miércoles, 31 de agosto de 2016

El príncipe de Espenuca ordenó la recuperación del principado

VOLUNTARIOS DE VARIOS PAÍSES RECUPERAN A FRAGA AUTÓCTONA EN ESPENUCA

O campanario de Espenuca, en Coirós
 
A Fundación Fragas do Mandeo e a Xunta puxeron en marcha un campo de traballo para recuperar a fraga autóctona no lugar de Espenuca, en Coirós. Antes das tarefas, os voluntarios foron recibidos no Centro de Interpretación de Teixeiro. No campo, que rematará o vindeiro día 31, participa un total de 17 mozos e mozas de entre 18 e 30 anos proceden de toda España (Andalucía, Canarias, Madrid, País Vasco, etc.), pero tamén atópanse entre eles 8 voluntarios provenientes de Corea, Xapón, Rusia, Francia, Alemaña e República Checa.

O obxectivo do campo de traballo é recupera-la fraga do monte da Espenuca. Os voluntarios ocuparanse de eliminar eucaliptos e acacias negras, cortándoos e secándoos para evitar que rebroten. As parcelas de monte nas que actuarán son de titularidade municipal, cedidas polo Concello de Coirós a Fragas do Mandeo mediante un acordo de custodia do territorio por 50 anos co obxecto de que restaure a fraga orixinal.

Asemade os voluntarios realizarán tarefas de erradicación de flora exótica invasora, principalmente plantas como a crocosmia e a tradescantia, que están a desprazar a vexetación de ribeira e empobrecendo a calidade do hábitat para os animais e plantas que habitan nas beiras do río Mandeo. Adicionalmente, colaborarán no mantemento de este espazo natural recollendo todo o lixo que atopen nas zonas nas que traballen e ó longo das rutas que sigan nas súas visitas ó espazo natural.

Ademais do traballo que realizará cada voluntario no espazo natural durante a súa estancia (equivalente en esforzo a unha semana de traballo dun profesional), o campo ten unha dimensión de educación ambiental e de divulgación de técnicas efectivas para a eliminación de flora exótica e de recuperación de ecosistemas. Os métodos e ferramentas de traballo que van a empregarse foron seleccionados e probados con anterioridade. Segundo o presidente da Fundación, Fernando Bandín, “a presenza de voluntarios procedentes de toda España e de países tan afastados como Xapón, Corea e Rusia, que veñen traballar en favor dos nosos bosques autóctonos, debe facernos reflexionar se como sociedade estamos comprometéndonos suficientemente coa conservación do noso patrimonio natural.”

Xornal de Betanzos, 29 de agosto de 2016

miércoles, 24 de agosto de 2016

Aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges

Carlos Penelas participó  -con motivo de un nuevo aniversario del nacimiento del escritor- del homenaje que se realizó en la sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. María Kodama fue quién organizó e invitó al brindis en su honor a hombres y mujeres de la cultura. En la ocasión se hallaron presentes Alfredo Plank, María Adela Renard, Sara Sartore, Martín Müller, Josefina Delgado, Hernán Lombardi, Mona Moncalvillo, entre otros.
 

Como se recordará, la Fundación, creada por María Kodama el 24 de agosto de 1988, está dedicada a la difusión de la obra de Borges, contribuyendo a su conocimiento y propiciando su correcta interpretación.

Buenos Aires, 24 de agosto de 2016

lunes, 22 de agosto de 2016

Entrevista al Maestro Adolfo de Ferrari

Reproducimos la entrevista que Carlos Penelas le hiciera al artista plástico para Pluma y pincel, en 1976, y las palabras del poeta tras su muerte.


Hace tiempo que queremos entrevistarlo, porque mucha gente nos habla de usted, inclusive muchas personas a quienes hemos reservado nuestras páginas centrales, como Soldi o Presas. Nos interesa oírle contar su propia historia dentro del arte.
DF: “Yo empecé desde muy chico, a pesar de la completa oposición de mi familia. Tuve que afrontar una situación de gran lucha para poder hacer lo que ansiaba. Y más en aquella época, que era nefasta para el arte; casi no se lo conocía. Por los años diez o quince la cuestión de la pintura era una cosa legendaria. Nadie comprendía bien de qué se trataba. Mis padres querían que yo fuese arquitecto, pero yo corté la carrera para entregarme a la pintura. Mi familia no reaccionó violentamente. Eran gente apacible: no gritaron pero tampoco me ayudaron. Y yo me ví solo."
"Recuerdo que en aquella época tenía de maestro a Quirós. Él había conseguido en Palermo un kiosco grande, que había servido para alquilar bicicletas. Lo solicitó para nosotros, para llevar allí a unos cuantos alumnos y enseñarles pintura, pero resultó que el estudio lo acaparó él, porque decía que la pintura tenía que ser al aire libre y nos mandó afuera a nosotros. Él venía con ese aires suntuoso que tenía, a veces con traje de gala y guantes blancos. Recuerdo que una vez me estaba indicando algo en un paisaje que yo hacía y los guantes me encandilaban en tal forma que no veía nada ... ni comprendía nada tampoco

¿Ustedes lo admiraban a Quirós?
DF: “No mucho. Quirós no era popular. No era mayormente amigo de los artistas. Era un hombre alejado, aristócrata. Vivía en un clima especial, apartándose un poco de lo que es verdaderamente el arte. Todo lo contrario a como actuaba Victorica en aquella época. Victorica era una maravilla, un verdadero artista, en su vida, en su forma de hablar, de actuar, de ver las cosas. "
"Todo lo veía con espíritu; en cambio Quirós todo lo veía suntuosamente, con pomposidad. La obra de Quirós es regular, porque nunca comprendió bien lo que es la composición, que es la esencia del arte. Nunca se puso en contacto con el trasmundo que tiene toda obra. Simplemente calcaba el modelo que veía: gauchos, mujeres desnudas; y ahí terminaba el cuadro. En cambio Victorica era un hombre humilde, lleno de espíritu, de elevación. Casi un sacerdote”.

¿Se le compraban obras a Quirós?
DF: “Sí, él vendía. Era un gran señor, con grandes cuadros y gran clientela. Se iba a pintar a las estancias, entre gente rica. Hacía su tema: grandes reuniones con gauchos.

¿Y Victorica?
DF: “Victorica era todo alma. Yo era amigo de él. Lo visitaba mucho y él me quería bastante. Me acuerdo que una vez, estando yo en Europa, le mandé una tarjeta para saludarlo, con el “Adán y Eva” de Masaccio. Le gustó tanto que la colgó desplegada en la pared, colgada de un hilo, para ver la fotografía y la dedicatoria. ¡Qué hombre agradable y afectuoso! Él ve en cualquier cosa un mundo enorme; pone una cebollita sobre una tabla y saca de ahí un poema.

¿Cómo se ganaba usted la vida en sus primeros años, antes de la escuela?
DF: “Mis padres me daban dinero. Pero en aquel tiempo era muy barata la vida, era muy diferente a ahora. El alquiler no era nada y la alimentación tampoco, así que uno vivía un poco del aire. Era fácil. Yo pinté unas pocas escenas en aquel kiosco de Palermo y no fui más. Y Quirós también dejó de actuar. Después tuve a De La Cárcova como profesor e hice toda la Academia.

¿Cómo era De La Cárcova?
DF: “Una maravilla. La pintura de De La Cárcova es muy importante, tal como la de Victorica. Ambos eran parecidos en su calidad humana, en su trato directo. De La Cárcova era director de la escuela. Creaba un ambiente de amistad y al mismo tiempo de dedicación al arte. Él había amueblado con su dinero toda la escuela, que en aquella época era como un gran galpón: había traído artefactos, arañas. Recuerdo que en el cajón de una cómoda ponía pinturas, discretamente, para que si uno necesitaba un color lo pudiera sacar de allí sin ser visto. ¡Mire qué sutileza, qué extraordinario!

¿Ustedes lo veían pintar?
DF: “A veces. Tenía una sala para él. En ese tiempo tenía un mundo un poco romántico, que poco a poco se iba desvaneciendo. Victorica tenía otro mundo, mucho más actual. Es una lástima: si De La Cárcova hubiera actuado de acuerdo con los tiempos nuevos, hubiera hecho obras maestras y actuales.

¿Cuántos años de Academia cumplió usted?
DF: “Yo estuve en dos escuelas, la Belgrano y la Pueyrredón, cuatro años en cada una. Y después en la Escuela Superior con De La Cárcova. Después de él estuvo Guido como director y me fue dando sucesivamente tres cátedras. Yo prácticamente estaba a cargo de toda la escuela, por eso tengo tantos alumnos y me recuerdan tanto. Esos años fueron importantes para mi formación. Recuerdo que venía Alvear a visitarnos. Estaba interesado en la pintura, vea qué extraño. Pedía que le mostrásemos los trabajos. De aquella época viene la historia de las palomas. "
"Resulta que la Costanera era muy diferente a como es ahora: no había construcciones sino la costa natural, con muchos juncos y árboles. Había un ranchito allí y en ese ranchito vivía un hombre. Nosotros, cuando andábamos pintando los paisajes del río, cerca de la Escuela, nos encontrábamos con él y nos hicimos amigos. Este hombre pescaba y cocinaba los pescados muy bien y nos invitaba a comer. Al mismo tiempo tenía una gran virtud: las palomas obedecían a un silbato que tenía y se le acercaban."
"Nosotros le contamos todo a Alvear y él se entusiasmó muchísimo. Delante de nosotros le dijo: “Si usted lleva las palomas a la Plaza de Mayo, yo le doy un empleo en la Presidencia”. Y así fue: llevó las palomas a Plaza de Mayo y desde entonces están allí. Alvear nos comentaba que extrañaba en Buenos Aires las palomas de Notre Dame y de las otras catedrales europeas.
Volviendo a la Escuela, De La Cárcova nos criticaba las obras. Además, invitaba a reuniones y comidas dentro de la escuela, en las que había también poetas, escritores y músicos”.

¿Cuántos alumnos eran?
DF: “Empezamos siendo tres y fue creciendo. Cuando terminé ya éramos muchos”.

¿Cómo era su programa de estudios?
DF: “En pintura no se pueden definir programas. Todo pensamiento va creciendo y supera los conceptos y la forma de los programas. Depende del alumno y de su vida. El profesor debe ajustarse un poco a la vida individual de ellos. Eso lo veían muy bien Guido y De La Cárcova”.

¿A quiénes recuerda especialmente entre sus ex alumnos?
DF: “El más recordado es Le Parc. Trabajó ocho años conmigo y lo ha dicho públicamente. Además, el Grupo Sur: Linares, Cañás, Cairoli, Carreño, Morón. Vinci ... Los ex alumnos son muchísimos. Linares tiene actualmente un puesto en la Universidad de Tucumán, donde se desempeña muy bien. Cuando vienen a Buenos Aires me visita especialmente. Recordamos mucho aquella época y nuestras conversaciones son las mismas de entonces. Linares es un extraordinario constructor, ejecutante y pensador; ahora está cumpliendo etapas extrañas, nuevas, pero a mí me gusta más su primera época”.

