miércoles, 20 de marzo de 2019

Mito, poesía y realidad

El tiempo está fuera de quicio. 
¡Maldita suerte la mía, haber nacido para ponerlo en orden! 
Hamlet


Muchas veces afirmamos, y no sin razón, que el tiempo todo lo destruye, deslíe y mitiga. La lectura intensa de los autores clásicos otorga una mirada trascendente. Horacio, Cervantes, Shakespeare, los novelistas rusos del siglo XIX, Baudelaire o Giambatista Vico, Pavese o León Felipe, nos conducen al descubrimiento de la imagen poética: su principal recurso. En esos textos, como lo hace Vico, el valor ontológico en la mentalidad primitiva a partir de la imagen. Desde allí comprendemos los universales fantásticos: se da sentido a la realidad, nombrándola. La literatura adquiere una lectura simbólica y catártica. ¿Es la única lectura? No, por supuesto que no, pero es una de real importancia.

Ha partir de entonces podemos interpretar los mitos, el retorno a la esencia del creador, lo mágico, la soledad, el valor de la unicidad absoluta que lo eleva fuera del tiempo y lo consagra como verdadera revelación, que lo instaura como si cada vez que leemos un verso fuera la primera.

En toda obra sentimos la inmersión en el mundo de los orígenes, , el retorno a la tierra, las esencias del pasado y las experiencias infantiles, un nuevo modo de explorar la realidad, lo sensual y lo existencial.

Deberíamos comenzar recordando a Don Francisco de Quevedo y Villegas, a sus Sátiras Políticas, aquellos versos inmortales: “No he de callar, por mas que con el dedo, / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo.” Y aquel célebre y conmovedor Memorial dedicado a S.M. El Rey Don Felipe IV, por el cual fue encarcelado en su vejez, en San Marcos de León, durante cinco años. El poema, según la leyenda, apareció debajo de la servilleta de Felipe IV los primeros días de diciembre de 1639.

Vivimos en una sociedad que se desintegra, con hipócritas e inescrupulosas vejaciones. Un desdichado territorio poblado de expedientes, de infamia, de desolación. Sospecho que en estos últimos tiempos algo comienza a fisurarse. La estructura social está llena de porosidades, de fachadas folclóricas, de próceres, de deslizamientos. La sociedad –quiero imaginar- se percata de humillaciones cotidianas, de jerarquías prostibularias. Ineficacias y miradas esconden la complicidad de un sistema ilegítimo.

Ya lo dijeron: la patria es la infancia. La infancia y la lengua materna nos sirven para la evocación, para descubrir el mundo a partir de la memoria que al vivir recobramos. Descubrí que el poeta tiene en su hogar la intensidad del mundo íntimo que lo une a lo universal. Por eso sólo puedo escribir a mano sobre una hoja blanca. Desde allí recreo el sentido profundo del idioma. Medito la palabra que se expande, intento realizar la proeza de plasmar –una artesanía depurada- la experiencia del ser. El destino del poeta es esa percepción inexpresable.

La poesía, el teatro, la escultura -el arte- atraviesan la crisis o la degradación que cotidianamente palpitamos en la sociedad. Algo que en mayor o menor medida irrumpe desde las grandes capitales del mundo, una confusión que ahoga, distrae, distorsiona. El mal gusto (alguien preguntará con sorna ¿lo suyo es emblema de buen gusto?) es todo un símbolo. Presenciamos atónitos discursos enfermos o dementes, patrioteros, planteos irresponsables sin que nadie se detenga a reflexionar sobre la permisividad de teorías que desconciertan o provocan. En el fondo es hojarasca. No es casual que todos los movimientos totalitarios, populistas o demagógicos insistieron siempre en el espíritu de sacrificio nacional, en mitologías ancestrales, en espectáculos con “características románticas”, realzando ceremonias en donde el simbolismo y la carga de espacio imaginario cobraban un papel protagónico. Provocaciones solapadas. Ya Georges Sorel afirmaba que la imagen antes que la palabra era el instrumento adecuado para movilizar a las masas. De ahí el delirio colectivo, la megalomanía, la técnica óptica, la arquitectura luminosa.Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible. Anhela la solidaridad entre forma y existencia, sufre la imperiosa necesidad del instante, esa fugacidad que emerge y se define por sí misma. Hay plenitud en lo dramático, éxtasis y continuidad que le dan fuerzas para enfrentar un mundo absurdo.

Umberto Eco define los procesos de mitificación como “productos de la simbolización inconsciente”. La mitificación de las imágenes, caracterizadas como sagradas no sólo fue un hecho inducido desde los cenáculos del poder religioso medieval. Freud ya había enseñado que es posible la existencia de una masa de dos: en el enamoramiento; un estado donde se mitifica la imagen del otro. La imagen idealizada fascina. Y toda idealización, afirma Freud, es un afán que falsea el juicio.

La sociedad del espectáculo es una sociedad sin política, en la que los individuos se han visto desposeídos brutalmente de sus posibilidades y de los riesgos de la acción. Sufren las fluctuaciones ingobernables de un sistema absurdo y criminal. Los espectadores viven en la seguridad de una existencia tranquila, pacífica y administrada, o bien víctimas de la exclusión y de la precariedad, viven en la monotonía, el aburrimiento. El espectáculo es el nuevo opio del pueblo, nos dice, nos induce a pensar. Es la despolitización de la vida.

El espectáculo crea un presente perpetuo apoyado en el espejismo de la tecnología, en el que es posible la ocultación, el simulacro y la mentira. La ficción y la apariencia pasan por delante de la realidad.

Nunca es la misma realidad sino la versión de la realidad… Éste es el verso inicial de un poema en el que Wallace Stevens desnombra cada vez más lo que llamamos “realidad”. Evidencia su construcción merced al lenguaje. “El cielo en palabras y las palabras en sonidos de sonidos”. Aristóteles había señalado: “Las palabras proferidas son símbolos o signos de las impresiones del alma, mientras que las palabras escritas son signos de las palabras proferidas”.

Según Alain Bosquet, el poema inventa al poema. Podemos suponer que el poema que inventa al poema es creado por la poesía, cuando se manifiesta de manera verbal, una de sus formas de manifestación. “Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”, exhortó Vicente Huidobro. En ese sentido hacemos referencia a Raúl Gustavo Aguirre: “En cada poema hay una poética y en cada poética una concepción del mundo.”

En toda obra poética siempre hay desposesión, siempre existe la alusión. Borges señaló que “en el centro de toda obra artística nunca se encuentra lo que se imagina, ni siquiera los materiales que se supone evidente encontrar. En el núcleo del poema quizá no está la palabra, ni la nota en la melodía, ni el color en la pintura.”

Desde esta mirada en torno a la poesía es necesario citar a Albert Camus: “la libertad no está hecha de privilegios, sino que está hecha sobre todo de deberes.” En esta línea de pensamiento alguien muy querido por los libertarios, Gandhi. “La verdadera libertad no vendrá de la toma del poder por parte de algunos, sino del poder que todos tendrán algún día de oponerse a los abusos de la autoridad. La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio de la autoridad y hacerse respetar.” La poesía es reconocimiento de lo más íntimo de cada uno, pero también creación de realidad y límite, canto y espacio que genera el hombre, en unidad secreta, en presencia invisible del otro. “Cada uno de nosotros es culpable ante todos, por todos y por todo”, escribió para siempre Dostoievski.

