lunes, 24 de julio de 2017

Presentación del libro “El huésped y el olvido” de Carlos Penelas

Difundimos la gacetilla oficial de la 14° Feria del Libro de Tandil. La presentación del libro se realizará el viernes 4 de agosto a las 21 horas en el Centro Cultural Universitario, Hipólito Yrigoyen 662.

Carlos Penelas nació en 1946 en Buenos Aires. Cursó el profesorado en Letras de la Escuela Normal Mariano Acosta, e Historia del Arte y Literatura en Filosofía y Letras de la UBA.

Obtuvo numerosos premios por su obra poética y ensayística y, en los ’80, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Fue director de los talleres literarios de dicha institución y conferencista en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana.

En el 2000 publicó “Desobediencia de la aurora”, libro de poesías, y “De Espenuca a Barracas al Sur”, selección de artículos publicados en Galicia por el Mundo, La Prensa de Buenos Aires y La Vanguardia.

Fue reconocido por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges como uno de los diez poetas contemporáneos más influyentes e incluido en Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos, compilado por Pedro Orgambide.

Respecto al libro El huésped y el olvido, escribe el propio autor: “En un ensayo que publiqué hace unos años, “Fragilidad de lo visible”, utilicé como acápite un verso de Horacio que pertenece a la Oda 7 del libro IV: Somos polvo y sombra. El título del libro que hoy presentamos tiene ese verso como referencia. Lo inmedible provoca pavor, se torna misterio y búsqueda.”

En su prólogo al libro, Marita Rodríguez-Cazaux sostiene que, en El huésped y el olvido, Penelas se rebela contra el mundo empírico, (…) elabora un lenguaje esmerado con fuentes artísticas, celebra lo bello y lo contestatario.

“Sus imágenes han de destacarse como zonas de apertura a lo insondable, a lo onírico abordando el intelecto -que en Penelas es superior- para exponer imagen interior saturada de arte. Arte asumido como signo de grandeza y liberación, identidad de belleza, recreación con finalidad humanística, atributos concurrentes en la consagrada obra de Carlos Penelas y que lo posicionan como poeta imprescindible en el panorama literario de habla castellana.” (M. Rodríguez Cazaux).

sábado, 22 de julio de 2017

Galicia

Desexei terte espazosa, nostálxica.
Quíxen buscar no tremor
aquilo que foi meu.
Ás veces, polas noites,
ao andar extasiado /arroubado logro verte.
Logro cheirar o mar, os bosques,
ese musgo calado que conmove,
esa aldea de néboa na casa de pedra.
E a miña sombra flotante nunha igrexa.
Ás veces subeste ao meu soño 
Ás veces, a túa beleza trae congoxa.
Pero sei que eres miña, docísima,
no desvelo do aire/ar e do desterr.

Traducción del poema de Carlos Penelas por Ramón Suárez "O Muxo".

miércoles, 19 de julio de 2017

Conferencia sobre Favaloro en el Club del Progreso

El miércoles 26 de julio a las 18 horas Carlos Penelas dictará la conferencia "René Favaloro como yo lo conocí", en el Club del Progreso, Sarmiento 1334.



En el ciclo "Entrevistas & reflexiones" que, con la coordinación del Dr. Antonio Las Heras, realiza el Club del Progreso (el club social más antiguo de América del Sur, fundado el 1º de mayo de 1852) disertará el poeta Carlos Penelas sobre "René Favaloro como yo lo conocí".

El expositor es autor del libro Diario interior de René Favaloro (Editorial Sudamericana, 2003); fue durante más de 20 años estrecho colaborador del Dr. René G. Favaloro. Ocupó, simultáneamente, los cargos de Jefe de Relaciones Públicas, Subdirector del Centro Editor y Miembro del Comité de Ética de la Fundación Favaloro.

La conferencia - de entrada libre y gratuita - tendrá lugar el miércoles 26 de julio, a las 19 horas en la sede del Club del Progreso, calle Sarmiento 1334, CABA.

lunes, 17 de julio de 2017

En la Feria del Libro de Tandil

Carlos Penelas presentará su último libro, El huésped y el olvido, en la 14° Feria del Libro de Tandil. Será el viernes 4 de agosto a las 21 horas en el Centro Cultural Universitario.


La Feria del Libro de Tandil es una de las más importantes del país, por la cantidad de expositores, de autores y por la presencia masiva de público que asiste durante los cinco días consecutivos de realización.

Este año, se llevará a cabo desde el miércoles 2 al domingo 6 de agosto en las instalaciones del Centro Cultural Universitario, ubicado en Hipólito Yrigoyen 662 de la ciudad de Tandil.

En esta edición se rendirá homenaje a los autores locales, bajo el lema "Homenaje al libro tandilense a través de la historia".

La Feria está organizada por la Municipalidad de Tandil, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, la Cámara Empresaria de Tandil y la Asociación Ferias de Libros en Tandil.

Recordemos que Carlos Penelas ya participó de la edición 2014 de la Feria tandilense.

Fotografías con poetas

Carlos Penelas con los poetas José Antonio Cedrón y Rubén Derlis en la casa de la poeta chilena Patricia Pérez.



Otra foto en el café Margot con Juan Manuel Sánchez y José Antonio Cedrón.


lunes, 10 de julio de 2017

Galicia

He deseado tenerte espaciosa, nostálgica.
He querido buscar en el temblor
aquello que fue mío.
A veces, por las noches,
al caminar extasiado logro verte.
Logro oler la mar, los bosques,
ese musgo callado que conmueve,
esa aldea de niebla en la casa de piedra.
Y mi sombra flotante en una iglesia.
A veces te me subes a mi sueño.
A veces, tu belleza acongoja.
Pero sé que eres mía, dulcísima,
en el desvelo del aire y del destierro.

Carlos Penelas, 9 de julio de 2017


Galicia
Desexei terte espaciosa, nostálxica.
Quixen buscar no tremor
aquilo que fora meu.
Ás veces, pola noite,
ao camiñar abraiado podo ollarte.
Atopo o recendo da mar, os bosques,
isa aldeia de néboa na casa de pedra,
e a miña sombra aboiante nunha igrexa.
Ás veces ti sobes no meu soño.
Ás veces, a túa beleza faime mágoa.
Mais sei que ti es miña, docísima,
no desvelo do ar e do desterro.

