jueves, 23 de marzo de 2017

Vidas de fuego

Biografías anarquistas
Walter Marini (compilador)
Buenos Aires, 2017.
Editorial Sudestada.
Antología. Prosa.


"Nosotros nos llamamos libertarios, lo que significa que creemos que la perfección humana debe ser obtenida con el máximo de libertad y no por efecto de coerción, y que todo lo que hay de malo en la naturaleza humana puede ser eliminado solamente con la eliminación de sus causas y no con la coerción o alguna imposición que provocan mayores daños, agregando mal al mal" (Bartolomeo Vanzetti)

La historia del movimiento obrero argentino no puede ser contada sin registrar en sus páginas la irrupción de personajes de la talla de Simón Radowitzky, de Errico Malatesta, de Kurt Wilckens y de Severino Di Giovanni; sin dar cuenta de las internas entre los redactores de La Protesta y de La Antorcha, sin detenerse en los gritos y los puños en alto durante las marchas de la Semana Trágica, sin reparar en la lucha de los peones santacruceños o en la audacia de los expropiadores armados apenas de coraje y convicción.

El ejemplo de tantos hombres y mujeres decididos es el motor que empuja esta compilación desde Sudestada. En ella, se entrelazan los relatos de Osvaldo Bayer, la epopeya de Radowitzky desde el penal de Ushuaia, la historia de amor de Severino Di Giovanni y América Scarfó, la leyenda de Buenaventura Durruti (a cargo de Carlos Penelas) y el papel de los anarquistas durante la Guerra Civil Española, el ejemplo de mujeres valientes como Virginia Bolten y Juana Rouco. Un puñado de historias, una serie de vidas de fuego que permite alumbrar, desde el destello de su espíritu libre, los días por venir.

domingo, 19 de marzo de 2017

El poeta lee sus fantasmas

He vuelto a releer cuentos del creador del realismo mágico. Me refiero, amigo lector, a Arturo Uslar Pietri. Y también releí Godos, insurgentes y visionarios. Difiero de su posición en torno a Sarmiento y a su mirada sobre ciertos caudillos. Pero eso no interesa, en el fondo su pensamiento es siempre lúcido, inteligente, de una fineza intelectual impecable. “Mueran los blancos, los ricos y los que saben leer” enarbolaba José Tomás Boves, conocido como El León de los Llanos y también como La Bestia a Caballo. Nada es novedoso en estas tierras cargadas de brutalidad, resentimiento, masas amorfas y populismo sin fin. Nada es novedoso en la demencia o el extravío.


Un poeta, es archisabido, no adquiere su condición de tal sólo por un libro o por una línea. Su obra moviliza impresiones, nostalgias, desprendimientos, amores inseguros. Es portador de estados de ánimos, de sensaciones, de nostalgias. Refleja lo que descubre y lo que intuye. Alejado de los falsos pudores su vocación está en la soledad, en la madurez de la voz, en la ambigüedad de lo cotidiano.

Mis amigos conocen algunos aspectos de mi vida. Los contados lectores, que con valor y voluntad recrean mis palabras, ignoran aspectos cotidianos. Tal vez sea saludable. De todas formas quiero decirles que soy un hombre que divaga como un adolescente sin saber en realidad de aquello que hablan, con el ceño fruncido, los hombres importantes. Soy, si se quiere, un libertario aristocrático. Tengo hábitos austeros, carezco de deudas, me arreglo con lo indispensable. No sé manejar, por lo tanto no tengo automóvil. Tampoco tengo celular ni Facebook. Y me defino agnóstico. Afortunadamente soy un desconocido para los señores de la cultura. (Mis padres me enseñaron a ser tenaz, a ser solidario, a ejercer la moral cotidiana. Y que el dinero es secundario. Sólo los afectos y la conducta importan).

Siempre que puedo digo no. Al poder, a la confabulación, a los casamientos, a los cumpleaños, a la imbecilidad. El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo, me confesó un mediodía Saint-Exupéry. Por eso releo desde mi adolescencia a Pirandello, Thoreau, Ionesco, Swift, Montale, Quevedo, Twain, por citar unos pocos. De ellos hablé en los programas que tuve en Radio Nacional, por la década del ’80. Y de uno de los novelistas que me maravillaron a los veinte años: Giuseppe Tomasi de Lampedusa.

El Antichton o la antitierra es un lugar místico de cuya existencia Pitágoras nos dejó un testimonio. Antichton es un país al revés, definitivamente negado e imposible para los seres humanos. Allí, como en las canciones de María Elena Walsh, existe el mundo del revés. La nieve cae hacia arriba, los árboles crecen hacia abajo, el sol luce negro, los habitantes son gente de dieciséis dedos que entran en trance bailando... Se decía que ellos no podían venir hacia nosotros ni nosotros hacia ellos. Era lógico, desde el absurdo. Más tarde, todo el medioevo habló de “el otro lado del globo”. Para los griegos -recordemos- el hemisferio sur estaba deshabitado y era inhabitable.

Ulises, en busca de la montaña del Purgatorio sabía que se encontraba en el corazón, en el centro de Antichton. De donde nadie regresaba. Dante y Virgilio, en la Divina comedia encuentran a Ulises ardiendo en el octavo círculo del Infierno por haber intentado llegar a la montaña prohibida. ¿Fue como un alma muerta? No. Era un ser viviente sediento de conocimientos. Pero Ulises -hay que saberlo- fue afortunado, pues arrancó la Rama de Oro -que es el pasaporte para regresar al país de los vivientes- y rompe con la profecía de Tiresias, el profeta ciego, que señaló que el héroe no hallará la dicha en su palacio de Ítaca y que la Muerte le llegará del mar.

Le dije a mis hijos en reiteradas oportunidades que fecharé un poema como un forastero en la tierra natal, en Espenuca. Minucioso y adusto recorreré acantilados. Y el mar, los senderos secretos de la luna. Sé que sentiré el tiempo con una alegría enorme, una conmoción exagerada, que abre el alma y el silencio. Sacralizando la poesía, abandonando la pompa verbal de los cenáculos literarios, las poses afectadas de los señoritos atildados. Iré, como una inesperada iluminación, articulando sueños y diálogos interiores.

Tramas íntimas, una lectura crédula de la imaginación. La lectura es reunir secretas afinidades, voces circunstanciales que no se resignan al olvido. Una forma de intentar plasmar fábula y belleza.

Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2017

sábado, 18 de marzo de 2017

Biografías anarquistas

Carlos Penelas forma parte del libro Vidas de fuego, editado por Sudestada, con un artículo sobre Buenaventura Durruti.


El ejemplo de tantos hombres y mujeres decididos es el motor que empuja esta compilación desde Sudestada. En ella, se entrelazan los relatos de Osvaldo Bayer, la epopeya de Radowitzky desde el penal de Ushuaia, la historia de amor de Severino Di Giovanni y América Scarfó, la leyenda de Buenaventura Durruti y el papel de los anarquistas durante la Guerra Civil Española, el ejemplo de mujeres valientes como Virginia Bolten y Juana Rouco.


La compilación es de Walter Marini. Carlos Penelas es autor del capítulo "El pueblo se amaba en Durruti".

