martes, 19 de noviembre de 2013

La poética de Carlos Penelas pisó los adoquines de San Telmo

Se presentó en el Café La Poesía, en la Ciudad de Buenos Aires, el último poemario de Carlos Penelas: Álbum familiar.


EL MILAGRO DEL VERSO EN VUELO

El poeta argentino-gallego, presentó Album Familiar, un poemario ilustrado con 20 poemas de estrofas asonantes, sin métrica concebida, hechos a lanzadera y en finísima seda. Tan delicada que obtiene un milagro: el “verso en vuelo”.

Este fenómeno que ocurre en poetas como Machado o Pessoa, y que puede advertirse con claridad en los versos de Baudelaire, está presente en este magnífico trabajo de Penelas. El simbolismo, se acomoda en otra escala y pueden leerse las obras saltando los versos.

Cito para ejemplificar algunos de los poemas.

4
Así son los hijos,
despiertan para amarnos.
Una abstracción del aire.

5
No soy capaz
de contemplar sus ojos.
Lautaro es más profundo que mi voz.


Y aquí el vuelo milagroso del que hablo:

Una abstracción del aire. Lautaro es más profundo que mi voz.

7
Mis hermanos con el corazón agitado.
Mis hermanos desde el secreto y el augurio.
Mis hermanos en la plegaria del otoño.

8
Aquello que recuerdo en el poema
Soy yo mismo.
Y lo evoco disperso, solitario.


Mis hermanos en la plegaria del otoño. Soy yo mismo.

11
Mis hijos sorprenden la inocencia
Del trébol y de la hormiga.
La tarde ceñida al cielo.

12
El recuerdo socavándome doliente,
me sostiene furtivo.
Abraza y desnuda el súbito desvelo.


La tarde ceñida al cielo. Abraza y desnuda el súbito desvelo.

15
Oigo el péndulo del reloj desde mi alcoba.
Siento el abandono, un temblor de retratos.
Esta noche han pasado mis padres.

16
Hay un tiempo esparcido en el tranvía,
Una mirada suelta en el patio.
Lo angélico se aparta en la ventana.


Esta noche han pasado mis padres. Lo angélico se aparta en la ventana.

19
De aquella infancia
La caricia, la leche, el frescor.
De aquella infancia lo invisible.


20
Aquí están las raíces, los amigos.
Sencillez pura, vuelo.
Y un destino transparente, inefable.


De aquella infancia lo invisible. Y un destino transparente, inefable.

Los dos primeros poemas, que Carlos Penelas dedica a sus padres, abarcan un mensaje subliminal extraído de los dos tercetos:

María Manuela cantaba. Era un bosque su silencio.

Corolario justo son las palabras del propio Autor:

"La belleza del pájaro bogador perdido entre las nubes. Aún en estos días de destrucción y de ceniza.”

El Autor firma ejemplares en el Bar La Poesía

CRITICA CON RETRANCA PARA UN LITERATO ARGENTINO-GALLEGO
"Críticas literarias" fue materia que me tentó desde siempre. Con el agregado de que en la tentación se mezclaban otros sentimientos; es decir, la heredada retranca gallega que marcha por pasiones y libertades. Inevitable natural que me llevó a críticas que poco tenían de reseñas literarias. Para decirlo de otra manera, me fascinaba analizar, observar, puntualizar a mi aire y a la altura que remontaran las palabras por sí mismas. Afortunadamente, los profesores me calificaban con misericordia.

Más tarde, leí algunas reseñas de escritores malavenidos con los mandatos académicos y les noté cierto parecido con mis prácticas universitarias. En varias, una semejanza increíble, como aquella que, publicada en un periódico francés y obviando la evaluación de la obra que debía reseñarse, afirmaba que los escritores americanos tienen más éxito en Europa que en sus países de origen. Nada nuevo -aunque se diga en francés-, porque sabemos desde antes de Cristo que nadie es profeta en su tierra, sin embargo, ese comentario osado, movió más cimientos que el tema esquivado por el crítico literario que lo hizo. Con el tiempo, comprendí que la intención del desacatado analista, iba por otro derrotero: hacer hincapié en que "leemos lo de afuera sin haber leído lo de adentro".

Y aquí, quisiera aclararme. Leemos -sin entender cabalmente- giros, licencias que responden a otros costumbrismos, vocablos que dispersan. Leemos, pero, no nos leemos. Y lo más trágico: no nos escribimos, o escribimos desde la extranjerización, desde la distancia. Ante semejante catrástrofe, debiéramos ir en busca del áncora de salvación. Para ello, nada mejor que el aporte de la Poesía, justamente porque es mater ensoñación, interiorismo, revelación. Primaria esencia.

He de confesar que pensaba esto mismo, mientras iba caminando por San Telmo, hacia el bar La Poesía, para asistir a la presentación de Álbum Familiar, último poemario de Carlos Penelas.

Este poemario, del que dice el Autor, “reflejo de una actitud emocional, moroso, reflexivo”, es bien hallado recurso para sobrevolarnos. Apuntala este afán la magistral poesía de un poeta que ha leído sus adentros. Y mucho antes de "haberse escrito".

Los ancestrales pobladores de la Galaecia son las voces evocadas por Penelas con impecable ritmo. Ellas pertenecen a la tierra de Espenuca, Coirós, Betanzos de los Caballeros y, sin orden de calendario, pisan la Arkadia para desembarcar Patria y exilio, en el puerto americano de Ingeniero White.

La raíz crece en la diáspora, y Penelas levita la impaciencia de la tierra que quiere ser arada por su labriego, encauza navio costeando playas y riscos, confluye familia y trono alrededor del lar. Remonta sueños de infancia y de otoño, torna mínimo el acento y trasciende el ideal que, como todos las ensoñaciones que se persiguen, se extravían y se vuelven a perseguir.

Sitio de privilegio deben a este poemario las bibliotecas gallegas. Baste la altura de estos versos que abren Álbum Familiar donde gravita la Patria Celta y el exilio,

Cierro mi mano y siento la tierra que el campesino arrojó, sombrío, en el mar".

Marita Rodríguez-Cazaux
Buenos Aires, noviembre 2013


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