jueves, 10 de agosto de 2017

Penelas dialogó en la Feria del Libro de Tandil

El viernes 4 de agosto, Carlos Penelas presentó su poemario El huésped y el olvido, publicado recientemente por Editorial Dunken, en la 14° Feria del Libro de Tandil.

 
El acto se llevó a cabo en el Centro Cultural Universitario. La presentación del poeta estuvo a cargo del profesor Juan Bazoberri. 
 
 
Con él y con un público atento conversó, de manera distendida durante una hora, en torno a la  poética, influencias literarias y culturales, formación del intelectual, las virtudes o debilidades de la creación,  un recorrido de incertidumbres y paradojas - donde las fronteras se confunden - sobre la industria editorial, la inteligencia, la elegancia y la belleza en la obra de  arte. Al finalizar se sirvió un vino de honor. 
 
 
Fotografías: Rodrigo Velázquez.

martes, 8 de agosto de 2017

En la Casa de la Cultura de Tandil

Carlos Penelas visitó la Casa de la Cultura de Tandil. Fue recibido por la Licenciada en Patrimonio, María Magdalena Conti, quien lo invitó a recorrer las instalaciones y el archivo de la institución.


El edificio histórico, de estilo francés, es de 1918. Perteneciente a la familia Manochi está ubicado en el tradicional esquina de Belgrano y Rodríguez.

viernes, 4 de agosto de 2017

martes, 1 de agosto de 2017

Lecturas piadosas, obra pía

Cuando hace poco menos de un mes leí en los diarios ciertos títulos me dije: “Es mentira, no puede ser. Están mintiendo”. Luego del escozor que corrió por mi espalda me dije: “Toda ésta infamia es obra de ateos, masones o anarquistas”. Y me eché en el sillón de la sala a descansar.


Uno de los medios, como título, informaba: “Escándalo Vaticano: orgía gay y drogas en el departamento de un sacerdote”. Otro diario, en primera página, con letras de molde: “La policía irrumpió en del departamento del ex secretario del cardenal Francesco Coccopalmerio por las constantes quejas ante la masiva llegada de invitados al lugar”. Imposible, fue lo primero que pensé. Lo segundo: ¿qué pensará el Papa? Hasta donde yo sé es argentino, peronista y de joven amaba a los caballos de carrera. Una infamia tras otra. Leo en un diario extranjero: “4444 casos de pedofilia en Australia cometido por sacerdotes entre 1950 y 2010. La iglesia traslada de zona a los sacerdotes”. “El cardenal George Pell, estrecho colaborador de Francisco, acusado de encubrir los abusos”. Hay pecado de falsedad, me dije. Es obra de la prensa amarilla, de la sinarquía internacional.

Por tal motivo decidí consultar mi biblioteca. Como usted sabe, caro lector, tengo mucha bibliografía en torno a lo literario, textos clásicos, libros de poesía, estudios en torno a la gramática y la estilística, libros de sociología y de historia, antologías diversas, diccionarios. Y más. Pero poseo una biblioteca, aparte, donde abundan historias de las religiones, biblias, los evangelios apócrifos, biografías de los anti Papas, estudios sobre la silla gestatoria, encíclicas, cartas de Mussolini y de Franco al jefe de gobierno del Estado del Vaticano, citas de autores liberales y otros no tanto, publicaciones en torno a los Manuscritos del Mar Muerto y otras delicadezas que nunca quise leer. Por lo tanto comencé a hojear algunos de esos mamotretos, tomar nota y cerrarlos definitivamente. Para que el polvo y el olvido los sepulte. Y Satanás no me complique la vida.

Encontré nombres como los de Ernest Renán, Émile Durkheim, Charles Guignebert, Hans Küng, el abate Alfred Loisy, Claudio Magris, Etienne de La Boétie, Johannes Baptist Metz y tantos otros que sería largo y tedioso enumerar. Usted, lector, puede comenzar por estos nombres.

Luego vi una serie de recortes de periódicos que alguien sin fe me alcanzó alguna vez. Allí está Albino Luciani, Juan Pablo I, el Banco Ambrosiano y su director Roberto Calvi, su vinculación con Licio Gelli y la secta mafiosa Propaganda Due, la condecoración que el General Perón le hizo en Argentina cuando vino con López Rega, la financiación de las obras religiosas dirigidas por el obispo Paul Marcinkus (también de la P2). Los apotegmas del cardenal Villot, crónicas en torno al bello padre Georg Gänswein, don Giorgi, el “George Clooney del Vaticano”. Y mucho más. Rompí los recortes sobre todo cuando empezaron a publicar sobre ciertos escándalos en torno a la pedofilia, el descubrimiento de prostíbulos gay frecuentado por clérigos y el tema del Vatileaks. Pobre mayordomo Paolo Gabriele. Los Borgia no eran nada. Quemé todo. Una infamia tras otra.

Uno de los textos que me llamó la atención es sobre Tertuliano en el siglo II. Parece ser, entre otras cosas, que el misterio de la Santísima Trinidad no figura en la Biblia y que recién fue aprobado por Gregorio de Niza en el Sínodo de Alejandría, en 1362. En fin, de eso se poco y nada. ¿A quién le importa? Además, para algunos teólogos, Jesús no sería hijo de José sino el hijo de Dios. Un problema pues María es “madre de Dios”. De esto no entiendo. No lo tiro, lo guardo y lo dejo como estaba. La Trinidad es un misterio, decía mi tío Pedro.

