martes, 6 de mayo de 2014

Nostalgias de una espiga del sur


Desde estas lejanías del mundo
la planicie es espacio y rispidez.
Miro con ojos entrecerrados
el cielo de la tarde, la rama abierta
que revela otra forma del mito.
Quizás sea ésta la patria que aprisiono,
secretas horas desnombradas
en la morosidad del silencio.
Tal vez la soledad de un borroso ladrido
idílico y descreído por el tiempo,
o la imagen de un caballo criollo.
O la ceniza aquietada de las pulperías.
Veo en un sable la memoria de infieles,
fortines, tolderías, hembras.
Y veo el mar, inmigrantes, navíos.
Regreso con el eco del viajero
que descubrió la arena en espejismos.
Es aquí donde siento nubes y rostros,
los altos días de una quietud sin sombra,
esos trinos arrojados al campo.

Carlos Penelas
Punta Alta, mayo de 2014

1 comentario:

  1. Muy buena descripción de un momento de quietud y reflexión.
    Un gran abrazo.

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