Traducción al gallego: Edmundo Moure

sábado, 1 de julio de 2017

Presentación en la Casa de la Cultura

El Centro de Estudios Poéticos "Aletehia", que dirige la profesora Graciela Maturo, presentó la antología Ceremonias de la luz, de la que participa Carlos Penelas.


El libro recoge poemas de cuarenta poetas contemporáneos, algunos de los cuales estuvieron presentes y leyeron en la presentación, llevada a cabo el martes 27 en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.


La compilación estuvo a cargo de la profesora Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison. Lleva una introducción del catedrático español Jesús Moreno Sanz.

jueves, 29 de junio de 2017

Celebramos los 80 años de Alfredo Plank

El sábado 24 de junio nos reunimos un grupo de amigos para celebrar el cumpleaños del pintor Alfredo Plank. Un almuerzo donde el recuerdo, las anécdotas, el buen humor y la armonía formaron parte del afecto. Son veladas que dificilmente  se repitan; quedarán en nuestra memoria, en la identificación donde abreva la belleza y la utopía. La literatura, la pintura, los viajes y los proyectos permitieron acceder a la intimidad. La vida permanece intacta.


Estuvieron presentes, además de Carlos Penelas, Stella Maris, compañera de Plank, María Kodama, Eugenio Sangiorgi, Adriana Manauta, Christian Arslanian, su mujer Sofía Lutz y el pequeño Baltazar.

lunes, 26 de junio de 2017

Presentación de Ceremonias de la luz

El martes 27 de junio a partir de las 18 horas, en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Avda. de Mayo 575, 1er piso, se presentará el libro Ceremonias de la luz.


El acto dará lugar a una breve disertación de la Dra. en Lingüística y destacada personalidad de nuestro medio cultutal, Ivonne Bordelois, seguida por un interludio musical a cargo del clarinetista Tomás Tellechea, acompañado por el guitarrista Santiago Poey.

Para concluir, algunos de los autores de la antología, entre ellos Carlos Penelas, leerán un poema.

La compilación de cuarenta poetas - algunos viven en distintos puntos del país, otros residen en el exterior - estuvo a cargo de Graciela Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison. Lleva una introducción del catedrático español Jesús Moreno Sanz.

domingo, 11 de junio de 2017

Presencia del General de Brigada Jorge Edgar Leal

Lo conocí en 1966, cuando era soldado. En el sorteo me tocó hacer el servicio militar en el Departamento Antártico del Ejército Argentino. Los galpones se encontraban en el puerto, lo que hoy es Puerto Madero, entrando por el puente de Viamonte. Esa era la dársena de operaciones. Debíamos llevar todo lo almacenado para dos años al Rompehielos ARA Almirante Irizar. Reserva, en prevención a la imposibilidad de acceso a la base por los grandes hielos.


Nuestra tarea consistía en cuidar, proteger y completar los cajones con alimentos no perecederos (leche condensada, chocolate, yerba, azúcar, latas…) y embalar ropa blanca, uniformes de fajina, anorak y colchones. Y películas con Niní Marshall, Lolita Torres, Mirtha Legrand, Tita Merello. Y discos de tango: Alberto Castillo, Hugo del Carril, Carlos Gardel. Luego se cargaban en un camión, el que descargábamos en los galpones de la Armada, cercano al Aeropuerto Jorge Newbery. Eran los marinos los encargados de transportar cajones y mercadería al Almirante Irizar.

Allí lo conocí. Y allí conocí hombres diferentes, suboficiales con un carácter único. Gente honesta, trabajadora, generosa. En ellos vi el verdadero sentido de patria. Sin arrogancia, sin imbecilidad, sin proclamas. Y una profunda admiración hacia el visionario, al comandante, al todavía Teniente Coronel Jorge Leal. Varios de ellos lo habían seguido en una misión única, descabellada. Lucharon contra la burocracia, la mezquindad, la miopía.

Jorge Leal fue el fundador de la Base Antártica Esperanza, en 1952. Fue jefe de las Bases Antárticas Belgrano y San Martín. Fue jefe de la Primera Expedición Terrestre Argentina al Polo Sur en 1965. Un hombre serio, seco, sin grandilocuencias. Un hombre que pensaba en sus hombres y amaba el continente blanco. Cuando muchos años después leí el libro en torno al Endurance y a Ernest Shackleton, pensaba en éste hombre que tanto hizo por nuestro país. Desconocido para muchos, ignorado por otros, olvidado por ideas miserables.

En noviembre de 1963 comenzó el preparativo para lo que se denominó Operación 90. El nombre tenía relación a los 90° de latitud sur que alcanza el polo Sur. En aquel momento dijo que el objetivo principal era "afirmar la capacidad argentina de alcanzar todos los rincones de lo que considera su territorio soberano, buscando afirmar así los derechos de la soberanía territorial esgrimidos por el país en la Antártida Argentina. Durante la marcha se hicieron observaciones científicas y técnicas, tales como geológicas, gavimétricas y metereológicas".

El Teniente Coronel Jorge Leal partió de la Base General Belgrano el 26 de octubre de 1965. Eran nueve hombres. El capitán Gustavo Adolfo Giró, el suboficial principal Ricardo Bautista Ceppi, los sargentos ayudante Julio César Ortíz y Alfredo Florencio Pérez, los sargentos primero Jorge Raúl Rodríguez, Roberto Humberto Carrión, Adolfo Oscar Moreno y Domingo Zacarías. Y el cabo Oscar Ramón Alfonso. A todos ellos los conocí en 1966 cuando ingresé como soldado a esos talleres. Ejemplos de vida, de entrega, de humildad.

Debemos recordar aquellos años. Durante la travesía se emplearon dos trineos tirados por perros. (Cómo amaban esos hombres a sus perros, con cuanta devoción hablaban de ellos o mostraban alguna fotografía). Llevaron seis tractores snow-cat con trineos de arrastre. El teniente coronel Jorge E. Leal y sus hombres alcanzaron la meta el 10 de diciembre de 1965. Retornaron luego a la Base Belgrano el 31 de diciembre. Habían recorrido 3000 kilómetros.