Luego viene la sabiduría cabalística, los acertijos cada vez más complicados, el pensamiento de Hamann, llamado el “mago del Norte” por sus alucinaciones, acercamiento al pietismo, a los rosacruces y a la mística. Eso es del siglo XVIII, después del tema de Giordano Bruno y otros herejes. El esoterismo cumplió su función junto al magnetismo animal y la magia. Seguí casi de inmediato con el profeta Natán, el reinado davítico, la fe ingenua que movía a las masas incultas, el Concilio de Nicea (325), Teodosio I el Grande (379-385) el cardenal Nicolás de Cusa (1400-1460) y su descubrimiento de documentos falsos, el Egipto faraónico, las observaciones de Arnold Hauser, el asesinato del arzobispo Thomas Becket en la catedral de Canterbury (1170) por Enrique II por sostener que el poder espiritual era superior al terrenal. Y me detuve en Ignacio de Loyola. Y recordé a mi padre cuando de niño me decía que jamás iba a saber “cuántas monjas hay en el mundo, cuántos bolsillos tiene un cura y qué piensa un jesuita”. Mi hermano mayor comentaba que estos cardenales, obispos y santones – en un halo de pudibundez - inventaron el horror de la isla de Tiflos. Bueno, nuestro amado Santo Padre o Padre Santo lo dijo en forma elíptica: vietato lamentarsi.

Algo de todo esto conversé con un amigo, vecino de mi casa – creyente, hombre de comunión diaria – que me alcanzó un libro con imágenes y textos en torno a las torturas más crueles y sanguinarias de la Santa Inquisición. En principio, desde pequeño, siempre me pareció correcto perseguir a los apóstatas, hugonotes, albigenses, brujas, blasfemos y ateos. Es asombroso los métodos de tortura creados por cardenales, obispos y monseñores. Contra mujeres y ateos, principalmente. Así es que descubrí “La pera oral, anal y vaginal, La sierra, La cuna de Judas, El desgarrador de senos, La silla de interrogatorio, El aplasta pulgares, Las uñas de gato, La horquilla, La doncella de hierro…” y tantos instrumentos espirituales para mostrar la benevolencia del Señor. Era en nombre de la salvación, del amor, de la paz universal. Sobre todo que años después en los conventos se abortaba, se asesinaba; también la masturbación tuvo lo suyo. Ya no quise entrar en el mundo de las bulas contra los contumaces ni en el tema de las bendiciones de armas, monarcas o doncellas. Clamo contra el impío en defensa de frailes y frailucos. Debemos apresarlos – a los impíos – en cámaras de plomo. Beata ubera, quae lactaverunt aeterni Patris Filium.

Cansado deje de lado la investigación. Un mes sacando libros, leyendo, estornudando, tomando apuntes. Fue entonces que busqué una historia de santos. Parece ser que “Helena se llevaba muy bien con su hijo Constantino, cuyo padre era Constancio Cloro. Lo ayudó en todo lo que pudo para llegar al poder y se apoyó mucho en los cristianos al igual que él y porque “los caminos del señor que son inescrutables” se juntaron una mala bestia, como el que llegaría a ser san Constantino I el Grande, la puta Helena y los cristianos. Para que luego digan que los curas y las putas se llevan mal, siendo además estos buenos clientes de las hetairas. Repito. Constantino era un buen hijo de su madre. Su mama le enseñó a matar y éste aprendió estupendamente. San Constantino. Los curas ortodoxos y los católicos orientales le otorgaron este título que corresponde a algo así como a ser un modelo de cristiano, además de ser un pase para el cielo allí con el Dios de los cristianos ortodoxos, como también con el Dios de los católicos orientales. Y ahora qué, con qué Dios está, si lo seguidores de ambos afirman que su Dios es el verdadero, que es el que existe y que los de la competencia no existen. Bueno no va ser un ateo el que revele la santa verdad”.

Cerré el libro y me quedé mudo. Busqué la voz del poeta. Percy B. Shelley escribió: “Ese monstruo Constantino [...] Ese verdugo hipócrita y frío, que degolló a su hijo, estranguló a su mujer, asesinó a su padre y a su hermano políticos, y mantuvo en su corte una caterva de sacerdotes sanguinarios y cerriles, de los que uno solo se habría bastado para poner a media humanidad en contra de la otra media y obligarlas a matarse mutuamente.”

Quedé desconcertado. A punto de ir a caminar y fumar una pipa encuentro un libro pequeño donde se narra la historia de Emanuela Orlandi, esa adolescente que desapareció en Roma el 22 de junio de 1983. Su padre trabajaba en la Ciudad del Vaticano y vivían en la misma. Sabrina Minardi, ex amante del capo mafia Enrico De Pedis, Renatino, quien fue enterrado en la iglesia San Apollinare, en Roma denuncia la prostitución del clero, entre otras cosas. Cabe recordar que el capo mafia murió acribillado a balazos por la banda de Magliana en 1990 y que la iglesia San Apollinare es tutelada por el Opus Dei. Y que la familia de De Pedis, Renatino, pagó en ese momento más de 20.000 euros (unos 300.000 de la actualidad) para que sea enterrado como santo. Detrás, una vez más, la mano del cardenal Paul Marcinkus. Cuarenta días antes de secuestrar a Emanuela Orlandi desaparece en condiciones similares otra muchacha: Mirella Gregori.

El secreto se lo llevó a su tumba el padre Gabriele Armoth, exorcista de la Santa Sede, quien había adelantado “que fueron esclavas sexuales en el Vaticano”. Nunca se supo nada. Nunca se sabe nada. Leonardo Sandri, Norberto Rivera, George Pell, Marc Ouellet, Seán O´Malley, Peter Turkson, Luis Barrios, Reinaldo Narvais, Atilio Jesús Garay, Edgardo Gabriel Storni, Oscar Rodríguez Madariaga, Instituto Antonio Provolo, George Ratzinger (hermano de Benedicto XVI), Gerhard Ludwig Müller…

Alabado sea el Santísimo / Sacramento del altar / y la Virgen concebida / sin pecado original. 

Carlos Penelas
Buenos Aires, 2017

sábado, 29 de julio de 2017

"René Favaloro como yo lo conocí"

Video de la conferencia que diera Carlos Penelas sobre René Favaloro en el Club del Progreso, el miércoles 26 de julio.

En la Feria del Libro de Tandil

Carlos Penelas presentará su último libro, El huésped y el olvido, en la 14° Feria del Libro de Tandil. Será el viernes 4 de agosto a las 21 horas en el Centro Cultural Universitario.


