martes, 6 de marzo de 2018

El mar en un espejo de otoño

Buenos Aires, 2018.
Editorial Dunken.
Viñetas de Eugenia Limeses.
Poesía.

V
En la biblioteca el libro enumera
nombres, desmesura, utopía.
Ofrenda del sueño es la lámpara
que busca equilibrio en la incredulidad
de castros y jornaleros celtas.
De pronto siento huir, ligero, el sueño
en las volandas de la aurora.
De pronto, el niño sufre las colinas,
los pueblos vacíos, los rituales.
¿Quién nos llama, entonces? ¿Quién?

VI
Debes hablar conmigo,
la palabra no basta en el tabaco ni en la voz,
en el retazo lapizlázuli del cielo…
No te alejes de mí, ahora
que encima de mi pecho dormita el alba.
No dejes de hablar conmigo:
soy el que ama el olor de las panaderías
y a niños jugando en las hamacas.
Mudo de asombro
estoy mirando lo fatuo, el exilio.


XI
Dócil, la luz emigra hacia los ojos
de la amada. De mito e inocencia
va tejiendo de bondad su imagen.
Es cuando la estrella mece el jardín.
(Somos la nube que mira en los cristales,
la luna a la deriva del amanecer
en el mar de otro reino).
Repite la huella los pastores errabundos
en el presagio de una mansión marina.

XII
Vacilan los mensajes del bosque.
Acaso el corazón abierto a la indolencia
golpea sepulcros, la monótona sangre
de los desaparecidos.
Nos acecha aquello que dejamos:
las vidrieras de las jugueterías
o el resplandor de las puertas añosas.
¿Quién se anima a olvidarlos?
¿Qué acantilado oculta cementerios?


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