundación. Penelas renunció a la institución al mes del suicidio de este hombre ejemplar, creador del by-pass aortocoronario y candidato al Premio Nobel de Medicina.


El sábado 3, a las 10 de la mañana, el poeta tendrá un encuentro con escritores de Victoria en el Auditorium Dr. Ernesto Buzzi de la misma Sociedad Italiana. Se referirá a la creación poética y al mundo de la literatura. Asimismo mantendrá un diálogo con los presentes.


Adhesiones
Querido Carlos:

En mi nombre y en del Centro Galicia de Buenos Aires te felicito y nos adherirnos a la evocación de René Favaloro, ejemplo de vida dedicada a servir a sus semejantes.

Ello pone de manifiesto tu compromiso con la justicia y con la memoria, pues recordar a René Favaloro es marcar a las nuevas generaciones el ejemplo a seguir.

Un muy fuerte abrazo.

José María Vila Alén
Presidente
Centro Galicia de Buenos Aires

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Agradecemos y ADHERIMOS, a tan significativa conferencia, en recordación del eminente y ejemplar Médico, Don RENÉ FAVALORO.

RUBEN GRANARA INSUA

Presidente

FUNDACION MUSEO HISTORICO DE LA BOCA
REPUBLICA DE LA BOCA

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Adhesión de la Sociedad Argentina de Historiadores.

Eugenio Francisco Limongi.

Presidente.

sábado, 20 de julio de 2019

Favaloro por Penelas

El escritor Carlos Penelas fue entrevistado por PARTR3S, en Vorterix Santa Rosa, para recordar el día del nacimiento del Dr. René Favaloro. Penelas brindó una síntesis tanto de su trabajo en la Fundación Favaloro, de su amistad personal con el médico argentino y de su libro Diario interior de René Favaloro, editado en 2003. Escuchá la entrevista completa.

 

Recordemos que Carlos Penelas se presentará en la Sociedad Italiana y la Asociación Dante Alighieri de Victoria, Entre Ríos, el viernes 2 de agosto a las 20 horas, con la conferencia “Presencia de René Favaloro”.

domingo, 14 de julio de 2019

Guillermo Enrique Hudson, nostálgico de la pampa

EL GRAN ESCRITOR Y CIENTIFICO NOTABLE EVOCO CON ROMANTICISMO LA TIERRA QUE LO VIO NACER

Por Carlos Penelas


Pocos hombres como Hudson son recordados con afecto. En sus páginas se admira a un observador inteligente y apasionado. La obra de Hudson representa el amor a la naturaleza y a la libertad. Todo en él conduce a la sabiduría de la vida, al misterio y al prodigio. Nos dijo: "He pasado noches en el desierto, y al despertar allí, en los amplios espacios abiertos y llanos, la primera claridad del cielo por oriente, el grito del tinamú y el perfume del campo, me han parecido siempre una especie de resurrección".

Guillermo Enrique Hudson es un escritor reconocido como excelente prosista, pero además tiene que ser considerado como un científico. Fue conservacionista, y sin duda alguna un pionero de la ecología.

Hudson nació el 4 de agosto de 1841. Fue el cuarto hijo de Daniel Hudson y de Carolina Augusta Kimble, quienes se casaron en Boston en 1827. Llegaron al Río de la Plata en el vapor Potomac en 1833. La primera Iglesia Metodista -está aún en Corrientes y Maipú- tiene un registro de bautismos. Allí están registrados Daniel Augusto, Edwin Andrews, Carolina Luisa y Guillermo Enrique. Más tarde nacen Alberto Merriam, en 1843 y María Elena Harris en noviembre de 1846.

En junio de 1846 la familia se traslada a Chascomús. Hudson describirá la época del gobierno de Rosas, el paso de las fuerzas derrotadas por Chascomús. Luego volverá a Los Veinticinco Ombúes, previamente deberá hacer el servicio como soldado de la Guardia Nacional. Inicia también una importante correspondencia con el Instituto Smithsoniano en Washington y con la Sociedad Zoológica en Londres.

LA PATAGONIA

De su viaje al norte de la Patagonia nacerá su libro Días de ocio en la Patagonia. Cerca de la costa de Patagones el barco en que viaja naufraga, pero se salva la tripulación. Hudson viaja entonces al Valle del Río Negro y describe con su característico estilo el paisaje y los pájaros de la región. En 1868 cuando muere su padre -su madre había fallecido en 1859- Hudson viaja al Uruguay. De ese viaje nacerá su novela La tierra purpúrea.

En 1871 fue nombrado miembro correspondiente de la Sociedad Zoológica de Londres. Es cuando resuelve viajar a Inglaterra. Un vapor equipado también con velas, el Ebro, lo llevará en 1874. En Inglaterra se dedicará al estudio de pájaros británicos. Será el naturalista más destacado de Gran Bretaña.

Hudson se casa con Emily Wingrave, su casera, una mujer que le lleva varios años, en 1876. Administrarán una casa de huéspedes en Londres. Es un momento muy difícil para el escritor pues carece de dinero. Lord Gray de Falloden, admirador de la obra de Hudson, le otorga una pensión. Hudson puede mejorar un poco su situación económica por algunas lecciones de canto de su esposa y pequeños ingresos que le producen sus publicaciones.

