sábado, 9 de noviembre de 2019

Sentido y sinsentido

La mayoría de las personas son como alfileres: 
sus cabezas no son lo más importante.
Jonathan Swift


Recorrer galerías, el silencio de las bibliotecas, descubrir el tiempo en los relojes, me llevaron desde adolescente a otra dimensión del poema. Vivimos ante el destino de fuerzas irracionales. La irracionalidad gravita en el mundo. Lo político, lo social, el arte se rodea de torrentes aniquiladores. Los dogmas, la demagogia, las dictaduras, el populismo, la imbecilidad, lo grotesco, el extravío asedian lo esencial. A esto le debemos sumar las democracias radicalizadas, las desigualdades del mundo, la multiplicación de influencia de los medios de comunicación, el populismo ordenado, los modelos icónicos y la guerrilla urbana tecnológica. Y por supuesto la iniquidad social. Parecería que lo mágico y lo religioso – en sus amplios sentidos, en lo más burdo de sus itinerarios – han ido impunemente corrompiendo, vulgarizando, embruteciendo, al ser humano. Nos negamos a ver lo tangible, una metamorfosis sistemática. No partimos de la nostalgia de lo sagrado, hablamos de los riesgos de la gratuidad. Los terreplanistas son un símbolo del dislate generalizado. Perdón ¿qué piensa usted de la generación millennial o de la generación Peter Pan? ¿Y de los Chicago boys?

Siempre tuve una visión mordaz de la realidad y de la creación. Eduardo Eiriz Maglione, crítico de la poco recordada revista Lyra en el balance artístico de 1948 en Buenos Aires consideraba que el "número abrumador de exposiciones", y la heterogeneidad de lo que se mostraba, ocasionaba que la oferta superara la demanda y que indefectiblemente provocara la desvalorización de la obra. Opinaba que "sin predominio de lo bueno", la pluralidad de la propuesta fomentaba "el mal gusto", perjudicaba al "verdadero artista" y desorientaba al público.

No es casual que evoque las palabras de Maglione. Aquellos críticos como Julio Payró, Aldo Pellegrini o Cayetano Córdoba Iturburu – todos con formación humanística – percibían la obra de arte dentro de una dimensión integradora, donde lo sensorial y lo sensitivo se integran, nos integra. Esa es la mirada que sostengo, esa es la visión que focalizo como testimonio valorativo y, a la vez, como una corriente de expresión en un contexto social.

Para Mallarmé nombrar un objeto equivalía a hacerlo desaparecer. Por eso llegó a concebir el lenguaje más como ocultación que como revelación. Para Unamuno nombrar las cosas por vez primera era volver a crearlas. Estos dos ejemplos que traemos a la memoria nos indican teorías, búsquedas de un mundo, de una alquimia. Hoy no ocurre esto en la mayoría de las expresiones artísticas. Hay un idioma babélico - en el mejor de los casos - una suerte de caricatura fonética, pictórica y creativa. La estupidez, la industria cultural, tomaron por asalto universidades, galerías, editoriales y críticos. Aquello que señalaba Heidegger de la identificación de la poesía y el lenguaje como una forma irrenunciable a la virtud comunicativa, el “estar en el mundo”, hoy no se entiende.

Vivimos un mundo de exhibicionismo, un mundo en el cual no se diferencia realidad de espectáculo. Definiciones políticas o culturales las leo con estupefacción. El impudor crece sin límites. El arte ¿hacia dónde va? ¿Hacia su disolución, hacia una atomización, hacia una cultura de masas, producida por las masas y para lectura de las masas? ¿Hay una pérdida de sustancia, una desnaturalización estética? ¿Hacia lo mezquino de una literatura envilecida? ¿Un sentimiento que mantiene a una civilización en su órbita con prácticas regresivas? ¿El expresionismo abstracto de Jackson Pollock no tuvo - sin que él supiera- conexión con la CIA durante la guerra fría y la influencia absurda del realismo socialista? ¿Existen una vinculación entre decadencia social, fanatismo, conjura de la irracionalidad y ciertos movimientos culturales? ¿Debemos releer a Koestler, Camus, Orwell, Raymond Aron, Juan de Mairena? Perdón, ¿qué opinión tiene del poder y de la construcción del poder? De verdad se lo pregunto.

En estos últimos tiempos surgen movimientos antisistema. Además de las exportaciones de revoluciones cesáreas o primitivas. Ante la crisis, ante las desigualdades, ante las injusticias sociales y políticas, ante la pobreza y la corrupción desde diversos lugares del poder los servicios hacen su juego. Vandalismo, barbarie, sandez. Recordemos que en 455 d.C. una tribu bárbara, llamada Vándalos, saqueó Roma. Hoy hay en los nuevos vándalos causas psicológicas, sociales, trastornos antisociales. Luego, la masificación genérica reaccionará y concreta lo suyo. Lo advertimos en Europa, en América y en otros lugares del mundo que hace unas horas resultaba inimaginable. Basta repasar desde los grotescos circos romanos hasta los brutales conflictos nacionalistas modernos, para horrorizarse de las atrocidades que los hombres cometen. Desde un punto de vista psicológico, la violencia sádica e insensata nos produce un profundo sentimiento de horror, confusión y pesadumbre. Este tipo de agresiones nos enfrenta a la trágica consecuencia del desprecio a la vida, la indiferencia hacia el sufrimiento humano. En definitiva la carencia de empatía, esa cualidad que nos permite ubicarnos con afecto y comprensión en la realidad ajena. Lo estremecedor de estos sucesos al azar es que rompen esquemas, hipótesis y expectativas sobre lo que debe ser una sociedad civilizada. Lejanas parecen aquellas palabras de André Gide: “El cuidado primordial del artista debe ser conservar intacta la integridad de su pensamiento”.

No afirmamos que el caos de las economías y los conflictos sociales se relacionen automáticamente con las manifestaciones en el arte. Pero el mercado, la industria cultural, el lavado de dinero y demás yerbas sin duda influyen en esta suerte de problemática. Estamos en medio de El teatro de la desaparición, el ready-made, instalaciones postapocalípticas, lo post y pre humano, circuitos curiatoriales, sistemas cosmos de formas…Coincido plenamente con Avelina Lésper que el arte contemporáneo es un fraude. “El arte contemporáneo es el sueño del marketing”, señaló. Habla de mediocridad e idolatría. Nos estamos refiriendo concretamente al video arte, el performance y la instalación. El derecho a expresarse nos permite entregar ideas estúpidas, un despropósito, un dislate permanente. La masa aullando es categoría de rebeldía, de revolución. Otro día hablaremos de la estética urbana. (Hablamos del graffiti, del “arte visual callejero”. Recuerde: en el Imperio Romano ya existía. En latín vulgar, por supuesto. Los marineros y piratas también lo hicieron).

