viernes, 20 de julio de 2018

La madre



Fue en julio cuando mi madre susurró:

ha nacido de nalgas. También tuvo un presagio:

será poeta, irritable, nostálgico.

Besó mis pies y los astros la vieron.

Recuerdo esa madrugada; celeste, vegetal.

Era frágil la aurora en su mirada.

Ah, hijos, cómo decir la irradiación del cielo,

cómo explicar la lluvia, el fluido, la paz

de ese mediodía, de ese momento

que unía mi corazón al suyo, de ese eco yéndose

en un latido delicado, flotante, ineludible.

Habitaban dioses celtas en las tímidas almas,

subían letanías que escucho en estas horas

como una invocación en un cielo amatista.

Ah, los sagrados dones del agua y de la luna.


Carlos Penelas

Buenos Aires, 5 de julio de 2018

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