Una muestra de la ética de este hombre es que renuncia a la pensión. Alega que no puede ser una carga para el pobre contribuyente británico. Funda la asociación para la defensa de los pájaros y escribe folletos en defensa y la protección de la población avícola. En 1921 muere su esposa y en 1922 Hudson fallece en una guardilla de la calle St. Luke, en Londres. Creemos que es importante recordar el epitafio que se encuentra en su tumba en Worthing: "Amó a los pájaros y a los sitios verdes, y el viento en los matorrales y vio el brillo de la aureola de Dios".

Hudson no solamente es un caso original sino tal vez único. Nacido en Quilmes, de estirpe inglesa, de padres norteamericanos, permaneció en esta tierra hasta los treinta y tres años. Escribió siempre en inglés y murió octogenario. Su gran amigo Roberto Cunninghame Graham dijo: "Sí que era argentino y lo fue hasta el último día de su vida". Mas adelante añade: "Hasta en el físico conservó el tipo del gaucho; su hablar lento y su acento de la pampa, siempre me hacían pensar que tenía ante mí a un gaucho de viejo cuño". Hudson solía declarar a sus íntimos: "Mi verdadera vida terminó cuando dejé las pampas".

LLANURA INFINITA

Añoró hasta el momento de su muerte las lejanías, los horizontes ilimitados. Todos los parajes que tanto amó en Inglaterra, las claras praderas de Sussex, el campo de Salisbury, llano y sin árboles, le recordaban la llanura infinita donde pasó su juventud. Con escaso dinero -casi siempre sólo para la cama y la merienda frugal- montado en su bicicleta, escapaba de la ciudad en cuanto le era posible. Nos dice Enrique Williams Alzaga: "Contempló Hudson con ojos realistas el mundo que describe -hombres, cosas, paisajes-. Pero es un realismo romántico, en rigor el suyo. (No olvidemos que rememora mucho después y desde lejos los acontecimientos: hay una indefinible melancolía, una onda a nostalgia en sus evocaciones)".

Nacido y criado en la pampa, Hudson retrata en su obra el ambiente y los hombres que le eran familiares.
En su Hudson a caballo, Luis Franco dice: "Hudson ha aprendido como nadie que el camino de nuestra armonía con la Naturaleza es el sentido de lo bello, presente en nosotros, porque es el espíritu mismo de lo creado. Aprehender su belleza, es fecundar la nuestra y realizarla humanamente. El arte es sólo la traducción de esa felicidad".

Pero Hudson ve también ciertos aspectos de la sociedad de su época. "El gaucho carece o carecía en absoluto de todo sentimiento de patriotismo y veía en todo gobernante, en toda autoridad, desde la más alta hasta la más baja, a su principal enemigo y el peor de los ladrones dado, que no sólo le robaban sus bienes, sino también su libertad".

Hudson se interesa por la vida, por la idiosincrasia del aborigen, por el amanecer y el canto de los pájaros. La vida es en sí mucho más misterio y maravilla: "La sensación de lo sobrenatural en las cosas naturales".

Para terminar citaremos una vez más al poeta catamarqueño: "Su atisbo de los infinitos aspectos de las cosas, su contemplación en intuición del todo, su pensamiento y su sentimiento de lo que vive, desde la hierba al hombre, forman un mensaje de belleza y sabiduría sin par para el que debemos a toda costa aguzar nuestros oídos".

Carlos Penelas
Diario La Prensa, domingo 14 de julio de 2019

martes, 9 de julio de 2019

Clepsidra, en portugués

El poeta Eugénio de Sá tradujo al portugués el último poema de Carlos Penelas


Clepsidra

Eu olho para o meu rosto num espelho.

Agora o cabelo é branco.

Eu lembro que havia céus, trens, sacadas,

a vastidão do tempo, o sorriso.

Meu rosto num espelho.

Com quem vou ter que viver?

Onde está aquele que eu era

como eu vim para ter esse visual

essa boca, essa expressão, essas pálpebras?

No entanto, eu me reconheço.

Estou procurando a criança que uma vez fui.

Os jogos, as histórias, as redes. O mar.

Eu procuro a profundidade, o poema, a tarde transparente.

Eu vejo o rosto do pai no espelho

um gesto do irmão, o olhar da mãe.

Eu acho que vejo meus filhos na beleza e na luz.

Os anos me deram uma certa nobreza,

o sucessivo assombro e amor sucessivo,

algo solitário, incerteza, nudez,

uma leve melancolia, uma alegria secreta.

(Às vezes eu imagino os estuários, uma respiração,

certo estado de coisas ao andar, os sinais,

uma felicidade que engloba outra memória.

E eu não sou eu nesse encontro).

Hoje tenho setenta e três anos.

Eu olho para o meu rosto no espelho.

Carlos Penelas
Traducción al portugués por Eugénio de Sá (Sintra, Portugal)

viernes, 5 de julio de 2019

Clepsidra


Clepsidra


Miro mi rostro en un espejo.

Ahora el cabello es albo.

Recuerdo que hubo cielos, trenes, balcones,

la vastedad del tiempo, la sonrisa.

Mi rostro en un espejo.

¿Con quién tendré que convivir?

¿Dónde está el que fui,

cómo he llegado a tener esta mirada,

esta boca, esta expresión, estos párpados?

Sin embargo me reconozco.

Busco al niño que una vez estuvo.

Los juegos, los cuentos, las hamacas. El mar.

Busco la hondura, el poema, la tarde transparente.

Veo en el espejo el rostro del padre,

un gesto del hermano, la mirada de la madre.

Creo ver a mis hijos en la belleza y en la luz.

