lunes, 13 de enero de 2020

Norah Borges. una artista de vanguardia

Recomiendo visitar el Museo Nacional de Bellas Artes y recorrer con detenimiento la muestra sobre Norah Borges. Por primera vez llega al Museo una exposición de esta artista que es parte fundamental de la vanguardia argentina y española de las décadas del 20 y del 30.

El marinero y la sirena, obra de Norah Borges

A la sombra de su hermano Jorge Luis y de su esposo, el ensayista español Guillermo de Torre, no siempre tuvo el reconocimiento merecido en nuestra sociedad. Su dibujo, al igual que su pintura o su grabado, llevan la sencillez y la sutileza poética del talento.

En la exposición, excelentemente presentada, recorreremos xilografías, dibujos, témperas o innumerables colaboraciones como ilustradora de libros. También, en una de las salas, descubriremos su labor como crítica de arte bajo el seudónimo de Manuel Pinedo.


Cabe recordar que la autora conoció en España a Picasso, Miró, Unamuno, García Lorca, Juan Ramón Jiménez (a quien le ilustró varios de sus poemas) entre otros grandes de la generación del 27. También estudió en España con Julio Romero de Torres.


La foto ampliada - donde se encuentra posando Penelas - pertenece a Julie Méndez Ezcurra, realizada en los años 80. Una copia del original la tiene el autor de estas líneas en su biblioteca, obsequio del amigo y poeta Lucas Moreno.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 12 de enero de 2020

martes, 7 de enero de 2020

Apuntes sobre lo poético

Andrei Tarkovski, hijo del célebre poeta Arseny Tarkovski, escribió: “Creo que para formar un concepto de arte primero hay que enfrentar otro concepto. La pregunta es: ¿por qué existe el hombre? Debemos usar nuestro tiempo en la tierra para crecer espiritualmente. Significa que el arte debe servir a este propósito”.


Las palabras adquieren un ritmo. Las vamos integrando con lentitud, con tiempo. En música del cuerpo. Allí, en el cuerpo, comienza el acto de escribir. Y en esa musicalidad sentimos los significados de las palabras. Sentimos el latido, el sentido que cada una de ellas contiene. El poeta es artesano de la palabra. “Creador, inventor, no imitador; he ahí el carácter esencial del poeta”, nos recuerda Giacomo Leopardi.

La palabra habita su propio espacio, su propia atmósfera. A partir de allí podemos ver la hospitalidad y la claridad del poema. Se establece un diálogo mudo en la creación, en lo creado. El autor desde la intuición va gestando esa suerte de ambigüedad que es el poema. Un espacio, un espacio de credibilidad. La palabra entonces es misterio, reconocimiento del mundo del misterio. Y el misterio protege lo sagrado. Y lo sagrado es la vida. Por eso las integramos en el tiempo. Música del cuerpo.

Por qué razón, nos preguntamos desde nuestra adolescencia, el ser humano debe luchar con desesperación, con angustia, por su dignidad. ¿Por qué luchar por cosas sensatas, elementales? Por cosas o situaciones (que por otra parte se dieron sin dificultad en momentos históricos diversos) que no requieren discusión o planteos intelectuales. Es terrible cómo a lo largo de los siglos castas, dogmas, autoritarismo, templos laicos o sagrados, han intentado destruir lo mejor del hombre. Velos y más velos sobre su sensibilidad, sobre su posibilidad de imaginar, de pensar, de amar.

Wallace Stevens, poeta estadounidense, señaló: “…la maravilla y el misterio del arte, como por cierto de la religión, consisten en la revelación de algo absolutamente otro, gracias a lo cual la inexpresable soledad del pensamiento se quiebra o se enriquece. El poeta, el hombre religioso, ni siquiera sueñan con dictar las reglas del juego: se limitan a andar por el mundo con el amor de lo real (de esa realidad otra) en sus corazones.”

“Hay algo más importante que la lógica: la imaginación” dijo en una ocasión nuestro amado Sir Alfred Hitchcock. Giacometti, suizo y escultor, señaló algo que siempre se supo: “el arte es un medio de ver”. “La pasión del amor es amar sin medida”, escribió San Agustín en sus Confesiones. Y dijo más: “La pasión del amor no puede comprenderla quien no la sienta.”

Vivimos una promiscuidad mental, una promiscuidad física. Tal vez desde siempre. Uno sospechó que en el siglo XXI ciertos temas no existirían. Todo se ha vuelto vulgar y obsceno, banalidad que invade de manera corriente cada gesto, cada nuevo hábito. El deseo no existe, existe el poder, el discurso político, la afectación, la fachada; simulacro, parodia. Sobre eso se montan mitos, leyendas, delirio, saturación, desvergüenza. Vivimos el espejismo de la pasión, de lo otro, charlatanerías prolijas y hasta correctas, pornografía en el arte, en la información, en las estadísticas, en referencias de la vacuidad. Teatralidad y simulación.

“La pregunta sobre el origen del Estado debe precisarse así: ¿en qué condiciones una sociedad deja de ser primitiva?” También reflexiona el autor de La sociedad contra el Estado y Arqueología de la violencia: “…quizás la solución sobre el momento del nacimiento del Estado permita esclarecer las condiciones de posibilidad (realizables o no) de su muerte”. Las investigaciones e ideas del renombrado antropólogo y etnólogo Pierre Clastres (1934-1977) sobre las poblaciones primitivas dan una antropología de alternativa. En esas sociedades se trabajaba sólo cinco horas, lo necesario. Ahora todo debe ser explotado. Por supuesto Clastres es un teórico no siempre recordado.

Podemos hablar de polarización crispada, de una cultura oficial materializada en manifiestos, premios o arquitecturas de poses. Pero también del esfuerzo desesperado de soñadores, del pensamiento utópico, de una vida plena de poesía, de realidad caótica pero vital.

“La historia corre mientras el espíritu medita. Pero este retraso inevitable crece hoy en proporción a la aceleración histórica”, escribió Albert Camus en 1954. El sentir, el pensar, parecería que no es parte de la ética, de la imaginación, del otro, del diferente. De lo auténticamente humano. La poesía fue comparada en muchas ocasiones con la mística y con el erotismo. Pero el poeta nombra a las palabras más que a los objetos, la experiencia poética es una tonalidad verbal, un clima interior. La palabra es el reverso de la historia, es el reverso de lo cotidiano. Exige, como la mística y el amor, una entrega. Por eso la insensatez del creador, del amante o del místico; lo imaginativo del soñador en un pujante querer decir, un balbuceo permanente de libertad.

"…Pues el encuentro de todos los seres en uno engendra la cesación de ellos y acaba con su nacimiento, pero al desunirse los seres el nacimiento vuelve y se desvanece la cesación. Y este perpetuo movimiento alternante nunca tiene fin, unas veces reuniéndose todos los seres en uno por el Amor, otras separándose todas las cosas arrastradas por la repulsión del Odio. Esta lucha la manifiesta el conjunto del cuerpo humano tan pronto todos los miembros reunidos por Amor en uno se obtuvo un cuerpo, floreciendo la vida en su plenitud; tan pronto separados nuevamente por funestas discordias andan errantes cada uno por su lado en las rompientes del oleaje de la vida". Esta es la mirada de Empédocles.