¿Es difícil ser profesor de arte?
DF: “No. Además, me resultó fácil empezar porque aproveché la experiencia de mi viaje a París, donde tuve como profesor a André Lhote. Me enseñó a componer superficies, como a Spilimbergo. En una escuela uno se desempeña más cabalmente, porque el contacto con el Maestro le asegura si lo que está haciendo es una especulación en el aire o algo profundo. Eso es lo que da el buen maestro y por eso creo que me seguían tanto los alumnos. "
"Los alumnos eran para mí como compañeros; yo conocía sus sentimientos, pensábamos en común. Me pasaba el día en la escuela y a veces hasta las dos de la mañana. La escuela terminaba al mediodía, pero después nos íbamos a comer todos juntos. Y seguía la Academia, larga, larga. ¡Qué pasión pura, recuerdo! La nuestra era una gran Escuela. Si no me equivoco, no ha habido otra en el mundo tan importante. Primero por la profundidad de la enseñanza, y segundo por el alumnado, que era de una calidad maravillosa. Todo eso ahora ya ha terminado, según me parece”.

¿Cómo era su pintura entonces?
DF: “En esa época yo pintaba un poco menos. Cada cuadro era un problema tremendo. Pero lo enfrentaba lanzándome en la obra. El pensamiento se encuentra trabajando. Previamente, generalmente se piensa en vacío. Trabajando, uno va guiándose por el espíritu, por lo que siente. Hay que entregarse directamente a la tela; vaya a saber dónde uno va a parar”.

¿Ha tenido algún período en que le gustara pintar sistemáticamente al aire libre?
DF: “No, muy pocos, salvo una escapada a Córdoba que hice cuando era joven. Encontré un señor que me ofreció vender todo lo que pintase y darme el cincuenta por ciento de la ganancia. Compró colores y telas, y nos fuimos cuatro o cinco meses; yo tenía diecisiete años.
Recuerdo que en cada árbol clavaba una tela. Negocio no hubo, claro. Yo me había escapado de mi casa y nadie sabía nada. Lo supieron por un artículo de “Crítica” que hablaba de un pintor desnudo que tenía como taller todo el paisaje de Río Tercero. Me fotografiaron medio desnudo, cuando iba a pasar el río y mi hermana me reconoció y me fue a buscar. Fue una escapada audaz; yo ya me había quedado sin un centavo”.

Hablemos de sus escapadas a Europa.
DF: “La primera fue a París y también a España e Italia. En Italia me quedé cuatro años, estudiando en la Academia Nacional. Allí descubrí a Massaccio, en la capilla del Carmine, en Florencia. Todas las mañanas, como para ponerme en orden de estudio, iba a ver a Massaccio, y ponía una moneda en la alcancía, una moneda de lata, grande, que hacía estruendo en toda la iglesia. Y ya me conocían. Me había enterado del caso de Miguel Ángel y Leonardo, que en esa capilla habían aprendido todo un mundo plástico. "
"Hay que apoyarse bien de espaldas contra la pared, porque la iglesia es angosta. Un día encontré que preparaban grandes ceremonias porque era el centenario de las carmelitas y venía gente del Vaticano. Y le dije al cura párroco: ¿Por qué no hacerle un homenaje a Massaccio, de poder verlo alguna vez con buena luz? Me hizo caso. Hasta ahora sigue iluminada esa pintura y para prender las luces hay que echar como yo una moneda en la alcancía famosa. Yo descubrí naturalmente, con Massaccio, lo que puede engendrar el arte. Después vine, con todos esos conceptos aprendidos y gané la beca para el estudio de los Primitivos Italianos. Me vino bien para continuar lo empezado. Era una señora beca, a la que habían aspirado casi todos los pintores, incluido Victorica”.

¿El Gobierno ayudaba a los artistas en aquella época?
DF: “Menos que ahora. Además, las necesidades del artista han crecido con el tiempo. Hoy necesita grandes facilidades, porque el viático, la comida y el estudio cuestan una enormidad. En vez de una beca se necesitan muchas. Pero en aquella época se vivía más fácilmente con el arte; la ayuda era muy precaria, casi nula”.

Jesús López: ¿Cómo le fue en sus investigaciones?
DF: “Muy bien. Me dediqué al Giotto, a Cimabúe y a Massaccio. Para conocerlo al Giotto hay que ir a Asís, donde están sus frescos. Él es un purista; tiene espíritu gótico sin forma gótica, lo que llaman el gótico militar. Si uno lo desencarna de esa catedral, su pintura se pierde un poco. Y Massaccio es un revolucionario en la morfología. Su morfología es anticristiana; el primitivo ve las cabezas y los cuerpos de frente, pero el escorzo se asoma como una contradicción al purismo religioso, anunciando el barroco. Massaccio empieza con el escorzo y sobre todo con el claroscuro, que refleja la tierra, no el cielo. El cielo puede ser pintado con caligrafías celestes, y en él la corporeidad desaparece. Massaccio es el primero que afirma ante todo la tierra”.

¿Usted es cristiano?
DF: “Sí, siempre lo fui. Soy un poco místico. Me gusta todo lo que sea religioso. Mi vida religiosa fue relativamente intensa, pero cuando pienso en arte, pienso también en la religión, porque ambos tienen elevación espiritual. Cristo, como sujeto de una pintura, despierta significados extraordinarios”.

¿Cuánto duró su beca?
DF: “Duró hasta que, en tiempo de Justo, decidieron que había que cortar la salida de dinero de Argentina para Europa. Entonces no pude conseguir continuar con la beca y tuve que regresar. Para colmo, en Europa me agarró la guerra. Yo estaba en París cuando entraron los alemanes. Y la sirena que anunciaba los bombardeos, y los refugios... Cuando terminaba el peligro, todos cantábamos Allons enfants de la Patrie, felices de habernos salvado."
"He visto a los soldados de cuarenta o cincuenta años, que venían extenuados de las grandes caminatas y se lanzaban a los grifos a tomar agua y refrescarse los pies. Yo quería escaparme y saqué pasaje en un barco que iba a buscar trigo a Buenos Aires como parte de un convoy; éramos pocos, porque todo el mundo le tenía miedo a los submarinos alemanes. Además, cuando llegamos a Gibraltar nos abandonaron todos los barcos del convoy y los aviones de custodia. El carguero que iba con nosotros reventó al chocar con una cadena de explosivos y nos tuvimos que largar solos”. Pero logró volver y siguió trabajando.
DF: “Siempre he trabajado, sin interrupción. También fui incorporado aquí a la Academia de Bellas Artes y vengo participando como jurado en exposiciones de plástica”.

¿Le agrada ser jurado?
DF: “Sí. Pero muchas veces sucede que los jurados están más compuestos sobre todo por críticos; a veces yo soy el único pintor. Además, actualmente la pintura se ha hecho difícil, se ha vuelto tan intelectual y tan individual que a veces ni el mismo pintor se comprende. Hay una especie de pánico que los hace escaparse de lo que es profundo en la pintura: la representación del artista y del mundo. Algunos usan sólo el intelecto. "
"Esos más vale que se vayan y se arreglen solos con su pintura. En un Goya, por ejemplo, está toda España y todo el artista; eso es lo importante. Hay que ubicarse, como Picasso, en el ombligo del mundo. Algunos podrán hacer cosas agradables, decorativas, recrear pensamientos, pero nunca plasmarán el dolor de un pensamiento. El hombre profundo se pone al margen del tema”.

JL: ¿El otro problema es el exceso de críticos?
DF: “Los críticos deben existir. Pero a condición de que vivan una vida tan profunda como la del artista. Un premio de concurso debería ser dado por pintores, mientras no sean manieristas. El manierismo es una forma personal de ser, un antojo especial, al margen de lo que acontece en el mundo, en el mundo largo que conocemos todos nosotros, que comprende tanto los cuadros del 3000 antes de Cristo como los actuales. Porque la pintura no crece ni evoluciona: está en el hombre y lo identifica como hombre. No hay cuadros primitivos, todos viven en la misma forma."
"Dentro de esa igualdad, hay movimientos especiales, como el cubismo, por ejemplo, que pone el acento en la construcción de la superficie. Cuando yo era profesor, no me sentía dirigido por ninguna corriente especial sino por el espíritu, pero hablaba muy bien del cubismo como ordenamiento escolástico, como forma de aclarar las superficies. Todo para que la obra de arte no sea una cosa desprendida de la naturaleza, sino un fruto de ella que lleve dentro toda su vida. Todo artista debería aprender del mundo cubista y después abandonarlo, porque sólo tiene valor de ejercicio”.

¿Usted ha hecho exposiciones con frecuencia?
DF: “Hice una sola, con Diomede y Guastavino. Y otra el año pasado, en Laasa. Ahora preparo una retrospectiva para octubre; ahí voy a darme cuenta de si crecí durante la vida o soy siempre el mismo. Casi siempre vendí mis obras privadamente o, con más frecuencia, las regalé; mi pintura no es especialmente “entradora”. Mi mejor satisfacción fue siempre que me aceptaran el regalo de un cuadro”.

¿Qué problemas causa en un artista la estrechez económica?
DF: “Para un artista la estrechez pasa inadvertida, le parece natural. El artista nunca habla de pobreza, porque aparece naturalmente en él. La pobreza es un bien para el artista porque le impide distraerse”.

Aparte de la influencia de su enseñanza, ¿han quedado muy influidos sus alumnos por su estilo pictórico?
DF: “Al principio, en los salones, mis alumnos podían ser reconocidos inmediatamente. Después cada uno se fue diferenciando por su cuenta. Un período de identificación afectiva con un maestro es beneficioso. Un alumno no debe apartarse de su maestro. Ahora hay mucho individualismo y no hay en la juventud cosa más errónea. La individualidad está en el crecimiento personal, que el que empieza todavía no tiene. El joven es un astuto que busca comprender el mundo; pintar como el maestro es comprender al maestro y al mundo. "
"La prueba es la unidad entre Picasso y Braque; un hombre solo no puede crear el cubismo, pero sí la polémica entre dos; ellos no se hacían problemas porque pintaran de la misma forma, porque consideraban que estaban aprendiendo. El profesor crece al enseñar y comunica su crecimiento al mismo alumno. La crítica hace demasiado hincapié en lo original de los pintores, sin advertir que muchas veces no tienen vida para soportar esa novedad”.


Lo que sé de pintura, acaso tan sólo la actitud frente a una obra plástica, se lo debo a Antonio Juan Oliva y a Rubén A. Rey. No por azar son ellos – únicos que continúan el espíritu del maestro – discípulos de Adolfo De Ferrari.

