martes, 9 de junio de 2009

La cultura armenia y los escritores argentinos

Buenos Aires, 1987.
Antología. Introducción.


La cultura armenia y los escritores argentinos

La publicación de este libro constituye un verdadero hecho cul­tural. Con él la cultura armenia da a conocer el pensamiento, la his­toria, la mitología de un pueblo de viejas raíces creadoras. Y el tra­bajo de su autor, Bedrós Hadjián, contribuye a que los aspectos cul­turales, políticos, religiosos y científicos, sean más nítidos y accesibles.
El libro desarrolla en ciento veintiséis páginas aspectos de la cul­tura y de la historia del pueblo armenio. Para ello analiza el autor diecinueve personalidades entre los siglos V y X. Destinado al público en general nos ofrece una reseña de los movimientos culturales e his­tóricos. Si bien todas las biografías son importantes -y a través de ellas apreciamos una época- a nosotros nos impresionó y nos interesó profundamente algunas figuras más que otras de esta literatura arme­nia medieval.
No cabe duda que la personalidad, el talento y el vigor de Mesrop Mashtóts -inventor de los caracteres armenios, fundador de la cultura armenia escrita- lleva la marca de una obra colosal. Su trabajo, su sabiduría (el conocimiento de sabios siríacos y griegos) hace que su labor sea recordada en el alma del hombre armenio. Y un detalle fun­damental: Mesrop inventó con tal perfección los caracteres que hasta hoy no han sufrido mayores modificaciones. Estamos en el año 361.
Otra de las personalidades fuertes y enriquecedoras es la de Novsés Jorenatsí, el hombre que como Herodoto -primer historiador de Gre­cia y la historia de Armenia y los armenios- se dedicó a la historia de su pueblo. Hombre erudito y fino poeta lo denominaron "padre de los poetas". Y una anécdota importante: en las tradiciones del folk­lore armenio figura como "un anciano molinero que entonaba dulces y admirables canciones".
Con Ghazar Parpetsí se cierra la época convulsionada de la his­toria armenia: el Siglo de Oro. Las cartas que nos llegaron consti­tuyen una importante contribución para esclarecer la vida política, religiosa y social de la época. Aquí Parpetsí critica con violencia y con estilo enérgico a los clérigos ociosos, ignorantes y mentirosos de los monasterios.
No podemos dejar de mencionar la Historia de Tarórí atribuida a dos autores, Zenob Glak y Hovhán Mamikonián, que vivieron en épocas distintas. Aquí podemos encontrar las historias milagrosas y legendarias, propias de los cuentos populares de toda la humanidad.
Aquí los episodios épico-heroicos, la idea de libertad, de héroes in­vencibles, de hazañas perfectas. Davtak Kertogh -kertogh en armenio significa poeta- es el poeta lírico, el poeta profano, un cantor de palacio que se dedicaba a la creación en la corte de Djivanshir. Estos poetas laicos -como se sabe alababan la valentía y el honor de sus señores.
Cabe señalar que como los copistas eran religiosos muy poco se conservan de estos poetas laicos pues su temática no interesaba.
El fundador de las ciencias exactas en Armenia fue sin duda Ananiá Shirakatsí. Vivió en el siglo VII y murió en edad avanzada el 685. Estudió junto al sabio griego Tuxikos. lncursionó en música y compuso himnos litúrgicos. Trabajó sobre problemas filosóficos, fí­sicos y religiosos. Shirakatsí postuló la redondez de la Tierra y supo que la velocidad de la luz es mayor que la del sonido. Y también que la Luna carece de luz propia. Señaló que el Sol es mucho mayor que la Tierra y la Luna. Escribió sobre piedras preciosas, pesas, me­didas y ciencias naturales. Fue por lejos uno de los pioneros intelec­tuales del siglo VII.
Por último recordaremos a la epopeya David de Sasún, que re­sume la filosofía vital, el espíritu de libertad y lucha del pueblo ar­menio. Aquí el hombre tosco pero noble como todo campesino, cré­dulo pero inflexible en sus posiciones. El honor, la valentía y la audacia. Esta obra es para el pueblo armenio -lamentablemente no traducida al castellano- la Ilíada o el Poema del Cid. Constituye su tesoro, su vivencia, su temperamento. Esperamos su traducción al cas­tellano. Anaïs Nin dijo de él: "Es bello e ilumina dar, reafirma la fe en la libertad, la vida, el valor y el amor."
El libro tiene además un apéndice con una bibliografía sugerida, obras traducidas al castellano y obras traducidas a los principales idiomas europeos.
Un trabajo recomendable, una lectura sin dificultad que contri­buye al conocimiento de la historia de Armenia.
Tradujo -el libro de Bedrós Hadjian- con notas y apéndice Var­tan Matiossian.

Carlos Penelas

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