El menosprecio de la sensibilidad es estigma de nuestra época, pero fundamentalmente del Poder. Desde el Estado se piensa en el hombre masa, en el menestral, en los delirios del cielo y del infierno, en los mercados. El menosprecio de la inteligencia también es otro de los estigmas. La grandeza de España, de Inglaterra o de Italia la hicieron a través de los siglos sus artistas, sus soñadores. No sus soldados, sus coronas o sus latrocinios. Tiene más hechizo Roma, Londres o Madrid que Nueva York.

Recoger aquello que está en el borde de la mirada, en el umbral de lo no visto. Descubrir la vena profética. Todo ha sido reemplazado por la servidumbre, por la vorágine del caos. Los poetas retroceden ante las multitudes, se embalsaman en un lenguaje críptico, cada vez más incomprensible. Vivimos nutridos de pensamientos muertos, de credos muertos. La mirada del sistema se vuelve corrosiva, el hombre va aprendiendo a someterse a las reglas del mundo. El poeta, paria por naturaleza, es también una anomalía. Aun no hemos arrojado el cadáver al mar.

Decía Alain Badiou: “…la verdad contra las opiniones, la intensidad de la vida contra la supervivencia, la rebelión contra la historia, la ciencia contra la técnica, el arte contra la cultura, la política contra la administración, el amor contra la familia.”

En la poesía hay exilio, persecución, violencia. En épocas de desafíos los poetas se volcaron a un compromiso con los más necesitados, con los desprotegidos, con los hambrientos. Algunos se convirtieron en hombres de acción. El poeta y el combatiente constituyen un todo vital y armónico. La poesía es siempre una acción libertaria.

A medida que la contradicción del sistema se agudiza nacen rasgos distintivos, subterráneos, en el campo de la cultura. La creación como reflejo de una sociedad (a veces o casi siempre) independiente de la cultura dominante. El poeta debe estar contra el poder, debe luchar contra lo burocrático, lo malsano, lo establecido.

Nos conmueve la poesía y el sueño de la libertad. Nos conmueve la dignidad, lo solidario, lo fraternal. La desnudez de la mujer, el mar, los bosques. La utopía de ser en otra sociedad, en otra relación humana. No renunciar al hedonismo, expandirse en la generosidad. Descreer de la infalibilidad del Papa y de la infalibilidad de la ciencia. Desde la voluntad del hombre libre contra la burocracia. Saber, por ejemplo, que un abeto de Noruega es el árbol más viejo de la Tierra; tiene 9950 años. Nos llena de esplendor, de felicidad, de milagro terrenal. Como los ojos de un niño o la evocación de una aldea. Crecemos desde la insurrección del poema hasta la pasión por el cosmos. Somos parte del universo, somos partículas libres, complejas. Rebeldes.

Hay una mirada social y una mirada estetizante. La poesía se integra al hombre. A veces el lenguaje es directo, transparente. Nace la búsqueda de otra identidad desde el lenguaje. “Ser radical, decía Martí, no es más que esto: ir a la raíz”. La poesía es humanista, solidaria. La emoción poética genera otra realidad, una utopía cierta. A veces es testimonio, entreteje lo íntimo del ser: su libertad. Al callar despierta el eco de la soledad dispersa, la cadencia del cuerpo en la palabra, la rosa azul de Novalis. Los límites de mi lenguaje son los límites del mundo. Y saber que la palabra es una mirada perdida en el infinito. Una mirada que siente lo fugaz y lo rebelde. Sin esperanza alguna; una utopía que recupera imágenes y visiones. Ya lo escribió nuestro admirado Herbert Read: “Nuestra civilización es un escándalo, y hasta tanto ella no sea reconstruida, todas nuestra actividades intelectuales serán vanas”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2019

lunes, 18 de marzo de 2019

Taller literario en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte

En abril Carlos Penelas retomará el Taller Literario en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, con clases grupales los jueves a las 20 horas, en Austria 2154.


Les recordamos que además Penelas dicta Talleres Literarios individuales, con días y horarios a combinar con los asistentes.

domingo, 10 de marzo de 2019

Autobiografía II


No es la distancia ni el vacío.
Estamos solos en la memoria del instante.
En este amar que llega,
en este cielo errante sobre el mar.
Sin embargo la ternura es continua.
Y el viento me despierta.

Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2019

jueves, 28 de febrero de 2019

Comienzan los talleres literarios 2019

Carlos Penelas retomará sus talleres literarios individuales en marzo. Se dicta una vez por semana en horario a coordinar con el tallerista. Informes al 4371-6686 y penelascarlos@yahoo.com.ar


Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Muchas talleristas son convocados e incluidos por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres. Además, muchos de sus alumnos ya han editado trabajos en soledad.

Sobre Carlos Penelas
Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes.

Consulte aquí la bibliografía completa de Penelas.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Falleció Alfredo Plank

A los 81 años falleció Alfredo Plank, destacado miembro de la vanguardia de renovación figurativa en los años '60. En 2017 ilustró El huésped y el olvido, de Carlos Penelas, con quien mantenía una estrecha amistad.

Graduado en 1959 en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, Plank trabajó y residió en Munich, Alemania, desde 1971, obteniendo un posgrado en la Akademie der Bildenden Künste y la Beca Premio Alberto Durero (D.A.A.D). Fue Medalla de Plata en el XVI Salón Nacional del Grabado y Dibujo, Buenos aires. Expuso múltiples veces tanto individual y colectivamente, en Alemania, Suiza, y España, donde participó en el Premio Internacional Joan Miro, y es seleccionado para el premio de pintura Medalla Gimeno en 1982.

"Plank, ha sido clasificado por los historiadores argentinos como expresionista, quizás por su fuerte colorido y temperamento alemán. No obstante usa diferentes recursos de la Figuración Narrativa, tales como la yuxtaposición de registros, sistema de representación que explora y explota con gran habilidad e imaginación. Su sistema de empaste estarcido y plano, viene justificado por su concepto de la luz, niega cualquier relación con el Pop que detesta, sin embargo, Plank desde los inicios a demostrado una actualización temática y reflejo del mundo secular que lo rodea, su obra en los 60 presenta dos fases bien definidas, una primera que le valió la acuñación de expresionista y una segunda etapa en la que cambia el sistema de aplique del color, y comienza a innovar en los sistemas de representación", dijo Eduardo Sánchez de Hoyos.


"Alfredo Plank es el recuerdo, las anécdotas, el buen humor y la armonía que forman parte del afecto. Son veladas que dificilmente se repitan; quedarán en nuestra memoria, en la identificación donde abreva la belleza y la utopía. La literatura, la pintura, los viajes y los proyectos permitieron acceder a la intimidad. La vida permanece intacta", dijo Penelas tras una de las tantas reuniones compartidas con el artista.