Los años me han ofrendado cierta nobleza,

el sucesivo asombro y el sucesivo amor,

algo solitario, la incertidumbre, la desnudez,

una leve melancolía, un júbilo secreto.

(A veces imagino las rías, un hálito,

cierto estado de cosas al caminar los signos,

una felicidad que abarca otra memoria.

Y yo no soy yo en ese encuentro).

Hoy cumplo setenta y tres años.

Miro mi rostro en el espejo.


Carlos Penelas

Buenos Aires, 5 de julio de 2019

jueves, 27 de junio de 2019

El poeta lee los diarios

El poeta se levantó con energía, con ganas de caminar. Hoy no irá a nadar. Tiene deseos de caminar, de fumar una pipa inglesa de su colección. Hay un hermoso sol y el clima es templado. Sentado en un banco de una plaza, piensa. Luego tomar un café. Sabe que se ubicará al lado de la ventana, mirando pasar las muchachas, la gente, mirando pasar la vida. Y leerá los diarios, los titulares, los artículos de fondo, las editoriales. Respira profundo y le pone llave a la puerta de su departamento.


La Argentina al tope del consumo de alcohol y cocaína. Según la OEA, está entre los más elevados de América; fuerte suba en quince años. Hay que mirar el problema del abuso. La hipótesis se confirma: Cristóbal Colón nació en Galicia. Es bajo el nivel de alarma en la sociedad. Para el 77% de los argentinos, los pobres son discriminados. Una elección cifrada por odios y tribus. Corruptos, impunidad, cómplices. Los chicos pasan casi cinco horas diarias frente a las pantallas. Carsharing: alquilar autos por el celular. Miles Davis gestó un álbum que no ha perdido vigencia. La reapertura de la frontera le da más espacio al éxodo venezolano. Una inmigración imparable. Nayib Bukele, el presidente millennial que gobierna El Salvador a golpe de tuits. Otra cruzada en Venecia: se puso en pie de guerra contra los megacruceros. EE.UU. detrás de su expansión récord, deuda sociales y amenazas latentes. Quince muertos por día en accidentes de tránsito. Un profesor de teatro inventó un “culto” para abusar de alumnas. Casi un millón de chicos trabajan en negro en el país. Nuestra decadencia es hija del incumplimiento de las leyes. Anabólicos light y la economía preelectoral. El renacer de la energía nuclear en el mundo. Cambio climático: una alerta para el mundo corporativo. Papel higiénico: ¿cuánto se consume? Su uso local no difiere mucho del promedio mundial; se lo compra unas 13 veces por año. Jornadas sobre temas impositivos. Mitos y realidades de los acuerdos de precios. El Papa nuevo abogado de Cristina. Habla la madre del primer condenado a muerte en los Estados Unidos. Un argentino se convirtió en uno de los mayores empresarios de Israel. Protesta de ciclistas desnudos en Madrid. Murió electrocutado por usar el celular mientras lo cargaba. En diez años, el mundo será otro a causa del desarrollo de la inteligencia artificial, el giro del poder económico a Asia y los cambios demográficos y ambientales; exigirá, en consecuencia, una gobernanza diferente. Nuestra vida mental quedó integrada a las redes sociales. En las redes construimos nuestra identidad, en WhatsApp instrumentamos y coordinamos nuestras relaciones sociales y personales. El tráfico quedará en el olvido con los viajes de Uber en helicóptero. Los peligros de la whatsappitis para cuello, dedos y muñecas: se habla del “cuello de WhatsApp”. La Filarmónica de Berlín nombró director honorífico a Barenboim. Quince países copan el 80% de los multimillonarios del planeta. Abusos sexuales, acoso laboral, clasismo. Crónica del aborto y de la maternidad: foto a foto. Las protagonistas de X-Men: Dark Phoenix son un reflejo de lo que Hollywood puede apostar a las superheroínas taquilleras. Homosexualidad en los años setenta. ¿Hacia dónde van los hijos de Perón? La ciencia reduce la frontera con el mundo animal. Descubre las ventajas del agua micelar, uno de los secretos mejor guardado en los backstager. Los narcisos de la Varsovia judía. Retrato personal de la diáspora siria. Un antiguo ejecutivo de una petrolera, consagrado como monje en Montserrat. El gaditano que le canta fandangos a los atunes y nada con ellos en la almadraba. Las decenas de miles de víctimas secretas de la “guerra contra el terror” en Pakistán. Siberia podría ser habitable por el cambio climático a finales del siglo XXI. Dinamarca: la izquierda antiinmigrante. Silencio en el gobierno chino en el 30 aniversario de la masacre de Tiananmen. Muere Chicho Ibañez Serrador. La violencia contra la mujer. Los curas pedófilos y la protección de la Iglesia. La manera perfecta de contar Chernóbil. Diario de un incesto: el último gran tabú universal. Una hija, su padre y lo prohibido. Doris Day murió triste y sola. El símbolo de Lampedusa: la isla, convertida en símbolo universal de la acogida, se hartó de la situación y eligió a un alcalde que refleja el clima de rechazo a la inmigración que recorre toda Italia. El Papa, nuevo abogado de Cristina: acaba de desempolvar la teoría del lawfare. Las adicciones comienzan en los primeros años de la infancia. Protestas multitudinarias en Hong Kong. Fútbol: lavado de dinero, política y corrupción. Pensó que era un baño y abrió por error la puerta de emergencia de un avión. Un cuadro es para ser leído, no mirado. La mafia de los sindicatos. Los movimientos de mujeres, clave en el reclamo global por la igualdad. ¿De dónde saldrá la energía de mañana? La revolución digital transformó la política y trajo el auge del populismo. Cocodrilos, balsas y muerte en río Bravo. Sin bañador y a lo loco celebra Tasmania la llegada del invierno. ¿Cuánto ganó Messi durante la temporada 2017/2018? Veamos: 239,79 euros por minuto, 14.383 por hora, 345.295 por día.

