domingo, 27 de septiembre de 2020

María Meleck Vivanco sobre "El corazón del bosque"

Palabras de María Meleck Vivanco sobre El corazón del bosque, de Carlos Penelas (Buenos Aires, 1992, Torres Agüero Editor).


Me sumerjo en el color de sus metáforas, en el brillo de palabras tan misteriosas como hojas caídas en el agua o el eco del otoño en los álamos. Vivo el sobresalto abrasador de su libertad.

Llega a mi todo el lenguaje al servicio de la magia. Vale decir, entregado al poeta-mago que lo convoca. Haciendo suyas las cosas de la belleza necesaria, pero también las cosas del más absoluto encantamiento, como paisajes entrevistos en un juego adolescente de nieve lunar, o ensoñaciones al fondo del océano.

Carlos Penelas, arroja al mar su mensaje del alba, su botella de jade en el profundo retiro de la música. Permanece más que los nombres de las mansiones conmovidas que le arriman fantasmas. Construye esplendores de una leyenda antigua y de montes atrapados por el fuego. Su respiración se parece al vaho de un helecho respirado proe el ángel que lo anima.

Honda la plenitud de ese acento suyo armonioso y terrible como el sol. Como la sangre agolpándose y gimiendo en las sienes de los niños. Desnudo su acento en una campiña lila, extendida sobre el lecho de un río cunado los rebaños se enamoran.

Su poesía es la memoria natal que irrumpe y se moja de estrellas. Sostenida la palabra y temblando su gran flor, lánguidamente hermosa.

Suave para sus versos, el cielo se constela de preguntas persiguiendo el milagro. Suave para sus versos, quedará en esta tierra como una roja espada entre los números. Como un espejo vivo para justificarnos.

María Meleck Vivanco 
(1921 - 2010)

La única mujer en el primer movimiento surrealista argentino que compiló Aldo Pellegrini.

Una de las grandes poetas argentinas. Participó en el Congreso Internacional del surrealismo realizado en Roma y recibió en Nueva York el Premio UNICEF.

1 comentario:

  1. Sostenida la palabra y temblando su gran flor, lánguidamente hermosa.
    Suave para sus versos, el cielo se constela de preguntas persiguiendo el milagro...

    bellísimas y ciertas palabras...
    Saludos!

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