La Feria del Libro de Tandil es una de las más importantes del país, por la cantidad de expositores, de autores y por la presencia masiva de público que asiste durante los cinco días consecutivos de realización.

Este año, se llevará a cabo desde el miércoles 2 al domingo 6 de agosto en las instalaciones del Centro Cultural Universitario, ubicado en Hipólito Yrigoyen 662 de la ciudad de Tandil.

En esta edición se rendirá homenaje a los autores locales, bajo el lema "Homenaje al libro tandilense a través de la historia".

La Feria está organizada por la Municipalidad de Tandil, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, la Cámara Empresaria de Tandil y la Asociación Ferias de Libros en Tandil.

Recordemos que Carlos Penelas ya participó de la edición 2014 de la Feria tandilense.

jueves, 27 de julio de 2017

Conferencia en el Club del Progreso

Carlos Penelas brindó la conferencia "René Favaloro como yo lo conocí" en el Salón Alem del Club del Progreso. La introducción estuvo a cargo del profesor Antonio Las Heras.


En el ciclo "Entrevistas & reflexiones" del Club del Progreso, el poeta Carlos Penelas dió la conferencia "René Favaloro como yo lo conocí".


El expositor es autor del libro Diario interior de René Favaloro (Editorial Sudamericana, 2003) y fue durante más de veinte años estrecho colaborador del Dr. René G. Favaloro. Ocupó, simultáneamente, los cargos de Jefe de Relaciones Públicas, Subdirector del Centro Editor y Miembro del Comité de Ética de la Fundación Favaloro.


Penelas, además, donó ejemplares de sus libros El huésped y el olvido, El trasno de Espenuca y Poesía reunida para la biblioteca del Club.

lunes, 24 de julio de 2017

Presentación del libro “El huésped y el olvido” de Carlos Penelas

Difundimos la gacetilla oficial de la 14° Feria del Libro de Tandil. La presentación del libro se realizará el viernes 4 de agosto a las 21 horas en el Centro Cultural Universitario, Hipólito Yrigoyen 662.

Carlos Penelas nació en 1946 en Buenos Aires. Cursó el profesorado en Letras de la Escuela Normal Mariano Acosta, e Historia del Arte y Literatura en Filosofía y Letras de la UBA.

Obtuvo numerosos premios por su obra poética y ensayística y, en los ’80, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Fue director de los talleres literarios de dicha institución y conferencista en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana.

En el 2000 publicó “Desobediencia de la aurora”, libro de poesías, y “De Espenuca a Barracas al Sur”, selección de artículos publicados en Galicia por el Mundo, La Prensa de Buenos Aires y La Vanguardia.

Fue reconocido por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges como uno de los diez poetas contemporáneos más influyentes e incluido en Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos, compilado por Pedro Orgambide.

Respecto al libro El huésped y el olvido, escribe el propio autor: “En un ensayo que publiqué hace unos años, “Fragilidad de lo visible”, utilicé como acápite un verso de Horacio que pertenece a la Oda 7 del libro IV: Somos polvo y sombra. El título del libro que hoy presentamos tiene ese verso como referencia. Lo inmedible provoca pavor, se torna misterio y búsqueda.”

En su prólogo al libro, Marita Rodríguez-Cazaux sostiene que, en El huésped y el olvido, Penelas se rebela contra el mundo empírico, (…) elabora un lenguaje esmerado con fuentes artísticas, celebra lo bello y lo contestatario.

“Sus imágenes han de destacarse como zonas de apertura a lo insondable, a lo onírico abordando el intelecto -que en Penelas es superior- para exponer imagen interior saturada de arte. Arte asumido como signo de grandeza y liberación, identidad de belleza, recreación con finalidad humanística, atributos concurrentes en la consagrada obra de Carlos Penelas y que lo posicionan como poeta imprescindible en el panorama literario de habla castellana.” (M. Rodríguez Cazaux).

sábado, 22 de julio de 2017

Galicia

Desexei terte espazosa, nostálxica.
Quíxen buscar no tremor
aquilo que foi meu.
Ás veces, polas noites,
ao andar extasiado /arroubado logro verte.
Logro cheirar o mar, os bosques,
ese musgo calado que conmove,
esa aldea de néboa na casa de pedra.
E a miña sombra flotante nunha igrexa.
Ás veces subeste ao meu soño 
Ás veces, a túa beleza trae congoxa.
Pero sei que eres miña, docísima,
no desvelo do aire/ar e do desterr.

Traducción del poema de Carlos Penelas por Ramón Suárez "O Muxo".

miércoles, 19 de julio de 2017

Conferencia sobre Favaloro en el Club del Progreso

El miércoles 26 de julio a las 19 horas Carlos Penelas dictará la conferencia "René Favaloro como yo lo conocí", en el Club del Progreso, Sarmiento 1334.



En el ciclo "Entrevistas & reflexiones" que, con la coordinación del Dr. Antonio Las Heras, realiza el Club del Progreso (el club social más antiguo de América del Sur, fundado el 1º de mayo de 1852) disertará el poeta Carlos Penelas sobre "René Favaloro como yo lo conocí".

El expositor es autor del libro Diario interior de René Favaloro (Editorial Sudamericana, 2003); fue durante más de 20 años estrecho colaborador del Dr. René G. Favaloro. Ocupó, simultáneamente, los cargos de Jefe de Relaciones Públicas, Subdirector del Centro Editor y Miembro del Comité de Ética de la Fundación Favaloro.

La conferencia - de entrada libre y gratuita - tendrá lugar el miércoles 26 de julio, a las 19 horas en la sede del Club del Progreso, calle Sarmiento 1334, CABA.

lunes, 17 de julio de 2017

Fotografías con poetas

Carlos Penelas con los poetas José Antonio Cedrón y Rubén Derlis en la casa de la poeta chilena Patricia Pérez.