Lo seguí tratando con el tiempo. Cada tanto lo llamaba, hablaba con Teresita, su esposa, y luego con él. Lo visité internado, conversamos de la decadencia del país, de su vida ejemplar. Se negaba a mencionar su heroísmo. En 2003 lo volví a ver en la presentación de mi libro Diario interior de René Favaloro, lo acompañé en un homenaje que le hicieron en el Regimiento de Infantería Patricios. Quise hacer un libro sobre su vida, su trayectoria. Una trabajo que me hubiera llenado de orgullo.

Había nacido en Rosario de La Frontera, en la provincia de Salta, en 1921. Murió el 10 de junio de 2017. La marcha la hicieron durante 45 días, con temperaturas menores a los 40 grados, sin dormir el último tramo durante veintiocho horas. La bandera Argentina se plantó por primera vez en el Polo Sur el 10 de diciembre de 1965. Fue el primer país que llegó al Polo Sur a causa de éste héroe. Tuvo el reconocimiento inmediato del presidente Arturo Illía.

General de Brigada Jorge Edgar Leal, junto a sus hombres: son los únicos militares que admiré desde aquel 1966 en que lo conocí, tomando mate, con sencillez, en el galpón donde acomodábamos tablones y latas y películas para otros hombres silenciosos.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2017

lunes, 5 de junio de 2017

Carlos Penelas en la Selección Poética del Centro de Estudios Poéticos Aletheia

La Editorial La Luna Que, Poesía Contemporánea Argentina, acaba de publicar Ceremonias de la luz, selección de poemas del Centro de Estudios Poéticos Aletheia.


La compilación de cuarenta poetas - algunos viven en distintos puntos del país, otros residen en el exterior - estuvo a cargo de Graciela Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison. Lleva una introducción del catedrático español Jesús Moreno Sanz. En tapa una reproducción de Inicio, obra de Miguel Ocampo.


El libro se presentará el martes 27 de junio a las 18 horas en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura (Edificio La Prensa), Avenida de Mayo 575.

jueves, 1 de junio de 2017

Ceremonias de la luz

Buenos Aires, 2017.
Editorial La Luna Que / Centro de Estudios Poéticos Aletheia.
Antología. Poesía.
Graciela Maturo, Amalia Mercedes Abaria y Susana Lamaison (compiladoras).
Jesús Moreno Sanz (introducción).
Ilustración de tapa de Miguel Ocampo.


Uno de los poemas de Carlos Penelas que integra Ceremonias de la luz:

OBSTINACIÓN DE BELLEZA
Sé que la noche fulgura en este muelle,
por eso es preciso que oculte su silencio
o que despierte instantánea, o mejor aún
que no comprenda el sueño
de tu cuerpo desnudo en esta alcoba.
Tiemblas de placer, te ahoga el abismo
y el origen cerrado de mis tanteantes dedos.
Me hablas en un idioma de velos y ternura,
en una lengua que no entiendo,
en un friulano que celebran los astros.
Ahora de súbito, cuando la noche
se instala en un confín posible,
los espejos navegan por un bosque jadeante.
Atenazados por el deseo inmóvil del Adriático.

(de Poemas de Trieste, Buenos Aires, 2013)

miércoles, 24 de mayo de 2017

Revista CriticArte, dedicada a Carlos Penelas

El último número de la revista CriticArte está dedicado a la obra de Carlos Penelas.


Acceda a la revista a través de los siguientes enlaces: http://revistacriticarte. blogspot.com.es y Calaleo. 


La Revista CriticArte es un medio comunicación literario y artístico, cuyo objetivo es la divulgación de la Literatura y el Arte sin fines de lucro. La revista se edita por internet con el apoyo de un equipo de profesionales que, movidos por la pasión de las letras y el arte en general, hacen posible su aparición trimestralmente. 


Se trata de una de las revistas literarias más importantes de Hispanoamérica, dirigida por el reconocido poeta -creador del Interiorismo-  Fausto Leonardo Henríquez, nacido en la República Dominicana.

 

jueves, 18 de mayo de 2017

"Elegía a mi padre" y otros poemas

Este es un bello libro de poemas, Cánticos paternales (publicado por la Editorial Dunken en el año 2015), del reconocido escritor argentino Carlos Penelas. Está dedicado a su padre, y hoy Palabra Abierta tiene la satisfacción de publicar seis de estos bellos poemas, que pueden alimentar el alma de cualquier lector; un lector que sienta nostalgia por la siempre querida imagen de un padre que se ha ido.

Plañido al padre muerto
I
Has partido a la nada.
Sin cáliz ni ocio ni espejismos.
Después de verte abrir el horizonte,
de mostrarme la piedad y las estrellas
eres libre en el olvido y en la tempestad.
Ahora sé que celebras el infinito,
el hechizo del bosque, el nombre de la sombra.
Siento que tus ojos van en busca de hórreos,
del aire errante de una aldea imaginaria
entre el cielo y la tierra y la rosa.
Cumples el ritual de los campesinos,
otro exilio de la memoria y la evocación.
II
Vienes en nube, en sueño, en ánima.
Regresas para hablarme
—como si no estuviese—
de lo huero, de viejas lecturas,
de la cólera del mundo,
de lo insurrecto y lo sagrado.
Y de sombreros, de zarzuelas,
de bellas labradoras en la niebla.
Lo haces como un náufrago invisible,
desde lo milagroso,
sonámbulo de voces, amanecido.
Es numinoso el vuelo de tu ofrenda.
…con la inutilidad de un ciego miro y no comprendo nada más que al cielo…
Enrique Banchs
Elegía a mi padre
Él habitaba el patio en la lectura.
Exageraba el culto del amor y El Quijote.
Era su voz precisa, irrevocable.
En la mirada descifró
la eternidad del lenguaje y de las cosas.
Él me habló de Lepanto y de Numancia,
del hebreo y del árabe.
Me citaba a Galdós.
la latitud exacta de su pueblo.
Lo veo maldecir con amargura
la delación y el miedo.
Lo veo en la agonía
que el cielo o el infierno agobió para siempre.
Él me enseñó que el hombre
está hecho de tiempo y de trabajo.
Junto a él recorrí el destino de mi sangre,
el verso castellano de Quevedo.
Me señaló la castidad y el honor.
Me salvó con el asombro y la ternura.
Me otorgó como gracia la soledad.
Y el soñado silencio de los sueños.
Prolongué sus hábitos y sus errores.
Aprendí a odiar la demagogia.
Aprendí la ironía. Y el humor incesante
que justifica un símbolo.
Desconfié de la gloria, de la vanidad,
de los terribles bronces de las plazas.
Desconfié de los dioses y de las multitudes.
Es parte de mi mito y de mi orgullo.
Es la cotidiana historia de mi verso.
Una elegía más que arrebató el misterio.
Nada quiero negar aquí, tampoco implorar
Hölderlin
El banco

