De ludus scaccorum

by - lunes, septiembre 18, 2023

Alguna vez ha de ser
la muerte y la vida
me están
jugando al ajedrez.
Gerardo Diego


Hemos leído a Alfonso X de Castilla.

Revelamos páginas del monje dominico Jacobus de Cessolis.

También Palamedes, de quien habló Odiseo,

supo del tablero escaqueado.

Ya persas e indios nombraban

a nobles guerreros y a los cuatro reyes.

Tumbas faraónicas y centauros

ilustraron sueños, leyendas, albas.

Fue mi hermano quien me enseñó a mover

un peón, un alfil, un caballo.

En esa infancia sospeché el albedrío y el orden,

lo difuso, las almenas islámicas.

Años más tarde asimilé la heráldica,

cobijé buenas lecturas, el silencio intocado,

el tablero en la poesía trovadoresca,

el amor cortés, el roble de una mesa.

Descubrí que era necesario combatir

por una torre, percibir la anotación algebraica,

la defensa siciliana, la apertura española,

el gambito de dama, el fulgor,

los dones sobre un mundo vacío.

Amé la lucidez de la bella princesa Dilaram,

favorita del gran visir Murdaui.

La Inmortal y La Siempreviva de Anderssen.

La infancia, la ética, la belleza entreabierta. Y más.



Carlos Penelas

Buenos Aires, septiembre de 2023

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