domingo, 17 de junio de 2018

Del guiso de órdago a la ignoracia supina

Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá.
Quintus Horatius Flaccus, poeta latino (65 a.C.- 8 a.C.)




No cualquiera puede ser argentino. Argentino se nace, se crece, se extravía. Hay estudios realizados en el Institut Fraunhofer-Gesellschaft en los cuales se advierte el ADN argentino. No existe en el mundo una genética de esta especie. Los que no tienen el polímero de nucleótidos, es decir, un polinucleótido nacional y popular nunca llegarán a ser argentinos, a sentir como argentino. Cada nucleótido, a su tiempo, está formado por un glúcido, una base con grupos de fosfatos, choripán, peróxido de hidrógeno y vincha. Lo que distingue a un polinucleótido de otro es, entonces, la base nitrogenada, y por ello la secuencia del ADN se especifica nombrando sólo la secuencia de sus bases. La disposición secuencial de estas bases (zambombas, estampitas, plano cartesiano afro- C2H60-latino y diagrama de Lewis) a lo largo de la cadena es la que codifica la información del verdadero y auténtico peronista, perdón, argentino.

No cualquiera hace lo que hacemos. En fútbol, en economía, en relaciones diplomáticas, en oficinas públicas, en calles, en escuelas, en teatros, en plazas. No cualquiera sube al poder sindical durante veinte, treinta o cuarenta años. No cualquiera es macho y homosexual al mismo tiempo. Y viceversa. O lleva la picaresca porteña a regiones inimaginables. Cábalas, improvisación, fetichismo, mitos, queja, certezas. Nadie que no sea argentino hasta la muerte puede decir: “Las amenazas que han ocurrido nos han llevado a tomar la decisión de no viajar. Me gustaría que todos tomen esta decisión como un aporte a la paz mundial".

Ser argentino es un sentimiento. Tiramos papelitos, lloramos en los cumpleaños de quince, amamos la incertidumbre, viajamos “de colados” en los trenes. Creemos en el dulce de leche, en el gauchito Gil, en los líderes con patillas, en los bizcos, en los sargentos. Jorge Luis Borges escribió en 1973, que "el argentino, a diferencia de los americanos del Norte y casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. Ello se puede atribuir a la circunstancia de que en este país, los gobiernos suelen ser pésimos o al hecho general de que el Estado es una inconcebible abstracción; lo cierto es que el argentino es un individuo, no un ciudadano…."

Nosotros creemos al pie de la letra en la interpretación de los sueños, en el horóscopo chino, en las mesas familiares sabemos de todo. Somos el pueblo elegido. A París, Londres o Madrid los comparamos con Buenos Aires, con el barrio, con el obelisco, con el tango, con las minas. Tenemos metáforas para referirnos al tema que tratamos, a los impuestos, a la devaluación, al FMI, a la salud sexual, a la vida de los otros. Lo solucionamos en un santiamén. Vivimos entre la imagen y la realidad. Tenemos la avenida más larga del mundo, el río más ancho, la cantidad de psicólogos y psiquiatras mayor del globo. Somos españoles, italianos, mapuches, alemanes, tobas, gringos, judíos, guaraníes, franceses, ingleses, rusos y porteños. Todo junto. A veces enfrentados, siempre superiores. Campeones y hasta campeones morales. Esto es así porque el concepto de molécula populista fue introducido por el filósofo y científico francés Pierre Gassendi hacia 1650. Una molécula es la mínima unidad de una sustancia que conserva sus propiedades químicas, es eléctricamente neutra hasta que no la toque el chimichurri o la hormona lutropina llamada vulgarmente ameba insciens.

Casi sobre el final, amigo lector, casi sobre el final. Usted sabe mi admiración por Domingo Faustino Sarmiento y por Juan Bautista Alberdi. Éste último escribió: “…haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras masas populares, por todas las transformaciones del mejor sistema de instrucción: en cien años no haréis de él un obrero inglés que trabaja, consume…”

Algunos otros escritores dejaron su impronta. No se enoje, tengo pocos lectores. Jorge Luis Borges: "El argentino suele carecer de conducta moral, pero no intelectual; pasar por un inmoral le importa menos que pasar por un zonzo. La deshonestidad, según se sabe, goza de la veneración general y se llama viveza criolla. Joaquín V. González: "Nuestro principal defecto consiste en la falta absoluta de autocrítica, mejor dicho: la creencia persistente de que somos los mejores seres del mundo. Llamamos patriotismo a esta ciega alabanza de nosotros mismos, y arrugamos el airado entrecejo contra el ciudadano que se aventura a enrostrarnos nuestros feos detalles”.

Una más, de nuestro recordado Marco Denevi: "El argentino tiene una mentalidad de huésped de hotel, el hotel es el país y el argentino es un pasajero que no se mete con los otros. Si los administradores administran mal, si roban y hacen asientos falsos en los libros de contabilidad es asunto del dueño del hotel, no de los pasajeros a quienes en otro sitio los espera su futura casa propia, ahora en construcción…”

(Algo que les interesa a muy pocos. Sabemos de la pobreza intelectual de periodistas, intelectuales, escritores del medio. Recordemos – nos viene bien en estos días – algo de Islandia. Niels Finsen Ryberg, premio Nobel de Medicina; Björk, una de las cantantes célebres de nuestros días; Leif Ericson, llega a América 500 años antes que Colón; Laxness, poeta, escritor, ensayista; Anita Briem, actriz; Eidur Gudjohnsen, deportista internacional; Bobby Fischer, nació en EEUU pero adoptó la nacionalidad islandesa y murió en Reikiavik. Islandia, apenas 300.000 habitantes. Rodeada de volcanes, campos de lava, glaciares y géiseres).

Somos capaces de afirmar: “La Argentina es un país condenado al éxito”. Y también: “El que depositó dólares recibirá dólares”. Me quedo, como siempre, con Tato Bores: “Vermouth con papas fritas y good show.”

Carlos Penelas
Buenos Aires, 17 de junio de 2018

martes, 12 de junio de 2018

Eduardo Blanco Amor sobre la poesía de Carlos Penelas

En la dedicatoria de su breve ensayo Castelao (Orense, 1970): "A Carlos Penelas, correspondiendo -malamente- a sus magníficos poemas, cuyo envío ha sido un regalo para mi inextinguible hambre de poesía. Con un abrazo, Eduardo Blanco Amor, Orense, Capitán Cortés 43, junio de 1971".