El libro se vende en kioscos de diarios y librerías. Pedidos por mensaje privado o escribiendo a sudestadarevista@yahoo.com.ar. Más información en http://www.revistasudestada.com.ar/articulo/1551/vidas-de-fuego

viernes, 17 de marzo de 2017

En catálogo

El huésped y el olvido, último poemario de Carlos Penelas, formará parte del "Catálogo 28" de Editorial Dunken, para la promoción y difusión de sus publicaciones.


Recordemos que el libro ya puede adquirirse en las principales librerías porteñas, y on line. Próximamente, será presentado en Buenos Aires.

martes, 14 de marzo de 2017

Anarquía y creación, por Carlos Penelas

¿Hasta qué punto y a partir de qué elemento explicar o teorizar sobre lo imprevisible? ¿Cuál es la evolución o las leyes de la generosidad, del amor, de la belleza?


Cuando abordamos el discurso lírico o el poético hay varios prejuicios que necesariamente debemos anular. Intuimos un cierto pudor verbal que disfraza el malestar de nuestra conciencia. La palabra anarquía es un ejemplo típico. Hay en ella raíces ideológicas, una expresión estética y también una voluntad ética. Entonces, uno de los prejuicios que debemos combatir es esa enseñanza histórica o literaria de períodos estáticos. La serenidad del espíritu griego fue un mito que nació con posiciones goetheanas y de toda la escuela idealista alemana. Lo que hubo fue un helenismo de pugnas y contrastes. Desde Arquíloco en adelante los poetas ponen en tela de juicio la autoridad de la tradición, de los dioses, divorciando lo real de lo mítico, justificando el goce de lo vital y su trascendencia ética. Rodolfo Mondolfo ya nos dio su visión del feudalismo homérico. No otra cosa fue el Renacimiento: crisis y contradicciones. Sólo las mutilaciones y deformaciones sectarias dan perfiles estáticos. Sintetizando: la historia es dialéctica, fruto de crisis, discrepancias y litigios sociales cuya faz amenazadora resurge bajo nuevas máscaras. En las páginas de Homero se anticipa la raíz filosófica de Pirandello.

Oscar Wilde escribe textualmente: “La forma de gobierno más adecuada al artista es la ausencia de todo gobierno. La autoridad, sea del que sea, sobre el artista y su arte, es siempre absurda”. El estremecimiento ontológico de lo poético indaga nuestra intimidad. Intentamos un cuestionamiento global en cada crítica, en cada itinerario. Desde ese circuito tratamos saber desde dónde escribimos, de definirnos ante el otro por los rasgos que nos diferencian y distancian.

En un trabajo publicado por el profesor Hugo Cowes se hace referencia al poeta inglés John Agard, quien repetirá la experiencia de Mallarmé, salvando un siglo de distancia, “uniendo las dos revoluciones, la revolución en la realidad histórica y la revolución poética”. El poema comienza con un verso admirable, de tensión social, como expresión de una clase dominante: Yo no soy un caballero de Oxford. Fijémonos en el valor de este verso, su insurrección. Y más abajo, en tono intimista nos dice: yo soy un inmigrante. Aquí el poeta contrapone jerarquías sociales, y nos manifiesta su historia, una historia que lo hace sentirse exiliado, perseguido.

Yo no tengo un revolver
yo no tengo un cuchillo.
Pero atacar a la reina inglesa
es la historia de mi vida.

Yo no necesito un hacha
para destruir vuestra sintaxis.
No necesito un martillo
para hacer puré de vuestra gramática.

“Recuerden que Mallarmé decía que quería ser un sintáctico”, nos indica Cowes. Sin el sentido de lo iniciático no hay acercamiento a la belleza. Hay un don de sentir la pasión sensorial e intelectual, un designio que regula la vida del universo, los signos que el poeta advierte en el mundo autobiográfico como una alegoría de la mirada utópica. Unamuno dirá: “Soy villano de a pie, no caballero”

La palabra, en el poema, encuentra el tono de la intimidad. Ocupa la zona íntima de la literatura. Nos dice René Char que “lo que más hace sufrir al poeta en sus relaciones con el mundo, es la falta de justicia interna”. El poeta descubre un orden cósmico, desde su rebeldía participa de lo desconocido. En un erudito ensayo sobre crítica y estilo, el poeta Héctor Ciocchini reflexiona: “…la lucha por el poder y los honores ha secado la raíz misma del hombre. Somos, podríamos decir, por determinación de los tiempos los ‘últimos ángeles’ de que habla Baudelaire”.

Cada línea del poema es una imagen de lo absoluto. Cada espacio en blanco, en esta concepción, es otra posibilidad de lectura de los silencios, otra significación de la forma interior del poema. Un plano del afecto, de la libertad temporal. Un nexo equivalente al ritmo interior, al espacio mental que graba su estética sobre el blanco papel. Desde esta óptica, desde la realidad, nos abandonamos a la fisiología de la pasión libertaria.

En Lucrecio observamos el sentido de lo divino en la naturaleza. Hay una conciencia mitológica, una sensibilidad que responde a la ingenuidad creadora, a la más alta universalidad, a la fascinación por lo maravilloso. Es válido recordar que en toda obra de’ arte hay un orden propio que forma el estilo. Una pintura religiosa o escultura -pongamos como ejemplo- que muestra una virgen o un crucifijo, obra que podemos admirar en el museo o en la iglesia gótica o románica, es la expresión artística de un sentimiento. El poder eclesiástico quiso que la música sacra o la arquitectura fuera signo del reino celestial. Detrás de la imagen o del canto gregoriano está la nostalgia por 10 sagrado, la culpa y el pecado, cultura que impone la reasunción del mito. Por eso reafirmamos la plena libertad del artista -no importa el tema-la rebeldía del creador (desde Miguel Ángel hasta Eisenstein), la desacralización del arte, pues lo humano reemplaza la nostalgia de lo sagrado, superando la institución del oro Vaticano.

Si leemos a Pietro Aretino descubriríamos que tuvo una absurda fama de escritor sensual o indecente. Su obra posee una sensación de soledad, en sus páginas analiza la vida como una mascarada extravagante, sombría, sucia. La miseria de la carne es producto de su corruptibilidad. La cópula en Aretino simboliza la monótona satisfacción en el hombre y la avidez de dinero en la mujer. Es un pesimista que odia lo falso. De allí nace su estética. Busca la naturalidad, la íntima sinceridad del hombre. Un cristiano sin fe que ve en la humanidad la lujuria, la guerra, la servidumbre sujeta a la desesperación, la obscenidad de los poderosos.

Cuando se habla de utopía por lo general se interpreta que se hace referencia a un proyecto imaginario, desmedido. Sería un sinónimo de lo irrealizable, algo quimérico. Aquellos que plantearon la idea de la utopía fueron hombres comprometidos con su tiempo, con la realidad social, política y económica que les tocó vivir. Tomás Moro -político, diplomático, humanista- concibe la isla de Utopía (1516) como una posibilidad diferente a la sociedad inglesa penetrada por el robo, la corrupción y la miseria. Desde la cárcel, inspirándose en las agitaciones campesinas de Calabria, Tommaso Campanella escribe La ciudad del sol (1602),como un ejemplo de sociedad comunitaria. En 1656 se publica Oceana. Su autor, James Harrington, desafía desde sus páginas la Inglaterra de Cromwell. El mismo Francis Bacon propone en su Nueva Atlántida (1627) una acción política. Desde otra óptica, Montaigne o Rabelais acusan a una sociedad hipócrita y dogmática. En nuestro siglo, Un mundo feliz (1946), de Aldous Huxley, 1984, de George Orwell escrita en 1949 o Farenheit 451 de Ray Bradbury (1954) tienen una visión pesimista, supuestamente antiutópica. En realidad nos señalan una cultura de la resistencia, o la esperanza desesperada.