Otra foto en el café Margot con Juan Manuel Sánchez y José Antonio Cedrón.


lunes, 10 de julio de 2017

Galicia

He deseado tenerte espaciosa, nostálgica.
He querido buscar en el temblor
aquello que fue mío.
A veces, por las noches,
al caminar extasiado logro verte.
Logro oler la mar, los bosques,
ese musgo callado que conmueve,
esa aldea de niebla en la casa de piedra.
Y mi sombra flotante en una iglesia.
A veces te me subes a mi sueño.
A veces, tu belleza acongoja.
Pero sé que eres mía, dulcísima,
en el desvelo del aire y del destierro.

Carlos Penelas, 9 de julio de 2017


Galicia
Desexei terte espaciosa, nostálxica.
Quixen buscar no tremor
aquilo que fora meu.
Ás veces, pola noite,
ao camiñar abraiado podo ollarte.
Atopo o recendo da mar, os bosques,
isa aldeia de néboa na casa de pedra,
e a miña sombra aboiante nunha igrexa.
Ás veces ti sobes no meu soño.
Ás veces, a túa beleza faime mágoa.
Mais sei que ti es miña, docísima,
no desvelo do ar e do desterro.

Traducción al gallego: Edmundo Moure

sábado, 1 de julio de 2017

Presentación en la Casa de la Cultura

El Centro de Estudios Poéticos "Aletehia", que dirige la profesora Graciela Maturo, presentó la antología Ceremonias de la luz, de la que participa Carlos Penelas.


El libro recoge poemas de cuarenta poetas contemporáneos, algunos de los cuales estuvieron presentes y leyeron en la presentación, llevada a cabo el martes 27 en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.


La compilación estuvo a cargo de la profesora Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison. Lleva una introducción del catedrático español Jesús Moreno Sanz.

jueves, 29 de junio de 2017

Celebramos los 80 años de Alfredo Plank

El sábado 24 de junio nos reunimos un grupo de amigos para celebrar el cumpleaños del pintor Alfredo Plank. Un almuerzo donde el recuerdo, las anécdotas, el buen humor y la armonía formaron parte del afecto. Son veladas que dificilmente  se repitan; quedarán en nuestra memoria, en la identificación donde abreva la belleza y la utopía. La literatura, la pintura, los viajes y los proyectos permitieron acceder a la intimidad. La vida permanece intacta.


Estuvieron presentes, además de Carlos Penelas, Stella Maris, compañera de Plank, María Kodama, Eugenio Sangiorgi, Adriana Manauta, Christian Arslanian, su mujer Sofía Lutz y el pequeño Baltazar.

lunes, 26 de junio de 2017

Presentación de Ceremonias de la luz

El martes 27 de junio a partir de las 18 horas, en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Avda. de Mayo 575, 1er piso, se presentará el libro Ceremonias de la luz.


El acto dará lugar a una breve disertación de la Dra. en Lingüística y destacada personalidad de nuestro medio cultutal, Ivonne Bordelois, seguida por un interludio musical a cargo del clarinetista Tomás Tellechea, acompañado por el guitarrista Santiago Poey.

Para concluir, algunos de los autores de la antología, entre ellos Carlos Penelas, leerán un poema.

La compilación de cuarenta poetas - algunos viven en distintos puntos del país, otros residen en el exterior - estuvo a cargo de Graciela Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison. Lleva una introducción del catedrático español Jesús Moreno Sanz.

domingo, 11 de junio de 2017

Presencia del General de Brigada Jorge Edgar Leal

Lo conocí en 1966, cuando era soldado. En el sorteo me tocó hacer el servicio militar en el Departamento Antártico del Ejército Argentino. Los galpones se encontraban en el puerto, lo que hoy es Puerto Madero, entrando por el puente de Viamonte. Esa era la dársena de operaciones. Debíamos llevar todo lo almacenado para dos años al Rompehielos ARA Almirante Irizar. Reserva, en prevención a la imposibilidad de acceso a la base por los grandes hielos.


Nuestra tarea consistía en cuidar, proteger y completar los cajones con alimentos no perecederos (leche condensada, chocolate, yerba, azúcar, latas…) y embalar ropa blanca, uniformes de fajina, anorak y colchones. Y películas con Niní Marshall, Lolita Torres, Mirtha Legrand, Tita Merello. Y discos de tango: Alberto Castillo, Hugo del Carril, Carlos Gardel. Luego se cargaban en un camión, el que descargábamos en los galpones de la Armada, cercano al Aeropuerto Jorge Newbery. Eran los marinos los encargados de transportar cajones y mercadería al Almirante Irizar.

Allí lo conocí. Y allí conocí hombres diferentes, suboficiales con un carácter único. Gente honesta, trabajadora, generosa. En ellos vi el verdadero sentido de patria. Sin arrogancia, sin imbecilidad, sin proclamas. Y una profunda admiración hacia el visionario, al comandante, al todavía Teniente Coronel Jorge Leal. Varios de ellos lo habían seguido en una misión única, descabellada. Lucharon contra la burocracia, la mezquindad, la miopía.

Jorge Leal fue el fundador de la Base Antártica Esperanza, en 1952. Fue jefe de las Bases Antárticas Belgrano y San Martín. Fue jefe de la Primera Expedición Terrestre Argentina al Polo Sur en 1965. Un hombre serio, seco, sin grandilocuencias. Un hombre que pensaba en sus hombres y amaba el continente blanco. Cuando muchos años después leí el libro en torno al Endurance y a Ernest Shackleton, pensaba en éste hombre que tanto hizo por nuestro país. Desconocido para muchos, ignorado por otros, olvidado por ideas miserables.

En noviembre de 1963 comenzó el preparativo para lo que se denominó Operación 90. El nombre tenía relación a los 90° de latitud sur que alcanza el polo Sur. En aquel momento dijo que el objetivo principal era "afirmar la capacidad argentina de alcanzar todos los rincones de lo que considera su territorio soberano, buscando afirmar así los derechos de la soberanía territorial esgrimidos por el país en la Antártida Argentina. Durante la marcha se hicieron observaciones científicas y técnicas, tales como geológicas, gavimétricas y metereológicas".