Recordemos que el poemario El huésped y el olvido (Editorial Dunken, 2017) lleva en tapa la reproducción de la obra "El descanso del Amor", de Alfredo Plank.

jueves, 21 de febrero de 2019

Letra sobre letra

¿Por qué motivo tendría que ocuparme en buscar los secretos de las estrellas si tengo continuamente ante mis ojos a la muerte y a la esclavitud?
Pregunta planteada a Pitágoras por Anaxímenes (hacia 600 a. N.E.)


En unos meses se editará mi libro de poemas Ofrenda de la luz. Estará dedicado a quien fuera mi gran maestro y amigo, Héctor Ciocchini. Extraordinario humanista, refinado poeta, estudioso de los clásicos, docente de prestigio, profesor de Estilística, investigador del Renacimiento y la emblemática. En Buenos Aires quizá lo presente en dos lugares estimados. En Galicia seguramente en Betanzos de los Caballeros, Santiago de Compostela y allí donde los paisanos me llamen. Gijón puede llegar a ser otra escala.

Creo que en nuestros días debemos releer a Simone Weil. También a Albert Camus y a Émile Cioran. Su vida es un ejemplo de lucidez, ética, esfuerzo, compromiso, integridad. En su pensamiento hay reflexiones sobre filósofos clásicos, modernos, contemporáneos, comentarios de obras literarias, investigaciones sobre la ciencia griega, estudios orientales. Durante la Guerra Civil Española formó parte de la Columna Durruti. Camus, en 1951, dijo que Weil era “el único gran espíritu de nuestro tiempo”. Su nombre estará siempre vinculado al de María Zambrano y Hannah Arendt. Escribió: El mal es ilimitado, pero no infinito. Sólo lo infinito limita lo ilimitado.

Vivo en un país tóxico; enfermo de irracionalidad, clientelismo, miseria, agresividad, corrupción. Reitero, un país tóxico por los cuatros costados. Tiene todos los matices y de manera simultánea. Somos democráticos, autoritarios, sensibles, patoteros, generosos, brillantes, liberales, colonialistas, guevaristas, montoneros, utópicos, murgueros, campeones, barras bravas, místicos, drogadictos, pícaros, piqueteros. Insuperables. Todo junto, sin respirar. Se saquea al Estado, el Estado nos saquea. Empleados inútiles, falta de idoneidad en empresarios, políticos, jueces, curas, profesionales o sindicalistas, un déficit estructural inmanejable, una inflación que comenzó hace setenta años – setenta años, compañero – donde el Estado colonizado representa una combinación de corrupción y pobreza, pobreza estructural. Somos ciegos al futuro. Un ejemplo: una intelectualidad progresista ve en Venezuela una lucha por la liberación. Borracheras ideológicas, chatarra intelectual, falta de criterio, visiones religiosas, luces mágicas. De paso, es el momento de decirlo, no se entiende Venezuela sin Cuba. No se la entiende sin militares y paramilitares, no se entiende sin sátrapas y narcos, sin cárceles y muerte. La realidad es tóxica, amigo lector. Y es cotidiana.

La creencia es ciega, la fe niega lo evidente. Se lo explico fácil: se enmaraña la historia, se generan leyendas engañosas, mentiras sin pudor, creencias trasnochadas. Luego otros farsantes crean una murga mayor: homenajes, celebraciones, revisionismos, componendas. ¿Lo ve? La evidencia es absurda ante el dogma, la interpretación ideológica, la imbecilidad intelectual, la decadencia. (¿Qué sabe de Hadewijch de Amberes?) Por supuesto, siempre con represión, muerte, exilio. ¿Entiende por qué le digo que necesitamos releer a Simone Weil o a Hannah Arendt? ¿Entiende que la toxicidad es parte del soberano de la Ciudad del Vaticano. Estado, por otro lado, que representa una monarquía absoluta y electiva, más allá del dinero sacro, las hostias benditas y la comunión pedófila? (¿Recuerda a Pío XII, a Celestino II, a Félix V, a Benedicto XIV, a Clemente VII…?) Sí, ya sé, hay seres nobles. Por supuesto que los hay, usted entre ellos. El tercer mundo no es una realidad sino una ideología. Lo escribió Hannah Arendt.

No me venga con zonceras. Todo se lo digo en román paladino. Conocemos de sobra la Doctrina Monroe y el contexto histórico en la cual se formuló. Luego vinieron interpretaciones y lecturas tendenciosas. Conocemos de sobra la historia del Mar Caribe, del Atlántico, Samoa, Corea, el atolón Bikini, Panamá, Nueva Granada, Texas, Nevada, Vietnam, Irak… Pero ahora nos estamos preguntando otra cosa y alguno de ustedes se hace el distraído. ¿Por qué intelectuales y no intelectuales colaboraron en los gulag? ¿Por qué razón un individuo niega las atrocidades del comunismo en todo el mundo? ¿Por qué un hombre se enorgulleció de ser fascista, franquista, chavista o peronista? ¿Hasta dónde la propaganda del odio y el resentimiento agita banderas? ¿Qué me dice de Josef Mengele? Doctorado en Medicina y Antropología, amante de la ópera, de la música clásica, de la literatura, proveniente de una familia adinerada. En India, los nacionalistas hindúes han erigido estatuas de Nathuran Godse, el asesino de Gandhi. ¿Qué me cuenta? ¿Se enteró como China se convirtió en modelo de Gran Hermano con 180 millones de cámaras que vigilan a sus pobladores, que hay un carnet con puntos para el buen ciudadano? ¿Le produce escozor el Libro Rojo de Mao? Se sigue editando, iluso lector; los turistas son compradores sin escrúpulos. Otra vez lo burdo, el cerebro de un orangután: ¿Trump o Podemos? Dicho sea de paso ¿qué me cuenta de mi admirado Roger Waters? De no creer. Another brick in the wall.

Después de la industria armamentista viene la industria farmacéutica. Entre los argentinos debemos agregar las islas Turk and Caicos. ¿Toma nota? Tailandia es el primer país de turismo sexual. El segundo, Cuba. En la República Dominicana la prostitución es legal, hay entre sesenta mil y cien mil dominicanas que trabajan en el comercio sexual. En los últimos años se agrega la participación masculina. En Tailandia hay más de tres millones de sexoservidores. La mayoría menores de edad.

Entre 1932 y 1933 se calcula que murieron en la URSS unas cinco millones de personas. Por hambre. ¿Por qué razón, insisto, un 38% de la población sigue admirando a Stalin? ¿Cuál es el porcentaje de admiradores de Castro, de Kirchner, de Maduro, de Perón, de Pinochet, de Hitler o de Velasco Alvarado? Vivimos con un espejo retrovisor que nos atrapa. Vivimos una fiesta ansiosa de lo efímero. No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero. Lo escribió María Zambrano.

Carlos Penelas
Buenos Aires, febrero de 2019

martes, 19 de febrero de 2019

Palabras de Lucrecia Romera sobre "Homenaje a Vermeer"

La poeta, doctorada en Letras en la Universidad Nacional de la Plata con una tesis sobre Vicente Aleixandre, opina sobre Homenaje a Vermeer, de Carlos Penelas. 