De Ferrari ha muerto casi ignorado por el gran público. No es casual. Él no perteneció al Partido Comunista, él no fue reclamado por la televisión, él no fue el pintor del sistema. Ejerció la pintura del silencio. Utilizó el lenguaje lúcido y sensible de la melancolía. Su temática es la sugerencia de la voz interior. De la soledad. De la creación. Su obra es, sin duda alguna, la más importante de nuestro tiempo.

Tuve la suerte de dialogar varias veces con él. De visitar su casa, su estudio. También conocí a Héctor Cartier, el crítico más culto y más autorizado. Íntimo amigo del Maestro; fue él quien me ayudó a descubrir la elaboración intelectual de sus trabajos.

Sé que el tiempo pondrá las cosas en su lugar. Quiero decir que un cuadro de De Ferrari podrá estar al lado de un clásico y no se caerá. Sin duda. Pero eso lo verán los hombres del siglo XXI. Él pintó para la eternidad. El resto sólo tendrá la fama del presente.

Carlos Penelas, Poeta y escritor, 1979

lunes, 15 de agosto de 2016

Literatura, enajenación y esquizofrenia

En principio no se quiere ver. Debemos aceptarlo. Basta no ver. Repito, basta ver una decapitación filmada en directo para no querer comprender lo arcaico y lo contemporáneo. Es demasiado sencillo para no advertirlo. La vulgaridad se expone como una farsa visible. Tenemos ante nosotros dos instituciones con las cuales no deseamos combatir a fondo. El matrimonio que nos ayuda a guardar las apariencias de la abulia, lo institucional, lo contradictorio del ser humano, la falsedad, el mito del amor eterno entre el príncipe azul y la bella – por un lado – y el sistema político basado en el fraude, el engaño, la revolución, los pueblos, los ídolos, el miedo, la delación, la guerra o el fantasma de la libertad.

Foto: André Kertész

No es fácil comprender nuestros días. Todo se mezcla; todo. Tal vez siempre fue así, tal vez el ser humano jamás terminó de aprender, de sentir, de intuir. Por eso necesita de líderes, de reyes, de dioses, de banderas. Tiene miedo de estar solo, de sentir latir su corazón, de intentar ser libre. De no depender de nadie. Libre como los vientos y los pájaros. Libre como un poema, como una estrella fugaz entre las olas. Debo confesar – aunque usted lector por un motivo o por otro se siente molesto, culpable o injuriado – que la estupidez avanza a paso redoblado. Y se mezclan afectos, citas, cumpleaños, ideologías, frustraciones, hoteles, rostros, pasiones, obsecuencias. Todo, todo junto. Y nos hacemos revolucionarios de un día para otro o nos hacemos hombres serios y prudentes. O populistas y sectarios. O todo junto.

Siempre recomiendo la lectura de London o de Stevenson. O el teatro de uno de los clásicos del siglo XX, descubriendo una concatenación de efectos que en verdad son causas y de causas que en realidad son efectos, cuya obra es un socavamiento del discurso del Poder: Tennessee Williams. Cualquiera de ellos pone el instinto en una escritura que se encuentra suspendida en la línea, donde hallamos una suerte de ética nihilista, desplegando una mirada abarcadora, manifestándonos desde lo literario (como el Dr. Kinsey lo hizo desde la sexualidad) la problematización de lo normal y de lo anormal, textos que tranquilizan e inquietan simultáneamente al lector. Nos enseñan las percepciones conscientes o inconscientes de los protagonistas, escritores conmovedores y trágicos de la literatura mundial.

Pensar, leer, escribir. Ahora todo es electrónico, todo el elemento humano está en un archivo, en una tabla, en la posibilidad de insertar algo por la ventana. Todo termina succionado por supr o ctrl. Viene el llanto virtual, el abuelo virtual y la amada virtual. Hábitos e ilusiones sobre el celular. El cerebro no da abasto de la nada. Desbordó de vulgaridades, de mensajes acumulados, de hojarasca. Y siguen los iconos en los cerebros juveniles. Huecos, vacíos. Flash, el planeta flash. Y continúan los zombies, los abombados, con sus celulares en las manos. Se viene la epidemia, peor que la peste negra o la fiebre amarilla. Además ésta da euforia, exprime el pomelo y el melón. No, los pomelos se regalan para un aniversario de casados, para un cumpleaños de quince o cuando es desactivado el respirador de la abuela. Una sociedad de simios, clic.

El diagnóstico de los científicos sobre lo que se avecina es sombrío, más que una película de Marco Bellochio. Por un lado tenemos las armas nucleares, por otro el brutal deterioro del equilibrio ambiental. Sin caer en el fatalismo nos preguntamos qué pasará en los próximos años. Se pide colaboración a los países más avanzados para que respondan. Es curioso, ellos desataron este caos, fueron los que generaron estas delicias. Las naciones centrales son las responsables de esta mirada apocalíptica. No los anarquistas, caro lector. Ellos no forman para del Consejo de Seguridad de la ONU, ni del descrédito de las Naciones Unidas ni del estremecedor pronunciamiento de los hombres de ciencia reunidos en París, Bruselas o Nueva York. Ni los anarquistas ni los pobres diablos que duermen en las calles del mundo, en las alcantarillas del mundo.

¿Cómo luchar o entender la naturaleza del miedo entre el terrorismo y la hipocresía? ¿Qué es lo que está convenido pensar? ¿Cómo no ver lo que la discípula de Hannah Arendt, la italiana Simona Forti, denominó el problema de “exponerse al escándalo del mal”? ¿Cómo no ver a los asesinos al servicio del Estado, ese Estado que descubrimos en Macbeth o en tantas obras literarias?

No tiene mucho sentido seguir con esta cantinela. Evoco palabras de Albert Camus que pertenecen al discurso pronunciado cuando se le entregó el Premio Nobel de Literatura, en Estocolmo, en 1958. “…al lado de todos esos seres humanos silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir, más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad y esperanza a volverlos a vivir”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2016

martes, 2 de agosto de 2016

Parloteos, carnaval y otras yerbas

Es evidente que los tiempos son otros, que la sociedad está cada vez más enferma, más decadente. El pasado no fue tan pleno como nos dicen, pero fue - por momentos - menos trágico. La fragilidad del populismo, el engaño sistemático, el robo sin tapujos, el delito desde el Estado, es palpable. Curiosamente hay caballeros que no lo quieren ver, o lo disfrazan, o son sinvergüenzas sin retorno. El modo despiadado de ejercer el poder no es nuevo. Desde tiempos inmemoriales hemos visto castas, asesinatos, escaramuzas, voces corporativas, quemas de libros, campos de concentración, torturas. En nombre siempre de la patria, la libertad, el futuro, el líder, la bandera. Como decía mi padre con sorna: "Ni el Vaticano se salva". Pero sin duda es muy difícil, en nuestros tiempos, vivir una desintegración tan enorme como sufrió en las últimas décadas nuestro país. Educación, cultura, salud, instituciones... Todo, absolutamente todo, se encuentra contaminado. Décadas para salir del fango. Si salimos.
Foto: Robert Capa

¿De qué santa hablamos, de cuál ángel o héroe o sacralizado templo? ¿Otra vez con lo mismo? Parece que no leyeron a León Felipe. Cuando era chico, es decir cuando no era grande, mi madre solía decir de alguien, elegante o supuestamente adinerado, que “seguramente jugaba al bacará”. Pobre madre, pobre. Con los años supe que se jugaba en los casinos, que era un juego de naipes. Luego lo pude ver a James Bond. Descubrí, con el tiempo, que también se llamaba baccarat o bacarrá. De adulto fui conociendo vocablos: timar, crupier, bandeja de descartes, banquero, caja de propinas. En verdad nunca jugué a las cartas ni pisé un casino. Creo que todo lo fui descubriendo leyendo los diarios, tomando café en diferentes bares, caminando por las calles. Me di cuenta que vivía en una especie de garito sin límites donde se desplumaba a la gente. Una suerte de timba continuada, como el cine de la infancia. Entonces todo es común: escándalos, ilícitos, condenas, hacinamiento, reelecciones, víctimas. bolsos, conventos, muros, tragedias, engaños. Y se puede descender más, claro que se puede. Tenemos gente peor, la tenemos. Fíjese usted a dónde llegamos. Nombramos por casualidad bacará y llegamos a la palabra corrupción. ¿Analogías, destino, predestinación? Qué pasará si llego a decir funcionario, político, fondos económicos, poder, carta, honestidad. Es curioso, tal vez uno llegue a circunstancias nefastas, poco creíbles. Surrealistas, dice el diariero.

Hablamos de hipocresías, caballeros. De montajes de espectáculos, señores. De aventureros mass mediáticos. De imágenes que se construyen porque son distintas a los políticos profesionales. De la honradez del devocionario. Que mienten, que engañan, que proponen. Y dicen y prometen. Que mienten como ladrones. Que la bondad humana y la honradez cambian las cosas. Miseria del lenguaje. Sin remilgos, olviden. No dicen estructuras. Estafan y son estafados. Con la moralina de “políticos decentes”, “militantes patriotas”, “empresarios honestos”, “sindicatos participativos”, “intelectuales éticos”. Zonas de fraude, borran las huellas del evangelio. Y santos y relicarios. Plagios. Crean la sobreactuación como aquella Mani Pulite. Fascina el engaño, la esperanza, el novio perfecto y la señorita casta. Mecanismos ocultos que construyen el poder, las sectas. Me repliego, nos replegamos. Y crece el fetichismo organizado. Al don, al don, al don Pirulero, cada cual, cada cual atiende su juego. Y el que no, y el que no, una prenda tendrá. La acomodación, el deslizarse. Ruptura, autoexclusión. Pragmático, compañeros, de rodillas.

Hay alguien que me está diciendo: “perturbador del statu quo”. Estereotipos, señores, estereotipos. Hagan juego, caballeros, hagan juego. A la genuflexión, al oportunismo. Con el sayo del tecnócrata. Al beneficio personal, al asesor, al académico. Sin transgresión ética. Seamos asépticos, burócratas, dispendiosos. Seamos populistas, oligárquicos, militaristas, nacionalistas, reformistas, cagones. La picaresca criolla. A engañar, a la política mezquina, realista. Seamos imbéciles, seamos beatos. En todo. A emplear la sexualidad mecanizada, a levantar las banderas de una sexualidad empobrecida, institucionalizada, castradora. Hermenéutica y promiscuidad. De la eficacia hablan los caballeros. De la eficacia, de los placebos, de las armaduras góticas. Hagan juego señores, hagan juego.

Para pensar, para dar vuelta a la veracidad y a la idealización. Para ser irrespetuosos. ¡Ah, el olfato del predestinado! El sainete es nuestro género. El mejor eslogan de la confusión es ese saber político, reaccionario. Se hace evidente. Hay que descubrirlo. Nos constriñen. ¡Ah, el estilo de vida! La marginalidad, la desocupación, la manipulación indirecta.