El Teniente Coronel Jorge Leal partió de la Base General Belgrano el 26 de octubre de 1965. Eran nueve hombres. El capitán Gustavo Adolfo Giró, el suboficial principal Ricardo Bautista Ceppi, los sargentos ayudante Julio César Ortíz y Alfredo Florencio Pérez, los sargentos primero Jorge Raúl Rodríguez, Roberto Humberto Carrión, Adolfo Oscar Moreno y Domingo Zacarías. Y el cabo Oscar Ramón Alfonso. A todos ellos los conocí en 1966 cuando ingresé como soldado a esos talleres. Ejemplos de vida, de entrega, de humildad.

Debemos recordar aquellos años. Durante la travesía se emplearon dos trineos tirados por perros. (Cómo amaban esos hombres a sus perros, con cuanta devoción hablaban de ellos o mostraban alguna fotografía). Llevaron seis tractores snow-cat con trineos de arrastre. El teniente coronel Jorge E. Leal y sus hombres alcanzaron la meta el 10 de diciembre de 1965. Retornaron luego a la Base Belgrano el 31 de diciembre. Habían recorrido 3000 kilómetros.


Lo seguí tratando con el tiempo. Cada tanto lo llamaba, hablaba con Teresita, su esposa, y luego con él. Lo visité internado, conversamos de la decadencia del país, de su vida ejemplar. Se negaba a mencionar su heroísmo. En 2003 lo volví a ver en la presentación de mi libro Diario interior de René Favaloro, lo acompañé en un homenaje que le hicieron en el Regimiento de Infantería Patricios. Quise hacer un libro sobre su vida, su trayectoria. Una trabajo que me hubiera llenado de orgullo.

Había nacido en Rosario de La Frontera, en la provincia de Salta, en 1921. Murió el 10 de junio de 2017. La marcha la hicieron durante 45 días, con temperaturas menores a los 40 grados, sin dormir el último tramo durante veintiocho horas. La bandera Argentina se plantó por primera vez en el Polo Sur el 10 de diciembre de 1965. Fue el primer país que llegó al Polo Sur a causa de éste héroe. Tuvo el reconocimiento inmediato del presidente Arturo Illía.

General de Brigada Jorge Edgar Leal, junto a sus hombres: son los únicos militares que admiré desde aquel 1966 en que lo conocí, tomando mate, con sencillez, en el galpón donde acomodábamos tablones y latas y películas para otros hombres silenciosos.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2017

lunes, 5 de junio de 2017

Carlos Penelas en la Selección Poética del Centro de Estudios Poéticos Aletheia

La Editorial La Luna Que, Poesía Contemporánea Argentina, acaba de publicar Ceremonias de la luz, selección de poemas del Centro de Estudios Poéticos Aletheia.


La compilación de cuarenta poetas - algunos viven en distintos puntos del país, otros residen en el exterior - estuvo a cargo de Graciela Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison. Lleva una introducción del catedrático español Jesús Moreno Sanz. En tapa una reproducción de Inicio, obra de Miguel Ocampo.


El libro se presentará el martes 27 de junio a las 18 horas en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura (Edificio La Prensa), Avenida de Mayo 575.

jueves, 1 de junio de 2017

Ceremonias de la luz

Buenos Aires, 2017.
Editorial La Luna Que / Centro de Estudios Poéticos Aletheia.
Antología. Poesía.
Graciela Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison (compiladoras).
Jesús Moreno Sanz (introducción).
Ilustración de tapa de Miguel Ocampo.


Uno de los poemas de Carlos Penelas que integra Ceremonias de la luz:

OBSTINACIÓN DE BELLEZA
Sé que la noche fulgura en este muelle,
por eso es preciso que oculte su silencio
o que despierte instantánea, o mejor aún
que no comprenda el sueño
de tu cuerpo desnudo en esta alcoba.
Tiemblas de placer, te ahoga el abismo
y el origen cerrado de mis tanteantes dedos.
Me hablas en un idioma de velos y ternura,
en una lengua que no entiendo,
en un friulano que celebran los astros.
Ahora de súbito, cuando la noche
se instala en un confín posible,
los espejos navegan por un bosque jadeante.
Atenazados por el deseo inmóvil del Adriático.

(de Poemas de Trieste, Buenos Aires, 2013)

miércoles, 24 de mayo de 2017

Revista CriticArte, dedicada a Carlos Penelas

El último número de la revista CriticArte está dedicado a la obra de Carlos Penelas.


Acceda a la revista a través de los siguientes enlaces: http://revistacriticarte. blogspot.com.es y Calaleo. 


La Revista CriticArte es un medio comunicación literario y artístico, cuyo objetivo es la divulgación de la Literatura y el Arte sin fines de lucro. La revista se edita por internet con el apoyo de un equipo de profesionales que, movidos por la pasión de las letras y el arte en general, hacen posible su aparición trimestralmente. 


Se trata de una de las revistas literarias más importantes de Hispanoamérica, dirigida por el reconocido poeta -creador del Interiorismo-  Fausto Leonardo Henríquez, nacido en la República Dominicana.

 

jueves, 18 de mayo de 2017

"Elegía a mi padre" y otros poemas

Este es un bello libro de poemas, Cánticos paternales (publicado por la Editorial Dunken en el año 2015), del reconocido escritor argentino Carlos Penelas. Está dedicado a su padre, y hoy Palabra Abierta tiene la satisfacción de publicar seis de estos bellos poemas, que pueden alimentar el alma de cualquier lector; un lector que sienta nostalgia por la siempre querida imagen de un padre que se ha ido.