Querido Carlos:

Este homenaje poético me ha llevado a imaginar una vez más las telas de Vermeer: ese intimismo eterno, cuyas mujeres guardarán para siempre en los ojos de aquellos que las miren de verdad.

Y vos has mirado a Vermeer con la verdad de la poesía. Un diálogo entrelazado de amor y casi inexpresable lenguaje.

Lo que se dice: una experiencia mística con la belleza. Una unión amorosa llena de interrogantes y sugerencias.

Las del poeta que se pregunta y a veces se responde, no sin ensoñación.

Entre la veladura y la revelación.

He disfrutado de las meditaciones hechas poesía agradeciendo este homenaje que nos regalas en clave personal.

Un abrazo

Lucrecia Romera
Buenos Aires, febrero de 2019

Romera es becaria del Instituto de Cooperación Internacional Iberoamericano. Realizó en Madrid cursos de posgrado en Lingüistica y Literatura Hispánicas; docente universitaria.

jueves, 31 de enero de 2019

En la Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno posee en su catálogo gran parte de la bibliografía de Carlos Penelas. Puede consultar los títulos disponibles en este enlace.


miércoles, 23 de enero de 2019

Un poncho de Belén

He revelado, en diferentes oportunidades, que en 1978 - plena dictadura militar- logré editar Conversaciones con Luis Franco. En esa primera edición, casi clandestina, colaboraron algunos amigos de manera anónima. De modo especial el Dr. Alejandro Gómez – ex vicepresidente de la Nación, compañero de fórmula del Dr. Arturo Frondizi, quien discrepó con las políticas petroleras de su gobierno - admirador de la obra del poeta y ensayista catamarqueño. Vale recordar que otro presidente, el Dr. Arturo Umberto Illia, también fue amigo y admirador de Franco. Poco tiempo antes de asumir, lo visitó en su humilde casa de Ciudadela para ofrecerle el Ministerio de Cultura. Don Luis le respondió: “Le agradezco profundamente, pero no quiero perder un amigo”.


Volvamos a nuestra historia. A meses de la publicación del libro, me llama el Dr. René Favaloro, lector entusiasta de Ezequiel Martínez Estrada y de Luis Franco. Desea conocerme, conversar sobre el libro, hablar de Luis Franco. Ya en Estados Unidos le interesaba su estilo, su ética, su conducta, su forma de vida. Esa primera reunión duró casi dos horas. Más adelante, los tres almorzamos juntos. Al poco tiempo me integro activamente al proyecto único y trascendente del Dr. Favaloro.

Desde entonces estuvimos juntos durante veintidós años. Ocupé varios cargos al mismo tiempo: Jefe de Relaciones Públicas, Sub-Director de las Ediciones de la Fundación, Miembro del Comité de Ética y Jefe de Coordinación de Pacientes.

El Dr. René Favaloro, es necesario decirlo, ayudó a su familia de manera permanente. No puedo afirmar si todos los integrantes de ese grupo actuaron con reciprocidad. También colaboró notablemente de manera anónima con gente común. Asimismo con escritores y artistas, entre otros con Carlos Alberto Brocato y Luis Franco. No es impropio recordar – es de público conocimiento - que renuncié a la Fundación al mes de su suicidio.

Don Luis, el poeta, ahora descansa en su querida Catamarca. Acompañé sus restos desde Londres hasta Belén entre hombres a caballo, peones, músicos, maestras, niños y el resto del pueblo al costado del camino. En una sentida pancarta se leía: “Luis Franco es Belén”.

Por aquellos años, hablamos de la década de los ochenta, conocí y me hice amigo de algunos de los médicos de la institución. Entre ellos el querido Mario Racki, cardiólogo clínico y colaborador permanente de Favaloro.

Hace unos meses me llama y me comenta que una de sus pacientes, la señora Hilda Rosa Levin, hija de un reconocido librero, le lleva un presente significativo que pertenecía a su padre. José Levin era un experto librero de viejo que le conseguía al Dr. René Favaloro textos inhallables de Luis Franco, José Ingenieros, Alberto Palcos, Enrique de Gandía o Joaquín V. González. A la vez Levin era amigo de Luis Franco.

El obsequio pertenecía a don Luis quien, sobre el final de su vida, le ofreció a su padre. Mario, conmovido, piensa un destino. Y le dice: “No se haga problema, sé quién lo protegerá mejor que nadie”.

Hace unos días estuve en el consultorio del Dr. Racki. Me revisó con meticulosidad, anotó datos en la ficha, corroboró estudios. Luego hablamos del cosmos, de Betanzos de los Caballeros, de Varsovia, de nuestros hijos. En un momento me entrega un paquete; la emoción me embarga. Escucho la voz de Mario: “aquí te dejo el poncho de don Luis, está en buenas manos.”

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero de 2019

miércoles, 16 de enero de 2019

Hablemos del presente

El hombre medio, el hombre de la calle, ve aquello que está delante de sus narices, aquello que le muestra la televisión, las revistas semanales, los diarios, el panadero. Y las redes, el mundo de las redes sociales. Podemos seguir sumando temas de Internet, discursos de presidentes o ministros, opiniones de deportistas, análisis psicoanalíticos, sociológicos, visiones de poetas alcoholizados, teóricos impresentables, disparates, periodistas amarillos, avances tecnológicos, alcahueterías cotidianas, separaciones o casamientos. El hombre común piensa en sus vacaciones, en su colesterol, en los jóvenes con el lenguaje inclusivo, el feminismo, la violencia cotidiana, en el restaurante que inauguraron en un barrio exclusivo de su ciudad, en el cumpleaños de quince de la hija de la vecina. No está mal, no está mal.


El intelectual -apegado a su mundillo de triunfos y notoriedades- con voz serena y profunda como si tratara un tema fundamental, afirma otros desvaríos semejantes a los de mi tía o su suegra. Pero con una supuesta autoridad moral, educativa e ideológica. Podemos seguir, pero prefiero que sea usted -caro lector- quien continúe agregando datos, estadísticas, ejemplos. Puede hablar de docentes, de sindicalistas, de empresarios, de celulares, de celulitis, de photoshop, de divas y de divos…

A veces creo que la humanidad desconoce a Aristarco o a Demócrito. La fe, los mitos, las leyendas construyeron su mundo. (Le recomiendo, de paso, que se informe sobre el dinero sagrado y sus vinculaciones con la mafia). Sin razonar miramos un universo desde la pasión, desde la estupidez. Hoy vamos a hojear algunos artículos que me parecen interesantes. Titulares, gestos, otras coordenadas. Y aquí estamos, hablando de inundaciones, de corrupción, de falta de ética. Algunos títulos, usted tiene la palabra.

“China llegó casi 40 años tarde a la carrera espacial, pero ha sido hábil desarrollando su programa de exploración y encontrando hitos que alcanzar primero. Hace unos días, la sonda Chang’e 4 se convirtió en la primera máquina humana en aterrizar sobre la cara oculta de la Luna. Allí, a bordo de un frasco de un palmo de ancho donde se recreaba una biósfera en miniatura, una semilla de algodón se ha convertido en el primer vegetal en crecer en la Luna. Una imagen enviada ayer por la agencia espacial china (CNSA) mostraba ese histórico primer brote”.