El poeta no sabe nunca qué es lo que va a ocurrir. Todo está en el poema, en la pasión del lenguaje, en la rebelión contra el vacío. Por esto es importante tener presente a Bachelard cuando establece la distinción del estado contemplativo, al que llama “ensoñación”, de la pura racionalidad. Pero también lo diferencia de aquello que denomina “sueño nocturno”. Nos habla de la noción platónica anima mundi.

Al leer cada verso debemos analizar el sentido afectivo del lenguaje, el modo de captar y concebir la realidad. Y ver, además, las fuentes literarias. Las fuentes levantan el edificio estético del poema a partir de cada línea. Es cuando podemos pensar en “el temple sentimental”, en el espíritu cósmico, en la tradición literaria que incorpora y asimila el imaginador. Recordemos a Schelling cuando afirmó que la Belleza “es la representación simbólica del Infinito”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero de 2020

domingo, 29 de diciembre de 2019

Zanfoña



Silencio de bosque, luna elevada.

Agua, manantial, paz en el viento,

mástil y voz sobre el teclado,

modulación perdida de la lluvia.

Roza árboles, templos,

las callejuelas ciegas medievales

desvelando el ocaso.

A veces Martín Códax crea alas

en la noche, aureola mística.

Dolor cedido, mudo. Desdichada

nube interminable, solitaria.

En la mesa de una taberna

copa sonora, espuma pastoril

que arrastra el mar, voz áspera

de campanario, aire perecible.

Sueña la noche en robles,

sobre el aliento perezoso de la tarde.

Templo sereno, niebla azotada

en el destello inmóvil,

alborada temblando en el recuerdo.

Resonancia, puro don de altura,

lumbre saliendo en destino.

Conmueve su belleza ondulante, crecida.


Carlos Penelas
Buenos Aires, diciembre de 2019


viernes, 20 de diciembre de 2019

Proyecto Filón, Uruguay

Texto perteneciente al proyecto Filón, de la Asociación Filosófica de la República Oriental del Uruguay.


COMENTARIOS A PARTIR DE LA LECTURA DEL TEXTO PROPUESTO POR CARLOS PENELAS

 En primer término quiero agradecer la oportunidad de leer el trabajo escrito por Carlos Penelas titulado "Lenguaje y silencio" y poder compartir comentarios-opiniones acerca de lo que esta lectura me ha provocado.

El artículo leído me resultó un ensayo poético sobre la poesía, una reflexión que intenta acercarse al corazón de la creación poética, al enigma del acto creativo, y lo hace desde la sensibilidad expresiva y no desde la disección analítica.

El vínculo entre poesía y filosofía se abre en espacios de diálogo con distintos autores planteados; esto anima a ampliar la lista a otras lecturas posibles. A partir de ello se habilitan también  problematizaciones. Por ejemplo, la afirmación de Adorno respecto a la poesía después de Auschwitz puede ser contrastada con los aportes de Jean Luc Nancy en “La Shoa, un soplo” (en La representación prohibida, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2006), donde lo innombrable busca ser expresado creando un término que lo refiera sin contenerlo en su densidad. ¿Quizás sólo la poesía pueda expresar lo que no puede ser traducido en conceptos que repugnan a la razón? ¿Quizás la poesía es reflexión desde el corazón y desborda la razón?  El artículo de Carlos Penelas establece su mirada pero sin clausuras, motiva y abre puertas a diálogos filosóficos que se pueden prolongar.

Prof. Anay Acosta

miércoles, 18 de diciembre de 2019

"El poeta a los dieciocho años"

Estudio Photomaton, Callao 147, Buenos Aires. 1964.
Mi hermana Raquel me llevó al Estudio.


Anteriormente, mis padres, me hicieron fotos, a los diez años, en Casa Bixio. Recordemos que Florencio Bixio, fotógrafo italiano, llegó a Buenos Aires hacia 1896. Se dedicó a los retratos de estudio. Esta famosa casa se hallaba en Bernardo de Irigoyen 185, Buenos Aires.


Datos sobre la historia de esta máquina de retratar

El fotomatón fue inventado como tal en 1925 en Estados Unidos por el siberiano Anatol Josepho, aunque contaba con una larga lista de precedentes. El aparato de Josepho llegó a España en 1929, pese a que, una vez más, pueden encontrarse en nuestro país máquinas de fotografía automática en funcionamiento ya en el año 1888.

En la Exposición Universal de Barcelona de 1888, Juan Cantó presentó en España por primera vez una máquina de fotografía automática precedente del fotomatón. Desde entonces hasta 1929, fecha en la que se abre el primer estudio Photomaton y se instalan los primeros aparatos Fotodin, se patentaron en España diferentes modelos de máquinas automáticas de retratar.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Añoranza de un pasado pletórico de belleza

Ofrenda de la luz
Por Carlos Penelas
Dunken. 56 páginas


Las primorosas ilustraciones de Eugenia Limeses que exhiben la tapa y la contratapa de este libro pueden entenderse como introducción y epílogo líricos. Entre los temas que están presentes en el brillante poemario (dedicado a Héctor Ciocchini, in memoriam) figuran la nostalgia y la melancolía ("¿Cómo contestar esa pregunta ahora/ que tengo casi su edad y su sonrisa/cuando partió en ese batir de alas, en sombras?")

Ofrenda de la luz ofrece numerosas y hermosas imágenes, como "Y la mar embellecía arenas. /Infinita, silenciosa", y "¿De qué sirve esta imagen, esta muestra/ de un pasado que es olvido o melancolía?"

"La fotografía" puede considerarse como uno de los poemas más logrados de la colección por su profundidad y hermosura. Otro hallazgo dados su originalidad y su tácito humorismo es su homenaje al Club Independiente, que hubiera podido denominarse, por ejemplo, Club Victorioso o algo similar, pero Penelas prefirió titularlo "Epinicio a los diablos rojos", que incluye también una emotiva evocación de la infancia.

El poeta tiene una visión escéptica sobre los valores de nuestro mundo actual, como si añorara un pasado que fue pletórico en belleza: "Nadie habla del alma, del dolor, de la noche. / La soledad o el fuego son cosas del pasado. /La barbarie, entiendo, cumple su lento cometido."

Los cantos al amor no podían estar ausentes y así el lector puede disfrutar la emotiva sensibilidad de versos como: "En mi lengua el jubiloso olor de tus cabellos, / la entrecortada espuma desvelando los labios", o "Es por eso que oculto/ mi silencio en tus senos, mi vientre en tu vientre, /mi pasión desprendida en la lluvia."

Un poema en prosa, "Pesadilla" -cuyo contenido refleja perfectamente su título-, por su estructura podría considerarse una refinada microficción.