Plañido al padre muerto
I
Has partido a la nada.
Sin cáliz ni ocio ni espejismos.
Después de verte abrir el horizonte,
de mostrarme la piedad y las estrellas
eres libre en el olvido y en la tempestad.
Ahora sé que celebras el infinito,
el hechizo del bosque, el nombre de la sombra.
Siento que tus ojos van en busca de hórreos,
del aire errante de una aldea imaginaria
entre el cielo y la tierra y la rosa.
Cumples el ritual de los campesinos,
otro exilio de la memoria y la evocación.
II
Vienes en nube, en sueño, en ánima.
Regresas para hablarme
—como si no estuviese—
de lo huero, de viejas lecturas,
de la cólera del mundo,
de lo insurrecto y lo sagrado.
Y de sombreros, de zarzuelas,
de bellas labradoras en la niebla.
Lo haces como un náufrago invisible,
desde lo milagroso,
sonámbulo de voces, amanecido.
Es numinoso el vuelo de tu ofrenda.
…con la inutilidad de un ciego miro y no comprendo nada más que al cielo…
Enrique Banchs
Elegía a mi padre
Él habitaba el patio en la lectura.
Exageraba el culto del amor y El Quijote.
Era su voz precisa, irrevocable.
En la mirada descifró
la eternidad del lenguaje y de las cosas.
Él me habló de Lepanto y de Numancia,
del hebreo y del árabe.
Me citaba a Galdós.
la latitud exacta de su pueblo.
Lo veo maldecir con amargura
la delación y el miedo.
Lo veo en la agonía
que el cielo o el infierno agobió para siempre.
Él me enseñó que el hombre
está hecho de tiempo y de trabajo.
Junto a él recorrí el destino de mi sangre,
el verso castellano de Quevedo.
Me señaló la castidad y el honor.
Me salvó con el asombro y la ternura.
Me otorgó como gracia la soledad.
Y el soñado silencio de los sueños.
Prolongué sus hábitos y sus errores.
Aprendí a odiar la demagogia.
Aprendí la ironía. Y el humor incesante
que justifica un símbolo.
Desconfié de la gloria, de la vanidad,
de los terribles bronces de las plazas.
Desconfié de los dioses y de las multitudes.
Es parte de mi mito y de mi orgullo.
Es la cotidiana historia de mi verso.
Una elegía más que arrebató el misterio.
Nada quiero negar aquí, tampoco implorar
Hölderlin
El banco

Miro el banco de la cocina. En este banco se sentaba
mi padre. Lo descubrí muchas veces por la mañana, en si-
lencio. Fumaba su cigarrillo negro y observaba los canarios.
Tomaba mate amargo; un hábito de El Bolsón y de la sole-
dad. Cuando me despertaba hacía tiempo que ya estaba allí.
En silencio, conversando, con sus fantasmas. Seguramente
tenía imágenes de la procesión das Xás, de los nuberos, de
los trasnos. Al verme se le iluminaban los ojos, dejaba la
presencia de dioses paganos, el olvido, el insondable mar,
la cordillera de los Andes. Ahora me doy cuenta de ello.
Recién ahora, cuando descubro el banco en el mismo lugar
donde él se sentaba. Pasaron más de treinta años. Más.
¿Por qué hoy?, me pregunto. ¿Por qué? Entonces me citaba
a Cervantes o a Shakespeare. A veces me preguntaba si
quería almorzar unas lentejas o si el domingo veíamos a
los diablos rojos, en la visera. El banco está allí. De pie lo
miro. Me parece escuchar una oración que no comprendo,
fascinado por la menguada copa del alba y de la noche. Un
apretado canto o himno surge de alguna parte. No sé si lo
que evoco es real, si todo es sólo un viaje onírico. Si este
hombre que está de pie, casado, con hijos, que regresó al
principado de Espenuca, que escribe poemas, no huye del
abismo, de la maledicencia y la congoja. A veces se queda
ensimismado, como aquella perra fiel que miraba sus ojos.
Esta desnuda playa, esta llanura
Fernando de Herrera
Responso
¡Padre! ¿Hasta cuándo los dioses ocultarán tu sombra?
Te busco por las noches en un letal insomnio
y viene la congoja,
la ira viene con ojos de terror e inconsciencia,
me arrastra a interpelarte.
¿Cómo resucitar tu perpetuo descanso?
Siempre vas con tu paso ligero, de prisa,
por las calles de esta ciudad degradada.
Padre, este pequeño hijo
teme perderte entre tanto desmayo.
Sé de tu aliento y tu destierro,
sé que aprisionas mi voz del otro lado del mar.
Ahora te ruego que me hables.
Necesito escuchar aquello que murmuras
por los cuartos de la casa, lo que sabes,
lo que cuentas del sur, de los tronos, del cielo.
Estoy solo y temo olvidarte en esta soledad,
en esta plaza sin niños ni rebeldes
donde miro, vacío,
el verdor de la hierba entre la bruma.
¿Qué ruido es ese ahora? ¿Qué hace el viento?
T. S. Eliot
La mirada de mi padre
Anoche mi padre me habló de Bartolomé Murillo. Dijo
palabras que recorren la luz, palabras vagas, seductoras.
Nombró a María Manuela, a sus hermanas, a sus hijos.
Luego calló. Por momentos parece haber transformado
las cosas de la vida. Recordó El joven gallero, recordó su
Autorretrato de 1670. Después se fue perdiendo en olvidos.
Susurró: tengo armas milagrosas para vencer la muerte.
Y otra vez un oscuro laberinto, una memoria antigua, un
solitario en los umbrales de puertas con encinas. Fue en-
tonces cuando le hablé de su aldea, de los hijos del cura,
sus sobrinos. Pero él ya no sabía qué voces eran esas, qué
oído o cielo cubrían su horizonte. Le hablé de sus nietos,
de Emiliano y de Lisandro, de la belleza del alma de estos
hijos, de las presencias íntimas del sueño. Me pareció que
se ocultaba en otra sombra. (Al escuchar su nombre sonríe
con ternura). Recordó, de pronto, Muchacha con su pandereta
de José de Ribera. Creí entonces descubrir ciertas nubes,
ciertas nieblas sobre un aire de plegarias. Y sentí lo efímero,
la inocencia adolescente, la mirada celeste de sus ojos sobre
la delicadeza de lo incomprensible.
Dejadme llorar,
orillas del mar…
Luis de Góngora y Argote
Regreso
Este hombre que nació entre meigas y lloviznas
regresa por las noches a recordar el canto de las aves.
Habla de la melancolía, del pasado.
De una casa muerta,
de la siesta preñada de caldenes.
Este hombre vuelve a mi memoria
reconoce la nieve, el mate, la epilepsia.
El tumulto agonizante de los indios,
el tropel, el polvo oscuro, la huelga,
la soledad del libro.
Me sigue con su voz desde la sombra.
Miro con los ojos de él, que ya no ve.
(Estoy en la orfandad, sin descanso,
rodeado de demencia e infortunio).
Dicen que está muerto,
que habita su infinito en el olvido.
Siento que resucita en un monte del sur.
Y este hijo que divaga en el suelo pampeano.
Es desolador el viento en un pueblo fantasma.
Non dexó grandes tesoros,
ni alcançó muchas riquezas
ni vaxillas.
Jorge Manrique