Miro el banco de la cocina. En este banco se sentaba
mi padre. Lo descubrí muchas veces por la mañana, en si-
lencio. Fumaba su cigarrillo negro y observaba los canarios.
Tomaba mate amargo; un hábito de El Bolsón y de la sole-
dad. Cuando me despertaba hacía tiempo que ya estaba allí.
En silencio, conversando, con sus fantasmas. Seguramente
tenía imágenes de la procesión das Xás, de los nuberos, de
los trasnos. Al verme se le iluminaban los ojos, dejaba la
presencia de dioses paganos, el olvido, el insondable mar,
la cordillera de los Andes. Ahora me doy cuenta de ello.
Recién ahora, cuando descubro el banco en el mismo lugar
donde él se sentaba. Pasaron más de treinta años. Más.
¿Por qué hoy?, me pregunto. ¿Por qué? Entonces me citaba
a Cervantes o a Shakespeare. A veces me preguntaba si
quería almorzar unas lentejas o si el domingo veíamos a
los diablos rojos, en la visera. El banco está allí. De pie lo
miro. Me parece escuchar una oración que no comprendo,
fascinado por la menguada copa del alba y de la noche. Un
apretado canto o himno surge de alguna parte. No sé si lo
que evoco es real, si todo es sólo un viaje onírico. Si este
hombre que está de pie, casado, con hijos, que regresó al
principado de Espenuca, que escribe poemas, no huye del
abismo, de la maledicencia y la congoja. A veces se queda
ensimismado, como aquella perra fiel que miraba sus ojos.
Esta desnuda playa, esta llanura
Fernando de Herrera
Responso
¡Padre! ¿Hasta cuándo los dioses ocultarán tu sombra?
Te busco por las noches en un letal insomnio
y viene la congoja,
la ira viene con ojos de terror e inconsciencia,
me arrastra a interpelarte.
¿Cómo resucitar tu perpetuo descanso?
Siempre vas con tu paso ligero, de prisa,
por las calles de esta ciudad degradada.
Padre, este pequeño hijo
teme perderte entre tanto desmayo.
Sé de tu aliento y tu destierro,
sé que aprisionas mi voz del otro lado del mar.
Ahora te ruego que me hables.
Necesito escuchar aquello que murmuras
por los cuartos de la casa, lo que sabes,
lo que cuentas del sur, de los tronos, del cielo.
Estoy solo y temo olvidarte en esta soledad,
en esta plaza sin niños ni rebeldes
donde miro, vacío,
el verdor de la hierba entre la bruma.
¿Qué ruido es ese ahora? ¿Qué hace el viento?
T. S. Eliot
La mirada de mi padre
Anoche mi padre me habló de Bartolomé Murillo. Dijo
palabras que recorren la luz, palabras vagas, seductoras.
Nombró a María Manuela, a sus hermanas, a sus hijos.
Luego calló. Por momentos parece haber transformado
las cosas de la vida. Recordó El joven gallero, recordó su
Autorretrato de 1670. Después se fue perdiendo en olvidos.
Susurró: tengo armas milagrosas para vencer la muerte.
Y otra vez un oscuro laberinto, una memoria antigua, un
solitario en los umbrales de puertas con encinas. Fue en-
tonces cuando le hablé de su aldea, de los hijos del cura,
sus sobrinos. Pero él ya no sabía qué voces eran esas, qué
oído o cielo cubrían su horizonte. Le hablé de sus nietos,
de Emiliano y de Lisandro, de la belleza del alma de estos
hijos, de las presencias íntimas del sueño. Me pareció que
se ocultaba en otra sombra. (Al escuchar su nombre sonríe
con ternura). Recordó, de pronto, Muchacha con su pandereta
de José de Ribera. Creí entonces descubrir ciertas nubes,
ciertas nieblas sobre un aire de plegarias. Y sentí lo efímero,
la inocencia adolescente, la mirada celeste de sus ojos sobre
la delicadeza de lo incomprensible.
Dejadme llorar,
orillas del mar…
Luis de Góngora y Argote
Regreso
Este hombre que nació entre meigas y lloviznas
regresa por las noches a recordar el canto de las aves.
Habla de la melancolía, del pasado.
De una casa muerta,
de la siesta preñada de caldenes.
Este hombre vuelve a mi memoria
reconoce la nieve, el mate, la epilepsia.
El tumulto agonizante de los indios,
el tropel, el polvo oscuro, la huelga,
la soledad del libro.
Me sigue con su voz desde la sombra.
Miro con los ojos de él, que ya no ve.
(Estoy en la orfandad, sin descanso,
rodeado de demencia e infortunio).
Dicen que está muerto,
que habita su infinito en el olvido.
Siento que resucita en un monte del sur.
Y este hijo que divaga en el suelo pampeano.
Es desolador el viento en un pueblo fantasma.
Non dexó grandes tesoros,
ni alcançó muchas riquezas
ni vaxillas.
Jorge Manrique


Publicado en Palabra Abierta, revista independiente de cultura hispanoamericana, dirigida por Manuel Gayol Mecías, y editada en Los Ángeles, Estados Unidos.

lunes, 15 de mayo de 2017

Periódico El Duende entrevista a Carlos Penelas

El lunes 10 de abril se presentó en el Salón de la Editorial Dunken El huésped y el olvido.

Estas fueron algunas de las palabras del poeta en la presentación del libro:

"En un ensayo que publiqué hace unos años, Fragilidad de lo visible, utilicé como acápite un verso de Horacio que pertenece a la Oda 7, del libro IV: Somos polvo y sombra. El título del libro que hoy presentamos tiene ese verso como referencia. Lo inmedible provoca pavor, se torna misterio y búsqueda. Lo cósmico es parte del cuerpo, forma un todo con el infinito al mismo tiempo que aflora, fluye el amor - recatado, sensual - de una visión que interroga el cosmos".

Tuvo también el colorido de la lectura de algunos de los poemas por parte de Rocío Danussi, entre los cuales estaba este.