Viven en sus ficciones, territorios de abstracción. Representan las estrategias de los mitos. Ante la declinación de la cultura política la autoexclusión. Sórdido, señores, sórdido. Honorables camaradas, prestigiosos compañeros, militantes revolucionarios. Cimas, torres y estrategias. Chorros, chorritos y chorrazos. Contra los exaltadores optimistas, contra los que pontifican desde lo anacrónico. Todo se manipula. Burocracia sindical, ídolos, asesores de imagen. Ignoran o subliman los componentes psicosociales. Cosmética emocional o simbólica. Se recluye, se privatiza al sujeto social. Se lo atomiza. Se consume, se seduce. La cultura de fachada en nuestro medio es un símbolo, un repertorio de monólogos, susurros y conversos. Luces, bambalinas y aplausos.La supuesta izquierda y la derecha se saludan en la ortodoxia. No hablamos de pornografía, hablamos de obscenidad, caro lector.

Carlos Penelas
Buenos Aires, agosto de 2016

lunes, 18 de julio de 2016

La literatura entre la tragedia y la esperanza

La literatura nos conmueve. Como nos conmueve el cine, la pintura o la música. El arte conmueve y nos crea una nueva inteligencia, nos hace privilegiados pues comenzamos a concebir el mundo desde otra perspectiva, desde otros valores. Siempre en busca de lo ético, de lo estético. Ordenamos memorias, experiencias, revelaciones.


Vamos a releer ciertas páginas, ciertas conductas, ciertos legados. Nombres como los de Umberto Eco o Italo Calvino quedaran para otro artículo. Lo mismo que Haruki Murakami. Borges afirmaba que "cada escritor crea sus precursores". Los testimonios que solemos traer forman parte de la vida, de la creación, de la realidad. Lo importante es desarrollar las ideas, cultivar la sensibilidad. La vida se nos presenta a través de historias intensas, gozosamente contempladas desde la eminencia del presente. Vivimos la complejidad del ser entre la tragedia y la esperanza.

"Hay quien cree que guerra es lo mismo que un rasguño en una pierna... mentira. Guerra significa cabezas destrozadas, piernas arrancadas de cuajo..., hombres abrasados por el napal, pero aun vivos." La cita pertenece a un mercenario británico que peleó en Angola. ¿Que podemos decir ante el terrorismo de nuestros días, de la soledad y el horror que nos avergüenza como seres humanos el atentado reciente en Niza? ¿Cómo mirar los ojos de nuestros hijos, de nuestros nietos?

Para el pensador español Manuel Reyes Mate "lo indispensable es una reflexión moral y política sobre la presencia de la barbarie humana en la construcción de la humanidad". También añade: "Lo sorprendente de la memoria es que nos hace ver que la realidad forma parte también de aquello que no existe." Querido lector, si vamos leyendo con detenimiento, los espacios, los silencios, comprenderemos la erosión del sistema, visualizaremos la hipocresía más allá de los medios audiovisuales y su carácter adictivo.

La relectura de Kafka resulta siempre fundamental. Para Benjamin la obra de Kafka era un escenario donde tenia lugar el teatro del mundo cuyo actor principal es una criatura inundada de vergüenza que se ha olvidado la letra. Para Brecht en Kafka había una clara anticipación al hacinamiento de los grandes conglomerados urbanos del siglo XX. Gershom Scholem adujo que éste esbozaba anticipadamente la miserabilidad de los campos de concentración.

En toda su obra vemos la capacidad para la autodestrucción sistemática y obcecada de los valores. Debemos evocar a Robert Musil cuando señala: "La constitución era liberal, pero el régimen clerical. El régimen era clerical, pero los habitantes librepensadores. Todos los burgueses eran iguales ante la ley, pero, justamente, no todos eran burgueses..."

No se quiere leer la realidad. No se quiere soportar la mentira frente a nuestras narices. Hay una sola finalidad desde los presocráticos y antes también: se pretende confundir, perturbar, humillar, someter a la victima. Aunque todo parezca simbólico o alegórico. Se sabe (no es un dato menor) que Kafka era buen jinete, nadador, vegetariano, nudista, naturista. Por lo general sólo nos recuerdan que murió a los 41 años, tísico. Tuvo una fuerte enemistad con la alopatía, estaba signado por la preocupación social y (esto jamás se dice) una sincera simpatía hacia el anarquismo de Kropotkin. Tenia diferencias con el sionismo y un judaísmo bastante singular, edificado ante una ecuación casi agnóstica y el de pertenencia a una cultura fundamental.

Siento que es importante recordar una vez más Terezin. Esta era una pequeña ciudad checoslovaca ubicada a unos 60 kilómetros al norte de Praga. En 1942 sus cuatro mil habitantes fueron evacuados y la ciudad se convirtió en un ghetto. En pocos meses fueron hacinados ochenta mil judíos. En rigor era un campo de tránsito hacia las cámaras de gas de Polonia. De Terezin los nazis hicieron un “ghetto modelo”, e incluso rodaron películas donde se veían orquestas, escuelas, gente paseando por las calles. Fue una farsa creada para mostrar a la Cruz Roja el buen trato que existía hacia los judíos. “Estoy en un rincón, y miro a la ventana. Allí donde el corazón es separado del corazón.” Esto lo escribió Hanus Hachenbulrg (1929-1944), una de las tantas criaturas condenadas por el nazismo. Sobre simples hojas de papel los niños de Terezin dejaron un testimonio en dibujos y poemas.

Recomiendo releer a Sándor Márai quien había sido educado "de acuerdo con ideales que consideraban a la burguesía como defensora de las libertades cívicas y al burgués como un pionero del progreso humano y social". Pero éste es sólo un aspecto, su obra la podemos asociar a la de Thomas Mann, por su densidad, su esencialidad, su universo. Mientras tanto la humanidad transita el lenguaje de las bombas y de las piedra., Lo dramático es que comenzamos a tener cierta familiaridad al convivir entre escombros. El fascismo, el nazismo o el stalinismo han cambiado el mundo, lo hicieron peor. Así es la historia, así son las luchas sociales, así es el capitalismo salvaje. Hoy vivimos los tiempos de la brutalidad, de la enajenación, de la barbarie. Parece que ha desaparecido la idea de felicidad, el anhelo de justicia. Los tiranos, los populistas, los fundamentalistas temen la palabra como temen la belleza. Los líderes políticos parecen querer arrojarnos a la demencia. Necesitamos una postura moral, necesitamos un pensamiento libertario.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 18 de julio de 2016

lunes, 11 de julio de 2016

La imbecilidad aturde

Arduo problema el de las palabras, su uso y su significado.
Noam Chomsky
 
 
Resultan curiosos estos caballeros que opinan de política, de crisis social, de literatura, sin haber tenido el hábito de leer siquiera los diarios o nada en profundidad. Sin moverse de su casa, a lo sumo el café, un gimnasio o un cumpleaños de quince. Me resulta grosero que además dictaminen a diestra y siniestra (“esto debe ser así”, “de ninguna manera las cosas se resuelven con estas resoluciones”) cuando en la vida escribieron algo o participaron de una manifestación contra dictaduras o gobiernos populistas entre gases y palos y metralletas. No se jugaron el pellejo en su puñetera existencia. También hablan las niñas del secundario (wasap incluído), los jóvenes terciarios, los primos, los cuñados, los sobrinos descerebrados… Señores formales, señoras de empleos formales, burgueses hasta la médula acusan, señalan, nombran y pontifican. Me resulta folklórico cuando otros caballeros – universitarios, prolijos, sin cultura y en general primitivos – se vuelven fanáticos, ortodoxos, autoritarios en nombre de la verdad, el pueblo, la libertad o los derechos humanos. Y dicen Castro, Lenin, Mao, Mussolini, Stalin, Chavez, revolución o muerte, imperialismo, Puerto Madero, venceremos, infiltrado, traidor, mercenario cuando la obsecuencia es patética y poco digna. Van por la vida a los empujones. En eso estamos: resistiendo discursos, agravios, infamias, imbecilidades, lugares comunes, fantasías, monaguillos, vulgaridad, torpeza mental. ¿Jugamos al Gran Bonete? Visible, visible. Y así in aeternum.

Recordemos que todos nuestros caudillos fueron hacendados. Recordemos que la plebe, el gauchaje, el despojado, luchaba en nombre de estos hacendados por algo tan abstracto e incomprensible como la patria y la libertad. Recordemos la mazorca, la delación, la tiranía, el degüello o morir estaqueado. Recordemos que de los últimos sesenta años de gobierno treinta y seis fueron gobiernos peronistas y catorce gobiernos militares. Dictaduras sangrientas, claro. Siempre en nombre de la familia, la religión y la patria. Todos, los unos y los otros. Mirada estrábica. Recordemos altezas y panteones y guaridas: Jorge Antonio, Aurelio Hernández, Puerta de Hierro, Proyecto Nacional, Juan Duarte, Espejo, Apold, los hermanos Cardozo, Cereijo, el Avión Negro, López Rega, Isabelita, Lorenzo Miguel, las Tres A, Ubaldini, Bidegain, Cafiero, De Vido, Firmerich, Herminio Iglesias, Camporita, Luder, Menem, Duhalde, Boudou, Scioli, los Kirchner, don Chicho y Napoleón, monjitas, bolsos, tapias, bóvedas… la lista complétela usted, caro lector. Una fenomenología del espíritu. Faltan los de segunda y tercera línea que vienen con bombo, vincha y choripán. El cuarto contubernio – secuaces y cortesanos - está en el Honorable Congreso de la Nación. La locura, compañero. Ora pro nobis.

En el anti-peronismo hay un poco de todo. Y una lista casi tan infame como ésta. No siempre, no siempre. A Alfredo Palacios o a Borges, por ejemplo, no los humilló el radicalismo. Por si el relato cambia las cosas, digo. Entonces tenemos pitucas, valores triunfalistas, núcleos dramáticos ante los altares, Cristo Vence, conciencias de coyunturas y aplanadoras de empresas con olores a otros carnavales, otras mandolinas y gorros frigios. Niños favoritos, ciclos de élite, equívocos y desplazamientos. Viene la nueva fascinación por los boys, los loteos, convenciones y clubes de categorías, los country, los himnos, los obispos, los abrazos históricos, la entonación patriótica, caballeros de espada y galera. Todo se vuelve vertiginoso y el pueblo aplaude, dice fíjate vos, dice la Argentina es rica, dice es el mejor país del mundo, tenemos el dulce de leche, tenemos el obelisco. Dice la culpa es de los negros y los cabecitas hijos de puta. Otros pragmáticos, otra morfología política. Desplazamientos, odios y modelos de Armani. Prefiero recordar al viejo De la Torre y al fiscal Strassera, un amigo que se me fue.