Dubrovnik, Roma, las Islas griegas y Fabriano son algunos de los lugares que menciona el poeta rememorando sus viajes. Además, cita a poetas, intelectuales y artistas, demostrando una amplia cultura derivada de su profunda pasión por los libros. La obra evidencia que entre sus poetas preferidos figuran -por citar algunos- Eugenio Montale, Giuseppe Ungaretti, René Char, Ricardo Molinari, Luis Franco y la poesía clásica española del Siglo de Oro.

Germán Cáceres
Diario La Prensa, domingo 15 de diciembre de 2019

martes, 3 de diciembre de 2019

Adefesios intelectuales

“Uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le dará importancia al robar, 
del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar 
a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente”.
Thomas de Quincey (1785-1859)


Cuando tenía cinco años mi hermano Fernando me enseñó a jugar al ajedrez. Más adelante estudié tratados, analicé partidas e intenté mejorar la calidad de juego. Fueron tiempos de lectura, de fijar la mente en los escaques, en memorizar la Apertura española, la Defensa siciliana, el Gambito de Dama. Cada gran maestro me producía fascinación. Recuerdo a Wilhelm Steinitz (1836-1900) y una frase que leí en mi adolescencia: la mente humana es limitada, pero la estupidez humana es ilimitada.

No lo tome a mal, es fin de año y estoy sintiendo hartazgo, hartura, saturación. Siento que es prácticamente imposible clarificar ideas, sentimientos, estéticas, formas de pensar o de imaginar. Hace añares que vengo escribiendo crónicas, notas, columnas de opinión. Además, lo digo con pesadumbre, cuando escribo un artículo imagino un mínimo de nivel intelectual del lector. Y me equivoco. Una y otra vez. Y cada vez requiero menos. No pretendo que el otro sepa de Cid-Hamete Benengeli, de Arnold Hauser, de James George Frazer o de Gustav Landauer. Pido lo elemental, menos que lo elemental. En plena era tecnológica, robótica, pido el ábaco.

Sucede, además, que como sentenció Sarmiento, “los títulos no acortan las orejas”. Y advertimos la ignorancia, la vulgaridad. O como decía mi padre “seres zopencos”. Pues bien estoy harto de los estalinistas, de los burócratas nacionalistas, de los populistas, del personalismo, de la imbecilidad de una izquierda anquilosada, autoritaria, estólida. De los suplementos de vanguardia, de los cafés literarios, de los curadores, de los museos modernos y de los otros. Aquí, en nuestro territorio, cada sindicalista, cada populista, cada legislador o gobernador se sienta en la poltrona y no hay quien lo saque. Y las sandeces crean con su ficción, su relato, su montaje. De eso ya hablé de sobra. Lo hipnótico nos supera.

Dos ejemplos interesantes que planteó hace poco tiempo el profesor universitario Rolando Astarita a propósito de Bolivia, Venezuela y demás revoluciones a la violeta – sin doble sentido - puede ser motivo de reflexión.

Entre los organismos de las grandes potencias capitalistas, que decían que bajo el régimen soviético en los 1930 o 1940 se ahogaban brutalmente las libertades democráticas; y Stalin y los stalinistas, que decían que existía la más amplias libertades para las masas trabajadores, ¿a quién creerle? ¿A los imperialistas que querían derribar a la URSS, o a la dirección stalinista que, si bien burocrática, estaba a la cabeza de un “Estado obrero”?

También en los 1930, entre el burgués proimperialista John Dewey (integrante de la “Comisión americana para la defensa de León Trotsky”) y un representante de la URSS (o de los sindicatos soviéticos), ¿a quién había que creerle? ¿A Dewey, que denunciaba la existencia de campos de concentración y juicios fraudulentos? ¿O al soviético que, aunque burócrata, pertenecía al Estado obrero, y negaba que existiera tal represión?

Estos ejemplos que hoy supongo son claros para todos se pueden analizar, comparar, con lo que ocurre en nuestros días. Vemos el mundo con sujetos vandálicos y primitivos, con miradas estrafalarias, con pensamientos grotescos. Lo que ocurre en lo social, en lo político, en lo económico o en el mundo de la creación, en las artes. Hay un tejido de símbolos, de tópicos cristalizados, de anacronismos perturbadores que no se detectan porque la irracionalidad y una suerte de enseñanza hegemónica aturde, desconcierta, emborracha. Todo resulta binario en cerebros lavados, en sugestiones y autosugestiones. Y así vamos por la vida, con un criollismo atávico lleno de trampas. Como el aparato discursivo rudimentario. Predican nuevas cruzadas, exaltan al odio, se fanatizan. La embriaguez colectiva los hace sublimes, heroicos. Este provincialismo ha llegado a países adelantados o a países esclavizados. De diversas formas, con distintos nombres. En las calles y en los hogares, en las universidades y en las academias, en las oficinas y en los sindicatos. En los servicios de inteligencia y en los carteles de la droga. Hasta ha llegado al Vaticano, cuna de Torquemada entre otras delicias. Y si me permite, no se ofenda, a las cuentas bancarias del Vaticano. Al menos eso están diciendo las malas lenguas. Olor a cocaína y doblones de los bucaneros.

Por último. Muchos de ellos no son esperpentos; es gente común, trivial, convencional. Hasta hay buenos padres de familia, deportistas o investigadores. Es la categoría llamada por Hannah Arendt “banalidad del mal”. No nos alarmemos con lo que se nos viene. Ahora, “los nuevos” ya tendrán otro mito entre manos, otras leyendas, otros delirios. Como escribió Loris Zanatta: “el peronismo instaló que el pobre es el verdadero argentino”. Vienen como siempre, con los mismos síndromes, con la misma hojarasca, con la misma intolerancia. Además, ya se les ocurrirá algo. Y otra vez las internas, la entronización, las traiciones, la charada, los mártires. Son incorregibles, como decía Jorge Luis.

Nunca discutas con un estúpido, 
te hará descender a su nivel y ahí te vencerá por experiencia.
Mark Twain

Carlos Penelas
Buenos Aires, 6 de diciembre de 2019

sábado, 23 de noviembre de 2019

Comentario por Germán Cáceres

Ofrenda de la luz, de Carlos Penelas
(Editorial Dunken, Buenos Aires, 2019, 56 páginas)



Las primorosas ilustraciones de Eugenia Limeses que exhiben la tapa y la contratapa pueden entenderse como introducción y epílogo líricos.

Entre los temas que están presentes en el brillante poemario (dedicado a Héctor Ciocchini, in memoriam) figuran la nostalgia y la melancolía (“¿Cómo contestar esa pregunta ahora/ que tengo casi su edad y su sonrisa/cuando partió en ese batir de alas, en sombras?”)

Ofrenda de la luz ofrece numerosas y hermosas imágenes, como “Y la mar embellecía arenas. /Infinita, silenciosa.”, y “¿De qué sirve esta imagen, esta muestra/ de un pasado que es olvido o melancolía?”