Creo que es imprescindible poner el foco en la jerarquización y priorización de las diferentes disciplinas, el dominio de estructuras conceptuales básicas. Desde hace décadas – en los últimos tiempos de manera más descabellada - se busca en los diferentes planos de la creación, lo experimental o la innovación sin sentido. Lo importante es lo efímero o la repercusión, lo inteligible, la transmutación de palabras u objetos, las disociaciones e inconexiones esbozadas. Mentes sin pulir empujan hacia la incoherencia general. Y un público -snob o pedante, sin ilación racional- contempla, aplaude o calla. Y lo que es peor: interpreta desde lo extravagante, desde lo demencial. Tal vez unas palabras de Juan Ramón Jiménez nos ayude a comprender algo de lo cotidiano: “La literatura, depende, como escritura necesaria, de los ojos, lo mismo que la pintura, será decorativa, ingeniosa, externa, porque no está creando, sino comparando, comentando, copiando.”

Ahora estoy ensayando un experimento muy frecuentado
entre los autores modernos, es decir escribir acerca de nada.
Jonathan Swift


Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2019

lunes, 4 de noviembre de 2019

Poesía en La Noche de los Museos

El sábado 2 de noviembre, en una nueva edición de La Noche de los Museos, y en la primera participación del Centro Galicia de Buenos Aires, Carlos Penelas brindó la conferencia "Literatura y silencio", seguido por el recital poético de Rocío Danussi.


Penelas donó para la Biblioteca del Centro Galicia un ejemplar de su último libro, Ofrenda de la luz.





jueves, 31 de octubre de 2019

Invocación


Hay un tren que atrae el horizonte

como una viajera de cabellos nocturnos.

Un tren que fluye en viejas cartas

invocando collares y sollozos.

Vuelve sobre nuestro corazón

igual que madre y padre

al atravesar el esplendor del bosque.

Son moradas de pájaros que abanican

los cuartos irreales del sueño,

meandros de playas y silencios.

Inhabitable como la memoria

es el presentimiento de la amada.


Bajo estas nubes

es transparente la avidez del poema.


Carlos Penelas

Buenos Aires, octubre de 2019

viernes, 25 de octubre de 2019

"Ofrenda de la luz" en la Biblioteca Virtual de Galicia

La Biblioteca Virtual de Galicia ha publicado Ofrenda de la luz, de Carlos Penelas (Editorial Dunken, 2019).

El libro lleva dibujos originales de Eugenia Limeses y está dedicado a su admirado amigo y poeta
Héctor E. Ciocchini. Como se recordará Luis Franco, Ricardo E. Molinari y Héctor E. Ciocchini fueron los principales maestros de Penelas.

Ofrenda de la luz está disponible en este enlace: http://bibliotecavirtual.galiciadigital.com/content/ofrenda-de-la-luz-carlos-penelas

Recordemos que la Biblioteca Virtual publicó El mar en un espejo de otoño en 2018.

domingo, 20 de octubre de 2019

Desde la nada, al casi todo

Reseña para el libro Ofrenda de la luz, del escritor Carlos Penelas.


Escribe: Fernando Viano

"La poesía no se refiere a nada", advierte el citado Paul Valéry en el inicio mismo de Ofrenda de la luz, la más reciente publicación del escritor Carlos Penelas (Dunken, 2019). Es desde ese punto de partida, precisamente, que el autor nos pone a pensar, a reflexionar sobre todo lo que sobreviene después de aquella exhortación, cuando con plena determinación frente al abismo que supone un vacío posible, igual decidimos sumergirnos en la intensa profundidad de su escritura.

Hay en la poesía de Penelas un principio que, a la luz de los acontecimientos, puede resultar inapelable y definitivo. Una sutil invitación a naufragar en aguas de dudas constantes, interrogantes fundamentales a los que el poeta nos induce a brazadas, entre recuerdos y olvidos, a través del paso del tiempo, el suyo y el nuestro, casi en un mismo pulso y una misma búsqueda: saber, al fin, de qué va la vida, tal como solía preguntárselo su padre.

Es así como el escritor va desandando el camino de sus propias geografías ya tantas veces recorridas. Desde los jardines de la infancia hacia la plenitud del mar y de la muerte, anclando una experiencia vital en cada uno de los puntos cardinales intermedios en los que supo asumir como propias las herencias de frágiles memorias, del llanto esencial de lo que en verdad no se sabe (como la inexplicable pasión por los colores de un club de fútbol), de lo que no conocemos, de las nostalgias, de los precipicios que aguardan a que demos ese otro paso.

Todo transcurre en la escritura del nacido en Avellaneda como si se tratara de una fotografía en la que sostiene (y sostenemos) "una esperanza, un sueño, una realidad perezosa, miserable". Pero también un anclaje en lo cotidiano, en esa lucha sin tregua, a destajo, por "pensar que somos otros". Y que los otros, los retratados, también lo fueron en esa búsqueda "de la felicidad o de la desnudez" que "hace evocar nombres, miradas, espejismos".

Y paisajes. Infinidad de paisajes que el escritor pone con maestría sobre el papel en blanco, como si se tratara de un eximio pintor que, entre palabras ubicadas con precisión de cirujano, da cuenta de las crónicas de viajes surrealistas (a lo René Magritte) que lo llevaron por diferentes lugares de Europa o por el interior profundo de su Argentina, apegado siempre a esa nostalgiosa y excéntrica intimidad de álbum familiar, de bellas caligrafías, de cartas que aún aguarda con la secreta esperanza de que volvamos a pensar con las manos; así, con la misma cadencia con que los relojes mecen la tarde y "desemboca mi alma -taciturna, constelada- en el aliento del naufragio".

Después de todo, y tal como lo afirma el propio Penelas, "también el amor es fábula y ausencia" en esa inmersión en que "la soledad es inmensa" y los nombres propios llegan como un viento que lo despierta para dar con la certeza de que no se olvida el desvelo y que "estamos aquí, en la desolación, / pero también en la rosa y en los libros, / en un café de San Telmo o de Barracas, / recordando el óbolo a Belisario, / la dicha de los nietos, los muelles de madera, / la quietud y la aventura de los símbolos, / en esta libertad oculta, débiles, / más allá del compás, más allá de una gratitud / imaginando un viaje inefable".

Como se dijo en un principio, el citado Valéry solía afirmar que "la poesía no se refiere a nada". Pero también acostumbraba sostener el trascendental escritor francés que "todo poema que no tenga la precisión de la prosa no vale nada". La primera aseveración, bien podría -si quisiéramos- ser refutada después de zozobrar en "Ofrenda de la luz", donde la poesía hace referencia, desde la nada, al casi todo. La segunda, en cambio, alcanza categoría de máxima a partir de la pericia literaria de Penelas. Y aunque el escritor sabe y afirma que "todo es un mito que regresa", no cesará en su afán por doblegar desde la ofrenda de la luz todo lo difícil que puede resultar aquello que soñamos para atravesar, al fin, la oscuridad.