(De la picaresca porteña. Afanar, afanancio, rastriyo, coima, cometa, diez y diez, cucuza, jaula, chabón, cazote, capear, junar, liendre, lucarda, amurar, azotea, chamuyar, cocora, cocote, capocha, chorro, turro, ensartar, fercha, fato, funcar, servilleta, leonera, malaria, maroma, napia, narigueta, olfa, oidió, paganini, papirusa, piróscafo, ragú, ragutín, raviol, semáforo, saraca, sarpar, hacerse el sueco, taquera, tarasca, untar, upite, vagoneta, vento, viruta, yugar, yetatore, zapayo, zampar, mejicaneada, morlaco, pagadiós, paco…).

¿Hay otros gentleman en el jadeo progresista y popular? Aggiornamento. Por supuesto que los hay, sólo estuve reseñando algo de los revolucionarios, los íntegros, los intelectuales, los jóvenes y no tan jóvenes, los adolescentes lúcidos con celulares, wasap, cursus honorum a distancia, psicoanálisis y tecnología por correspondencia digital. Vegetarianismo y veganismo: ortorexia idelógica. Viene el corifeo de Aristófanes, el cuchicheo de Paladino, los barones del conurbano, la memoria deshilachada, los indignados respetables, Lázaro Baez, los entremeses y las santificaciones. Todo vale, señores, todo vale. Abran juego gorilas, reaccionarios y golpistas, abran juego. Todo es igual. A las consagraciones y banderas, el Gólgota es teatro de vodevil al lado nuestro, abran juego. Lagartijas, cacerolas, cipayos. Dicen Evita, Fangio, Curupayti, Oligarquía. Dicen Rosas y Perón. Servilismo o sumisión. Abran juego, camaradas, hagan juego; reculo hasta el Sarrasani. Masajes y pasarelas, paternalismo y coreografías. Chorros, chorritos y chorrazos. Tedeums laudamus.

Pensar que los compañeros peronistas acusaron al Dr. Arturo Illia de corrupto. Clarín miente, Evita dignifica. Puto y ladrón lo queremos a Perón. Carloncho dixit, Benedicto XVI, Papa emérito, dixit.

Carlos Penelas
Buenos Aires, julio de 2016

miércoles, 6 de julio de 2016

Una mujer desnuda me sueña con sus ojos

He vuelto a leer páginas de John Berger. Trae una vez más la presencia de Pasolini, la evocación de Shostakívich, la poesía de Hikmet. Siempre releo algo de Berger. Siento el placer de la lectura en escritores como Giacomo Casanova o Charles Baudelaire, Andrea Camilleri o Georges Simenon, Umberto Eco o Heráclito. Uno se siente seducido por ciertas películas, por enciclopedias, galerías de arte, objetos refinados. Hay un carácter enriquecedor, imprescindible para comprender la vida.


Créame, silencioso lector, vivo confundido. No son los años, de verdad le digo. Si lo fueran no tendría inconveniente en confesarlo. Todo me resulta extraño, grotesco. Siempre amé la puesta de sol o el despertar del día. Siempre gocé en soledad o en compañía de una hermosa muchacha cada crepúsculo. Me gusta apoyar mi cabeza en sus muslos o en su vientre y contemplar lo mágico, el ensueño. No ir descubriendo constelaciones ni contar que el reflejo que seguimos viendo en el agua o en el bosque es efecto del sol y no de la luna. Aprecio el estar, el dejarme llevar, el evocar cada mujer bella con la actual. O como la actual borra las imágenes de las otras.

Ahora se sacan fotografías. Jóvenes y seres adultos sacan fotos y miran de inmediato a través del teléfono celular o de la camarita cómo es la puesta. Y hablan, se ríen, se apiñan con botellas de cerveza. Los secretos y los sentimientos deben ser llevados al límite, aunque se fracase. Siempre vivimos la crisis entre lo que deseamos y podemos alcanzar, siempre la realidad socava el ensueño. Pero eso no importa. En nuestra juventud Ingmar Bergman nos enseñó cómo son las historias de amor. Para toda la vida.

Los jóvenes hablan por celulares todo el tiempo y juegan al Pókemon. Y llevan la laptop como identificación social, de clase, de ser. Vivimos la era de los inmigrantes digitales, se lee el libro electrónico de Amazon. No me siento amenazado por el mundo de las pantallas, querido amigo. No piense eso. Sucede que los muchachos no escuchan, sienten como pueden, andan con los auriculares del MP3, se comunican con mensajitos de textos. Y aparentan estar abombados. Los adultos también, qué duda. No hablo de parámetros, no quiero ser cruel. Ni tonto. Hay una industria del deseo que pasa por Internet. No hay libido, no hay vértigo. Con mi amada siento vértigo, siento pasión. Siento. Hay ambigüedad, hay posibilidad de discutir, de pensar, de hacer el amor en la alfombra o bajo la ducha. Me parece que “los otros” al no saber decir, al no sentir; no saben, no sienten.

Cuenta la leyenda que en la antigua Inglaterra la gente no podía tener relaciones íntimas sin contar con el consentimiento del Rey, a menos que se tratase de un miembro de la familia real. Cuando la gente quería procrear debía solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que estaban obligados a colgar afuera de su puerta. Mientras tenían relaciones, claro. La placa decía “Fornication Under Consent of the King” (F.U.C.K.). Ese es el origen de tan socorrida palabra que solemos escuchar en las malas películas. Como ven, queridas lectoras, hay cosas que vienen de otras. El amor en los tiempos de cólera no siempre proviene de los brotes coléricos. Y los grandes pintores, Brueghel o Bosch, representaron las pestes. Pero ese es otro tema. ¿O no?

Dice nuestro querido Zygmunt Bauman: “El cuerpo no es sólo la sede y el instrumento del deseo, sino también un objeto del deseo”. “Es el cuerpo el que señala y el que habla”, escribió para el universo Maurice Merleau-Ponty. De eso se trata en las puestas de sol. De eso hablamos cuando nos referimos a la libertad, a la creación, a la anarquía, al amor. Solamente. De lo contrario hay un mensaje equivocado en las caderas de la amada, en sus senos, en su mirada. Ningún aspecto del cuerpo puede escapar a nuestra atención. Como en el recordado film de Bergman, "Un verano con Mónica". O como en la Garota de Ipanema de Antonio Carlos Jobim. En fin, que estoy confundido con el tema de las fotografías ciegas, los mensajes de texto, el tedio represivo, el envejecimiento de los jóvenes y el aburguesamiento de mi generación.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 6 de julio de 2016

martes, 28 de junio de 2016

España: elecciones, corrupción y populismo

Hay lectores abombados, profesionales, distraídos, estudiantes universitarios de una pobreza mental que es provocadora. Que quede escrito. No estoy afiliado al PSOE pero siempre lo voté. ¿Claro? Y en esta oportunidad volví a votarlo con más convicción. Una más. Para aquellos que corporizan el submundo del disparate o lo extravagante. La corrupción en Argentina es estructural, vivimos un submundo donde el robo, los crímenes, la corrupción es parte del poder, es parte del sistema, forma la organización delictiva de un gobierno, de un Estado. Cualquier catarsis en torno a esto es absurda. En España hay ministros, jueces, funcionarios, empresarios o sacerdotes que son corruptos, pero no es una estructura social, política y económica.


El triunfo claro del PP no es explica si no tenemos en cuenta el hartazgo, la parálisis política, las turbulencias, el desempleo, barrios señoriales, la injustica social, Trump, el Brexit, ciertas corrientes marcadamente de derecha, la xenofobia y sobre todo el populismo. Los buenos modales van por un lado y la corrupción se les pega. Lecturas posibles, entonces, lo mimético o la ironía. ¿Fueron votantes o ciudadanos, por qué tan pocos? Tal vez leamos a través de cábalas, ilusiones y conjuros. Pero veamos más de cerca la parodia y la caricatura de la izquierda de Podemos.

Podemos tiene como objetivo destrozar al PSOE pues ellos son los auténticos revolucionarios. Universitarios, inteligentes, cultos y progresistas. Critican –por supuesto con muchas asignaturas sensatas y razonables– la trayectoria y la actitud del PP. Por supuesto que en los últimos tiempos el PSOE se equivocó, y más de una vez fui crítico de ello. Pero hay diferencias, empezando con los objetivos y la soberbia de estos guerrilleros del primer mundo. Tienen como modelo el chavismo, el peronismo y la otra variante del peronismo que en los últimos años se llamó kirchnerismo. Les interesa ese estilo de vida. Escuchan a Forster pensando que es un filósofo y a Kicillof creyendo que es un economista. Ambos de formación universitaria, nac and pop. También chavistas, marxistas, maoístas y tercermundistas. La ensalada completa, falta el botín de guerra. Como ideólogo tienen a un filósofo de envergadura: Ernesto Laclau. Un pensador a la altura de Kant, San Agustín o Proudhon. León Trotsky y Rosa Luxemburgo deberían haber abrevado en sus páginas, una lástima.

La secuencia es previsible. Hay que esperar los mercados, las elecciones en EE.UU., la lentitud de los ingleses en definir centros imperiales. El PP está agotado pero supo ver a la Unión Europea, el sistema da para poco más. Leamos desde otro ángulo: lecturas de fachadas, ideologías de souvenirs, blanquitos y no mestizos. Luego podemos analizar otras perversiones: un Papa peronista, vericuetos y mala leche política, caballeros dispépticos y confundidos. Luego vienen los énfasis, los silenciados, los confusos, los afónicos y los gangosos. Desde el poder se sigue vendiendo esperanza.

Un ejemplo para otra lectura. Argentina perdió ayer la final contra Chile. El primer partido ganamos sin que jugara Messi. Messi en el banco y ganamos. Ahora con Messi en la cancha perdimos. Y se jugó pésimo, sin estructura de fútbol. Los mitos son siempre de derecha: Stalin, Mussolini, Fidel, Mao, Somoza, Perón, Porfidio Díaz, Kirchner, Chaves, Franco, Evita, Vargas… son siempre fascistas, de izquierda o de derecha. Por último el penal que Messi elevó a las estrellas hay que comprenderlo desde lo psicoanalítico. Juega en otra selección: el Barcelona. El arquero chileno es el arquero del Barcelona. ¿Lo ve? Este penal Bertoni no lo hubiera errado.

¿Entiende cómo van siendo las cosas? A tragarse el sapo en la teatralidad de los monólogos y los susurros. Los intelectuales conversos de esto saben un rato largo. Fútbol y política, no se olvide. Miremos a Bruselas, cuestión de táctica.

Carlos Penelas
Buenos Aires, lunes 27 de junio de 2016

jueves, 23 de junio de 2016

El extraño caso del tío envenenado

El exceso es un veneno de la razón.
Quevedo

Hace dos meses, aproximadamente, un amigo (que no es un sicofante) me comentó en El gato negro -el único café que sobrevive con estilo en esta ciudad maltratada por vendedores ambulantes, desocupados, lúmpenes, borrachos, piquetes, prostitutas, rufianes y manifestaciones surrealistas- que el tío había sido envenenado. “Lo quiso matar la mujer, me dice sonriendo. Imagínate que clase de tipo es.” La historia es conocida entre los conocidos que la conocen. No tiene sentido dar más datos, por supuesto los tengo. Y prolijamente anotados; no como las facturas de teléfono, de luz o de gas. No, no lo quiso matar con gas.