«La fotografía» puede considerarse como uno de los poemas más logrados de la colección por su profundidad y hermosura. Otro hallazgo dados su originalidad y su tácito humorismo es su homenaje al Club Independiente, que hubiera podido denominarse, por ejemplo, Club Victorioso o  algo similar, pero Penelas prefirió titularlo «Epinicio a los diablos rojos», que incluye también una emotiva evocación de la infancia. 

El poeta tiene una visión escéptica sobre los valores de nuestro mundo actual, como si añorara un pasado que fue pletórico en belleza: “Nadie habla del alma, del dolor, de la noche. / La soledad o el fuego son cosas del pasado. /La barbarie, entiendo, cumple su lento cometido.”

Los cantos al amor no podían estar ausentes y así el lector puede disfrutar la emotiva sensibilidad de versos como: “En mi lengua el jubiloso olor de tus cabellos, / la entrecortada espuma desvelando los labios.”, o  “…Es por eso que oculto/ mi silencio en tus senos, mi vientre en tu vientre, /mi pasión desprendida en la lluvia.”

Un poema en prosa, «Pesadilla» – cuyo contenido refleja perfectamente su título–, por su estructura podría considerarse una refinada microficción.

Dubrovnik, Roma, las Islas griegas y Fabriano son algunos de los lugares que menciona el poeta rememorando sus viajes. Además,  cita a muchos poetas, intelectuales y artistas, demostrando una amplia cultura derivada de su profunda pasión por los libros. Su obra evidencia que entre sus poetas preferidos figuran –por citar algunos– Eugenio Montale, Giuseppe Ungaretti, René Char, Ricardo Molinari, Luis Franco y la poesía clásica española del Siglo de Oro.

Carlos Penelas (Avellaneda, Pcia. de Buenos Aires, 1946) es poeta y ensayista y obtuvo numerosos reconocimientos, entre otros el Primer Premio de Ensayo y Primer Premio de Poesía (Escuela Normal de Profesores), el Premio “Arturo Marasso” (Profesorado Mariano Acosta), la Faja de Honor en Poesía (S.A.D.E), Primer Premio de Poesía “Alfonsina Storni” (Gente de Letras), Mención Especial de Poesía (Concurso Latinoamericano “Carlos Sábat  Ercasty”, Uruguay) y fue distinguido por su cobertura en radio de la XII y XIV Exposición Feria Internacional “El Libro”. Dio conferencias en el país y en el exterior. Es además director de talleres literarios y colaborador de varios medios locales y extranjeros. De su extensa obra poética se puede mencionar El mirador de Espenuca (1995), Guiomar/Cantiga (1996), Elogio a la rosa de Berceo (2002), Antología personal (2010), Poesía reunida (2012) y Poemas de Trieste (2013).

Germán Cáceres

Publicado en www.carlossviamonte.com.ar

martes, 19 de noviembre de 2019

En librerías

Ofrenda de la luz, exhibido en la vidriera y una mesa de novedades de la tradicional Librería Hernández, en avenida Corrientes 1436.



Además, el poemario se encuentra en exhibición para la compra en el escaparate de la librería de Editorial Dunken.


Recordemos también que Ofrenda de la luz está disponible en Librería Antígona, Callao 737 y sucursales.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Sentido y sinsentido

La mayoría de las personas son como alfileres: 
sus cabezas no son lo más importante.
Jonathan Swift


Recorrer galerías, el silencio de las bibliotecas, descubrir el tiempo en los relojes, me llevaron desde adolescente a otra dimensión del poema. Vivimos ante el destino de fuerzas irracionales. La irracionalidad gravita en el mundo. Lo político, lo social, el arte se rodea de torrentes aniquiladores. Los dogmas, la demagogia, las dictaduras, el populismo, la imbecilidad, lo grotesco, el extravío asedian lo esencial. A esto le debemos sumar las democracias radicalizadas, las desigualdades del mundo, la multiplicación de influencia de los medios de comunicación, el populismo ordenado, los modelos icónicos y la guerrilla urbana tecnológica. Y por supuesto la iniquidad social. Parecería que lo mágico y lo religioso – en sus amplios sentidos, en lo más burdo de sus itinerarios – han ido impunemente corrompiendo, vulgarizando, embruteciendo, al ser humano. Nos negamos a ver lo tangible, una metamorfosis sistemática. No partimos de la nostalgia de lo sagrado, hablamos de los riesgos de la gratuidad. Los terreplanistas son un símbolo del dislate generalizado. Perdón ¿qué piensa usted de la generación millennial o de la generación Peter Pan? ¿Y de los Chicago boys?

Siempre tuve una visión mordaz de la realidad y de la creación. Eduardo Eiriz Maglione, crítico de la poco recordada revista Lyra en el balance artístico de 1948 en Buenos Aires consideraba que el "número abrumador de exposiciones", y la heterogeneidad de lo que se mostraba, ocasionaba que la oferta superara la demanda y que indefectiblemente provocara la desvalorización de la obra. Opinaba que "sin predominio de lo bueno", la pluralidad de la propuesta fomentaba "el mal gusto", perjudicaba al "verdadero artista" y desorientaba al público.

No es casual que evoque las palabras de Maglione. Aquellos críticos como Julio Payró, Aldo Pellegrini o Cayetano Córdoba Iturburu – todos con formación humanística – percibían la obra de arte dentro de una dimensión integradora, donde lo sensorial y lo sensitivo se integran, nos integra. Esa es la mirada que sostengo, esa es la visión que focalizo como testimonio valorativo y, a la vez, como una corriente de expresión en un contexto social.

Para Mallarmé nombrar un objeto equivalía a hacerlo desaparecer. Por eso llegó a concebir el lenguaje más como ocultación que como revelación. Para Unamuno nombrar las cosas por vez primera era volver a crearlas. Estos dos ejemplos que traemos a la memoria nos indican teorías, búsquedas de un mundo, de una alquimia. Hoy no ocurre esto en la mayoría de las expresiones artísticas. Hay un idioma babélico - en el mejor de los casos - una suerte de caricatura fonética, pictórica y creativa. La estupidez, la industria cultural, tomaron por asalto universidades, galerías, editoriales y críticos. Aquello que señalaba Heidegger de la identificación de la poesía y el lenguaje como una forma irrenunciable a la virtud comunicativa, el “estar en el mundo”, hoy no se entiende.

Vivimos un mundo de exhibicionismo, un mundo en el cual no se diferencia realidad de espectáculo. Definiciones políticas o culturales las leo con estupefacción. El impudor crece sin límites. El arte ¿hacia dónde va? ¿Hacia su disolución, hacia una atomización, hacia una cultura de masas, producida por las masas y para lectura de las masas? ¿Hay una pérdida de sustancia, una desnaturalización estética? ¿Hacia lo mezquino de una literatura envilecida? ¿Un sentimiento que mantiene a una civilización en su órbita con prácticas regresivas? ¿El expresionismo abstracto de Jackson Pollock no tuvo - sin que él supiera- conexión con la CIA durante la guerra fría y la influencia absurda del realismo socialista? ¿Existen una vinculación entre decadencia social, fanatismo, conjura de la irracionalidad y ciertos movimientos culturales? ¿Debemos releer a Koestler, Camus, Orwell, Raymond Aron, Juan de Mairena? Perdón, ¿qué opinión tiene del poder y de la construcción del poder? De verdad se lo pregunto.