El autor
Carlos Penelas nació el 9 de julio de 1946 en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina. Es Profesor en Letras egresado de la Escuela Normal de Profesores "Mariano Acosta" y es en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde cursó Historia del Arte y Literatura.

Obtuvo primeros premios y menciones especiales en poesía y en ensayo, así como la Faja de Honor (1986) de la Sociedad Argentina de Escritores -de la que fue en 1984 director de los talleres literarios- y otras distinciones. Su quehacer ha sido difundido en innumerables medios gráficos periódicos nacionales y extranjeros, tanto en soporte papel como electrónico.

Dictó conferencias en un alto número de instituciones de su país y del exterior. Fue jurado nacional y provincial y panelista en mesas redondas. Fue incluido, por ejemplo, en las antologías Poesía política y combativa argentina (Madrid, España, 1978), Sangre española en las letras argentinas (1983), La cultura armenia y los escritores argentinos (1987), Voces do alén-mar (Galicia, España, 1995), A Roberto Santoro (1996), Literatura argentina. Identidad y globalización (2005). Publicó a partir de 1970, entre otros, los poemarios La noche inconclusa, Los dones furtivos, El jardín de Acracia, El mirador de Espenuca, Antología ácrata, Valses poéticos, Poemas de Trieste, Homenaje a Vermeer, Elogio a la rosa de Berceo, Calle de la flor alta y Poesía reunida.

A partir de 1977, en prosa, fueron apareciendo los volúmenes Conversaciones con Luis Franco, Os galegos anarquistas na Argentina (Vigo, Galicia, España, 1996), Diario interior de René Favaloro, Ácratas y crotos, Emilio López Arango, identidad y fervor libertario, Crónicas del desorden y Retratos, entre otros.

Diario Nueva Rioja, La Rioja, Argentina

viernes, 18 de octubre de 2019

Ofrenda de la luz

Buenos Aires, 2019.
Editorial Dunken.
Viñetas de Eugenia Limeses.
Poesía.


LA PREGUNTA
¿Tú sabes de qué va la vida? me preguntó mi padre
cuando aún soñaba en el jardín de la infancia.
Ya no recuerdo su voz ni su mirada.
No recuerdo mi aliento, mi mano tomada de la suya.
Sé que más tarde me habló de su aldea, del sur,
de una beatitud atea, de mi madre.
(Un día me reveló las nubes y un reloj de sol.
Lo recuerdo, por lo visto todavía es posible).
También en mi juventud me supo hablar
de abominaciones, de campanas, de codicias.
Luego descubrí vestigios, arenas, el fulgor
en la confusa plenitud del mar y de la muerte.
Y el silencio, el amor, el aire libre.
¿Cómo contestar esa pregunta ahora
que tengo casi su edad y su sonrisa
cuando partió en ese batir de alas, en sombras?

***

MAR DE CRETA
Intentaré soñarte una vez más.
Inmóvil, con los ojos cerrados, distante.
Te soñaré con alegría.
Un día abriré los ojos sobre el mar.
Amiga, estarás en una playa
donde la fertilidad y tu boca
descansarán en el crepúsculo
junto a la arena y las barcazas.
Ahora, tu sexo matinal dilata las tinieblas
del mundo, el cauce de la vigilia lejana
en apretada soledad, sin máscara.
Así reposaré sobre tu aroma, sin buscarte.
(Estás dentro de mí como un temblor secreto
socavando la ausencia, venerada).
En mi lengua el jubiloso olor de tus cabellos,
la entrecortada espuma desvelando los labios.
En las inmediaciones de tus senos
buscándote sin hallarte, sin saber…

Desemboca mi alma –taciturna, constelada–
en el aliento del naufragio. Junto a un piano,
en el diluvio de esta cosa doliente y transitiva.

***

ROMA
a Raffaele Romano

Camino sobre los sueños y los mitos.
Veo la presencia de Adriano,
la voz de Caravaggio,
el latido de Fellini.
Camino desde el ensueño,
desde el otoño que murmura
las palabras de Ovidio,
el nombre de los dioses paganos.
La soledad es inmensa.
Infinita la sombra que protege
la dicha de una princesa oculta.

Carlos Penelas 
Roma, 28 de octubre de 2018


martes, 15 de octubre de 2019

El escritor Carlos Penelas fue declarado ‘Vecino Distinguido de la Ciudad de Buenos Aires’

“Por su trayectoria y su aporte al desarrollo de la ciudad”, el escritor Carlos Penelas fue declarado ‘Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires’.


La distinción –que recibió de manos de Jorge Alberto Giorno, legislador de mandato cumplido y expresidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE)– es también un reconocimiento a “su destacada obra poética y literaria de alcance mundial”.

El acto tuvo lugar el viernes pasado en el salón Norberto La Porta de la Biblioteca, Carlos Sánchez Viamonte, donde Penelas coordina un Taller Literario.

Allí, Giorno destacó el valor de la obra de Penelas y del premio con el que se brinda un reconocimiento a los más destacados representantes de la cultura porteña. Además, recordó su estrecha relación con La Porta y con el también exlegislador Fernando Finvarb, presente en el acto.

La presidenta de la Biblioteca, Carolina Orsi, fue la presentadora del acto y tras agradecer la participación de los presentes, leyó las adhesiones: en primer lugar la del embajador de España, Javier Sandomingo; del Ateneo Obrero de Gijón; de la Asociación de Escritores Chilenos, Alfredo Erias; del Xornal de Betanzos, y de Ruy Farías, entre otros.

Por su parte, en un breve discurso, el escritor agradeció la distinción, se refirió a sus inicios en la literatura y reflexionó sobre el papel de la poesía.

Penelas se preguntó que es la poesía en un mundo lleno de corrupción, hipocresía, falsedad, imbecilidad, guerra, hambre y desnutrición. “Nosotros –respondió– tenemos gracias al arte, la poesía, el cine, al teatro, a la cultura, un mundo, no un mundo de escapismo, sino un mundo de creación, de realidades, un mundo donde podemos soñar otro tipo de cosas”.

“Creo –ahondó– que lo poético es eso que nos acerca a otra realidad, a otros sueños, a una sociedad mejor”. “¿Utópica? –inquirió– no, (…) una que nos acerca a un mundo más solidario”.

Tras las palabras de Penelas, Rocío Danussi cerró el acto con la lectura de dos poemas de último libro de Carlos Penelas, ‘Ofrenda de la luz’, recientemente publicado por la Editorial Dunken.