De su folleto Volviendo a Ortega y Gasset (Orense, 1970): "Felices vosotros que pueden atender a mi traicionada poesía, naufragada - ¿para siempre? - en la vulgaridad profesional de la prosa. Con la más cándida admiración al altísimo poeta Carlos Penelas. Eduardo Blanco Amor, Orense, junio de 1971"

lunes, 4 de junio de 2018

Esto que llegó, se queda

Desentendido lector. Mejor aún: desocupado lector. Con su licencia debo decirle que no vivimos una crisis. Vivimos un estado de decadencia que llegó desde la vulgaridad, se fue consolidando de a poco – entre ginebra, uniformes, perdularios, mediocridad, corrupción, politiquería, goles, bombos y choripán - y se va a quedar. Otra vez. Sí, que hay islas, lugares donde la ciencia, el arte o la creatividad continúan la excelencia, su visión humanista del cosmos y de la historia. No volvamos sobre la claridad. Quiero decirle que estamos en el siglo XXI y todo se dio vuelta. Los términos, la cultura, las ideologías, los hábitos. Lo que resulta anormal se lo presenta como natural. Todo se tergiversó. Las sociedades sufrieron engaños, mitos, creencias, relatos y supercherías. Desde lo religioso hasta lo laico. Otro día hablaremos de los mazorqueros, de la veneración de las reliquias y del Banco Ambrosiano. Sí, también de San Agustín y de San Juan de la Cruz. Pero reitero, estamos en el siglo XXI. Rodeados de fruslerías, trivialidades, nimiedades, ineptitud e incultura.


El fracaso de las revoluciones cesáreas, el fracaso de los populismos, la ignominia de las dictaduras, las guerras y los campos de concentración nos han llevado a esto que hoy vivimos. Los sistemas agobiantes, la explotación del hombre, la miseria espantosa, los grandes centros de poder se las ingeniaron para destruir lo sagrado, lo humano, lo sutil de la mirada interior. Eso también lo vemos. Pero resulta que la descomposición es sistemática. En lo cotidiano, en lo ético, en lo particular.

Esto es sólo un artículo, no se ponga mal. Vemos que el ocaso de la inteligencia ha sigo avasallado por la ignorancia, por la banalidad. Cada día somos un poco más brutos, más toscos, más ordinarios, más obtusos. Nos cuesta hablar, nos cuesta pensar, nos cuesta imaginar. Vemos adolescentes y no adolescentes con actitudes imbéciles, con desconocimientos básicos, con tural en todas las clases sociales. Algunas pueden estar justificadas o son comprensibles. Las otras son alarmantes. Profesionales, estudiantes, empleados, señores y señoras bien alimentados, bien vestidos, pitucos, con viajes al exterior son incultos, patanes. Curados de espanto, pamema Porota, curados de espanto. Escandaloso, Porota, escandaloso.

Ya no se trata de si leyeron a Homero o gustan de la música de Malher, si reconocen una obra de Velázquez o un film de Kurosawa. No estamos hablando de eso. No los conocen, no les importa conocerlos, no les interesa. Hablamos del universo digital, de la expansión tecnológica y la globalización. Debe tener presente, amigo leedor, que además en estas tierras habita el peronismo. El peronismo - por favor, no lo tome a mal - es una hidra. La hidra se alimenta de gusanillos, se reproduce por gemación – como le es propio a los animales inferiores – se desplaza arrastrándose sobre la base o bien dando saltos. El cuerpo de la hidra genera cabezas. Y en este caso, la cabeza que busca el poder varía según la época. (El número de cabezas de la Hidra de Lerna iba desde tres, cinco, nueve, cien y hasta diez mil). Desde la psicología social se ha estudiado el peronismo en estas implicaciones complejas pero no se conocen resultados. Desde lo científico es imposible, desde lo religioso no se quiso analizarlo. En la mitología griega la hidra era un despiadado monstruo acuático que guardaba la entrada al inframundo.

En Cultura y compromiso, 1970, la antropóloga Margaret Mead escribía que los jóvenes son el termómetro de los cambios sociales al empaparse de todo lo nuevo en cada etapa. Pero aquí hablamos de decadencia, de borrar la historia, los hechos sociales. De no saber quién fue Cristóbal Colón, Enrique Omar Sívori, Gene Kelly o desconocer la Revolución Francesa. No mezcle, por favor, no sea dogmático ni populista. Avanza la inmediatez, en ellos y en sus padres.

Pues bien, nombramos a los Millennials, la Generación X, los NiNis, los Geners, la Generación del yo, yo, yo. Entonces recordamos: dopamina, superestrella, fama, gloria, todo en veinte segundos, selfie, memes, gifs, gatos, el olvido del celular y la muerte inmediata, los mensajes. Falta de imaginación, de fantasía, de utopía. A esto le podemos agregar las patologías sexuales contemporáneas, las neurosis, el poliamor, las nuevas conformaciones familiares, la promiscuidad, los tatuajes, la gestación artificial, los prejuicios, la arbitrariedad, la ceguera, los argumentos delirantes, la destrucción de la enseñanza.

Un paso más: inteligencia artificial, inmortalidad digital, marcadores somáticos, emociones básicas y secundarias, segundo cerebro en el aparato digestivo, neurociencia cognitiva, genética conductual, lenguaje y memoria, afectos, la intuición, la creatividad, la robótica, big data o inteligencia de datos, el análisis molecular. Llegamos: el cerebro cambia muy lentamente, el cerebro tiene miles y miles y miles de años. Los primeros fósiles de un animal con cerebro son de hace unos quinientos millones de años.

Como decía el Minguito del barrio: estamo realizados, estamo. Por último: cerró Maison Lion D’or, la bombonería más elegante y tradicional de Buenos Aires. En su local se venderán zapatillas deportivas. No hablemos de España ni de Italia, al menos en estos días. Por fortuna en breve empieza otro mundial de fútbol. Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja.

P.D.: Me olvidada. No sea badulaque, tiene la obligación de leer La parranda (1959) de Eduardo Blanco-Amor, uno de los grandes de la literatura. Detrás de su obra Valle-Inclán y Eça de Queirós. Compárelo con la mayoría de los escritorzuelos contemporáneos.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2018

lunes, 28 de mayo de 2018

La pregunta


¿Tú sabes de qué va la vida? me preguntó mi padre

cuando aún soñaba en el jardín de la infancia.

Ya no recuerdo su voz ni su mirada.

No recuerdo mi aliento, mi mano tomada de la suya.

Sé que más tarde me habló de su aldea,

del sur, de una beatitud atea, de mi madre.

(Un día me reveló las nubes y un reloj de sol.

Lo recuerdo, por lo visto todavía es posible).

También en mi juventud me supo hablar

de abominaciones, de campanas, de codicias.

Luego descubrí vestigios, arenas, el fulgor

en la confusa pena del mar y de la muerte.

Y el silencio, el amor, el aire libre.

¿Cómo contestar esa pregunta ahora

que tengo casi su edad y su sonrisa

cuando partió en ese batir de alas, en sombras?

Carlos Penelas
Buenos Aires, mayo 27 de 2018

lunes, 21 de mayo de 2018

El poeta se ha quedado solo

No nos es fácil. No es fácil vivir en un mundo donde todo se desconoce, donde todo se derrumba, donde la ignorancia y la pobreza espiritual crece sin límites. Uno vive un universo en el cual el asombro llega a límites insospechados. La imbecilidad, la grosería nos convierten en una herramienta de la sobreconsumición. Han invadido los rincones del exilio y de los sueños. La abyección parece condenarnos. La abyección, la estupidez, la intolerancia, la victimización individual y colectiva. Y la demencia cotidiana, la demencia familiar, la tecnología electrónica en mentes superficiales y frívolas. Quedan islas, pequeños islotes. Nos volvemos insensiblemente idiotas alentados por una industria cultural sin escrúpulos. Para simplificar: la tontería fue ungida para tolerar guerras, violencias, crímenes, injusticias y enajenación.


