Bryam Herrera Jurado escribe sobre Poesía esencial

by - viernes, enero 06, 2023


Poesía esencial (2021) de Carlos Penelas

Carlos Penelas, en más de una oportunidad, me habló de lo extraño que para él era que Luigi Pirandello haya apoyado a Benito Mussolini. Porque para Penelas la poesía es esencial para las personas; y el poeta, una suerte de faro espiritual. Visión con resabios del iluminismo, que comparte con Walter Benjamin la búsqueda de conceptos “por completo inútiles para los fines fascistas”.

En este sentido, Poesía esencial (2021), el recientemente editado libro de Penelas, no es una antología de su mejor obra, sino una selección de plaquettes y poemas inéditos de los últimos cinco años, presentándose como esencial por el contexto de profunda crisis que enfrenta nuestra sociedad desde hace casi una década:

No fue una tarde (…)
Fue un sucesivo hastío
como pesadillas que insinúan
noches deshabitadas, impacientes.

Penelas, de este modo, nos acerca a su punto de vista, haciéndolo de manera especialmente efectiva en los versos que abordan la temática en cuestión indirectamente, en base a la sensación de extrañamiento que generan en el autor (en este sillón que habito, desentendido, / entre voces que no entiendo o no quiero entender), y no tanto así cuando se invocan símbolos de forma directa (por ejemplo “Sacco y Vanzetti”) sin que los mismos logren transmitir una sensación. Recurso, el de la enumeración, que a diferencia de obras anteriores, en Poesía esencial tiene sobre todo fines formales, relativos a la música y la imagen en el poema (“la Fonte Gaia o el Baptisterio de Pisa”).

Algunos motivos se reiteran en el libro. Motivos que ya son propios de la obra de Penelas, como la evocación de sus mayores (“Sucede, padre, que hubo cosas / que pasaron a mi lado sin que las viera"). Piezas, usualmente recuerdos o confidencias dichas por el hijo al padre fallecido, en las cuales el poeta se deja ver de forma más sincera y frágil.

Otros poemas tienen por tema la “mujer”. A la cual el autor se acerca con recato y se mantiene distante, dando rienda suelta a la imaginación:

Se dedicaba a unir su soledad con la ventana.
Había un abanico con pájaros y veleros.
Y lámparas tejidas sobre hojas de otoño.

Hijo de un siglo que ha pasado, Penelas ha logrado un verso preciso, diáfano, que no esquiva, sino que busca del arte lo atemporal. Apuesta difícil, si las hay, porque mira más al futuro y al pasado que al presente, pero de la cual el poeta está a la altura. Puede señalarse, es cierto, que acaso su verso suene algo distante para las últimas generaciones, no por las temáticas que trata, sino por la forma en que lo hace, que no abusa del soliloquio cotidiano minimalista ni de la digresión autocomplaciente saturada de guiños y palmadas como es hoy moda; pero ello no es tanto un problema del poeta como de la industria editorial. Porque el lector atento encontrará en la obra madura de Penelas, especialmente en libros como Poesía esencial (2021), Homenaje a Vermeer (2015) y Poemas de Trieste (2013), páginas que acaso no hagan mejor a la sociedad (porque ese no es el objeto de la poesía) pero que no por ello dejan de ser fundamentales.

Bryam Herrera Jurado
Las intemperies, 30/12/2022

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