Evocamos a Novalis, para quien las cosas no existían hasta ser trocadas en poesía. “La poesía es lo verdadero, lo absolutamente real. Este es el nudo de mi filosofía. Tanto más verdadero cuanto más poético”.

Heidegger, parafraseando a Holderlin, expresará: “La poesía no es un simple adorno que acompañe a la realidad humana, ni un simple entusiasmo pasajero, no es tampoco una exalta ción o un pasatiempo. La poesía es el fundamento que soporta la historia, y por tanto no puede considerarse sencillamente como una manifestación cultural y menos aún como la expresión del “alma de la cultura”.

Debemos tener presente la subversión de los poetas, desde Safo hasta Mallarmé. El propio Baudelaire atemorizó a los burgueses. “Los burgueses de mitad del siglo XIX se asustan, y las Flores del Mal fue un libro censurado, llevado a la justicia, que quiere disponer que esos juicios contradictorios sean uno falso y el otro verdadero. Quieren que el cielo esté arriba y el infierno abajo. Que el cielo sea el bien y el infierno el mal”

Para seguir compaginando nuestra visión, el ejemplo de Herbert Read: “La oscuridad en poesía no puede ser tenida meramente como una cualidad negativa, como una posibilidad de alcanzar el estado de claridad. Es un valor positivo.”

Una cultura oficial que juzga desde los prejuicios impuestos por una sociedad, por la ideología de la clase dominante, crea, organiza, la creencia de una realidad. Esto es muy conocido y no hay necesidad de ahondar más. Es simplemente necesario para analizar mejor los códigos culturales. Sin argumentos necrológicos o índices moralistas. Sin acumular rencores, sin epitafios.

El arte sirve siempre a la belleza, a la felicidad de existir. “La naturaleza está en el interior”, recuerda Cezanne. Los animales o seres pintados en las cuevas primitivas irradian duplicidad. Es una textura imaginaria de 10 real. Simbolizan la falta de jerarquía en las civilizaciones, no hay progreso. La obra de arte siempre va hacia el fondo del porvenir. Hay fragmentos de Rodin que son estatuas en otros escultores. Se unen en la percepción, en la analogía. Es el” grito inarticulado” del que habla Hermes Trismegisto, “que parecía la voz de la luz”. El creador busca siempre esa irradiación de lo visible, el umbral que deja soñar. Los ciegos, dice Descartes, “ven con las manos”. El modelo cartesiano de la visión es el tacto.

Malraux escribe refiriéndose a André Gide: “Tal vez no sea correcto ver a André Gide como filósofo. Yo creo que es otra cosa: un asesor de conciencia”. Pensamos que el poeta es siempre un asesor de conciencia, o para decirlo con palabras más actuales, un objetor de conciencia. El poeta y su escritura estarán fuera del conformismo, de la actitud represiva que toda sociedad impone. Walter Benjamín afirmaba: “El conformismo oculta el mundo en el que se vive. Es un producto del miedo”. Pensamos que la inspiración estética es libertaria, no reconoce límites ni estratificaciones . La imaginación poética comprende un propósito utópico, que tiene contrariamente con lo que se dice a menudo, una racionalidad específica, un orden de la sensibilidad que apunta a los sentidos, al sentimiento estético. Lleva a la pasión, el confuso clamor de la vida, la destrucción de una voluntad centralizada que intenta negar la vida de la imaginación. “Para existir todo lo que es vivo debe tener forma y así el arte, aún el arte trágico, es el relato de la felicidad de existir”. Es la voz de Boris Pasternak.

El humanismo nos enseña en la naturaleza de las imágenes, el lúcido orden de nuestra esencia íntima. El mundo de lo soñado aún persiste en lo desaparecido. La indagación, el temperamento, el redescubrimiento nos guía hacia la belleza para conocer el alma del universo y del hombre. Tal vez como lo deseaba Henry David Thoreau: “El arte de la vida, de la vida del poeta, es hacer algo no teniendo nada que hacer”.

Sin libertad interior no existe acto poético. La dignidad del poema es la dignidad del valor ético de su hacedor. y del lector. Por eso son pocos los que aman el poema. Somos responsables de nuestro amor, de cada acto afectivo que construimos. La intuición y la densidad poética nos hablan con voz interior, es un acto de confesión. La naturaleza de lo vivo busca su estrella y su infinito. Y el arte literario no puede ser ajeno al contenido ideológico. Prometeo resume la biografía del hombre al luchar contra los dioses. Como señaló Luis Franco, uno de los intelectuales más lúcidos y honestos que tuvo esta tierra, “con excepción de los griegos del siglo de Pericles, en las distintas culturas toda función espiritual estaba al servicio de la teología y el incienso”. Y también nos dijo: “Toda actividad del espíritu ha de ser un potenciador y glorificador de la vida y no, al modo académico, un momificador del ímpetu vital”.

Del libro Anarquía y Creación, Carlos Penelas, Torres Agüero Editor.
Publicado en Suma poética, Catamarca, 14 de marzo de 2017.

viernes, 10 de marzo de 2017

Taller literario en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte

Carlos Penelas comenzará un nuevo ciclo del Taller Literario grupal en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. Podrá cursarse todos los jueves, desde el 6 de abril, de 20 a 21:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Carlos Penelas ha publicado más de treinta libros de poesía y veinte de prosa, en una extensa carrera que ya lleva más de cuarenta años desde la aparición de su primer poemario, y sigue vigente habiendo editado recientemente su último libro, El huésped y el olvido. Aquí, algunos de los lineamientos que seguirá el Taller, y una breve síntesis biográfica de Penelas.

Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados

Los talleristas que cursaron en 20102011 y 2013 fueron convocados por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres.


Sobre Carlos Penelas
Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores. Su obra ha obtenido a lo largo de los años el reconocimiento de numerosos autores y prestigiosos críticos.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes. En los últimos años ha realizado extensas giras de conferencias por Europa, Sudamérica y el interior del país.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Más en www.carlossviamonte.com.ar

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.  

viernes, 24 de febrero de 2017

El nuevo libro de Carlos Penelas, a la venta

El huésped y el olvido, recientemente publicado por Editorial Dunken, ya se encuentra a la venta en las principales librerías de la ciudad de Buenos Aires.


Para quienes deseen comprarlo on line, el libro está disponible en la web de la editorial y en Mercado Libre.

En todo el mundo, disponible también en Amazon.

El libro puede hojearse en Google Book Search.

lunes, 20 de febrero de 2017

El huésped y el olvido

Buenos Aires, 2017.
Editorial Dunken.
Ilustración de Alfredo Plank.
Poesía.



