viernes, 12 de junio de 2009

Autobiografía

Buenos Aires, 1998.
Torres Agüero Editor.
Plaqueta. Poesía.


Autobiografía

Desciendo de irlandeses, escoceses, gallegos.
Fueron nuestros el arado, la rueda, el carro.
Entre vivos y muertos, la morriña.
Vengo de los druidas, de los suevos.
Somos los soldados
sin patria, sin dioses, sin banderas.

Sé de generaciones de guerreros
que prefijaron tiempo y coraje.
Hebreos, griegos, visigodos o romanos
grabaron en las piedras bendiciones y fiebres.
En la igrexa Santa Eulalia de Spelunca
los números rigen mi memoria,
hay voces de la Santa Compaña.
un espíritu errante urde la fábula
que simboliza el enigma de Breogán.

Leo con la amada
un cuento de Cortázar en el Astral.
Podría haber sido el Derby o el Gijón.
Nombro Avellaneda, Piñeiro, Barracas.
Mariano Acosta, una calle del sur.
El azar y el hambre son parte de esta historia.
Llegaron anaqueles, plegarias, naves.
El olor del caldo, del pan, de los relojes.
y la mirada libertaria que es vigilia.

(Dijo mi padre:
Manuel Penelas, jornalero.
No sé leer ni escribir. Hablo gallego.
Mi madre: María Manuela Abad, pastora.
Y calló con el pudor de la vergüenza.)

Los celtas erigieron templos
a lo largo del sueño y los presagios.
Otros supersticiones, hórreos, hadas.
Caballeros de piedra, imperturbables jabalíes,
el yelmo de los libros y la muerte.
En aguas del Mandeo intimidad y evangelio.

Ahí están los reinos del exilio, las gaitas,
la cruces del cenobio, la bizarra bondad.
Aquí es furtiva la lengua,
los hábitos dispersos del pastor trasterrado.
Y una palabra extraña: mate.
Y una cultura que es pampa y caballo.

Debo fingir el mar y la elegía
desde esta casa que modela mi alma.
Me protegen mis padres, mis hijos.
Los círculos secretos de la infancia,
el destino que abarca otro universo en Chelo.
(Princesa, soy lo que no conoces).

Carlos Penelas

Torres Agüero Editor
Buenos Aires 1998

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