NAVEGACIÓN DE LA ALDEA
Sobre el vacío, en la agonía del hambre,
perseguidos por el horror y el despojo,
en naves que buscaban otro universo,
dejando atrás liturgias, señoritos,
lo doliente que acuña la sombra y la tragedia.
Iban con el miedo, iban libres.
No tuvieron espejos ni calma ni balanzas.
Había palabras cálidas atravesando
la tristeza en los ojos perdidos de los hijos.
Volaba la ternura callada de las noches.
Era un viaje de herida y griterío.
Dejaron la aldea para buscar
el paraíso perdido de los mártires
la acumulada realidad del cansancio,
el viento en la alborada de la rosa.
Esta es la mitología de mi nombre,
la generosa herencia de mis padres.

- ¿Qué fue lo que te llevó a ser un estudioso del período medieval y dedicarte a escribir poesía como dice en el pórtico de El huésped y el olvido? - En realidad todo comenzó con mis padres. Mi padre, Manuel Penelas, trabajó desde los seis años cuidando cabras en Espenuca, La Coruña, Galicia. Mi madre, María Manuela, aprendió a leer y a escribir casi a los treinta y cinco años. A los trece años en Buenos Aires, mi padre comenzó a trabajar en una fábrica. Allí conoce compañeros anarquistas, socialistas -hombres mayores que él - los cuales le dan a leer textos del príncipe Kropotkin, diarios pero también libros de Zola, la novelística rusa del siglo XIX, textos de Galdós, Shopenhauer. Crecí - soy el menor de cinco hermanos - en un clima donde lo social y lo cultural iban de la mano. La libertad, la lucha contra la demagogia y los totalitarismos de la misma manera que el gusto estético por la música clásica, el teatro, el cine, las artes plásticas. Ese fue el comienzo. Luego, ya en el profesorado en Letras Mariano Acosta - donde pasaron Marechal, Cortázar y tantos otros - me introdujo en la literatura medieval española, italiana, inglesa y francesa. Los años hicieron el resto. Y mis hermanos mayores que me ayudaron a crecer intelectualmente. También me acompañó toda mi vida el amor a la natación, el deporte, el placer por la naturaleza.

- Hay un tema recurrente sobre la soledad a ¿qué se debe? Así lo vemos en el poema "Recogimiento en una plaza del sur", o también en "Vestigios del silencio" y se repite en "Desolación de lo invisible"?
- En realidad el creador es un solitario. Todo creador es un solitario, más allá de su actitud o el trabajo específico. Quiero decir: un director de cine o un actor tal vez no lo parezcan porque están más expuestos. Pero el poeta, el músico o el artista plástico es introvertido, busca su mundo interior, su forma de expresión. En mi caso doy conferencias, clases, viajo al interior del país o a Europa pero soy solitario, me gusta la naturaleza, la soledad, pensar y sentir en soledad. Eso no significa, insisto, que sea un anacoreta.

- Se puede observar un delicado tono seductor como en "Andante" o también en "Vigilia". ¿Cuál ¿Cuál sería tu musa?
- La musa son los sueños, los recuerdos, la evocación, "la realidad y el deseo" como muy bien señaló Cernuda. La seducción es parte de la sensualidad, del erotismo, de los afectos, de la ternura. La musa es una cadera, una mujer mirando el mar, una fotografía, la memoria de una fotografía, una conversación, el silencio de una pareja, la calidez de un beso, la piedad de la hembra, la belleza de una caricia. La musa es la vida si se sabe mirar y sentir.

- Se nota la repetición de la cita a tu historia personal como "En los muelles de la infancia" y "Liber Liberart", ¿cómo lo podrías explicar?
- Desde lo poético tengo, por suerte, varios tonos. Uno es lo personal, lo interior, lo referente a la infancia. La infancia es la patria del poeta, lo sagrado, lo vital. En esa línea también se encuentra una poética relacionada con mis raíces, mis ancestros. La pobreza, el dolor de mis mayores y el esfuerzo enorme para con una mirada ética, transparente, trabajadora, salir de ese mundo y poder apreciar lo noble, la fineza, lo bello del mundo.

- En "Somerset" te referís especialmente al olvido, cuando empieza diciendo "Hay una purificación y un olvido en estas calles que fueron de mi infancia", ¿por qué, lo podrías contar?
- En realidad es un juego que suelo hacer con ciertos mitos interiores. El olvido tiene relación con el paso del tiempo, con nuevas generaciones pero también con el desconocimiento, la ignorancia, la degradación de una época. Entonces el olvido es exterior, el olvido es del otro, no es mío, no es del poeta. Él lo reconoce, reconoce ese ayer y lo vuelca en emoción, en silencio, en palabra. El poema es también una fotografía como las de Vivian Maier, Robert Capa o Cartier-Bresson. Una escena del teatro de Shakespeare o un cuadro de Vermeer.

Bueno en parte lo fui respondiendo con las inteligentes búsquedas que me fuiste planteando. Los recuerdos son parte de la formación y la sensibilidad. Y de la intuición, otra forma de nuestra capacidad. Desde Virgilio, Ovidio, Horacio, la creación se nutre de los recuerdos, de esa suerte de palabras que provienen de otro lado del mundo, al decir de John Berger. En ese clima el poeta intenta ser simple - que no es lo mismo que simplificar - es decir, su voz se reduce a lo esencial.

María Riccheri
Periódico "El duende", Buenos Aires, 1 de mayo de 2017

sábado, 13 de mayo de 2017

Sandra Figueroa lee "El huésped y el olvido"

No se por qué elegí esta noche de viento y lluvia, o es que me eligieron a mi para leer El huésped y el olvido y embarcarse en el universo de Carlos: Poeta Carlos Penelas.

Es 26 de abril. Martes.

Y es un mundo este universo, un reintegrarse a lo universal (como él dice en un ensayo) desde la mirada que va tallando cuanto observa, cuanto vive.

Un mundo sensibilísimo, que sabe el entramado de las luces y sombras, de lo infimamente inadvertible al ojo humano, sino es desde los ojos embebidos previamente de poesía.
Como sino advertir la bruma, lo efímero, indeleble, que atraviesa toda su poesía: “Soplo la luz insomne en esta tarde de octubre..”, “Configuramos la simetría de lo incierto en el aires, en la somnolencia de la fábula. Días lejanos, levísimos, bajo estas ramas que desnudan estatuas.”, “Desde la lejanía siento el río y la quietud..”