Publicado en Palabra Abierta, revista independiente de cultura hispanoamericana, dirigida por Manuel Gayol Mecías, y editada en Los Ángeles, Estados Unidos.

lunes, 15 de mayo de 2017

Periódico El Duende entrevista a Carlos Penelas

El lunes 10 de abril se presentó en el Salón de la Editorial Dunken El huésped y el olvido.

Estas fueron algunas de las palabras del poeta en la presentación del libro:

"En un ensayo que publiqué hace unos años, Fragilidad de lo visible, utilicé como acápite un verso de Horacio que pertenece a la Oda 7, del libro IV: Somos polvo y sombra. El título del libro que hoy presentamos tiene ese verso como referencia. Lo inmedible provoca pavor, se torna misterio y búsqueda. Lo cósmico es parte del cuerpo, forma un todo con el infinito al mismo tiempo que aflora, fluye el amor - recatado, sensual - de una visión que interroga el cosmos".

Tuvo también el colorido de la lectura de algunos de los poemas por parte de Rocío Danussi, entre los cuales estaba este.

NAVEGACIÓN DE LA ALDEA
Sobre el vacío, en la agonía del hambre,
perseguidos por el horror y el despojo,
en naves que buscaban otro universo,
dejando atrás liturgias, señoritos,
lo doliente que acuña la sombra y la tragedia.
Iban con el miedo, iban libres.
No tuvieron espejos ni calma ni balanzas.
Había palabras cálidas atravesando
la tristeza en los ojos perdidos de los hijos.
Volaba la ternura callada de las noches.
Era un viaje de herida y griterío.
Dejaron la aldea para buscar
el paraíso perdido de los mártires
la acumulada realidad del cansancio,
el viento en la alborada de la rosa.
Esta es la mitología de mi nombre,
la generosa herencia de mis padres.

- ¿Qué fue lo que te llevó a ser un estudioso del período medieval y dedicarte a escribir poesía como dice en el pórtico de El huésped y el olvido? - En realidad todo comenzó con mis padres. Mi padre, Manuel Penelas, trabajó desde los seis años cuidando cabras en Espenuca, La Coruña, Galicia. Mi madre, María Manuela, aprendió a leer y a escribir casi a los treinta y cinco años. A los trece años en Buenos Aires, mi padre comenzó a trabajar en una fábrica. Allí conoce compañeros anarquistas, socialistas -hombres mayores que él - los cuales le dan a leer textos del príncipe Kropotkin, diarios pero también libros de Zola, la novelística rusa del siglo XIX, textos de Galdós, Shopenhauer. Crecí - soy el menor de cinco hermanos - en un clima donde lo social y lo cultural iban de la mano. La libertad, la lucha contra la demagogia y los totalitarismos de la misma manera que el gusto estético por la música clásica, el teatro, el cine, las artes plásticas. Ese fue el comienzo. Luego, ya en el profesorado en Letras Mariano Acosta - donde pasaron Marechal, Cortázar y tantos otros - me introdujo en la literatura medieval española, italiana, inglesa y francesa. Los años hicieron el resto. Y mis hermanos mayores que me ayudaron a crecer intelectualmente. También me acompañó toda mi vida el amor a la natación, el deporte, el placer por la naturaleza.

- Hay un tema recurrente sobre la soledad a ¿qué se debe? Así lo vemos en el poema "Recogimiento en una plaza del sur", o también en "Vestigios del silencio" y se repite en "Desolación de lo invisible"?
- En realidad el creador es un solitario. Todo creador es un solitario, más allá de su actitud o el trabajo específico. Quiero decir: un director de cine o un actor tal vez no lo parezcan porque están más expuestos. Pero el poeta, el músico o el artista plástico es introvertido, busca su mundo interior, su forma de expresión. En mi caso doy conferencias, clases, viajo al interior del país o a Europa pero soy solitario, me gusta la naturaleza, la soledad, pensar y sentir en soledad. Eso no significa, insisto, que sea un anacoreta.

- Se puede observar un delicado tono seductor como en "Andante" o también en "Vigilia". ¿Cuál ¿Cuál sería tu musa?
- La musa son los sueños, los recuerdos, la evocación, "la realidad y el deseo" como muy bien señaló Cernuda. La seducción es parte de la sensualidad, del erotismo, de los afectos, de la ternura. La musa es una cadera, una mujer mirando el mar, una fotografía, la memoria de una fotografía, una conversación, el silencio de una pareja, la calidez de un beso, la piedad de la hembra, la belleza de una caricia. La musa es la vida si se sabe mirar y sentir.

- Se nota la repetición de la cita a tu historia personal como "En los muelles de la infancia" y "Liber Liberart", ¿cómo lo podrías explicar?
- Desde lo poético tengo, por suerte, varios tonos. Uno es lo personal, lo interior, lo referente a la infancia. La infancia es la patria del poeta, lo sagrado, lo vital. En esa línea también se encuentra una poética relacionada con mis raíces, mis ancestros. La pobreza, el dolor de mis mayores y el esfuerzo enorme para con una mirada ética, transparente, trabajadora, salir de ese mundo y poder apreciar lo noble, la fineza, lo bello del mundo.