El tío desconoce al inspector Maigret y en su puñetera vida escuchó mencionar a D.J. Marlowe, el autor de El nombre del juego es muerte. Creo que la ignorancia del tío – como la de doña Pata – no tiene límite. Sus sobrinos (epígonos defectuosos) son parte del reflujo y de la sacristía. Ignora quién fue Alejandro VI (Papa Borgia), Claudio, Sócrates o Séneca. Ignora las propiedades alucinógenas, la ponzoña, la cicuta, la amanitas phalloides, el arséncio, el cloruro de potasio o las setas. La fineza, la delicadeza lejos de su ex mujer, la Vaca o la Potranca Estreñida según Daisy... Tal para cual, según el comentario de mi amigo que lo conoció en la intimidad. Bueno, es una forma de decir. No pasaba del veneno para ratas. Y barato. “Son brutos, Carloncho, gente con peculio pero brutos. Además son resentidos, egoístas, celosos, desconfiados. Y rápidos para la estafa, para los negociados. Viven tramando inquinas.”

Usted recordará, caro lector, que me pidió conocer ésta historia. Fue a partir del artículo que escribí sobre el tío y sus sobrinos. En verdad el tío (cara de pato, voz de pato, camina como pato) es un hombre que le fascina contar sus dramas. A él como a la pata les encantan victimizarse. Son felices hablando de la infelicidad, del dolor, del drama, de operaciones, de hospitales. Y del dinero, de cómo sufrió ganando dinero. Tiene fortuna mal habida -ya lo dijimos- es avaro, feo, ruin, calculador, impiadoso, oportunista, eficaz en el comercio. Pero le gusta hablar de sus desgracias. Y al poco tiempo de conocer a alguien le cuenta la historia de su envenenamiento, de los abogados, de las traiciones, de la soledad, de su fortuna, de sus departamentos, de sus garajes, de sus salchichas con puré, de su bondad, de sus placas de bronce. Con orgullo, sin sonrojarse, nombra banqueros amigos, dictadores amigos, bellacos amigos, intendentes amigos, curas amigos. Y aparece Daisy, la pata. Y habla y habla y habla, hasta el cansancio. La pata sabe todo de todo. Y ella cuenta palabra por palabra como son los hechos. Disfrutan, nombran gente que no conoce nadie y disfrutan. A veces se ponen serios y sonríen y se tocan las manitos con ternura. Y se roban el edulcorante de la mesa.

Para el tío su ex mujer fue una especie de Irma Grese, Katherine Knight, Elizabeth Bathory y Mary Ann Cotten. Todas juntas. Según un amigo de mi amigo – lo encontramos una mañana mientras caminábamos fumando una pipa por Puente Alsina – la mujer estaba harta de su mezquindad, del monedero que le dejaba en la cocina para las compras de la semana, su patológica sed por los morlacos, por el pan recalentado y la pizza que comía con gaseosas abiertas y vueltas a cargar con soda. Las rapaces hijas también. Entonces decidieron envenenarlo. Compraron en la ferretería de la vuelta de la casa un paquete de un kilo de Bromadiolone. Y otro de dos kilos de Rodilón. Mezcla que te mezcla, hicieron hervir la olla con detergente y un poco de chorizo colorado, dos cucharones de harina, cebollitas de verdeo, un morrón rojo, queso fresco, dulce de leche, le agregaron lavandina y cebollas, una pizca de sal gruesa, un poco de vino blanco, un vaso de agua oxigenada, tres hojas de castaño enano, una rama de sasafrás, cinco cabezas de ajo y dos limones sin pelar. Pusieron una banana y exclamaron: “A tomar por culo”. Hicieron hervir el potaje durante una noche de luna llena. Se cortaron las uñas de la mano izquierda, se pintaron el pezón derecho de rojo, dejaron las bombachas colgadas de las canillas del baño. Las tres hijas (dos fueron de otro hombre, un tabernero ebrio y marginal) y la madre cocinaron con imaginación. Con el resto – se consumió mucho – hicieron café, cuatro empanadas, una masa para faina, cinco galletitas y una tarta de membrillo.

A los dos días – un sábado de lluvias- sirvieron la mesa, pusieron un mantel de hule con florcitas, una fotografía de un negocio de rulemanes, se peinaron como para ir a un cumpleaños de quince, cantaron una vieja canción cordobesa que escucharon por la televisión, se levantaron las faldas y se miraron al espejo. Sonriendo, le sirvieron el manjar al tío en fuentes de plástico y cubiertos que roba en los aviones. El tío, irritado, preguntó: “¿Cuánto costó esta cena, son locas o qué? Me lo voy a comer todo”. La familia aprobó. La esposa -amante y fiel compañera- se quedó mirando como comía el tío, con qué apetito, con qué ganas, con qué felicidad. La voracidad y la gula le ganaban. Luego eructó bajito, se puso el pijama de casamiento y se acostó en su cama de pato. Durmió como un lirón. Las hijas y la madre fueron a la caja fuerte para sacar papeles, comprobantes, dólares, euros, monedas de oro, tarjetas de crédito, facturas, recibos desde 1932 hasta la fecha... Pero el viejo Patilludo lo había escondido en el fondo de un terrenito que compró clandestinamente en Dock Sud, al lado de un gallinero, frente a un terraplén donde duermen cirujas. En bolsas de residuos y papeles de diarios guardaba todo. Hacía pozos y guardaba las bolsas del consorcio con rupias, fotos y comprobantes. El ingeniero y el hombre de camisa blanca lo habían ayudado.

Luego vinieron los juicios, los abogados, la pata Daisy, los sobrinos, la venta de departamentos. Lavó todo dentro de la ley. El tío es inmortal, como Uncle Sam. El tío - me acaba de decir por teléfono mi amigo - es un ser despreciable. Me hablaba desde La Coruña, a punto de viajar a Londres. Mi amigo nunca lo quiso.

Carlos Penelas
Buenos Aires, junio de 2016

domingo, 19 de junio de 2016

Homenaje a Favaloro

El martes 21 de junio, de 13 a 14 horas, habrá un programa especial en Radio Zónica, dedicado al Dr. René Favaloro, conducido por Guillermo Daniel Balbi. 


Estarán presentes como invitados especiales los doctores Mariano Favaloro, Mario Racki, Fernando Boullon, y el escritor Carlos Penelas. 


La radio puede escucharse on line aquí: http://www.radiozonica.com.ar/

viernes, 17 de junio de 2016

Presencia de Leopoldo Lugones

En mi juventud conocí a Luis Franco. Junto a él crecí, me formé intelectualmente, participé de una ética, de su generosidad sin límite. Franco me hizo amar y admirar con tenacidad la obra y la trayectoria de Domingo Faustino Sarmiento y la de Leopoldo Lugones.


En Argentina la barbarie, el populismo, la pereza mental, la imbecilidad y el dogmatismo hicieron que su decadencia llegara a límites inimaginables. Nos resulta sencillo advertir en lo cotidiano la impunidad, la insolencia, la corrupción, la incultura o el pensamiento extravagante. Y las poses banales de muchos artistas e intelectuales.

Hablar de Sarmiento y de Lugones es mencionar a los dos escritores mayores de nuestra historia literaria. Si pensamos en Lugones decimos Rubén Darío. Entonces, inevitablemente, llegan las voces de Luis Franco, Ezequiel Martínez Estrada, Horacio Quiroga, Samuel Glusberg. Decimos estética, sensibilidad modernista. Y decimos Víctor Hugo. Su obra – es válido recordarlo – excedió los límites del movimiento modernista. Es la figura central de nuestra literatura con proyección continental.
Lugones, como poeta trasciende “inagotables recursos verbales y pictóricos” afirma Rodolfo Walsh. Introduce el cuento fantástico en nuestro país. Junto a su nombre José Martí, José Hernández, Guillermo E. Hudson. Para ser claro: Lugones es más que un escritor, es un arquetipo y una compleja literatura.

Los crepúsculos del Jardín (1905) y Lunario sentimental (1909) alcanzan para señalar la atmósfera refinada, la elegancia y la originalidad creadora. Precisión y belleza. Recoge el simbolismo, experimenta el misterio en Las fuerzas extrañas (1906) y es además precursor de la literatura breve en nuestro país.

El profundo estudio que hace de Sarmiento y de Hernández pone sobre el tapete la eficacia, el rigor, el emblema de nuestra identidad cultural. Lugones, debemos recordar, se opuso al antisemitismo que muchos intelectuales y escritores de su época profesaron. Una cita de Leonardo Castellani: “Lugones fue condenado por el país a ser autodidacto”.

Una genialidad – admirable, único – Yzur (1924) enlaza mitos clásicos con la pseudociencia. Un relato equiparable a un cuento de Edgar A. Poe, H.G.Wells o Villiers L´Isle Adam. Lugones personifica la imagen del intelectual-escritor. Sin él no se concibe la literatura argentina. Su dimensión abarca una memoria. Paradójicamente se lo critica sin leerlo, sin comprender un sentimiento que rebasa la veneración. Sus cambios ideológicos y temperamentales – del anarquismo al socialismo, del socialismo al golpismo – son ajenos a su talento creador. ¿Qué hacemos, entonces, con Richard Wagner, Ezra Pound, Céline o Leni Riefenstahl?

Leopoldo Lugones fue un gran conocedor del mundo griego, de la Grecia clásica, de su mitología, de su poética. Ejemplo de ello son sus ensayos Estudios helénicos (1923), Nuevos estudios helénicos (1928). Tampoco fue ajeno al horizonte científico, a la epistemología de la ciencia. “La escuela democrática debe estar dominada por el método científico”, recordó en más de una oportunidad.
“Decir que ha muerto el primer escritor de nuestra república, decir que ha muerto el primer escritor de nuestro idioma, es decir la verdad y es decir poco”. Eso escribió Jorge Luis Borges en la revista Nosotros por la muerte de Lugones.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 16 de junio de 2016

lunes, 13 de junio de 2016

El tío y sus sobrinos

El Paular tiene un poeta;
Rascafría, un boticario;
El autobús, avería;
En todas partes hay algo.
Francisco Vighi (1890-1962)


El tío es un pato. Camina como pato, come como pato, habla con voz de pato. Con sus sobrinos caminando en la ciudad parecen la Armada Brancaleone. El tío come pizza y tira los carozos de las aceitunas en el platito del pocillo del café. Come pizza con los cubiertos aferrados y los codos abiertos. El tío es un ser primitivo; tosco y primitivo. Pero astuto, calculador, tortuoso. Mi padre diría que es un perillán. No se le puede hablar de Kurosawa o de Satie. El tío entiende de negocios, de inversiones, de intereses, de pérdidas o ganancias. (Ahora parece que tiene algo flojo en el marulo, por la forma de mirar, por la forma de tomar los cubiertos). El tío sabe que gastaría tiempo en sus ocupaciones si algún día entrara o entrase a la National Gallery o le hablasen de Bronzino o de Lely. A él le brillan los ojos cuando le hablan de inversiones, de bares, de taxis. Y de pizzas. El tío usa una corbata de los años 40. Perdón, una corbata de hace cuarenta años. Y una chaqueta de lana comprada en Emaus o en una tienda suburbana. El tío es avaro, avarísimo, mezquino. Lo imagino como al tío Patilludo (llamado años después Rico McPato) pero sin galera. Es especulador, ambicioso y reaccionario. Camina como pato, come como pato, habla con voz de pato. Mi padre -si lo hubiese conocido- diría que es un orate, un patán.