CASIDA DEL ROBLE Y LA PRINCESA
Vuelvo al bosque entre lloviznas.
Toco la orilla de la mar,
la lozana niebla de la espuma.
En este lugar las hadas,
el surco de la noche,
la frente súbitamente bella y encendida.
Atravieso el gozo junto a pájaros
que bordean la hierba.
Las ramas en los labios llaman divinidades.
Fina arenilla de verano asomada.
¿Dónde termina el viaje?
¿En cuál eternidad adentrarse?

-----------------------------------------------------------------

¿QUIÉN ESCUCHÓ ESA VOZ?
Se mezclaban golondrinas
en la inquieta memoria de los ventanales.
Había un texto de Martín Códax,
el tablero de ajedrez que aún espera,
el soneto de Quevedo , una fotografía de Estambul,
un levantarse de la tarde medida
que roza y vuela la urgencia de los labios.
Y un film con Louise Brooks en el altillo.
Se escucha el ocio recogido de las aves
en un bosque de cedros.
O en los manteles con sus vinos solitarios
que parecen regresar en balandras,
con los marineros de las ráfagas y de la fugacidad.
Allí la rosa azul de Novalis,
las caracolas de los pastores,
el desvelo de la madrugada en el dosel.
Ahora nombro a la doncella en el lecho.
Y rodeo la insolencia de sus caderas.

-----------------------------------------------------------------

LUGARES
He caminado las callejuelas de Fez,
su medina, los monótonos olores de las curtiembres.
He dormido en el Hotel Alexandra de Copenhague.
En una taberna de Gijón brindé con camaradas libertarios.
Puedo pensar en Montevideo, puedo hablar de Compostela,
de la nostalgia por Trieste, por Edimburgo.
Puedo sentir chañares, algarrobos, sombras.
Me es imposible no recordar
el puente de San Carlos y el Moldava.
O el Caffe Greco, il Cembalo en la ribera del Tiber.
Desvelado he regresado al Museo del Prado,
al Hermitage, al National Gallery, al Museo de Orsay.
He viajado de noche por el Danubio,
atravesé el desierto de Atacama,
la soledad y el abandono de las malezas sureñas,
el candor y los ponchos en Belén,
la biblioteca de Coimbra, el Cementerio Civil,
el poniente y la luna en Pumamarca,
el riachuelo, un terraplén de Avellaneda, un zorzal.
La soledad perpetrada en los ojos cerrados y pájaros volando.
(La ternura y la fineza de un mimo canadiense
frente al templo de Augusto, en Pula).
Conocí al Marqués de Santillana, a Antígona,
viví la intimidad de Shakespeare, de Pirandello, de Cervantes,
compartí palacios del Renacimiento
junto a Beethoven, a Schubert, a Zbigniew Preisner.
He comprado una pipa en Liubliana
y artesanías bellísimas en Goriza.
He nadado en Cayo Blanco, en el Cantábrico, en Chiloé.
Puedo evocar la ciudad de los toldos rojos,
puedo evocar París, puedo decir Goya, Velázquez.
En sueños caminé una y otra vez
por secretas galerías, por Capri, por Siracusa,
por monasterios donde mis hijos erraban la infancia.
Ahora todo parece ilusorio, misterioso.
Y no comprendo el tiempo ni las voces.


"El descanso del Amor", de Alfredo Plank, es la obra que ilustra la tapa.

El texto de contratapa y un estudio preliminar corresponden a la profesora en Letras Marita Rodríguez-Cazaux.

jueves, 16 de febrero de 2017

El rey se muere

Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura.
Eugene Ionesco 
 

Lo disparatado, la trivialidad, las moralejas ingenuas, los genocidios, lo inverosímil de lo bíblico se da en lo político, en la interpretación irracional de la historia, en las falsedades ideológicas, en la vida cotidiana, en el absurdo que nos rodea, en la demencia generalizada. El existencialismo y una mirada libertaria me ayudaron a comprender la teatralidad de las mutaciones.

Esto, y no otra cosa, configuran una sociedad que por lo general no se encamina hacia el intelecto sino hacia lo emocional. De aquí el delirio, el extravío, la imbecilidad, la religiosidad populista, la tradición, la picardía criolla, el mesianismo. Todo junto, entonces. Sectas, esoterismo, el moralismo anacrónico, Pachamama y el Gauchito Gil, el mito de la Nación Católica, los evangelios apócrifos, el Arca de Noé, el cinturón de castidad, los movimientos masivos de rock, las multitudes en los estadios, las cámaras de torturas, lo inquisitorial, las revoluciones cesáreas, la santidad, lo plebeyo y lo sagrado. Desde lo religioso y desde lo militar se fue formando nuestro pasado populista. Entonces la ilusión, la sordera, lo cotidiano, la iniquidad.

No hace mucho, el teólogo alemán, Johannes Baptist Metz, parafraseando a Marx señaló: “El opio de los pobres hace rato que ya no es la religión. Lo es la cultura de los medios de comunicación”. El caballero, no nos olvidemos, fue fundador de la Nueva Teología Política. Vivimos una Argentina concreta, humillada y en decadencia desde hace décadas. ¿Siete, diez? ¿Un poco más? ¿Granero del mundo o culo del mundo? Sin trompetas ni víctimas, por favor.

El Papa Peronista, Francisco, -que seguramente no leyó a Todorov - nos mintió o no leyó bien. Habló, en una reciente entrevista con el diario El País, de “cipayos”. (Cipayo, del persa: soldado indio del siglo XIX que lucha a favor del Reino Unido, Francia o Portugal, secuaz a sueldo). Cuando yo era adolescente recuerdo ese eslogan populista, tercermundista de: “Patria sí, colonia no.” Y también: “Pueblo sí, cipayos no”. Nuestro representante de Dios en la Tierra, del Universo y más allá, fue parte de la agrupación Guardia de Hierro, no nos olvidemos. Bueno, en esa entrevista dice que la palabra “cipayo” figura en el “poema nacional argentino”. O yo leí mal o el Santo Padre o Padre Santo, leyó una versión en arameo. En ningún lugar José Hernández, autor del Martín Fierro, escribe ese vocablo. Pero así son las cosas. Un extravío se monta sobre otro y aquí estamos. Entre arcones, santuarios, fachadas, bombos y conversos.

La decadencia de nuestro país, para redondear, comienza en 1930 con un golpe militar. Luego todo se fue perfeccionando. El populismo, el militarismo, las corporaciones sindicales, el empresariado, los intelectuales del popolo, obispos y arzobispos y patriarcas, monaguillos y patanes, políticos reaccionarios, nos llevarían de a poco a la violencia, al autoritarismo verticalista, a la lucha guerrillera, al nacionalismo patriotero, al saqueo sistemático de lo que fue una nación, al mesianismo. La corrupción no nació con el Banco Ambrosiano ni los prostíbulos son creaciones de Satanás. Esta última década, es banal reiterarlo, es la frutilla de la corrupción. Se robaron todo. Sin profanar a los dioses terrenales o a los episcopus, compañero. Francamente deleznable. Recomendamos leer a Loris Zanatta y a Hans Magnus Enzensberger.