El poeta sale del café. Necesita fumar otra pipa, ahora con un estado emocional diferente. Sabe que necesita caminar. Sabe que está obligado a leer un poema, ver un film, ir al teatro o visitar un museo. Confirma, además, que el ser humano es lo que sospechó siempre. El sol y los pájaros del parque le ofrendan lo necesario. También las mujeres bellas. Siente el soplo sagrado de la palabra, la premura de la calle, los afanes del día. El resto es imaginación.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2019

domingo, 16 de junio de 2019

Homenxe ao 800 anos de Betanzos do Cabaleiros

Mester de clerecía

Ceñido tu silencio

en la ventura de la floresta y la llovizna.

Así te veo, Pero García de Ambroa

de la parroquia de Irixoa,

en un soñar despacio, en sueño ingrávido

de esta tierra delicada, sencilla, embrezada.

Bajo ese sol, bajo esa luna,

bajo un roble erguido y un laurel.

(¡Ay, amada! ¡Murallas y laúdes!)

En el sendero, cavaleiro, poeta,

elevando cántigas y memorias,

junto a la espada, sobre la proa

de la mar o de la infanta.

Desde la flor, llamando su misterio

en la orilla taciturna del Mandeo,

insomne, fatigado, perdido.

Encendida sombra de la niebla

anidando soledad altiva, desmandado.


Afuera brama el viento,

allí, donde la muerte duele su destino.


Carlos Penelas

Buenos Aires, junio de 2019

jueves, 13 de junio de 2019

Oración pagana


En esta soledad el sonido del mar,

palabras lejanas de mis padres.

En esas voces el sentido de la tierra.

A veces hay un silencio parecido a la quietud.

(¿Qué respiración intensa olvidamos?)

A veces ojos celestes miran el vacío

como si sus antepasados

lo hubieran mirado todo por ellos.

Uno siente pudor y culpa; fragilidad.

Es como si les estuviese prohibido hablar

de aquello que les dolía.

(¿Nos hemos olvidado de las lluvias,

de las casas de teito?)

Entonces, el hijo descubrió

que no podía vivir sin ser amado.

En esta soledad la luz huele a salitre,

a manzana, a cimborrio románico.

Huele, por las tardes de inmóviles veranos,

a almidón con agua dorada.

El tabaco del padre

anunciaba el secreto de la honradez.

Cuando el hijo cierra los ojos

aparece la madre llevando

una sombrilla blanca de encaje.

Y sus cabellos negros recogidos

en una trenza triple rodeándole la cabeza.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 2019

sábado, 1 de junio de 2019

De "La razón de mi vida" a "Sinceramente"

Sabemos, como suelen decir muchos personajes de la hueste, que “el peronismo no es una ideología, es un sentimiento”. Ningún movimiento, corriente ideológica o tendencia política tuvo en la historia zonas tan oscuras como la de sus personajes fundantes. Si bien Hitler recibió más cartas de admiradoras que Mick Jagger o Mussolini recibía cuarenta mil cartas de mujeres por día sus relaciones amorosas fueron de otra índole. Lo mismo pasó con Trujillo, Ceaucescu, Marcos, Castro o Fujimori. La admiración uniforme que todos ellos recibieron – igual que nuestros patriarcas –, brotaron del poder, la idolatría, el mito, el populismo, el temor y la irracionalidad. Pero las dictaduras nacionalistas populistas – léase Nasser, Paz Estensoro, Gadafi, Vargas – tuvieron otra historia de lechos.


Hay frases que se emplean para confirmar desgracias o extravíos del presente. Un ejemplo es “esta persona no es de fiar, ahora de aquellos polvos vienen estos lodos”. La metáfora de la expresión es que los lodos son consecuencia cuando inunda la tierra seca. La expresión aparece en 1611 – con el mismo significado actual – en el Tesoro de la Lengua Castellana de Sebastián Covarrubias. El desaguisado, la corrupción de nuestros días, la impunidad, las bandas de ladrones refugiados en la política tiene su antecedente en alcobas, en imaginerías prostibularias, en bares de alterne. De lecho en lecho, con historias sospechosas. De allí la necesidad de crear un relato, un mito, una leyenda. La realidad desaparece; viene la post-verdad, lo ilusorio, lo mágico.

Todo, absolutamente todo se convierte en algo fangoso. Principios éticos y humanistas fueron tergiversados, manchados, menospreciados. Los datos son falsos o inexactos, el pasado se construye sobre el engaño y deseos imaginarios, el folclore nace junto al choripán, la vincha, el bombo y la guasada. Los libros los escriben otros, se recibe a deportistas destacados y simultáneamente se desprecia al Premio Nobel de Medicina (1947) Dr. Bernardo Alberto Houssay o al Premio Nobel de Literatura (2010) Mario Vargas Llosa.