“A partir de ahora serán dos de las principales empresas aeronáuticas del país, Boeing y SpaceX, las que lideren desde el sector privado el reto de los viajes espaciales, después de que Washington decidiera ceder su protagonismo hace siete años, con el objetivo de reducir sus ingentes costes.

Desde entonces, han sido China y, sobre todo, Rusia los países que han estado desarrollando unas infraestructuras que les han permitido convertirse en los auténticos referentes de la carrera espacial.

Sin embargo, cierto es que en los últimos años, la estratosfera más que el escenario de una competición mundial, se había convertido en un punto de encuentro entre los distintos países, como pone de manifiesto el buen momento que atraviesa la Estación Espacial Internacional (EEI), donde investigadores de diversas naciones colaboran codo con codo.

Esta nave, con capacidad para hasta ocho personas y que puede ser reutilizada en hasta diez ocasiones, de acuerdo con la compañía, será la que traslade a la EEI a la veterana astronauta Suni Williams, quien a lo largo de su carrera ha pasado casi un año entero en el espacio, y al debutante Josh Cassada.

Antes de este viaje, la cápsula se habrá sometido a un primer vuelo de prueba, en el que tomarán parte tres cosmonautas: Eric Boe, que fue piloto del transbordador Endeavour, Chris Ferguson, que participó en el último lanzamiento de un transbordador desde suelo estadounidense, y la novata Nicole A. Mann”.

“Por su parte, la empresa SpaceX ha desarrollado la Crew Dragon, una cápsula "diseñada para trasladar a humanos a la EEI y a otros destinos", según la empresa, que hará sus primeros ensayos tripulados en la estratosfera en abril de 2019 y que será propulsada por un cohete Falcon lanzado desde el Centro Espacial Kennedy de Florida”.

“La NASA celebró el año nuevo con el sobrevuelo histórico por la sonda New Horizons del cuerpo celeste más distante jamás observado de cerca, Ultima Thule, a unos 6.400 millones de kilómetros de la Tierra.

La sonda envió unas señales muy esperadas que llegaron a la Tierra sobre las 3:30 pm, confirmando que había logrado su misión sin sufrir daños.

La noticia provocó gritos de júbilo en el laboratorio de física aplicada John Hopkins, en Maryland”.

Quería decirle algo más, amigo lector. Los países en desarrollo contaminan sin cesar el planeta, este planeta azul. Seguimos viendo la desigualdad, la pobreza, la humillación, los engaños de los gobiernos, las palabras huecas. Nos hemos globalizado, los migrantes son una carga para muchos países y las armas un gran negocio. Los derechos humanos un privilegio para unos pocos, todo se distorsiona. El caos se hace palpable. Pero bueno, no estoy aquí para aguarle la fiesta. En breve empieza un partido de fútbol, caballero. Y en las grandes tiendas esta semana hay liquidaciones, señora. A vivir sin culpa, por favor; no me tome en cuenta. Usted sabe, escribo poemas.

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero 16 de 2019

domingo, 13 de enero de 2019

Carlos Penelas en el Museo Benito Quinquela Martín

Como es un hábito desde su adolescencia, Penelas recorre el Quinquela con emoción y nostalgia. En esta oportunidad fue especialmente por la muestra Las Partes del Todo, obras del Patrimonio del Museo, que se podrá visitar hasta el 8 de febrero.


Allí pudo apreciar dos piezas de la serie La cierva humana (1948) de la gran artista gallega Maruja Mallo. Las obras, que nunca fueron exhibidas, habían sido donadas al Museo por la familia Lecture.


Entre otras obras de importantes creadores argentinos se pueden admirar trabajos de Adolfo Ollaca, Guillermo Butler, Pedro de Simone o Antonio Alice.


En la Sala Américo Bonetti están los mascarones de proa. Penelas siempre se detiene en estos diseños pictóricos o escultóricos que se remontan a los inicios de la navegación. Seres mitológicos, figuras exóticas, escudos y emblemas nos transportan al mundo de lo poético.


Vale la pena recordar que con los años los mascarones - muchos de autores anónimos - se transformaron en obras de arte y que fueron coleccionados por Quinquela Martin.


viernes, 28 de diciembre de 2018

"Ofrenda de la luz", poemario de Carlos Penelas

Carlos Penelas publicará en 2019 Ofrenda de la luz. El libro esta dedicado a su gran maestro y amigo: Héctor Ciocchini (1922-2005). Humanista, refinado poeta, estudioso de los clásicos, docente de prestigio, profesor de Estilistica.


Ciocchini analizó a poetas y escritores contemporáneos con la misma intensidad que estudió la poesía grecolatina, el Siglo de Oro y el barroco español. Fue, además, un notable traductor de la poética de Paul Valery. Un investigador de larga y reconocida trayectoria sobre todo en emblemática medieval. La pintura, el cine, la música clásica y el jazz lo acompañaron siempre.

Un poema inédito de Ofrenda de la luz:

La noche

En una infancia de luz y beatitud

una dicha brota de otro sueño.

Es errátil el destello de la luna,

voz tenue en el desvelo,

secreto, sutil. ¿Hasta cuándo, uno dice,

vive este vapor de dicha y de silencio?

¿Hasta cuándo?

Ahora, con los años, todo está suspendido

en la nostalgia. Y el alma es un susurro

de una estrella con mi nombre, apenas

el recuerdo de una ventana al patio.

Ustedes ¿escuchan, de súbito, este abismo?

Carlos Penelas

sábado, 15 de diciembre de 2018

Carlos Penelas llegó al podio

El sábado 15 de diciembre se realizó, desde las 10 hasta las 13 horas, el Torneo Master 2018 en la sede Dr. Ricardo C. Aldao del Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.


Carlos Penelas participó en estilo pecho, 50 metros, obteniendo el segundo puesto en su categoría, mayores de 60 años. Participaron alrededor de sesenta nadadores representando a distintas entidades deportivas.


El poeta agradece a las profesoras de natación y guardavidas del club por la generosa invitación a participar. Especialmente a Gabriela Fazio y Gabriela Noto que fueron  entrenadoras y tutoras del poeta.


También un especial saludo a Fernando y demás integrantes de la Sub-comisión de Natación.


Recordemos a Michael Phelps: "No se le puede poner limite a algo, cuanto más sueñes más lejos llegarás".




lunes, 10 de diciembre de 2018

El poeta vuelve al barrio

Carlos Penelas regresó el domingo 9 de diciembre al lugar dónde nació, a la casa donde su madre, María Manuela, dió luz a sus cinco hijos. Hablamos de Mariano Acosta 1018, Piñeyro, localidad del partido de Avellaneda, en la zona sur del Gran Buenos Aires. El barrio se lo conoce como "el pueblito", pegado al terraplén, a las vías.


Aquí se instalaron - 1880 - las primeras fábricas de jabones y velas. Su padre, don Manuel, como toda la familia, como los gallegos hidalgos, era simpatizante del Club Atlético Independiente y socio del Club Progresista.