- En "Somerset" te referís especialmente al olvido, cuando empieza diciendo "Hay una purificación y un olvido en estas calles que fueron de mi infancia", ¿por qué, lo podrías contar?
- En realidad es un juego que suelo hacer con ciertos mitos interiores. El olvido tiene relación con el paso del tiempo, con nuevas generaciones pero también con el desconocimiento, la ignorancia, la degradación de una época. Entonces el olvido es exterior, el olvido es del otro, no es mío, no es del poeta. Él lo reconoce, reconoce ese ayer y lo vuelca en emoción, en silencio, en palabra. El poema es también una fotografía como las de Vivian Maier, Robert Capa o Cartier-Bresson. Una escena del teatro de Shakespeare o un cuadro de Vermeer.

Bueno en parte lo fui respondiendo con las inteligentes búsquedas que me fuiste planteando. Los recuerdos son parte de la formación y la sensibilidad. Y de la intuición, otra forma de nuestra capacidad. Desde Virgilio, Ovidio, Horacio, la creación se nutre de los recuerdos, de esa suerte de palabras que provienen de otro lado del mundo, al decir de John Berger. En ese clima el poeta intenta ser simple - que no es lo mismo que simplificar - es decir, su voz se reduce a lo esencial.

María Riccheri
Periódico "El duende", Buenos Aires, 1 de mayo de 2017

sábado, 13 de mayo de 2017

Sandra Figueroa lee "El huésped y el olvido"

No se por qué elegí esta noche de viento y lluvia, o es que me eligieron a mi para leer El huésped y el olvido y embarcarse en el universo de Carlos: Poeta Carlos Penelas.

Es 26 de abril. Martes.

Y es un mundo este universo, un reintegrarse a lo universal (como él dice en un ensayo) desde la mirada que va tallando cuanto observa, cuanto vive.

Un mundo sensibilísimo, que sabe el entramado de las luces y sombras, de lo infimamente inadvertible al ojo humano, sino es desde los ojos embebidos previamente de poesía.
Como sino advertir la bruma, lo efímero, indeleble, que atraviesa toda su poesía: “Soplo la luz insomne en esta tarde de octubre..”, “Configuramos la simetría de lo incierto en el aires, en la somnolencia de la fábula. Días lejanos, levísimos, bajo estas ramas que desnudan estatuas.”, “Desde la lejanía siento el río y la quietud..”

Y hay algo de sagrado en lo que invoca, acaso todo sea una mitología del asombro, usando sus propias palabras.

Y así podría continuar de poema en poema, resaltando los espacios , será que ya el título nos anticipa embarcarnos en un viaje donde la fragilidad de lo tenue habita, la libertad, fugacidad de lo efímero que permanece como un soplo.

(Ahora el viento circula con mas fuerza entre las hojas y se dejan oír, como si fuera el tiempo el que transcurre navegando entre las calles.)

Indescifrablemente hay un poema en la frente de Amadeo.

Carlos no se olvida de nada, es un registrador de la vida, tal vez es que va pintando cuadros, pincelando con su mirada y debe ser por conocerlo que creería que algo de mar lleva en sus ojos, algo de infinito, océanos e inmigrantes, de Finisterre, que luego traslada a los poemas.

Abrazo

y buena vida para El huésped y el olvido.

martes, 11 de abril de 2017

Se presentó "El huésped y el olvido"

El lunes 10 de abril se presentó en el Salón de la Editorial Dunken El huésped y el olvido.

Un público, entre los que se encontraban escritores, actores, artistas plásticos e intelectuales siguieron con atención cada secuencia del acto.


A continuación algunos fragmentos de lo expresado por el poeta.


En un ensayo que publiqué hace unos años, Fragilidad de lo visible, utilicé como acápite un verso de Horacio que pertenece a la Oda 7, del libro IV: Somos polvo y sombra. El título del libro que hoy presentamos tiene ese verso como referencia. Lo inmedible provoca pavor, se torna misterio y búsqueda. Lo cósmico es parte del cuerpo, forma un todo con el infinito al mismo tiempo que aflora, fluye el amor - recatado, sensual - de una visión que interroga el cosmos.

Siempre he pensado la idea de la literatura, del arte, como una mentira pero no falsa, no es una falsedad.


Uno tiene una biografía y una geografía imaginaria. Hay recuerdos, encuentros, revelaciones, epifanías. Es un sueño donde el fantasma está y no está.


En lo poético, en la vida cotidiana ya no existe más el vocabulario ético, el vocabulario estético. Por eso es difícil señalar lo esencial. Estamos contaminados por el engaño, por el desasosiego, por mitos y leyendas confusas, primarias.


La lectura es reunir secretas afinidades, veces circunstanciales que no se resignan al olvido.Una forma de plasmar fábula y belleza.


Marita Rodríguez-Cazaux estuvo imposibilita de concurrir. A ella el poeta dedicó el acto.


Rocío Danussi leyó tres poemas. A continuación uno de ellos.

NAVEGACIÓN DE LA ALDEA
Sobre el vacío, en la agonía del hambre,
perseguidos por el horror y el despojo,
en naves que buscaban otro universo,
dejando atrás liturgias, señoritos,
lo doliente que acuña la sombra y la tragedia.
Iban con el miedo, iban libres.
No tuvieron espejos ni calma ni balanzas.
Había palabras cálidas atravesando
la tristeza en los ojos perdidos de los hijos.
Volaba la ternura callada de las noches.
Era un viaje de herida y griterío.
Dejaron la aldea para buscar
el paraíso perdido de los mártires
la acumulada realidad del cansancio,
el viento en la alborada de la rosa.
Esta es la mitología de mi nombre,
la generosa herencia de mis padres.


Alfredo Plank se refirió brevemente al libro, a sus imágenes y al cuadro de portada que se encuentra en la región de Toscana.


Cerró el acto Javier Ares Yebra con emotivas palabras en torno a la amistad, la creación, la música y la poesía.


Abrió su presentación con una obra de su autoria que denominó El huésped y el olvido. Luego ejecutó Canarios de Gaspar Sanz y posteriormente Chove en Santiago. Finalizó con un bis: Asturias de Isaac Albéniz.



Al finalizar se sirvió un vino de honor.

Taller literario