Aquí, señores, nadie pide disculpas de nada. La brutalidad, el cambio de signo, las monstruosas interpretaciones, la borrachera ideológica, la demagogia, la hipocresía, el llamado a los líderes y a los hombres fundamentales, se da con la facilidad de un partido de truco. Y las masas aplauden a Falaris, a Nerón, a Hitler, a Idi Amin, a Mussolini, a Stalin, a Mao o a Castro. De allí a la Guerra Santa, los horrores de Auschwitz, los campos de exterminio en Gulag, el pensamiento único, la religión secular, el maniqueo. Repasemos delicadezas de otro tipo: “Libros sí, zapatillas no”, “Patria o muerte”, “Religión o muerte”, “Socialismo Nacional como manda el General”. Nuestro supremo general -del camarada Perón habló- apoyó a Montoneros sin rubor para luego manifestar que había que “exterminar uno a uno a esos psicópatas”. Y crea la Triple A y decretos para aniquilar la subversión. La sordidez oficial y las burocracias inmovilistas y beatas cumplieron. Los prohombres de una u otra facción estaban limpiando las pelusas de sus uniformes.

La mentira, la impertinencia, la glorificación se da y se ha dado siempre desde el Estado. Y todos los Estados -no olvidemos que el Vaticano es un Estado- actúan con prebendas, con glorificaciones, con mausoleos, himnos, mártires, doctrinas, apotegmas y escándalos. A veces con impericia, otras con imprudencia, siempre con engaños escandalosos. Y la guerra, siempre la guerra como solución. A veces revolucionaria, otras contrarrevolucionarias. Poco importa, resurrección y ascenso, olvido y represión, dogma. Y a cambiar de rumbo según el gobernante de turno, a cambiar de ideología, de pasado, de simbología, de blasfemias. Todo sea por el poder, por el mito, por la destreza política, por la verdad revelada. Y cambiamos retratos, estampillas, fotografías, plazas. “Yo señor, no señor, ¿pues entonces quién lo tiene?” Zurcen un coro nostálgico y jadeante pero Alberto Nisman fue asesinado. Todo viene de aquello: chovinismos, virilidades, monopolios del azul y blanco. Esfumaturas mitológicas, querido amigo, esfumaturas.

Sin pretender hacer en este breve artículo una sociología filosófica podemos observar la falsa retórica, el discurso celebratorio, el carácter moral y dual de una suerte de pensamiento fundamentalista. En nuestro territorio un poco más que en otros. Y al levantar la cabeza descubrimos el mundo, la pobreza inasible, los refugiados, la construcción de muros, barreras de misiles, pantallas mediáticas, campos minados, seres humanos ahogados en el mar, barcazas, seguridades artificiales. Nos distraemos con frecuencia, nos preguntamos por los logotipos de las mercancías, consumos baratos de los despojados. De allí la adicción de los eventos colectivos, los goles de Messi, Federer o Murray, los negociados de la FIFA, la homosexualidad de Julio III, los multitudinarios cortejos fúnebres, el formalismo, lúmpenes con pancartas, el nefasto papel de juventudes adormecidas, cálculos estratégicos, la anomia, los neonazis, la mística de Laclau, la superficialidad, el vacío, el wasap, la falacia institucionalizada, el lagrimón enternecido, maquillaje y heroísmo. Hay tiempo, hay tiempo de sobra. El Vaticano es un claro ejemplo: absolvió a los judíos del crimen de deicidio en 1965. Casi nada lo del ojo… Plaga obscena. Amén.

Algo que nos es fácil olvidar: el pensamiento libertario nunca habló de los pobres, siempre revindicó al proletariado. Parece lo mismo, no lo es. La desesperación, el desarraigo, el drama de los niños en campamentos terribles, la traición, el terrorismo, la crueldad encubierta, el petróleo y un beduino montado en una mula, los rostros borrosos o gastados, terminan por confundirlo todo. “¿Por qué nacimos a esta vida?” se preguntaba Berger. El deseo no conduce a la libertad, la libertad del deseo entonces…

Caro lector: sigo defendiendo la libertad de conciencia y la laicidad. Mi padre solía subrayar: soy librepensador. Y a usted le recomiendo, como aconsejaba mi tío Pedro: “Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro”.

Carlos Penelas
Buenos Aires, febrero de 2017

miércoles, 15 de febrero de 2017

Carlos Penelas regresa al ring

Luego de ver reiteradas veces films de los mejores boxeadores del mundo - Muhanmad Ali, Sugar Ray Robinson, Joe Louis, Jack La Motta, Nicolino Locche, Sandy Saddler, entre otros - el poeta ha decidido regresar al cuadrilátero. Categoría mediado, 160 libras, WBO.


viernes, 27 de enero de 2017

Comienzan los talleres literarios 2017

Carlos Penelas retomará sus talleres literarios individuales en febrero. Se dicta una vez por semana en horario a coordinar con el tallerista. Informes al 4371-6686 y penelascarlos@yahoo.com.ar 



Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Muchas talleristas son convocados e incluidos por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres. Además, muchos de sus alumnos ya han editado trabajos en soledad.

Sobre Carlos Penelas
Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes.

Consulte aquí la bibliografía completa de Penelas.

miércoles, 4 de enero de 2017

El ring, la Visera y los poetas clásicos

In memoriam, John Berger

Ahora, que todo es descortesía y confusión, donde el despotismo o la historia nos muestran héroes, monumentos, falsedades que para contrarrestar los propios defectos se alaban líderes, ambiciones o dudosas fraternidades, debemos más que nunca denunciar la videncia transitoria, las incantaciones demagógicas y volver a la sensibilidad de lo estético, a ese anhelo inicial que es presagio, evocación y lirismo.

A los seis años, Roberto – mi hermano mayor – me regaló unos guantes de box rojos y un puching ball. Para niños, claro. Eran los tiempos de una niñez festiva, las horas en las cuales Carloncho soñaba con los cowboys, la pelota de goma y la plazoleta de Suipacha y Viamonte.

Mi padre era amante del fútbol y del boxeo. Mi hermano mayor, del box y del automovilismo. La primera vez que pisé el Luna Park fue para ver a dos plumas de fama: el argentino Alfredo Bunetta contra el español Fred Galiana. Empate. Creo que corría el año 1956. Recuerdo un estadio colmado y miles de cigarrillos encendidos. Y las luces del ring. Y la campana.

Mi padre simpatizaba con Julio Mocoroa y con Alfredo Prada. En casa todos eran simpatizantes de Prada. Las razones eran varias. Con los años lo conocí, estuve a punto de hacer un libro sobre su vida y su época. Mi hermano era admirador de Eduardo Lausse. Lo conocí en 1989, en Suipacha y Lavalle, donde tenía un pequeño local de deportes. En mi casa me hablaban de Pedro Quartucci, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París, 1924.

A mí me tocó ver a un dios, a un boxeador único, un metafísico del cuadrilátero: Nicolino Locche. Para quien abomina de los idiotismos y las trivialidades, de la banalidad o lo artificioso, Locche es el ascetismo lírico, más que un boxeador es una dilatada forma de la metáfora, de la claridad, de la emoción.

Mis mayores me enseñaron a leer bien, a pensar bien, a percibir el decoro, el trabajo, la honestidad, a mirar y a ver box, a gozar con los estilistas. Recuerdo a Goyo Peralta, tal vez el mejor boxeador argentino en su categoría. Aprendí a sentir la escuela de los mejores. En literatura, en los maestros del Profesorado en Letras, en la pintura, la escultura o la amistad.

