Un poema para Clizia

by - jueves, agosto 26, 2021

mutataque servat amorem
Ovidio


Hubiera deseado recorrer tu cintura

mirando monumentos toscanos.

Contemplar juntos, por ejemplo,

la Fonte Gaia o el Baptisterio de Pisa

cuando tus ojos iluminaban la tarde.

Hubiera deseado ser tu amador

en el Castillo de San Olaf,

desnudándonos con los ojos cerrados.

Besarte en esa callejuela de Old Town

en una mañana donde las gaitas y el viento

- cómplices de mutaciones y maletas -

me hacían decir de tu marido

palabras impacientes o absurdas.

Pulsar tu muslo bajo el mantel en el Café Schiller,

o amarte en la orilla del río Mandeo.

Hoy recuerdo cuando leíamos a Lugones

en la Biblioteca Pública de Nueva York

tomados de la mano, en el silencio del mundo.

Ya ves, amada, como el hechizo

hace que nos extraviemos

en un amanecer de azar y sin destino.



Carlos Penelas

Buenos Aires, 15 de agosto de 2021

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1 comentarios

  1. Hermoso poema. Vital, intenso. Un paisaje que puede tocarse como una foto atesorada.

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