Las complicidades del movimiento peronista nacen de la mano, del vínculo sutil de la política y la religión. Luego -nuestros días son un claro ejemplo- la impunidad, piruetas mesiánicas, beatificaciones, idolatrías, catequismos, laberintos, herejías, sutilezas patoteras, lumpenajes, muertes misteriosas, hegemonías prosaicas. Eso, y más. Fachada, misticismo patológico, irracionalidad, plegaria. Vulgaridad e ignominia. Urbi et orbi.

De estos climas crece el mito, el relato, la leyenda que se transforma en realidad. La ficción se hace templo. La ramplonería, lo chabacano, la jerga – a veces académica y supuestamente intelectual – generan una demagogia particular, una suerte de estereotipo hueco. Más tarde estribillos, falsificaciones, sub-política, regresión utópica. A esto se suma el carisma que se fabrica de a poco, las adhesiones con diferentes motivos y móviles, la manipulación, borracheras ideológicas de izquierdas nacionales y populares – qué dirían Marx, Trosky o Bakunin de estos dislates - donde se suman fetichismos, folclores urbanos, perversiones, pactos mafiosos.

Intentaremos sintetizar lo que hay escrito en libros, documentos, diarios y reportajes. Y aquello que nos muestran las lecturas de viejas fotografías, lecturas indispensables para analizar miradas, vestimentas, gestos. Curiosamente este movimiento que para muchos pasa por progresista -indispensable para combatir la desigualdad, las injusticias del capitalismo, de la oligarquía, con canticos, bombos y vinchas- es todo lo contrario. Es un movimiento populista de derecha, autoritario y corrupto. De allí los acercamientos a Castro, Chavez, o Jomeini. La tercera posición y la patria grande los incluye en las sectas revolucionarias.

Los datos, amigo lector, están como señalé en libros y artículos. Todo rodeado de obsecuencias, traiciones, exilios y torturas. Eva Ibarguren, más tarde Eva Duarte nace del concubinato de Juana Ibarguren con Juan Duarte, estanciero e importante político de Chivilcoy. Con él tuvo cinco hijos. Eva necesitaba salir de ese mundo y su deseo, su ambición era transformarse en actriz. Al menos como deseo imaginario para buscar otra posición social. En 1935 conoce a un joven anarquista que le habla de Simón Radowitzky, América Scarfó, Eliseo Reclús entre otros. Su nombre Damián Gómez. Se siente atraída por este joven luchador (morirá torturado en Buenos Aires) y será su primer romance. Luego vendrán otros nombres: Pascual Pelliciota, Emilo Karstulovic, Domingo Mercante, Peter Krouder, Pedro Quartucci… Agustín Magaldi la traerá a Buenos Aires cuando ella tenía quince años. Por pedido de su madre, según algunas fuentes, pues tenía apenas catorce años. Recordemos la esquina de Solís y Moreno en Buenos Aires. En la esquina hay dos placas donde señalan que vivieron Eva y el célebre cantor de tangos. Lo de Pedro Quartucci tiene otra historia: Nilda Argentina Quartucci, hija supuestamente de Eva y de Pedro. En el ascenso social no podemos dejar de mencionar al empresario Olegario Ferrando. Y un nombre oscuro y siniestro: Otto Skorzeny.

Perón complementa: Aurelia Tizón (Potota), María Eva Duarte (Evita), María Estela Martínez (Isabelita). A Eva la conoce con motivo del acto por el terremoto de San Juan; a Isabelita en el Cabaret Paspega, Caracas. Se la presenta un animador: Roberto Galán. ¿Dónde está el piano del General? o ¿Quién le robó el piano al general en Caracas? solía reiterar Hugo Guerrero Marthineitz en las audiciones radiales de los 70.

Juan Domingo Perón nació en 1895 como hijo natural supuestamente en Lobos, provincia de Buenos Aires. Su madre y su padre no estaban casados en el momento de su nacimiento. Los antecedentes familiares así como la fecha y el lugar preciso de su nacimiento siguen sometidos a debate histórico. Lo ambiguo tiene su marca.

Si tomamos a Eva María Duarte vemos que nació en Los Toldos el 7 de mayo de 1922. Sin embargo todos los investigadores sostienen que esa acta es falsa, que fue realizada a instancias de la propia Eva Perón en 1945 cuando estuvo en Junín para contraer matrimonio con el entonces coronel Perón. Lo ambiguo tiene su marca.

Perón conoció al “macchietta” Benito Mussolini. (Perón con gomina a lo Gardel. Gardel a lo Bela Lugosi. Otro ícono, Carlos Arce, París 1925). Luego conocemos a Nelly Rivas, “Nenita” o “Nelita”. Ella tiene catorce añitos. Tiempo después llegará el brujo López Rega, su secretario personal, practicante de umbala y otras macias, organizador de las 3 A. Pero eso mucho después. Allí estará también la vinculación con el coronel Jorge Manuel Osinde. Pero esta es otra historia donde se une la tragedia y la irracionalidad del movimiento. No es casualidad: recordemos el 10 de abril de 1938 y el encuentro nazi en el Luna Park a fin de celebrar la anexión de Austria al Tercer Reich. El acto masivo más grande fuera de Alemania.

La madre de Perón es Juana Sosa Toledo. La mujer es madre soltera de Mario Perón. Se llamará primero Juan Domingo Sosa. Luego aparecerá, sin que nadie lo sepa, como Juan Domingo Perón.