Mariana Ruiz
Galicia en el Mundo, 14 de octubre de 2019

La Noche de los Museos: Carlos Penelas en el Centro Galicia de Buenos Aires

El sábado 2 de noviembre a las 21:15 horas Carlos Penelas participará de La Noche de los Museos en el Centro Galicia de Buenos Aires, Bartolomé Mitre 2552. Rocío Danussi leerá poemas.


"Lenguaje y silencio" es el título de la charla introductoria que dará Carlos Penelas para presentar el recital poético en la voz de Rocío Danussi, el próximo sábado 2 de noviembre a las 21:15 horas en el Centro Galicia de Buenos Aires, como parte del recorrido "España en La Noche de los Museos".

Canción, de Federico García Lorca
Zorongo, de Federico García Lorca
Recuerdo de infancia, de Felix Grande Lara
En un principio, de Blas de Otero
Comprensión, de Luis Alberto Quesada
¡Que pena!, de León Felipe
Permanencia, de Luis Franco
No quiero, Cloe, de Fernando Pessoa
Cuando tú dices, de Walter González Penelas
Amor, de Antonio Gamoneda
Vivamos, Lesbia mía, de Catulo
La Madre, de Carlos Penelas
Autobiografía, de Carlos Penelas

viernes, 11 de octubre de 2019

Se publicó "Ofrenda de la luz"

Editorial Dunken acaba de publicar el nuevo libro de Carlos Penelas, Ofrenda de la luz.


El trabajo, dedicado a la memoria de Héctor E. Ciocchini, lleva dibujos originales de Eugenia Limeses.

Ofrenda de la luz se puede adquirir en Editorial Dunken, en Librería Hernández y en Librería Antígona.

Homenaje a la trayectoria de Carlos Penelas

El escritor recibió el Diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


De manos del Legislador (MC) y ex presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Jorge Alberto Giorno, Carlos Penelas recibió el reconocimiento "por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial".



El acto se llevó a cabo en el salón Norberto La Porta de la Biblioteca Popular y Centro Cultural Carlos Sánchez Viamonte, Sitio de Interés Cultural de la Ciudad en donde Penelas coordina el Taller Literario.


Giorno destacó la trayectoria de Penelas, su obra poética y su relación con la ciudad de Buenos Aires, haciendo referencia a que con este reconocimiento se intenta valorar a los representantes de la cultura porteña.


Al comienzo del acto se leyeron adhesiones de Javier Sandomingo, Embajador de España en la Argentina, del Ateneo Obrero de Gijón, la Asociación de Escritores Chilenos, Alfredo Erias, Xornal de Betanzos, Ruy Farías y otros.


En un breve discurso, Penelas agradeció la distinción y se refirió a sus inicios en la literatura.

 

Por último, Rocío Danussi leyó dos poemas de Ofrenda de la luz, último libro recientemente publicado por Editorial Dunken.














jueves, 10 de octubre de 2019

Adhesión del Centro Galicia de Buenos Aires

El Centro Galicia de Buenos Aires, a través de su presidente, José María Vila Alén, y su prosecretario general Juan Emilio López, envió su felicitación al homenaje a la trayectoria de Carlos Penelas.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Adhesión del Ateneo Obrero de Gijón

El Ateneo Obrero de Gijón adhiere al reconocimiento que recibirá Carlos Penelas este jueves en la Biblioteca Sánchez Viamonte de Buenos Aires.


Estimado Carlos:

Desde el Ateneo Obrero de Gijón queremos felicitarte por la concesión del diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por tu reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial.

Esperamos que el de mañana sea un día muy feliz para ti y todos los tuyos.

Enhorabuena. Un abrazo.

Luis Pascual - Presidente del Ateneo Obrero de Gijón
Cl Francisco Tomás y Valiente, 1 - 2ª Planta (33201 XIXÓN)



Un grupo de relevantes gijoneses funda en 1881 el Ateneo-Casino Obrero: Entidad Cultural privada, sin ánimo de lucro y con dimensión pública. Sus fines fueron los de enseñanza y el fomento de la cultura, comenzando inmediatamente las actividades, con exposiciones, conferencias, representaciones teatrales y, sobre todo, cursos y talleres. Es el decano de las entidades culturales de Asturias y uno de los primeros Ateneos fundados en España. La etapa de mayor esplendor coincide con el comienzo de este siglo. En 1904 se crea la Biblioteca, que se convertiría en su sección más importante, llegando a contar con unos 15.000 volúmenes. Poco después, el Ateneo va creando las sucursales de La Calzada, El Llano y la Guía. Este período de continua expansión y desarrollo concluye bruscamente en 1937 cuando se clausura e incautan los bienes de la Entidad.

En 1981, coincidiendo con su centenario, antiguos socios ateneístas y personas interesadas en recuperar sus señas de identidad refundan el Ateneo Obrero de Gijón. Asimismo, el Ayuntamiento de Gijón asume la responsabilidad del consistorio de 1937 que clausuró el Ateneo e incautó sus bienes. Comienza con actividades de muy diverso tipo, adaptadas a un Gijón que está dando sus primeros pasos en democracia.

Se organizan conferencias, charlas, mesas redondas, presentaciones diversas (libros, revistas, campañas...), proyecciones, excursiones, etc. Una de los aspectos principales en los que se decide intervenir es en el de la edición de publicaciones propias, ya que el Ateneo Obrero de Gijón piensa que la palabra escrita puede ser uno de los medios para acercarse a la sociedad.

Por otro lado, la vida social de los más de 300 socios actuales se articula, fundamentalmente, en secciones como edición literaria, ajedrez, temas educativos y medios audiovisuales. Pero también se desarrollan numerosas actividades no encuadradas en dichas secciones. Asimismo, el Ateneo organiza diversos actos conjuntamente con otras entidades locales, con el objetivo de ser fieles a su lema: “Respeto y Cultura para todos”. Además, colabora aportando contenidos a eventos consolidados en el panorama cultural gijonés (Semana Negra, Festival Internacional de Cine de Gijón, Salón del Libro Iberoamericano) e, incluso, fuera de Asturias (Encuentro Internacional de Editores Independientes). El año 2006 se celebró el 125 aniversario del Ateneo Obrero de Gijón y se organizaron actividades específicas para conmemorar esta efeméride. La entidad recibió numerosos reconocimientos como la Medalla de Oro de la Villa de Gijón o la Medalla de Asturias (categoría de Plata).

Carlos Penelas brindó una conferencia en Gijón, en 2010, para presentar Antología personal en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, en un acto organizado por el Ateneo Obrero de Gijón y L'Arribada, y en marzo de 2016 presentó en la sede del Ateneo La luna en el candil de la memoria.

El sitio oficial es http://ateneo-obrero.org/

martes, 8 de octubre de 2019

Nomean Veciño Distinguido de Buenos Aires a Carlos Penelas

Carlos Penelas, poeta, escritor e colaborador de Xornal de Betanzos, será nomeado Veciño Distinguido da Cidade Autónoma de Buenos Aires. O acto de entrega da distinción levarase a cabo no Centro Cultural e Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte- onde dirixe un obradoiro literario- o vindeiro xoves 10 de outubro ás 19 horas.