Y hay algo de sagrado en lo que invoca, acaso todo sea una mitología del asombro, usando sus propias palabras.

Y así podría continuar de poema en poema, resaltando los espacios , será que ya el título nos anticipa embarcarnos en un viaje donde la fragilidad de lo tenue habita, la libertad, fugacidad de lo efímero que permanece como un soplo.

(Ahora el viento circula con mas fuerza entre las hojas y se dejan oír, como si fuera el tiempo el que transcurre navegando entre las calles.)

Indescifrablemente hay un poema en la frente de Amadeo.

Carlos no se olvida de nada, es un registrador de la vida, tal vez es que va pintando cuadros, pincelando con su mirada y debe ser por conocerlo que creería que algo de mar lleva en sus ojos, algo de infinito, océanos e inmigrantes, de Finisterre, que luego traslada a los poemas.

Abrazo

y buena vida para El huésped y el olvido.

martes, 11 de abril de 2017

Se presentó "El huésped y el olvido"

El lunes 10 de abril se presentó en el Salón de la Editorial Dunken El huésped y el olvido.

Un público, entre los que se encontraban escritores, actores, artistas plásticos e intelectuales siguieron con atención cada secuencia del acto.


A continuación algunos fragmentos de lo expresado por el poeta.


En un ensayo que publiqué hace unos años, Fragilidad de lo visible, utilicé como acápite un verso de Horacio que pertenece a la Oda 7, del libro IV: Somos polvo y sombra. El título del libro que hoy presentamos tiene ese verso como referencia. Lo inmedible provoca pavor, se torna misterio y búsqueda. Lo cósmico es parte del cuerpo, forma un todo con el infinito al mismo tiempo que aflora, fluye el amor - recatado, sensual - de una visión que interroga el cosmos.

Siempre he pensado la idea de la literatura, del arte, como una mentira pero no falsa, no es una falsedad.


Uno tiene una biografía y una geografía imaginaria. Hay recuerdos, encuentros, revelaciones, epifanías. Es un sueño donde el fantasma está y no está.


En lo poético, en la vida cotidiana ya no existe más el vocabulario ético, el vocabulario estético. Por eso es difícil señalar lo esencial. Estamos contaminados por el engaño, por el desasosiego, por mitos y leyendas confusas, primarias.


La lectura es reunir secretas afinidades, veces circunstanciales que no se resignan al olvido.Una forma de plasmar fábula y belleza.


Marita Rodríguez-Cazaux estuvo imposibilita de concurrir. A ella el poeta dedicó el acto.


Rocío Danussi leyó tres poemas. A continuación uno de ellos.

NAVEGACIÓN DE LA ALDEA
Sobre el vacío, en la agonía del hambre,
perseguidos por el horror y el despojo,
en naves que buscaban otro universo,
dejando atrás liturgias, señoritos,
lo doliente que acuña la sombra y la tragedia.
Iban con el miedo, iban libres.
No tuvieron espejos ni calma ni balanzas.
Había palabras cálidas atravesando
la tristeza en los ojos perdidos de los hijos.
Volaba la ternura callada de las noches.
Era un viaje de herida y griterío.
Dejaron la aldea para buscar
el paraíso perdido de los mártires
la acumulada realidad del cansancio,
el viento en la alborada de la rosa.
Esta es la mitología de mi nombre,
la generosa herencia de mis padres.


Alfredo Plank se refirió brevemente al libro, a sus imágenes y al cuadro de portada que se encuentra en la región de Toscana.


Cerró el acto Javier Ares Yebra con emotivas palabras en torno a la amistad, la creación, la música y la poesía.


Abrió su presentación con una obra de su autoria que denominó El huésped y el olvido. Luego ejecutó Canarios de Gaspar Sanz y posteriormente Chove en Santiago. Finalizó con un bis: Asturias de Isaac Albéniz.



Al finalizar se sirvió un vino de honor.

lunes, 10 de abril de 2017

Borges, poética del espacio

"La Gazeta del Progreso", periódico mensual del Club del Progreso, acaba de publicar en el número correspondiente a abril de 2017 un artículo de Carlos Penelas:"Borges, poética del espacio".

Vivimos rodeados de decoraciones, de escenografías cotidianas, de saturaciones que funcionan de manera lateral, de mal gusto. La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.

Como toda obra de trascendencia la de Borges actúa en un ámbito literario universal. Sin duda hay otras convergencias, la  hispanoamericana, la europea. En Argentina,  durante décadas se la ha tildado de extranjerizante. Sin duda es argentina por la avidez cultural cosmopolita, entre otras cosas. En primer lugar – son varios los enfoques que intentaremos señalar de forma sintética – la insularidad de su prosa, la novedad de la prosa borgeana es una realización privilegiada de la tradición hispanoamericana. Pero en toda su obra admiramos la mirada de un escritor dotado para la especulación intelectual. Y hay, además, una reelaboración de nuestra realidad cultural. Recuperamos en sus páginas la complejidad de su mundo pero también nuestra propia invención del hecho creador.

Creemos oportuno recordar que muchos de sus detractores no vieron, o no quisieron ver, sus textos y sólo glosaron sus opiniones periodísticas. Allí está, como ejemplo, el poema Cristo en la cruz, perteneciente al libro Los conjurados. Ni al populismo que amenaza la soledad y la ética. Escribió además: “…desconfiaríamos de la inteligencia de un Dios que mantuviera cielos e infiernos”.

La teología era para Borges lo más fascinante de la literatura fantástica.

La particularidad de su poética está en haber interpretado el arte como continuidad y superación, más que como ruptura con la tradición. El poeta aspira a un arte intemporal desde una visión metafórica de su existencia. Su lírica significa un renovado lenguaje de condensación. Sus raíces son parte de la tradición de la poesía metafísica. Y fundamenta, a su vez, una ética no dogmática.

En su temática encontramos los antepasados, la patria, la memoria y el olvido, el ejercicio de la literatura. La soledad y la muerte.

La literatura argentina cuenta, después de Sarmiento, con  escritores que tuvieron fama internacional: Lugones, Sábato, Cortázar, Borges. Y otros que formaron la frondosidad de la literatura nacional como Ricardo E. Molinari, Luis Franco, Manuel Mujica Láinez, Ezequiel Martínez Estrada, Horacio Quiroga…  Divergencias y convergencias, sin duda, pero estamos intentando hacer una lectura estilística. La estética de Borges es la de un creador de metáforas. Enfatiza la metáfora como núcleo del lenguaje literario.