Vale recordar la zona en 1831 con la familia Mackinlay y luego los Cobo Lavalle, el saladero, las primeras fábricas. En 1858 muere Felipe Piñeiro y lo hereda su hermana Trinidad quien vende sus terrenos al Ferrocarril Sud. Avellaneda era Barracas al Sur.


Un pueblo que se fue construyendo con inmigrantes españoles, italianos, polacos...todos trabajadores. Comenzaban los primeros talleres metalúrgicos, las actividades industriales, los saladeros, fábricas de vidrio, mataderos, laneros...


Mi padre, intimo amigo de las familias Tetamanti y los Pienovi, del Dr. Lucas Benitez, de los Fraga,los González, los Villanueva, de Francisco Duca. Vio boxear a Juan C. Merediz, campeón Sudamericano, hablamos de 1937.


Es importante mencionar al maestro anarquista Juan Poggetti y a sus díscipulos Perla y Humberto Correale. Es cierto que también nació en aquellos pagos el populismo conservador. Como emblema el caudillo Alberto Barceló. Y hombres ligados al hampa: Ruggerito y Julio Valea, más conocido como "el gallego Julio". Pero eso, es otra historia.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Por qué soy camusiano

Buscar lo que es verdad no es buscar lo que se desea
Albert Camus


A mis dieciocho años me cautivó Camus. Primero su literatura, luego su pensamiento. Finalmente su ética.

La lectura inicial fue El extranjero. De inmediato El mito de Sísifo. Más tarde Calígula. Con el tiempo Ni víctimas ni verdugos, La peste, El hombre rebelde, Carnets, Crónicas argelinas, El primer hombre. La filosofía del absurdo me vinculó de modo definitivo al ateísmo existencial. No hay significado dentro del universo, la vida tiene un valor insignificante. El valor es el que nosotros le vamos creando. Vivimos reiteradas repeticiones; detrás sólo hábitos, costumbres, una tradición que se basa en la inercia. No hay coherencia ni lógica. Hay cierta mitología, cierto dogmatismo, deseos imaginarios para soportar lo cotidiano. El hombre necesita racionalizar, necesita justificar su ser. De allí que su literatura, su ideología, se la vincule con el absurdo, con la filosofía del absurdo. El hombre busca una causa donde no la hay; un universo increado, desprovisto de fundamentos, lo religioso en lo celestial y en lo terrenal. Pero esto no significa que no tengamos un compromiso social, ético, humano. De allí mi cercanía a la sensibilidad libertaria.

Camus es un escritor clásico, un escritor necesario. Camus siempre puso por encima de lo político, la moral. Una obra donde sinceridad y desolación emociona, conmueve. Hay una moral en el hombre absurdo, una ética en un mundo sin Dios y sin finalidad. No es nuevo el dilema; puede resultar descarnado y doloroso. Mi padre me enseñó a no persignarme. Ni ante el altar ni ante una bandera.

El socialismo libertario es un problema para el poder, para el autoritarismo. Un verdadero dilema para el hombre mediocre que carece de sensibilidad, de criterio, de visión. Para los intelectuales -que viven la cultura desde lo dogmático, desde cierta notoriedad, desde un universo histórico o sociológico- resulta un engorro. Durante mis días de estudiante en el Profesorado en Letras me formé con el ejemplo de mis docentes, con el estudio y el análisis de textos clásicos; la poesía y literatura universal fueron fundamentales. Con ellos pude crecer, profundizar un cosmos, buscar belleza en cada manifestación artística.

Por lo general hay una voluntad solipsista de ejercer el poder. Suele no oxigenarse con la vida. Luego se entretejen astucias, confusiones, fachadas. Los universales de los hombres del poder se vinculan con la hipocresía, la corrupción, las sacristías, los mandatos. El pedestal de su estatura lo dará luego un relato grotesco, indecoroso, lumpenizado.

La enajenación apela siempre a la tragedia. Se maquilla lo demencial, los discursos, los espejos. Se habla de lo que no se entiende con proclamas al filo del delirio. Uno se alude como heredero de textos póstumos; otro verifica la afinidad espiritual con las raíces. Se dice París, se dice New York, se dice América Latina, se dice calamidad, honor, patria. Al final llega la patota con sus mutilaciones y destrezas circenses. Los cortesanos entran a la escena: algarabía, vileza, ignorancia, alusión platónica, cainismo. Misterio bufo.

La burocracia, entendámoslo de una buena vez, manipula. Vienen sellos, rigidez, papeleos, formalidades innecesarias, incapacidad, corrupción, imbecilidad. Hacemos referencia a los aparatos, a esa pulida y aceitada inmutabilidad de las congregaciones, de las corporaciones, de los servicios y contraservicios. El tono elegíaco es lucrativo. Luego la vulgaridad sobrecargada, las medallas, el apogeo de los escenarios. El fariseísmo con todo su atuendo. Intelectuales conversos, mutaciones, repertorio de personajes y gestos que resultan abrumadores. Podemos hablar de zigzagueos, de personajes enfáticos, de hostias, de cutículas. Sumemos: la armada Brancaleone y el heroísmo monumentalista. Las escaleras lustrosas o el populacho serán fieles acompañantes. Beaterías de izquierdas y de derechas, disfraces y declaraciones, miserias y genocidios. Un universo entre lo científico y la superchería, entre lo honorable y lo rastrero. Vivimos a diario confesiones fragmentadas, patéticas.

Camus no se sustrae a la historia, hay ejemplos permanentes en sus páginas. también advertimos en su obra ejemplos de fuerza y de piedad. La clarividencia es al mismo tiempo su victoria, el mito es trágico porque su héroe es consciente. He aquí lo fundamental, el eje de su ética. Durante la ocupación alemana formó parte de la Resistencia Francesa y en la posguerra se relacionó con grupos libertarios. Rescató siempre la libertad individual. Debemos señalar que en Camus descubrimos la presencia de Dostoievski, Schopenhauer, Nietzsche…

Caro lector, me pareció interesante este deambular, esta manera de enhebrar ideas, sensaciones, miradas. Efímero y rutinario, quizás. Nunca ecuménico ni pringoso; sin deslizamientos. Camus nos enseñó la moral de la rebeldía y una reflexión estética. La obra será un ejercicio, “ese ejercicio de desprendimiento y de pasión que consume el esplendor y la inutilidad de una vida de hombre”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2018

viernes, 7 de diciembre de 2018

Fin de año en la Biblioteca Sánchez Viamonte

Con un brindis, Carlos Penelas finalizó el Taller Literario 2018 en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. ¡Los esperamos el próximo año!

Lamentablemente, por diversos motivos, muchos de los alumnos que nos acompañaron durante la cursada no pudieron estar en la despedida, pero también celebramos con ellos a la distancia.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Carta inédita de Pascual Vuotto

Hace unos días, Pedro Acuña – abogado, hombre culto, fino lector – me alcanzó una carta que Pascual Vuotto le había escrito a su tía, Da. Aicida Schenone de Villagra, maestra de su pequeña hija, Themis Vuotto. Está fechada el 25 de noviembre de 1938. Un texto no sólo emotivo sino de calidad literaria, donde se manifiesta principios y elevada formación. La maestra de la niña fue una gran educadora y llegó a ser inspectora distrital de Mercedes. Falleció en 1958; Themis, en 2003.