Vivía la Visera junto a mis padres, mis hermanos y mis primos. Allí la presencia de los semidioses, la bienaventuranza, el orbe diabólico en esferas angélicas: Varacka, Grillo, Maldonado, Pastoriza, Bernao. Allí los fantasmas que evocaba mi padre: Bello, Erico, Seoane, Sastre. Muchas veces cenaban en el bodegón de mi tío Pedro, el sábado por la noche. Luego llegó un solo nombre homenajeando lo mejor, el arte impar, los pases conmovedores como latidos, la limpia eficacia, lo imprevisto, la parvedad justa y esencial, la ruleta marsellesa, el dribling con rabona, una memoria humana que es leyenda: Ricardo Bochini. Un hombre modesto, inteligentemente creador. En mi escritorio tengo una fotografía suya, dedicada. Al lado un retrato de Wagner y otro de Borges.

Junto a mis hijos la felicidad al ver correr a Albeiro Usuriaga, la gambeta del Kun Agüero, el vuelo de Islas, la sobriedad en Gabriel Milito, la pegada de Perico Pérez, el regate de Federico Insúa…

El deporte me enseñó a desdeñar lo burdo y a mantener la mente sana. Hoy la industria cultural como la industria deportiva mancillaron todo. Los negociados, los contratos oscuros y millonarios, las mafias enquistadas, las corporaciones siniestras, los arreglos feroces, la corrupción en cada una de las organizaciones mundiales, las barras bravas, la utilización social y política, terminaron escandalosamente con los sueños. Hace poco, Luis Alberto Nicolao, me señaló en la pileta de Geba: “El deporte como nosotros lo vivimos no existe más. Nosotros éramos felices con la fotografía en la tapa de El Gráfico”.

Comprendí desde muy joven que la elegancia estaba por encima de todo; el estilo, la sobriedad, el talento. En un nadador, en un esgrimista, en el billar, en el ajedrez, en el básquet. Con los años fui descubriendo lo mismo en distintas actividades. Ejemplos pueden ser Gene Shacore o Cristóbal Balenciaga. Características identificables donde vemos la unidad de forma y contenido, de vitalidad y belleza. Lo observamos en David Niven, Gregory Peck, Jep Gambardella, Marcello Mastroiani. Analicemos un momento las fotografías de Grace Kelly, Audrey Hepburn, Catherine Deneuve o Charlotte Rampling. En todo hay una simbología, una interpretación o recepción de ese espejo universal que intentamos nombrar. Como escribe Mircea Eliade, “quien no tiene imaginación es como si hubiera sido expulsado de la realidad profunda de la vida y de su propia alma”.

El poeta va recorriendo su pasado intelectual y su pasado vital. Se deja guiar por un tiempo detenido, un esplendor mágico. Se transforma en viajero, en testigo. El poeta conjura su vida en la infancia, en la memoria, en el calor de la mirada. Atrás quedaron los textos griegos y latinos, los grandes poemas de la literatura universal, la pintura flamenca o italiana, las leyendas fantásticas de los celtas. A su alrededor la fatal estupidez, el conjuro del oro y del poder, ídolos del marketing y la desintegración de nuestra época. Otros tiempos.

La invisibilidad es de pronto transparente, es Belleza en cuanto rescata lo sublime. En una lectura, en un cuarteto de cuerdas, en La Inmortal, la mejor partida de ajedrez de todos los tiempos disputada por Adolf Anderssen (blancas) y Lionel Kieserritzky (negras). Londres, 21 de junio de 1851.

Aquellos guantes de box y aquella casaca de Independiente que mi cuñado Juan Antonio Oliva me regaló a los siete años me hicieron, como se dice vulgarmente, de paladar negro. Lo mágico, la calidad, necesita soledad y concentración; la imagen del mundo es el teatro: allí el tiempo se detiene. Hay un orden que brota de una respiración rítmica, una clarividencia. Renueva y nos renueva. Otra vez la imaginación. Para disfrutar de una escultura de Benvenuto Cellini o de Miguel Ángel, el cine de Buster Keaton o el de Visconti, para analizar una pelea de Mohamed Alí, la ciencia boxística defensiva de Mayweather o sorprendernos siempre ante el más grande: Sugar Ray Robinson. Por supuesto, son categorías diferentes, pero en cada una de ellas el anhelo inicial, la ejecución de una mitología que es estilo, armonía, elegancia.

Hacia ella vamos, dejando atrás fraudes, mercados artificiales, el chantaje del consumo y la especulación corporativa. Hacia allá vamos.

Carlos Penelas
Buenos Aires, enero de 2017

martes, 3 de enero de 2017

Almuerzo libertario

Gracias a la generosidad del amigo y artista plástico Alfredo Plank conocí a Carlos Scharf, más conocido como "Puchero", una leyenda anarquista de la F.O.R.A.


Almorzamos los tres en un bodegón del sur. Una pequeña isla donde pudimos hablar de sueños, de estrellas y de mares. La poesía y la pintura nos llevaban a la imaginación. Nos acompañaron, vinieron a nosotros Gorki, Panait Istrati, Maeterlinck, Lanza del Vasto, Krishnamurti, Camus, Orwell, Rolland, Kropotkin, Landauer, Rocker...y tantos compañeros de la Federación Libertaria y de la F.O.R.A.

Historias, anécdotas, huelgas, proclamas, insurrecciones, flotaban a nuestro alrededor, nos hicieron evocar y sostener el ideal moral, el ideal de belleza, el ideal de la humanidad.


Felizmente existen seres como Plank o como Scharf con especial sensibilidad y grandeza que convocan a la emoción y el estímulo. De allí esa capacidad de ver en lo múltiple, en lo bello y en lo desdeñable, en la ingenuidad creadora y en la fina ironía, en la sordera y la ignorancia que se adueñan del éxito y del encumbramiento de seres inferiores. Por eso nuestras blasfemias contra las doctrinas, las ideologías, el autoritarismo y la imbecilidad. Y hablamos también de la vulgaridad que se apodera de cargos y homenajes.

Un almuerzo que nos indicaba el camino, la realeza de espíritu. Un almuerzo que despertó - una vez más - el entusiasmo casi sagrado o dionisíaco hacia la Utopía.

Carlos Penelas

lunes, 2 de enero de 2017

Diccionario de seudónimos

Carlos Penelas figura en la Colección de seudónimos utilizados en Argentina por anarquistas, comunistas, izquierdistas, peronistas, socialistas y trotskistas, de Mario Tesler.


El libro fue publicado por Editorial Dunken.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Salutación del Príncipe de Espenuca


Yo, Carolus I - poeta, prestidigitador, alambrista y amante pagano - Príncipe de Espenuca bajo la advocación de Pardo de Cela, hijo dilecto de la Casa Nobiliaria de los Andrade, casado con Da. Rocío, Señora de Udine y Marquesa de Codroipo, padre de los infantes Emiliano y Lisandro, yerno de las dueñas Eugenia y Ana, abuelo - por la Gracia de la Igrexa de Santa María do Azogue de Betanzos de los Caballeros- de Amparo, Lautaro y Amadeo os convoco a que paséis el 2017 bajo un cielo libertario en el Jardín de Acracia.