En estos últimos tiempos surgen movimientos antisistema. Además de las exportaciones de revoluciones cesáreas o primitivas. Ante la crisis, ante las desigualdades, ante las injusticias sociales y políticas, ante la pobreza y la corrupción desde diversos lugares del poder los servicios hacen su juego. Vandalismo, barbarie, sandez. Recordemos que en 455 d.C. una tribu bárbara, llamada Vándalos, saqueó Roma. Hoy hay en los nuevos vándalos causas psicológicas, sociales, trastornos antisociales. Luego, la masificación genérica reaccionará y concreta lo suyo. Lo advertimos en Europa, en América y en otros lugares del mundo que hace unas horas resultaba inimaginable. Basta repasar desde los grotescos circos romanos hasta los brutales conflictos nacionalistas modernos, para horrorizarse de las atrocidades que los hombres cometen. Desde un punto de vista psicológico, la violencia sádica e insensata nos produce un profundo sentimiento de horror, confusión y pesadumbre. Este tipo de agresiones nos enfrenta a la trágica consecuencia del desprecio a la vida, la indiferencia hacia el sufrimiento humano. En definitiva la carencia de empatía, esa cualidad que nos permite ubicarnos con afecto y comprensión en la realidad ajena. Lo estremecedor de estos sucesos al azar es que rompen esquemas, hipótesis y expectativas sobre lo que debe ser una sociedad civilizada. Lejanas parecen aquellas palabras de André Gide: “El cuidado primordial del artista debe ser conservar intacta la integridad de su pensamiento”.

No afirmamos que el caos de las economías y los conflictos sociales se relacionen automáticamente con las manifestaciones en el arte. Pero el mercado, la industria cultural, el lavado de dinero y demás yerbas sin duda influyen en esta suerte de problemática. Estamos en medio de El teatro de la desaparición, el ready-made, instalaciones postapocalípticas, lo post y pre humano, circuitos curiatoriales, sistemas cosmos de formas…Coincido plenamente con Avelina Lésper que el arte contemporáneo es un fraude. “El arte contemporáneo es el sueño del marketing”, señaló. Habla de mediocridad e idolatría. Nos estamos refiriendo concretamente al video arte, el performance y la instalación. El derecho a expresarse nos permite entregar ideas estúpidas, un despropósito, un dislate permanente. La masa aullando es categoría de rebeldía, de revolución. Otro día hablaremos de la estética urbana. (Hablamos del graffiti, del “arte visual callejero”. Recuerde: en el Imperio Romano ya existía. En latín vulgar, por supuesto. Los marineros y piratas también lo hicieron).

Creo que es imprescindible poner el foco en la jerarquización y priorización de las diferentes disciplinas, el dominio de estructuras conceptuales básicas. Desde hace décadas – en los últimos tiempos de manera más descabellada - se busca en los diferentes planos de la creación, lo experimental o la innovación sin sentido. Lo importante es lo efímero o la repercusión, lo inteligible, la transmutación de palabras u objetos, las disociaciones e inconexiones esbozadas. Mentes sin pulir empujan hacia la incoherencia general. Y un público -snob o pedante, sin ilación racional- contempla, aplaude o calla. Y lo que es peor: interpreta desde lo extravagante, desde lo demencial. Tal vez unas palabras de Juan Ramón Jiménez nos ayude a comprender algo de lo cotidiano: “La literatura, depende, como escritura necesaria, de los ojos, lo mismo que la pintura, será decorativa, ingeniosa, externa, porque no está creando, sino comparando, comentando, copiando.”

Ahora estoy ensayando un experimento muy frecuentado
entre los autores modernos, es decir escribir acerca de nada.
Jonathan Swift


Carlos Penelas
Buenos Aires, noviembre de 2019

lunes, 4 de noviembre de 2019

Poesía en La Noche de los Museos

El sábado 2 de noviembre, en una nueva edición de La Noche de los Museos, y en la primera participación del Centro Galicia de Buenos Aires, Carlos Penelas brindó la conferencia "Literatura y silencio", seguido por el recital poético de Rocío Danussi.


Penelas donó para la Biblioteca del Centro Galicia un ejemplar de su último libro, Ofrenda de la luz.





jueves, 31 de octubre de 2019

Invocación


Hay un tren que atrae el horizonte

como una viajera de cabellos nocturnos.

Un tren que fluye en viejas cartas

invocando collares y sollozos.

Vuelve sobre nuestro corazón

igual que madre y padre

al atravesar el esplendor del bosque.

Son moradas de pájaros que abanican

los cuartos irreales del sueño,

meandros de playas y silencios.

Inhabitable como la memoria

es el presentimiento de la amada.


Bajo estas nubes

es transparente la avidez del poema.


Carlos Penelas

Buenos Aires, octubre de 2019

viernes, 25 de octubre de 2019

"Ofrenda de la luz" en la Biblioteca Virtual de Galicia

La Biblioteca Virtual de Galicia ha publicado Ofrenda de la luz, de Carlos Penelas (Editorial Dunken, 2019).

El libro lleva dibujos originales de Eugenia Limeses y está dedicado a su admirado amigo y poeta
Héctor E. Ciocchini. Como se recordará Luis Franco, Ricardo E. Molinari y Héctor E. Ciocchini fueron los principales maestros de Penelas.

Ofrenda de la luz está disponible en este enlace: http://bibliotecavirtual.galiciadigital.com/content/ofrenda-de-la-luz-carlos-penelas

Recordemos que la Biblioteca Virtual publicó El mar en un espejo de otoño en 2018.

domingo, 20 de octubre de 2019

Desde la nada, al casi todo

Reseña para el libro Ofrenda de la luz, del escritor Carlos Penelas.


Escribe: Fernando Viano

"La poesía no se refiere a nada", advierte el citado Paul Valéry en el inicio mismo de Ofrenda de la luz, la más reciente publicación del escritor Carlos Penelas (Dunken, 2019). Es desde ese punto de partida, precisamente, que el autor nos pone a pensar, a reflexionar sobre todo lo que sobreviene después de aquella exhortación, cuando con plena determinación frente al abismo que supone un vacío posible, igual decidimos sumergirnos en la intensa profundidad de su escritura.

Hay en la poesía de Penelas un principio que, a la luz de los acontecimientos, puede resultar inapelable y definitivo. Una sutil invitación a naufragar en aguas de dudas constantes, interrogantes fundamentales a los que el poeta nos induce a brazadas, entre recuerdos y olvidos, a través del paso del tiempo, el suyo y el nuestro, casi en un mismo pulso y una misma búsqueda: saber, al fin, de qué va la vida, tal como solía preguntárselo su padre.