Como es mezquino se victimiza. Entonces es patético. Es patético porque, además, no se parece a Gerard Philippe o a Clark Gable. Triste, pero cierto. Me olvidaba. Al cortar la pizza se le escapa la mozzarella del platito, la levanta con el dedo o con un mondadiente y la engulle. El tío es elemental, con mucho dinero en monedas, en billetes, en bonos, pero elemental. No le hablen de Mozart ni mucho menos de Salieri. No olvidemos nunca que el tío es reaccionario. Cree en todo lo que un reaccionario debe creer: en el Ejército, en la Iglesia, en el Rey, en los Ministros, en la Cámara de Empresarios, en los Bancos, en las Financieras, en los palos de la Policía. En la patria y en la sagrada familia, claro.

El tío patoso tiene una pata. A la pata la llama Daisy. La pata está un poco pirucha, parece haber salido de un concurso o fiesta de un neuropsiquiátrico. Según un amigo es un bagarto. No sabe de ridículos ni de rebecas. También tiene sobrinos. Los sobrinos son obedientes, sumisos, apocados. Él les paga, con comida o con dinero de otros, pero les paga. Y los sobrinos obedecen, bajan la cabeza, dicen sí, tío o dicen no, tío. De acuerdo a lo que el tío les ordene. Los sobrinos son propiedad del tío.

(Tengo un cuaderno de apuntes que no se me ocurre, ni caú, mostrarle al menda. Allí anoto palabras que se pierden, anécdotas, frases. Leo: “ratambufa, retambufa, manfloro, mariconzón”. Leo: “marinero que embarca carne por popa”. Últimas: “abatatado, adelaidas, soundtrack, Laudato si, bolainas, “tolongo”, “caté”).

La pata del tío – Daisy – quiere ser vedette, artista, famosa. Y el tío paga todo con los intereses de sus rentas. La pata es vulgar, frívola y parlotea a diestra y siniestra, sin ton ni son, abruma con su voz gangosa. No sabe arreglarse, no sabe caminar, no sabe vestirse. (A veces parece que se dejó el chaleco de fuerza en la cocina). Sin buscarlo, es parte de la estrategia del mal gusto pero se cree Madame de Pompadour. A veces quiere ser artista plástica. El tío le paga a alguno de sus sobrinos para que pinte cuadros al gusto de su pata. Ella los firma y hace una exposición. El tío la abraza, los sobrinos aplauden y los socios sonríen. La pata quiere ser fotógrafa, descubrió a Cameron y, de una noche para otra, quiere hacer una exposición de perros chihuahuas. Otro sobrino saca fotos de un Golden retriever o de un Husky siberiano y se monta la exposición. La pata, feliz, en la noche de la presentación explica la historia de la fotografía. El tío y la pata forman una pareja desopilante. Son astutos, no inteligentes. Viven el extravío y la picaresca, no la duda. Pero no desespere, caro lector. En breve llega Patomas, también llamado Super Pato. Y colorín colorado este cuento se ha terminado.

Para ser hay que mirar y hay que saber.
Luis Rosales

Carlos Penelas
Junio de 2016

domingo, 5 de junio de 2016

Delfos

En mi infancia venían familias y amigos a cenar. La vida estaba en el latir del corazón. No existía el tedio; el reloj de pared una cadencia de la memoria. Ahora llegan mis preguntas, las respuestas tardías. Es cuando debo comprender mi oficio, la piedad de los días. Es cuando sabemos que la inocencia crece en espacios sin puertas, en la gravedad del sueño, en el alba que lanza su sombra entre los pájaros.

Foto: Edward Steichen

(En mi infancia venían familias y amigos a cenar. Amigos de mis padres o de mis hermanos. Llegaban los Thibault, la familia de Pascual Duarte, Victoria de los Ángeles, el príncipe Kropotkin, Axel Munthe, los hermanos Karamazov, Beniamino Gigli, Pettoruti…

Llegaban en las noches abiertas, en la luna nocturna del invierno. A veces hablaban de los partisanos o de Auschwitz, de ciudades lejanas, de Breogán.

También hablaron de Boneco, del Ferrocarril del Sud, de Crucecita. Eran voces que unían al mundo y más allá de este mundo; había proletarios y malvados. Alegraban la soledad, la cosmogonía del alfil, el temor y el encanto en círculos de luz).

Ahora enciendo aquellas plenitudes, la arrebatada música, el sosiego profundo, la ira, la mansedumbre incierta de las velas. La barca, los faroles, la espuma en la voz órfica del viento.

Es inescrutable el alba en ese antiguo olor de la cocina; un universo profético que roza la eternidad. Como al acróbata en el trapecio un peligro invisible nos convoca.

Carlos Penelas
Junio de 2016

lunes, 16 de mayo de 2016

Il silenzio di un uomo solitario

Selección de poemas y entrevista a Carlos Penelas publicada en la página italiana Margutte, 16 de mayo de 2016.

ritratto

Poesie di Carlos Penelas

ANARCHIA
Dinnanzi a idoli tremendi ed eterni dei,
ascoltando campane
su ali di fuoco invisibile,
i loro sandali lasciarono un’impronta inesplorata
nei giardini in alto
dove occhi infernali non giunsero.
La vita li protesse da mani incerte,
dall’ambigua farsa del singhiozzo.
Sognarono la smisurata memoria
che i bimbi ascoltano
nell’intimità della loro stanza.
Nobili come la rustica tavola del contadino
lasciano iscrizioni sulla sabbia.
Bellezza e letizia
come passione consegnata all’oblio
proteggono il silenzio di un uomo solitario.
(“Finisterre”, 1985)

***

LA VITA NEI TUOI OCCHI
La vita si raccoglie nei tuoi occhi,
si abbandona con belle parole,
in propositi ardenti che restituiscono
l’intima magia del fuoco.
Amata, come un principe solitario
cerco il mio destino nella voce derelitta,
nell’orazione della veggenza
che purifica i rigori del tedio
o le facce ipocrite della città.
Delicata e bella mi accompagni
verso il terrore dell’ordine e la gloria.
So che i tuoi senti necessitano il rituale
del mio tocco, sgomento l’effimero.
Questo sono, nella nuda quiete del tuo letto.
(“Al amoroso fuego”, 1987)

***

PADRE
Padre, alza la testa e guarda i cipressi.
Cammina con le tue onorate ossa contadine
verso la luce della nostalgia.
Ti aspettano ancora battaglia e sconfitta.
Tutte le notti vieni con la tua voce
a visitare le stanze di casa,
a dirmi parole che non comprendo.
Padre, salutami col tuo cappello alzato.
Stanotte tuo figlio ha sognato che sei morto
(“Cánticos paternales”, 2015)

Traduzione di Giuliana Manfredi

sito fumetto

Carlos Penelas è nato il 9 luglio 1946 nella città di Avellaneda, provincia di Buenos Aires, e attualmente risiede nella capitale argentina. Insegnante di Lettere, laureato presso la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta”, lavora presso la facoltà di Lettere e Filosofia dell’Università di Buenos Aires dove ha seguito un corso di Storia dell’Arte e Letteratura. Ha ricevuto primi premi e menzioni speciali per poesie e saggi e numerosi riconoscimenti, nonché la Faja de Honor (1986) della Sociedad Argentina de Escritores, di cui ha diretto nel 1984 i laboratori letterari. Le sue opere sono state diffuse sulla stampa nazionale e straniera sia cartacea che online. Ha tenuto conferenze in numerose istituzioni all’interno del suo paese e all’estero. Ha partecipato come membro della giuria  nazionale e provinciale in varie tavole rotonde.

Sue opere figurano in varie antologie quali “Poesía política y combativa argentina” (Madrid, España, 1978),“Sangre española en las letras argentinas” (1983), “La cultura armenia y los escritores argentinos” (1987), “Voces do alén-mar” (Galicia, España, 1995), “A Roberto Santoro” (1996), “Literatura argentina. Identidad y globalización” (2005). Dal 1970, ha pubblicato varie  raccolte di poesia: “La noche inconclusa”“Los dones furtivos”“El jardín de Acracia”“El mirador de Espenuca”“Antología ácrata”“Valses poéticos”“Poemas de Trieste”, “Homenaje a Vermeer”, “Elogio a la rosa de Berceo”, “Calle de la flor alta” y “Poesía reunida”. Dal 1977, in prosa, sono apparsi i volumi “Conversaciones con Luis Franco”“Os galegos anarquistas na Argentina” (Vigo, Galicia, España, 1996), “Diario interior de René Favaloro”, “Ácratas y crotos”, “Emilio López Arango, identidad y fervor libertario”, “Crónicas del desorden”, “Retratos”.
Il 25 aprile 2016, nella Sala Roberto Arlt della Feria del Libro di Buenos Aires, Carlos Penelas ha presentato la sua ultima opera, La luna en elcandil de la memoria, che narra di un bimbo di famiglia gallega cresciuto sentendo parlare di esilio, musica, rivoluzione, affetti e nostalgia e del suo passaggio dalla dimensione del mito all’integrazione nella realtà rioplatense.
http://www.carlospenelas.com/

Nell’articolo in spagnolo c’è un’intervista al poeta fatta da Rolando Revagliatti: Entrevista realizada por Rolando Revagliatti
 
El silencio de un hombre solitario
 
EPÍSTOLA A LOS PISONES
Estos pobres enemigos, Horacio,
cargados de celos y rencores
vigilan desde las quemaduras de la pereza
los hospedajes de los reinos mezquinos.
Con las piernas heladas, suplicantes,
repitiendo injurias en encuentros inútiles
imploran la fama sobre el légamo
de páginas baldías,
irremediablemente convocadas al perdón.
Solitario atravieso la luz y la ceniza.
Corrompidos por leyendas y dioses
destrozan la belleza
como un cuchillo troyano la maldad.
(“Finisterre”, 1985)

***

ACRACIA
Ante ídolos terribles y dioses eternos,
escuchando campanas
en las alas de un fuego invisible,
sus sandalias marcaron una huella inexplorada
en los altos jardines
donde los ojos infernales no llegaron.
La vida los protegió de las ambiguas manos,
de la dudosa farsa del sollozo.
Soñaron la desmesurada memoria
que los niños escuchan
en la intimidad de sus alcobas.
Nobles como la rústica mesa de un campesino
hacen inscripciones en la arena.
La belleza y la dicha
como una pasión entregada al olvido
protegen el silencio del hombre solitario.
(“Finisterre”, 1985)

