martes, 9 de junio de 2009

Poesía política y combativa argentina

Madrid, 1978.
Ediciones Zero S.A.
Antología. Poesía.

Ernesto Che Guevara

Sé bien que te han matado muchos días.
Te fueron disparando desde siglos
para cubrir tu pecho con sus balas porque no pueden abatir al pueblo.
No hay voz aislada entonces que te nombre completo
ni palabra que sacie tu pregunta de hombre,
tu mirada de viento esperanzado,
tu barba de Che tan insurrecto.

Pero tu aliento sube de la tierra
alimentando venas.

Sé bien que mi palabra es débil para tanto fusil.
Y sin embargo te hablo.
Para desenterrar del fondo de mi sangre esa lucha de sangre,
allí donde el odio escala su sonido,
donde enmudece la belleza con el último árbol
mientras la muerte apenas puede tocar la herida
de una noche incesante.

Pero tu aliento sube de la tierra
sustentado en el aire.

Latitudes y rumbos van soñando tu vida.
¿Cómo puedes aún repartirte en los hombres,
hablar desde la nada,
y vivir cuando arden temibles los silencios
lineal y verde
ya sin manos?

Pero tu aliento sube de la tierra
pesado como un arma.

Ernesto Che Guevara,
va cruzando tu sombra sin descanso
el fantasma previsto por la historia.
Del continente camarada erguido
ganaste una batalla inseparable,
un presagio de sueño,
una empeñada búsqueda de espacio.
Despierto como un río agigantan tu nombre
las puertas, los inviernos,
la interminable boca de gritos desolados.

Pero tu aliento sube de la tierra
desnudo como el agua.

Pongo entonces mi corazón sobre tu frente,
mis ojos en los tuyos,
mis posibles palabras en tus labios,
mis manos en tu tiempo.

Estás viviendo en mí,
aunque este poema no lo sepa decir como tu ejemplo.

(Del libro Palabra en testimonio)

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