O acto consistirá na entrega do diploma que o recoñece como Veciño Distinguido da Cidade Autónoma de Buenos Aires, pola súa recoñecida e destacada obra poética e literaria de alcance mundial. A seguir, haberá un viño.



Xornal de Betanzos, 8 de octubre de 2019

viernes, 4 de octubre de 2019

Reconocimiento y distinción al poeta Carlos Penelas

El jueves 10 de octubre a las 19 horas, Carlos Penelas recibirá el diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial. Será en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154.


El Dr. Jorge Alberto Giorno, presidente del Partido de la Ciudad en Acción, tiene el agrado de invitar a usted a la entrega del Diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Carlos Penelas, por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial.

El acto se llevará a cabo en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154, el jueves 10 de octubre a las 19 horas.

Entrada libre y gratuita. Se servirá un vino de honor.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Carlos Penelas en "Todo es Cuento"

"Todo es Cuento" acaba de editar tres relatos breves de Carlos Penelas: El tren, Final y Diario. Las separatas se pueden retirar en forma gratuita en Editorial Dunken, Ayacucho 357, Capital Federal.


Carlos Pensa, tiene una larga trayectoria cultural en nuestro medio. Novelista y cuentista reconocido, es fundador y director de Todo es Cuento. Viene publicando a escritores noveles y autores prestigiosos. Explica Pensa:

"Nacieron para volar: livianas, esbeltas y con mucha belleza en sus contenidos. Esos atributos les permiten circular sin límites espaciales y burlando la ley de gravedad ya que las separatas de “todo es Cuento” pesan sólo algunos gramos para mejor llegar a cualquier lugar del planeta. Cada ejemplar es portador de todo tipo de narraciones, historias, experiencias u opiniones de los autores: la brevedad de los contenidos es un ejemplo de economía textual lograda sin renunciar a la calidad y profundidad que siempre exhiben las obras editadas".

También nos explica: "En resguardo de la propiedad intelectual de los autores todas las separatas son legalmente registradas en la Dirección Nacional del Derecho de Autor. Esa repartición oficial me obligó a ser el director de la colección como responsable de las ediciones: así figuré desde noviembre de 1992. La obra siguió creciendo, se afirmó editorialmente y aquella misma Dirección Nacional me exigió llamarme director-propietario, para seguir dándole amparo legal a los autores que circulan publicados en cada número: de ese modo me debí denominar a partir de marzo de 1997, aún cuando me sigo sintiendo un simple coordinador de esfuerzos artísticos".

Han sido publicados en esta colección, entre otros, Fernando Sorrentino, Adolfo Pérez Zelaschi, Carlos María Romero Sosa, Charles Dickens, Cayetano Ferrari, Joaquín V. González, Carlos Enrique Berbeglia, Joaquín Balaguer...

martes, 17 de septiembre de 2019

"Ofrenda de la luz", de Carlos Penelas, próximamente en librerías

En unos días saldrá a la venta el nuevo poemario de Carlos Penelas, Ofrenda de la luz. Lleva dibujos originales de Eugenia Limeses y está dedicado a la memoria de su admirado y querido amigo Héctor E. Ciocchini.


Como se recordará el profesor Ciocchini fue un finísimo poeta y uno de los contados eruditos de nuestro país. Luis Franco, Héctor E. Ciocchini y Ricardo E. Molinari fueron los principales maestros de Penelas.

Ciocchini fue el primer warburgista argentino, poeta, crítico y docente más notable que tuvo Argentina. Le apasionaron, entre otros, las poéticas de Char, Góngora, Keats, Mallarmé y Valéry. Fue, además, un medievalista de trascendencia universal.


ELEGÍA DEL MAR Y DE LA ROSA

1.
He desandado el camino de leyendas,

descifrado relatos celtas.

Lloré de rodillas en el bosque de pinos,

desde un álbum familiar navegué

una barca de piedra en la tempestad.

Debo contarles, amigos, que mis mayores

escribieron sobre la tierra de lluvias

leyes de la piedad y de la muerte.

Descubrieron un hechizo, un unicornio,

la lumbre de la alcoba, caballeros medievales,

losas anónimas por el agua acariciadora.

Y la mar embellecía arenas.

Infinita, silenciosa.


2.
Los espectros santifican aquellas ausencias;

velan por mí imperceptibles nubes.

Veo vientos y olas y abandono.

Siento que el mundo ofrenda una fábula.

Antes creyeron en el trueno,

en la cosmogonía del mar o de la rosa,

la conciencia del vivir y del ayer.

Los observo en el destino del amor.

Ahora, es delicada y bella esta llovizna.


Abro los ojos al azar ante una luz tan alta.


Carlos Penelas
(Ofrenda de la luz, 2019)

domingo, 15 de septiembre de 2019

Folía de España

sobre la noche el mar

sobre la noche la luz

y más allá el silencio del día

y más allá el nombre de la tarde

desde la orilla, desde la orilla

en la palabra de la amada

Carlos Penelas



Folia
sur la mer de nuit

à la lumière de la nuit

et au-delà du silence de la journée

et au-delà du nom de l'après-midi

de la rive, de la rive

dans la parole de l'être aimé

Carlos Penelas

domingo, 8 de septiembre de 2019

Lenguaje y silencio

El ojo ha de ser bello para percibir la Belleza
Plotino

Cierra los ojos para ver
Carlos Fuentes

Para ver hay que saber
Ingres


Recoger aquello que está en el borde de la mirada, en el umbral de lo no visto. Nos conmueve el poema, el sueño de libertad. Nos conmueve lo digno, lo solidario, lo fraternal. La utopía. Con los ojos de un niño, desde la evocación de una aldea. Somos parte del universo. Según Alain Bosquet, el poema inventa al poema. Podemos suponer que el poema que inventa al poema es creado por la poesía, cuando se manifiesta de manera verbal. Recoger aquello que está al borde de la mirada.

“Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”, exhortaba Vicente Huidobro. Indagación de la palabra, lenguaje que crea realidad. El lenguaje es mi límite con el mundo. Con el interior y con el exterior. Desde la poesía nunca estamos en la misma realidad sino en la versión de la realidad. Las palabras proferidas son impresiones del silencio, de los abismos y los límites de nuestra condición humana.

La obra poética moviliza nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portadora de estados de ánimo, de sensaciones. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejada de falsos pudores su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano.

La poesía predice. Celebra la constelación del lenguaje, libertad que habla en sí, que es signo de sí. Inaugura lo humano y su elevación. Es connotación temporal, proximidad. El diálogo nos habita en la insurrección del desarraigo.