Sello de casa real

jueves, 22 de diciembre de 2016

Carlos Penelas estreará 2017 cun novo libro de poesía

A Editorial Dunken ten no prelo, para sacar o vindeiro ano, un novo libro de Carlos Penelas, poeta, ensaísta e colaborador de Xornal de Betanzos. O mesmo selo xa publicou, entre outros títulos, “Antología personal” (2010) e “Poesía reunida” (2012). O poemario leva en tapa a reprodución da obra “O descanso do Amor”, de Alfredo Plank e un estudo preliminar da profesora en Letras Marita Rodríguez-Cazaux, que introduce deste xeito na contracapa do volume o novo libro do Príncipe de Espenuca.

Xornal de Betanzos

lunes, 19 de diciembre de 2016

"El huésped y el olvido", nuevo libro de Carlos Penelas

Editorial Dunken tiene en prensa para 2017 un nuevo libro de Carlos Penelas. El mismo sello publicó, entre otros títulos, Antología personal (2010) y Poesía reunida (2012)


El poemario lleva en tapa la reproducción de la obra "El descanso del Amor", de Alfredo Plank y un estudio preliminar de la profesora en Letras Marita Rodríguez-Cazaux.


Carlos Penelas, uno de los más destacados literatos contemporáneos, vuelve a exaltar el rito de la palabra en la presente obra poética, El huésped y el olvido.

Estudioso de los poetas medievales españoles, clásicos, renacentistas, de los literatos de la generación del 98 y la del 27 y de la poética italiana de principios del siglo XX, Penelas goza de las dotes que se aprecian en Giuseppe Ungaretti, Pavese o Salvatore Quasimodo; como ellos percibe el cuadro que acompaña al verso, traslada la imagen, la recrea. De igual forma, su obra lleva el nervio existencial, filosófico y pasional que acuden en Salinas, Vicente Alexander, González Tuñón, Ricardo E. Molinari.

Penelas, un lírico que se rebela contra el mundo empírico, premoniza la materia, elabora un lenguaje esmerado con fuentes artísticas, celebra lo bello y lo contestatario.

Sus imágenes han de destacarse como zonas de apertura a lo insondable, a lo onírico abordando el intelecto -que en Penelas es superior- para exponer imagen interior saturada de arte. Arte asumido como signo de grandeza y liberación, identidad de belleza, recreación con finalidad humanística, atributos concurrentes en la consagrada obra de Carlos Penelas y que lo posicionan como poeta imprescindible en el panorama literario de habla castellana.


Marita Rodríguez-Cazaux
(texto de contratapa)

sábado, 17 de diciembre de 2016

Carlos Penelas en Galegos

La biografía del autor está publicada en la web Galegos, de Galicia Digital, que publica datos de los nacidos o residentes en Galicia. Carlos Penelas, por su trayectoria, es una excepción muy especial que puede verse en este enlace: http://galegos.galiciadigital.com/gl/carlos-penelas-abad


sábado, 3 de diciembre de 2016

El trasno en Guadalajara

El cuento para niños de Carlos Penelas El trasno de Espenuca participa de la XXX Feria Internacional del Libro Guadalajara 2016, que se realiza hasta el 4 de diciembre en Centro de Exposiciones Expo Guadalajara, Jalisco, México.
 
 
El libro, publicado por Editorial Dunken, lleva dibujos de Eugenia Limeses y Emiliano Penelas, es un relato fantástico ambientado en una aldea gallega, el primer cuento para niños en la extensa bibliografía de Penelas. Recordemos que también tiene una edición especial fuera de circulación comercial.
 
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México, mejor conocida como la FIL, es uno de los eventos anuales más importantes del género en el mundo hispanohablante, la segunda en términos de presencia editorial después de Feria del Libro de Fráncfort, en Alemania, y la segunda en términos de público después de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Desmontando el arte contemporáneo por Avelina Lesper

Estimados amigos:
Vengo escribiendo desde hace muchos años sobre la decadencia social, política y estética de la sociedad. El populismo, los amagos intelectuales, el monopolio ideológico. Ambigüedades y esfumatas de mitologías y ademanes simbólicos. El suburbio mental, la cultura de fachada, la complicidad en las artes plásticas igual que en la literatura - para no hablar del desatino poético - genera mutilaciones y mutaciones entre los nuevos bárbaros. La afectación letrada se da la mano con la imbecilidad de la creaciones que solemos ver en galerías y en museos. Sugiero la lectura de esta entrevista, sugiero releer el análisis claro y comprometido de Avelina Lésper. Su visión no es una anécdota aislada, sino un cuerpo de doctrina, de críticas acumuladas, de lucidez. Miserias de nuestra época.

Carlos Penelas



Avelina Lésper: Desmontando el arte contemporáneo22 julio, 2016

Entrevista a Avelina Lésper publicada en el diario digital La Vanguardia

Hoy quisiera que reflexionemos sobre el arte de pintar en vez de aprender su técnica. Siempre quise escribir un artículo sobre lo que para mí es y ha supuesto la pintura y el arte contemporáneo pero al leer esta entrevista de Avelina Lésper no me atreví a añadir ni quitar ni una sola coma a sus acertadas e inquietantes conclusiones sobre el que para mi siempre será uno de los mayores fraudes que en nombre de la cultura se han llegado a perpetrar. Te recomiendo muy mucho su lectura.

“No fueron pocos los que se identificaron, hace un par de años, con aquella mujer de la limpieza de un museo alemán tan celosa de su trabajo que se empleó a fondo para eliminar unas terribles manchas que había en una de las obras expuestas. Ni se le ocurrió sospechar que formaban parte vital de la pieza Wenn es anfängt durch die Decke zu tropen (Cuando empieza a gotear el techo) del artista Martin Kippenberger, valorada en 800.000 euros. El Museo Ostwald de Dortmund (cuyas primeras entradas en Google son sobre el suceso, superando a su web oficial), llegó a afirmar que “estamos intentando aclarar cuanto antes qué tipo de capacitación tiene el personal de la limpieza”. La crítica de arte mejicana Avelina Lésper diría que esa pobre trabajadora, además de un gran sentido de la pulcritud, tenía también un gran sentido común. Lésper, colaboradora de diferentes medios de comunicación latinoamericanos y directora del programa de televisión El Milenio visto por el Arte, es una de las voces que más suenan contrarias al arte contemporáneo, cuestionando desde los ready-made (el uso de objetos comunes como el urinario de Duchamp) a las performances efímeras.

-¿Cómo definiría el arte contemporáneo en una palabra?
-Fraude

-Explíquese…
-Carece de valores estéticos y se sustenta en irrealidades. Por un lado, pretende a través de la palabra cambiar la realidad de un objeto, lo que es imposible, otorgándoles características que son invisibles y valores que no son comprobables. Además, se supone que tenemos que aceptarlos y asimilarlos como arte. Es como un dogma religioso.

-¿Y por otro lado?
-También es un fraude porque está sostenido nada más que en el mercado, que es fluctuante y artificial en la mayoría de los casos. Se otorgan a las obras valores artificiales para que pienses: “si cuesta 90.000 euros es porque debe ser arte”. Estos precios son una burbuja, como existió la burbuja inmobiliaria.

-¿Y pinchará?
-Se tiene que pinchar. Una torre de papel sanitario de Martin Creed cuesta 90.000 euros. El objeto no es lo importante, sino lo que tú puedes demostrar económicamente a través de su compra.