Luis Danussi, padre de Rocío, fue el primero en hablarme de él. Luis Franco me presentó a su gran amigo Pascual Vuotto en Mar del Plata. Sospecho que era el verano de 1979. Vuotto: una leyenda ética del idealismo libertario. Se lo conoce por un hecho histórico terrible: Los presos de Bragado. Un caso de tortura policial de la Década Infame (1930-1943). Fue detenido arbitraria y falsamente, acusado de haber puesto una bomba el 5 de agosto de 1931. Estuvo preso desde 1931 hasta 1942. Había sido condenado a cadena perpetua. Sufrió los peores tormentos. Un suceso trascendente de nuestra historia, hoy casi olvidado. Años de lucha por lograr su libertad. En todo el país se formaron comités de solidaridad por los detenidos. Se realizaron actos, marchas, publicaciones. Fueron sus defensores el Dr. Enrique Corona Martínez, el Dr. Carlos Sánchez Viamonte y el Dr. Gabriel Bajardi.

Vuotto, obrero ferroviario, publica Vida de un proletario, en 1935. Se llegarán a vender, en sucesivas ediciones, más de 34.000 ejemplares. Fernando Quesada escribió Por la libertad de Los Presos de Bragado; Carlos Sánchez Viamonte, Defensa de un proletario. En 1991 Vuotto presenta en la Federación Libertaria Argentina El Proceso de Bragado ¡Yo acuso!

Sus restos fueron velados en la FLA. Lo despidieron el anarquista Enrique Palazzo y el socialista Guillermo Estévez Boero. Había nacido en 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires, el 5 de enero de 1904. Murió el 16 de febrero de 1993 en Buenos Aires. Sus restos fueron cremados en el cementerio de Berazategui. Se había casado con la militante anarquista Donatila Barrera. Libros de su biblioteca hoy están en la mía por donación de Themis.



Sra. Aicida S. de Villagra

Distinguida señora:

Mi compañera se ha permitido hacerme partícipe del contenido de su carta. Y he experimentado la más viva satisfacción, no porque haya sentido halagada mi vanidad de padre, sino porque usted ha puesto alas a mis esperanzas al hablarme así de esa hijita a través de quien veo la luz del día.

La ignorancia, el egoísmo y los desenfrenados apetitos humanos han hecho de la vida, que lo bello y simple como una flor, como una sonrisa o como una lágrima, algo que nos tortura y nos hace desdichados. Yo, que no tuve infancia, valorizo lo que es para el niño no acercarse a las fuentes impuras y es por ello que me empeño en mantenerlos alejados de las pequeñas miserias humanas. Quisiera que fueran toda bondad, todo amor para sus semejantes. Por eso ellos no saben del dolor de mi drama más que aquello que les llega de reflejo.

Se extrañará usted al leer estas consideraciones tan ajenas a su carta y al motivo que la determinó. Es que quiero demostrarle que comprendo su conducta para con mi pequeña y comparto también sus íntimas satisfacciones al ser objeto de esas manifestaciones de cariño por parte de mi nena.

¿Conoce usted el proceder de los griegos para con las mujeres próximas a ser madres? Yo, que viví casi como Diógenes, me esforcé en que los pájaros sustituyeran a las bellas estatuas y a la música, para que la bonanza y modesta belleza de un lugar apacible obrara de reflejo sobre mi futura hijita.

¿Es ridículo que yo, en estas circunstancias, haga a usted estas confesiones? No importa; son sinceras y espontáneas. Usted me excusará. No he leído esa publicación. Pero quiero llama su atención sobre el nombre de mi nena. Esa es mi única y secreta venganza contra quienes me arrojaron este abismo, de donde he de salir no lejano día. La verdad triunfará y mi hijita con su nombre reprochará a la actual sociedad de sus crímenes cometidos en nombre de la ley y la justicia.

Señora: le ruego quiera aceptar mi más honda gratitud por todo cuanto hizo usted de mi nena y para ella. Es la gratitud de un corazón humano que nunca albergó el odio.

Salúdale con toda consideración

P. Vuotto

25/11/38


Nota: El 28 de julio de 1993 el Congreso Nacional sancionó la ley 24.233, por un proyecto de Estévez Boero que “desagravia el nombre y la memoria” de Los Presos de Bragado. Vuotto había fallecido cuatro meses antes de dicha reparación.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 24 de noviembre de 2018

lunes, 19 de noviembre de 2018

Carlos Penelas presentará "Réquiem", de María Dolores Seijas Soto

El martes 27 de noviembre a las 18:30 horas, en el Club Español, Bernardo de Irigoyen 172, se presentará el libro Réquiem, de María Dolores Seijas Soto, con la participación de Carlos Penelas y la lectura de Rocío Danussi. El acto cuenta con la colaboración de la Xunta de Galicia.


 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Del cielo, la tierra y las profundidades

Estuve viajando. Nunca fui turista, siempre me consideré un viajero. Me maravilló el Egeo, el azul, el cielo, su sol. Los griegos situaban el centro en Delfos. El centro del mundo siempre coincide con el omphalos, que significa ombligo. Para el hombre primitivo era el pozo que comunica cielo, tierra y profundidades. Como manantial de vida pero también como inicio de los cuatro ríos del Paraíso. Me emocionó el Jónico, el Adriático. Vi ciudades hermosas, historias, leyendas. Hablé con hombres y mujeres del lugar, comí en sus restaurantes, reí con muchos de ellos. Recordé páginas, lecturas, obras. Evoqué mis días de estudiante en Letras, a mis mayores. Creta, Mikonos o Santorini se sumaban a los sueños de Nauplión y de Corfú. Evoco el Caffé Specchi de 1839, en Trieste; el Caffé Greco de 1760, en Roma. Por las noches las imágenes del Palazzo Doria Pamphily, Ovidio, el Musei Capitolini, la Iglesia San Donatus de Zadar. Volví sobre los textos de Cavafis, de Seferis. Ví a Jasón, estuve en el origen de la Atlántida. Cuando uno lee a los clásicos, cuando busca en las escenas del cine o del teatro las visiones del cosmos, cuando un cuadro o una escultura nos hacen elevarnos, uno debería abrir los ojos. O cuando Homero, según nuestro genial Kenneth Rexroth, nos enseña el presente. Pero no sucede, no sucede. Parece que el ser humano no termina de sentir, de comprender. No señalamos al pobre muchacho analfabeto- ignorante hasta la ferocidad- o al pobre diablo que vive del Estado, de los favores del intendente o del comisario. Hablamos de académicos, de profesionales, de supuestos intelectuales, de aquellos que viajan sin saber si el Teatro Mariinsky queda cerca de Marruecos o en Finlandia. ¿Entiende lo que digo, desentendido lector?


La sumisión del espíritu, el cinismo, la corrupción, las contradicciones ideológicas, los relatos permanentes - historias, héroes, banderas – alocados e infames, hacen que todo suceda de manera frenética, demencial. Y a esto le agregamos la ornamentación, la voz única, un mundo enfermo de jerarquías, de clasificaciones. Las hogueras, los herejes. La oscuridad, la burocracia, el gusto empalagado.