He vuelto a releer cuentos del creador del realismo mágico. Me refiero, amigo lector, a Arturo Uslar Pietri. Y también releí Godos, insurgentes y visionarios. Difiero de su posición en torno a Sarmiento y a su mirada sobre ciertos caudillos. Pero eso no interesa, en el fondo su pensamiento es siempre lúcido, inteligente, de una fineza intelectual impecable. “Mueran los blancos, los ricos y los que saben leer” enarbolaba José Tomás Boves, conocido como El León de los Llanos y también como La Bestia a Caballo. Nada es novedoso en estas tierras cargadas de brutalidad, resentimiento, masas amorfas y populismo sin fin. Nada es novedoso en la demencia o el extravío.

Un poeta, es archisabido, no adquiere su condición de tal sólo por un libro o por una línea. Su obra moviliza impresiones, nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portador de estados de ánimos, de sensaciones, de nostalgias. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejado de los falsos pudores su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano.

Los pocos amigos conocen algunos aspectos de mi vida. Los contados lectores, que con valor y voluntad recrean mis palabras, ignoran aspectos cotidianos. Tal vez sea saludable. De todas formas quiero decirles que soy un hombre que divaga como un adolescente sin saber en realidad de aquello que hablan, con el ceño fruncido, los hombres importantes. Soy, si se quiere, un libertario aristocrático. Tengo hábitos austeros, carezco de deudas, me arreglo con lo indispensable. No sé manejar, por lo tanto no tengo automóvil. Tampoco tengo celular ni Facebook. Y me defino agnóstico. Afortunadamente soy un desconocido para los señores de la cultura. (Mis padres me enseñaron a ser tenaz, a ser solidario, a ejercer la moral cotidiana. Y que el dinero es secundario. Sólo los afectos y la conducta importan).

Siempre que puedo digo no. Al poder, a la confabulación, a los casamientos, a los cumpleaños, a la necedad. El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo, me confesó un mediodía Saint-Exupéry. Por eso releo desde mi adolescencia a Pirandello, Thoreau, Ionesco, Montale, Quevedo, Twain, por citar unos pocos. De ellos hablé en los programas que tuve en Radio Nacional, por la década del ’80. Y de uno de los novelistas que me maravillaron a los veinte años: Giuseppe Tomasi de Lampedusa.

El Antichton o la antitierra es un lugar místico de cuya existencia Pitágoras nos dejó un testimonio. Antichton es un país al revés, definitivamente negado e imposible para los seres humanos. Allí, como en las canciones de María Elena Walsh, existe el mundo del revés. La nieve cae hacia arriba, los árboles crecen hacia abajo, el sol luce negro, los habitantes son gente de dieciséis dedos que entran en trance bailando... Se decía que ellos no podían venir hacia nosotros ni nosotros hacia ellos. Era lógico, desde el absurdo. Más tarde, todo el medioevo habló de “el otro lado del globo”. Para los griegos -recordemos- el hemisferio sur estaba deshabitado y era inhabitable.

Ulises, en busca de la montaña del Purgatorio sabía que se encontraba en el corazón, en el centro de Antichton. De donde nadie regresaba. Dante y Virgilio, en la Divina comedia encuentran a Ulises ardiendo en el octavo círculo del Infierno por haber intentado llegar a la montaña prohibida. ¿Fue como un alma muerta? No. Era un ser viviente sediento de conocimientos. Pero Ulises -hay que saberlo- fue afortunado, pues arrancó la Rama de Oro -que es el pasaporte para regresar al país de los vivientes- y rompe con la profecía de Tiresias, el profeta ciego, que señaló que el héroe no hallará la dicha en su palacio de Ítaca y que la Muerte le llegará del mar.

Le dije a mis hijos en reiteradas oportunidades que fecharé un poema como un forastero en la tierra natal, en Espenuca. Minucioso y adusto recorreré acantilados. Y el mar, los senderos secretos de la luna. Sé que sentiré el tiempo con una alegría enorme, una conmoción exagerada, que abre el alma y el silencio. Sacralizando la poesía, abandonando la pompa verbal de los cenáculos literarios, las poses afectadas de los señoritos atildados. Iré, como una inesperada iluminación, articulando sueños y diálogos interiores.

Tramas íntimas, una lectura crédula de la imaginación. La lectura es reunir secretas afinidades, voces circunstanciales que no se resignan al olvido. Una forma de intentar plasmar fábula y belleza.

Otro día seguramente escribiré sobre Maruja Mallo, sobre su mundo, sobre los dos murales que en esta tierra destruyeron con la brutalidad de la ignorancia y del supuesto progreso. Mientras tanto pensemos en Calímaco, en Hipatia, en Jonathan Swift. Y en los estereotipos y prejuicios de cada época.

Carlos Penelas
Buenos Aires, abril de 2018

sábado, 19 de mayo de 2018

Comentario de "El mar en un espejo de otoño"

Publicamos el comentario de Germán Cáceres del último libro de Carlos Penelas.


Desde el título este poemario propone disfrutar la belleza y enaltecer la sensibilidad artística. A ello contribuyen la tapa y las ilustraciones de Eugenia Limeses, que refulgen en oníricos trazos de exquisito refinamiento.

En el lúcido y emotivo prólogo, Penelas afirma: “Me es difícil afirmar una estética, un firmamento único. El poeta escribe en sus ratos de soledad, en ciertos espacios de ensimismamiento. El poema es algo espiritual, algo mágico que nos ayuda a seguir viviendo”.

En el libro abundan imágenes bellas y sugerentes (“Como un cabalista busco el silencio/ de la sombra. Imperceptible.”) Además, las palabras poseen un aura misteriosa y se emplea un rico vocabulario; también se cita a números artistas y escritores de todas las épocas.

El autor confiesa su amargura por la sordidez que prevalece enquistada en el mundo actual: “Sostengo mi dolor en la zozobra/ de este cielo ubicuo, disperso.”

Sorprende la cantidad de imágenes creativas: “Extrañamente cruza un caballo/ sobre la imagen de la luna/ trascielo en el espejo, alada./ En mi pecho he sentido otro latido.”

Preside las poesías una melancolía que expresa lo difícil que es transitar la existencia.

Entre los cuarenta y un poemas que componen el texto hay varios escritos a la mujer amada (“Llevaba una tibieza rumorosa en los labios./ En su sombrero azul la mirada del mar/ como una melodía ineludible, sensitiva.”– “Pero sé que me ama junto al río, / en la luz de aquel reflejo/ junto al agua acariciadora del deseo.”–“Pero sé que eres mía, dulcísima, / en el desvelo del aire y del destierro.”

No falta tampoco en esta visión totalizadora del hombre y de su entorno el canto a la naturaleza: “El mar, embarcado en el bosque,/ atesora fábula de intimidad y de luz.”

Carlos Penelas (provincia de Buenos Aires, 1946) publicó más de treinta libros de poesía y prosa. Estos fueron ilustrados por consagrados artistas plásticos. Su vasta obra recibió elogios de prestigiosos escritores y de numerosas personalidades de la cultura (afirmó Syria Poletti: “Pintura, música y palabras se integran en imágenes que nacieron de una visión interior sostenida por una clara percepción del mundo y del arte.”) Colaboró en revistas literarias y condujo programas de radio. Actualmente escribe para varios sitios de internet.