Entre los símbolos más conocidos en su obra se encuentran el laberinto y el espejo. Símbolo de la prisión (real o imaginaria) el primero; revelación del propio ser, el segundo. Desde luego, hay otras interpretaciones. Estas son las más afines a nuestro sentir.

Recordemos un juicio de Julio Ortega. “Como ocurre con Mallarme y con Joyce, y también con Vallejo y Neruda, la crítica sobre Borges forma parte ya de la misma obra de Borges: no porque sea su paciente tributo, sino porque desarrolla su existencia intelectual, diseña el ámbito de su aventura creadora y, en fin, da cuenta de su radical renovación del acto literario”.

La excepcionalidad, no es un dato menor, se licua entre la multitud. La omnipotencia se transforma – de más está decir en estos tiempos – en carencia. La literatura un resquicio, en algunos casos una obstinada ostentación. La literatura edificante no se ha detenido, como sostiene David Viñas, en las sacristías ni en las congregaciones beatas.

La literatura – en una época de globalización, banalidad y decadencia generalizada – tiende a polarizarse, a esfumarse. Se hipertrofia la espiritualidad, se crea una escenografía en torno a lo inmediato. La creación necesita silencio, tiempo, maduración. Y advertimos que las contraposiciones resultan cada día más homogéneas. Sin pedestales, entonces. Sin apelaciones a lo sentimental.

Quien lea sus páginas encontrará a uno de los creadores más lúcidos y de inevitable pluralidad, una voz propia que pertenece al tiempo. Conforma una emoción intelectual, una pasión por el idioma, una búsqueda emotiva del símbolo, la integración equilibrada de lo nacional con lo universal. Eso es lo que hay, eso es lo que leemos. Su vigencia continuará dentro de un mundo cultural cada vez más asediado. Pero también necesitamos preguntarnos – sin ingenuidad, sin idealizaciones – quién lee en estos tiempos a  Víctor Hugo, a Benito Pérez Galdós, a Rubén Darío. Si jóvenes universitarios desconocen la Guerra Civil Española o La Comuna de París,  estudiantes de teatro ignoran a Meyerhold, jóvenes escritores no leyeron a  Paul Groussac o a Luis de Góngora me es muy difícil hablar de su vigencia. El legado existe, está en su poesía y en su prosa. El resto forma parte de una sociedad rodeada  de astucia y grosería. Quedan islas, sin duda. Lugares donde se crea, se trabaja y se siente lo utópico del hombre.

Entre las amenazadas virtudes nacionales la lectura de Sarmiento o la de Borges comparten el cielo traslúcido de lo intemporal. Allí la poesía, el tiempo de la utopía. Volver a ellos – como a otros poetas de infinitud – nos da aliento en un territorio de ríos oscuros y soledad.

Carlos Penelas es poeta, escritor y crítico literario. Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña y la Autónoma de Madrid, entre otras. Su obra recibió numerosos premios; entre ellos el “Arturo Marasso” (1977); Faja Nacional de Honor (1981) de la Sociedad Argentina de Escritores; Accesit mejor cobertura como cronista de Radio Nacional (1986) de la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires “El libro, del autor al lector”; Primer Premio de Poesía Alfonsina Storni (1988); mención especial de poesía concurso (1992) Latinoamericano Carlos Sábat Ercasty (Montevideo, Uruguay). Su libro más reciente es “El huesped y el olvido” de Editorial Dunken.

miércoles, 5 de abril de 2017

Presentación de "El huésped y el olvido"

Editorial Dunken tiene el agrado de invitar a usted a la presentación del libro El huésped y el olvido, de Carlos Penelas, a realizarse el lunes 10 de abril de 2017 a las 18 horas en el salón de actos de la editorial, situada en Ayacucho 357, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Se referirá al poemario Marita Rodríguez-Cazaux.

Leerá Rocío Danussi.

Hablará Alfredo Plank, autor de la obra de portada.

En guitarra Javier Ares Yebra.

Esperamos contar con su presencia


............................................................................ Al finalizar se servirá un vino de honor

lunes, 3 de abril de 2017

El poeta en el patio de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar

La basílica está ubicada en el barrio de Recoleta, formó parte del convento de franciscanos recoletos. 



Su construcción, finalizada en 1732, se debe al mecenas aragonés Juan de Narbona, comerciante negrero y contrabandista. Es el segundo templo más antiguo de la ciudad. Dijo Sarmiento: "Narbona hizo la Recoleta y la Recoleta hizo a Narbona".

sábado, 1 de abril de 2017

Cambio de fecha para el inicio del taller literario en la Biblioteca Sánchez Viamonte

El Taller Literario dictado por Carlos Penelas en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte comenzará el jueves 20 de abril a las 20 horas.

Ante el paro nacional decretado para el jueves 6 de abril, durante el cual la Biblioteca permanecerá cerrada, y el jueves siguiente ser feriado por el comienzo de Semana Santa, el Taller Literario ha modificado su fecha de inicio para el jueves 20 de abril.

Dictado por Carlos Penelas, el taller se propone indagar en poesía y narrativa, haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

Podrá cursarse todos los jueves, de 20 a 21:30 horas, en Austria 2154. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales. Más información acá.

jueves, 23 de marzo de 2017

Vidas de fuego

Biografías anarquistas
Walter Marini (compilador)
Buenos Aires, 2017.
Editorial Sudestada.
Antología. Prosa.


"Nosotros nos llamamos libertarios, lo que significa que creemos que la perfección humana debe ser obtenida con el máximo de libertad y no por efecto de coerción, y que todo lo que hay de malo en la naturaleza humana puede ser eliminado solamente con la eliminación de sus causas y no con la coerción o alguna imposición que provocan mayores daños, agregando mal al mal" (Bartolomeo Vanzetti)

La historia del movimiento obrero argentino no puede ser contada sin registrar en sus páginas la irrupción de personajes de la talla de Simón Radowitzky, de Errico Malatesta, de Kurt Wilckens y de Severino Di Giovanni; sin dar cuenta de las internas entre los redactores de La Protesta y de La Antorcha, sin detenerse en los gritos y los puños en alto durante las marchas de la Semana Trágica, sin reparar en la lucha de los peones santacruceños o en la audacia de los expropiadores armados apenas de coraje y convicción.