En Italia conoce a Pío XII y a Mussolini. También algunos caballeros de pasado vidrioso. Allí tendrá un gran amor con una muchacha de 21 años, Giuliana dei Fiori. En los años setenta lo enviará a Jorge Antonio a buscarla a España. Más tarde, en Mendoza (1941) conoce a una María Cecilia Yurbal Peña, de veinte años. La suele presentar como su hija, su sobrina o su ahijada. La llama Piraña, una “pirujita” comentaba el General. Las versiones del sobrenombre son varias. Es la chica que Eva echa cuando conoce al coronel “Kolynos”.

Algunos nombres que valen la pena recordar – entre muchos otros – vinculados a nuestro lider: Stroessner, Somoza, Pérez Jiménez, Trujillo, Francisco Franco, Licio Gelli, la Propaganda Due… Vale evocar una frase de Eva en un país donde las persecuciones políticas eran moneda corriente. Repasemos en silencio: “Siento que Perón es incomparable. Que Perón es Dios para nosotros…y lo digo con toda la voz que tengo y con todas las palabras que sé. Y cuando se me acabe la voz y las palabras, lo digo de cualquier manera. Las mujeres somos pasionistas y fanáticas mi General. Y el partido peronista, lo digo honradamente es fanático”.

En 1940 Eva tiene como amante al dueño de la revista Mundo Argentino. Ella cuenta con veintiún años. En 1943 se produce el golpe militar nacionalista dado por el GOU (Grupo Oficiales Unidos) del cual forma parte el coronel viudo Juan Domingo Perón. Será Secretario de Trabajo. El Secretario de Comunicaciones, coronel Aníbal Francisco Imbert. El 22 de enero de 1944 Perón conocerá a Eva en el Luna Park. Tiempo después Eva tiñe su cabello de color rubio para complacer al coronel. Los funerales masivos vendrán luego. La peste emocional crece en aulas, en fábricas, en oficinas públicas, en las casas. “Mañana es San Perón, que trabaje el patrón” se cantaba en las calles.

El guardaespalda nazi contratado por Perón para custodiar a Eva será el célebre Otto Skorzeny. Un rumor de la época fue el embajador y playboy de la República Dominicana Porfirio Rubirosa. Reitero: leamos las fotografías, hagamos una lectura ética y política de las fotografías. De las de ayer y de las de hoy. Son fundamentales para comprender.

En los años recientes, se forma el esquema de corrupción, el círculo perverso. Se inventa un rentable pasado heroico, se exaltan emblemas, se genera una épica y un edificio piramidal. Ante la falta de formación de una ciudadanía, una ignorancia en aumento, una decadencia cultural, todo es válido en una suerte de borrachera ideológica, un extravío que incluye devoción, festejos y libaciones. Y hasta un oxímoron: un peronismo ético. Porque vale la pena subrayar que todo es peronismo, con matices, con vueltas, con ismos diversos. El santoral viene de aquellos lechos, de aquel pasado donde nació una cría del fascismo, del nacionalismo, del populismo y de la religión. Por supuesto la degradación llegó en nuestros días a lo impensado, robo sin escrúpulo, hipocresía sin límite, deformaciones constante, asociación ilícita desde el Estado, una cúpula de la planificación, bolsos en un convento… Sinceramente, lo digo.

Mientras esto sucedía poco a poco el rencor, el desprecio y la venganza se transforma en prohibiciones, exilios y persecuciones. Si Eva hubiera sido actriz y con talento nuestro destino tal vez también hubiera sido otro. El resentimiento, el odio, la frustración, crearon venganza y rencor. Algunos nombres: María Rosa Gallo, Orestes Caviglia, Camilo Da Passano, Alberto de Mendoza, Menchu Quesada, Hugo Fregonese, Libertad Lamarque, Nini Marshall, Arturo García Buhr, Augusto Bonardo, Ulises Petit de Murat, Delia Garcés, Osvaldo Pugliese, Luisa Vehil, Irma Córdoba, Amelia Bence, Astor Piazzolla…

Por supuesto que la decadencia Argentina no es sólo del peronismo. Pero este tiene un valimiento fundamental. No es casual que hasta un Papa sea peronista. Desde esas alcobas – donde sospecho sólo se tejía el poder y no la sexualidad – fueron naciendo mitos para sustituir el conocimiento histórico. Primaba el estatismo sobre la sociedad civil. Es cuando se habla de unidad nacional basado en la trivialidad del hombre común o del lumpen con el nombre de patriotismo. Ser patriota era ser peronismo. Lo contrario era la oligarquía, el “gorilismo” – que no es una categoría de pensamiento – los “contreras” o los antipatrióticos. Todo esto llevado por el carácter emocional que los líderes elaboran sin pudor. De allí las abstracciones, las amalgamas, los agregados efímeros de cada acto. Ante este panorama quedan los solitarios marginales.

Para finalizar nos apoyaremos en la literatura. Lewis Carroll nos presenta un personaje sumamente atractivo, Humpty Dumpty. Éste decía: “Cuando uso una palabra significa sólo lo que yo decido que signifique, ni más ni menos”. Alicia sospecha: “La cuestión es si puedes hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas”. Humpty Dumpty responde: “La cuestión es saber quién manda, eso es todo”.

No es casual que con El matadero de Esteban Echeverría se inaugure la narrativa argentina. Y tampoco es casual que el viejo Vizcacha siga presente en nuestro imaginario. El personaje es símbolo de la picaresca nacional; pregonaba la abolición de la lealtad, promovía la obsecuencia y exaltaba el oportunismo empleando la metáfora de la rata y su madriguera. Es el Martín Fierro de Hernández el que constituimos como ejemplo. Y olvidamos el Facundo de Sarmiento.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2019

viernes, 24 de mayo de 2019

"Ofrenda de la luz", de Carlos Penelas, se editará en agosto

Ofrenda de la luz será editado por Editorial Dunken en agosto del corriente año. El poeta agradece a la editorial -y muy especialmente a su gerente Guillermo de Urquiza- el denuedo, la confianza y el patrocinio que le viene otorgando.