Siempre me resultó fascinante saber en qué mundo vivo. Resulta que la memoria en el poeta va de un lado a otro, camina al azar, regresa sin saber, vuela distraído. Y entonces es árbol, pájaro, mar o caballero. Un homeless que duerme bajo de un puente en París o en Los Ángeles, un hombre soñador que camina por un muelle escuchando el bullicio de las gaviotas o el calor del desierto de una tierra casi desconocida. Practica la felicidad que no excluye lo ameno ni lo inteligente. Es un viajero sin posada, un viajero de un conglomerado de vidas y de ideologías que lo incitan a indagar en la barbarie y en la amistad.

Decía el gran escritor uruguayo, Juan Carlos Onetti, que “si alcanzamos el éxito, nunca seremos plenamente artistas” No está mal. Miguel Delibes señaló en una oportunidad “de lo que más hablan los españoles es de dinero”. Una mirada, ¿verdad?

Mariano de Montero, que fue director de la Escuela Diplomática de Madrid, manifestó su horror porque el Rey toleró que el próximo presidente de Bolivia, Evo Morales, se presentase con un “jersey”. Lo consideró “carente de cultura vestimentaria”. Interesante la meditación del caballero. ¿Qué opinión tendrá de la gente que usa turbantes y túnicas de seda o birretes de piel? ¿O de un vestuario étnico tribal? El Rey, sin duda, tiene más conciencia que el señor de los buenos modales y de los desfiles con trajes londinenses o parisinos. “Toda cultura se funda más sobre prejuicios que sobre verdades”, escribió nuestro querido primo Friedrich Dürrenmalt.

En estas tierras ninguno de nuestros dirigentes sabe de literatura. Tampoco de otras cosas. Bueno, de ciertas cosas saben más que los otros, que no saben. No es casual que en estos territorios se suele hablar de “hacer el verso” cuando alguien engaña a otro, le miente, lo embauca. Las estrategias son feroces, usted lo sabe, querido lector. “Uno no puede enfadarse con su tiempo sin salir mal parado” dijo Robert Musil. Al poeta le interesa el mensaje simbólico, la desmesura de la metáfora culta, la ingeniosa confrontación política. Altri tempi.

Uno no quiere ser injusto, pero nos hipnotizan de la mañana a la noche. Instalan en cada lugar algo que nos hace imbéciles, que nos alquila el cerebro, que nos consume energía. Sobrevivimos en la estupidez, en la ansiedad, en la demencia colectiva, en el populismo. Nos encadenan a comprar, a casarnos, a visitar cementerios. Todo se minimaliza, rigen las leyes mercantilistas del mercado global. Mi tío abuelo, Giacomo Leopardi, subrayó que “el hombre no vive de otra cosa que de religión o de ilusiones”.

Eso es lo que le pasa al bardo, sale a caminar o se pone a escribir y se le llena la cabeza de imágenes, de citas, de hadas, de ensoñación, de mujeres hermosas que deambulan con velas por corredores de palacios abandonados. Llevan bucles dorados, senos blanquísimos y murmuran el asombro en la mirada... y los poetas se enamoran de esas cosas. Martín Heidegger tradujo “...no hay nada más inquietante que el hombre”. No es fácil la ambivalencia afectiva, lo maravilloso, el sentimiento de lo extraordinario o de lo esotérico. Ángeles y demonios cohabitan en nosotros. La realidad deja en evidencia, siempre, las contradicciones de un escenario donde coexisten el altruismo y una compleja trama de intereses. La bondad y el fraude, lo poético y lo político. Sin entrar en las tensiones de la clonación.

Seguimos de cerca palabras y gestos del papa Francisco. Usted sabe que pienso, usted sabe como yo - no se haga el tonto o el distraído - qué significa el populismo, la demagogia y los símbolos. En el lenguaje diario a menudo se confunde la alegoría, el emblema y el arquetipo. No me haga hablar. Prefiero sentir como Schpenhauer "la metafísica de la música". Me enseñó a descubrir la insinuación de la tragedia. Hasta la próxima, caro amico.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 12 de noviembre de 2018

lunes, 5 de noviembre de 2018

Roma


Roma

a Raffaele Romano



Camino sobre los sueños y los mitos.

Veo la presencia de Adriano,

la voz de Caravaggio,

el latido de Fellini.

Camino desde el ensueño,

desde el otoño que murmura

las palabras de Ovidio,

el nombre de los dioses paganos.

La soledad es inmensa.

Infinita la sombra que protege

la dicha de una princesa oculta.


Carlos Penelas

Roma, 28 de octubre de 2018



Foto: Rocío Danussi

sábado, 3 de noviembre de 2018

Vuelven los talleres

Dejando atrás el Egeo, el Jónico y el Adriático, la semana entrante Carlos Penelas retoma las clases en los Talleres Literarios individuales y en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.

Foto: Rocío Danussi

viernes, 2 de noviembre de 2018

Carlos Penelas en Volos, Grecia

Al fondo se ve la réplica de la nave Argo. Con ella Jasón, según la mitología helénica, partió en busca del vellocino de oro con sus compañeros argonautas. Fueron protegidos por la diosa Hera.


En 2008, las autoridades de Volos construyeron y botaron la replica que observamos en la foto, replica de una pentecóntera de la época micénica griega.

Una pentecóntera o pentecóntero  era un barco de guerra griego impulsado por 50 remeros (de ahí su nombre), además de un timonel y quizás otros marinos. También podía navegar a vela.


Tenía una eslora de 35 metros de largo, y una manga de 5 metros de ancho.

Es el tipo de barco usado, según el relato de Homero, en la Guerra de Troya (siglo XII a. C.)

La foto la sacó el amigo brasileño Aristóteles Silva.

sábado, 27 de octubre de 2018

Una ratificación de la pasión

Compartimos el comentario de El mar en un espejo de otoño en el suplemento literario del diario La Gaceta de Tucumán.


POESÍA
EL MAR EN UN ESPEJO DE OTOÑO
CARLOS PENELAS
(Dunken - Buenos Aires)

La editorial Dunken, como viene haciendo desde hace diez años, publica un nuevo poemario del autor de El huésped y el olvido que lleva viñetas originales de Eugenia Limeses y se encuentra dedicado a la memoria de don Ricardo E. Molinari.

En el prólogo el poeta nos advierte: “Después de más de cincuenta años uno ratifica aquello que escribió, aquello que amó o sospechó amar. Reitera su pasión, su melancolía, su perplejidad, la percepción íntima del mar o del bosque, cierta morosidad en el monólogo del cielo y de las nubes. Las raíces, la ética, el combate contra el dogmatismo o lo irracional suscitan pasión, mitología, angustia. Es cuando se une el vértigo de la intuición, lo insondable del idioma; vicisitudes que son parte de mi identidad. Desde joven me inspiró una cita de Aristóteles: ‘la finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia’”.

Alejandra Crespín Argañaraz
La Gaceta de Tucumán, 21 de octubre de 2018

domingo, 7 de octubre de 2018

Taller literario