Sarmiento

by - sábado, septiembre 11, 2021


Me enseñó a leer, a pensar, a redactar.

Escribió y pensó al mismo tiempo

que construyó aquello que escribió y pensó.

Vivió en un territorio embrutecido.

Leyó a griegos y a latinos.

Supo navegar, maldecir, soñar.

No codició fortuna, no codició poder.

Escribió: “la ignorancia es atrevida”.

Nos legó páginas inmortales.

También el ejemplo, la honestidad.

Sufrió soledad, infamia, agravio.

Los vándalos de ayer, los bárbaros de hoy,

continúan escatimando su nombre.

Supo hablarme y continúa haciéndolo.

No es un eco ni la veneración del eco;

es un símbolo, una ética verbal, un testigo.

Una sombra desvelada que no calla.



Carlos Penelas

Buenos Aires, 11 de septiembre de 2021

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