El poemario llevará ilustraciones originales de la artista plástica Eugenia Limeses quien aportó su talento y sensibilidad a otras obras de Penelas.

Libros publicados del autor por Editorial Dunken:

Fotomontajes, 2009.
Antología personal, 2010.
Cánticos paternales, 2015 (plaquette).
Homenaje a Vermeer, 2015.
El huésped y el olvido, 2017.
El mar en un espejo de otoño, 2018.

Estos libros fueron ilustrados por Juan Manuel Sánchez, Alfredo Plank, Carlos Scannapieco y Eugenia Limeses. Calle de la flor alta lleva dibujos del poeta. Poesía reunida, en tapa, fotografía del autor de Emiliano Penelas.

jueves, 23 de mayo de 2019

A nova obra de Penelas verá a luz este agosto

Carlos Penelas
“Ofrenda de la luz”, o último poemario do colaborador de Xornal de Betanzos Carlos Penelas, será editado por Editorial Dunken en agosto deste ano. O poeta agradece á editorial -e moi especialmente ao seu xerente Guillermo de Urquiza- o denuedo, a confianza e o patrocinio que lle vén outorgando.

O poemario levará ilustracións orixinais da artista plástica Eugenia Limeses quen achegou o seu talento e sensibilidade a outras obras de Penelas.

Fuente: Xornal de Betanzos 

jueves, 9 de mayo de 2019

Ponciano Cárdenas, poesía y silencio

Ayer, 8 de mayo, falleció Ponciano Cárdenas Canedo a los 91 años. Fue uno de mis grandes amigos, compartimos años duros y muchas alegrías. Hombre vital, artista generoso, amigo sin dobleces. Me ilustró varios libros. Estará en mi recuerdo y en mi silencio. En noviembre de 2009 me pidió un prólogo para un libro que iba a editarse sobre su obra plástica y escultórica. El libro, por razones inescrutables, nunca se publicó. Aquí las palabras sobre su obra.


Prólogo
Ponciano Cárdenas, poesía y silencio

Conocí a Ponciano Cárdenas en 1970. Había publicado mi primer poemario. Concurría a Sala Taller donde estaban Rubén Rey y María Elena Lopardo. Ellos, y Oliva, me hablaron de Cárdenas. Lo vi por vez primera en esa galería y centro cultural. Lo acompañaba Mariana, su compañera de toda la vida; una pintora de territorios y lenguajes. Cárdenas llevaba un poncho de su tierra, la mirada soñadora y el destino dramático en la frente. Desde ese día compartimos momentos felices y momentos trágicos. Vimos crecer el horror de las dictaduras, vimos desaparecer amigos, vimos el exilio. Pero también la belleza, la insurrección, el amor de la mujer, la desnudez, el misterio. Una amistad fraternal, de percepción soterrada.

Ponciano Cárdenas ofrenda amistad. Ofrenda silencio. Es bondadoso, convoca lo entrañable del ser humano. Junto a él fui recorriendo voces, encuentros. Podría decir Antonio Pujía, podría evocar a Adolfo De Ferrari o a Héctor Cartier. Como símbolos, sólo como símbolos de muchos otros. Junto a Cárdenas fui descubriendo la textura de América. Junto a Luis Franco y junto a él. Ponciano me enseñó a ver. Me enseñó a ver lo mágico, lo dramático, lo sagrado. En cada obra suya (recuerdo aquellos años juveniles en su estudio de la calle Tucumán cuando le leía poemas y lo veía pintar, lo sentía crear) aparece lo milenario, el mundo ancestral, los orígenes.


Le hablaba de Galicia, de mis antepasados campesinos, de los sueños libertarios. Lo escuchaba hablar de su Bolivia, de doña Casta Canedo – su madre – de su lengua quechua, de su poder curativo con hierbas milagrosas. De la oca, de la papa, del durazno. De la arcilla. Eso, si sabemos ver, están en sus obras. En sus cuadros, en sus murales, es sus esculturas, en sus cerámicas. Su pintura lleva los genes de una raza. Se siente orgulloso, se siente libre, se siente rebelde. Todo esto me fue enseñando Ponciano Cárdenas desde que lo conocí, aquella tarde en la galería. Y más, mucho más.

Nos encontrábamos en casas de amigos, en exposiciones, en talleres. Juntos palpitábamos libros, poemas y figuras. Una sola mirada bastaba para comprendernos, para entender al otro. Fraternal, Ponciano. Fraternal y de talento. En su obra descubrimos toros, riñas de gallos, mulatas. En su obra la sensualidad, la metamorfósis, lo viril. Me gustan las tintas de Ponciano. Me gustan sus cerámicas. Sus hembras alzadas, rebeldes, seductoras. Me apasiona lo telúrico y lo fatal de su obra.