***

LA VIDA EN TUS OJOS
La vida se recoge en tus ojos,
se desliza en bellas palabras,
en ardientes designios que restituyen
la íntima magia del fuego.
Amada, como un príncipe solitario
busco mi destino en la voz desvalida,
en la oración de la videncia
que purga los rigores del tedio
o los rostros hipócritas de la ciudad.
Delicada y bella me acompañas
sobre el terror del orden y la gloria.
Sé que tus senos necesitan el ritual
de mi tacto, el efímero asombro.
Esto soy, en la desnuda calma de tu lecho.
(“Al amoroso fuego”, 1987)

***

PLAZA RODRÍGUEZ PEÑA
En este banco se sentaba mi madre.
la candidez crecía junto a Poncho Negro.
Entre esos árboles aún viven dioses y héroes.
El gozo y el amor descubrieron
los románticos ojos de una muchacha,
la rosa roja del poema, el otoño del padre.
Aquí Lugones y Franco y el silencio.
Aquí descansa Gala.
En esta plaza mis hijos recorrieron
la evidencia de otros umbrales.
Los fantasmas la habitan junto a los jacarandaes.
Su magnitud devora las islas del olvido.
Desde aquella hamaca
(“Calle de la flor alta”, 2011)

***

ALGUIEN SUEÑA JUNTO AL MAR
Separado y melancólico miro la rompiente,
el vagar ansioso de un cielo imposible
en las cortantes naves
que bordean espumas y cabelleras.
Vida y tiempo lentamente adorables.
Aquí está el milagro. Lo sabía.
En el insomnio, en la inmovilidad de la noche,
en la rosa blanca y apresurada,
en un fado de Amalia Rodrígues,
en la sacralidad de Arvo Part, en la lujuria.
Así me amas, entre la desazón y la quietud
de una buhardilla, con el desánimo y la pasión,
desde el otoño y el lecho amanecido.
Me amas hasta el fondo, hasta el atardecer,
hasta el abismo. Soy lo definitivo,
aquello que tiembla y se desvanece
en esta fina mañana. Solitaria, relumbrante.
(“Poemas de Trieste”, 2013)

***

PADRE
Padre, levanta la cabeza y mira loscipreses.
Camina con tushonradoshuesos campesinos
hacia la luz de la nostalgia.
Otravez te esperanelcombate y la derrota.
Todaslasnochesvienes con tu voz
a visitar loscuartos de esta casa,
adecirmepalabrasque no entiendo.
Padre, salúdame con tu sombrero en alto.
Esta noche tu hijo ha soñadoquehasmuerto.
(“Cánticos paternales”, 2015)

sito fumetto

Carlos Penelas  nació el 9 de julio de 1946 en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina. Es Profesor en Letras egresado de la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta” y es en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde cursó Historia del Arte y Literatura. Obtuvo primeros premios y menciones especiales en poesía y en ensayo, así como la Faja de Honor (1986) de la Sociedad Argentina de Escritores —de la que fue en 1984 director de los talleres literarios— y otras distinciones. Su quehacer ha sido difundido en innumerables medios gráficos periódicos nacionales y extranjeros, tanto en soporte papel como electrónico. Dictó conferencias en un alto número de instituciones de su país y del exterior. Fue jurado nacional y provincial y panelista en mesas redondas. Fue incluido, por ejemplo, en las antologías “Poesía política y combativa argentina” (Madrid, España, 1978),“Sangre española en las letras argentinas” (1983), “La cultura armenia y los escritores argentinos” (1987), “Voces do alén-mar” (Galicia, España, 1995), “A Roberto Santoro” (1996), “Literatura argentina. Identidad y globalización” (2005). Publicó a partir de 1970, entre otros, los poemarios “La noche inconclusa”“Los dones furtivos”“El jardín de Acracia”“El mirador de Espenuca”“Antología ácrata”“Valses poéticos”“Poemas de Trieste”, “Homenaje a Vermeer”, “Elogio a la rosa de Berceo”, “Calle de la flor alta” y “Poesía reunida”. A partir de 1977, en prosa, fueron apareciendo los volúmenes “Conversaciones con Luis Franco”“Os galegos anarquistas na Argentina” (Vigo, Galicia, España, 1996), “Diario interior de René Favaloro”, “Ácratas y crotos”, “Emilio López Arango, identidad y fervor libertario”, “Crónicas del desorden”, “Retratos”, etc.

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti

domingo, 8 de mayo de 2016

Entrevista en "El duende"

Reproducimos la entrevista a Carlos Penelas publicada en el periódico "El duende", a raíz de su último trabajo, La luna en el candil de la memoria.


1) ¿Cómo surgió la idea de escribir esta biografía?
En verdad la idea surgió hace varios años atrás. La infancia, la adolescencia son etapas en la vida que uno la lleva siempre como una forma de ensueño. Al menos en mi caso. La familia, una familia gallega, con muchos hermanos, tíos, primos. Una familia en la cual mi padre era anarquista individualista llenaba de fantasía y de leyenda la imaginación del niño. Y a eso le agregamos las lecturas, el gusto por las artes, las discusiones, las diversas miradas, generaba una familia no muy común. Allí el deporte, la pasión por la libertad, la lucha contra dictaduras y populismos, la música, la pintura...en fin un movimiento que me fue formando en la conducta, en la lectura de los clásicos. Además tenía siempre muy presente un libro encantador de Jacques Prévert, Infancia, un libro breve pero intenso que había leído por los años 80. Siempre lo tuve como faro si algún día escribía sobre mi infancia. Por supuesto no es lo mismo, no tiene relación en la estructura literaria, pero fue sin duda un punto de partida.

2) ¿Cuánto tiempo te llevó escribirla?
Los libros a veces llevan poco tiempo el escribirlos pero fueron madurando muy internamente. El acto de escribirlo no me llevó más de seis meses - incluyendo relecturas, correcciones - pero como te dije anteriormente venía gestándose desde hacía muchos años. Es más, mi poética tiene una línea directa con mis raíces, mis amores, mi infancia, mis lecturas.

3) ¿Tenías notas sobre los distintos datos que citás, ya sea de tu vida o de distintos autores que te influyeron?
No, no trabajé con notas. Tengo una memoria emocional muy marcada, eso ayudó mucho. Desde luego fui recordando hechos, cierta bibliografía, fotografías de mis padres, de mis familiares. Pero fundamentalmente trabajé con la memoria emocional, con el afecto. Y por supuesto con una estructura literaria que me fue llevando a construir un texto con estas características.

4) También hay transcripciones de poesías tuyas, ¿Cuál sería el criterio de la selección?
Sí, hay tres poemas míos en el libro. Bueno, dos éditos y uno inédito. Allí está mi padre y mi madre. Intento dar una señal, un símbolo de lo creativo, de aquello que a través del poema lleva a un texto de prosa poética. Los poemas intentan reflejar esa intensidad del sueño, de lo perdido, de lo que fue. Ese otro sueño que es la infancia con sus reyes protectores que lo acompañan a uno a lo largo de la vida.

5) ¿Qué repercusión tuvo en la Feria del libro?
Bueno, hice una buena presentación, concurrió bastante público y además luego firmé ejemplares, me vi con mucha gente que había dejado de ver, otras que conocí a partir de estos hechos. Pero lo importante creo es el viaje a España, las presentaciones y notas en Compostela, Betanzos, Gijón, Santander, Madrid...y las notas que fueron saliendo en medios de España, Estados Unidos, Chile y muchos escritores de aquí. Un libro siempre se abre paso solo. Ahora sólo espero su viaje.

6) ¿Dónde se puede adquirir el libro?
Como el libro es una edición del Centro Betanzos de Buenos Aires, con un convenio que se hizo por la Ley de Mecenazgo, es un libro que se entrega en el Centro Betanzos. Eso en principio, luego veremos que impulso toma.

María Riccheri
Periódico El Duende  

miércoles, 4 de mayo de 2016

Lugares

He caminado las callejuelas de Fez,
su medina, los monótonos olores de las curtiembres.
He dormido en el Hotel Alexandra de Copenhague.
En una taberna de Gijón brindé con camaradas libertarios.
Puedo pensar en Montevideo, puedo hablar de Compostela,
de la nostalgia por Trieste, por Edimburgo.
Puedo sentir chañares, algarrobos, sombras.
Me es imposible no recordar
el puente de San Carlos y el Moldava.
O el Caffe Greco, il Cembalo en la ribera del Tiber.
Desvelado he regresado al Museo del Prado,
al Hermitage, al National Gallery, al Museo de Orsay.
He viajado de noche por el Danubio,
atravesé el desierto de Atacama,
la soledad y el abandono de las malezas sureñas,
el candor y los ponchos en Belén,
la biblioteca de Coimbra, el Cementerio Civil,
el poniente y la luna en Pumamarca,
el riachuelo, un terraplén de Avellaneda, un zorzal.
La soledad perpetrada en los ojos cerrados y pájaros volando.
(La ternura y la fineza de un mimo canadiense
frente al templo de Augusto, en Pula).
Conocí al Marqués de Santillana, a Antígona,
viví la intimidad de Shakespeare, de Pirandello, de Cervantes,
compartí palacios del Renacimiento
junto a Beethoven, a Schubert, a Mozart.
He comprado una pipa en Liubliana
y artesanías bellísimas en Goriza.
He nadado en Cayo Blanco, en el Cantábrico, en Chiloé.
Puedo evocar la ciudad de los toldos rojos,
puedo evocar París, puedo decir Goya, Velázquez.
En sueños caminé una y otra vez
por secretas galerías, por Capri, por Siracusa,
por monasterios donde mis hijos erraban la infancia.
Ahora todo parece ilusorio, misterioso.
Y no comprendo el tiempo ni las voces.

Carlos Penelas

domingo, 1 de mayo de 2016

Carlos Penelas con Xesús Alonso Montero

Carlos Penelas conversó en el stand de la Xunta de Galicia de la Feria del Libro con Xesús Alonso Montero. Se conocieron en 1969 con motivo del primer viaje a la Argentina del célebre intelectual gallego. A partir de ese momento tuvieron diferentes encuentros en Ourense y en Buenos Aires. En ésta oportunidad conversaron en torno a La luna en el candil de la memoria que Penelas le dedicó en el stand. También intercambiaron opiniones sobre algunos escritores actuales de Galicia, la poética de Jorge Luis Borges, la figura de María Casares y recordaron diferentes momentos de la creación en Rosalía Castro.


Como se recordará Xesús Alonso Montero es ensayista, sociolingüista, poeta y conferenciante. Es catedrático de Literatura gallega. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid y se doctoró en la Universidad de Salamanca con una tesis sobre Curros Enríquez. Actualmente es el presidente de la Real Academia Galega.