Es así como el escritor va desandando el camino de sus propias geografías ya tantas veces recorridas. Desde los jardines de la infancia hacia la plenitud del mar y de la muerte, anclando una experiencia vital en cada uno de los puntos cardinales intermedios en los que supo asumir como propias las herencias de frágiles memorias, del llanto esencial de lo que en verdad no se sabe (como la inexplicable pasión por los colores de un club de fútbol), de lo que no conocemos, de las nostalgias, de los precipicios que aguardan a que demos ese otro paso.

Todo transcurre en la escritura del nacido en Avellaneda como si se tratara de una fotografía en la que sostiene (y sostenemos) "una esperanza, un sueño, una realidad perezosa, miserable". Pero también un anclaje en lo cotidiano, en esa lucha sin tregua, a destajo, por "pensar que somos otros". Y que los otros, los retratados, también lo fueron en esa búsqueda "de la felicidad o de la desnudez" que "hace evocar nombres, miradas, espejismos".

Y paisajes. Infinidad de paisajes que el escritor pone con maestría sobre el papel en blanco, como si se tratara de un eximio pintor que, entre palabras ubicadas con precisión de cirujano, da cuenta de las crónicas de viajes surrealistas (a lo René Magritte) que lo llevaron por diferentes lugares de Europa o por el interior profundo de su Argentina, apegado siempre a esa nostalgiosa y excéntrica intimidad de álbum familiar, de bellas caligrafías, de cartas que aún aguarda con la secreta esperanza de que volvamos a pensar con las manos; así, con la misma cadencia con que los relojes mecen la tarde y "desemboca mi alma -taciturna, constelada- en el aliento del naufragio".

Después de todo, y tal como lo afirma el propio Penelas, "también el amor es fábula y ausencia" en esa inmersión en que "la soledad es inmensa" y los nombres propios llegan como un viento que lo despierta para dar con la certeza de que no se olvida el desvelo y que "estamos aquí, en la desolación, / pero también en la rosa y en los libros, / en un café de San Telmo o de Barracas, / recordando el óbolo a Belisario, / la dicha de los nietos, los muelles de madera, / la quietud y la aventura de los símbolos, / en esta libertad oculta, débiles, / más allá del compás, más allá de una gratitud / imaginando un viaje inefable".

Como se dijo en un principio, el citado Valéry solía afirmar que "la poesía no se refiere a nada". Pero también acostumbraba sostener el trascendental escritor francés que "todo poema que no tenga la precisión de la prosa no vale nada". La primera aseveración, bien podría -si quisiéramos- ser refutada después de zozobrar en "Ofrenda de la luz", donde la poesía hace referencia, desde la nada, al casi todo. La segunda, en cambio, alcanza categoría de máxima a partir de la pericia literaria de Penelas. Y aunque el escritor sabe y afirma que "todo es un mito que regresa", no cesará en su afán por doblegar desde la ofrenda de la luz todo lo difícil que puede resultar aquello que soñamos para atravesar, al fin, la oscuridad.


El autor
Carlos Penelas nació el 9 de julio de 1946 en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina. Es Profesor en Letras egresado de la Escuela Normal de Profesores "Mariano Acosta" y es en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde cursó Historia del Arte y Literatura.

Obtuvo primeros premios y menciones especiales en poesía y en ensayo, así como la Faja de Honor (1986) de la Sociedad Argentina de Escritores -de la que fue en 1984 director de los talleres literarios- y otras distinciones. Su quehacer ha sido difundido en innumerables medios gráficos periódicos nacionales y extranjeros, tanto en soporte papel como electrónico.

Dictó conferencias en un alto número de instituciones de su país y del exterior. Fue jurado nacional y provincial y panelista en mesas redondas. Fue incluido, por ejemplo, en las antologías Poesía política y combativa argentina (Madrid, España, 1978), Sangre española en las letras argentinas (1983), La cultura armenia y los escritores argentinos (1987), Voces do alén-mar (Galicia, España, 1995), A Roberto Santoro (1996), Literatura argentina. Identidad y globalización (2005). Publicó a partir de 1970, entre otros, los poemarios La noche inconclusa, Los dones furtivos, El jardín de Acracia, El mirador de Espenuca, Antología ácrata, Valses poéticos, Poemas de Trieste, Homenaje a Vermeer, Elogio a la rosa de Berceo, Calle de la flor alta y Poesía reunida.

A partir de 1977, en prosa, fueron apareciendo los volúmenes Conversaciones con Luis Franco, Os galegos anarquistas na Argentina (Vigo, Galicia, España, 1996), Diario interior de René Favaloro, Ácratas y crotos, Emilio López Arango, identidad y fervor libertario, Crónicas del desorden y Retratos, entre otros.

Diario Nueva Rioja, La Rioja, Argentina

viernes, 18 de octubre de 2019

Ofrenda de la luz

Buenos Aires, 2019.
Editorial Dunken.
Viñetas de Eugenia Limeses.
Poesía.


LA PREGUNTA
¿Tú sabes de qué va la vida? me preguntó mi padre
cuando aún soñaba en el jardín de la infancia.
Ya no recuerdo su voz ni su mirada.
No recuerdo mi aliento, mi mano tomada de la suya.
Sé que más tarde me habló de su aldea, del sur,
de una beatitud atea, de mi madre.
(Un día me reveló las nubes y un reloj de sol.
Lo recuerdo, por lo visto todavía es posible).
También en mi juventud me supo hablar
de abominaciones, de campanas, de codicias.
Luego descubrí vestigios, arenas, el fulgor
en la confusa plenitud del mar y de la muerte.
Y el silencio, el amor, el aire libre.
¿Cómo contestar esa pregunta ahora
que tengo casi su edad y su sonrisa
cuando partió en ese batir de alas, en sombras?

***

MAR DE CRETA
Intentaré soñarte una vez más.
Inmóvil, con los ojos cerrados, distante.
Te soñaré con alegría.
Un día abriré los ojos sobre el mar.
Amiga, estarás en una playa
donde la fertilidad y tu boca
descansarán en el crepúsculo
junto a la arena y las barcazas.
Ahora, tu sexo matinal dilata las tinieblas
del mundo, el cauce de la vigilia lejana
en apretada soledad, sin máscara.
Así reposaré sobre tu aroma, sin buscarte.
(Estás dentro de mí como un temblor secreto
socavando la ausencia, venerada).
En mi lengua el jubiloso olor de tus cabellos,
la entrecortada espuma desvelando los labios.
En las inmediaciones de tus senos
buscándote sin hallarte, sin saber…

Desemboca mi alma –taciturna, constelada–
en el aliento del naufragio. Junto a un piano,
en el diluvio de esta cosa doliente y transitiva.

***

ROMA
a Raffaele Romano

Camino sobre los sueños y los mitos.
Veo la presencia de Adriano,
la voz de Caravaggio,
el latido de Fellini.
Camino desde el ensueño,
desde el otoño que murmura
las palabras de Ovidio,
el nombre de los dioses paganos.
La soledad es inmensa.
Infinita la sombra que protege
la dicha de una princesa oculta.