“Bolivia es un país bien favorecido por la naturaleza y nosotros podríamos ser un país muy rico en el mundo; sin embargo, a pesar de que somos tan poquitos habitantes, esta riqueza no nos pertenece”. Eso dice Domitila Barrios. Eso dice cuando habla de la mina, cuando habla de los campesinos. Ya no se trata de una realidad, ya no se trata de una construcción social olvidada. Ahora, ante un cuadro de Cárdenas descubrimos la verdad revelada, la intuición del creador. El racismo sutil o descarnado, la celebración de identidades, la salud y la vivienda. En cada escultura de Ponciano advertimos la geografía de un pueblo, la desazón, la angustia. Lucidez y resistencia, pues. La tristeza y la rabia de pie. Calladamente, contra viento y marea.

¿Qué más, vemos? Un día, Ponciano le pidió a su madre que le comprara arcilla para hacer modelados. (Me lo contó hace muchos años, se oculta en sus cuadros la anécdota, en sus tintas, en sus esculturas.) Era una arcilla especial, de la zona de San Pedro. Al día siguiente doña Casta hizo descargar en el patio de su casa una camionada. Ponciano necesitaba un cuenco. La simbología, la tradición ética, emociones profundas que nos hacen recordar a nuestro César Vallejo. “¡Hay golpes en la vida, tan fuertes…Yo no sé!”

Las imágenes de Ponciano parecen gravitar en una tarea de rescate de la condición humana. Ve y nos muestra lo que ve. La realidad que lo circunda la expone desde la emoción pero con la creatividad que sólo unos pocos pueden lograrlo. Devela misterio, color, paisaje. Atrapa la luz y la sombra. El dolor y el silencio; lo poético. Recordamos a Rilke cuando enaltece el verso: “Tú, tú tienes que cambiar la vida”. Cárdenas compone inmerso en un tiempo no medido por relojes ni calendarios. Refleja una experiencia latinoamericana única. Sin desbordes, sin demagogía, sin filiación política. Su obra es insurrecta siempre, desde la belleza, desde el combate interior, desde la realidad épica. Crea y recrea un lenguaje específico: la pintura. Pero, insistimos, también los murales, las esculturas, las cerámicas. Elude efectos y encantos superficiales. Genera una atmósfera propia, hace visible lo que no se quiere ver, genera un diálogo con lo visual. Pero también con el que observa. Su obra exhibe coherencia y personalidad. Nos propone siempre un múltiple itinerario, una diversidad de matices, de vuelos, de culturas.

Ponciano esta siempre afuera. Su paleta es exterior. Así como su carácter es íntimo y sereno, su obra subraya el paisaje, las mujeres, los hombres, los dioses, los soles azules o naranjas. La fuerza – de eso estamos hablando – de su color lleva la tradición clásica, el estudio analítico, la técnica del maestro. No hay improvisación; jamás. Lo austero de su conducta lo sentimos en esos territorios que nos muestra: el altiplano, la permanencia, los símbolos telúricos y populares, la ternura de los pueblos americanos. Es un creador existencial, un humanista que brinda una estética directa; en lo erótico o en lo social. Y confiesa algo fundamental: “Para el artista el tema es un pretexto, porque en definitiva lo que importa es el cuadro”.

Las obras de este artista nos ayudan a reencontrar el sendero hollado de la utopía posible. El centro de gravedad de la indagación plástica de Cárdenas es la representación de la figura, la figura en una densidad humana que le otorga el trabajo, el dolor, el contacto con la tierra. Estos seres se ven transportados a una dimensión arquetípica. Implica, además, un reencuentro con una humanidad sencilla, primordial. Por medio de los animales, Ponciano deriva hacia un descubrimiento de la naturaleza incontaminada, anterior y superior al hombre. Rebelde, arcaico, díscolo. Hay un planteo sólido, austero y, entiendo, sólidamente arquitectónico. Recupera la tradición clásica desde la mirada de América. Y algo no menor: la actividad docente es parte de su vida. Me fascina su taller de la calle Pringles, con sus plantas, sus rincones, sus techos. Me fascina cuando por las tardes lo habita la soledad. Y me fascina cuando se llena de voces, de alumnos incondicionales, de hijos, de nietos, de música, de vida. Y cuando baila la cueca con Mariana.


Está ajeno a toda tentación propuesta por los estrépitos de la moda. Su obra plástica se sostiene en el color. Su pintura se puede asociar con la literatura latinoamericana, pues vemos una suerte de realismo mágico. Todo lo que refiere a la construcción del espacio también hace referencia a la justeza del color. La figura humana – reiteramos – constituye un punto central en sus preocupaciones. Hay una estética fina y cálida; en sus óleos, en sus esculturas, en sus cerámicas, en sus tintas. La obra de Cárdenas lleva la pulsión del pasado, vive una atmósfera real e irreal, cotidiana y fantástica. Su obra lo representa y nos representa. Eso también fui aprendiendo de su amistad.

Junto a Ponciano Cárdenas comprendemos una mirada estética y ética. Nos permite asumir nuestra identidad, comprender que ser latinoamericano es sentirse hijo de esta tierra y también de la otra. Hay una convergencia que acontece en la interioridad de cada uno de nosotros, que expresa una condición única, que no se da en lo europeos ni en los otros continentes, como señaló con agudeza Octavio Paz. Por más raíces europeas que tengamos sería una insensatez sostener una visión eurocentrista. Dijimos que Cárdenas ofrenda amistad, que ofrenda generosidad. Creador nato, de poderosa imaginación, acentúa desde una paleta sobria y de extremada intensidad tonal o desde sus esculturas, un mundo personal e inconfundible. Cárdenas suscita reflexiones y sentimientos profundos. De allí la poética de su obra, de allí su callado oficio.

Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2009

Taller literario