Germán Cáceres

lunes, 7 de mayo de 2018

Presentación de Jorge da Fonseca

Carlos Penelas habló en la presentación del libro El tejido de la noche, de Jorge da Fonseca, que se realizó en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte el sábado 5 de mayo.


A sala llena, Penelas se refirió a la obra del poeta, narrador, crítico literario y periodista Jorge da Fonseca. Rocío Danussi leyó algunos relatos del libro, publicado por por Ediciones En Danza.





domingo, 6 de mayo de 2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

Razón, dialéctica y memoria en Borges

Nuestra imaginación, nuestro sentir provienen del pensamiento y de la sensibilidad helénica. Homero, Heráclito, Aristóteles, Sócrates, Parménides, Esquilo... forman parte de nuestra visión, de nuestra búsqueda ética y estética. La mirada de estos dioses terrenales llevaron el fuego de la humanidad. Los poetas, el mundo mágico, la representación y lo utópico, la palabra refinada son ejemplos de ese universo único que nos llega y nos ayuda a la formación moral e intelectual.


La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.

Como toda obra de trascendencia la de Borges actúa en un ámbito literario universal. Sin duda hay otras convergencias, la hispanoamericana, la europea. En Argentina, durante décadas se la ha tildado de extranjerizante. Sin duda es argentina por la avidez cultural cosmopolita, ente otras cosas. En primer lugar – son varios los enfoques que intentaremos señalar de forma sintética – la insularidad de su prosa, la novedad de la prosa borgeana es una realización privilegiada de la tradición hispanoamericana. Pero en toda su obra admiramos la mirada de un escritor dotado para la especulación intelectual. Y hay, además, una reelaboración de nuestra realidad cultural. Recuperamos en sus páginas la complejidad de su mundo pero también nuestra propia invención del hecho creador.

Creemos oportuno recordar que muchos de sus detractores no vieron, o no quisieron ver, sus textos y sólo glosaron sus opiniones periodísticas. Allí está, como ejemplo, el poema Cristo en la cruz, perteneciente al libro Los conjurados. Este poema no puede ajustarse a un régimen fascista, se llame Pinochet o Videla. Ni al populismo que amenaza la soledad y la étcia. Escribió además: “…desconfiaríamos de la inteligencia de un Dios que mantuviera cielos e infiernos”.

La teología era para Borges lo más fascinante de la literatura fantástica. La particularidad de su poética está en haber interpretado el arte como continuidad y superación, más que como ruptura con la tradición. El poeta aspira a un arte intemporal desde una visión metafórica de su existencia. Su lírica significa un renovado lenguaje de condensación. Sus raíces son parte de la tradición de la poesía metafísica. Y fundamenta, a su vez, una ética no dogmática. En su temática encontramos los antepasados, la patria, la memoria y el olvido, el ejercicio de la literatura. La soledad y la muerte.

Es importante recordar ciertos hitos, ciertos contextos. Al leer Las ruinas circulares, tal vez uno de los mejores cuentos del autor, deberíamos releer La última visita del caballero enfermo de Giovanni Pappini. Obras que nos remiten a la creación más profunda, más íntima. También la lectura - son viajes, laberintos, espejos - de La fiesta del monstruo de H.Bustos Domecq (Borges-Bioy Casares), relato de 1947, que se inicia con unos versos de La Refalosa de Hilario Ascasubi y que tiene como fuente El Matadero de Esteban Echeverría, nos indica el pathos de lo oculto, una suerte de comprensión de nuestra naturaleza, de nuestro enigma. Luego El simulacro, publicado en El Hacedor (1960) con las representaciones y el luto universalmente impuesto en el país. Allí hablará Borges de "la fúnebre farsa" y de "la crasa mitología, temas que conviven en la decadencia de nuestro país.

La literatura argentina cuenta, después de Sarmiento, con escritores que tuvieron fama internacional: Lugones. Sábato, Cortázar y Borges. Y otros que formaron la frondosidad de la literatura nacional como Molinari, Franco, Mujica Láinez, Marechal, Martínez Estrada o Quiroga. Divergencias y convergencias, sin duda, pero estamos intentando hacer una lectura estilística. La estética de Borges es la de un creador de metáforas. Enfatiza la metáfora como núcleo del lenguaje literario.
Entre los símbolos más conocidos en su obra se encuentran el laberinto y el espejo. Símbolo de la prisión (real o imaginaria) el primero; revelación del propio ser, el segundo. Desde luego, hay otras interpretaciones. Estas son las más afines a nuestro sentir.

Para finalizar recordemos un juicio de Julio Ortega. “Como ocurre con Mallarmé y con Joyce, y también con Vallejo y Neruda, la crítica sobre Borges forma parte ya de la misma obra de Borges: no porque sea su paciente tributo, sino porque desarrolla su existencia intelectual, diseña el ámbito de su aventura creadora y, en fin, da cuenta de su radical renovación del acto literario”.

La excepcionalidad, no es un dato menor, se licua entre la multitud. La omnipotencia se transforma – de más está decir en estos tiempos – en carencia. La literatura un resquicio, en algunos casos una obstinada ostentación. La literatura edificante no se ha detenido, como sostiene David Viñas, en las sacristías ni en las congregaciones beatas.

La literatura -en una época de globalización, banalidad y decadencia generalizada - tiende a polarizarse, a esfumarse. Se hipertrofia la espiritualidad, se crea una escenografía en torno a lo inmediato. La creación necesita silencio, tiempo, maduración. Y advertimos que las contraposiciones resultan cada día más homogéneas. Sin pedestales, entonces. Sin apelaciones a lo sentimental.

Quien lea sus páginas encontrará a uno de los creadores más lúcidos y de inevitable pluralidad, una voz propia que pertenece al tiempo. Conforma una emoción intelectual, una pasión por el idioma, una búsqueda emotiva del símbolo, la integración equilibrada de lo nacional con lo universal. Eso es lo que hay, eso es lo que leemos. Su vigencia continuará dentro de un mundo cultural cada vez más asediado. Pero también necesitamos preguntarnos – sin ingenuidad, sin idealizaciones – quién lee en estos tiempos a Victor Hugo, a Pérez Galdós, a Rubén Darío. Si jóvenes universitarios desconocen la Guerra Civil Española o La Comuna de París, estudiantes de teatro ignoran a Meyerhold, jóvenes escritores no leyeron a Molinari o Góngora me es muy difícil hablar de su vigencia. El legado existe, está en su poesía y en su prosa. El resto forma parte de una sociedad hipócrita, rodeada de astucia y grosería. Quedan islas, sin duda. Lugares donde se crea, se trabaja y se siente lo utópico del hombre.

Entre las amenazadas virtudes nacionales la lectura de Sarmiento, Lugones, Franco o Borges comparten el cielo traslúcido de lo intemporal. Allí la poesía, el tiempo de la utopía. Volver a ellos -como a otros poetas de infinitud- nos da aliento en un territorio de ríos oscuros y soledad durísima. El lenguaje dialéctico entra en la mitología pública. De allí la lectura necesaria de los clásicos.

