jueves, 8 de marzo de 2012

El gato, una carta y dos poetas

Hoy puedo escribir algo hermoso, trágicamente bello si usted quiere. Por el desencuentro, por algún olvido, por una historia de amor o de desamor que nunca llegaremos a conocer. Por el azar o el destino. O una simple mudanza, un descuido, el diablo que hizo lo suyo. De algo bello donde convergen afectos, historia, evocación. En una sociedad el la cual se miente con descaro, se roba con descaro, se aplaude con descaro y la gente es obsecuente sin vergüenza, viene un gato y nos abre las puertas a la ensoñación, al vuelo, a lo íntimo. Por eso, caro lector, hoy el artículo se hizo solo. Lo descubrió un gato, la solidaria mirada de un amigo, el tiempo, la nostalgia. Creo que también el amor, creo que los muelles y los vientos del mar hicieron lo suyo. Aquí va la historia. Para atesorar, para proteger, para memorizar.

Días atrás un viejo amigo me entrega una documentación. Le pedí permiso para publicarla y así emocionar al lector sensible. Veladamente, me puso una condición: que estuviese la imagen de su gato. El gato Gati. Convenido, trato hecho.
Estimado Carlos:

Te escribo a vos este mail ya que son muy pocos aquellos con los que puedo compartir lo que me ocurrió el domingo por la mañana sin tener que dar extensas explicaciones para que comprendan lo que sentí.

Al salir del mercado chino de la vuelta de casa, con una flamante bolsa de piedritas sanitarias para el gato avancé pocos metros y ví tirado en el piso un sobre de correspondencia rasgado, proveniente de España y dirigido a una dirección de Buenos Aires.

Es habitual que, por errores del correo, una entrega se efectúe en dirección equivocada y quien la recibe, por lo general previa lectura, la tira a la calle. En esos casos, cuando las encuentro, acostumbro a reenviarla a mi costa y cargo, en un nuevo sobre, a su legítimo destinatario. Existen patologías peores.

Una vez en casa, lo primero que me llamó la atención al leer el destinatario fue que su nombre coincidía con el de un escritor al que yo admiraba, muerto hace muchos años, cuyos textos conocí gracias a recomendaciones de mi madre. No dudé que podría tratarse de una coincidencia.

Luego noté que el sello sobre la estampilla de la carta… era del año 60.

No tenía sentido reenviarla. Decidí leerla. Adjunto copia de la misma.

Sin comentarios, sin explicaciones.

Un abrazo, Jorge Raichensztein
Veo en el sobre de vía aérea un sello que dice 6-dic-60. La estampilla con la imagen del general Franco, el franqueo 6 pesetas. Señor Osvaldo Rossler, Gascón 36, Buenos Aires, Argentina. Al dorso: V. Aleixandre, Velintonia 3, Parque Metropolitano, Madrid (3), España.

Leamos la carta manuscrita.
Madrid, 6 de diciembre de 1960

Querido Osvaldo Rossler: Un amigo de Buenos Aires me manda el artículo que publicó Vd. en setiembre en “La Nación”. Muy bella pieza crítica, vivificada por el poeta que usted es, y que traza una visión honda y abarcadora de la sucesión de mi poesía. Escrita no sólo con mucho cariño sino con un conocimiento del espíritu calador y de veras revelador.

Se lo agradezco mucho, Leyéndola he echado nuevamente de menos la proximidad. ¡Cuántas charlas buenas fallidas por la distancia! No me despido de Vd. Algún día haga su viaje a Europa, y vale entonces aparecer por Velintonia, donde sabe Vd. que se le aguarda muy cariñosamente.

En la poesía argentina su puesto está muy claro. Siempre lo dejo así a algunos jóvenes españoles. Gracias de nuevo, de corazón. ¡Y adelante! Le abraza

Vicente Aleixandre
Esta fue mi respuesta.
Caro Jorge:

Notable, maravilloso. Gracias por compartirlo conmigo cincuenta y dos años después. Nada menos que una carta del Premio Nobel de Literatura -el amado Vicente Aleixandre- a Osvaldo Rossler, un poeta a quien traté en varias oportunidades. Verdaderamente notable. Algún día, y con tu permiso, escribiré sobre tu hallazgo, agradeciendo al gato, sin duda. Una felicidad plena, un gesto inolvidable. Un abrazo libertario y poético. Sin más palabras, sin más explicaciones.
Carlos Penelas
Buenos Aires, marzo de 2012

3 comentarios:

  1. Estimado amigo Carlos:

    Celebro el que haya querido compartir esa hermosa historia con nosotros.
    ¿Casualidad? No creo que la carta fuera escrita por Vicente sólo para
    Osvaldo, sino también para usted.

    Un afectuoso saludo.

    Alejandro Sanz
    Asociacion de Amigos de Vicente Aleixandre

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  2. Carlos: coincido en que la carta era también para vos; porque de otro modo, hubiese permanecido oculta. Gracias por compartirla.
    Marta Susana

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  3. Marabillosa historia. Marabillosa coincidencia. A vida ás veces resulta máis que curiosa. Lembro con certa nostalxia e moito cariño a súa visita a Cambre (A Coruña, Galicia) para a homenaxe a José María Montero. Non sei se vostede recordara. Un verdadeiro pracer volver a atopalo e leelo despois de tantos anos. Unha aperta grande dende Cambre. Ángeles Sánchez

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