Nunca es la misma realidad sino la versión de la realidad… Éste es el verso inicial de un poema en el que Wallace Stevens desnombra cada vez más lo que llamamos “realidad”, evidenciado su construcción merced al lenguaje. Entonces vemos, sentimos …el cielo en palabras y las palabras en sonidos de sonidos. Fantasmagoría configurada por la palabra, que conduce al desnombramiento extremo señalado por Aristóteles: “Las palabras proferidas son símbolos o signos de las impresiones del alma, mientras que las palabras escritas son signos de las palabras proferidas”

Veamos otra mirada sobre lo poético. Raymond Carver no se plantea la poesía y el relato como dos géneros distintos. La soledad de sus personajes y sus pequeños grandes dramas cotidianos son constantes tanto en su prosa como en su poesía. Esta falta de comunicación representa en sus textos, como en la pintura de Edward Hopper, la angustia y la incertidumbre. En palabras de Tess Gallagher: “Algunos de los nuevos poemas de Ray difuminaban los límites entre poema y relato, igual que sus relatos a menudo adquirían fuerza gracias a estrategias dramáticas y poéticas”.

Debemos vincular la poesía de Carver con la tradición de la poesía inglesa post-romántica. Allí observamos el monólogo dramático, poemas en primera persona, en circunstancias vitales que muestran lo cotidiano, lo concreto. Encontramos un enigma, algo que no se cuenta. Con su silencio organiza el clima, la atmósfera, la búsqueda de otra indagación.

Las realidades que veo y creo comprender están en el mismo lado de la hoja. Intento sentir aquello que imagino, sospecho que se detectan del otro lado del espejo, del otro lado de esta hoja blanca. Siento que hay una barrera temporal, que las intenciones se encuentran buscando la necesidad del arte. Sé que las necesidades del arte son las de la vida. De allí la mirada insurrecta, insumisa. Aquello que responden a nuestras percepciones, a nuestros desafíos.

La mediocridad nos abruma. La cultura de la fachada y la cultura de contrafrente nos agobian. Lo cortesano, lo oficial, lo burocrático, termina fatigándonos sin piedad. Una sociedad impúdica y grosera ha transformado la literatura en algo homogéneo, ha comprado la industria editorial en todo el mundo. Pero sin duda, existen alternativas precarias, insurgentes. Vivimos una sociedad donde todo se articula en forma de apelaciones, de presuntos prestigios, y de ella nos rescatan el cuadro, el poema.

El hombre que lee está siempre solo. El hombre que lee no es fácil de manipular. La lectura lo hace diferente, lo hace fantasioso. El Estado busca capturar la conciencia colectiva, la arbitrariedad encarnada en el pueblo. Y la conciencia colectiva no existe desde el punto de vista ontológico. Es difícil hacer entender a políticos, sociólogos o intelectuales que ninguna multitud existe orgánicamente; que incluye a todos y a cada uno de los individuos. Es cuando suele aparecer el aparato del miedo, la propaganda, la masificación. Toda lectura es un conjuro simbólico. Y la pasión siempre es elocuente, distante de la estatuaria como de la diatriba.

Posibilidad e imposibilidad de la palabra. “La originalidad, declaró Borges en cierta ocasión, es imposible. Uno puede variar muy ligeramente el pasado, cada escritor puede tener una nueva entonación, un nuevo matiz, pero nada más. Quizá cada generación esté escribiendo el mismo poema, volviendo a contar el mismo cuento, pero con una pequeña y preciosa diferencia: de entonación, de voz y basta con eso”. Y también nos dejó como legado: “Virgilio es nuestro amigo. Cuando Dante Alighieri hace de Virgilio su guía y el personaje más constante de la Comedia, da perdurable forma estética a lo que sentimos y agradecemos todos los hombres”.

Heidegger sostuvo que el lenguaje es la morada del ser y que “la poesía es la función del ser por la palabra”. Con respecto a este tema y refiriéndose a la poesía de Rainer María Rilke, afirmó algo fundamental y cada vez más acuciante para los tiempos que corren: “Esta es la función del poeta, sobre todo en épocas de penuria”.

Todo poeta recoge de sus maestros un estímulo constante. De esa veneración crece la ingenuidad creadora, la capacidad de ver en lo múltiple. Una suerte de admirar aquello que late con sentido universal. Sin el sentido de lo sagrado no existe poesía, pero sin estudio, sin investigación crítica, sin reverenciar la avidez de conocimiento, sin la voz que lega lo esencial es casi imposible estructurar una obra. Asimismo es válido recordar que los poetas, además de tener biografía, encarnan una época: son su voz. El poeta lee el mundo.

Quizá nuestro verdadero destino es buscar la felicidad desde la ausencia de esperanza. La poesía nos proporciona la sapiencia y el espíritu del alma universal: el perfecto uso del lenguaje medido entre pasión y razón, ingenuidad creadora, mirada penetrante de asombro. Junto al desamparo gestamos una ética.

La aproximación a lo poético es el clima, la emoción en un mundo de significados, de hondura infrecuente. El poema crea una atmósfera, un ámbito que es también ruptura del tiempo, presente de la conciencia, modulación. Es cuando se transforma en distensión, en tensión, en hueco que abre lo temporal. Ese mundo es símbolo, metáfora del hombre. El hombre es el sueño de la sombra, nos enseñó Píndaro. Eso admiramos en Pirandello, en Cervantes, en Thomas Mann. También en Chaplin, Goya o Fellini. Pero el amor en el poeta es la búsqueda de lo imposible, melancolía y huésped de otro sueño, de una lejanía. De esa lejanía interior nace la lírica. De esa contemplación en la intemperie.

Roberto Juarroz, que indagó en la relación entre poesía y realidad, nos manifiesta: “La poesía es una forma de reconocimiento de la escala total de la realidad”. Y también: “El mayor acoso posible a la totalidad de lo real”. Y de pronto toca lo extremo, aquello que conmueve: “La poesía no es sólo el reconocimiento del ser, sino también la creación del ser y por ende creación de realidad, de presencia”. Se abre un mundo que nos llega a recordar a Hegel quien en su Estética relaciona lo lírico con el sujeto individual, con el mundo interno en el que el poeta encuentra “las pasiones de su propio corazón y espíritu”.

Para Octavio Paz el objeto de la actividad poética es el lenguaje, pues la experiencia del poeta es ante todo verbal. Esa experiencia se convierte en conciencia poética. Para Hans Robert Jauss - Experiencia estética y hermenéutica literaria, 1977, teórico de la estética de la recepción - paralelo a los estudios sobre “el lector modelo” de Umberto Eco, alude al carácter imaginativo de la lírica y destaca que se refiere a “la manifestación de aquello que es diferente al mundo de nuestra experiencia cotidiana”.