Carlos Penelas
Buenos Aires, mayo de 2018

viernes, 20 de abril de 2018

Poetas sobre Poetas: Carlos Penelas

El viernes 13 de abril se presentó en el salón de actos de Espacio Cultural de la Organización de Estados Americanos, Paraguay 1514, Buenos Aires, el libro Poetas sobre Poetas, editado por Castalia / Poesía, Enigma Editores.


La compilación pertenece a Susana Cattáneo, María Amelia Díaz y David Sorbille. La obra tiene por objeto que poetas escriban sobre poetas destacados de nuestra literatura. Marita Rodríguez-Cazaux, es ésta oportunidad, escribe sobre el ensayo Celebración del poema de Carlos Penelas. El texto a continuación.


CARLOS PENELAS
Celebrar la fecundidad del pensamiento lírico
Por Marita Rodríguez-Cazaux

CELEBRACIÓN DEL POEMA, notable ensayo del literato argentino-gallego, CARLOS PENELAS (1946), uno de los poetas contemporáneos de mayor altura, enfatiza los recursos líricos, despliega reflexión y pensamiento filosófico y predispone para acercarnos a un Poeta de esmerada visión, lenguaje impecable y certero flash sobre la imagen.

Penelas entiende la lírica como aguda percepción de historia, tiempo y sociedad y tiene dispuesto un sentimiento alerta para manifestar su pulso (“Quien no sea capaz de tomarse el pulso a sí mismo no pasará de borrajear prosas de pamplina”, asegura Ramón López Velarde en Dificultades de la Poesía). Significancia doble que logra el Poeta, carnosa sustancia más allá de la alegoría, de la metáfora; “Ir al sujeto y al objeto”, hallar el YO lírico y el YO literal, acudir a la abstracción, avanzar y retroceder por las estrofas preguntándose cómo sostiene su propia voz cuando escribe y cómo crece el eco de las voces a su alrededor.

Penelas propone dinamismo, palpitación, vorágine, tocar la poesía que se mueve, iluminación y revolución interior y exterior, liberación desde la entraña.

“La poesía predice. Celebra constelación en el lenguaje, libertad que habla en sí, que es signo de sí. Inaugura lo humano y su elevación”, asevera. Quizá sea esta iluminación para elegir antagonismos, los opuestos, el abordaje tras compleja vacilación, para indagar el sentido de la vida y su levitar, y con tan fenomenales imágenes que deben ser comparadas a la poética magistral de Cesare Pavese, Pedro Salinas, Salvatore Quasimodo. Es evidente que, como ellos, Penelas no confunde “el reflejo de la luz con la luz misma”, su propia obra emparenta el arte.

Transformación, transfiguración que todo arte que se precie finalmente ha de trasvasar, estado al que invita cuando acuña “poetizar el movilizador universo de nostalgias”, destacando idea, verbo y sustantivo, porque los vocablos bien valen su peso en cada verso de Penelas.

Lúcido pensador, conferencista y ensayista, el Poeta se aplica a sí mismo la remembranza y afirma que “desde el poema no hay olvido”, para sostener luego que “la expresión estética es la que configura las raíces, la casa, las voces de los padres, el mundo agrario, la lírica del amor y del dolor, el desasosiego, el contexto emigrante, la injusticia social, la transición, el desengaño”.

“El poema es la atmósfera, el clima”, realidad sin refute para los que gozamos -o penamos- la poesía en los ecos de otra lengua que nos habita, para los hijos del exiliado, para los descendientes de ese descendido en “la lenta erosión de la vida”, aquellos a los que el Poeta destina cuadro entrañable y vivo.

Tendrá significancia entonces ese “abrumador sentimiento de empatía en el instante de la creación” que sostiene Penelas: “Fugacidad y transformación en contra de la mediocridad ambiental, fijación obsesiva de lo Bello ante la vulgaridad, […] visión del sentir y del pensar…”.

Ahora bien, ¿cuál es el punto del don, del hallazgo que por gracia recibe el Poeta y dónde el vértice en que deja de serlo mientras reflexiona sobre los universos humanos? ¿En qué instante “la gracia petrificada” se moviliza hacia la inquietud por alcanzar respuesta cabal? Parece responderlo él mismo cuando asegura que “el poema lleva en sí un poder mágico” y agrega quizá desde su propia inquietud “¿ha sido, en verdad, conjurado el hechizo?”, y podríamos agregar, ¿o el Poeta se ha apoderado de la verdad más verdadera?

Otro enunciado de sustancia filosófica se establece cuando Penelas muestra la condición y el oficio de ser poeta: “Un poeta no adquiere su condición de tal sólo por un libro, por una línea. Su obra moviliza impresiones, desprendimientos, amores inseguros. Es portador de estados de ánimo, de sensaciones, de nostalgias. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejado de los falsos pudores, su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano. Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible”. Y luego, “El poema se enfrenta a los dogmas, a la vulgaridad, a los populismos…”. Valga esta aseveración para instar a “abrir los verdaderos ojos” sobre un mundo que clama por ser mirado. “A veces, sentimos el ahogo de la voz”, acredita frente a su propio espejo.
“[…] una aventura instauradora del misterio que baña el alma humana” […] Si la poesía tiene una finalidad no es satisfacer la vanidad de quienes la crean sino espiritualizar al hombre. Todo lo que se escribe debe ser con pasión”.

Respecto a la soledad de quien escribe, Penelas afirma que “el hombre que lee está siempre solo. El hombre que lee no es fácil de manipular. La lectura lo hace diferente, lo hace fantasioso” y lleva este pensamiento más allá de “la conciencia colectiva”, a la necesidad de explorar “la naturaleza y el corazón del hombre”.

El Poeta logra en ese estado de contemplación, aunar placer, emoción y arrebato: “La belleza poética debe hacernos vibrar como el goce de la mujer amada, pues lleva la mitología de las cosas, a los símbolos del destino. Todo poema es una profecía”. He aquí la verdadera celebración.

*MARITA RODRÍGUEZ-CAZAUX, nació en Buenos Aires. Formada en Letras y Psicopedagogía, ensayista, jurado, conferencista, poeta y escritora premiada. Autora de poemarios y libros de cuentos, su obra ocupa destacado lugar en antologías nacionales e internaciones. Coordina el café literario Umbral San Telmo en el Bar Notable La Poesía y desde su inicio las clínicas literarias de Editorial Dunken.

miércoles, 18 de abril de 2018

Poetas sobre poetas IV

Buenos Aires, 2018.
Castalia / Poesía.
Enigma editores.
Estudio de la obra de Carlos Penelas por Marita Rodríguez-Cazaux.


CARLOS PENELAS. Celebrar la fecundidad del pensamiento lírico, por Marita Rodríguez-Cazaux.