-¿Y no pueden comprar Murillo o Picasso?
-No puedes especular con pintura antigua porque hay muy poca. En cambio, este tipo de obras se realizan en minutos, algunas se hacen en factorías.

-¿No se podría especular con obra actual con valores estéticos?
-El arte toma tiempo. No hay manera de que Antonio López termine un cuadro… Por una parte, debes esperar a que el pintor o escultor haga sus obras. Por otra, el arte necesita talento, que el artista tenga algo que mostrar a través de su obra. Con el arte contemporáneo los artistas no necesitan tener nada.

-¿Puede poner algún ejemplo?
-Cuando Duchamp hizo su ready-made evitó a todos los artistas el proceso intelectual. Cualquier objeto es arte, el que sea. Bajo este punto de vista, imagínate la cantidad de obras de arte que tú tienes. Todo tu entorno es factible de convertirse en arte. No tienes que esperar que ese artista se forme, demuestre su talento y que acabe aportando algo, lo que es terriblemente difícil. Otro ejemplo es Santiago Sierra con sus ready-made. Te dice: “Esto es un contenedor de mierda de la India”. ¡Qué impresionante!

-Como mínimo piensan la definición…
-El crítico Arthur Danton dijo: “dejen que los filósofos pensemos en la obra, ustedes traigan sus objetos”. Si pones como tema el contenedor de mierda, ya llegará el comisario que elabore el discurso y te hable de la miseria, de las últimas castas que recogen la mierda… hay toda una justificación social y moral. Si tú manifiestas que eso carece de valores estéticos, automáticamente te dicen que estás en contra del mensaje social. Es un arte chantajista, también. Utiliza este tipo de discursos para que lo aceptes como arte. Si no lo aceptas, o estás en contra de él o eres un ignorante.

-La denuncia social se ha ido haciendo a lo largo de la historia del arte…
-Se ha dado, pero no como valor de la obra. Los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya valen por la realización artística, porque su pintura fue trascendental y profundamente moderna en su momento. Y sigue siendo moderna ahora. Por eso vale una pintura de Goya, no por el discurso.

-¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?
-Ahora el arte solo es mensaje. No hay arte, solo hay panfletos. Estas obras no pueden existir sin los museos. Las obras, paradójicamente, se ven mejor en el catálogo que en vivo. Y ya no digamos con los artistas performance, que solo tienen el registro fotográfico de lo que hacen porque dicen que es efímero, aunque lo repitan 700 veces. Son obras que solo existen en los catálogos y a través de los discursos y la teoría que le ponen los comisarios y especialistas en estética. Son objetos de lujo, una nueva forma de consumo.

-A la mayoría de gente de a pie no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…
-Es que no hay nada que entender. Es un arte que te exige asimilarlo y no discutirlo, por eso también es dogmático. Te exige fe, que creas en él, no que lo comprendas, como las religiones. Quiere someter nuestro intelecto. Todo el tiempo quien se equivoca es el espectador, el artista y la obra es infalible. Si tú dices que carece de valores estéticos, de inteligencia, que no te propone ni aporta nada, entonces te dicen que eres un ignorante.

-¿Quién decide qué es arte?
-Es una decisión arbitraria que se toma entre las instituciones, los museos, las universidades… Es un arte de la academia. Eso de que es independiente y libre es mentira.

-¿Está subvencionado?
-Totalmente, no puede vivir sin las subvenciones del Estado. Es un arte parasitario. La mayoría de los artistas contemporáneos viven del Estado.

-¿El público no pinta nada?
-No. Por eso es demagogia pura que digan que este arte tiene intenciones sociales y que manifiesta intenciones morales. Rechaza a la gente, que para ellos es ignorante. Este arte no vive de la gente, vive de las instituciones y la especulación.

-¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?
-Es muy diferente reflejar que denunciar. Ellos parasitan la sociedad en la que viven, la refleja mejor Madoff. Ambos son parte de una misma mentira social que ha creado el capitalismo a través de la especulación económica. El arte contemporáneo es parte del fracaso capitalista.

-¿Estamos huérfanos de arte?
-Sí, porque no hay espacio para los artistas que sí están creando. ¿Qué muestra el Macba aunque esté vacío? En España hay muchos centros de arte contemporáneo que nacieron a la par que la burbuja inmobiliaria, para que te des una idea de cómo está el asunto. ¿Qué te puede aportar Jeff Koons que imita objetos de feria o cualquier ready-made? Ellos han hecho del material la obra. Ahora para decir guerra ya no tienes que pintar los fusilamientos, ahora escribes la palabra guerra en un letrero. Eso es no tener pensamiento abstracto. Jamás el arte se había despojado tanto de las metáforas… El problema es que se está acabando con una capacidad cognitiva.

-¿Nos quieren tontos?
-Exactamente ¿Y sabes por qué? Eso tiene detrás de sí lo más pedestre que te puedas imaginar, el dinero. Por eso es también un fracaso del capitalismo. Todo lo que se ha hecho por dinero en estas dos últimas décadas ha hecho un daño enorme a la Humanidad. Por dinero se destruyó la economía de Europa, la de Estados Unidos, tenemos el narcotráfico en América Latina… y por dinero están destruyendo el arte.

-¿Alguna buena noticia vinculada al arte?
-(Ríe). Pues que nos hemos dado cuenta, no estamos ciegos ante esto. Los que pintan ahora con maestría y técnica son los contrarrevolucionarios. Y esta resistencia inteligente y creativa es la que va a alimentar el arte

-¿Estos artistas no son vendibles?
-Claro, pero las galerías necesitan que estén amparados por las instituciones. Cuando el Reina Sofía dejó de comprar a Arco, Arco se fue a la quiebra.

-El Reina Sofía dejó de comprar a Arco y empezó a exponer Picasso…
-…Y a Goya, para que la gente vaya…

-¿Esto sería el inicio del cambio?
-Exactamente. Llega un momento en que las instituciones van a tener que escuchar a la población y dejar de trabajar para los intereses privados.

-¿Qué piensa de artistas españoles contemporáneos como Tàpies o Barceló?
-Barceló tiene unos dibujos y unas acuarelas sensacionales. Tàpies está sobrevalorado. Surgió porque el arte español empezó a verse huérfano de creadores y fue la oportunidad de encumbrar a un tipo como Tàpies, con un lenguaje y una creación limitadísima.

-¿Ve mal el arte español?
-Lo del arte español es un fenómeno de análisis. Fue la cúspide del arte mundial, tuvo creadores que aportaron como nadie y ahora los artistas simplemente no existen. Y la crítica española está entregada y sumisa al sistema. ¿Cuándo España se dará cuenta que ha perdido su sitio en el arte?

-No es el único sitio que ha perdido…
-Pero es un factor muy delicado. El arte no nos sacará de la crisis, pero aporta humanidad.”

Avelina Lésper es una crítica de arte mejicana que en unos pocos años ha provocado una reacción notoria en el ámbito del arte contemporáneo mexicano. Entre no pocos artistas, críticos y curadores provoca risas sarcásticas y hombros levantados, pero entre otros artistas y un público más general, más o menos ajeno al circuito, recibe rondas de aplausos.

Taller literario