miércoles, 25 de julio de 2012

Cantar de la nostalgia


La he visto llegar con su alegría,
con esa forma de sonreír el verano.
(¡Que tosco soy, decía, qué tosco soy!)
Esfumándose lentamente entre mis sueños,
estela visible en un horizonte de vaguedad.
Estoy alejado y perdido. Pero pienso que eras
un pez transparente entre las ondas,
pubis bellísimo sobre la soledad del lecho,
mirada abisal del mundo,
apenas una ingenua ansiedad de los ojos.
Sí, lo sé. Era la hora del advenimiento,
la hora de los camaradas libertarios
a punto de encontrar el cisne blanco de la locura.
Esa noche la he visto venir,
acostumbrado a dar ese latido,
esa fragilidad que protege la palabra del hombre.
(Yo habitaba el amor y la alabanza).
Ahora, encuentro la claridad en el silencio,
en este mirar ausente, en una boina azul sobre la hierba.
Pero el viento prosigue, pero el viento prosigue…
Carlos Penelas
Buenos Aires, julio de 2012

1 comentario:

  1. Una hermosa reflexión de cómo se siente según pasan los años. Y de cómo se piensa, también.
    Un poema que crea un clima muy íntimo en el lector.
    Un cordial saludo, Carlos Penelas.

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