Selección y compilación de Susana Cattaneo, María Amelia Díaz y David Antonio Sorbille.

martes, 17 de abril de 2018

Miro Villar opina sobre "El mar en un espejo de otoño"

Máis unha vez e grazas ao meu caro amigo Manuel Suárez Suárez recibo un adianto do último libro de poemas de Carlos Penelas (Buenos Aires, 1946), autor con raíces galaicas e con moita relación co noso País como se pode ler na autobiografía do seu propio sitio web.
Carlos Penelas, a quen coñecín brevemente en 1997 cando foi convidado a participar no Congreso de Poesía 50º Aniversario de Cómaros Verdes de Aquilino Iglesia Alvariño que se realizou en Vilagarcía de Arousa, onde presentou un interesante e ben documentado relatorio sobre «Poesía e inmigración en José Conde», vén de publicar o libro de poemas intitulado El mar en un espejo de otoño (Buenos Aires: Editorial Dunken, 2018), con ilustracións da cuberta e interiores de Eugenia Limeses e un «Prólogo» no que o poeta lembra o seu achegamento á poesía e a diversos poetas que foron fundamentais na súa obra.

A raíz da aparición do poemario La piedra del Destino (1983) o poeta ourensán Víctor Campio Pereira escribiu: «Carlos Penelas es un poeta trasnacido. Argentino, hijo de gallegos, vive en desasosiego telúrico. En éste libro los elementos ancestrales conforman una parte muy importante de su mundo poético. Nos interesa, sobre todo, esta dimensión lírica de su obra, que deja traslucir el estado afectivo del poeta: un fondo de amor a la Tierra de sus antepasados. Desde su vivencia dolorosa va construyendo su mundo poético con claves del misterio. Libro que nos hace despertar la emoción de la tierra con su ritmo, goza con el contacto del paisaje, para el poeta es la intimidad, el dolor de la lejanía. Él perdió su patria original. Galicia ganó un poeta en la distancia.»

En efecto, nos poemas de Carlos Penelas sempre atopamos algunha referencia a Galicia. Desta volta escollo para divulgar nesta anotación o único poema de El mar en un espejo de otoño que inclúe unha referencia explícita á nosa literatura medieval, temática recorrente na súa obra. Velaquí:

X
Éramos del mar, de la intemperie.
La melancolía maceraba infinito
en un destrenzar de la penumbra.
Veníamos naciendo desde la niebla
junto Airas Nunes, en el Reino de Galicia.
Leíamos a Ángel Ganivet
entre pinos, en el mar del ensueño.
Murmurante, el viento rastrillaba
el tiempo del vacío. Como un velamen,
princesa, en el fulgor de la noche.
Como un velamen.

Miro Villar (1965, Cee, Galicia, España) es Doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Profesor de Lengua y Literatura Gallega. Poeta, traductor y crítico literario.

http://crebas.blogaliza.org/2018/03/12/poema-xcv-eramos-del-mar-de-la-intemperie-de-carlos-penelas/

jueves, 12 de abril de 2018

En la Biblioteca Virtual de Galicia

El mar en un espejo de otoño de Carlos Penelas Abad ha sido publicado en la Biblioteca Virtual de GaliciaDigital.

El poemario está catalogado por obra, autor, categoría y año. Se encuentran en la mencionada Biblioteca Virtual, entre otros autores, Edmundo Moure, Xulio Xiz, Moncho Bouzas, José Manuel Suárez Sandomingo, Darío Rivas Cando, Camilo Gómez Torres, Manuel Rodríguez López, Xavier Alcalá, José Ramón Lorenzo y otros.

Puede accederse a través de este enlace: http://www.galiciadigital.com/biblioteca_virtual

miércoles, 11 de abril de 2018

Presentación de "Poetas sobre poetas IV"

Enigma Editories y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) presentan el libro Poetas sobre poetas IV, que contiene un estudio sobre la poética de Carlos Penelas por Marita Rodríguez-Cazaux.



Poetas sobre poetas se trata de un análisis sustancioso en torno a la obra de destacados poetas llevado a cabo por poetas contemporáneos. La presentación será el viernes 13 de abril a las 18:30 horas, en el Espacio Cultural OEI, Paraguay 1514, CABA.

Además, el libro volverá a presentarse en la Feria del Libro de Buenos Aires, el 10 de mayo a las 18 horas, en el stand de la Sociedad Argentina de Escritores, SADE.

martes, 27 de marzo de 2018

Autobiografía acotada de los años 60


La Biblioteca Nacional de Maestros, Plaza Lezica, Lorraine, Loire, Cinemateca Hebraica, Plaza Rodríguez Peña, Escuela Superior del Profesorado Mariano Acosta, el Paulista, la Brasileña, Pippo, La Paz, Politeama, las librerías de la calle Corrientes, los viejos libreros, los encuadernadores socialistas, las casas de los profesores, Jacques Brel, Charles Aznavour, Yves Montand, Charles Trenet, Edith Piaf, Gilbert Bécaud, Cesaria Evora, Paco Ibañez, Astor Piazzolla, “Mono” Villegas, Cortázar, Sábato, Mafalda, Frank Sinatra, Brassens, Angelo Corelli, Jean-Philippe Rameau, los españoles exiliados, los gallegos republicanos, los jóvenes poetas, los escritores comprometidos, el Mayo Francés, Simone de Beauvoir, Camus, Sartre, León Trotsky, Bakunin, Príncipe Kropotkin, Hô Chí Minh, Revolución Cubana, Che Guevara, Cordobazo, Agustín Tosco, Casablanca, Hitckcoch, Bergman, Fellini, Rossellini, Trufaut, Buñuel, Welles, León Felipe, Machado, Hernández, Castelao, Valle-Inclán, Rosalía Castro, Pedro Salinas, Lorca, Shakespeare, Cervantes, Homero, Maupassante, Chéjov, Dostoievski, Luis Franco, González Tuñón, Juan L. Borges, Molinari, Viñas, Ciocchini, Plaza Francia, Teatro San Martín, Alejandra Boero, Héctor Alterio, Ernesto Bianco, Cafrune, Quilapayún, Violeta Parra, Víctor Jara, Teatro Payró, Grupo Espartaco, Hace un año en Marienbad, Villa Domínico, Rocío, la vieja casona de la Federación Libertaria Argentina, los actos en Plaza 1 de Mayo, las reuniones políticas clandestinas, Sala Taller, el maestro De Ferrari, una imprenta de la Utopía en México 844, Robbe-Grillet, Michel Butor, una rotativa en Gaona y Boyacá, Martin Lutler King, Verlaine, Rimbaud, Maldonado, Santoro, Alcides Silveira, Bernao, Pastoriza, D´Ascenso, los pintores amigos, los poetas amigos, los artesanos amigos, las manifestaciones, la toma de fábricas, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Vinicius de Moraes, Tom Jobin, Mina, Ornella Vanoni, Hugo Guerrero Marthineitz, el jean, Jack Kerouc, Tizón, el Libro Rojo de Mao, Godard, Joan Baez, Onetti, Alfredo Zitarrosa, la llegada del hombre a la Luna, The Beatles, Yuri Gagarin, Abelardo Castillo, los silencios del amanecer, una puesta de sol en San Antonio de Areco, una playa de Miramar, el asesinato de Kennedy, Festival de Woostock, Pier Paolo Pasolini, Cesare Pavese, Moravia, Antonioni, García Berlanga, Polanski, Fray Luis de León, Jorge Manrique, Petrarca, Ungaretti, Juan Ramón, Cernuda, Sor Juana Inés de la Cruz, Octavio Paz, Celaya, Novalis, Cabito, Leopardi, Juan de Mena, Boscán, Juan Rodríguez de Padrón, Góngora, Quevedo, Velázquez, Goya, el olor de las panaderías, los asaltos, los bailes de carnaval. Y las muchachas hermosas, las muchachas…

Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2018

lunes, 19 de marzo de 2018

Ibsen

"¡El enemigo más peligroso de la verdad y la libertad es la mayoría!"
Dr. Thomas Stockmann

Un enemigo del pueblo (1883), Henrik Ibsen

martes, 13 de marzo de 2018

Crónica sobre la transparencia y la alienación

Estimado lector, en los últimos años estoy escribiendo – como usted sabe – en torno a la imbecilidad, las tendencias culturales, los engaños sistemáticos del sistema, la decadencia y ciertas formas de concebir la cultura o la belleza. Intenté mirar los mensajes afectivos y los otros. También conoce de sobra que conozco muy poco de filosofía, que mi formación es básicamente literaria. Y del mundo literario lo poético. Y de lo poético…en fin, usted sabe de lo que intento trasmitirle. Por eso no es extraño – no le es extraño a usted – que puedo hablar de Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, Hanna Schygulla o Raymond Carver. Nombres como los de Thomas Mann pueden mezclarse con Capablanca, Fellini, Valle-Inclán, Orwell, Masaccio o del Panóptico de Bentham. Me agrada sentir la literatura, el mundo de Peter Handke junto a William Golding o Daniel Defoe. Puedo hablarle, otro día, de Misión Imposible, de James Bond o de MacGyver. Son nombres, para usted, tan familiares como los de Nicola Porpora o Jacques Le Goff.


Pero me interesa que hoy nos acerquemos a una mirada inquietante. Hablamos de Byung-Chul Han, el filósofo de moda. Nacido en 1959 en Corea del Sur, este estudioso ha desarrollado toda su carrera académica en Alemania en diálogo permanente con un amplio abanico de intelectuales, desde Heidegger hasta Marx, Foucault, Baudrillard y Benjamín. Hay ya quien habla del “Zygmunt Bauman de Oriente”. Pero no levantemos ídolos ni profetas. Usted sabe, señor, cómo termina todo…la corrupción, la insania, los lobbies inconfesables y demás yerbas.

No tengo celular, no entiendo las redes sociales, no sé manejar y en general me molesta todo lo que tenga relación con Facebook, las compañías de streaming y las modas intelectuales. Además ya se sabe qué consumimos, cuántas veces, en qué horarios y días. (Por eso me interesa leer a Sarmiento o a Cohn Bendit). Byung-Chul Han, señalan sus editores, no contesta los mails. Y ha dado contadas entrevistas. No deja de ser interesante, ¿verdad?

La sociedad de la transparencia es inaugurada por un pasaje de Peter Handke: “Vivo de aquello que los otros no saben de mí”. Es evidente que la frase caló en el filósofo. En ese mismo libro, en uno de los capítulos que refieren a la fotografía, critica duramente aquello que denomina “el valor de exposición” en la sociedad actual. Sostiene que “el imperativo de la transparencia hace sospechoso todo lo que no se somete a la visibilidad actual. En eso consiste su violencia”.

En el “nuevo capitalismo”, la concepción del trabajo ha cambiado radicalmente. En lugar de una rutina estable, de una carrera predecible, de la adhesión a una empresa a la que se era leal y que a cambio ofrecía un puesto de trabajo estable, los trabajadores se enfrentan ahora a “un mercado laboral flexible, a empresas estructuralmente dinámicas con periódicos e imprevisibles reajustes de plantilla, a exigencias de movilidad absoluta”.

Vivimos en la actualidad en un ámbito laboral de transitoriedad, innovación y proyectos a corto plazo. Jacob Morgan, autor de The Future of Work, trata de definir cómo serán las empresas, los trabajadores y el mercado laboral de las próximas décadas. Aunque Morgan se define a sí mismo como “futurista” –lo que suele implicar ser también “tecnoptimista”– sabe perfectamente que en los años venideros el desempleo será un importante problema y reinventarse no será fácil.

A partir de esta señal sabemos, además, que hay en nuestro tiempo dos modalidades de trabajo radicalmente distintas: el antiguo, en vías de desaparición, un mundo de organizaciones jerárquicas rígidas, donde se esperaba de los trabajadores una identidad firme, y el nuevo mundo de empresas en permanente crecimiento y cambio, un mundo de riesgo, de extrema flexibilidad donde se exigen individuos capaces de reinventarse a sí mismos sobre la marcha.

Estamos resumiendo una visión mucho más amplia y trágica. Pero vale la pena que lo vea, que intente discutir, que entienda – de una vez por todas – que el mundo cambió, que hay nuevas formas de conducción, de lucha y de dominación. Y que todo se ha vuelto más confuso, más crítico, más vulnerable. Y que la ceguera ideológica o el dogmatismo nos impiden visualizar otro cosmos en otras galaxias. Tal vez sea un pensador poco riguroso, con antecedentes en distintas lecturas. No importa, tal vez no sea totalmente novedoso pero es válida su lectura. Discutámosla.

Según Han: “la comunicación digital se distingue por el hecho de que las informaciones se producen, envían y reciben sin mediación de los intermediarios. No son dirigidas y filtradas por mediadores. La instancia intermedia es eliminada para siempre […]. Medios como blogs, Twitter o Facebook liquidan la mediación de la comunicación, la desmediatizan.”

La neurocientífica inglesa Sophia Scott, especializada en análisis de discursos, señaló que “la interacción basada en texto es dura porque perdés todo lo que tenés cuando alguien te está hablando. Así que sólo no tenés cara, sino que tampoco tenés voz, ni emoción, ni entonación, ni todos los elementos que escuchás cuando alguien habla.”

En una entrevista reciente dice Gay Talese: “No me hace falta el teléfono móvil. Si quiero hablar con alguien prefiero hacerlo personalmente. Cuando empezaba en The New York Times, un viejo redactor jefe nos dio un consejo: para un reportaje, quédense lejos del teléfono, vayan a los sitios y conozcan a la gente. En aquellos años, el teléfono también era tecnología…” Y luego agrega: “Tengo 86 años y soy la misma persona que cuando tenía 26. Tomo notas en trozos de cartón y nunca delante de la gente. No quiero intimidarla. Converso con ellos y luego, cuando me quedo solo, me apunto aquello que me ha interesado. Si quiero saber más, vuelvo al día siguiente. Trabajo igual que hace 60 años”.

Cabe prevenirse del énfasis apocalíptico de la lectura de Byung-Chul Han y más bien pensar los medios, con la ponderación de McLuhan, quien hizo famosa su sentencia “el medio es el mensaje”.

En el enjambre es un conjunto de individuos aislados e hipercomunicados  —el homo digitalis —, pero sin capacidad para crear un movimiento de cambio real. La comunicación digital hace que se erosione fuertemente la comunidad, el nosotros. Destruye la noción de espacio público y agudiza el aislamiento del hombre.