El ejemplo de tantos hombres y mujeres decididos es el motor que empuja esta compilación desde Sudestada. En ella, se entrelazan los relatos de Osvaldo Bayer, la epopeya de Radowitzky desde el penal de Ushuaia, la historia de amor de Severino Di Giovanni y América Scarfó, la leyenda de Buenaventura Durruti (a cargo de Carlos Penelas) y el papel de los anarquistas durante la Guerra Civil Española, el ejemplo de mujeres valientes como Virginia Bolten y Juana Rouco. Un puñado de historias, una serie de vidas de fuego que permite alumbrar, desde el destello de su espíritu libre, los días por venir.

domingo, 19 de marzo de 2017

El poeta lee sus fantasmas

He vuelto a releer cuentos del creador del realismo mágico. Me refiero, amigo lector, a Arturo Uslar Pietri. Y también releí Godos, insurgentes y visionarios. Difiero de su posición en torno a Sarmiento y a su mirada sobre ciertos caudillos. Pero eso no interesa, en el fondo su pensamiento es siempre lúcido, inteligente, de una fineza intelectual impecable. “Mueran los blancos, los ricos y los que saben leer” enarbolaba José Tomás Boves, conocido como El León de los Llanos y también como La Bestia a Caballo. Nada es novedoso en estas tierras cargadas de brutalidad, resentimiento, masas amorfas y populismo sin fin. Nada es novedoso en la demencia o el extravío.


Un poeta, es archisabido, no adquiere su condición de tal sólo por un libro o por una línea. Su obra moviliza impresiones, nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portador de estados de ánimos, de sensaciones, de nostalgias. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejado de los falsos pudores su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano.

Mis amigos conocen algunos aspectos de mi vida. Los contados lectores, que con valor y voluntad recrean mis palabras, ignoran aspectos cotidianos. Tal vez sea saludable. De todas formas quiero decirles que soy un hombre que divaga como un adolescente sin saber en realidad de aquello que hablan, con el ceño fruncido, los hombres importantes. Soy, si se quiere, un libertario aristocrático. Tengo hábitos austeros, carezco de deudas, me arreglo con lo indispensable. No sé manejar, por lo tanto no tengo automóvil. Tampoco tengo celular ni Facebook. Y me defino agnóstico. Afortunadamente soy un desconocido para los señores de la cultura. (Mis padres me enseñaron a ser tenaz, a ser solidario, a ejercer la moral cotidiana. Y que el dinero es secundario. Sólo los afectos y la conducta importan).

Siempre que puedo digo no. Al poder, a la confabulación, a los casamientos, a los cumpleaños, a la imbecilidad. El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo, me confesó un mediodía Saint-Exupéry. Por eso releo desde mi adolescencia a Pirandello, Thoreau, Ionesco, Swift, Montale, Quevedo, Twain, por citar unos pocos. De ellos hablé en los programas que tuve en Radio Nacional, por la década del ’80. Y de uno de los novelistas que me maravillaron a los veinte años: Giuseppe Tomasi de Lampedusa.

El Antichton o la antitierra es un lugar místico de cuya existencia Pitágoras nos dejó un testimonio. Antichton es un país al revés, definitivamente negado e imposible para los seres humanos. Allí, como en las canciones de María Elena Walsh, existe el mundo del revés. La nieve cae hacia arriba, los árboles crecen hacia abajo, el sol luce negro, los habitantes son gente de dieciséis dedos que entran en trance bailando... Se decía que ellos no podían venir hacia nosotros ni nosotros hacia ellos. Era lógico, desde el absurdo. Más tarde, todo el medioevo habló de “el otro lado del globo”. Para los griegos -recordemos- el hemisferio sur estaba deshabitado y era inhabitable.

Ulises, en busca de la montaña del Purgatorio sabía que se encontraba en el corazón, en el centro de Antichton. De donde nadie regresaba. Dante y Virgilio, en la Divina comedia encuentran a Ulises ardiendo en el octavo círculo del Infierno por haber intentado llegar a la montaña prohibida. ¿Fue como un alma muerta? No. Era un ser viviente sediento de conocimientos. Pero Ulises -hay que saberlo- fue afortunado, pues arrancó la Rama de Oro -que es el pasaporte para regresar al país de los vivientes- y rompe con la profecía de Tiresias, el profeta ciego, que señaló que el héroe no hallará la dicha en su palacio de Ítaca y que la Muerte le llegará del mar.

Le dije a mis hijos en reiteradas oportunidades que fecharé un poema como un forastero en la tierra natal, en Espenuca. Minucioso y adusto recorreré acantilados. Y el mar, los senderos secretos de la luna. Sé que sentiré el tiempo con una alegría enorme, una conmoción exagerada, que abre el alma y el silencio. Sacralizando la poesía, abandonando la pompa verbal de los cenáculos literarios, las poses afectadas de los señoritos atildados. Iré, como una inesperada iluminación, articulando sueños y diálogos interiores.

Tramas íntimas, una lectura crédula de la imaginación. La lectura es reunir secretas afinidades, voces circunstanciales que no se resignan al olvido. Una forma de intentar plasmar fábula y belleza.

Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2017

sábado, 18 de marzo de 2017

Biografías anarquistas

Carlos Penelas forma parte del libro Vidas de fuego, editado por Sudestada, con un artículo sobre Buenaventura Durruti.


El ejemplo de tantos hombres y mujeres decididos es el motor que empuja esta compilación desde Sudestada. En ella, se entrelazan los relatos de Osvaldo Bayer, la epopeya de Radowitzky desde el penal de Ushuaia, la historia de amor de Severino Di Giovanni y América Scarfó, la leyenda de Buenaventura Durruti y el papel de los anarquistas durante la Guerra Civil Española, el ejemplo de mujeres valientes como Virginia Bolten y Juana Rouco.


La compilación es de Walter Marini. Carlos Penelas es autor del capítulo "El pueblo se amaba en Durruti".

El libro se vende en kioscos de diarios y librerías. Pedidos por mensaje privado o escribiendo a sudestadarevista@yahoo.com.ar. Más información en http://www.revistasudestada.com.ar/articulo/1551/vidas-de-fuego

Taller literario