Todo y cada cosa es una amenaza de eternidad. El poeta siempre anima una dialéctica sutil, por momentos incomprensible. Anhela la solidaridad entre forma y existencia, sufre la imperiosa necesidad del instante, esa fugacidad que emerge y se define por sí misma. Hay plenitud en lo dramático, éxtasis y continuidad que le dan fuerzas para enfrentar un mundo absurdo.

Gerardo Diego, en 1931, escribió: “Poesía. Creo en la realidad de la Poesía. Y la entiendo como la eterna y fatal Belleza Contraria que tienta con su seguro secreto a tal hombre de espíritu ardiente”. Estas palabras nos indican una fuerza directriz en la cual recordamos a los clásicos greco-latinos. Ahora la voz de Novalis: “Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos”.

Lo inmedible provoca soledad y pavor, la desnudez es al mismo tiempo despojamiento interior, vuelo, sentimiento cósmico. El poeta, a partir de la creación, reclama infinitud, desmesura, pasión, drama. Nace la revelación y el abismo, lo absoluto de esa marcha peregrina en la que necesita sentir finitud y asedio. O como sintió Goethe: “Un hombre y una mujer verdaderamente enamorados son el único espectáculo de este mundo digno de ofrecer a los dioses.”

Calla lo callado para ofrecer su voz, su temblor en lo imperceptible, donde conviven el silencio y el lenguaje de las cosas. La imagen que perdura es, ante todo, la de la memoria de aquello que vivimos, una parábola de lo sinfónico, una cosmogonía de la vigilia. Es entonces cuando la poesía dice su ser. El poeta redescubre confesiones, compromete al hombre con su dignidad, muestra la indivisibilidad de la belleza y la verdad, el latido.

Primero la imaginación, la fantasía que anhela mitos. El poeta profetiza, vislumbra un advenimiento, canta lo que no es, arriba a playas de islas desiertas. Genera una aventura espiritual para volver a sí mismo. El poeta despierta en el alba del niño que fue, la memoria del paraíso inicial. Descifra su naturaleza en una suerte de alquimia. Es cuando aparece el conflicto por la dignidad del hombre, la frondosidad del mundo, las luchas sociales y el acoso de la existencia. La avidez por lo absoluto y el pan cotidiano. La eternidad y lo transitorio. El poeta acrecienta su soledad en lo soñado. Allí lo ontológico, la ensoñación.

En un principio fue la palabra, el poema oral, el gesto. El sonido, el color. Es una voz que viene desde lo emotivo, desde la contemplación de lo emotivo. A partir del lenguaje nos descubrimos, nos iluminamos en cada partícula de nuestra mirada. Rainer María Rilke tensa materialidad y esencia. “Se debería esperar y saquear toda una vida, si es posible una larga vida, y después, por fin, más tarde, quizás se sabría escribir las diez líneas que serían buenas. Pues los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen demasiado pronto), son experiencias”.

Para Aristóteles “el poeta y el historiador se distinguen en que el historiador cuenta los sucesos que realmente han acaecido y el poeta los que podrían acaecer. Por eso la Poesía es más filosófica que la Historia y tiene un carácter más elevado que ella”. Hoy pensamos que la poesía que leemos en blogs, en performances, en recitales, está relacionada con la decadencia de una sociedad, con la publicidad, el marketing, la industria del entretenimiento, las disciplinas de autoayuda, el auge de la imbecilidad. Quizás tengamos que someternos a la cruel imprecación de Theodor Adorno: “Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”.

La poesía es la consecución de su propio objeto. La inmigración no sólo implica cruzar el océano, sino también destruir los signos de su propio hogar, abandonarse al exilio, a la irrealidad del absurdo. La función del poeta es revelar los momentos de trascendencia, lo individual y universal que redescubre su mirada. El poema es siempre un objeto de placer y no de juicio. En lo poético, la memoria de la infancia y el resplandor de la eternidad. “El inconsciente está estructurado como un lenguaje” afirmó Jacques Lacan. La indecisión del sueño es el contorno del poema, su universo mágico. Por eso su deslumbrante incertidumbre, su intuitiva explicación. El vulgo – también ciertos críticos y profesores – se deslumbran a menudo con modas, con destellos accesorios, por desconocer la emoción estética. Confunden el reflejo de la luz con la luz misma.

Recoger aquello que está en el borde de la mirada. En el umbral de lo no visto. La belleza poética debe hacernos vibrar como el goce de la mujer amada, pues lleva la mitología de las cosas, el símbolo del destino. Todo poema es una profecía.

La primera tarea del poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar. Gastón Bachelard

Morir, dormir… ¿dormir? Tal vez soñar
Shakespeare

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2019

domingo, 25 de agosto de 2019

Borges, ciento veinte años de su natalicio

Como todos los años la Fundación Internacional Jorge Luis Borges celebra el natalicio del poeta. Borges nació un 24 de agosto de 1899 en su casa, ubicada en Tucumán 840 de la Ciudad de Buenos Aires. Su infancia transcurrió en Serrano 2135, barrio de Palermo. Falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra.


En Atlas, un libro que escribió junto a María Kodama dice: "De todas las ciudades del planeta, de las diversas e íntimas patrias que un hombre va buscando y mereciendo en el decurso de los viajes, Ginebra me parece la más propicia a la felicidad (...) Sé que volveré siempre a Ginebra, quizá después de la muerte del cuerpo".


La celebración, a cargo de María Kodama, contó con numerosas personalidades. Penelas puedo conversar, entre otros invitados, con María Adela Renard, Josefina Delgado, Ana María Cabrera, Amin Meleika (Embajador de Egipto) y su esposa, Pablo de Vita, Hernán Lombardi, Secretario de Gobierno, Mario Mactas...


Antes del brindis se escuchó la voz de Edmundo Rivero interpretando Milonga de Jacinto Chiclana.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Velada poética en el Café Tortoni

Invitado por YMCA Argentina en el marco del ciclo "Encuentros con la poesía" en el emblemático Café Tortoni, Carlos Penelas brindó la conferencia "Poesía y sociedad". La selección y lectura de poemas estuvo a cargo de Rocio Danussi.


Carlos Penelas habló sobre la creación poética en un mundo complejo y deshumanizado. Señaló entre otros temas que "la obra poética moviliza nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portadora de estados de ánimo, de sensaciones. refleja lo que descubre e intuye. Alejada de falsos pudores, su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambiguedad de lo cotidiano". Al recordar a Plotino "el ojo ha de ser bello para percibir Belleza" tamién evocó a Heidegger al recordar que "la poesía es la instauración del ser con la palabra".


Rocío Danussi, quién hizo la selección de poemas trascendentes, evocó a García Lorca, León Felipe, Luis Franco, Féliz Grande, Catulo, Luis Alberto Quesada entre otros.