Carlos Penelas 
Roma, 28 de octubre de 2018


martes, 15 de octubre de 2019

El escritor Carlos Penelas fue declarado ‘Vecino Distinguido de la Ciudad de Buenos Aires’

“Por su trayectoria y su aporte al desarrollo de la ciudad”, el escritor Carlos Penelas fue declarado ‘Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires’.


La distinción –que recibió de manos de Jorge Alberto Giorno, legislador de mandato cumplido y expresidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE)– es también un reconocimiento a “su destacada obra poética y literaria de alcance mundial”.

El acto tuvo lugar el viernes pasado en el salón Norberto La Porta de la Biblioteca, Carlos Sánchez Viamonte, donde Penelas coordina un Taller Literario.

Allí, Giorno destacó el valor de la obra de Penelas y del premio con el que se brinda un reconocimiento a los más destacados representantes de la cultura porteña. Además, recordó su estrecha relación con La Porta y con el también exlegislador Fernando Finvarb, presente en el acto.

La presidenta de la Biblioteca, Carolina Orsi, fue la presentadora del acto y tras agradecer la participación de los presentes, leyó las adhesiones: en primer lugar la del embajador de España, Javier Sandomingo; del Ateneo Obrero de Gijón; de la Asociación de Escritores Chilenos, Alfredo Erias; del Xornal de Betanzos, y de Ruy Farías, entre otros.

Por su parte, en un breve discurso, el escritor agradeció la distinción, se refirió a sus inicios en la literatura y reflexionó sobre el papel de la poesía.

Penelas se preguntó que es la poesía en un mundo lleno de corrupción, hipocresía, falsedad, imbecilidad, guerra, hambre y desnutrición. “Nosotros –respondió– tenemos gracias al arte, la poesía, el cine, al teatro, a la cultura, un mundo, no un mundo de escapismo, sino un mundo de creación, de realidades, un mundo donde podemos soñar otro tipo de cosas”.

“Creo –ahondó– que lo poético es eso que nos acerca a otra realidad, a otros sueños, a una sociedad mejor”. “¿Utópica? –inquirió– no, (…) una que nos acerca a un mundo más solidario”.

Tras las palabras de Penelas, Rocío Danussi cerró el acto con la lectura de dos poemas de último libro de Carlos Penelas, ‘Ofrenda de la luz’, recientemente publicado por la Editorial Dunken.

Mariana Ruiz
Galicia en el Mundo, 14 de octubre de 2019

La Noche de los Museos: Carlos Penelas en el Centro Galicia de Buenos Aires

El sábado 2 de noviembre a las 21:15 horas Carlos Penelas participará de La Noche de los Museos en el Centro Galicia de Buenos Aires, Bartolomé Mitre 2552. Rocío Danussi leerá poemas.


"Lenguaje y silencio" es el título de la charla introductoria que dará Carlos Penelas para presentar el recital poético en la voz de Rocío Danussi, el próximo sábado 2 de noviembre a las 21:15 horas en el Centro Galicia de Buenos Aires, como parte del recorrido "España en La Noche de los Museos".

Canción, de Federico García Lorca
Zorongo, de Federico García Lorca
Recuerdo de infancia, de Felix Grande Lara
En un principio, de Blas de Otero
Comprensión, de Luis Alberto Quesada
¡Que pena!, de León Felipe
Permanencia, de Luis Franco
No quiero, Cloe, de Fernando Pessoa
Cuando tú dices, de Walter González Penelas
Amor, de Antonio Gamoneda
Vivamos, Lesbia mía, de Catulo
La Madre, de Carlos Penelas
Autobiografía, de Carlos Penelas

viernes, 11 de octubre de 2019

Se publicó "Ofrenda de la luz"

Editorial Dunken acaba de publicar el nuevo libro de Carlos Penelas, Ofrenda de la luz.


El trabajo, dedicado a la memoria de Héctor E. Ciocchini, lleva dibujos originales de Eugenia Limeses.

Ofrenda de la luz se puede adquirir en Editorial Dunken, en Librería Hernández y en Librería Antígona.

Homenaje a la trayectoria de Carlos Penelas

El escritor recibió el Diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


De manos del Legislador (MC) y ex presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Jorge Alberto Giorno, Carlos Penelas recibió el reconocimiento "por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial".



El acto se llevó a cabo en el salón Norberto La Porta de la Biblioteca Popular y Centro Cultural Carlos Sánchez Viamonte, Sitio de Interés Cultural de la Ciudad en donde Penelas coordina el Taller Literario.


Giorno destacó la trayectoria de Penelas, su obra poética y su relación con la ciudad de Buenos Aires, haciendo referencia a que con este reconocimiento se intenta valorar a los representantes de la cultura porteña.


Al comienzo del acto se leyeron adhesiones de Javier Sandomingo, Embajador de España en la Argentina, del Ateneo Obrero de Gijón, la Asociación de Escritores Chilenos, Alfredo Erias, Xornal de Betanzos, Ruy Farías y otros.


En un breve discurso, Penelas agradeció la distinción y se refirió a sus inicios en la literatura.

 

Por último, Rocío Danussi leyó dos poemas de Ofrenda de la luz, último libro recientemente publicado por Editorial Dunken.














jueves, 10 de octubre de 2019

Adhesión del Centro Galicia de Buenos Aires

El Centro Galicia de Buenos Aires, a través de su presidente, José María Vila Alén, y su prosecretario general Juan Emilio López, envió su felicitación al homenaje a la trayectoria de Carlos Penelas.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Adhesión del Ateneo Obrero de Gijón

El Ateneo Obrero de Gijón adhiere al reconocimiento que recibirá Carlos Penelas este jueves en la Biblioteca Sánchez Viamonte de Buenos Aires.


Estimado Carlos:

Desde el Ateneo Obrero de Gijón queremos felicitarte por la concesión del diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por tu reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial.

Esperamos que el de mañana sea un día muy feliz para ti y todos los tuyos.

Enhorabuena. Un abrazo.

Luis Pascual - Presidente del Ateneo Obrero de Gijón
Cl Francisco Tomás y Valiente, 1 - 2ª Planta (33201 XIXÓN)



Un grupo de relevantes gijoneses funda en 1881 el Ateneo-Casino Obrero: Entidad Cultural privada, sin ánimo de lucro y con dimensión pública. Sus fines fueron los de enseñanza y el fomento de la cultura, comenzando inmediatamente las actividades, con exposiciones, conferencias, representaciones teatrales y, sobre todo, cursos y talleres. Es el decano de las entidades culturales de Asturias y uno de los primeros Ateneos fundados en España. La etapa de mayor esplendor coincide con el comienzo de este siglo. En 1904 se crea la Biblioteca, que se convertiría en su sección más importante, llegando a contar con unos 15.000 volúmenes. Poco después, el Ateneo va creando las sucursales de La Calzada, El Llano y la Guía. Este período de continua expansión y desarrollo concluye bruscamente en 1937 cuando se clausura e incautan los bienes de la Entidad.