Nuestros políticos y sociólogos deberían prestarle atención y analizar estas nuevas corrientes, enlazarlas con las tradicionales: la religión, los movimientos de masas, las relaciones laborales, las viejas tecnologías, ciertas retóricas, las nuevas formas de producción, el tema de la sexualidad y la sensualidad…la sociedad de la información produce un extraño estado de embotamiento, otras maneras de alienación. La era digital, entre otras cosas genera un tipo de comunicación de desencuentros. Vivimos una sociedad plena de opacidad. Y no nos olvidemos de las instituciones, el matrimonio, los rencores, las frustraciones, los celos, la demencia, la torpeza mental, los afectos, las iras, el engaño casi cotidiano de casi todo. Tal vez la infancia se salve, tal vez.

Creo que por hoy es suficiente. Le recomiendo que vuelva a Giovanni Boccaccio, un mundo imperdible. Y lo que escribió nuestro Leopoldo Lugones sobre la lectura. Gracias, por su tolerancia.

Por último. Hace unos días se editó mi último libro de poemas, El mar en un espejo de otoño. Éste, estimado lector, es mi último artículo. Usted sabe, señor, déjeme paso. Buenas noches.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 10 de marzo de 2018

lunes, 12 de marzo de 2018

Taller literario en la Biblioteca Sánchez Viamonte

El 5 de abril Carlos Penelas retoma el Taller Literario grupal en la Biblioteca popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. Puede cursarse todos los jueves, de 20 a 21:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Carlos Penelas ha publicado más de treinta libros de poesía y veinte de prosa, en una extensa carrera que ya lleva más de cuarenta años desde la aparición de su primer poemario, y sigue vigente con un nuevo libro, El mar en un espejo de otoño, de próxima publicación. Aquí, algunos de los lineamientos que seguirá el Taller, y una breve síntesis biográfica de Penelas.

Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Los talleristas que cursaron en 20102011 y 2013 fueron convocados por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres.


Sobre Carlos Penelas

Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores. Su obra ha obtenido a lo largo de los años el reconocimiento de numerosos autores y prestigiosos críticos.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes. En los últimos años ha realizado extensas giras de conferencias por Europa, Sudamérica y el interior del país.

Más información en http://www.carlospenelas.com/

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Recordemos que además de los talleres grupales en la Biblioteca, los jueves de abril a noviembre, Penelas brinda a lo largo del año talleres particulares, en día y horario a convenir con el tallerista. 

martes, 6 de marzo de 2018

El mar en un espejo de otoño

Buenos Aires, 2018.
Editorial Dunken.
Viñetas de Eugenia Limeses.
Poesía.

V
En la biblioteca el libro enumera
nombres, desmesura, utopía.
Ofrenda del sueño es la lámpara
que busca equilibrio en la incredulidad
de castros y jornaleros celtas.
De pronto siento huir, ligero, el sueño
en las volandas de la aurora.
De pronto, el niño sufre las colinas,
los pueblos vacíos, los rituales.
¿Quién nos llama, entonces? ¿Quién?

VI
Debes hablar conmigo,
la palabra no basta en el tabaco ni en la voz,
en el retazo lapizlázuli del cielo…
No te alejes de mí, ahora
que encima de mi pecho dormita el alba.
No dejes de hablar conmigo:
soy el que ama el olor de las panaderías
y a niños jugando en las hamacas.
Mudo de asombro
estoy mirando lo fatuo, el exilio.


XI
Dócil, la luz emigra hacia los ojos
de la amada. De mito e inocencia
va tejiendo de bondad su imagen.
Es cuando la estrella mece el jardín.
(Somos la nube que mira en los cristales,
la luna a la deriva del amanecer
en el mar de otro reino).
Repite la huella los pastores errabundos
en el presagio de una mansión marina.

XII
Vacilan los mensajes del bosque.
Acaso el corazón abierto a la indolencia
golpea sepulcros, la monótona sangre
de los desaparecidos.
Nos acecha aquello que dejamos:
las vidrieras de las jugueterías
o el resplandor de las puertas añosas.
¿Quién se anima a olvidarlos?
¿Qué acantilado oculta cementerios?


lunes, 5 de marzo de 2018

Se entregó el Premio Nacional de novela “Marco Denevi”

Organizado por la Municipalidad de Tres de Febrero, se entregó el Premio Nacional de novela “Marco Denevi”, del cual Carlos Penelas fue jurado junto a Kelly Gavinoser y Luciano Olivera.



Con la presencia del Intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, y el Subsecretario de Cultura Ricardo Tejerina se entregó por primera vez el premio Nacional de Novela de la Municipalidad de Tres de Febrero. El autor es Osvaldo A. Martínez, de Ciudad Jardin, y su novela se llama La tumba de Alarico.


Fueron jurados del Premio Nacional de Novela “Marco Denevi”
Kelly Gavinoser
Nació en la ciudad de Buenos Aires. Es escritora y poeta, prologuista, asesora lingüística y literaria, correctora literaria y conductora de encuentros artísticos, coordinadora de talleres de escritura literaria y no literaria y de Mesas Redondas y Jurado en concursos literarios. Es Profesora en Letras, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Ganadora del Premio Martín Coronado Literatura 2017 de la Municipalidad de Tres de Febrero. Ejerció la docencia universitaria en la Universidad del Salvador como profesora titular de Gramática Española, Lingüística General, Seminario de Literatura Argentina, Taller de Escritura, Taller de Corrección, Taller de Semiología y Análisis del Discurso. Es docente fundadora de las cátedras de Teoría Literaria, Narratología, Lingüística y Semiología en la Carrera de Formación del Escritor de la Escuela de Arte y Comunicación de la Municipalidad de Tres de Febrero. Obras publicadas: Rumbos de silencio, Un espacio para el tiempo del cuento en el aula-taller, Poética Impar con El tiempo suspendido, Perednik, Historias sin historia.

Carlos Penelas
Nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en 1946. Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el Profesorado en Letras. Publicó más de treinta libros de poesía y prosa, entre los cuales se pueden destacar Poemas del amor sin muros (1970), Palabra en testimonio (1973), La gaviota blindada y otros poemas (1975), El libro de las imágenes (1976), Conversaciones con Luis Franco (1978), Los dones furtivos (1980), Finisterre (1985), Queimada (1990), El corazón del bosque (1992), El mirador de Espenuca (1995), Guiomar / Cantiga (1996), Los gallegos anarquistas en la Argentina (1996), Valses poéticos (1999), Desobediencia de la aurora (2000), El regreso de Walter González Penelas (2001), Elogio a la rosa de Berceo (2002), Diario interior de René Favaloro (2003), El aire y la hierba (2004), Crónicas del desorden (2006), Romancero de la melancolía (2007), Retratos (2008), Fotomontajes (2009), Antología personal (2009), Calle de la flor alta (2011), Poesía reunida ( 2012), Poemas de Trieste (2013), El trasno de Espenuca (2014), La luna en el candil de la memoria (2016).

Luciano Olivera
Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1968. Es productor, guionista y director de televisión. Creó y desarrolló formatos que le valieron varios premios. Dirigió Canal 7 y UBA TV, ejerció el periodismo, fue docente y actualmente está al frente de su propia empresa de contenidos. Es columnista en diversos medios digitales. Aspirinas y caramelos, publicado por Tusquets Editores fue presentado en la II Feria del Libro de Tres de Febrero en 2017.

Taller literario