La presentación del acto estuvo a cargo de Mario Cenci por la YMCA, Asociación Cristiana de Jóvenes, que este año está celebrando su 175° aniversario en el mundo, 117 en la Argentina.


El público - entre los que se encontraba la mezzosoprano Alejandra Herrera - estuvo atento y emocionado con poetas que nos llevan a la ensoñación, a un universo de plenitud. Los aplausos fueron cerrados.







miércoles, 7 de agosto de 2019

El amor y los poetas

Y sabed que es verdadero:
un hombre ama de fino corazón,
mujer que nunca vio,
sólo por oírla alabar.

Amanieu de Sescars


La aproximación a lo poético es el clima, la emoción en un mundo de significados, de hondura infrecuente. El poema crea una atmósfera, un ámbito que es también ruptura del tiempo, presente de la conciencia, modulación. Es cuando se transforma en distensión, en tensión, en hueco que abre la proyección temporal. Ese mundo es símbolo, metáfora del hombre. El hombre es el sueño de la sombra, nos enseñó Píndaro. Pero el amor en el poeta es la búsqueda de lo imposible, melancolía y huésped de otro espacio, de otro sueño, de una lejanía. De esa lejanía interior nace la lírica.

Benjamín Disraeli advirtió: “La magia del primer amor consiste en ignorar que pueda terminar un día.” ¿Es verdaderamente esa la magia? Nos inclinamos por la visión utópica, la pasión que triunfa sobre el olvido. La creación que obsesivamente va plasmando en una mujer el recuerdo y la raíz de otras. Tal vez la tragedia interior se esconda en una frase de Rougment: “El amor feliz no tiene historia”.

Un amor como el de Tristán e Isolda concluido en matrimonio es impensable. Un amor sereno, dulce y pacífico como el de madame Sabatier y Baudelaire también. Necesitan de una imposibilidad para consumar su destino. Los poemas enfebrecidos y bellos, la admiración en silencio prueban que el poeta ama idealmente a una mujer que es creada desde su corazón, desde su soledad, desde su sensualidad. De allí la castidad del poeta, el deseo y la posesión se separan y se excluyen. No importa la timidez o el libertinaje. Gravita el afecto, la ternura, la voz redentora que es furtiva en la mirada y en el ensueño. Estamos hablando en última instancia del amor sublimado. Con ironía nos dice nuestro querido Bernard Shaw: “El amor es una tremenda exageración de la diferencia que existe entre una persona y todas las demás”. De todas formas seguimos pensando y sintiendo como Anacreonte:

“Y otra vez amo y ya no amo

y deliro y no deliro,

estoy loco y no estoy loco.”

¿Para qué sirve el vivir? nos preguntamos. Hay siempre un murmullo oculto, un nacimiento de voces que alivia la fatiga. La intuición estética lucha cotidianamente contra burócratas, contra seres mediocres. Burgueses, amanuenses del poder. El amor y el poema están más allá del éxito, de la moral, de las reglamentaciones absurdas. Una línea poética estremece el alma, enseña y evoca desde el instante metafísico. El poeta anima una dialéctica sutil, revela la solidaridad de la forma y del ser. Pero no olvidemos que hay una sabiduría poética que impide el desborde o el exceso; un universo simbólico en la textura del lenguaje que incrementa el aura del misterio.

Lope de Vega nos introduce en la vigilia del amador:

“En fin, señora, me veo

sin mí, sin vos y sin Dios.

Sin Dios, por lo que os deseo

sin mí porque estoy sin vos

sin vos porque no os poseo.”

Para el poeta auténtico un sueño es la realidad. Imagino el mirador de Espenuca. Sueño con milicianos españoles, con huelgas insurgentes, con campesinos trasterrados, con la España del '36. Con viejos combatientes que traen banderas desflecadas por el dolor y la injusticia. Hay imágenes y tonos predominantes, los signos, la niebla, los bosques, los mares que se alzan en la memoria. Es una forma de convocar al mundo de la dicha y del ensueño, la mitología interior, la intuición totalizadora del hombre y el universo.

En este mundo aceptamos que el ideal de la vida sea el fervor de lo efímero. Desde la vela blanca, desde la aurora. Ese instante es la vida íntima. “El amor nace, vive y muere en los ojos”, nos enseñó Shakespeare.

El amor obedece a un presente establecido e inalterable. Decía Rougemont que “Tristán e Isolda no se aman. Lo que aman es el amor, el hecho mismo de amar. Se necesitan el uno al otro para arder.”

Creemos que es así. Intuimos también que amar al Amor más que el hecho de amar es un topos en la lírica universal. Tenemos dos ejemplos fundamentales: Jorge Manrique y Antonio Machado. Fluyen más allá, por eso su trascendencia. Para ellos el amor es posible aun sin amada. Vivimos desde el poema un destino abierto y oculto.

El poeta, el músico, el pintor, el creador necesita crear mitos, leyendas, sueños. Desde allí la búsqueda de esa mujer, de ese ideal, de una utopía. Desde la primitiva poesía china o los poetas hindúes, desde el mundo greco-romano, desde Dante, Petrarca, Quevedo, Rubén Darío o Pushkin el sentimiento amoroso tiene su evolución y su historia. Hay -debemos decirlo- modas en los sentimientos, en la manera de manifestar el sentimiento. El amor forma también parte de la evolución y la historia del arte, sin duda. Y cada época tiene su estilo de amar y ser amado, de vivir la amistad y la admiración. Cada generación modifica el erotismo de la antecedente.

El erotismo idealizado difundido en nuestra cultura crea espejismos. Buscamos, en el fondo, la pasión y la desgracia. Aparece el mito social o religioso. Pero el poeta ve en los ojos de la amada la hora inmóvil, la noche y el alba como ofrendas de eternidad. El poeta auténtico no hace confidencias sobre su amor. Protege un sentimiento de irregularidad, el don de maravillarse, el placer de admirar el rostro del hechizo. En el enamoramiento hay una encrucijada entre el Cosmos y el enamorado, una fantasía que cobija la fábula, el rito, lo abstracto de la existencia, lo irreal y lo real.

Lo inmedible provoca soledad y pavor, la desnudez es al mismo tiempo despojamiento interior, vuelo, sentimiento cósmico. El poeta, a partir de la creación, reclama infinitud, desmesura, pasión, drama. Nace la revelación y el abismo, lo absoluto de esa marcha peregrina en la que necesita sentir finitud y asedio. O como sintió Goethe: “Un hombre y una mujer verdaderamente enamorados son el único espectáculo de este mundo digno de ofrecer a los dioses.”

Para finalizar, la palabra de Ramón Piñeiro: “La lírica es la exteriorización de la soledad ontológica del hombre, una trascendencia que pudiéramos llamar confidencial, puesto que es la comunicación de la intimidad radical del hombre, casi un hablar consigo mismo.”

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2019

Taller literario