En 1981, coincidiendo con su centenario, antiguos socios ateneístas y personas interesadas en recuperar sus señas de identidad refundan el Ateneo Obrero de Gijón. Asimismo, el Ayuntamiento de Gijón asume la responsabilidad del consistorio de 1937 que clausuró el Ateneo e incautó sus bienes. Comienza con actividades de muy diverso tipo, adaptadas a un Gijón que está dando sus primeros pasos en democracia.

Se organizan conferencias, charlas, mesas redondas, presentaciones diversas (libros, revistas, campañas...), proyecciones, excursiones, etc. Una de los aspectos principales en los que se decide intervenir es en el de la edición de publicaciones propias, ya que el Ateneo Obrero de Gijón piensa que la palabra escrita puede ser uno de los medios para acercarse a la sociedad.

Por otro lado, la vida social de los más de 300 socios actuales se articula, fundamentalmente, en secciones como edición literaria, ajedrez, temas educativos y medios audiovisuales. Pero también se desarrollan numerosas actividades no encuadradas en dichas secciones. Asimismo, el Ateneo organiza diversos actos conjuntamente con otras entidades locales, con el objetivo de ser fieles a su lema: “Respeto y Cultura para todos”. Además, colabora aportando contenidos a eventos consolidados en el panorama cultural gijonés (Semana Negra, Festival Internacional de Cine de Gijón, Salón del Libro Iberoamericano) e, incluso, fuera de Asturias (Encuentro Internacional de Editores Independientes). El año 2006 se celebró el 125 aniversario del Ateneo Obrero de Gijón y se organizaron actividades específicas para conmemorar esta efeméride. La entidad recibió numerosos reconocimientos como la Medalla de Oro de la Villa de Gijón o la Medalla de Asturias (categoría de Plata).

Carlos Penelas brindó una conferencia en Gijón, en 2010, para presentar Antología personal en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, en un acto organizado por el Ateneo Obrero de Gijón y L'Arribada, y en marzo de 2016 presentó en la sede del Ateneo La luna en el candil de la memoria.

El sitio oficial es http://ateneo-obrero.org/

martes, 8 de octubre de 2019

Nomean Veciño Distinguido de Buenos Aires a Carlos Penelas

Carlos Penelas, poeta, escritor e colaborador de Xornal de Betanzos, será nomeado Veciño Distinguido da Cidade Autónoma de Buenos Aires. O acto de entrega da distinción levarase a cabo no Centro Cultural e Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte- onde dirixe un obradoiro literario- o vindeiro xoves 10 de outubro ás 19 horas.

O acto consistirá na entrega do diploma que o recoñece como Veciño Distinguido da Cidade Autónoma de Buenos Aires, pola súa recoñecida e destacada obra poética e literaria de alcance mundial. A seguir, haberá un viño.



Xornal de Betanzos, 8 de octubre de 2019

viernes, 4 de octubre de 2019

Reconocimiento y distinción al poeta Carlos Penelas

El jueves 10 de octubre a las 19 horas, Carlos Penelas recibirá el diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial. Será en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154.


El Dr. Jorge Alberto Giorno, presidente del Partido de la Ciudad en Acción, tiene el agrado de invitar a usted a la entrega del Diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Carlos Penelas, por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial.

El acto se llevará a cabo en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154, el jueves 10 de octubre a las 19 horas.

Entrada libre y gratuita. Se servirá un vino de honor.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Carlos Penelas en "Todo es Cuento"

"Todo es Cuento" acaba de editar tres relatos breves de Carlos Penelas: El tren, Final y Diario. Las separatas se pueden retirar en forma gratuita en Editorial Dunken, Ayacucho 357, Capital Federal.


Carlos Pensa, tiene una larga trayectoria cultural en nuestro medio. Novelista y cuentista reconocido, es fundador y director de Todo es Cuento. Viene publicando a escritores noveles y autores prestigiosos. Explica Pensa:

"Nacieron para volar: livianas, esbeltas y con mucha belleza en sus contenidos. Esos atributos les permiten circular sin límites espaciales y burlando la ley de gravedad ya que las separatas de “todo es Cuento” pesan sólo algunos gramos para mejor llegar a cualquier lugar del planeta. Cada ejemplar es portador de todo tipo de narraciones, historias, experiencias u opiniones de los autores: la brevedad de los contenidos es un ejemplo de economía textual lograda sin renunciar a la calidad y profundidad que siempre exhiben las obras editadas".

También nos explica: "En resguardo de la propiedad intelectual de los autores todas las separatas son legalmente registradas en la Dirección Nacional del Derecho de Autor. Esa repartición oficial me obligó a ser el director de la colección como responsable de las ediciones: así figuré desde noviembre de 1992. La obra siguió creciendo, se afirmó editorialmente y aquella misma Dirección Nacional me exigió llamarme director-propietario, para seguir dándole amparo legal a los autores que circulan publicados en cada número: de ese modo me debí denominar a partir de marzo de 1997, aún cuando me sigo sintiendo un simple coordinador de esfuerzos artísticos".

Han sido publicados en esta colección, entre otros, Fernando Sorrentino, Adolfo Pérez Zelaschi, Carlos María Romero Sosa, Charles Dickens, Cayetano Ferrari, Joaquín V. González, Carlos Enrique Berbeglia, Joaquín Balaguer...

martes, 17 de septiembre de 2019

"Ofrenda de la luz", de Carlos Penelas, próximamente en librerías

En unos días saldrá a la venta el nuevo poemario de Carlos Penelas, Ofrenda de la luz. Lleva dibujos originales de Eugenia Limeses y está dedicado a la memoria de su admirado y querido amigo Héctor E. Ciocchini.


Como se recordará el profesor Ciocchini fue un finísimo poeta y uno de los contados eruditos de nuestro país. Luis Franco, Héctor E. Ciocchini y Ricardo E. Molinari fueron los principales maestros de Penelas.

Ciocchini fue el primer warburgista argentino, poeta, crítico y docente más notable que tuvo Argentina. Le apasionaron, entre otros, las poéticas de Char, Góngora, Keats, Mallarmé y Valéry. Fue, además, un medievalista de trascendencia universal.


ELEGÍA DEL MAR Y DE LA ROSA

1.
He desandado el camino de leyendas,

descifrado relatos celtas.

Lloré de rodillas en el bosque de pinos,

desde un álbum familiar navegué

una barca de piedra en la tempestad.

Debo contarles, amigos, que mis mayores

escribieron sobre la tierra de lluvias

leyes de la piedad y de la muerte.

Descubrieron un hechizo, un unicornio,

la lumbre de la alcoba, caballeros medievales,

losas anónimas por el agua acariciadora.

Y la mar embellecía arenas.

Infinita, silenciosa.


2.
Los espectros santifican aquellas ausencias;

velan por mí imperceptibles nubes.

Veo vientos y olas y abandono.

Siento que el mundo ofrenda una fábula.

Antes creyeron en el trueno,

en la cosmogonía del mar o de la rosa,

la conciencia del vivir y del ayer.

Los observo en el destino del amor.

Ahora, es delicada y bella esta llovizna.


Abro los ojos al azar ante una luz tan alta.


Carlos Penelas
(Ofrenda de la luz, 2019)

Taller literario